Me sentí reina del ajedrez

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Este poema sale de la pluma de Diana Ivonne Martínez, una joven nacida en Chiapas (1982), y resulta un gran acompañamiento para esta tarde deslavada:

Desterrada

Quise jugar a ser reina/

y dar jaque-mate a todo./

Al primer movimiento,/

un peón se burló de mí./

Las torres se derrumbaron./

Me abandonaron los caballos/

dejando un recado que decía:/

No estamos dispuestos a jalar/

el carruaje de ninguna Cenicienta./

Para qué hablar del alfil;/

se unió al enemigo y asesinó al rey./

Ahora estoy desterrada del tablero.//

(Inédito, 2011)

Mi regaderazo interior

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Este es todo mi alimento de hoy, de ayer, de mañana y pasado. Y no, no enloquecí: estoy practicando el ayuno Master Cleanse, cuyo objetivo es la desintoxicación del cuerpo, algo así como un «baño interno».

El principio detrás de esto es: si uno se baña a diario para quitarse el sudor, el polvo y la grasa del día, ¿por qué supone que por dentro no necesita barrer las impurezas acumuladas? Me parece de lógica elemental, sobre todo si pienso en la cantidad de productos químicos, toxinas, colorantes, saborizantes y conservadores que a diario consumo, sin querer o a sabiendas. De manera que el ayuno es una manera natural (y sí, también radical) de limpieza interna, que igual provee los nutrientes necesarios.

Existen variantes de este ayuno probado desde 1940 por miles, pero ésta es la forma que yo practico: consiste en no comer alimentos sólidos por 10 días. Primero son tres días de preparación, en los que el cuerpo se va habituando; después cuatro días de ayuno propiamente dicho y luego tres de salida, en los que poco a poco se regresa al alimento sólido, según este esquema:

Día 1: frutas y verduras crudas en cantidad libre

Día 2: sopas y jugos de frutas y verduras crudas en cantidad libre

Día 3: jugo de naranja en cantidad libre

Días 4 a 7: limonada en cantidad libre, preparada con jugo de limones frescos (limpia mientras aporta vitaminas y minerales), miel de maple pura grado 2 (provee minerales y vitaminas) y pimentón paprika (da calorías al cuerpo)

Día 8: jugo de naranja en cantidad libre

Día 9: sopas y jugos de frutas y verduras crudas en cantidad libre

Día 10: frutas y verduras crudas en cantidad libre

Pues hoy estoy justo a la mitad y voy muy bien, me siento excelentemente, de buen humor, fuerte. Tres cosas me sorprenden mucho:

1) realmente no paso hambre, pero de pronto siento ansiedad de comer, de masticar. Es increíble cómo, igual que en la yoga, mi mente resulta más débil que mi cuerpo;
2) contra lo que se podría esperar, no siento debilidad ni mareo. Incluso he hecho clases pesadísimas de Bikram Yoga, a 42 grados de temperatura, sin ningún malestar;
3) no entraré en detalles escatológicos, pero es el quinto día sin probar nada sólido y mis idas al baño no disminuyen, lo que confirma que estoy desechando basura acumulada.

En cinco días más estaré en la otra orilla y les contaré cómo me fue.

PD Si a alguien le interesa probar el Master Cleanse por favor primero lea, infórmese de las cantidades adecuadas y de la importancia de hacer los días de preparación y salida: el ayuno es fantástico pero no es un juego, tomarlo a la ligera puede ser peligroso. Aquí el link: http://themastercleanse.org/

Tengo el vicio de respirar tu aliento

Quien piensa en mí me envía el texto de esta declaración de amor, que a mí me suena la más linda que he oído jamás:

Vamos a vivir, amiga mía,
que esta noche la ciudad está tan fría.
Vamos a vivir, se va la vida,
ya no me importa,
aunque digan lo que digan.

Quiero que sientas
las cosas que yo siento,
que tengo el vicio
de respirar tu aliento,
del calor de tus manos,
de tu voz el concierto
y el perfume de amor
que sale de tu piel
y está en mi cuerpo

-Cacho Castaña

(por favor no vean el video, es malísimo: la idea de postearlo es sólo por la música!)

Escritores suicidas: palabras póstumas (2)

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Hace un par de meses subí el post: «Escritores suicidas: palabras póstumas» (para leerlo da click aquí: http://wp.me/p1POGd-yh). Aquí van otros nombres/casos de autores que no sólo se quitaron la vida sino dejaron algo escrito sobre el tema. Es decir, sigo con mi curiosidad morbosa por quienes no sólo se asomaron al abismo por voluntad sino nos permiten asomarnos a esos últimos momentos.

MANUEL ACUÑA: el poeta mexicano fue un enamorado inconsolable de Rosario de la Peña (quien tenía sobrados encantos para los escritores, porque también Manuel M. Flores y José Martí bebieron los vientos por ella). Es suyo el largo poema «Nocturno a Rosario», en el que canta su amor imposible y termina diciendo: «¡Adiós por la vez última,/ amor de mis amores,/ la luz de mis tinieblas,/ la esencia de mis flores,/ mi lira de poeta,/ mi juventud, adiós!».

Sus últimos momentos fueron descritos por Juan de Dios Peza, su amigo cercano y quien lo encontró aún tibio pero ya sin vida: «Abandonamos la Alameda a la hora del crepúsculo, lo dejé en la puerta de una casa de la calle de Santa Isabel y me dijo al despedirnos:

—Mañana a la una en punto te espero sin falta.
—¿En punto?—le pregunté.
—Si tardas un minuto más…
—¿Qué sucederá?
—Que me iré sin verte.
—¿Te irás adónde?
—Estoy de viaje… sí… de viaje… lo sabrás después».

Al llegar Peza unos minutos tarde, lo encontró tendido tras beber veneno junto a esta nota póstuma: «Lo de menos será entrar en detalles sobre la causa de mi muerte, pero no creo que le importe a ninguno; basta con saber que nadie más que yo mismo es el culpable. Diciembre 6 de 1873. Manuel Acuña». Tenía 24 años.

GÉRARD DE NERVAL: quien habría de tener una influencia decisiva sobre Baudelaire, Mallarmé, el movimiento simbolista y hasta el surrealista sufrió fuertes problemas mentales en sus últimos años. Excéntrico hasta el punto de tener una langosta por mascota (con la cual salía de paseo), estuvo internado en varias ocasiones. En algunos de sus versos más famosos, uno de ellos reproducido por T. S. Eliot, el poeta francés se llama a sí mismo «el tenebroso, el viudo, el inconsolado,/ el príncipe de Aquitania cuya torre está en ruinas […] que arrastra el sol negro de la melancolía». Pobre y solo, en 1855 se colgó con su cinturón. Dos días antes había dejado esta nota a su tía, en cuya casa estaba viviendo: «No me esperes esta tarde, la noche será blanca y negra».

MARINA TSVETÁIEVA: nacida en Moscú y casada con un militar, sufrió tanto la revolución rusa de 1917 como la posterior hambruna. Tratando de salvar a sus hijas de la inanición las envió a un orfanato, donde una de ellas murió de hambre. Vivió en el exilio muchos años y escandalizó a la época por sus relaciones extramaritales, tanto con hombres como con mujeres. Tras regresar a la Unión Soviética, pobre y abandonada por sus amigos, enfrentó acusaciones de espionaje contra su esposo y su hija. El marido fue ejecutado mientras la hija cayó en prisión. Ella y su otro hijo huyeron, pero le fue imposible encontrar trabajo. Una tarde de 1941 se ahorcó, dejando esta nota para su hijo: «Perdóname, pero continuar hubiera sido peor. Estoy muy enferma, ya no soy yo. Te amo profundamente. Entiende que ya no podía seguir viviendo. Si los ves, dile a Papá y a Alya que los amé hasta el último minuto y explícales que me encontraba en una trampa».

ALDOUS HUXLEY: autor de Un mundo feliz y declarado defensor de las drogas sicodélicas, fue congruente hasta el final. Aquejado por el cáncer desde tres años atrás, el 22 de noviembre de 1963 (mismo día del asesinato de Kennedy) se hallaba en cama e incapaz de hablar. Escribió una nota a su esposa pidiéndole que le inyectara LSD de forma intramuscular, para acabar con su vida. En un genuino acto de amor, Laura Archer Huxley le aplicó la droga y después le dio una segunda dosis. Luego lo acompañó a lo largo de varias horas hasta que el escritor se apagó «como una pieza de música que se vuelve inaudible», según ella misma narra en un video (abajo, el link al mismo). Si bien Huxley no dejó nota póstuma, en Un mundo feliz habla del soma, fármaco que ofrece «todas las ventajas del cristianismo y el alcohol, pero ninguno de sus defectos». De algún modo, él decidió el día y la hora de entrar en su paraíso particular.

PD La hermosa ilustración es de Daniel Iván, aquí el link a su blog: http://danielivan.com/category/ilustraciones/page/3/

Links relacionados:

ACUÑA: http://www.los-poetas.com/acuna/acbio.htm

NERVAL: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/n/nerval.htm

TSVETÁIEVA: http://www.poetrymagazines.org.uk/magazine/record.asp?id=15049

http://en.wikipedia.org/wiki/Marina_Tsvetaeva

HUXLEY:

Fotografía o el arte de pensar con el ojo

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Creo que lo he contado antes: por placer pero también por disciplina mental, a veces me da por buscar nuevos autores, artistas plásticos, fotógrafos, músicos. Es decir, no regreso a los ya conocidos sino navego caóticamente en Internet hasta encontrar algo que me haga click, que ingrese en automático al cajón de «favoritos». En general me viene muy bien cuando estoy cansada, estresada, de malas. Me resulta una forma accesible de entrar en otro estado de ánimo, estirar mi capacidad de asombro con las miles de opciones fantásticas de cuya existencia no tengo ni idea.

Anoche me puse a navegar y llegué a esta página, del francés Sylvain Lagarde, quien define la fotografía como «el arte de pensar con el ojo bien abierto».  Tanto su trabajo como esa frase son una joya para compartir. Abajo, el link a su sitio y su fotoblog.

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http://www.mnemospection.com/en/

Tus tuits revelan tu sexo

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Nada nuevo: hombres y mujeres usamos la lengua de diferente forma, porque abordamos el mundo de modo distinto. Lo interesante es que esto también se nota en el microespacio de los 140 caracteres de un tuit. Investigadores de la Universidad de Stanford y el Instituto de Tecnología de Georgia analizaron los mensajes de Twitter de 14 mil usuarios, para determinar si la forma de utilizar las palabras es indicativa de su sexo. Un resumen de sus conclusiones:

Ellas

  • tuitean más sobre sus emociones y emplean en mayor cantidad expresiones relativas a felicidad, enojo, celos, enfermedad, orgullo y miedo, por ejemplo.
  • utilizan más emoticones para expresar sus estados de ánimo.
  • alargan las palabras para expresar sorpresa o alegría («¡siiiiiii!» en vez de «sí»).
  • acuden con mayor frecuencia a signos de exclamación e interrogación para enfatizar lo que dicen.

Ellos

  • emplean más groserías.
  • incluyen más números en sus tuits, en general relacionados con resultados deportivos.
  • son más dados a dar información directa, datos duros.

Es decir, el género nos marca incluso en 140 caracteres, nos guste o no.

Da click aquí para ir al estudio de Digital Trends.

 

Venganza ilustrada

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Navegando por la red en busca de ilustradores para un proyecto editorial tropiezo con este trabajo de Leticia Barradas. Me cae bien por la maestría con la que maneja el lápiz/la tinta y me cae mejor por esta imagen del absurdo ex presidente mexicano Vicente Fox. Lo presenta ridículo y frágil en un despachito de burócrata, sentado encima de los muchos expedientes que dejó abiertos de 2000 a 2006 que «gobernó» el país. Qué bueno que el arte es capaz de burlarse con tanta elegancia. Chapó a Barradas.

http://ilustracionmexico.org/galerias/leticia-barradas/

El décimo infierno, de Mempo Giardinelli

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«Antes de leer esta novela hay que persignarse. Al finalizar, también. Una obra alucinante de Mempo Giardinelli». Así recomendó Carlos Monsiváis este texto del autor argentino (Ediciones B). Y de verdad amerita muchas persignadas. De apenas 108 páginas, es un extraordinario tour-de-force que desciende en círculos concéntricos a las profundidades del alma al límite. La anécdota es simple: una pareja de amantes decide (en la página 6) matar al marido de la infiel. De ahí en adelante, los personajes se sumergen en un condimentado caldo de violencia, celos, transgresión, ira, deseo, traición y maldad que Giardinelli sirve para ellos y en los que se regodea.

La novela abre con estas líneas atrapantes: «En todo momento supe que lo que hacía era horroroso, pero lo hice. Una vez que me lancé por esa cornisa del Infierno, como una bola en el bowling que adquiere velocidad y fuerza a medida que se desliza, no me detuve más.» Cada una de las páginas que siguen es una verdadera delicia y una sorpresa constante. Imperdible.

Y las monas se aparean…

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Leyendo la edición colombiana de la revista SoHo encuentro esto, de la genial pluma de Leila Guerriero. Lo comparto para que cada quien saque sus conclusiones:

«Suele decirse que el apareamiento cara a cara es lo que nos diferencia como especie: que fuimos los primeros, los únicos, los últimos. Pero los bonobos —chimpancés pigmeos: monos— siempre se han apareado cara a cara. Y son tan modernos que quienes lo hacen con más frecuencia son las hembras. Entre ellas.»

Canción para olvidar que es martes

Después de oír a Rita Lee y Milton Nascimento cantando esta cachondería, pasa a segundo término este ingrato día de la semana (lo juro, me pasó).

Meu bem, você me dá água na boca
Vestindo fantasias, tirando a roupa
Molhada de suor
De tanto a gente se beijar
De tanto imaginar loucuras

A gente faz amor por telepatia
No chão, no mar, na lua, na melodia
Mania de você
De tanto a gente se beijar
De tanto imaginar loucuras
Nada melhor do que não fazer nada
Só pra deitar e rolar com você

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La cara alternativa de Río

Screen shot 2013-04-01 at 4.34.11 PMComo toda playa que celebre la fiesta ininterrumpida, Río de Janeiro tiene una faceta hippie, trasnochada. Aquí algunos de los gestos de ese rostro.

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Río desde la cima

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Aquí una probadita de la ciudad que contempla cada día el Corcovado: en la imagen de arriba, la playa de Copacabana y, al fondo, la montaña Pan de Azúcar con su característica forma de cono; en la imagen de abajo, el lago Rodrigo de Freitas y, al fondo, la playa de Ipanema.

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El Cristo de Corcovado o el Apocalipsis en una mañana

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Me dijeron que subir a verlo requiere la abnegación de un santo… y se ve que además de mi hija y yo, hay miles de santos queriendo hacerlo a las 8:30 am de hoy. La fila para tomar el trenecito a la montaña Corcovado es, dicen, de unas tres horas. Un «muy amable» empleado del servicio de vans ofrece subirnos por «sólo» 50 reales por persona (unos 350 pesos mexicanos o 27 dólares). Muchos aceptamos de inmediato. Por ese precio supongo que nos llevarán a la coronilla misma de la estatua, pero tras apenas 15 minutos de un viaje atropelladísimo y rebotadísimo nos deja en la taquilla del monumento. Hay otros miles de abnegados-con-cámara-fotográfica haciendo dos filas: una para pagar 27 reales por persona (unos 190 pesos o 15 dólares) y la otra, eterna, para tomar oootro transporte hacia la cumbre. Me pregunto si mejor sería regresar, aunque nos perdamos el paraíso mismo. Decidimos seguir el trayecto: a estas alturas literales y metafóricas merecemos la canonización inmediata.

Hacemos lo que corresponde y luego de más de media hora por fin abordamos la segunda camioneta. Otro conductor frustrado de Fórmula 1 nos lleva a la cima. Ahí nos esperan unos 200 escalones atascados de turistas, 300 tiendas de souvenirs y, eso sí, varios miradores desde donde se ve Río a 360 grados alrededor. La vista es bellísima, única. Acabamos de subir y por fin estamos a los pies de la estatua.
Es muy impresionante. El efecto de sus 30 metros de altura es similar al de las catedrales góticas: hacer que uno se sienta minúsculo, que mire hacia arriba con reserva y hasta un cierto temor. Además, esta imagen rodeada de nubes y con los brazos extendidos parece venir flotando de las alturas.

Con toda seguridad, si hay un día de Apocalipsis va a comenzar aquí, con este Cristo cobrando vida y aniquilando con el dedo meñique a herejes como yo, que subimos hasta sus pies sólo a tomar fotos.

Digresión sobre el carácter del hombre

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Por cortesía de Rubem Fonseca, que me acompaña en este viaje brasileño con El collar del perro (y parece que será mi único escritor acompañante porque no me he topado con una sola librería en Río), va esta divertida nota sobre las relaciones humanas: «Cuando Zutano escucha decir que Fulana se está acostando con Mengano, enseguida cree que Fulana también puede acostarse con él. Ésa es una suposición de lo más falsa, ya que sería preciso que Zutano le pagase a Fulana lo mismo que Mengano; o si no que a Fulana, Zutano le leyera, como Mengano, poesía; o si no que Zutano pudiera conseguirle a Fulana el puesto público que Mengano le prometió; o si no que Zutano le diera a Fulana los puntos que Mengano le subirá para aprobar los exámenes; o si no que Fulana sintiera por Zutano la misma atracción física que siente por Mengano; o si no que…»
-Rubem Fonseca, «El informe de Carlos», El collar del perro (Cal y Arena).

Mujer caliente de sol

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Seguro, segurísimo, De Moraes pensaba en una mujer de Copacabana cuando escribió esto tan deliciosamente erótico:

Un mujer al sol es todo mi deseo,/
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz/
y la flor de los labios abierta para el beso/
y en la piel refulgente el polen de la luz.//

Una hermosa mujer, los senos en reposo/
y caliente de sol, nada más se precisa./
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa/
en la flor de los labios, abierta para el gozo.//

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje/
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,/
y que al someterse se enfurezca y solloce,//

e intente rechazarme, y que al sentirme ausente/
me busque nuevamente y se quede a dormir/
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir.//

-Vinicius de Moraes

De noche en Copacabana

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El día fue perfecto: incluyó disfrutar playa y mar, admirar lo guapos que son los brasileños, caminar por Ipanema, comprar frutas en el mercado, andar en bicicleta alrededor del hermoso lago Rodrigo da Freitas. Cuánto disfruto la compañía de mi personaja adolescente.

Por fin llega la noche. Caminar en la arena, con el marco de la luna y el rugido de las olas es un éxtasis. Ella va recogiendo conchas, yo no me quito la sonrisa estúpida del rostro. Luego pido 10 minutos de silencio y sentada de frente a las olas medito un poco: agradezco a todos los dioses juntos estos días con ella, en el mismo ombligo del mundo.

Sabores de la costa brasileña

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Uno de mis máximos gustos al viajar es despertar a nuevos sabores, buscar la referencia conocida para tratar de explicarlos: «sabe como a…», sabiendo que la comparación será inexacta. En todo caso, siendo cuasi-vegetariana, no es opción para mí la carne, tan popular por estos lares. Amante de la feijoada y los mariscos, más bien me dedico a experimentar frutas, bebidas, golosinas.
Va una breve reseña de lo hallado en la playa, las calles y un mercado cerca de Ipanema:
1. Guaravita: En el centro de Río, muerta de sed pruebo esta bebida harto publicitada. Es un jugo de guaraná, muy endulzado pero refrescante (perdón por la referencia puramente mexicana, pero es la única que me viene a la mente: ¡sabe a Chaparrita de piña!). Mi hija se vuelve adicta al primer sorbo y ahora no quiere nada más que beber Guaravitas.
2. Goiaba: variedad grande de guayaba que nunca he visto en México, dulcísima y de pulpa rosa, deliciosa.
3. Jaca: fruta muy grande, del tamaño de una sandía pero de corteza rugosa, interior blanco/ amarillento, dulce y pulposo. Parece guanábana pero más fibrosa. Buena aunque podría vivir sin volver a comerla.
4. Itaipava: cerveza clara, suave, digamos que parecida a una Corona.
5. Kaki: fruta por fuera parecida a un jitomate, por dentro de pulpa muy dulce. La he probado antes, creo que en español se llama pérsimo. Mi favorita. Si se descuidan en la aduana, puedo llevar varios kilos en la maleta.
6. Globo: golosina en forma de dona, de harina inflada. Pasa sin pena ni gloria.
7. Caipirinha de kiwi: francamente deliciosa y refrescante para este calor de 26 grados.

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Fe en cápsulas

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Camino por el centro de Río y me llama la atención la fuerte presencia de confesiones religiosas, en especial grupos evangélicos que venden Biblias en todos los formatos: de letra grande, versión moderna, «para mujeres», tamaño pocket, entre otras. Incluso la etiqueta de precio de un pantalón contiene el archicitado «el Señor es mi pastor, nada me faltará». Pienso en el grupo brasileño Pare de Sufrir, famoso por sus miles de seguidores y con fe de exportación, que en México mismo ha cobrado fuerza. Se ve que su adoctrinamiento es eficaz.

En plena calle, un impetuoso predicador con altavoz reconviene a los pecadores al arrepentimiento y, junto a él, un compañero exhibe una pancarta con los diez mandamientos. A este le pido tomarle una foto y acepta. Luego, probablemente como «pago», pide que me acerque. Me dice algo incomprensible. Lo repite y por fin entiendo: «Jesus is king». Piensa que soy de los EEUU. Quiere que yo lo diga, lo hago y sonríe con toda la cara. Se queda feliz y yo me voy sorprendida de la simpleza de este hombre, que hoy se irá a la cama satisfecho por este acto de evangelización exprés.

Mensaje en un sobre de azúcar

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No evito el lugar común de tomarme una caipirinha en mi primera hora en Copacabana, igual que mi adolescenta futbolera tampoco evita jugar futbol en la arena y pedirme que le tome fotos frente a la portería. De lugares comunes estamos hechos. La novedad es que en el restaurantito playero donde bebo el licor de cachaça hay un recipiente con sobres de azúcar «inspiracionales», es decir, mensajes positivos cualquier-cosa-que-eso-signifique. El primero que tomo dice «Viva intensamente». Qué fácil obedezco.

Primera lección en Río

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Recién desembarcadas en esta ciudad «abençoada» (bendecida), aventar las maletas en el hotel y bajar a Copacabana fueron una y la misma cosa. Arena suave, mar glorioso, paisaje a punto, hija feliz.
Alérgica mental al sol como soy, de inmediato rento una sombrilla para completar mi dicha. Un sonriente muchacho la entierra en la arena junto a mí, para luego irse con mi billete de 20 reales, diciendo que me traerá de vuelta el cambio: 15. Media hora después, ni sus luces. Mi paranoia («seguro ya desapareció con el dinero») y mi escasa paciencia chilanga («no puede tardarse tanto en cambiar un billete») se combinan: me enfilo a buscar al infeliz. Lo encuentro tomando un coco, qué más, y platicando. Le digo que vine por el dinero y mientras me lo da, sorprendido dice: «ya lo llevaba, relájese».

Recuerdo lo que me dijo hace años en Jamaica un guía local, a quien pregunté por qué no empezaba el paseo a las Cascadas del río Dunn si estábamos todos listos (incluído él) desde hacía 20 minutos. Respondió: «No hay prisa. Si no te retrasas es que no estás relajado». Primera lección: aquí el tiempo corre a otro ritmo. Y está bien.

La tierra del cero-estrés

(da click en el enlace para oír la canción)

En pocas horas abordo un avión hacia Río de Janeiro. Me emociona cantidad: pasaré unos días oyendo el hermoso portugués, visitando la tierra de mi querido amigo Giancarlo, de Vinícius de Moraes, de Rubem Fonseca, Drummond de Andrade, el enorme Caetano Veloso, María Bethania, Bruno e Marrone.

Buscando información de sitios por visitar, en una página de internet encuentro esta cita de la cantante negra Dionne Warwick: «Brazil is a stress-free country». Es justo lo que necesito. Como música de fondo, esta preciosa canción de Veloso, que tanto disfrutaba Giancarlo.

Lo que preguntaría a un ángel que se estrelló con la pared

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Es sabida mi afición por los seres alados, tanto los ortodoxos como los «caídos», es decir, los anarquistas de Dios. Qué ganas de toparme con uno (que sea un ángel adulto, por favor), oírle hablar (¿con qué acento?), acariciar su portentoso par de alas (¿sublimación erótica?) y luego verlo levantar el vuelo (¿me llevaría en un paseo celeste a-lo-Peter-Pan?). Hace poco subí fotos de ellos, presos en la arquitectura y pintura de monumentos milaneses. Ahora que encuentro esta imagen de Gregor Collienne en http://www.culturainquieta.com me veo obligada a compartirla junto con esta petición: que alguien me avise en qué muro se estrelló el querubín, para preguntarle dónde puedo hallar a su hermano mayor.

Así mismito atardece

Atardecer

«…Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor… Toda la tierra
Está cantando dulcemente».

-Alfonsina Storni