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#SábadoDeMúsica: “Por esa puta costumbre”

Foto: Cacho Castaña
Foto: Cacho Castaña

Da click aquí para oír la canción:

Para abrir el sábado como gente decente ahí va esta canción del argentino Cacho Castaña. La semana pasada platiqué que intentaría en este espacio los #SábadosDeMúsica colectivos, es decir, con la participación de quienes quieran sumar sus temas preferidos, que yo añadiré a la entrada. La idea es hacer una especie de playlist enriquecido por todos. Hoy propongo el tema: “la canción que más me ha pegado recientemente”. Aquí, la mía: de voz y letra desgarradas, me encanta. Debo ser masoquista.

Por esa puta costumbre
de andar haciéndome el vivo,
el que se las sabe todas
y todas las ha vivido.
El que tuvo mil amores
llorando sobre su almohada.
¡Por esa puta costumbre
al final no tengo nada!

Por esa puta costumbre
de regalar carcajadas,
para mostrarle a la gente
que nunca lloro por nada.
Inventando mil historias
para deslumbrar amigos.
¡Por esa puta costumbre
cuántas cosas he perdido!

Soy Cacho de Buenos Aires
y no hay farol que me alumbre.
¡Mi gran amor lo perdí
por esa puta costumbre!
Soy cacho de Buenos Aires
y tengo un sueño escondido,
cantar igual que Gardel
“¡Mi Buenos Aires querido!”.

Y aquí van las sugerencias de la comunidad:

  1. @adrianodelucio “Cuando estoy contigo”, de Armando Manzanero
  2. @cherrera313 “Amiga”, de Denise de Kalafe y María José
  3. @arr1910 “Lost Stars”, de Adam Levine
  4. @cobixreyes “Sorry Seems To Be The Hardest Word, de Joe Cocker
  5. @JorgeLuisBorgia “Enjoy The Ride”, de Morcheeba
  6. @vboletta “Milonga del pelo largo”, de Adriana Varela
  7. Viramo Spiro “Las cosas que no se tocan”, de Intoxicados

Cuando sales a tirar la basura y la vida te sorprende

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Fabián Casas es un poeta argentino que recién conozco y me tiene fascinada. Me lo recomendó un amigo y aunque lo había buscado en México, no daba con ningún libro suyo. Fue hasta la pasada FIL donde encontré la antología Horla City y otros (Emecé/ Cruz del Sur), con poemas hechos de vida cotidiana. Aquí está, para abrir el sábado como se debe.

Sin llave y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.

Había limpiado la casa y escrito

dos o tres poemas que me gustaban.

No pedía más.

Entonces salí al pasillo para tirar la basura

y detrás de mí, por una correntada,

la puerta se cerró.

Quedé sin llaves y a oscuras

sintiendo las voces de mis vecinos

a través de sus puertas.

Es transitorio, me dije;

pero así también podría ser la muerte:

un pasillo oscuro,

una puerta cerrada con la llave adentro,

la basura en la mano.

Las palabras no hacen el amor, sino la ausencia

Dibujo: www.josemiguelrojas.com
Dibujo: José Miguel Rojas, tomado de alejandrapizarnik.blogspot.mx

 

Otro #MiércolesDePoesía está aquí. Ahora pasa de visita la argentina Alejandra Pizarnik, con un poema (como todos los suyos) que crea un universo tembloroso. Si lo deseas, puedes verlo en video en el enlace de abajo. Si no, aquí está el texto.

Da click en el enlace para ver el video

“[…]
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible”
-Alejandra Pizarnik, “En esta noche, en este mundo”, Textos de sombra y últimos poemas

 

Escritores captados in fraganti

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Él vino del Cono Sur cargado de fiesta. Pero no sólo. En su maleta también venía este libro invaluable de Sara Facio (1932), testigo de la historia argentina en años convulsos y autora de la foto favorita de Cortázar.

Publicado por Ediciones La Rivière en 2012, el volumen es exquisito. La piel se pone delgada con el vibrante Buenos Aires de los 60, las imágenes del regreso de Perón (1973) y sus funerales (1974). Pero me detengo en sus retratos de escritores, captados entre 1963 y 1980. Aquí, una probada de cómo su lente captó el alma de muchos grandes, junto con este texto que acompaña la imagen de García Márquez: “Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la prestidigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura. Ambas actividades, en todo caso, conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más”. Los autores así captados, in fraganti, se ven tan hondos…

(Nota relacionada: aquí lo que hace tiempo escribí sobre Facio y la foto que le hizo a Cortázar y se volvió preferida del cronopio http://wp.me/p1POGd-294)

Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
Octavio Paz
Octavio Paz
Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik
Pablo Neruda
Pablo Neruda con Salvador Allende
Carlos Fuentes
Carlos Fuentes

Lolita fue un mono: Nabokov

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“El primer estremecimiento de Lolita me sacudió a fines de 1939 o principios de 1940 en París, y en un momento en que estaba postrado con un severo ataque de neuralgia intercostal. Según recuerdo, el temblor inicial de inspiración fue causado por un relato periodístico acerca de un mono en el Jardin de Plantes que, después de ser persuadido durante meses por un científico, produjo el primer dibujo al cartón hecho por un animal: este bosquejo mostraba los barrotes de la jaula de la pobre criatura”.
Lo dice Vladimir Nabokov en la nota introductoria a El hechicero, primera versión de Lolita. Mi querido amigo Borgeano me había hablado de esta novela breve pero por más que la había buscado no daba con ella. Aquí en Buenos Aires, entre los libros de viejo del Parque Rivadavia, me estaba esperando para deslumbrarme con esa primera nota. Al leerla, no me extraña que los antiguos concibieran la inspiración como un soplo divino. Divino y terrible.

Mirando al sur

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Ahora sé que la distancia no es real/
Y me descubro en ese punto cardinal […]/
Teniendo siempre el corazón mirando al sur”

Estoy con un pie en el avión que me lleva al Cono Sur, donde me espera quien más me quiere. Es un viaje de locura, muchas horas de aire para estar menos de tres días en tierra, pero no me quejo. Al contrario, celebro la complicidad de los hados y las ganas incuestionables de hacerlo (perderme en sus brazos bien lo vale). Para qué es la vida sino para insensateces como ésta.

Sobre algunos viajes de Borges

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Como buena groupie del argentino, hace unos años fui a ver en México (en un museo de la calle Isabel la Católica), una exposición de fotos y textos de viajes que hizo con María Kodama. A diferencia de Borges y Kodama, la segunda evidentemente subordinada al primero, en el caso de la muestra que menciono texto e imagen eran complementarios, ninguno acompañaba al otro. Se trataba de comentarios o poemas a propósito de los lugares, alguna anécdota de lo ocurrido en las fotos, las sensaciones percibidas en un destino específico. Me gustó el diálogo entre los dos lenguajes. Ahora que lo pienso, quizá de ahí nació mi deseo-no-cumplido-aún de aliarme con un fotógrafo y concebir un trabajo conjunto poesía-imagen.

Estos días en la capital porteña, más específicamente en San Telmo, encontré el libro que compendia ese trabajo. Aquí un bello fragmento que lo resume, hablando de un viaje en globo en Estados Unidos:
“Toda palabra presupone un experiencia compartida. Si alguien no ha visto nunca el rojo, es inútil que yo lo compare con la sangrienta luna de San Juan el Teólogo o con la ira; si alguien ignora la peculiar felicidad de un paseo en globo es difícil que yo pueda explicársela. He pronunciado la palabra felicidad; creo que es la más adecuada”.
-Jorge Luis Borges con María Kodama, Atlas (Emecé)

Y del Papa, muy pocas luces

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De viaje por Buenos Aires esperaba encontrar mil y un souvenirs del recién electo Papa Francisco… pero muy poco he visto. Algún poster en una cafetería de Puerto Madero, un dibujo a lápiz en San Telmo, varios carteles juntos en la calle Florida (imagen que ilustra este post), su foto en la portada de varias revistas. No exagero si digo que a eso se reduce la presencia de Bergoglio en las calles por las que he andado. Mi pareja y yo, intrigados ante la situación que imaginábamos distinta, preguntamos la razón a un par de locales. Uno nos responde que a los argentinos no les importa el asunto, que así como éste es “uno de los dos países en el mundo, junto con Alemania, donde no se hacen desfiles militares”, así también es singular el hecho de que tener un Papa local no les genera entusiasmo, sobre todo por los cantados vínculos del excardenal con la dictadura. El otro interrogado, un taxista que va por la vida diciendo “ese tipo está loooooco”, señala algo similar: hay muchos católicos de nombre pero que en absoluto siguen los ritos ni a la Iglesia, como él mismo. Ignoro si exista otra explicación, sólo sé que el Buenos Aires que estoy recorriendo no tiene muy presente a Francisco. Casi confieso mi decepción: esperaba paroxismo, un auténtico tsunami y encuentro las aguas quietas. Por otro lado, ello mismo aumenta mis simpatías hacia los porteños.

Creatividad argentina

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Caminando por Buenos Aires me fascina encontrar muestras varias de humor e inventiva en los nombres de tiendas, cafés y restaurantes locales, en contraste con lo que acostumbro ver en la capital mexicana. Por comparar conceptos similares hablaré de Palermo Soho, en la capital porteña, y la colonia Condesa, en el D.F. Ambas son zonas bohemias, de moda, llenas de cafés, restaurantes, bares y tiendas con cierto toque alternativo.
En la Condesa, por un lado y según mi memoria dominan los anglicismos motivados por la inundación estadounidense: una cafetería que en la puerta luce “Society”, una panadería que se llama “La cupcakería” o un local de ropa de nombre “Astral Freaks”. Por otro figuran descripciones con algún destello simpático pero sin demasiado esfuerzo: “El milagrito boutique”, “Vicios ocultos”, “El kafecito”. En Palermo encuentro una mínima presencia de anglicismos pero, en cambio, juegos de palabras con el inglés: “Ay not dead” (en vez de “I’m not dead”) o “Carla Dí Sí” (eco de “District of Columbia” abreviado y pronunciado justamente igual: “D.C.”). Además y sobre todo, un abanico de frases divertidas en español que sugieren una intención lúdica: “Calma chicha”, “Cero es tres”, “Margarítalo”, “Zooilógico” o “Agarrate Catalina” (sin acento, pues si en mexicano se pronunciaría “agárrate”, aquí la sílaba tónica cae en “agarráte”).
En suma, aventuro que si en México se suele acudir al recurso fácil del anglicismo para nombrar una boutique o cafetería, aquí la distancia física con los EUA (y la probable escasa simpatía hacia ese idioma) generan mayor uso de la creatividad en español para el mismo fin.
Parafraseando aquella conocida frase “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos” en este aspecto quizá podría decir: “Bendita Argentina, tan cerca de Dios (ay, se me coló el Papa!!) y tan lejos de los Estados Unidos”.

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Mediodía en Buenos Aires

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Cada noche debería tener un día que la acompañara, le correspondiera en vibración. No siempre es así. A veces, a la noche perturbada y furiosa sigue un día deslavado, que no la merece. Hoy en Buenos Aires el día pleno embona con la noche; el cuerpo y las emociones, también.

Hablando de épocas infames

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“Todas las épocas son infames. Sólo el amor las hace soportables”, dice el personaje de H. G. Wells en Los pasajeros del tiempo, versión cinematográfica de su novela La máquina del tiempo. Convencida de ello, viajo a Buenos Aires a disfrutar el querer, para hacerme tolerables estos días. Luego regreso.

Las paredes como lienzo de todos

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Lo había olvidado. Comprado en Buenos Aires hace unos meses, lo puse en el librero con los demás pendientes de lectura, no me volví a acordar de él. Anoche lo hojeé y a cada página creció mi gusto: 1000 stencil (La marca editora) es una pequeña maravilla encuadernada.

En Buenos Aires, las paredes son usadas como lienzo a través de esa técnica particular. Miles se burlan, cuestionan el poder, se autocritican, juegan, reflexionan sobre la argentinidad, hacen guiños, dejan su sello personal en el espacio público. Según menciona el propio prólogo, los stenciles funcionan “como una imprenta personal y portátil”. Este libro de Guido Indij (ahora me entero que segunda parte del juguetón título Hasta la victoria, stencil!) compendia mil imágenes de todo tipo, desde demandas de justicia por la tragedia en la discoteca Cromañón, pasando por la muy evocativa frase “Nunca más” hasta experimentos lúdicos con logotipos de marcas como Converse, All Star, que en un anagrama inteligente se convierte en Conserve all arts.

Por otro lado narra brevemente algunas experiencias colectivas, tanto en Argentina como incluso en México, de “apropiamiento” de paredes. Y mencionando México, hasta donde sé aquí el stencil no ha cobrado mayor fuerza: la pinta y el graffitti siguen predominando en la expresión urbana. Me apetece ahondar en las diferencias entre una y otra y en las razones de su preeminencia en cada cultura. Mientras escribo esto encuentro en internet la referencia de este otro libro: Giovanni Tronconi, México: Stencil: Propa, Ediciones SM. A buscarlo, pues.

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