
Como la capilla espera a sus fieles/
para el rito siempre nuevo/
aunque repetido tantas veces/
me preparo a recibirte./
Bien dispuesta y arreglada/
en paños escarlata, entre velas/
ahuyento a los profanos./
No admito distracción ni irreverencia./
Ante mi palidez de elegida/
el temblor de mis ardores sabe a incienso./
Coronada por murmullos y gemidos/
la tensión parece estar a punto./
El crucifijo se levanta, inaugura los oficios./
Ungiéndolo de aceites/
lo llevo al centro del altar/
a poseer la tierra sagrada./
La transfiguración se da en silencio/
por respeto a los devotos.//
-Julia Santibáñez