Los libros dicen mucho de sus dueños

Aspecto de la biblioteca de Gabriel García Márquez (foto: Héctor Velasco)
Aspecto de la biblioteca de Gabriel García Márquez (foto: Héctor Velasco)

«¿Cómo es una buena biblioteca? Para mí es una colección personal, curada y única, una colección de libros que representan a quien los ha ido adquiriendo y cuidando», sostiene Ausbert de Arce, representante en México de la editorial italiana Rizzoli, entrevistado por La revista (mayo 2013). Me hace sentido su respuesta. Estoy convencida de que los libros lo hacen a uno, lo construyen por dentro, de manera que lo que alguien ha leído revela mucho sobre esa persona. Lo decía el archicitado Borges: «Que otros se jacten de las páginas que han escrito, yo me jacto de las que he leído». Yo hablo mucho sobre mis libros. Me pregunto cuántas cosas dirán ellos de mí.

Puesta a nostalgiar

Imagen 1A veces pesa más en el cuerpo la lejanía de quien me quiere (este día frío, por ejemplo). Recupero estas palabras que él escogió para mí. Aderezadas de amor, de nostalgia, de deseo, se me hincan en el costado:

Imagino que me descubres

cuando me desnudas.

Imagino que me descubres

del cuello a la cintura.

Imagino que a estas alturas

aún buscamos respuestas […]

Y puestos a imaginar,

imagina que mi cuerpo es el único campo de batalla

imagínate bailando sobre las fronteras […]

María José Hernández, «Imagínate»

Lolita, ¿ninfeta o nínfula?

Imagen 12La traducción literaria es apasionante, buscar las palabras que un autor hubiera elegido de haber escrito en tal o cual idioma. Lo comento por el artículo que la escritora Ana Clavel publica hoy en el Confabulario del diario mexicano El Universal, sobre la obra maestra de Nabokov. En él, Clavel apunta que si bien ninfeta sería la traducción más literal de nymphet (término en inglés con el que el autor designa a las lolitas), el término en español nínfula tiene una sonoridad dulce, que remite «a la esencia sutil, palatal, volátil de Lo-li-ta, ‘light of my life’. Una de esas ocasiones en que el traductor no es traidor».

De acuerdo con Clavel y feliz de que lo señale: creo que Nabokov, sensible como nadie a la sonoridad, hubiera palomeado nínfula

«El arte es sanador»: Aliria Morales

Imagen 2«Una obra de arte arte cura a quien la crea, pero también a quien se conecta con ella». Esto afirmaba ayer la artista plástica Aliria Morales, mientras recorríamos con ella una exposición de su obra en el Seminario de Cultura Mexicana invitados por Fabiola, sobrina suya y amiga nuestra. La muestra incluye instalación, piezas en masaroca y, en especial, Ocho conjuros para sanar el alma. Se trata de vestidos que llevan entretejida su historia personal, hilos a manera de metáforas de la vida de esta mujer valiente, luminosa.

Los vestidos no fueron hechos para exponerse, sino en un esfuerzo de aliviar dolores añejos. El primero, blanco y con bordados «como de niña», partió de una búsqueda personal para limpiar la culpa por un divorcio, el temor a no volver a sentirse atractiva. Lleva plasmadas a sus hermanas, varias vírgenes, milagritos, corazones, todo muy naif. Bajo el influjo de Jodorowsky, la artista lo «conjuró» y esperó la magia. Ésta sucedió: cuando se lo puso, tres hombres distintos la detuvieron para decirle que se veía linda, femenina. «Era lo que necesitaba oír». Luego hizo un segundo, «para hablar con Dios» y calmar el enojo de que ni su padre ni su marido la dejaran estudiar pintura. Vino otro, beige, para aliviar la vergüenza de ser nieta de un sacerdote. Entonces los expuso y un asistente a la muestra, que leyó la historia de apellidos que hay que ocultar, le dijo: «soy hijo de un presidente y una sirvienta. Siempre he cargado ese estigma, pero ahorita pienso que puedo curar ese dolor». El arte sanando de dentro hacia afuera.

Hace días escribí sobre cómo el poeta, igual que el pájaro, canta aunque nadie lo escuche (aquí el link: http://wp.me/p1POGd-1Cc ). Con el corazón que le sale por los ojos, Aliria Morales me confirma que el artista se expresa porque no puede evitarlo, porque por dentro algo grita para hacerse oír. Añado: el creador encuentra en el arte un cataplasma sanador. A veces, éste también acaba por curar a otros.

La muestra puede verse por 15 días más en la capital mexicana:
Seminario de Cultura Mexicana
Presidente Masaryk 526, Colonia Polanco
Tels. 3601 1660 y 3601 1662

Imagen 3

Exhibicionismo de escritor

Betto
Betto

Indecible placer de sábado: de pie ante mis estantes de libros, tomo uno al azar y lo abro donde una marca de lápiz recuerda que eso me impresionó.

«[Escribir] es una actividad increíblemente íntima, que te sumerge en el fondo de ti mismo y saca a la superficie tus fantasmas más ocultos. ¿Cómo no va a sentirse frágil el escritor, después de tan desaforado exhibicionismo? […] Los escritores solemos pensar que nuestros libros son lo mejor que nosotros somos y, si eso lo desprecian, ¿cómo no van a despreciarte a ti, que eres mucho peor que tus obras? Cuando a alguien no le gustan tus novelas, tiendes a sentirte rechazado globalmente como persona». -Rosa Montero, La loca de la casa, Punto de lectura

PD Aplica no sólo para autores de novelas, sino de cualquier género.

La personaja adolescente se va de camp

Imagen 4Necia y divertida como corresponde a su edad (faltaba más), la personaja adolescente seguía creciendo y ya era un poco más alta que su madre, lo que a ambas las encendía de orgullo. Un día tuvo a bien irse de campamento con compañeros y maestros de su escuela, la cual a su vez tuvo a bien organizar un campamento en pleno verano, cuando las nubes del cielo mexicano lloran día y noche (llueve mucho, pues).

Días antes, arrastró a la renegante madre por los cuatro puntos cardinales para suplirse de back pack, botas, brújula, cantimplora y cuanta cosa necesitaría quien se fuera a vivir a la montaña, sin importar que pasaría 72 horas entre árboles (se escucha un «carajo» de la madre). Y ahí va la personaja, con la boca llena de sonrisas, acompañada de sus imberbes amigos y amigas (se espera que ellas permanezcan así; ellos, se espera que no). Poniendo veladoras para que la criatura no muriera de inanición y para que un oso polar no rondara las tiendas de campaña, la madre la pensó mucho. Cuando la personaja volvió, cansadísima pero fascinada y rebosante de anécdotas, la madre la abrazó con todo el cuerpo (primero revisó que no le faltara ninguna pierna). Confirmó que verla feliz era, inexplicablemente, su mayor fuente de felicidad.

(Si al respetable le ocupa conocer los anteriores episodios de esta historia, aquí los links: http://wp.me/p1POGd-xv y http://wp.me/p1POGd-19j)

Amadamente amor amado

Katarzyna
Katarzyna

03 Mirarte

Es viernes, así que es obligada la música para recibir la tarde. Va esta canción de una figura central de mi adolescencia, que conservo entre mis afectos personales y a quien tengo el gusto de habérselo dicho con un abrazo. La letra es poderosa: que vuele hasta los confines del Cono Sur.

[…] Sólo quiero amarte/
Apasionarte/
Apasionadamente atarte/
A mi cintura/
No obedecerte, crucificarte/
Y luego mirarte/
Mirarte y mirarte/
Sólo mirarte […]//

Amar amar amante puedo/
De amor amado amante quiero/
Amadamente amor amado y sólo amar./
Amar amar amarte y luego/
Amante sé que quiero/
Amadamente amor amado y sólo amar

Vivir suspendidos de una voz

Imagen 5«Me miró como se mira a través de un cristal, o del aire, o de nada. Yo no estaba ahí».

La magistral actriz Karina Gidi vuelve a hacer de las suyas en teatro, esta vez con el monólogo La voz humana, que se presenta en el Foro Shakespeare de la capital mexicana. Sobre un texto con momentos sublimes, el personaje se dedica a rascarse la herida del desamor, a mirarla, a fingir que no la ve, a platicar con ella, a echarle jugo de limón. Aferrada a un teléfono (lo que aumenta la dificultad en escena, porque la actriz debe mantener el ritmo del supuesto interlocutor), la mujer finge que quiere lidiar con la ausencia del ser amado, cuando en realidad se regodea en ella porque no sabe hacer otra cosa: «Estoy sufriendo una agonía que sólo se calma con tu voz, tu maravillosa voz». En el programa de mano, el director Antonio Castro se pregunta: «¿Tenemos la capacidad de re-inventarnos o estamos condenados al precipicio del dolor eterno? ¿Cuál es el sentido del amor si de antemano sabemos que algún día su llama se extinguirá?». Quizá el personaje respondería que mientras, el amor existe, otorga un sentido a lo que de otro modo parece carecer de él.

Mi dos cuestionamientos con la puesta en escena tienen que ver con la adaptación de una obra de 1931 a la época actual: no encuentro la necesidad y creo que algo se pierde en el camino. Por otro lado, lamento que no haya música, como pide el texto de Cocteau. En todo caso, veo difícil que se me borre el eco de la voz de Gidi repitiendo: «Por favor, Dios, dile que me vuelva a marcar. Por favor, Dios, dile que me vuelva a marcar…».

Ángeles contemporáneos

20130704-142633.jpgGeorge Eliot escribió que los ángeles vienen a visitarnos y sólo lo sabemos cuando se han ido. A estos salidos de la mano de Javier Marín los encontré hoy y no sé de qué vida se fueron. Ni cuándo.

Artista, como el menor de los pájaros

20130704-061555.jpg«El poeta debe aprender esto del pájaro: cantar aun con la certeza de que nadie lo está escuchando».

Rogelio Guedea, Campo minado, Aldus/Estado de Colima

Así de frágil pero así de necesaria es la voz del artista, capaz de hacer que salga el sol a puro golpe de música.

Española, la primera gramática del mundo

Screen shot 2013-07-03 at 10.51.53 AMAyer se cumplió otro aniversario de la muerte de quien hizo la primera gramática moderna: Antonio de Nebrija, profesor de la Universidad de Salamanca. La historia cuenta que, en 1492, a Isabel la Católica le presentaron un libro: Gramática de la lengua castellana. Era algo muy revolucionario, si se considera que hasta entonces las reglas lingüísticas eran siempre en latín. La reina dijo: «¿Para qué me sirve, si ya hablo español?». El obispo de Ávila le hizo ver que los pueblos conquistados por la corona necesitaban conocer la lengua, para obedecer sus leyes y normas. Nebrija lo resumió en una frase: “La lengua es el instrumento del imperio”. Así, España contó con la primera gramática del mundo moderno.

La paradoja es que si hoy hablo y escribo en español, idioma que amo pero que fue impuesto aquí hace siglos, en parte se lo debo a Nebrija.

Link relacionado: http://www.fundeu.es/noticia/muere-antonio-de-nebrija/

Diego Rivera, ¿más valorado en la globalización?

Imagen 2«[…] el público de los Estados Unidos y Europa estima mis ‘monos’ y los compra cuando los puedo hacer sobre una tela o un papel, al mismo tiempo que [según mis adversarios] profano los edificios públicos de México». -Rivera en 1930, citado por Carlos Monsiváis en «Diego Rivera. Retratos y autorretratos…», Homenaje. Diego Rivera. Retratos (Museo Dolores Olmedo)

El fin de semana pasado fui a ver pintura en el museo de la mecenas mexicana. En el jardín, entre pavorreales y perros xoloitzcuintles (juraría que están hechos de piedra) saludé este busto del sapo-pintor. También compré un textito que incluye el pasaje referido, el cual reitera que, en muchos casos, entre considerar que una obra de arte es una profanación o algo valioso se impone el reconocimiento del artista en el extranjero. Me pregunto si en esta era globalizada, Rivera hubiera sido apreciado antes. Luego pienso cuántos creadores nacionales hoy ni siquiera suenan aquí, pero aplaudiremos en cuanto afuera les dén el visto bueno. ¿Será que la globalización ayuda a quitarnos lo provincianos, en la peor acepción de la palabra?

Reinventar el diccionario, reto diario

Screen shot 2013-07-02 at 10.35.21 AM«Cada proyecto [que creo] es una oportunidad de reinventar todo el vocabulario que he utilizado, un reto […]», dice el arquitecto Manolo Mestre, entrevistado por la revista Casa Viva (junio 2013).

Un arquitecto es un artista que pone a dialogar el terreno, la construcción, la estética, y debe lograr que cada vez hablen de forma distinta (¿quién quiere que su casa sea igual a la del vecino?). Es similar a trabajar con palabras: en cada nuevo texto se pretende innovar el diccionario personal, evitar lo ya dicho, reformular la sintaxis, buscar un nuevo rostro de la musicalidad. ¿Quién quiere hacer un poema igual al anterior?

La definición que plagio cada día

Imagen 2
Anya Mielniczek

«El amor es una amistad con momentos eróticos […] La amistad es un amor imperfecto porque le falta lo erótico. El eros es un amor imperfecto porque le falta lo amistoso, con su firme y sosegada lealtad», dice Antonio Gala en un pasaje de «Charlas con Troylo», incluido en la antología El águila bicéfala (Espasa Calpe).

Hace noches, en torno al mezcal, un amigo hizo una de esas preguntas que cimbran: ¿qué es el amor? Yo recordé este concepto de Gala, leído hace tiempo: sin amistad, se trata de amantes ocasionales, que carecen de pegamento después del paroxismo; sin deseo, se trata de amigos. Esa noche, al calor del alcohol se ensayaron muchas definiciones pero para mí, tozuda como soy, ésta del enorme poeta español sigue siendo la favorita (y la que tengo la Fortuna de plagiar cada día).

Autor herido por la letra

Imagen 2Sobre si prefería a los intelectuales de cubículo o a los que vivieron en el mundo, como Jaime Sabines, quien fue «médico fallido, amador infatigable, chambón comerciante chiapaneco y amanuense iluminado de nuestro sentir poético», el escritor mexicano Germán Dehesa respondió en su momento: «me siento naturalmente amistado con los escritores que van y vienen pareja y pendularmente de los libros a la vida; la vida de todos los días con sus guiños prodigiosos, sus silenciosas catástrofes, sus mujeres siempre florecidas, sus invitaciones al viaje, sus riesgos y aventuras y sus confortantes rituales […] Todo este magnífico rollo fue tramado para avisar que yo, en apariencia, escribo en mis ratos libres pero que, en realidad, en la casa y la oficina, en el baile y la cantina, siempre estoy escribiendo. Estoy, como dirían los catalanes y mi fiero amigo Ricardo Garibay, lletra ferit (herido por la letra)». -Germán Dehesa, «Sueños en el umbral», ¡Fallaste, corazón! (Plaza & Janés)

Coincido: me gustan los autores cuya vida diaria es alimento de la literatura, que no respiran sólo a través de libros sino los ven como complemento (quizá el más rico) de su andar por los pasillos del amor, los viajes, la amistad, la existencia misma. En cuanto a lo segundo, estar herido por la letra es una hermosa forma de describir la pasión por la pluma.

Un verso toma la calle

Imagen 3Ayer, mientras manejaba en Xochimilco, al sur de la Ciudad de México, me topé con este muro cubierto por un texto. Aunque la firma que se lee es Poesía del Trabajo, supongo que se trata de Acción Poética, movimiento literario-mural sobre el que hace poco escribí un post (aquí el link: http://wp.me/p1POGd-1w1 ). Hice malabares para detener el auto a mitad de la calle y captar esta imagen: no puedo evitar emocionarme cuando versos invaden mi ciudad.

Apuntes de un escritor malo, de Mauricio Bares

Imagen 2Se autonombra un escritor malo, no teme a las rimas ni al lugar común, disfruta las cacofonías. Se burla de sí mismo por feo, pero también se ríe de todo lo que debe considerar sagrado, como los talleres literarios, las reuniones de escritores, los festivales culturales, las ferias del libro. Padece un mal muy malo: es pésimo lector porque se queda dormido apenas empieza a leer. Por ello, enreda los nombres de obras consagradas: dice que sus libros favoritos son Cien años de sobriedad y de La muerte de Abstemio Cruz.*

Anónimo Hernández es el alter ego con el que Mauricio Bares arma esta novela de ingenio y prosa fluida, que subraya pedanterías del mundillo literario: «Siempre he odiado las biografías donde los escritores aparecen como mártires de la literatura. Fui albañil, fui jardinero, fui lavaplatos. Uy, qué hazaña. Trabajé como banquero, vendedor, dependiente. Pobrecito. Juan Rufus fue burócrata. William Fuckner fue minero. No, pero yo fui lustrabotas… Y yo fui barrendero […] El punto es saber qué esperaban. Que les dieran el Nobel por su literatura cuando eran principiantes?». Pues sí, toda la razón.

Da gusto encontrar literatura propositiva como ésta, no sólo en la forma sino en el fondo (y en el diseño). Es publicada por NitroPress, editorial mexicana que a pasos de gigante se va haciendo un nombre sólido.

*Nota para lectores no hispanoamericanos de este blog: el juego de palabras es confundir Cien años de sobriedad con Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez, y La muerte de Abstemio Cruz con La muerte de Artemio Cruz, del mexicano Carlos Fuentes.

Regresan las noches dichosas

Imagen 2

Hoy se estrena la nueva temporada de La dichosa palabra, el mejor programa televisivo que conozco para amantes de la lengua, conducido por nombres acreditados en el ámbito cultural mexicano. Escritores, historiadores, filólogos pero, sobre todo, lectores, Laura García, Eduardo Casar, Germán Ortega y Pablo Boullosa se divierten y divierten en torno a las palabras. El programa aborda temas culturales, etimología, historia, aforismos, neologismos, extranjerismos, entre otros ismos. Se transmite cada sábado a las 8 de la noche por Canal 22; me dicen que los lectores de otros países pueden seguirlo a través de internet: http://www.enlinea.canal22.org.mx

Para mi gusto, sus mayores virtudes son:

1. es inteligente, lo que siempre se agradece, pero mucho más en TV;

2. no se compra el discurso de que para ser lúcido hay que ser solemne.

Cómo no aplaudir y recomendar con entusiasmo una propuesta así.

PD Sé de gente que ha faltado a un compromiso el sábado en la noche por ver La dichosa palabra (lo «peor» es que los justifico).

Las muletas de Mandela

Imagen 2En casos de emergencia, las palabras se pueden poner bajo los brazos, estirarlas hasta que toquen el piso y recargar en ellas el cuerpo. Eso hizo Nelson Mandela durante 27 años en prisión: usó un poema de William Ernest Henley como su muleta particular. Recordé la luz de estos versos ahora que el necesario líder sudafricano está por dar el Gran Paso. Muy pocos como él conocen la fuerza de las palabras para inspirar el cambio de una nación y traer justicia a millones. Aquí, las líneas que no puedo separar de la imagen gigante de Mandela y que dieron nombre a la película sobre su primer esfuerzo unificador como presidente de Sudáfrica.

Out of the night that covers me,/
Black as the Pit from pole to pole,/
I thank whatever gods may be/
For my unconquerable soul.//

In the fell clutch of circumstance/
I have not winced nor cried aloud./
Under the bludgeonings of chance/
My head is bloody, but unbowed.//

Beyond this place of wrath and tears/
Looms but the horror of the shade,/
And yet the menace of the years/
Finds, and shall find, me unafraid.//

It matters not how strait the gate,/
How charged with punishments the scroll./
I am the master of my fate:/
I am the captain of my soul.//

William Ernest Henley, «Invictus»

Link relacionado

Escena de la película Invictus, con traducción al español (da click aquí):

Delirio de alcohol, en viernes

Por El Boulevard De Los Sueños Rotos

Screen shot 2013-06-28 at 4.42.27 PM

Mezcales, música y amigos son un coctel disfrutabilísimo y potentísimo, con la fuerza de varias bombas atómicas. Ya lo sabía pero anoche lo confirmé (que le pregunten ahora mismo a mi cabeza). Calculo recuperarme de este delirio de alcohol en unos 15 días, pero esta noche me espera otra reunión entrañable con gente muy querida, de manera que decido fluir y ponerme a cantar con Chavela y Joaquinito el mexicanísimo «Por el boulevard de los sueños rotos» para celebrar que, en efecto, algunas amarguras no son tan amargas…

«[…] Se escapó de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
se dejó el corazón en Madrid
¡quién supiera reír
como llora Chavela!

[…]

Por el boulevard de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo […]»

Aprender a callar bonito

Screen shot 2013-06-28 at 10.58.58 AM

Uno puede hablar de mil maneras, en alta voz o en un susurro, echando mano de la lírica, tartamudeando o de corrido, incluso rebosante de entusiasmo (tanto, que escupa sin querer gotitas de saliva). Como me muevo con regular soltura en todas ellas, he aquí mi siguiente objetivo en la vida:

«Quisiera saber callar de tan bella manera como las piedras». -Jan Skácel, poeta checo

El Egon Schiele que más me gusta

Screen shot 2013-06-27 at 11.16.50 AMEn continuación al pequeño debate que se generó en torno a los desnudos de la rusa Alina Lebedeva, aporto estas imágenes. Para quienes no siguieron los comentarios, va el resumen: ayer que subí algunas piezas de la fotógrafa Lebedeva (aquí el link: http://wp.me/p1POGd-1yW ), Alberto Dieguez comentó que le daban un aire a Egon Schiele, en lo que coincidí. Luego, otros colegas expresaron sus dudas, porque los desnudos de Schiele son casi ginecológicos mientras los de Lebedeva son sugeridos; allá la luz es muy fuerte y contrastada, en tanto la iluminación que maneja la rusa es tenue. Creo que ambos puntos tienen razón: hay un Schiele crudo, de una sexualidad brutal y contrastes encendidos, pero también está el insinuado, que se muestra aquí (y es mi favorito).

Me parece que estas tres litografías del pintor establecen un diálogo de ida y vuelta con las fotos de la rusa en cuanto a actitud, postura, discurso. Incluso pienso que puedan haberlas inspirado. Al ponerlas una al lado de la otra, como hago abajo de este post, la coincidencia es notable. ¿Será?

Screen shot 2013-06-27 at 11.20.27 AMScreen shot 2013-06-27 at 11.16.15 AMScreen shot 2013-06-27 at 11.52.26 AMScreen shot 2013-06-27 at 11.51.06 AMScreen shot 2013-06-27 at 11.47.15 AM

Rayuela o la historia de mi cortazarización

Imagen 3Hechos puntuales:

1. La leí por primera vez en 1993. Lo sé porque tengo la manía de anotar la fecha de lectura en la primera página de un libro.

2. Eduardo Casar, maestro de literatura en la universidad y el más entusiasta publirrelacionista de Cortázar, nos la dio como tarea (le sonreían los ojos). Yo ignoraba que su estructura de ármelo-usted-mismo me iba a apabullar, a ratos a desesperar, pero que la delicia de su prosa y la locura de la propuesta harían que perder el hilo pasara a segundo plano. Luego hablamos de ella en clases con Casar y la disfruté aún más, si cabe.

4. Al terminarla me dieron ganas de aplaudir al genio que en sus páginas «incendia el lenguaje, acaba con las formas coaguladas».

5. Como se están cumpliendo 50 años de su publicación, Alfaguara lanza un libro que incluye lo que 55 artistas plásticos y 11 escritores se animaron a decir sobre ella. Anoche se presentó el libro y se inauguró la exposición plástica en la Librería Rosario Castellanos, del Fondo de Cultura Económica.

6. Ahí estuve, faltaba más.

7. El libro incluye un texto de Eduardo Casar, culpable de mi cortazarización (y la de muchos).

Imagen 1Imagen 4Imagen 5Imagen 6

From Russia… with love

Alina Lebedeva
Alina Lebedeva

Esta fotógrafa rusa me parece extraordinaria, sutil pero muy potente. Sus imágenes de desnudos tienen un tufo de transgresión y una fuerza nostálgica que me trae a la mente estos versos desvalidos, que leí hace unos días:

Morirse/

no morirse/

y estarse triste repartiendo adioses/

moviendo adiós/

apenas/

el pobre corazón como un pañuelo.//

Idea Vilariño, «Los adioses», Poesía completa (Cal y Canto)

Imagen 6

Imagen 8Link relacionado

Sitio web de la fotógrafa: http://www.alina-lebedeva.ru/

De libromancia y poesía

Imagen 3Resulta que algo que yo hago hace años tiene un nombre rimbombante: «[el poeta Jorge Fernández Granados] tiene un pequeño ritual, que su colega Daniel Samoilovich denomina ‘libromancia’, y que consiste en que cuando no tiene tiempo para leer un libro entero de poesía, lo que hace es tomarlo, soplar y leer la página en que se abre. ‘De esa manera, puedo descubrir qué voz de poeta se anida en él’, cuenta».  -Mónica Maristáin, «Jorge Fernández Granados, El silencio: propósito extremo de la poesía», revista Gente! (junio, 2013).

Así de simple: el poeta me plagió la idea y la presume sin pudor. Ok, acepto que yo no le soplo, nomás abro el libro y leo el primer verso que salta. No me quejo mucho porque ese sistema tan mío me ha dejado a cuestas versos imperdibles, como estos de mi «plagiario»:

[…] Los días se van llevando las cosas que he querido./
Con pasos secretos, a mi espalda/
se desvanecen. Las cosas/
pequeñas, provisionales. Las cosas/
que supuse que eran mías.//

Y cada vez me siento/
más solo, pero más ligero./
Un emigrante, digamos,/
que va perdiendo su equipaje/
pero no lo lamenta […]

-Jorge Fernández Granados, Si en otro mundo todavía (Almadía)