Va una segunda entrada de cinco cuentuitos míos, es decir, pequeñas historias en formato Twitter (140 caracteres máximo). Si te gana la curiosidad, el link a la primera entrada de cuentuitos se ofrece al dos por uno: http://wp.me/p1POGd-1Jh
Oler amar
«Ella huele amar», dijo el amante. Acto seguido se hundió en sus olas.
Por (apenas) un sonido
A media voz, no queriendo oírse, susurró: «El amor tiene mala letra. Parece que escribe ‘él te kiere’ pero se lee ‘él te hiere'».
Todas las historias de amor en una
Cuando se estaba enamorando decía: «Es el hombre más completo». Cuando lo suyo terminó afirmaba: «Es el hombre más complejo».
Dar la(s) hora(s)
En la sala de espera, ella se acercó: «No traigo reloj. ¿Me das la hora?». Y él quiso darle todas y cada una del resto de su vida.
Saltamontes lúcido
Los montes que más amaba saltar el pequeño saltamontes eran los de Venus.
-Julia Santibáñez






Esta semana, el artista plástico Ferrari murió en la misma Buenos Aires que lo vio nacer hace 92 años. Con él se fue una expresión artística única y una voz crítica aplaudible, además de un acercamiento particular a la poesía. A éste me quiero referir.


«Escribió Walt Whitman en el prólogo de Hojas de hierba: ‘El que toca este libro toca a un hombre’. Muchos años después, en una redacción de Buenos Aires, un grupo de periodistas se reunió para urdir un libro acerca de un hacedor de maravillas, viejo y ciego, que a los 77 años ha conseguido algo casi milagroso: ser un ídolo de la literatura. El hombre se llama Jorge Luis Borges». Así arranca esta edición especial de la revista argentina Gente, titulada Todo Borges y publicada en enero de 1977, es decir, nueve años antes de la muerte del escritor. Por azares y amores que no me cansaré en narrar, el volumen me llega en préstamo. Las manos me pican de emoción.


























