Traigo bronca de siglos y se la cobro al de junto

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«La luna acaba de asomar por encima de los árboles y Rudy Alatorre tiene la sensación de que no está corriendo en un óvalo de tartán, sino cruzando un bosque durante una incursión nocturna en territorio enemigo. Nunca ha corrido tan olvidado de sus vértebras lumbares y cuando escucha el impacto y la caída de otro corredor, exclama en voz baja y lleno de júbilo: ‘¡Para que aprendan, pendejos!'».

Un tipo suele correr de tarde en la pista de atletismo cerca de su casa. Hoy se han olvidado de encender el alumbrado de la pista, de modo que se mueve en la penumbra, mezclando sus jadeos con los de los otros corredores cuyos nombres no conoce. Siente que algo atávico aflora entre todos, le parece que «no corre solo, sino en manada». De pronto, uno se cae. Y el grupo lo celebra. Luego, otro. Él sigue avanzando, tratando de abrirse paso entre codazos, rasguños, gemidos. Como en lo más hondo del inconsciente. En el más más antiguo coraje que llevamos dentro.

Es el cuento «En la pista», de Fabio Morábito, incluido en su reciente libro Madres y perros (Sexto Piso). La narración es ágil y, al mismo tiempo, está perfectamente apuntalada. Por alguna razón me recuerda el cuento «Las Ménades», de Julio Cortázar. Acaso por lo ancestral que se nos cuela cuando nos sabemos anónimos en grupo. O sea, cuando nos ponemos a dar madrazos impunemente, porque traemos en el sustrato bronca de siglos. Y el de junto tiene que pagar.

Qué cuento más chingón.

Da click aquí para comprar el libro de Morábito.

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La sangre crea las palabras: Ferreira Gullar

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Subvertir la lógica y, desde ahí, cortar con filo. Con bisturí.

El escritor brasileño Ferreira Gullar publicó en 1974 el libro Poema sucio. Se trata, en esencia, de versos en torrente que tratan de todo. No tienen un tema, sino tantos como el día. «Tenía que saltar en medio de [el poema] como si me tirase en pleno océano, en vez de salir, nadando, por la playa», dijo alguna vez.

Ferreira Gullar se acaba de morir. Y hace falta leer su Poema sucio, según el cual la sangre crea el pensamiento y las palabras y las mentiras y los cariños. Es algo que yo sabía, sin saberlo: más que revelarme algo, la poesía me hace recordar. Aquí, un fragmento.

«[…] Del cuerpo. ¿Pero qué es el cuerpo?
Mi cuerpo está hecho de carne y de hueso.
Ese hueso que no veo, maxilares, costillas,
flexible armazón que me sustenta en el espacio
que no me deja  abatir como un saco
vacío
que guarda toda las vísceras
funcionando
como retortas y tubos
creando la sangre que crea la carne y el pensamiento
y las palabras
y las mentiras
y los cariños más dulces más crápulas
más sentidos
para explotar como una galaxia
de leche
en el centro de tus muslos en el fondo
de tu noche ávida
olores de ombligo y de vagina
graves olores indescifrables
como símbolos
del cuerpo
de tu cuerpo de mi cuerpo […]».

(Traducción: Daniel Orizaga Doguim).

Da click aquí para ir al sitio de Círculo de poesía y leer más fragmentos del Poema sucio.

 

El oficio de escritor, de primera mano

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(VERSIÓN ÍNTEGRA DEL TEXTO PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO EL CULTURAL, DEL PERIÓDICO LA RAZÓN, EL SÁBADO 3 DE DICIEMBRE DE 2016)

Lo publicado en México a lo largo de un año permite subrayar, así mínimamente, afinidades compartidas e inflexiones particulares. En el marco de la FIL Guadalajara hice 13 preguntas, las mismas, a 21 autores que estrenan título. La idea fue poner frente a frente acentos complementarios en cuanto a si la literatura sirve para algo, qué distingue a un escritor de un aficionado e incluso qué libro es ideal para llevar al baño.

La lista incluye 11 sellos editoriales. Nombres consagrados como los de Fabio Morábito, Carmen Boullosa, Santiago Roncagliolo, Ethel Krauze y Antonio Ortuño alternan con plumas nuevas que pisan firme, entre ellas, las de Alejandra Costamagna y Gerardo Cárdenas. Del conjunto de respuestas destaco la coincidencia casi total de que un libro no transforma la geografía, pero sí puede reescribir una biografía. En cambio, existen muchos matices sobre la influencia de la era digital en las letras de cada uno. Aquí, el oficio de escritor contado por 21 de ellos, junto con el libro que cada uno presenta en la FIL.

CUESTIONARIO

  1. ¿La literatura debe “servir” para algo?
  2. ¿Qué propondrías (eslogan o concepto) para una campaña nacional de lectura?
  3. ¿Cuál es tu metáfora preferida sobre escribir?
  4. ¿Qué define quién es un escritor: la obra, la publicación, los premios?
  5. ¿A qué autor envidias?
  6. ¿Cómo ha cambiado tu escritura a partir de la era digital?
  7. ¿Qué le criticarías a tus libros si fueras tu enemigo implacable?
  8. ¿Qué dirías en un anuncio clasificado para vender tus servicios como escritor?
  9. ¿Libro que te hizo reír a carcajadas?
  10. ¿Palabra que más odias?
  11. ¿Placer culpable?
  12. ¿Lectura ideal para el baño?
  13. ¿Lo que le urge a la FIL?

 

ALBERTO CHIMAL, incluido en Próximamente en esta sala. Antología de cuentos de cine (Cal y Arena)

  1. Sí, pero no en el sentido de aleccionar. Si tiene suerte ayuda a plantear preguntas.
  2. Decir que leer textos nos prepara para leer el mundo. Y a nosotros mismos.
  3. Es poner en claro quién se es.
  4. Puede ser un inepto o quedar inédito para siempre, pero escritor es quien adopta escribir como parte de su vida.
  5. A quienes hayan escrito la Biblia y otros libros antiquísimos. Sólo ellos han tenido compensación por todo lo que hayan vivido.
  6. Cambió antes de la llegada de Internet. Las computadoras me permitieron escribir como no me dejaban hacerlo las máquinas.
  7. No lo que dicen quienes se creen mis enemigos. Diría que son demasiados. Que son demasiado tercos. Que yo lo soy.
  8. “Se crean personajes, tramas y sorpresas”.
  9. Todos los de Edward Gorey.
  10. Desesperanza.
  11. Ciertas malas películas.
  12. Uno de curiosidades literarias: The Reader’s Bathroom Reader.
  13. Espacio.

 

ALEJANDRA COSTAMAGNA, Imposible salir de la tierra (Almadía)

  1. Quizá para abrir preguntas, para ampliar el mundo en el que vivimos.
  2. Un eslogan del tipo “Leer no da cáncer”.
  3. La frase del dramaturgo chileno Juan Radrigán: “Hay que escribir como si te fueran a matar mañana”. La escritura casi como respiración.
  4. Escritor es quien con palabras es capaz de rastrear un mundo.
  5. A ninguno, la envidia puede producir cáncer. Admirar, a Natalia Ginzburg.
  6. Se ha modificado el proceso: al escribir, la tiranía de lo inmediato se pelea con la antigua concentración.
  7. El ninguneo es infinitamente peor que la mala crítica. No diría nada sobre mis libros.
  8. Nunca haría algo así.
  9. Cómo me hice monja, de César Aira.
  10. Tanqueta.
  11. La siesta post-desayuno.
  12. La Constitución Política de Chile de 1980, la de la dictadura, que actualmente rige.
  13. Nunca había venido. Me emociona presentar mi primer libro “mexicano”.

 

­­ALEJANDRO PÁEZ VARELA, Oriundo Laredo (Alfaguara)

  1. Sí. Debe ser una puerta alternativa a la otra, gigante: la de la ignorancia.
  2. “Lee. Si no lees, puedes hasta ser Presidente de México”.
  3. Se escribe porque se debe. Pero no sé si sea “metáfora”.
  4. No es escritor el que publica ni el que gana premios, sino quien transmite ideas a través de la escritura.
  5. A Primo Levi y a otros que como él han estado en el momento preciso y han exhibido al mundo como, es con la esperanza de que ese mundo no se repita.
  6. Quizá ahora, al hacer periodismo digital, no me limito en el uso de palabras de uso diario que en la prensa tradicional menospreciaba o rechazaba, que asustan cuando están escritas.
  7. Haberlos publicado.
  8. “Artesano que vive del sudor de sus dedos busca trabajo”.
  9. Ninguno.
  10. Empoderar.
  11. Fumar.
  12. Todos.
  13. Le sobran.

 

ALEJANDRO ROSAS, coautor de Érase una vez México 3 (Planeta)

  1. Sí, para divertir, despertar dudas, confrontar principios. Falla un libro que no te mueve.
  2. “Si quieres cambiar tu historia personal, lee”.
  3. Es hablar con los muertos.
  4. Quien tiene la disciplina de sentarse para retar a la creación desde su propio sentir es un escritor. Ya otra cosa es ser bueno o no.
  5. A Philip Roth.
  6. Me he vuelto menos barroco. Hace 10 años usaba demasiados adjetivos, hoy escribo con más contundencia.
  7. Que tengo una cierta autocomplacencia, prefiero los textos cortos. Diría que debo apostar por desarrollar mis ideas con más profundidad.
  8. “Jamás la historia se atrevió a tanto”.
  9. Instrucciones para vivir en México, de Jorge Ibargüengoitia.
  10. ¿?
  11. Ver mucha televisión.
  12. Prefiero el periódico.
  13. Que tiene demasiadas actividades simultáneas y que en las presentaciones se leen textos. Habría que ir a charlar.

 

ANAMARI GOMÍS, La vida por un imperio (Ediciones B)

  1. Te enseña sobre la naturaleza humana, sobre realidades que de otro modo no conocerías.
  2. “Lee para entender mejor el mundo”.
  3. Es un diálogo con las varias personas que te pueden habitar.
  4. Es quien logra conectar con el lector y no sólo desde la literatura. Por ejemplo, me apasiona Francisco González Crussí, patólogo y escritor.
  5. A Philip Roth.
  6. No le encuentro ángulos negativos. Antes tenía que reescribir mucho, hoy todo es más cómodo.
  7. Que a veces de pronto digo “ya, que se acabe la novela” y mis finales pueden quedar precipitados.
  8. En mis textos siempre hay una imagen carnavalesca.
  9. Domar a la divina garza, de Sergio Pitol, aunque no es el último.
  10. Fallecer. Ahora todo el mundo fallece, nadie se muere.
  11. Netflix.
  12. Ninguno. Prefiero jugar Township, que tengo en mi iPhone.
  13. Al contrario, siempre rebasa mi imaginación.

 

ANTONIO CALERA-GROBET, Rambler (Colección Imaginaria)

  1. No ayuda a cambiar el mundo, pero sí puede cambiar la vida.
  2. Diría que la literatura no es lo más inteligente ni lo más bello que ha creado el hombre, sino lo que nos retrata a partir de miserias. Usaría uno de mis lemas: “Antes del fin de este mundo, escribiremos otro”.
  3. Es una transcripción de la vida misma. Se trata de vivir y con ello hacer un relato que se pueda leer.
  4. Un escritor aparece cuando un lector lo encuentra.
  5. A André Breton.
  6. Intervengo mis textos con mayor fluidez y publico más.
  7. Mis primeros libros intentaban comprobarle al medio literario que yo podía escribir. Desde el principio debería haber escrito lo que quisiera.
  8. “Me puedes leer porque yo soy tú”.
  9. Correr, de Jean Echenoz.
  10. Conciudadano.
  11. Soy culpígeno.
  12. Alguno de E. M. Cioran.
  13. Debería ser un templo a la lectura, para convertir a la gente en lectora y no en compradora de libros.

 

ANTONIO ORTUÑO, Agua corriente (Tusquets)

  1. Para ampliar las miras de quien lee. Para confrontarlo y ofenderlo y divertirlo y, quizá, lograr que salga de un libro menos bruto de lo que entró.
  2. No creo en los eslóganes.
  3. Es disparar en la oscuridad. Como dijo la Pantera Rosa.
  4. Escritor es un tipo que viaja con la maleta llena de sus propios libros y duerme en sillones. Hasta que aprende.
  5. Envidiar me parece megalomanía. Por mis escritores favoritos siento cariño y gratitud.
  6. Soy feliz corrigiendo en pantalla en vez de trabajar con 200 versiones en papel. Por lo demás, mi escritura ha cambiado por motivos ajenos a la tecnología.
  7. Para ser mi enemigo implacable primero necesito hacerme una lobotomía.
  8. “¿Odia a todos? Nosotros también. Llámenos. O mejor no”.
  9. Leviatán.
  10. Radical.
  11. Champaña.
  12. Ninguno.
  13. Comenzar.

 

CARMEN BOULLOSA, El libro de Ana (Alfaguara)

  1. Su virtud mayor es su inutilidad. Los esclavos sirven, la literatura subleva, perturba, da placeres y etcéteras inútiles.
  2. Leer es sicoactivo, como un toque, un viaje o una cuba, pero no te lleva al bote y no da crudas. Es adictivo, provoca efectos secundarios y daños colaterales.
  3. Escribir es tocar el silencio.
  4. Lo determina definirse a sí mismo, para sí mismo y antes que ninguna otra palabra, como escritor.
  5. A mí, en mis treinta. Por casi todo.
  6. Soy de huesos del siglo pasado y tardo en reaccionar al ambiente (para bien y para mal). Cuando me pase, sabré qué contestar.
  7. Que los haya escrito yo.
  8. “No la contrates, no va a hacer lo que le pidas sino lo que le dé su gana”.
  9. La última guerra, de Amado Nervo.
  10. Trump.
  11. Comerycomer.
  12. Cátulo.
  13. Una playa nudista.

 

ETHEL KRAUZE, El país de las mandrágoras (Alfaguara)

  1. Permite narrarnos la vida e imaginar futuros posibles.
  2. “Leer es el segundo paso. Escríbete primero”.
  3. Escribir es un hilo donde se ensartan historias.
  4. Todo ser humano posee el don de la palabra, pero escritor es quien tiene el compromiso de dotarla de verdad.
  5. A quien escribe con fórmulas que no se me ocurrirían, como Hisako Matsubara en la novela Samurai.
  6. La velocidad es positiva, pero implica una engañosa idea de facilidad. Escribir a mano es más afín a la creación literaria, porque se hace con el cuerpo.
  7. Que escribo oscuramente, casi no se encuentra felicidad en mi obra.
  8. “No vendo mi primogenitura por un plato de lentejas”.
  9. Por qué los hombres nunca recuerdan y las mujeres nunca olvidan, de Marianne Legato.
  10. La frase “Me choca”.
  11. Las galletas de chocolate.
  12. Contemporaneidad de los presocráticos.
  13. Retomar su vocación original: relacionar a autores y lectores.

 

FABIO MORÁBITO, Madres y perros (Sexto Piso)

  1. Conocer indirectamente a autores que no hemos leído, como Kafka, modifica nuestra manera de imaginar. No sé si para bien.
  2. Subrayaría que leer es importante, pero no fundamental.
  3. Es una línea desde la cual mirar, una barrera que detiene la marea caótica del mundo, del cual comprendemos una pequeña parte.
  4. Al escritor lo define el lugar desde donde piensa el mundo. Eso cuaja en un estilo filológico, lingüístico.
  5. A Juan José Saer, por su novela El Entenado.
  6. Escribir en computadora tiene ventajas, pero al ofrecer una versión pulcra del texto fácilmente nos hace creer que vamos bien.
  7. Me reclamaría que no he salido de lo que soy.
  8. “Se fabrican máscaras. Elija la que más le convenga”.
  9. A los 20 años: La cantante calva, de Ionesco.
  10. Aleluya.
  11. El que siento cuando le ocurre algún infortunio a alguien que envidio.
  12. Los autores contemporáneos que nos abochornan por malos.
  13. Actos menos convencionales.

 

GENEY BELTRÁN, selección y prólogo de Elena Garro. Una antología (Cal y Arena)

  1. Tiene repercusiones sociales. Incluso contra la voluntad de sus autores, los libros pueden servir para algo más que expresar temperamentos.
  2. Mejor usar ese presupuesto para reabastecer bibliotecas y crear librerías de barrio.
  3. “La poesía es un árbol sin hojas que da sombra”, de Juan Gelman.
  4. Quien aspira a trastocar el mundo interior de quien lo lee es un escritor.
  5. Muerto, a Shakespeare. Vivo, a Coetzee. En ambos casos, por su don para desarrollar problemas morales a través de la imaginación.
  6. Leo más en Internet y en e-book. Pero no estoy consciente de que se haya alterado mi escritura.
  7. He escrito como resultado de una transformación interior, que alguien podría confundir con un simple desahogo vital.
  8. “Se rentan pesadillas”.
  9. El asno de oro, de Apuleyo.
  10. Coadyuvar.
  11. Ver futbol americano.
  12. ¿??
  13. Menos sometimiento a los intereses de las grandes editoriales.

 

GERARDO CÁRDENAS, Silencio del tiempo (Abismos)

  1. Sí, para hacer soñar al lector.
  2. Diría: “No le creas a las redes sociales. Abre un libro y verifícalo”. Si la gente leyese más habría votado distinto.
  3. Es picar piedra.
  4. Lo determina su compromiso con las letras, pero el escritor es independiente de los libros que hace.
  5. Vivo, a Stephen King, por fecundo. Muerto, a Shakespeare, por su manejo del lenguaje.
  6. No creo que haya cambiado. La técnica de expresar algo en 140 caracteres se aprende, igual que se aprende escribir una novela.
  7. Un crítico dijo que en mis primeros libros no me soltaba. Coincido.
  8. “Autor con experiencia: escribe rápido, corrige poco y come mucho”.
  9. Lamb: The Gospel According to Biff, de Christopher Moore.
  10. Odio.
  11. Las donas de chocolate.
  12. Algo de Cioran.
  13. Centrarse en las novedades editoriales.

 

JOSÉ HERNÁNDEZ, Che. Una vida revolucionaria I (Sexto Piso)

  1. Como el arte en general, la literatura ha permitido nuestra subsistencia. Es lo que nos hace humanos.
  2. Exploraría la creación de librerías de barrio atendidas por gente de la colonia, donde consultar y comprar libros.
  3. Es un poco sobrevivir a la muerte.
  4. Quien logra desentrañar el proceso azaroso e incomprensible de pensar es un escritor.
  5. A Cortázar, por acucioso. A los escritores de ciencia ficción, por crear mundos. A David Lodge, por su humor.
  6. Antes mis historietas eran artesanales. Ahora el proceso es cercano a la forma de hacer cine: dibujo escenas sueltas, luego las uno para armar el discurso.
  7. Mi falta de estructuración cuando empiezo a hacer un libro.
  8. “Monos al minuto”.
  9. Best Seller, de Fontanarrosa.
  10. Pedo.
  11. La canción “Claridad”, de Menudo.
  12. El que esté en turno.
  13. Dejar de ser una pasarela de políticos que presentan libros.

 

JOSÉ MANUEL RECILLAS, Atrévete a mirar, tú, que no quieres (UAEM)

  1. No resuelve problemas, pero abre la ruta hacia un viaje.
  2. Llevar poesía a mercados y escuelas, para tocar a la gente de zonas marginadas.
  3. En esta época estridente, la literatura es un mensaje susurrado, cercano al silencio.
  4. Es quien hace que un texto llegue a otra persona, no importa si es reconocido, grande o mediocre.
  5. A César Vallejo, a Friedrich Hölderlin.
  6. La computadora facilita corregir, pero estoy volviendo a la pluma y el papel. La mano tiene mucho que ver al escribir.
  7. Que como autor dé culto a la forma y mantenga la fe en el amor como tema absoluto.
  8. “Escribo poemas de amor, por si los necesita”.
  9. La más reciente novela de Manuel Andrade, inédita.
  10. Procrastinación.
  11. Comerme los pellejitos de los dedos.
  12. Quizá los poemínimos de Efraín Huerta.
  13. Dar más espacio a editoriales independientes y a escritores de calidad, no consagrados.

 

LILIANA COLANZI, Nuestro mundo muerto (Almadía)

  1. No tiene una utilidad. En ello radica su potencial político.
  2. Una frase que encontré por ahí: “Yo leo, tú lees, Bruce Lee”.
  3. Es tener una antena que intenta sintonizar la música del universo.
  4. Una mirada capaz de ver más allá de los clichés es lo que distingue a un escritor.
  5. Admiro lo que William Faulkner o Philip K. Dick consiguieron a partir de (o a pesar de) sus adicciones, pero no envidio la miseria de la adicción.
  6. Paso mucho tiempo sumergida en ese océano de fantasías delirantes que es Internet, sin el cual no puedo escribir.
  7. Cuando pienso que Rimbaud revolucionó la poesía a los 17 años y se había jubilado a los 21, no puedo evitar deprimirme un poco.
  8. “Pinto casas a domicilio”.
  9. No recuerdo ninguno.
  10. Que me digan “niña”. ¡Tengo 35 años!
  11. “Stalkear” a la gente.
  12. Las redes sociales.
  13. Es la primera vez que voy, quiero descubrirla.

L.M. OLIVEIRA, Árboles de largo invierno (Almadía)

  1. Para imaginarnos en los zapatos del otro, despertar conciencias. Lo que me incomoda es que se defienda que debe servir para una sola cosa.
  2. “El vicio que no querrán quitarte”. Malísimo, hay mejores formas de promover la lectura.
  3. Esto de Hemingway: “No hay nada que decir de la escritura. Es sólo sentarte a la máquina y sangrar”.
  4. El que conoce el oficio y lo demuestra. No basta con rezar para ser religioso, se necesita creer en Dios.
  5. A Truman Capote, por A sangre fría.
  6. Con Internet nunca estás solo. Esa distracción es un cambio para mal, pero ayuda a limpiar.
  7. La estúpida prisa. Hay que aprender a caminar despacio.
  8. “Prosa sin prisa. Absténgase si requiere versos, me gustan pero no me cuadran”.
  9. La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.
  10. Coadyuvar.
  11. Amaretto.
  12. Instrucciones para vivir en México, de Jorge Ibargüengoitia.
  13. Amaretto.

 

MAGELA BAUDOIN, La composición de la sal (Almadía)

  1. No debe servir para nada. Creo, como César Aira, que deja soñadores improductivos.
  2. Dirigir la campaña a los adultos, que son quienes definen los hábitos de lectura. Cuando hay libros alrededor es natural leer.
  3. Lo que dijo Oscar Wilde: para escribir basta con tener algo que decir y decirlo, lo cual no es fácil.
  4. Sentarse a escribir y, más imprescindible aún, sentarse a leer define a un escritor.
  5. A Anthony Burgess, por la novela Poderes terrenales.
  6. Siempre he escrito en computadora, así que para mí ha sido un devenir natural.
  7. Todo. Los enemigos perfectos no perdonan.
  8. “Mentirosa profesional con 43 años de experiencia”.
  9. Don Quijote.
  10. Expresiones como “escritor comprometido”.
  11. Leer, porque le quito tiempo a quienes amo.
  12. No puedo, me parece un placer masculino. Quizá me pierdo algo importante.
  13. Nunca he ido. Me entusiasma la vitrina colosal que supone.

 

MAURICIO MONTIEL, Los que hablan. Fotorrelatos (Almadía)

  1. Para inventar mundos que no conocemos y que terminaremos por extrañar.
  2. “La lectura te da más vidas que un gato”.
  3. Acudo a una frase de Kafka: escribir es “como un camino en otoño: tan pronto como se barre, vuelve a cubrirse de hojas secas”.
  4. Sólo lo puede definir su escritura: la publicación, los premios y los lectores son un telón de fondo necesario.
  5. A Franz Kafka, porque supo ver el funcionamiento perverso del macrocosmos desde su microcosmos praguense.
  6. Para bien: mi escritura ha ganado concisión y precisión gracias a los proyectos literarios que he desarrollado en Twitter.
  7. Adjetivación y cierta tendencia al exceso de metáforas.
  8. “Se diseñan vidas ajenas a la medida”.
  9. La chica del tren de Paula Hawkins (no lo terminé).
  10. Imposible.
  11. Mal cine de terror.
  12. No leo en el baño.
  13. Renovación.

 

SANDRA FRID, La danza de mi muerte (Planeta)

  1. Sí, para comprender mejor a los demás.
  2. Haría énfasis en que puede ser muy divertido. Si alguien se acerca así a la literatura puede acabar siendo un gran lector.
  3. Es intuición y nostalgia.
  4. Escritor es quien se toma en serio el oficio, quien verdaderamente se dedica a trabajar el párrafo escrito.
  5. Mi favorito absoluto es John Banville.
  6. Empecé a escribir a mano, luego pasaba a máquina. Ha cambiado para bien: si hoy tengo que incrustar un párrafo o decidir que el capítulo 5  se convierte en el 16 lo hago en segundos. Es una fortuna.
  7. Que a veces me entran las prisas por acabar.
  8. Diría que tomo con mucha responsabilidad la investigación para escribir novela histórica.
  9. Las muertas, de Jorge Ibargüengoitia.
  10. Injusticia.
  11. El chocolate.
  12. Ninguno.
  13. Los módulos de información no tienen información.

 

SANTIAGO RONCAGLIOLO, La noche de los alfileres (Alfaguara)

  1. Hace pensar. Con eso ya es más útil que la mayoría de cosas.
  2. Mostraría el video de Peña Nieto en la FIL, incapaz de recordar un título, y su conferencia de prensa con Trump. Diría: «¿Ves cómo acabas si no lees?».
  3. Se parece más a la enfermedad que a una vocación.
  4. La obra. Escritor es quien escribe incluso si nadie lo sabe, igual que puedes ser carpintero en secreto.
  5. A Bolaño. Ha publicado ocho libros desde su fallecimiento. Espero estar igual de activo cuando muera. O antes.
  6. La escritura no ha cambiado nada, sólo tengo más contacto con los lectores.
  7. Me critican que mis novelas sean fáciles de leer.  A mí me parece bien que se lean fácilmente y se digieran con dificultad.
  8. “Especialista en perdedores y sicópatas”.
  9. Lionel Asbo, de Martin Amis.
  10. Supletoria.
  11. Dean Koontz, un autor de terror malo que me encanta.
  12. Dean Koontz. Pero no dejo sus libros en el baño de visitas. Tengo una reputación.
  13. Exportar el modelo.

 

VALERIA LUISELLI, Los niños perdidos (Sexto Piso)

  1. Un libro puede producir muchos pequeños cambios mente por mente, pero el deber del escritor es escribir bien, no transformar el mundo.
  2. Enfocaría los esfuerzos en los maestros, en cómo enseñarles a transmitir el gozo de la lectura.
  3. Una idea de Joseph Brodsky: la economía en el lenguaje tiene que ver con darte cuenta de la gravedad física, el peso de las palabras en un sentido narrativo.
  4. Escritor es quien dedica su vida a escribir.
  5. No envidio, pero admiro a Alma Guillermoprieto, a László Krasznahorkai, a Anne Carson.
  6. El mundo digital entró a mi vida más o menos en 2004, cuando estaba trabajando en mi primer libro, Papeles falsos. No veo cambio, porque mi escritura nació al mismo tiempo.
  7. Prefiero no dar ideas a mis enemigos.
  8. “Vendo mis libros. Entrega a domicilio”.
  9. Incidences, de Daniil Kharms.
  10. Coadyuvar.
  11. Es secreto.
  12. El periódico.
  13. Playa.

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Reiniciar el reloj a partir de un libro


Empiezo a acomodar los muchos libros comprados en la Feria del mismito. Más los que tenía pendientes de lectura desde antes. Es decir que en las repisas hay más de 50 títulos esperando que los tome, les clave los ojos, los haga otros. Y ellos a mí. 

Seguramente no tengo idea de lo mucho que pueden cambiarme la historia, de cómo son capaces de reiniciar mi cronómetro individual como ya lo hicieron antes Madame Bovary, Muerte sin fin, don Quijote y John Donne, a partir de los cuales el mundo adquirió nuevos matices.

En estos días me viene a la mente un aforismo del escritor argentino Andrés Neuman, amigo querido (además): «Leer es fabricar tiempo»

Mis libreros cargan varios relojes personales a punto del reinicio.

#JuevesDePoesía En tres líneas, amor a posteriori

captura-de-pantalla-2016-12-01-a-las-8-06-36Un amigo dueño de todas mis querencias me regala este poema del español Juan Bonilla (1966):

«Sólo una cosa

queda del amor:

aún leo tu horóscopo».

 

Son tres versos sólidos como un templo que signan el #JuevesDePoesía. Pido disculpas: ayer #MiércolesDePoesía no pudo ser.

 

 

#EstragosFeriaDelLibro


Estoy hecha migajas en la sala del aeropuerto de Guadalajara, esperando mi vuelo para volver a la Ciudad de México. Tres noches de poco sueño son lo más para mis huesos malacostumbrados.

Vine cuatro días a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para tres cosas: 1. hacer varias entrevistas a escritores; 2. participar en dos lecturas de poesía, 3. hablar con dos editores. 

Pero también compré más libros de los acordados conmigo misma, oí a los poetas Antonio Gamoneda y Francisco Segovia, tomé un número excesivo de cervezas, asistí a dos conciertos, autografié algunos libros, lloré (literal), fui al panteón y fui a bailar, abracé a gente muy mía.

 
La FIL es un irresponsable shot de adrenalina. Veo el mundo borroso.

Estoy obsesionada con esta mujer

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Se llama Linda Pastan. Me atrapó hace unos meses con su transparencia que engaña, porque parece fácil acercarse a ella. Pero no. Hay que volver muchas veces para percibir sus corrientes hondas, el gesto apenas sugerido.

Primero busqué cómo había sido versionada en español la aparente llaneza de su voz y me encontré que casi no se le ha traducido. Onanista como soy, empecé a masajear algún verso. Una cosa llevó a la siguiente, incluido un intercambio de correos con la propia autora: total que hoy se publican en el suplemento «El Cultural», del periódico mexicano La Razón, ocho traducciones mías de sus poemas.

Me rebota cada vez más en la cabeza. La traigo dando vueltas, deslumbrante y arriesgada, como la más feliz de las obsesiones.

Da click aquí para ir a los poemas.

Éste es uno de mis favoritos, en torno a la pintura de Cranach:

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ADÁN Y EVA, POR LUCAS CRANACH, EL VIEJO, 1526

por Linda Pastan

 

En realidad parece una niña,

delgada y de pechos pequeños,

su cuerpo resplandeciente

junto a Adán, que se rasca

la cabeza, dulcemente perplejo.

Tantas esferas cuelgan

del árbol

que nada pasó por tomar una.

La serpiente es una curva de mercurio

en una rama y la chica es casi

demasiado joven para columpiarse de ella.

 

El jardín la aburre, de todos modos:

no hay caos de maleza entre

las flores y las verduras;

los animales son tan mansos

que difícilmente se diferencia el cordero

del león, la cierva del ciervo

cuyas astas perfilan el pudor de Adán.

Ella es como esa adolescente

que la semana pasada se alejó del centro comercial

y nadie la volvió a ver, el mundo ante ella,

deslumbrante y peligroso.

 

 

De dónde viene «ser un aviador»

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Yo quiero en otra vida (si no se puede en ésta) ser un aviador. O una. Da igual. No de los que pilotan aviones y hacen piruetas en el aire, sino de los que cobran sin trabajar, sin aparecerse por la oficina de gobierno en la que dicen estar empleados. Me dedicaría a leer, eso sí, con una chamarra como la de la foto.

Ese uso mexicano del oficio lo consigna el Diccionario de la Real Academia: «Aviador. Honduras y México. Persona que tiene una sinecura» y, a la vez, define Sinecura como «empleo o cargo retribuido que ocasiona poco o ningún trabajo». ¿De dónde viene, pues, nuestra actual acepción jodida?

En mi necia búsqueda de etimologías encuentro que dice Carmen Galindo en El lenguaje se divierte, publicado por el ISSSTE hace años: «Después de la Segunda Guerra Mundial, las dependencias gubernamentales recibían a nuestros veteranos de guerra (aviadores) y les daban un empleo. Cada oficina debía amparar a algunos (de ellos)». No ofrece fuentes, pero suena verosímil.

Lo único que quiero en esta vida es aviar. Y vestirme de verde.

Da click aquí para ir al blog de Gerardo Mendive, con otra explicación del origen de la expresión.

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Lo ligero es increíblemente pesado: Lipovetsky

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Vieran el gusto que me dio platicar de nuevo con él.
Vivimos la era de la ingravidez, de teléfonos celulares de pocos gramos y laptops delgadísimas, donde el entretenimiento habita lugares intangibles que se llaman Facebook, Netflix y Spotify, mientras nuestra memoria se aloja en una Nube que nunca se manifiesta en lluvia. Sin embargo, la ligereza se ha convertido en el paradigma más pesado, más esclavizante, que se expresa a través de nuevas necesidades creadas, la programación de la obsolescencia y la imposición de infinidad de obligaciones sociales, que elegimos por voluntad.

Hace unas semanas se transmitió por TV UNAM la entrevista que le hice en agosto al filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky sobre estos temas, a propósito de la publicación de su nuevo libro De la ligereza (Editorial Anagrama).

Les agradecería que le echaran ojo y me dijeran qué les parece, tanto lo positivo como lo negativo. Gracias de antemano.

Da click aquí para ir a la entrevista.

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Lipovetsky estuvo relajado y me hizo sentir ídem. Eso sí, en la foto no se ve el aironazo que hacía en la terraza del Hotel Condesa D.F.

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Sí, acabé feliz.

Un instante del backstage, para que quede registro del maquillista que hizo su santa voluntad en mi cara.
Un instante del backstage, para que quede registro del maquillista que hizo su santa voluntad en mi cara.

#MiércolesDePoesía Enamorarse también pasa en el Metro

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Cualquier día el amor te sorprende en un vagón anaranjado, entre vendedores de audífonos y atascos de hora pico. Asoma la cara en las canciones cursis. Y para cuando te das cuenta, ya va de tu brazo y vive contigo. Estos versos del chileno Óscar Hahn lo cuentan con toda la onda del mundo porque sí, esa resplandecencia es lo único que importa.

Sea el #MiércolesDePoesía.

«En una estación del Metro»

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro

y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos

y la perdieron para siempre entre la multitud

Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por las estaciones

y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles

Y quizás el amor no es más que eso:

una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro

y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

Si esto es amor de tenebra, no sé

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«[…] Pronto, ¡pronto! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida,
el tiempo nos encuentre destrozados».

Estos tres versos finales pertenecen al «Soneto de la guirnalda de las rosas» de Federico García Lorca. El poema fue desconocido por décadas y dado a conocer apenas hace unos 30 años, como parte de los Sonetos del amor oscuro, en los que el poeta asume su preferencia homosexual. Da click aquí para ir a los demás poemas de la serie, publicados por Lumen.

Me alucina cómo hace plástico el aturdimiento, la indefensión que provoca el amor.

¿Amor oscuro? PorDió.

#LunesDeHumor Biografía de un tornillo

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En una línea, el escritor español Ramón Gómez de la Serna regalaba imágenes pequeñitas y efímeras, para llevar en el monedero. Eran sus famosas greguerías, aforismos que mezclaban ingenio, humor y la foto de un instante, como ésta: «Los tornillos son clavos peinados con la raya al medio».

Me pone de buenas.

Desnudez para saborear el sábado

www.billbrandt.com
http://www.billbrandt.com

«El deseo imperecedero que crece de manera transparente me brinda un atisbo de la eternidad», dice el protagonista del libro El novelista miope, del mexicano José Gordon.

Es un buen acompañamiento para estas fotos de desnudos del británico Bill Brandt, que fragmentan el cuerpo y subrayan la belleza de cada territorio, eterno en su fragilidad.

Me encantan como para saborear el sábado.

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El asco de lo políticamente correcto se apellida Clinton

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Entre otras agudezas, mi amigo José me decía recientemente: el triunfo de Trump tiene varios ángulos positivos. Uno de ellos es que le da un golpe frontal a la corrección política, esa que Clinton convirtió en evangelio laico. José tiene razón. Ahora nadie puede decir que alguien es negro, gordo, flaco, feo. Todo es ofensivo. Las palabras se han cargado con decencias, se les han puesto lastres de decoro para, al final, dejarlas huecas.

Voy al libro de Lenny Bruce, Cómo ser grosero e influir en los demás (Malpaso Ediciones), donde recuerdo que señala un gesto incipiente de esa doble moral en los 60, a propósito del juicio que los decentes levantaron contra él. Es un lujo de pasaje, que arroja luz sobre el asunto que en años recientes abanderó Clinton y que me tiene harta hasta las manitas. Habrá que encontrar un equilibrio entre el vulgar y palurdo Trump y Miss Correcciones Clinton:

«Si hablo de una tía en escena y digo: ‘Era puta’, una persona anticuada dirá: ‘Lenny Bruce, eres basto y crudo’.

—¿Qué debería haber dicho?

—Si tienes que especificar, deberías decir ‘prostituta’.

—Espera un minuto; ¿el propósito de una palabra no debería ser acercarse al objeto que el usuario está describiendo?

—Sí, y un inglés correcto puede hacerlo; ‘puta’ es incorrecto.

Esa palabra se ha generalizado demasiado. Prostituía su arte. Prostituía todo lo que amaba. ¿Puede seguir escribiendo? No como solía hacerlo, ha prostituido su obra.

Luego la palabra prostituta ya no significa lo que la palabra puta. Si un hombre mandara a buscar una prostituta de cien dólares, podría aparecer un escritor con barba».

Qué me van a hablar de amor

Julio Sosa
Julio Sosa
El tango es mi José Alfredo particular. No es que yo me sienta argentina o porteña o uruguaya. Es que me gusta el humor del gotán, contrapuesto al tono lastimero, rebajadito y grandilocuente del de Guanajuato. Se toma muy en serio.

Aquí va un fragmento de «Qué me van a hablar de amor», tango favorito en la voz de Julio Sosa, con esa lucidez sobre la caducidad de las querencias. Por cierto, yo sí dejaba que Sosa me arrimara esa boca y me hablara de lo que quisiera.

«Me están sobrando los consejos,
que en las cosas del amor
aunque tenga que aprender
nadie sabe más que yo […]

Yo anduve siempre en amores
¡qué me van a hablar de amor!
Si ayer la quise, qué importa…
¡qué importa si hoy no la quiero!
Eran sus ojos de cielo
el ancla más linda
que ataba mis sueños;
era mi amor, pero un día
se fue de mis cosas
y entró a ser recuerdo.
Después rodé en mil amores…
¡qué me van a hablar de amor!»

#MiércolesDePoesía La cucaracha que soy. Que he sido.

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Hace años leí y releí la historia de Job, impresionada por ese personaje del Antiguo Testamento: Dios, incitado por Satanás a probar la fe del viejo, le manda enfermedad, pobreza, la muerte de sus hijos, burlas de su mujer. La moraleja es como de Disney: a pesar de toda calamidad, Job honra a su Señor y al final le es restituida la felicidad previa, incluso al doble. Me parecía, me parece injustísimo que Job sufriera lo indescriptible sólo para que Dios le demostrara a Satanás la lealtad de su siervo.

Ahora me topo con este poema escrito por Gerardo Cárdenas, poeta, dramaturgo y periodista mexicano que radica en Chicago. La imagen de los versos es tremenda, con reminiscencias kafkianas y un filo de humor que corta la risa. Ahí estoy. Estamos. Sólo cucarachas en manos de dos niños aburridos.

Esta brutalidad de poema de Cárdenas forma parte de su reciente libro Silencio del tiempo (Abismos). De verdad, háganse un favor y léanlo.

Job

El destino de Job

Ser

una cucaracha

que dos niños aburidos

mutilan

pata por pata; le quitan

una antena y ríen.

La dejan que se agite

boca arriba

para que otros vengan

la escupan

la quemen con una lente

 

Al final

uno de los niños

vendrá a recordarle

que no es más que un insecto:

la cucaracha se macera

en lágrimas

y pide abundancia

para sus torturadores.

Vía de santidad.

 

 

 

Sugerencia para conjurar el frío (y noticia: este blog llega a 8 mil seguidores)

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Hoy, la revista mexicana Blanco Móvil publica algunos poemas míos, lo cual me da una relación especial con este martes: le quita un poco el congelamiento inminente.

Aquí va uno de ellos a propósito del clima, de la necesidad de jugar con fuego para no morir ateridos.

Sí, tú, haz caso.

P.D. Hoy mismo este blog llega a 8 mil seguidores. No me la creo, me parece que alguien me está jugando una broma. Igual me dejo consentir con la noticia y me dan ganas de invitar una taza del mejor café del mundo a cada persona que  sigue este viaje de palabras. Gracias de corazón. De veras. De entrañas.

Da click aquí para ir a los poemas en el sitio de Blanco móvil.

La declaración de amor más memorable en todos mis años

Este poema de Leonard Cohen, planteado como pregunta, fungió como tal. Por contradictorio. Por neto. Por transparente. La respuesta fue un hondo: «yes, you are».

Que me digan si no tengo razones para venerar a Cohen en mi altar particular.

I know there’s no such thing
as hell or heaven
I know it’s 1967
but are you sleeping have you slept
with any of my friends
It’s not just something I want to know
it’s the only thing I want to know
not about the mystery of G-o-d
not about myself
and am I the beautiful one.
The only wisdom I want to have
is to know if I am
or if I am not alone in your love.

(De The Energy Of Slaves)

Celebro sin pudor

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Hoy es un día importante. Muy de verdad.

«Ojalá tuviera todas las voces del viento para anunciar a todos los bosques que amo y que amo a quien amo», dice el personaje de la novela Bella del Señor.

Pues igual.

#MiércolesDePoesía Lizalde, antídoto

Pintura: Kurt Van Wagner
Pintura: Kurt Van Wagner
El día no quiere amanecer, luego de que el innombrable derrotara toda lógica en Estados Unidos. Por eso (o a pesar de eso) convoco un poema de Eduardo Lizalde, quien acaba de ganar el Premio Carlos Fuentes: las palabras como un antiveneno.

Profilaxis

Los amantes se aman, en la noche, en el día.
Dan a los sexos labios y a los labios sexos.
Chupan, besan y lamen,
cometen con sus cuerpos las indiscreciones
de amoroso rigor,
mojan, lubrican, enmielan, reconocen.
Pero al concluir el asalto,
los dos lavan sus dientes con distintos cepillos.

Groucho en las elecciones de EUA

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«La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos en todas partes, hacer un diagnóstico incorrecto y aplicar los remedios equivocados«, dicen que dijo Groucho Marx.

Tengo la sensación de que hoy, gane quien gane en la elección de los Estados Unidos, voy a corroborarlo, y eso que vivo en México. Yo por eso soy marxista.

#LunesDeMonos Las flores también se estriñen

Cartón: Rius en pedacitos (Almadía)
Cartón: Rius en pedacitos (Almadía)

Porque sí, la constipación es sublime, hondamente espiritual (qué digo, es un portento seráfico). A veces a uno se le hacen nudo las tripas físicas o emocionales y, sobre todo, las incorpóreas. Metáfora vital en más de un sentido. En cualquier caso, también a las flores les pasa: presentan carencias de fibra. Como es arriba es abajo, decían los antiguos.

Mejor #LunesDeMonos del que está pasando la flor.

#SábadoDeMúsica Mi canción para dentro de 20 años

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A veces, en sábado, me da por pensar. Y hoy ocurrió: pensé qué canción seguiré oyendo en 20 años porque seguramente me hablará todavía , incluso más que hoy. Mi elección es «Ma Liberté», de Georges Moustaki, sobre el fiero vínculo con la libertad personal, una especie de relación de pareja con altas y bajas, con celos y demandas y, claro, con traiciones. Espero para 2036 llevarla mejor con ella.

Aquí abajo,  un fragmento de la  letra en español. Después vienen las sugeridas a través del Twitter @danioska y mi Facebook. Anota la tuya en los comentarios y la añado.

Sea el #SábadoDeMúsica.

Mi libertad,
mucho tiempo te he guardado
como una perla rara.
Mi libertad
tú me ayudaste
a largar las amarras
para ir donde fuera
para ir hasta el fin
de caminos improvisados […]

Y cuánto sufrí
para satisfacer
tus menores exigencias […]

Tú que me protegiste
cuando me escondía
para sanar mis heridas
Mi libertad
sin embargo te dejé
Una noche de diciembre […]

Y te traicioné por
una prisión de amor
y por su bella carcelera.

 

  1. Inés López de Arriaga A Case Of You, de Joni Mitchell
  2. Maru Moreno A Day In The Life, de los Beatles
  3. @eduardohc28 Agua, de Jarabe de Palow
  4. @JorgVictoria All These Things That I’ve Done, de The Killers
  5. Arturo Erremental All You Need Is Hate, de The Delgados
  6. Susana Salazar Back To Black, de Amy Winehouse
  7. Federico de Jesús Sánchez Bette Davis Eyes, de Kim Carnes
  8. @elemloe Can’t Take My Eyes Off You, de Gloria Gaynor
  9. @AdrianoDeLucio Cuando estoy contigo, de Armando Manzanero
  10. Roberto Jauregui Cygnus X-1, de Rush
  11. Ingrid Bringas Dreams, de Fleetwood Mac
  12. @valevillag El sitio de mi recreo, de Antonio Vega
  13. @cherrera El triste, de José José
  14. @dfmartinez74 Everybody Knows, de Leonard Cohen
  15. @hllerena Golden Slumbers, de los Beatles
  16. Alejandro Viveros Go Your Own Way, de Fleetwood Mac
  17. @AlmaDeliaMC  I Did It All, de Tracy Chapman
  18. @dmiklos Immigrant Song, de Led Zeppelin
  19. Rafael Carballo I’m Only Sleeping, de los Beatles
  20. @SalinasSergioS I’ve Been Loving You Too Long, de Otis Redding
  21. J. Cantú (I Wanna Take) Forever Tonight
  22. @quico70 L’Estasi Dell’oro, de Ennio Morricone
  23. Carlos Carranza Late In the Day, de Supergrass
  24. Víctor Varela Learning To Fly, de Pink Floyd
  25. @Diaz_Monges Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat
  26. Someone ? My Way, con Frank Sinatra
  27. Rosa Pontón New Year’s Day, de U2
  28. Javier Martínez Staines No me importa nada, de Luz Casal
  29. José de Jesús Montoya ¿No podríamos ser amigos?, de La Orquesa Biddú
  30. Cosme Álvarez Palabras para Julia, poema de José Agustín Goytisolo musicalizado por Paco Ibáñez
  31. Rafael Alucín Para vivir, con Tania Libertad
  32. Carlos Alberto García Peace Train, de Cat Stevens
  33. @Beath71 Película muda, de Paté de Fuá
  34. @YoLaMerita Piano Man, de Billy Joel
  35. @Charfornication Por favor, pon un muerto en tu motor, de La Orquesta Mondragón
  36. @carloscarranzap Primavera 0, de Soda Stereo
  37. @antonioliho Sail Away Sweet Sister, de Queen
  38. Gerardo Cárdenas Si tú no estás, de Rosana
  39. María Rosas Something Stupid, con Andy Williams
  40. Elke Burholder Stars, de Simply Red
  41. @Elhombredetweed The One I Love, de R.E.M.
  42. Patricia Bremauntz These Streets, de Paolo Nutini
  43. Ana Elsa Rodríguez Touch Me, I’m Going To Scream, Part II
  44. @clausgr Viva la vida, de Coldplay
  45. Tanya Huntington Wild West End, de Dire Straits
  46. @olivelasco Y sólo se me ocurre amarte, de Alejandro Sanz

YOUTUBE

47. José Eugenio Sánchez Balada para Ubaldina, de César Hernández, “El Chícharo”

48. @OvidioRios79 Emborráchate por mí, de Ricardo Yáñez

 

«Estamos rotos. Pero enteros».

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Así dice una línea de Benedetti, de un poema que se me pierde en la memoria. No importa. El verso que se me quedó pegado es suficiente.

Y recuerdo aquella otra imagen de Leonard Cohen, en ese templo de canción que es «Anthem»:

«There is a crack in everything/ That’s how the light gets in».

Veo ahí a la marioneta, con la temblorosa certeza de que no ha perdido ningún pedazo.