De cuando presentar un libro es sentirte querido

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Ocurrió otra vez.

Anoche presenté mi nuevo libro, Ser azar, acompañada por Rocío Cerón, poeta, y por José Hernández, monero. También estuvo Sidharta Ochoa, directora de Editorial Abismos y Héctor Orestes, coordinador del Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, sede del evento.

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El acercamiento de Rocío y de Pepe a mi trabajo, su lectura de mis versos fue todo lo amable que pudo ser. Literalmente me arroparon con palabras, le dieron una amorosa bienvenida a Ser azar, este hijo de mis entretelas. Además el lugar se llenó, hubo gente entrañable y también lectores que no conocía, cuya presencia me calentó el corazón. Y al final brindamos con vino y con mezcal Xicarú, para bañar de alcohol el entusiasmo.

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Digo que ocurrió otra vez. Por sobre todas las cosas, la noche espléndida de ayer me deja dos certezas:

  1. Lo mejor que me puede pasar en la vida es que mis poemas toquen a alguien, dialoguen con un lector. Es entonces cuando se cierra el círculo de este callado oficio de poeta, el que «no me da de comer pero sí me alimenta a diario», como dije anoche.
  2. A cada minuto tuve la nítida sensación de ser querida.

Ambas cosas de verdad, de verdad, me hacen la mujer más feliz del planeta durante todo el día de hoy. Por lo menos.

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Hoy bautizo a mi niño

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Sí, y ando toda encandilada poniéndolo guapo, arreglándole el pelo, deseando que se porte bien.

El lugar donde lo presento, el Centro Xavier Villaurrutia de la Colonia Condesa de la Ciudad de México, no es grande, pero los lectores de este blog son los más bienvenidos a esta fiesta de versos, vino y mezcal. Sea, pues.

#MiércolesDePoesía De cuando el amor se vuelve una emergencia

Mi nuevo libro de poesía luce sano. Lo primero que hice al recibirlo fue contarle los deditos de los pies, revisarle la nariz, pegar la oreja a su pecho para oírle el corazón. Lo miro con una mezcla de orgullo y aprensión. En este #MiércolesDePoesía comparto uno de sus primeros balbuceos, sólo para dar constancia de que está vivo. Porque sí, a veces querer de más se vuelve una emergencia.

Para quienes han preguntado: Ser azar ya está a la venta en la Librería Jorge Cuesta de la Ciudad de México (Liverpool 12, Zona Rosa) y se puede pedir directamente a la editorial: abismoseditorial@gmail.com y en @abismosed. Muy pronto, me dicen, estará también en El Péndulo y en librerías del Fondo de Cultura Económica. Y para lectores del extranjero está disponible en Amazon.com.

Gracias por recibirlo de brazos abiertos y dejarlo decir lo que tiene que decir.

EMERGENCIA

En caso de incendio, de sismo, de riesgo, de alarma.
En caso de insomnio, de revuelos, de abismo, de insania.
En caso de celos, de celos, de celos, de celos
rompa el vidrio y use los pedazos a su albedrío.

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Llover para arriba

Soñé que llovía para arriba. Y para los lados. Y era tan poco novedoso para quienes siempre habían visto llover así, que el día que el agua cayó para abajo todo el mundo se maravilló.

#LunesDeHumor Ando entre la poca y la mucha locura

Cartón: Rayma Suprani www.raymacaricaturas.blogspot.mx
Cartón: Rayma Suprani
http://www.raymacaricaturas.blogspot.mx

La magnífica caricaturista venezolana Rayma Suprani es la invitada de hoy al #LunesDeMonos. Me gusta mucho su humor, normalmente enfilado hacia la política de su país y por el cual hace dos años fue despedida del periódico El Universal, donde trabajaba, luego de que en un cartón criticó el sistema de salud de su país. Total, esta vez comparto un cartón suyo que explora otra línea, más universal, con esta cita de Beckett y que me recuerda aquella otra, ésta de Bukowski: «Algunas personas no enloquecen nunca. Qué vidas más terribles deben tener».

Ahí, entre la mucha y la poca locura, entre la asumida y la disimulada, andamos todos, qué le vamos a hacer.

#SábadoDeMúsica Lo que canto en la regadera

Pues sí, hoy regresan las Playlists colectivas, pero con un twist: serán los viernes de cada 15 días. Agradezco propuestas de temas, porque luego se me quema el cerebro de pensar algo digno de esta selecta audiencia.

Bueno, pues para la reinauguración se me ocurrió la pregunta original de toda originalidad: ¿qué canción te gusta cantar mientras te bañas? Una de mis favoritas es ésta, de Rod Stewart: Da Ya Think I’m Sexy, de ese portento de disco que se llamó Blondes Have More Fun (frase que suscribo). No sé si me baño mejor o peor al oírla, pero de que salgo prendida y feliz, eso sin duda.

Aquí abajo están las propuestas a través de este blog, de mi Facebook personal o del Twitter @danioska. Encabeza la lista Tin Tan con Cantando en el baño (se rompieron la cabeza pensando, de veras). Además hay varia rolita ochentera, algo de salsa, algunas baladas y una, sí, de ópera pop. Si quieres añadir la tuya escríbela aquí en los comentarios.

Buen #SábadoDeMúsica. Ea.

  1. @acruztel Amarga navidad, de José Alfredo Jiménez
  2. Ingrid Bringas Bailando, de Alaska y los Pegamoides
  3. @antonioliho Billie Jean, de Michael Jackson
  4. Eduardo Casar Black Man, Brown Man, de Taj Mahal
  5. Diana Penagos y @Paixocolata Bonito, de Jarabe de Palo
  6. Carolina Enríquez Can’t Stop The Feeling, de Justin Timberlake
  7. Diana Can’t Take My Eyes Off You, de Engelbert Humperdinck
  8. Rafael Carballo, Ricardo Ruiz y Rafael Alucín Cantando en el baño, de Tin Tan
  9. Rosa Pontón Clocks, de Coldplay (versión salsa)
  10. Gerardo Cárdenas Con te pariró, de Andrea Bocelli (dice que incluye hacer la cara de Bocelli)
  11. @otroluisfer Hooked On A Feeling, de Blue Swede
  12. Marcela Sánchez Greene Inolvidable, de Luis Miguel
  13. Jazbell Intimidad, de Buena Fe
  14. Ram Rock Lola, Lola, de la Orquesta Mondragón
  15. Sandra Lorenzano Los dinosaurios, de Charly García
  16. Miguel Tejeda Flores Mal ô Mains, de Sanseverino
  17. Claudia Negrete Mañana de carnaval, de Presuntos implicados
  18. @DSarmientomx Midnight Train To Georgia, de Gladys Night & The Pips
  19. Camarero Morena mía, de Miguel Bosé y Julieta Venegas
  20. Álex Cisneros Óleo de mujer con sombrero, de Beth Suzacq
  21. Ligia Urroz Pa ti, de Guaco
  22. @quico70 Poles Apart, de Pink Floyd
  23. Carlos Alberto García Raindrops Keep Fallin’ On my Head, de B. J. Thomas
  24. Roberto Jauregui Raining Blood, de Slayer
  25. José de Jesús Montoya Singing in the Rain, de Gene Kelly
  26. Gerardo Alberto Te doy una canción, de Silvio Rodríguez
  27. Dania Castañón The Winner Takes It All, de ABBA y cantada por Susan Boyle
  28. @AdrianoDeLucio Una mañana, de josé JoJé
  29. Andrés Grillo Vámonos pa Senegal, de Orquesta Típica Ideal
  30. @ursulacamba Vivimos siempre juntos, de Nacho Cano
  31. Alicia Alarcón Waiting For a Star To Fall, de Boy Meets Girl
  32. @anaeliro You Make My Dreams, de Daryl Hall & John Oates

YOUTUBE

32. @michrade Usted, de Vicentico y Diego Torres

33. Arturo Erremental Ángel guardián, de El Niño Gusano

Regresan las Playlists colectivas: Singing in the shower

Luego de un buen descanso (no sé si merecido o no, pero sin duda muy disfrutado) retomo la sana tradición de las Playlists colectivas sabatinas. De modo que aquí va la primera propuesta: ¿qué canción es tu favorita para cantar bajo el reconfortante chorro de agua de la regadera? Aquí va una mía, las paredes de mi baño pueden atestiguar que automáticamente me pone de buenas: Qué manera de quererte, con la cubana Albita. Anota la tuya en los comentarios para añadirla a la Playlist que subiré mañana.

Dice Kawabata que el odio es una forma de amor

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Acabo de terminar de releer Lo bello y lo triste, novela del japonés Yasunari Kawabata. La había leído hace un par de años y me había gustado. Ahora que me reencuentro con la narrativa del nipón me doy cuenta de que me gusta muchísimo. Es de una sutileza desarma, pero al mismo tiempo tiene la fuerza de una estampida de bestias.

Narra el reencuentro de Oki y Otoko, quienes hace 20 años se amaron. Ella tenía entonces 16 años, él estaba casado y tenía un hijo. Los amantes se separaron y ahora, al volver a verse, las cosas son distintas, porque en el escenario está también Keiko, la joven alumna de pintura de Otoko, quien quiere vengar el agravio cometido hace décadas contra su maestra. Moviendo los hilos, astuta y controladora, seductora y niña, la chica controla la historia y la lleva hacia un desenlace tremendo que, sin embargo, Kawabata narra con una limpieza absoluta. La sensualidad que rodea al obi o ceñidor del quimono me fascina, lo mismo que las escenas eróticas donde la chica no quiere que el hombre bese su pezón derecho. Y lo impecable de su prosa, bueeeeno.

Me queda rondando esta frase, puesta en boca de Keiko: «Supongo que en una mujer hasta el odio es una forma de amor». Creo que no lo he vivido así, pero no sé. ¿Será? En cualquier caso, recomiendo mucho la novela.

#MiércolesDePoesía Para que te lo sepas

 

Hay poemas que me ponen de buenas, como éste del colombiano Héctor Abad,»Lógica recíproca», porque es una llaneza que casi insulta de tan clara. Así, este #MiércolesDePoesía se anuncia bien y de buenas.

«La finca donde yo vivo
es más bonita
que la finca donde vives tú,
porque la finca donde vives tú
es más bonita
que la finca donde vivo yo,
y desde la finca donde vivo yo
se ve la finca donde vives tú.
Tengo más suerte que tú
porque tú me ves a mí
y yo te veo a ti
y no hay comparación entre tú y yo».

-Héctor Abad, «Lógica recíproca», Testamento involuntario, Bogotá: Penguin Random House, 2011.

La tormenta no existe sin la calma

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«En lo más crudo del invierno entendí que dentro de mí había una primavera invencible». Encuentro esta frase de Albert Camus, incluida en de El mito de Sísifo, mientras hojeo la edición francesa de la revista Psychologies, cuya edición mexicana dirigí un par de años con enorme, enorme gusto. Lo conecto con lo que pasó anoche, mientras llovía como de concurso, mientras los truenos y rayos no me dejaban dormir: pensé que en el fondo de esa tormenta estaba también la quietud, la noche apacible. Y a la inversa.

En general me gusta ver sólo el lado amable, pero no existe solo, comprende también su gemelo perverso. Yo podría ser tanto más feliz y tener tanto más bienestar si asumiera de origen el paquete completo, si pudiera reprogramar mi cabeza para no clavarme demasiado ni en buenas ni en malas noticias, es decir, mantener la paz independientemente de lo que pase afuera. Con lo fácil que suena.

El verdadero fin de algunos clubes de lectura

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«Y pensar que empezamos como un grupo de lectura». Cartón: The New Yorker (perdón, no logro descifrar el nombre del autor)

En mi película roban bancos para comprar libros, para publicar clásicos que aún nadie conoce, para abrir librerías de viejo, para poner bibliotecas, para todas esas cosas inútiles que valen tanto la pena. En mi película nadie los atrapa nunca.

Buen #LunesDeHumor.

El deseo en boca de una niña

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«[…] Había sido un juego largo y el aliento de Camila continuaba hirviendo en mi cuello. Durante ese instante quise que Camila no marchara nunca de mi casa y se quedara a vivir toda la vida, para hablar conmigo o para no hablar, para cerrar los ojos y abrirlos otra vez y acompañarme en tardes interminables como ésta —cuando estoy a solas y miro sola a mamá—, para defenderme del mundo y de mamá […] si te vas de esta casa no sé qué soy, no sé qué soy. Repetía eso infinidad de veces».

Estoy releyendo (en cuanto la terminé volví a empezar) esto que no sé cómo llamar, si novela, si poema en prosa, si bisturí que corta las emociones para mostrarlas en crudo, si torrente de palabras que me lleva lejos y no quiero regresar porque lo que veo es terrible, es precioso.

El libro me lo envió de regalo mi amigo necesarísimo Andrés Grillo. Es la historia de una niña de 10 años, Juliana, que se enfrenta por primera vez al amor y al deseo y se aterra ante ellos pero no quiere dejarlos ir, como todos. El colombiano Rosero ya me había sacado el aire más de una vez, tanto con la implacable novela Los ejércitos como con esa tremenda delicia que es Los almuerzos. Pero esto es otra cosa. La niña que camina sobre la cuerda floja de lo que siente versus lo que sabe, que trata de encontrarse en un mundo de adultos sin freno, que busca cómo explicar lo que le bulle por dentro me ha hecho un nudo en la garganta varias, varias veces. Estoy sacudida de belleza hasta el tuétano.

Ésta es la cara de mi nuevo libro

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Sí, llegó apenas y ya viene bautizado. Se llama Ser azar y lo publica Casa Editorial Abismos. Helo aquí, bien peinado, rozagante, con todas las ganas al alcance de la mano. Lo veo con ojos de mamá, ya se sabe, quiero que lo quieran. En un insólito intento por ser objetiva diré que sus 49 poemas (no 50 ni 48) plantean preguntas y ensayan respuestas sobre la vida, el amor y la muerte desde la poesía, «esa intensificación del lenguaje», ese «tomar la textura de la vida”, en palabras de John Banville.

Ya se puede comprar en Amazon.com y en 15 días estará disponible en El Péndulo y en la librerías del Fondo de Cultura Económica. Voy avisando las novedades.

Aquí va un poema en prosa incluido en el libro, suerte de bocadillo que espero despierte el apetito por leerlo y entrar en diálogo con él. Salud.

SOL DE INVIERNO

La granizada nos sorprende al llegar a casa. Cerramos las ventanas, pero no sirve, aquí adentro hiela. Las rosas palidecen, el gato parece amoratado y nosotros, más quietos cada vez, más ateridos.

Deberíamos tenerle miedo al enfriamiento.

Deberíamos,

tú y yo tendríamos que jugar con fuego para no morirnos de frío.

Reírnos juntos= hacer el amor

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Hace tiempo leí, no sé dónde, que para señalar que hicieron el amor,  los esquimales dicen en su lengua que «rieron juntos».

No sé si sea verdad pero, para acabar pronto, no me importa. Me parece una inmejorable manera de describirlo: mi cuerpo se queda riendo durante días o meses, por lo bajo, esa risa de dos que conocemos, la que de golpe nos moja como un torrente de agua y no podemos ni queremos escapar.

#MiércolesDePoesía Amar entre el asombro y el precipicio

Foto: Christian Coigny www.christiancoigny.com
Foto: Christian Coigny
http://www.christiancoigny.com

Tengo buenas noticias sobre un nuevo libro mío de poesía, aunque el #MiércolesDeÍdem de hoy lo dedico a hablar de una lectura organizada para esta tarde por la incansable Adriana Tafoya, de editorial Verso Destierro (cómo me gusta ese nombre). La información está más abajo, pero dejo aquí estos versos de Gustavo Alatorre, uno de los autores que leerán esta noche. Se titula «Para decir a oscuras…» y sí, dice lo que me ha pasado más de una vez: amar un cuerpo entre el asombro y el precipicio.

Yo te recuerdo desnuda porque las flores hermosas

siempre han sido así. Y las enfermas y las calizas,

las que parecen de piedra como el corazón de un niño

y las que duermen junto a los ebrios, y las que arden de día

por perfumar la noche, y las que sueñan sin tener ojos

y las que muerden por las espinas y las que son al fin mortales.

Yo te recuerdo desnuda junto a esta cama,

como esas flores que penden entre el asombro

y el precipicio.

 

Lectura de poesía
Hora: 7 pm
Lugar: Cerrojo Producciones, Motolonia 33 interior 206, Centro Histórico, D.F.
Leen: Marconio Vázquez, Adair Sotres, Luis Manuel Soto, Fernando Ruiz Nariz, Rocío García Rey y Gustavo Alatorre.
Moderan: Adriana Tafoya y Antonio Guevara
Habrá chelas, vino, bocadillos y libros a la venta (sic).

Juanga y yo somos uno mismo

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Amanezco con una canción en la flor de los labios. Sublime. Inmejorable. Esto es poesía, carajo:

«Todas las mañanas entra por mi ventana el señor sol.
Doy gracias a Dios por otro día más.
Hoy como otros días yo seguiré tratando ser mejor
y sonriendo haré las cosas con amor.

Buenos días, alegría.
Buenos días al amor.
Buenos días a la vida.
Buenos días, señor sol».

La compuso el Juan Gabriel que llevo dentro, el que es mi alma hermana, la mejor parte de mí misma. Ok, para no faltar a la verdad se imponen un par de precisiones: no necesariamente trato de ser mejor ni forzosamente hago las cosas con amor. Y no, tampoco la compuse yo, pero da igual. Lo demás, en una liencia poética, lo dejo en su versión original. Porque sí, amanecí tan de buenas que llevo a mi Juanga por estandarte.

#LunesDeHumor No es justo

Cartón: Calvin & Hobbes
Cartón: Calvin & Hobbes

La autora de este blog pasa por aquí, deja este cartón de Calvin y Hobbes y se retira haciendo un casi mutis musitando para sí (disculpen la aliteración, pero desde hace tiempo quería hacer una con mutis y la ocasión le vino bien).

Lo que murmura es más o menos esto: «Desde que era niña me pregunto eso unas 10 veces por día. ¿Por qué el mundo no propicia ocasiones de injusticia a mi favor, con todas las que tolero en mi contra? A ver si alguien me viene con una respuesta sensata».

Por estas cinco razones estoy con la comunidad gay

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«[…] dije este hombre es mi hermano
y lo quiero
porque somos igual de pobres
y estamos igual de hambrientos».

Estos versos de Juan Carlos Bautista, del poema «Caín y Abel», dicen lo que pienso: estoy por la comunidad homosexual porque nuestras pobrezas nos acercan y nuestras hambres son hermanas.

Porque el amor entre dos, cualesquiera dos, merece un solo nombre sin adjetivos: amor.

Porque lo que urge erradicar de este país no es el amor ni el deseo sino la violencia que desgarra y injusticia que apesta.

Porque el cuerpo es exclusivo territorio de cada uno.

Porque cada quien debe poder decidir qué hace con lo que tiene entre las piernas.

 

 

 

Miedo al monstruo

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«Adoro su mente, extrañamente plástica, imitativa, femenina. El genio es sensibilidad. Y el genio tiene un alma traicionera. Espero eso. En el fondo de mis alegrías hay siempre miedo, miedo a su inevitable crueldad». Lo escribió Anaïs Nin sobre Henry Miller. Pero también lo pudo haber escrito Simone de Beauvoir sobre Jean Paul Sartre. Quién les manda meterse con tamaños portentos.

Cómo no tenerle miedo al monstruo. Al artista.

Me gustas porque no tienes remedio

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Dormí mal. Muy mal. En la madrugada, una canción me taladraba la cabeza, no podía quitármela de encima. Por fin cedí: prendí el Spotify y la oí una, seis, mil veces. Aquí está la culpable de mi insomnio, «Me gustas», de Toni Zenet, con el subtexto pertinente. Voilá.

 

Eres lo que menos me conviene
lo que tanto me apetece
lo que más me da la gana.
Eres lo que siempre me repito
aquello por lo que brindo
la más lista, la más guapa.
Eres lo que no dicen las cartas
lo que puedo echar en falta
lo que no quiero perderme.
Eres más de lo que se adivina
una mecha encendida
un peligro inminente.

Me gustas porque me asustas
porque no tienes remedio.
Me gustas porque eres bruja
porque interpretas los sueños.

 

#MiércolesDePoesía Ésta no es cualquier pregunta. Es LA pregunta.

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Benjamín Prado, poeta español que cuento entre mis favoritos, publicó recientemente en España un libro de aforismos que es algo así como el I Ching.

Éste, que saluda el #MiércolesDePoesía, me pone a temblar por agudo, como una espina que se entierra hasta el fondo y ahí vas, llevándola contigo, aprendiendo a moverte con ella.

Da click aquí para ir a más aforismos de Prado.

El fin del mundo aguarda en un hotel de paso

Captura de pantalla 2016-06-21 a las 11.15.16El fin del mundo no está cerca. Es decir, no está cerca,  ya está aquí. Lo sabe la mosca que un cruel tiene por mascota para arrancarle las alas, para quitarle las patas. También lo sabe el niño que juega en la frontera de Israel con un paraguas amarillo, pretendiendo que es un arma. Y el amante que alguien arma y desarma, y teme que un día lo reemplacen por un modelo de última generación. Sobre todo, lo sabe el amante que visita hoteles de paso, tristes hoteles de paso, y desde ahí señala: «Las llamas del infierno son una imposibilidad. Existen a manera de metáfora. Quienes las concibieron usaron ese eufemismo con el propósito de designar las camas de los hoteles de paso cuando un hombre solitario, sin sueño posible, piensa en:

a) la ausencia de la mujer perdida

b) la ausencia de la mujer ansiada

c) la presencia de una mujer que no es la aludida ni en a) n i en b)».

Y sí, qué Hollywood ni que nada: estar a solas en un hotel de paso bien encarna el auténtico, el más apocalíptico fin del mundo, sin estallidos ni efectos en cámara lenta pero sí desgarramientos, mucha sangre, música trepidante y, acaso, algún ángel caído entre los escombros.

El amor antes y después del final del mundo, libro reciente del escritor mexicano José Luis Enciso, es un rosario de cuentos eficaces, agudos, que exploran los diferentes registros del deseo desde la imaginación (¿hay mejor resorte contra la desesperanza?). El autor sabe usar la pluma para poner acentos de sorpresa, para subrayar la ironía que toda devastación conlleva, para crear ritmo en relatos que no dan tregua. Como los sobrevivientes, él y ella, que se besan con voracidad, que lamen «las costras de mugre y lodo del otro», que no logran escapar de los fantasmas. O como el amante que está solo en un hotel y para quien, de todas las soledades, «la blanca es la peor. Los glaciares saben de eso. Las sábanas de los hoteles de paso, también».

¿Es importante imaginar qué pasa antes y después del fin del mundo? Sí, según este libro, sí. Y mucho.

En esto se parecen un poeta y un borracho

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«La poesía es, en realidad, la palabra puesta al servicio de la embriaguez. Y en la embriaguez el hombre es ya otra cosa que hombre; alguien viene a habitar su cuerpo; alguien posee su mente y mueve su lengua; alguien le tiraniza […] Traiciona a la razón usando su vehículo: la palabra, para dejar que por ella hablen las sombras, para hacer de ella la forma del delirio«. Lo dice María Zambrano en Filosofía y poesía, pero yo leo la cita en María Zambrano. Desde la sombra llameante, libro de Clara Janés (El Ojo del Tiempo, Siruela), libro que recibí de regalo de mi querida Sandra Frid.

Es decir que tanto el ebrio como el poeta dejan que alguien más hable por ellos, los revele con palabras enloquecidas que rozan las sombras pero que, a veces, son un haz de luz. Qué gran manera de describir el desvarío de uno y otro.

No es más importante morirse de deseo que amarrarse las agujetas

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«Ninguna cosa es más importante que otra», escribió Silvina Ocampo. La frase me parece luminosísima. Claro, nos engañamos al creer que hay cosas fundamentales y otras que no lo son tanto, que algunos momentos (y las palabras que los nombran) son desmesurados, que el nacimiento de un hijo es más trascendente que tomarse las manos a medianoche, que asistir a la muerte de un ser querido tiene más peso que atesorar el botón de una camisa descolorida. ¿Y si fuera al revés? Pero no, dice Silvina. Ninguna cosa es más importante que otra. Desear a alguien con la furia de todas las palomas aleteando al mismo tiempo no es más vital que amarrar las agujetas de los tenis y seguir caminando.

#MiércolesDePoesía El enamorado frente a un ataúd

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Hoy se recuerda a Ramón López Velarde, en los 128 años de su nacimiento. Nacido en Zacatecas, México, muchos de sus versos son verdaderos templos de palabras, música y metáforas. Este #MiércolesDePoesía va este texto duro, crudo, incluido dentro del libro Zozobra (1919). Hace años, cuando por primera vez me enfrenté a esta imagen del amante de pie ante su amada muerta, me pareció uno de los poemas más cabronamente hermosos del mundo, con esa acento en la tensión Deseo-Muerte. Carajo, qué manera de escribir.

Te honro en el espanto

«Ya que tu voz, como un muelle vapor, me baña
y mis ojos, tributo a la eterna guadaña,
por ti osan mirar de frente el ataúd;
ya que tu abrigo rojo me otorga una delicia
que es mitad friolenta, mitad cardenalicia,
antes que en la veleta llore el póstumo alud;
ya que por ti ha lanzado a la Muerte su reto
la cerviz animosa del ardido esqueleto
predestinado al hierro del fúnebre dogal;
te honro en el espanto de una perdida alcoba
de nigromante, en que tu yerta faz se arroba
sobre una tibia, como sobre un cabezal;
y porque eres, Amada, la armoniosa elegida
de mi sangre, sintiendo que la convulsa vida
es un puente de abismo en que vamos tú y yo,
mis besos te recorren en devotas hileras
encima de un sacn1ego manto de calaveras
como sobre una erótica ficha de dominó».

Da click aquí para ir a la entrada La mancha de púrpura de tu deslumbramiento, otro enorme favorito de la casa, también de López Velarde

Da click aquí para ir a la entrada Por qué me tardo en contestar una llamada, de un poema de Fernando Fernández inspirado por La mancha de púrpura