Como papel rasgado

  Como papel rasgado/ de bordes imprecisos/ contigo va mi medio corazón/ (no quiso estar sintigo)./ Doblado y palpitante/ en tu maleta,/ cómplice de zapatos,/ hilo dental, camisas/ y algún libro/ decidió vivir en tu buró/ besarte por la noche/ dormirse junto a ti./ El problema es que la otra mitad,/ aquí conmigo,/ no meSigue leyendo «Como papel rasgado»

Sigo al amor

«Sigo al amor allá adonde conduzcan sus caravanas». -Bin Arabi, erudito sufí, siglo XII Así arranca la novela El secreto del calígrafo, de Rafik Schami (Salamandra), regalo muy querido de quien me quiere. Saboreo estas palabras y mientras tanto me pierdo en los recovecos de la caligrafía árabe que ilustra el libro, sensual como ninguna.

Volver

Regreso a este espacio como quien vuelve de un viaje con el cabello enredado, la piel un poco más sensible, entrecerrando los ojos para retener lo visto en otras tierras. Llego sintiéndome vivida, abrazando las sombras con torpeza, no encontrando mi lugar porque quizá los otros aires cambiaron un poco mi forma y de nuevoSigue leyendo «Volver»

«Hacer algo grande»

Ayer encontré en la librería dueña de mis quincenas este librito de la argentina Alfonsina Storni (la misma cuya automuerte inspiró «Alfonsina y el mar»). Lo compré porque me di con este texto muy breve y hasta poco pulido, seductorsísimo por su mezcla de ingenuidad/fuerza: «Amo y siento deseos de hacer algo extraordinario. No sé loSigue leyendo ««Hacer algo grande»»

El día es enorme

  Afuera el día es enorme,/ lleno de pregones/ bocinas y ladridos./ En la penumbra se beben los amantes,/ murmullo de párpados que caen,/ roce de lenguas,/ con los dedos hablan/ (rumor blando)./ La sangre se oye hervir,/ es un estruendo la desnudez,/ gran alharaca.//   -Julia Santibáñez

Palabras en propiedad

  Yo y mi obsesión por ellas… no tengo remedio. Me da por pensar que algunos autores se han vuelto dueños absolutos de ciertas voces, tanto que es imposible decirlas sin aludir a sus «creadores». Por supuesto, el vínculo está dado por su obra, después de leer la cual no he podido librarme de sus fantasmas.Sigue leyendo «Palabras en propiedad»

El sabor de un hombre, de Slavenka Drakulic

«[El cuerpo] era el único instrumento del que disponíamos, el único instrumento para entendernos, el lenguaje del cuerpo que llega detrás, delante, al margen de las palabras, al margen del habla, que pronto nos resultó insuficiente. El cuerpo suplía nuestra carencia de lenguaje, ese algo que se nos escapaba desde el principio. El cuerpo eraSigue leyendo «El sabor de un hombre, de Slavenka Drakulic»

Ese cuadro hindú

  Ese cuadro hindú/ la novela de Cohen/ el sillón más rojo/ la cara interna de mis muslos/ y lo frío de estos pies/ te llevan tatuado./ También cada mañana/ el mejor de los diciembres/ la voz de Sinatra/ mis mejillas y ganas/ aquel postre en Nueva York/ y los últimos cinco años./ Extrañan tantoSigue leyendo «Ese cuadro hindú»

El vaho muda en amnesia

Sin dejar huella, el vaho muda en amnesia/ la nube se disipa, inexorable/ huye de sí mismo aquel incienso/ es aliento la tarde sublimada./ Como ellos, el deseo no se conforma:/ delgado, sutil, evanescente,/ queriendo ser más se desdibuja.//   -Julia Santibáñez

El IQ de la lengua

Mi querido amigo Salvador se topó con esta cita de Saramago y ahora me la envía: «Probablemente es la lengua la que va escogiendo los escritores que precisa, se sirve de ellos para que expresen una pequeña parte de lo que es. Cuando la lengua lo haya dicho todo, y callado, a ver cómo vamosSigue leyendo «El IQ de la lengua»

Reencontrar a un amigo

Tarde de domingo, la más nostálgica de la semana. Me recuerda un año difícil de infancia escolar: tras el fin de semana arropada, el domingo anunciaba el peor de los tormentos. Desde entonces busco algo de azúcar para tragar estas horas. Hoy me reencuentro con un viejo amigo, Quim Monzó, que integra mi paisaje personal hace años.Sigue leyendo «Reencontrar a un amigo»

Corrida puertas adentro

En el encierro brama el toro de Miura./ Se le eriza el lomo ante tu olor,/ anticipo de sangre que espumea./ Retumban los cascos irritados,/ la cornamenta hiere el aire/ y busca el traje de tus ansias.//   Hembra elegida, te plantas en el ruedo:/ comienza la faena./ Bufando, te evalúa y te provoca,/ persigueSigue leyendo «Corrida puertas adentro»

La extraña, de Sándor Márai

Recién terminé de leer La extraña, novela de Sándor Márai (Narrativa Salamandra). Para variar, una verdadera maravilla. Desde que me topé con La mujer justa me volví seguidora irredenta del autor húngaro y con esta historia de Viktor Askenasi reconfirmo mi devoción. La anécdota es sorprendente, me descolocó y sin embargo me conectó con laSigue leyendo «La extraña, de Sándor Márai»

Lectora de mí misma

Ociosa que soy, hice un recuento de lo leído en 2011 y concluí que, como dijo Proust, al enfrentarme a muchos de esos textos fui «lectora de mí misma», vi cosas «que sin esos libros no hubiera podido ver» en mí. Y eso la buena gente lo agradece. Como quiero ser una de ellas ahíSigue leyendo «Lectora de mí misma»