La definición que plagio cada día

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Anya Mielniczek

«El amor es una amistad con momentos eróticos […] La amistad es un amor imperfecto porque le falta lo erótico. El eros es un amor imperfecto porque le falta lo amistoso, con su firme y sosegada lealtad», dice Antonio Gala en un pasaje de «Charlas con Troylo», incluido en la antología El águila bicéfala (Espasa Calpe).

Hace noches, en torno al mezcal, un amigo hizo una de esas preguntas que cimbran: ¿qué es el amor? Yo recordé este concepto de Gala, leído hace tiempo: sin amistad, se trata de amantes ocasionales, que carecen de pegamento después del paroxismo; sin deseo, se trata de amigos. Esa noche, al calor del alcohol se ensayaron muchas definiciones pero para mí, tozuda como soy, ésta del enorme poeta español sigue siendo la favorita (y la que tengo la Fortuna de plagiar cada día).

Autor herido por la letra

Imagen 2Sobre si prefería a los intelectuales de cubículo o a los que vivieron en el mundo, como Jaime Sabines, quien fue «médico fallido, amador infatigable, chambón comerciante chiapaneco y amanuense iluminado de nuestro sentir poético», el escritor mexicano Germán Dehesa respondió en su momento: «me siento naturalmente amistado con los escritores que van y vienen pareja y pendularmente de los libros a la vida; la vida de todos los días con sus guiños prodigiosos, sus silenciosas catástrofes, sus mujeres siempre florecidas, sus invitaciones al viaje, sus riesgos y aventuras y sus confortantes rituales […] Todo este magnífico rollo fue tramado para avisar que yo, en apariencia, escribo en mis ratos libres pero que, en realidad, en la casa y la oficina, en el baile y la cantina, siempre estoy escribiendo. Estoy, como dirían los catalanes y mi fiero amigo Ricardo Garibay, lletra ferit (herido por la letra)». -Germán Dehesa, «Sueños en el umbral», ¡Fallaste, corazón! (Plaza & Janés)

Coincido: me gustan los autores cuya vida diaria es alimento de la literatura, que no respiran sólo a través de libros sino los ven como complemento (quizá el más rico) de su andar por los pasillos del amor, los viajes, la amistad, la existencia misma. En cuanto a lo segundo, estar herido por la letra es una hermosa forma de describir la pasión por la pluma.

Un verso toma la calle

Imagen 3Ayer, mientras manejaba en Xochimilco, al sur de la Ciudad de México, me topé con este muro cubierto por un texto. Aunque la firma que se lee es Poesía del Trabajo, supongo que se trata de Acción Poética, movimiento literario-mural sobre el que hace poco escribí un post (aquí el link: http://wp.me/p1POGd-1w1 ). Hice malabares para detener el auto a mitad de la calle y captar esta imagen: no puedo evitar emocionarme cuando versos invaden mi ciudad.

Apuntes de un escritor malo, de Mauricio Bares

Imagen 2Se autonombra un escritor malo, no teme a las rimas ni al lugar común, disfruta las cacofonías. Se burla de sí mismo por feo, pero también se ríe de todo lo que debe considerar sagrado, como los talleres literarios, las reuniones de escritores, los festivales culturales, las ferias del libro. Padece un mal muy malo: es pésimo lector porque se queda dormido apenas empieza a leer. Por ello, enreda los nombres de obras consagradas: dice que sus libros favoritos son Cien años de sobriedad y de La muerte de Abstemio Cruz.*

Anónimo Hernández es el alter ego con el que Mauricio Bares arma esta novela de ingenio y prosa fluida, que subraya pedanterías del mundillo literario: «Siempre he odiado las biografías donde los escritores aparecen como mártires de la literatura. Fui albañil, fui jardinero, fui lavaplatos. Uy, qué hazaña. Trabajé como banquero, vendedor, dependiente. Pobrecito. Juan Rufus fue burócrata. William Fuckner fue minero. No, pero yo fui lustrabotas… Y yo fui barrendero […] El punto es saber qué esperaban. Que les dieran el Nobel por su literatura cuando eran principiantes?». Pues sí, toda la razón.

Da gusto encontrar literatura propositiva como ésta, no sólo en la forma sino en el fondo (y en el diseño). Es publicada por NitroPress, editorial mexicana que a pasos de gigante se va haciendo un nombre sólido.

*Nota para lectores no hispanoamericanos de este blog: el juego de palabras es confundir Cien años de sobriedad con Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez, y La muerte de Abstemio Cruz con La muerte de Artemio Cruz, del mexicano Carlos Fuentes.

Regresan las noches dichosas

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Hoy se estrena la nueva temporada de La dichosa palabra, el mejor programa televisivo que conozco para amantes de la lengua, conducido por nombres acreditados en el ámbito cultural mexicano. Escritores, historiadores, filólogos pero, sobre todo, lectores, Laura García, Eduardo Casar, Germán Ortega y Pablo Boullosa se divierten y divierten en torno a las palabras. El programa aborda temas culturales, etimología, historia, aforismos, neologismos, extranjerismos, entre otros ismos. Se transmite cada sábado a las 8 de la noche por Canal 22; me dicen que los lectores de otros países pueden seguirlo a través de internet: http://www.enlinea.canal22.org.mx

Para mi gusto, sus mayores virtudes son:

1. es inteligente, lo que siempre se agradece, pero mucho más en TV;

2. no se compra el discurso de que para ser lúcido hay que ser solemne.

Cómo no aplaudir y recomendar con entusiasmo una propuesta así.

PD Sé de gente que ha faltado a un compromiso el sábado en la noche por ver La dichosa palabra (lo «peor» es que los justifico).

Las muletas de Mandela

Imagen 2En casos de emergencia, las palabras se pueden poner bajo los brazos, estirarlas hasta que toquen el piso y recargar en ellas el cuerpo. Eso hizo Nelson Mandela durante 27 años en prisión: usó un poema de William Ernest Henley como su muleta particular. Recordé la luz de estos versos ahora que el necesario líder sudafricano está por dar el Gran Paso. Muy pocos como él conocen la fuerza de las palabras para inspirar el cambio de una nación y traer justicia a millones. Aquí, las líneas que no puedo separar de la imagen gigante de Mandela y que dieron nombre a la película sobre su primer esfuerzo unificador como presidente de Sudáfrica.

Out of the night that covers me,/
Black as the Pit from pole to pole,/
I thank whatever gods may be/
For my unconquerable soul.//

In the fell clutch of circumstance/
I have not winced nor cried aloud./
Under the bludgeonings of chance/
My head is bloody, but unbowed.//

Beyond this place of wrath and tears/
Looms but the horror of the shade,/
And yet the menace of the years/
Finds, and shall find, me unafraid.//

It matters not how strait the gate,/
How charged with punishments the scroll./
I am the master of my fate:/
I am the captain of my soul.//

William Ernest Henley, «Invictus»

Link relacionado

Escena de la película Invictus, con traducción al español (da click aquí):

Delirio de alcohol, en viernes

Por El Boulevard De Los Sueños Rotos

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Mezcales, música y amigos son un coctel disfrutabilísimo y potentísimo, con la fuerza de varias bombas atómicas. Ya lo sabía pero anoche lo confirmé (que le pregunten ahora mismo a mi cabeza). Calculo recuperarme de este delirio de alcohol en unos 15 días, pero esta noche me espera otra reunión entrañable con gente muy querida, de manera que decido fluir y ponerme a cantar con Chavela y Joaquinito el mexicanísimo «Por el boulevard de los sueños rotos» para celebrar que, en efecto, algunas amarguras no son tan amargas…

«[…] Se escapó de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
se dejó el corazón en Madrid
¡quién supiera reír
como llora Chavela!

[…]

Por el boulevard de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo […]»

Aprender a callar bonito

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Uno puede hablar de mil maneras, en alta voz o en un susurro, echando mano de la lírica, tartamudeando o de corrido, incluso rebosante de entusiasmo (tanto, que escupa sin querer gotitas de saliva). Como me muevo con regular soltura en todas ellas, he aquí mi siguiente objetivo en la vida:

«Quisiera saber callar de tan bella manera como las piedras». -Jan Skácel, poeta checo

El Egon Schiele que más me gusta

Screen shot 2013-06-27 at 11.16.50 AMEn continuación al pequeño debate que se generó en torno a los desnudos de la rusa Alina Lebedeva, aporto estas imágenes. Para quienes no siguieron los comentarios, va el resumen: ayer que subí algunas piezas de la fotógrafa Lebedeva (aquí el link: http://wp.me/p1POGd-1yW ), Alberto Dieguez comentó que le daban un aire a Egon Schiele, en lo que coincidí. Luego, otros colegas expresaron sus dudas, porque los desnudos de Schiele son casi ginecológicos mientras los de Lebedeva son sugeridos; allá la luz es muy fuerte y contrastada, en tanto la iluminación que maneja la rusa es tenue. Creo que ambos puntos tienen razón: hay un Schiele crudo, de una sexualidad brutal y contrastes encendidos, pero también está el insinuado, que se muestra aquí (y es mi favorito).

Me parece que estas tres litografías del pintor establecen un diálogo de ida y vuelta con las fotos de la rusa en cuanto a actitud, postura, discurso. Incluso pienso que puedan haberlas inspirado. Al ponerlas una al lado de la otra, como hago abajo de este post, la coincidencia es notable. ¿Será?

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Rayuela o la historia de mi cortazarización

Imagen 3Hechos puntuales:

1. La leí por primera vez en 1993. Lo sé porque tengo la manía de anotar la fecha de lectura en la primera página de un libro.

2. Eduardo Casar, maestro de literatura en la universidad y el más entusiasta publirrelacionista de Cortázar, nos la dio como tarea (le sonreían los ojos). Yo ignoraba que su estructura de ármelo-usted-mismo me iba a apabullar, a ratos a desesperar, pero que la delicia de su prosa y la locura de la propuesta harían que perder el hilo pasara a segundo plano. Luego hablamos de ella en clases con Casar y la disfruté aún más, si cabe.

4. Al terminarla me dieron ganas de aplaudir al genio que en sus páginas «incendia el lenguaje, acaba con las formas coaguladas».

5. Como se están cumpliendo 50 años de su publicación, Alfaguara lanza un libro que incluye lo que 55 artistas plásticos y 11 escritores se animaron a decir sobre ella. Anoche se presentó el libro y se inauguró la exposición plástica en la Librería Rosario Castellanos, del Fondo de Cultura Económica.

6. Ahí estuve, faltaba más.

7. El libro incluye un texto de Eduardo Casar, culpable de mi cortazarización (y la de muchos).

Imagen 1Imagen 4Imagen 5Imagen 6

From Russia… with love

Alina Lebedeva
Alina Lebedeva

Esta fotógrafa rusa me parece extraordinaria, sutil pero muy potente. Sus imágenes de desnudos tienen un tufo de transgresión y una fuerza nostálgica que me trae a la mente estos versos desvalidos, que leí hace unos días:

Morirse/

no morirse/

y estarse triste repartiendo adioses/

moviendo adiós/

apenas/

el pobre corazón como un pañuelo.//

Idea Vilariño, «Los adioses», Poesía completa (Cal y Canto)

Imagen 6

Imagen 8Link relacionado

Sitio web de la fotógrafa: http://www.alina-lebedeva.ru/

De libromancia y poesía

Imagen 3Resulta que algo que yo hago hace años tiene un nombre rimbombante: «[el poeta Jorge Fernández Granados] tiene un pequeño ritual, que su colega Daniel Samoilovich denomina ‘libromancia’, y que consiste en que cuando no tiene tiempo para leer un libro entero de poesía, lo que hace es tomarlo, soplar y leer la página en que se abre. ‘De esa manera, puedo descubrir qué voz de poeta se anida en él’, cuenta».  -Mónica Maristáin, «Jorge Fernández Granados, El silencio: propósito extremo de la poesía», revista Gente! (junio, 2013).

Así de simple: el poeta me plagió la idea y la presume sin pudor. Ok, acepto que yo no le soplo, nomás abro el libro y leo el primer verso que salta. No me quejo mucho porque ese sistema tan mío me ha dejado a cuestas versos imperdibles, como estos de mi «plagiario»:

[…] Los días se van llevando las cosas que he querido./
Con pasos secretos, a mi espalda/
se desvanecen. Las cosas/
pequeñas, provisionales. Las cosas/
que supuse que eran mías.//

Y cada vez me siento/
más solo, pero más ligero./
Un emigrante, digamos,/
que va perdiendo su equipaje/
pero no lo lamenta […]

-Jorge Fernández Granados, Si en otro mundo todavía (Almadía)

La paradoja de querer ser original

Imagen 1«La originalidad es la vuelta a los orígenes». -Antoni Gaudí

Hoy se celebran 161 años del nacimiento del escultor catalán, quien encontró en la naturaleza su mejor inspiración y dedicó 43 años de su vida a una sola obra: La Sagrada Familia.

Quizá, al escribir haría bien en no buscar el hilo negro (que, por cierto, no existe). Me valdría más explorar las raíces de la literatura: los clásicos, la simbología de los mitos, la musicalidad de los textos orales.

Libros, cargados de dinamita

Michel Bricteux
Michel Bricteux

«[…] los libros a veces están más vivos que la gente, pueden estar cargados de dinamita. Algunos de ellos son capaces de generar encuentros tan intensos que pueden mutilar la existencia o inyectar una fortaleza diez veces mayor a todo lo concebido”. –Mircea Eliade citado por José Gordon, El novelista miope y la poeta hindú (UNAM). Sí, me ha pasado que un volumen casi me estalla entre los dedos, suspende el tiempo, redefine el espacio. Supongo que cuando a uno le sucede no tiene opción: se vuelve adicto a la adrenalina libresca.

(La extraordinaria imagen que ilustra esta entrada la tomé del Facebook de Improbables Librairies, Improbables Bibliothèques. El pie de foto señala que el fotógrafo Bricteux captó en ella una instalación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, aunque no especifica la fecha).

Borges, el niño terco

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Anoche, leyendo, me sorprendió esta imagen de un Borges encaprichado, aportada por María Kodama: «Roma será para mí su voz recitando las Elegías de Goethe y Venecia para usted lo que yo le transmití un atardecer, en San Marcos, escuchando un concierto. París será usted niño, terco, encerrado en un hotel comiendo chocolate mientras leía a Hugo, su manera de descubrir París […]». Kodama en «Epílogo», Atlas (Emecé)

¿Por qué me cuesta trabajo imaginarme así al racionalísimo Borges? Quizá se deba a mi manía de entronizar a los autores que me dejan sin aliento. Dice mi terapeuta que de vez en cuando cae bien recordar que son humanos. Caray.

«Cuando hablo español soy otro»

20130624-054645.jpg«Cuando llegué a Estados Unidos perdí el español y de adulto dediqué un gran esfuerzo a intentar recuperarlo […] Para mí, hablar bien español ha sido una obsesión pero lo cierto es que mi español es mediocre, cosa que genera en mí un enorme sentimiento de culpa. Por otra parte, cuando hablo español soy otro, mi personalidad es distinta, más ligera».

Junot Díaz, en entrevista con El País Semanal (28 de abril, 2013)

Nacido en República Dominicana y llegado a Estados Unidos a los nueve años, Díaz es Premio Pulitzer y una pluma reconocida de la literatura producida hoy en inglés. También es un hombre con la sensibilidad para percibir que una lengua es mucho más que un conjunto de palabras: es un estado de ánimo, una cultura, una resonancia de siglos. Como dijo alguna vez el poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre: «Un idioma es el universo traducido a ese idioma».

Mi mamá y los ojos invisibles de su cabeza

Imagen 1Por azar encuentro esta genialidad, tomada de una encuesta realizada a niños de segundo y tercer año de primaria:

¿Quién es el jefe en tu casa?
1. Mi mamá no quiere ser jefe pero tiene que serlo porque mi papá es chistoso.
2. Mi mamá. Lo sabes por la inspección del cuarto. Ella ve hasta lo que hay debajo de la cama.
3. Creo que mi mamá, pero sólo porque ella tiene más cosas que hacer que mi papá.

¿Por qué hizo Dios a las madres?
1. Porque son las únicas que saben dónde están las cosas en la casa.
2. Principalmente para limpiar la casa.
3. Para ayudarnos cuando estábamos naciendo.
4. Para que nos quisieran.

¿Qué ingredientes usó?
1. Dios hizo a las madres de nubes y pelo de ángel y todo lo bueno en este mundo y una pizca de malo.
2. Tuvo que empezar con huesos de hombres y después usó cuerda.
3. Yo creo que con muchas flores…

¿Cuál es la diferencia entre las mamás y los papás?
1. Las mamás trabajan en el trabajo y en la casa y los papás sólo van al trabajo.
2. Las mamás saben hablar con las maestras sin asustarlas.
3. Los papás son más altos y fuertes, pero las mamás tienen el verdadero poder porque les tienes que pedir permiso cuando quieres quedarte a dormir en casa de un amigo.
4. Las mamás tienen magia porque te hacen sentir bien sin medicina.

¿Qué hace tu mamá en su tiempo libre?
1. Las mamás no tienen tiempo libre.
2. Si lo oyes de ella, paga cuentas TODO el día…
3. Creo que… trabajar.

¿Qué haría a tu mamá perfecta?
1. Por adentro ya es perfecta, pero afuera creo que un poco de cirugía plástica.
2. Que no me regañara tanto y me dejara ver más tele.
3. Si supiera jugar fútbol…

¿Si pudieras cambiar algo de tu mamá, que sería?
1. Tiene esa cosa rara de pedirme que siempre limpie mi cuarto. Eso le quitaría.
2. La haría más inteligente: sabría que mi hermano me pegó primero y no yo.
3. Que desaparecieran esos ojos invisibles que tiene atrás de su cabeza.

(Enlace compartido por Luis Felipe Santoyo Rocha. Busqué la fuente original pero no di con ella. Si alguien la conoce, agradeceré me la comparta).

Se me antoja decir mucho sobre la sabiduría y el tino de los niños, pero evito redundar. Sólo comento que hace poco subí la entrada de un diccionario hecho con definiciones dadas por chicos, con cosas tan hondas como «Agua: transparencia que se puede tomar» (aquí el link: http://wp.me/p1POGd-1mO ). Chapó por ellos.

Extrañar a Oscar Wilde

Screen shot 2013-07-01 at 2.20.56 PM» […] Una crítica técnica de Wilde me resulta imposible. Pensar en él es pensar en un amigo íntimo, que no hemos visto nunca pero cuya voz conocemos, y que extrañamos cada día».

Jorge Luis Borges, «Nota dictada en un hotel del Quartier Latin», Atlas (Emecé)

Me perdonarán la soberbia pero en diferentes épocas de mi vida he sentido algo similar con algunos autores, entre ellos Miguel Hernández, John Donne y, sin duda, también Wilde.

El disco duro de José Saramago

Imagen 1En la casa que el escritor portugués compartía con Pilar, su esposa, había «enmarcada en la pared, la primera hoja de la última novela que José escribió a máquina: Historia del cerco de Lisboa» (revista Ñ, 27 abril 2013). La observación cuasirromántica se lee de pasada en el reportaje que Patricia Kolesnicov hizo sobre el escritor sabrá-dios-en-qué-año (no lo aclara) y que Ñ reimprimió en su edición número 500.

Esto me lleva a pensar que hasta hace poco era posible conservar manuscritos de los grandes autores. Además del valor afectivo, qué fascinante atestiguar sus tachones y dudas, el temblor de su pulso, el desarrollo del proceso creativo. Luego empezaron a escasear pero aparecieron las versiones mecanografiadas; también guardaban registro de las correcciones. Ahora que casi todos escribimos en computadora, me pregunto: ¿qué va a quedar para la añoranza? ¿El teclado en el que tal genio escribió su obra (sin contar con que, de ésta, sólo tendremos la última versión, inmaculada)? No me imagino ese reportaje en Ñ: en la casa tenían enmarcado en la pared «el disco duro que guardaba las novelas de José». Nada más impersonal.

El afán fetichista por coleccionar objetos de notables tendrá que buscar nuevos derroteros. Confieso que me da nostalgia anticipada.

Un amor que termina y las vías del tren

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«ha sido una gran pena que este amor se termine/

siempre es una pena/

aunque el amor pensando bien no se termina/

sólo acaba esa unidad provisional de la pareja/

que tuvo una historia paralela/

como las vías de un tren/

que corren hacia el tiempo […]»

-Eduardo Langagne, «Ha sido una gran pena que este amor se termine», Trenes (Parentalia)

Tal cual, como lo dice el poeta: de pronto dos se encuentran, empiezan a correr en paralelo y son pareja, hasta que un día uno (o ambos) decide ir en otra dirección y viene el cataclismo. Lo mejor que se puede hacer es esperar que de nuevo otro quiera alinearse, para formar una sola vía. Así nomás.

Día E: palabras favoritas de escritores

Imagen 1Hoy toca festejar el español, lengua que usamos más de 500 millones, segundo idioma en número de hablantes nativos (tras el chino mandarín) y el segundo de comunicación internacional. Con estas credenciales hoy se celebra el Día E, «la fiesta de todos los que hablamos español», según el eslogan acuñado por el Instituto Cervantes, creador del concepto. Para el festejo, el organismo preguntó a escritores y otros famosos cuál es su palabra favorita. Aquí, las respuestas que más disfruté:

resplandor (escritora Ana María Matute)

balbuceo (escritor Andrés Neuman)

alma (chef Ferrán Adriá)

murciélago (escritor Boris Izaguirre)

meliflua (cantante Shakira)

libertad (escritor Mario Vargas Llosa)

animal (cantautor Luis Eduardo Aute)

espíritu (escritora Isabel Allende)

Aunque no me preguntaron, contesto: la mía es nenúfar. Ya había hablado de ésa y otras favoritas (la entrada, aquí http://wp.me/p1POGd-19F).

Página sobre el Día E: http://eldiae.es/palabras-del-espanol/

Un poco de calor (musical)

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Hace frío en este México que llueve y llueve. Para calentar el alma y las manos y el cuerpo y las emociones va este tema de Peggy Lee, la descomunal: se llama Fever. Con esta voz y alguien a quien dedicársela, el viernes puede cobrar temperatura…

Never know how much I love you
Never know how much I care
When you put your arms around me
I get a fever that’s so hard to bear
You give me fever
When you kiss me
Fever when you hold me tight
Fever

[…]

What a lovely way to burn

 

Shakespear y el diseño (o por qué leer sirve para diseñar)

Imagen 1Un estudio de diseño que ha creado más de 1,600 marcas en su natal Argentina y fuera de ella (para la empresa británica Harrods, por ejemplo) tiene algo que decir sobre cómo crear un concepto gráfico eficaz. Bancos, nueces orgánicas, centros comerciales, librerías, equipos de futbol, vinos y señalizaciones urbanas lucen hoy la marca ideada por los creativos de Diseño Shakespear. Fundado por Ronald Shakespear (así se llama el tipo, lo juro), celebra 52 años de vida y para celebrarlo presenta una muestra en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.
Entrevistado por la revista mexicana La Tempestad a propósito de la exposición, el director del estudio señala: «La misión del diseño no es solamente solucionar problemas, es detectarlos, antes que nada […] la ‘oreja grande’ es imprescindible para escuchar a la gente, sus desvelos, sus sueños». Entonces subraya respecto a la chatarra visual que padecemos: «se debe fundamentalmente a que muchos diseñadores leen poco y nada, privilegian la computadora sobre el libro”. Es decir que para comunicar a través de imágenes es necesario que detrás exista un conocimiento sobre el alma humana, sus deseos y necesidades… y para ello leer resulta indispensable.

Links relacionados
Entrevista a Ronald Shakespear en la revista La Tempestadhttp://latempestad.mx/ronald-shakespear-disenador-argentino-entrevista-exposicion

Sitio web de Diseño Shakespear: http://shakespearweb.com/

Soy responsable de mi cara

Brian Bolland
Brian Bolland

«Después de cierta edad, todo mundo es responsable de la cara que tiene».

-Albert Camus

Y sí, asumo que la que me mira desde el espejo soy la que yo misma he decidido construir a diario, a veces para mal, muchas otras para bien.

En qué se parecen una novela y una mujer

Fernand Léger
Fernand Léger

«Lo más fácil en una novela es pecar de solemnidad, no contar nada y fingir que se cuenta».

«Una novela se inserta en la sociedad que la vio nacer cuando llena un vacío».

«Cuanto más cerca está un autor de terminar una novela, más alejado está de la vida».

«Una novela se parece a una mujer, en que provoca un vacío sin el cual no es posible vivir».

Con la lectura de aforismos inteligentes como estos (¿hay de otros?), Eusebio Ruvalcaba presentó anoche la reedición de Desde la tersa noche, publicada originalmente en 1994 y que en esta edición de NitroPress incluye textos críticos de Vicente Quirarte y Guillermo Arriaga, entre otros. Nombre bien conocido en las letras mexicanas, Ruvalcaba ha navegado por novela, ensayo, cuento, crónica, aforismo, poesía, dramaturgia, periodismo. En lo personal, he leído buenos cuentos suyos, me gustan sus aforismos y sus textos sobre música (es un maestro) y conozco algo de su poesía (no soy su fan).

Al final de la presentación, alguien le pregunta cuántas novelas ha publicado y él contesta: «Me siento abochornado de responder eso. No tiene la menor importancia el número, lo realmente importante es si con alguna pude tocar a un lector». Compro Desde la tersa noche porque no la he leído, porque quiero ver si me toca y porque me parece precioso decir que, igual que una mujer, provoca un vacío sin el cual no se puede vivir.