Asco en el MUAC

Llego al Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) a ver la muestra de Ronan y Erwan Bouroullec. No me mueve nada, pero a cambio descubro una fascinante sobre arte chicano urbano. Asco: elite de lo oscuro. Retrospectiva 1972-1987 aborda el trabajo de ese colectivo formado por artistas del este de Los Angeles. En esas décadas de agitación social, los chicanosSigue leyendo «Asco en el MUAC»

Perderle el respeto al arte (¿por qué no?)

El fotógrafo de origen finlandés Arno Rafael Minikkinen se vale de PhotoShop para lograr estas fotografías de alta estética, con una luz sumamente cuidada pero, sobre todo, que descolocan, que incorporan un guiño de humor. Me gustan en particular por lo que sugieren: creo que para que el arte sea más disfrutable hace falta jugarSigue leyendo «Perderle el respeto al arte (¿por qué no?)»

La primera noche de un rey

El joven rey está contento./ Magnánimo/ exculpa a dos ladrones,/ regala vino a los vasallos,/ descree negros augurios sobre el reino.//   Vaga por palacio/ y parece más alto,/ de ojos más oscuros/ (se toca los labios, como extrañado,/ y ríe para sí mismo).//   Desde ayer soy/ su cortesana.//   -Julia Santibáñez

El amor tiene forma geométrica

Dos amigos que rondan los 40 años me piden que «como mujer» les ayude a pensar cómo salvar sus respectivas relaciones de pareja, que lucen tremendas cuarteaduras de piso a techo. Los siento sinceros, preocupados. En mi papel de psicóloga de banqueta comento lo que las amigas decimos al hablar de hombres y lo queSigue leyendo «El amor tiene forma geométrica»

Palabras del día: fulano y mengano

Fulano es un señor discreto que suele andar con su compadre, llamado Mengano. Aunque los conocemos bien, fingimos que son unos don-nadie, unos sin-nombre. Lo interesante es que ambos vienen de la época de la dominación árabe en España, es decir, tienen siglos de rondar por nuestra lengua. Dice Ricardo Soca en La fascinante historia deSigue leyendo «Palabras del día: fulano y mengano»

Lo que nadie me puede arrebatar

Fue mi ídolo, quise imitarla y un día la conocí en persona. Era bailarina de la compañía de danza contemporánea Ballet Teatro del Espacio (BTE). Yo, adolescente, amaba la danza y era aspirante a bailarina. Estudiaba dos horas diarias de ballet y danza; muchos sábados iba a funciones dancísticas y sí, muchas veces a verSigue leyendo «Lo que nadie me puede arrebatar»

Poner nombre a lo que duele ayuda a entenderlo

«Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar, pero debes saber que ya no hay río ni llanto»: con el poemario de ese nombre, Jorge Humberto Chávez ganó el reconocido Premio de Poesía Aguascalientes. En entrevista, habló sobre la violencia que se vive en el norte del país, leit motif de los versos premiados:Sigue leyendo «Poner nombre a lo que duele ayuda a entenderlo»

Ventajas de poder tocarse los pies

Hacer yoga tiene mil y un ventajas, una de las cuales queda resumida en esta frase. Es una maravilla poder doblarse en cualquier dirección y regresar a la vertical. Y, claro, esto aplica tanto a nivel físico como emocional: en ambas esferas, la rigidez suele conllevar imposibilidad de fluir, dolor, lastimaduras varias. Por eso, losSigue leyendo «Ventajas de poder tocarse los pies»

Mafalda y el Día de la madre

Debo haber tenido unos 15 años. Era 10 de mayo, es decir, Día de la madre en México. La fecha me resultaba desde entonces insoportablemente cursi, así que para romper la solemnidad le regalé a la mía esta tira de Mafalda. Aunque mi mamá tiene un montón de virtudes, el humor no se cuenta entreSigue leyendo «Mafalda y el Día de la madre»

El efecto de cuatro martinis

Empiezo por decir que no me gusta el martini seco. En cambio, aunque soy de poco beber me encanta el endulzado de manzana, causante de algunas noches de mareo y relajación (por usar un eufemismo). Esta digresión vale para contar que en Plegarias nocturnas, la novela de Santiago Gamboa que estoy leyendo, cierto personaje dedicaSigue leyendo «El efecto de cuatro martinis»

De scriptorium y poemas de memoria

Mi querido http://www.diazrullo.com me nominó de vuelta al Liebster Blog Award, de manera que aquí respondo sus preguntas (que, por otra parte, encuentro ingeniosas): ¿Una palabra asociada al bloguero? De moda (ok, son dos). ¿Tres palabras que te definan? ¡Cuidado con ellas! Independiente, curiosa, lectora. ¿Lo sabes todo de alguna persona? No. ¿Vives más en presente,Sigue leyendo «De scriptorium y poemas de memoria»

Ladrones que lean poesía

«-¿Colecciona algo? -No, lo que sí hay en mi casa son muchos libros, no hay ni dónde pararse ni sentarse, están en los libreros y en todos lados, ya no hallo dónde ponerlos, pero me encantan, cuando paso y veo el título de uno se me antoja releerlo. Si un ladrón entra en mi casaSigue leyendo «Ladrones que lean poesía»

Qué rico ser nominada

El día pinta bien y es que Crissanta me nominó hoy al Liebster Blog Award, lo que agradezco: www.crissanta.com . Cuando empecé este blog no tenía idea de lo que me esperaba. Acostumbrada a escribir y guardar lo escrito, de pronto pensé que era interesante sacar a pasear las ideas, peinarlas, presentarlas a otros ojos. Hoy, 425Sigue leyendo «Qué rico ser nominada»

La ironía de una feminista creada por un hombre

Aleida es una mujer ácida, ingeniosa. Se acerca a los 40 con tranquilidad. Le gustan los hombres pero no se fía mucho de ellos. Juega con las palabras para hablar de frente sobre sexo y pareja, en frases lapidarias como «Aunque muchos tipos son incapaces de satisfacer a una mujer, insisten en tener dos» o «EsSigue leyendo «La ironía de una feminista creada por un hombre»

No es tiempo de escandalizarse con un pezón

Estoy en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá, de regreso a México. Pensando en la sensualidad que destila este país y en lo bello de sus mujeres me viene a la mente algo que leí hace muy poco: «A fines de los 90, Colombia se escandalizaba con un pezón, pero no con una masacre». LaSigue leyendo «No es tiempo de escandalizarse con un pezón»

Pintas bogotanas

Caminando por la calles de la capital colombiana, ciudad linda y llena de gente sonriente a más no poder, también encuentro pintas de protesta. Algunas son de sabor crudo, otras cargadas de humor, como la que está arriba de este post, en la pared de una iglesia. Una a la que me fue imposible tomarle foto resume el sentir deSigue leyendo «Pintas bogotanas»

Un suplicio y un amor

Como en la canción de Fito Páez, se vieron y se amaron. Son una pareja formada por un fotógrafo y una ejecutiva, viven en Nueva York. Se casaron hace cinco meses, aún están de luna de miel. Un día les dan un diagnóstico brutal: Jennifer padece cáncer de mama. Se miran a los ojos ySigue leyendo «Un suplicio y un amor»

«Internet: perfecto para compartir literatura»

En la recientísima Feria del Libro de Bogotá, el autor suizo Peter Stamm externó esta opinión interesante: “Internet y las tecnologías emergentes son los medios perfectos para compartir la literatura y llegar hasta donde no hay librerías. Estos elementos no son una amenaza para el futuro de la novela y la literatura, al revés. NoSigue leyendo ««Internet: perfecto para compartir literatura»»

Apología del librero-lector

Llego a la librería a buscar una novela de autor colombiano reciente, que no conozca. Quiero la recomendación de un buen librero, de esos lectores voraces que te recomiendan desde su pasión, que hacen toda la diferencia en la experiencia de lectura. Me aborda un empleado atento, le explico que ya he leído a GarcíaSigue leyendo «Apología del librero-lector»

Mi propio epitafio

Este poemita colombiano me pone de buenas: El inmortal «Soñé mi epitafio.// No tenía lápida/ ni tumba.// Era una simple nota/ pegada con cinta/ y decía:// Estoy en la biblioteca». -John Galán Casanova (Colombia, 1970)

Amarás a Dios sobre todas las cosas, de Alejandro Hernández

«Aquí puedes ganar de pelos, una lana que nunca te imaginaste. Para empezar, cinco mil pesos a la semana […] te saliste de tu país para buscar trabajo, o no. Pues aquí lo tienes, peladito y a la boca […] es trabajo sencillo, traes y llevas cosas, traes y llevas migrantes, los vigilas, ya verásSigue leyendo «Amarás a Dios sobre todas las cosas, de Alejandro Hernández»