Esta semana se anunció la venta del otrora gigante The Washington Post, mismo que descubrió el caso Watergate y orilló a Nixon a renunciar a la presidencia. Fundado en 1877 y de enorme tradición, llevaba años perdiendo dinero a carretadas. El nuevo dueño es Jeff Bezos, dueño de Amazon: en la operación invirtió apenas 1% de su fortuna. La revista argentina Ñ dedica al tema un artículo de Andrés Hax (http://goo.gl/beJPFw), mismo que gloso aquí.
Se trata de la noticia más importante del periodismo internacional en varios años y por ello es lógico que ponga a todo el mundo a especular para qué quiere Bezos el diario. Algunos señalan que es una jugada política para proteger sus intereses en Washington. Otra posibilidad es que lo use como experimento de algún nuevo esquema de periodismo digital. Si de algo sabe Bezos es de innovación y negocios: cambió por completo la forma de vender libros y de leerlos en tabletas. Así, habrá que estar alertas. Quizá de la unión de Amazon y The Washington Post nazca un híbrido interesante de periodismo impreso/digital. O quizá sólo se trate de un engendro cojo, mudo y ciego, que termine de dar por muerto al periodismo de papel.
































