Palabras del día: fulano y mengano

Ali Karagoz
Foto: Ali Karagoz

Fulano es un señor discreto que suele andar con su compadre, llamado Mengano. Aunque los conocemos bien, fingimos que son unos don-nadie, unos sin-nombre. Lo interesante es que ambos vienen de la época de la dominación árabe en España, es decir, tienen siglos de rondar por nuestra lengua. Dice Ricardo Soca en La fascinante historia de las palabras que en el siglo XIII Gonzalo de Berceo menciona por primera vez fulano, derivado del árabe fulán, que significaba ‘cualquier, cualquiera’. En su Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Joan Corominas sitúa en 1175 la primera mención en español y corrobora: «del árabe fulán, ‘tal'».

Por su parte, Mengano proviene del árabe man kan, que significa ‘quien sea’, término usado en el lenguaje notarial «para reemplazar el nombre de un personaje olvidado». Con tantos siglos de andar, se entiende que el rostro se les haya deslavado, vuelto anónimo.

Lo que nos hace perdurar (según Magris)

Imagen 1«¿Qué es lo que nos hace perdurar, sino el misterioso rayo que, de vez en cuando, sacude la espesura del interior?», dijo alguna vez Claudio Magris refiriéndose a la literatura. Ahora Juan Bedoian, editor general de la revista argentina Ñ, retoma la cita para presentar ésta, su edición 500. A mi vez, yo recupero la cita porque creo que a eso aspiramos quienes escribimos: a sacudir la espesura a fuerza de palabras.

Búsqueda a ritmo de haikú

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Porque sí, porque pasa, porque el poeta lo dijo por mí:

«A través de los siglos,
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote».

-Rafael Alberti

Vida bonita (en idioma colombiano)

Este vallenato no lo conocí en Bogotá sino en México, en casa de una muy querida pareja colombiana. Una noche lo bailamos y repetimos a voz en cuello, mil veces; cada vez que lo escucho me viene a la mente aquella reunión con amigos de las entrañas. En esta mañana fresca me apetece recordarlo y subrayar lo que dice (sí, aunque sea cursi). Aquí la letra del coro:

«Sé, sé que el tiempo lleva prisa

pa’ borrarme de la lista, pero yo le digo que…

Ay, qué bonita es esta vida

aunque a veces duela tanto

y a pesar de los pesares

siempre hay alguien que nos quiere

siempre hay alguien que nos cuida.

Ay, ay, ay, ay, qué bonita es esta vida

y aunque no sea para siempre

si la vivo con mi gente

es bonita hasta la muerte

con aguardiente y tequila».

-Jorge Celedón, «Qué bonita es esta vida»

No hay mujer ni hombre, sino un cuerpo eterno

Damien Guillaume
Damien Guillaume

Para terminar bien la semana (o empezarla, como se quiera), un aliento del perpetuo chileno, Gonzalo Rojas:

«¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: ¿amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas,
sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible? […]»

-Gonzalo Rojas, «¿Qué se ama cuando se ama?»

Lo que nadie me puede arrebatar

Imagen 1Fue mi ídolo, quise imitarla y un día la conocí en persona. Era bailarina de la compañía de danza contemporánea Ballet Teatro del Espacio (BTE). Yo, adolescente, amaba la danza y era aspirante a bailarina. Estudiaba dos horas diarias de ballet y danza; muchos sábados iba a funciones dancísticas y sí, muchas veces a ver al BTE. Solange era precisa, ligera, perfecta. Por una entrevista supe que, como yo, tenía pasión por la literatura: estudió Letras en Francia, su país de origen y cuyo idioma yo amaba y amo. La admiración estaba dada. En mi cuarto me veía como ella, haciendo trizas la gravedad y los mandatos del cuerpo.

Un día me enteré que el BTE abría una escuela. Fui por informes a su local, en la insegura Zona Rosa. Sí, ofrecían clases… por las noches. Imposible que mis papás me dejaran ir. Masticando la frustración, vi abrirse el salón de ensayos de la compañía: acababan de terminar. Era como asomarse al cielo, con cuerpos bellos, elásticos y fuertes, la estética misma respirando. Salía Solange. Me hice a un lado pero atiné a hablarle: «Hola, soy Julia y quiero ser bailarina. ¿Qué tengo que hacer para lograrlo?». Sudorosa y de ojos fijos contestó: «No dejes de bailar ni un solo día». Se fue. Esa tarde hice un letrero rojo: «Ni un solo día sin un paso», lo puse en la pared de mi cuarto. Se volvió mi lema por años, hasta que un día decidí dejar la danza.

Ayer, en una librería encontré estas memorias, publicadas por Conaculta y con prólogo de mi querido maestro y amigo Eduardo Casar. No pude evitar comprarlas, porque son suyas y porque coincido: lo mucho que disfruté bailando, nadie me lo puede arrebatar.

Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa

Imagen 2«Soy humano, y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno», dijo Terencio. Creo haber mencionado esa cita antes, la recuerdo mucho; ahora, por ejemplo, recién terminada la novela del colombiano Gamboa (Mondadori). Como Manuel, protagonista de la historia, recuerdo ese momento de la infancia cuando alguien me miró y me hizo sentir persona o, en palabras suyas: «La primera vez que alguien se puso al nivel de mis ojos y me dio un abrazo […] tendría tal vez siete años […] Juana me recogió del suelo […] fue un espejo que cayó de lo alto y me reflejó el alma». Ese instante definitorio entre él y su hermana dispara una narrativa limpia, cuidada, y una trama poderosa, en la que muchos desencuentros llevan a los hermanos a buscar reunirse, aunque ello implique comprometerlo todo. Y como conecto con ese parteaguas de los personajes, me resulta verosímil y conmovedor su cariño, su desgarro vital por encontrarse.

El telón de fondo es la Colombia de Álvaro Uribe, con su dosis de abusos, drogas, desaparecidos, violencia no-oficial. «El Padrino en Colombia es una crónica costumbrista», dice uno de los personajes, y al pasar las páginas al lector le consta que es así. En ese marco se teje una extraña historia de amor, a ratos algo lenta pero al final efectiva y humana (diría Terencio). Como epígrafe, Gamboa usa estos versos exquisitos de Roque Dalton, que resumen el espíritu desconsolado y tierno de la novela:

«No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto,

desde la oscura tierra vendría por tu voz».

Poner nombre a lo que duele ayuda a entenderlo

Imagen 1«Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar, pero debes saber que ya no hay río ni llanto»: con el poemario de ese nombre, Jorge Humberto Chávez ganó el reconocido Premio de Poesía Aguascalientes. En entrevista, habló sobre la violencia que se vive en el norte del país, leit motif de los versos premiados: «Perdí amigos, por supuesto, periodistas, uno de ellos es el choko, que su muerte es real; mi hija fue amenazada de secuestro, mi hija, Natalia, y compañeros profesores de la universidad en Juárez murieron también y lo más cerca que me tocó la muerte aparte de los vecinos, que fueron muchos, fueron dos sobrinos míos, que junto con su padre murieron en una acción de un comando en Ciudad Juárez”.

Quise leer textos suyos pero por más que busqué en Internet, no encontré, así que de momento me quedo con el título del libro y estos versos: «Qué pobre es el consuelo del corazón cuando el hubiera es todo su remedio”. Otra vez, la fuerza de la poesía poniendo palabras a las cosas que duelen, para empezar a entenderlas.

Link relacionado:

Entrevista al autor http://www.periodico.am/aguascalientes/vidas/despues-de-escribir-el-libro-me-quede-un-poco-vacio-jorge-humberto-chavez-premio-bellas-artes-de-poesia-2013-15113.html

Ventajas de poder tocarse los pies

20130510-120324.jpgHacer yoga tiene mil y un ventajas, una de las cuales queda resumida en esta frase. Es una maravilla poder doblarse en cualquier dirección y regresar a la vertical. Y, claro, esto aplica tanto a nivel físico como emocional: en ambas esferas, la rigidez suele conllevar imposibilidad de fluir, dolor, lastimaduras varias. Por eso, los necios que intentamos posturas imposibles las hacemos porque queremos poco a poco «aprender a ser flexibles»… en el salón de yoga y en la vida diaria.

Mafalda y el Día de la madre

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Debo haber tenido unos 15 años. Era 10 de mayo, es decir, Día de la madre en México. La fecha me resultaba desde entonces insoportablemente cursi, así que para romper la solemnidad le regalé a la mía esta tira de Mafalda. Aunque mi mamá tiene un montón de virtudes, el humor no se cuenta entre ellas: mi regalo me parecía divertidísimo pero no fue bien recibido (seguro no he madurado porque todavía me lo parece). En todo caso sirvan hoy ese recuerdo y la tira para dos fines:

1. Burlarme un poco de la fecha pero aprovechar la excusa para agradecer en el alma tener aún a mi mamá, con todo lo que ella significa de amor, aguante y apoyo. Educada a la forma tradicional, quizá no ha compartido 90% de mis decisiones trascendentes, pero me ha respaldado y abrazado en todas: estudiar en una universidad pública pudiendo hacerlo en una privada, casarme muy joven con el hombre que lo hice y tener una hija con él, divorciarme años después, dejar la seguridad de un empleo para saltar al mundo de las revistas, abandonar la fe familiar, vivir sola con mi hija en vez de regresar al hogar materno, no «resignarme» a ser sólo mamá y defender con garra ser mujer=tener pareja, amar a un hombre que vive en el extranjero. Siempre ahí, siempre cariñosa, ha sido el «te quiero» más constante a lo largo de mi vida. Y eso no es poco.

2. Decirle hoy a mi hija que en efecto nos graduamos el mismo día, que si soy mamá es gracias a su llegada al mundo y que agradezco a todos los dioses que precisamente ella sea la personaja favorita de mis cuentos.

El efecto de cuatro martinis

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Empiezo por decir que no me gusta el martini seco. En cambio, aunque soy de poco beber me encanta el endulzado de manzana, causante de algunas noches de mareo y relajación (por usar un eufemismo). Esta digresión vale para contar que en Plegarias nocturnas, la novela de Santiago Gamboa que estoy leyendo, cierto personaje dedica un pequeño capítulo a hablar de la historia de ese coctel. Incluye algunas citas generales, como la de Bernard Shaw: «La vida es una operación quirúrgica y el alcohol es la anestesia» o ésta de Frank Sinatra: «El alcohol es el peor enemigo del hombre, pero la Biblia dice que debemos amar a nuestros enemigos».

El capítulo cierra con estos divertidos versos de Dorothy Parker, que tratándose de martinis de manzana podría suscribir:

«Me gusta beber martinis.

Dos como máximo.

Después del tercero estoy debajo de la mesa.

Después del cuarto, debajo de mi anfitrión».

De scriptorium y poemas de memoria

Imagen 4Mi querido www.diazrullo.com me nominó de vuelta al Liebster Blog Award, de manera que aquí respondo sus preguntas (que, por otra parte, encuentro ingeniosas):

¿Una palabra asociada al bloguero? De moda (ok, son dos).

¿Tres palabras que te definan? ¡Cuidado con ellas! Independiente, curiosa, lectora.

¿Lo sabes todo de alguna persona? No.

¿Vives más en presente, pasado, o futuro? Por lo general, en el presente.

Francisco Umbral decía que le gustaba estar rodeado de personas que le dieran la razón. ¿Y a ti? En algún momento me gustó pero después me aburrí.

¿Cuál es el máximo riesgo que tomarás en el próximo mes a nivel personal? Vale lanzarse en paracaídas. No es extremo, pero ahí va uno: no domino el portugués y quiero leer en ese idioma un libro de poesía de Drummond de Andrade (sin diccionario).

¿Y durante el próximo año? Darle auto a mi hija adolescente.

Si sólo pudieras trabajar una hora al día, ¿en qué la emplearías? En crear proyectos creativos (me olvidaría de la burocracia, los correos, las juntas).

¿Sabes alguna poesía de memoria? Me sé muchas, sobre todo de los clásicos: Sor Juana, Quevedo, Donne, Garcilaso, Pope, Wyatt…

¿Dónde te gustaría volver a nacer? En la Italia medieval.

¿Cuándo pase, qué harás diferente? Ser copista en el scriptorium de Monte Cassino.

Ex libris de colección

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Etiquetas o sellos grabados que se colocan al reverso de la portada de un volumen, los ex libris son una huella personal que comunica «este-libro-es-mío-favor-de-regresármelo». Incluyen una imagen simbólica y el nombre del dueño del libro y/o de la biblioteca a la cual éste pertenece (la expresión latina literalmente significa «de entre los libros»). Aunque la tradición viene de antiguo e incluso Lucas Cranach y Goya crearon algunos, no fue sino hasta el siglo XIX que alcanzaron su mayor auge. Sobra decir que me parecen una tradición hermosa.

Estos pertenecen a la colección de Richard Sica: son perfectos para disfrutar con música y una copa de tinto y, quizá, también para bocetar el ex libris de la propia biblioteca.

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Link relacionado con muchos otros, bellísimos:

http://www.50watts.com/Ex-Libris-Mr-Reaper-10

Ladrones que lean poesía

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«-¿Colecciona algo?

-No, lo que sí hay en mi casa son muchos libros, no hay ni dónde pararse ni sentarse, están en los libreros y en todos lados, ya no hallo dónde ponerlos, pero me encantan, cuando paso y veo el título de uno se me antoja releerlo. Si un ladrón entra en mi casa se va a decepcionar porque no hay absolutamente nada, sólo libros».

Esto lo dijo la periodista mexicana Cristina Pacheco, entrevistada por la revista mexicana Gente! (mayo de 2013). Al estar casada con el ensayista, poeta y traductor José Emilio Pacheco, entre los dos tienen una biblioteca robusta, de las que causan comezón de dedos. Por eso le voy a proponer a Cristina un cuento: unos ladrones despistados descubren la poesía mientras buscan qué robar en su casa…

Qué rico ser nominada


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El día pinta bien y es que Crissanta me nominó hoy al Liebster Blog Award, lo que agradezco: www.crissanta.com . Cuando empecé este blog no tenía idea de lo que me esperaba. Acostumbrada a escribir y guardar lo escrito, de pronto pensé que era interesante sacar a pasear las ideas, peinarlas, presentarlas a otros ojos. Hoy, 425 entradas después, considero entre los minutos más felices de cada día los que dedico a escribir un nuevo post. Luego, los comentarios que enriquecen cada uno me enriquecen también la sonrisa. Gracias a Crissanta por nominar esta aventura.

Éstas son las reglas del premio:

  1. Acepta el premio, publica la imagen del Liebster Award en la parte superior de tu entrada, di quién te nominó y menciona la dirección de su blog.
  2. Menciona 11 datos al azar acerca de ti mismo.
  3. Nomina a otros 11 blogueros al Liebster Award y enumera sus sitios.
  4. Notifica a los blogueros sobre su premio.
  5. Haz 11 preguntas a los ganadores.
  6. Responde las preguntas dejadas para ti por el bloguero que te nominó.

11 datos al azar sobre mí:

  1. Hago yoga hace dos años y “evangelizo” sobre esa causa.
  2. Soy obsesivamente ordenada.
  3. Tengo una hija que es la más hermosa del mundo (perdón a las otras mamás).
  4. Adoro viajar.
  5. Mi pareja vive actualmente en el extranjero.
  6. Colecciono zapatos en miniatura.
  7. A los ocho años empecé a escribir cuentos y poemas.
  8. Mi papá era médico militar.
  9. Me fascina aprender cosas nuevas (cuanto más raras, mejor).
  10. Amo la literatura medieval.
  11. En general como poco, pero me encanta dormir.

Blogs que nomino:

  1. Judybkr: www.judybkr.wordpress.com
  2. Dessjuest: www.dessjuest.wordpress.com
  3. Consonancias y disonancias: www.vatelechuza.wordpress.com
  4. Javier GM: http://www.javiergmphotography.com
  5. Diario de palabras: www.diariodepalabras.wordpress.com
  6. Janis62: www.norapcura.wordpress.com
  7. Mambomag: www.mambomag.wordpress.com
  8. Desafectos: www.desafectos.wordpress.com
  9. El café de Nicanor: www.juliocesarsrg.wordpress.com
  10. Díaz-rullo: www.diazrullo.com
  11. Libeasler: www.libeasler.wordpress.com

Mis respuestas a las preguntas que hizo www.crissanta.com :

1. ¿Tu color favorito? Rojo.
2. ¿Qué te inspira para escribir o publicar en tu blog? Algo que leo o escucho y me hace detenerme a saborearlo.
3. ¿Qué te gusta más del mundo de los blogs? Contactar a gente de otras latitudes pero igual de loca que yo por los libros, el arte, la sorpresa.
4. ¿En qué trabajas o qué estudias? Estudié Letras y trabajo en una empresa editorial de revistas.
5. ¿Calor o frío? Calor (mucho, por favor).
6. ¿Cuál es tu música favorita? Soy ecléctica, tanto como mi humor: lounge, ópera, jazz, pop, clásica, algo de rock.
7. ¿Tu sueño dorado? Alcanzar la serenidad sin importar lo que pase alrededor.
8. ¿Cuál es tu libro favorito? Imposible decirlo, pero sí autor favorito: Borges.
9. ¿Tienes sueños recurrentes? ¿Cuáles? Sí, ¡que llego en pijama a la oficina!
10. ¿Cuál es tu primer recuerdo? Tenía dos años, caminaba por un pasillo largo de mi casa. A cumplir tres nos mudamos a otra, sin pasillos.
11. ¿Qué haces en tu tiempo libre? Leo, escribo, veo a mis amigos, voy a museos.

Preguntas para los nominados:

  1. ¿A qué edad desearías dejar de cumplir años (pero seguir vivo)?
  2. Si el diablo se te apareciera, ¿qué le dirías primero?
  3. ¿Quién es tu persona favorita?
  4. ¿Qué hábito tuyo quisieras cambiar?
  5. ¿Te gusta llevar la contraria?
  6. ¿Qué es lo más audaz que has hecho en la vida?
  7. ¿Cuál es tu placer culposo?
  8. Si pudieras tener el poder de un superhéroe, ¿cuál sería?
  9. ¿Cuándo mientes?
  10. ¿Qué rasgo físico quisieras tener?
  11. ¿Cuál es la posesión con la que quisieras ser sepultado?

Gracias de nuevo a www.crissanta.com por este abrazo a mitad del día.

La ironía de una feminista creada por un hombre

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Aleida es una mujer ácida, ingeniosa. Se acerca a los 40 con tranquilidad. Le gustan los hombres pero no se fía mucho de ellos. Juega con las palabras para hablar de frente sobre sexo y pareja, en frases lapidarias como «Aunque muchos tipos son incapaces de satisfacer a una mujer, insisten en tener dos» o «Es más fácil cambiar de tipo que cambiar al tipo». Feminista y cómplice de su género, pocas veces da voz a los hombres; cuando los deja hablar es para que digan cosas como: «Yo nada más tengo ojos para una mujer, pero manos sí tengo para muchas».

La ironía es que es producto de una mente masculina. Nació en el bar de un hotel ecuatoriano en 1997. Esa noche Vladdo (Vladimir Flórez), caricaturista colombiano, la trazó sobre una servilleta, después la presentó en su página de Internet, de ahí la llevó a una revista semanal. Hoy es toda una celebridad en Colombia, Panamá y Ecuador, donde aparece en publicaciones periódicas. Yo la conocí en una librería del barrio bogotano La Candelaria: en un libro de formato pequeño pero 800 páginas está parte de su filosofía de vida. Aunque no descubre el hilo negro y a ratos se queda en el lugar común, vale la pena sentarse a conversar con ella.

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Link relacionado:

http://www.aleida.com/

No es tiempo de escandalizarse con un pezón

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Estoy en el aeropuerto El Dorado, en Bogotá, de regreso a México. Pensando en la sensualidad que destila este país y en lo bello de sus mujeres me viene a la mente algo que leí hace muy poco: «A fines de los 90, Colombia se escandalizaba con un pezón, pero no con una masacre». La aseveración es de Daniel Samper Ospina, director de la revista SoHo, así que sabe del tema. Hoy, el sinsentido parece superado aquí. Espero que pronto se pueda decir que en mi país la ecuación también se invirtió: que a nadie le altere ver un pezón artísticamente retratado pero, eso sí, que los esfuerzos de puritanos y escandalosos se concentren en denunciar las matanzas que suceden a diario.

El enorme riesgo de visitar Colombia

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Hace algunos años, el gobierno colombiano lanzó una fuerte campaña para limpiar en el extranjero la imagen de ese país, tan lastimada por historias de guerrilla y narcotráfico. El atinado concepto era el que ilustra este post: el único riesgo que corres al visitarlo es querer quedarte en él.

Ahora me encantó ver de paseo por Bogotá frases varias sobre la belleza del país y la ciudad, como «Colombia es pasión», «¡Qué bonita es Bogotá!» o «Colombia es bella», escrita en la bolsa de papel en la que me dieron una artesanía. Coincido totalmente. No hace falta que lo digan. Pero qué lindo que lo hagan.

Colombia

Catedral de sal aderezada con encanto bogotano

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10 am. Catedral de Zipaquirá, a una hora de distancia de Bogotá. La iglesia fue construida en lo que antes fue una mina de sal. Increíble lo que logra el ser humano: socavar el corazón de una montaña para hacer un monumento religioso que deviene turístico. Carente de fe yo misma, no lo entiendo pero a 180 metros de profundidad me maravillo del lugar y, más aún, de la sonrisa perpetua de la guía (de nombre «Leidi»), que explica cada detalle como si en ello le fuera la vida.

Al salir, el taxista que nos espera nos recibe con una de las expresiones más lindas que he oído: «¿cómo me les fue?». Imposible no anotarla y fascinarse.

Vida de buenas

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Día a manos llenas en Bogotá. Amanecer junto a quien amo y entretener las horas cansando el cuerpo pero alimentando el amor hace una gran diferencia para lo que sigue. Luego desayunar «en colombiano» e ir a caminar a La Candelaria, barrio histórico. Entrar al Museo Botero, andar por las calles, sentir la buena vibra de esta gente bonita. Entrar a una librería y encontrar un librero-lector que me recomienda autores colombianos indispensables. Salgo con las manos llenas y la emoción de traer a Vladdo, Evelio Rosero, Germán Espinosa, Álvaro Cepeda y dos que venía a buscar: Héctor Abad y Daniel Samper Pizano.
El día seguirá en Monserrate, tiendas de diseño y acabará en el restaurante Andrés Carne de Res. La vida está muy de buenas (y sí, incluye libros).

La comida más cara del mundo

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Diré lo que comimos: de entrada, tostones chorreados (plátano frito y machacado con salsa de jitomate y cebolla). De plato fuerte, un ajiaco y un pollo en salsa de maracuyá. Como postre, un cuajado con dulce de uchuva (queso fresco con salsa de esa fruta pequeña, dulce, con semillas pequeñas como las de la guayaba). Para beber, un canelazo (aguardiente con canela, se toma caliente) y una cerveza Club Colombia. Por eso hubieran sido de 800 a 1,000 pesos mexicanos. Aquí la cuenta fue de 90,000 pesos colombianos!

Impresiona oír esas cantidades, pero al hacer la conversión son unos 600 pesos. Esa información y la delicia que hace chuparse los dedos permite olvidar el soponcio…

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Pintas bogotanas

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Caminando por la calles de la capital colombiana, ciudad linda y llena de gente sonriente a más no poder, también encuentro pintas de protesta. Algunas son de sabor crudo, otras cargadas de humor, como la que está arriba de este post, en la pared de una iglesia. Una a la que me fue imposible tomarle foto resume el sentir de la América Latina: «las paredes gritan cuando los medios mienten».

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Femme fatales con sabor tropical

Comentario de danioska: Es curioso. Temprano esta mañana subí un poema de Flóbert Zapata sobre una joven colombiana que-no-se-entera de las pasiones que despierta. Ahora encuentro este post sobre cuánto podemos aprender de los aires tropicales de esa tierra, anidada en la sensualidad de sus mujeres. No puedo más que rebloguearlo.

Avatar de javierstainesdetintasomos

Here she comes, you better watch your step
She’s going to break your heart in two, it’s true
It’s not hard to realize
Just look into her false colored eyes
She builds you up to just put you down, what a clown

The Velvet Underground and Nico (Femme fatale)

Basta de hipocresía, señoras y señoritas. Nada más agotador, por aburrimiento, que esa vocación descolorida de disfrazarse de niñas de colegio legionario tan acentuada en el altiplano mexicano. Como que ya se nos va pasando de tueste esta moda tiesa, de actitudes demasiado exquisitas, con esos tufos puritanos anacrónicos (¿de veras sigue existiendo el estigma de qué dirán por ahí?), justo en un país que se inventó ese bello término de “soltarse el chongo”. Por el amor de Dios, o mejor aún, por el que puede esperarse de nosotros, léanse Cosmopolitan más temprano en sus vidas, cuelguen los hábitos, encojan las…

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El viento levanta la falda de una chica…

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Los astros se alinearon y hoy viajo a Bogotá a estar con quien más me quiere. En celebración comparto este poema del colombiano Flóbert Zapata (1958), sobre la onda expansiva que nace en una parada del autobús. Vale mucho la pena:

«Una ráfaga de viento/ ha levantado la falda/ de una estudiante joven y hermosa/ que espera en el paradero/ del Parque de los enamorados/ Por la displicencia/ con que vuelve todo al orden/ fácilmente se sospecha/ que está cansada/ el cerco del apetito/ Debajo de los prenses de lino/ y de los cuadritos rojos y azules/ se dejan ver unas tangas blancas/ celestiales/ unas piernas trofeo o promesa/ duras inmejorables/ y unas nalgas quietas distraídas/ La imagen (no sé por qué sagrada)/ estremece y subvierte/ Un obrero la ha visto renacido/ seguramente su almuerzo tendrá mejor sabor/ los muertos del noticiero/ llegarán menos tristes/ el trabajo de la tarde más liviano/ el pequeño salario menos punzante/ El empleado del almacén de muebles/ guardará la imagen para la noche/ cuando su mujer sea una víctima agradecida/ Un chico más o menos de su edad/ se ha puesto pálido/ y desde un lugar estratégico/ espera que el viento repita la fechoría/ Y la estudiante/ pendiente sólo de la buseta/ se irá a su casa/ serena/ sin nada que contar/ aparte de los exámenes de fin de año/ inocente de las vidas que ha perforado/ por unas horas, unos días/ o toda la eternidad.»

Un suplicio y un amor

Jennnifer Merendino
Jennnifer Merendino

Como en la canción de Fito Páez, se vieron y se amaron. Son una pareja formada por un fotógrafo y una ejecutiva, viven en Nueva York. Se casaron hace cinco meses, aún están de luna de miel. Un día les dan un diagnóstico brutal: Jennifer padece cáncer de mama. Se miran a los ojos y dicen: «Estamos juntos, estaremos bien». Podían llamarse de cualquier forma pero se llaman Angelo y Jennifer. Vienen tratamientos, dolor, estancias en el hospital, soledad, ilusión, un sinfín de recaídas. Deciden luchar juntos, alzar su amor como bandera y no dejarse vencer. Ella usa todo su coraje; él documenta el deterioro en imágenes bellas, de una enorme ternura.

Esas instantáneas del suplicio que vivieron juntos hoy son accesibles, gracias a que él abrió un sitio para darlas a conocer. En ellas, la lucha contra el cáncer deja de ser una estadística y adquiere un rostro: el de una pareja que sufrió hasta el final y se amó ídem.

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Link relacionado:

http://mywifesfightwithbreastcancer.com/