#MiércolesDePoesía Por qué este hombre se prendió fuego

Estaba desesperado. Pedía que le devolvieran a sus dos hijos detenidos ilegalmente, acusados por la dictadura de terrorismo. Trabajador sin mayores recursos, buscó ayuda de las autoridades civiles y militares de Chile, de los medios, de todos. Pero nada. Hace 30 años, Sebastián Acevedo se roció con bencina y se prendió fuego. Pocas horas despuésSigue leyendo «#MiércolesDePoesía Por qué este hombre se prendió fuego»

Poemas en frascos de medicina

En estos días, el renacentista José Emilio Pacheco (poeta, novelista, ensayista, traductor) recibió en México el Premio Encuentro de Poetas del Mundo Latino, junto con el catalán Joan Margarit. Pacheco dijo ahí: «la codicia es la gran enfermedad del presente y la poesía debería ser la medicina». Me imagino estos versos suyos en un frascoSigue leyendo «Poemas en frascos de medicina»

«La palabra flor se desmadeja»

Lo que uno quiere le pertenece un poco, se entreteje con uno. Así que si el autor de estos versos es mi amigo, si tenemos un cariño probado, si además admiro su pluma, su mano, su brazo y su persona toda, puedo decir con derecho que esto también es un poco mío. Vualá. «Al soñar/Sigue leyendo ««La palabra flor se desmadeja»»

Por qué necesito voltear para arriba

Me declaro apasionada de las nubes. Efímeras y veleidosas, siempre divinamente estéticas, innecesarias pero sin las cuales el mundo no se concibe, son precisa metáfora del arte. Como dice Szymborska, no necesitan que las veamos pero sin ellas los ojos nunca se llenan. «Con la descripción de las nubes/ debería darme mucha prisa,/ después deSigue leyendo «Por qué necesito voltear para arriba»

La pierna de una mujer cansada

Hace días, con amigos de los que cada segundo aprendo algo, uno de ellos dijo que el peruano José Watanabe ha sido de los máximos poetas en lengua española. Coincido. El comentario me hizo regresar a esos majestuosos versos, como esta delicia que traigo rondando en la cabeza desde ayer: «Qué rico es ir/ deSigue leyendo «La pierna de una mujer cansada»

Tu piel que trae el amanecer

Hay tantas cosas que ignoro, tantas otras que sé a medias, miles más que moriré sin vislumbrar. Con ésta que conozco me basta por hoy. «Nada sé de tu piel./ Sólo que está en la noche, transcurriendo.// Para viajar por ella quiero las palabras/ lentas de la lengua, las enardecidas, las tiernas.// Nada sé deSigue leyendo «Tu piel que trae el amanecer»

Borges vuelto tango

«[…] Tango que fuiste la dicha/ de ser hombre y ser valiente./ Tango que fuiste feliz,/ como yo también lo he sido,/ según me cuenta el recuerdo;/ el recuerdo fue el olvido». Este poema de Borges cantado por Edmundo Rivero no tiene desperdicio alguno. Lo debo a la amabilidad de mi querido amigo Borgeano (faltabaSigue leyendo «Borges vuelto tango»

Cuando el verso es una aguja

«Quitar la carne, toda/ hasta que el verso quede/ con la sonora oscuridad del hueso./ Y al hueso desbastarlo, pulirlo, aguzarlo/ hasta que se convierta en aguja tan fina,/ que atraviese la lengua sin dolencia/ aunque la sangre obstruya la garganta». -Francisco Hernández, «Hasta que el verso quede», Poesía reunida (UNAM) Anoche me dormí conSigue leyendo «Cuando el verso es una aguja»

Qué lástima que vayan a dar las cuatro

Recuerdo este poema de Benedetti y me gusta, pero pienso que a pesar de todo él no sabe cuánto de verdad duele cuando se acercan las cuatro y no estás. «Es una lástima que no estés conmigo/ cuando miro el reloj y son las cuatro/ y acabo la planilla y pienso diez minutos/ y estiroSigue leyendo «Qué lástima que vayan a dar las cuatro»

La herida que no debe sanar

Hoy hace 45 años se perpetró en México, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, una matanza de estudiantes que protestaban contra el gobierno. Lo ocurrido lastima la memoria, es recuerdo infame y vergonzante. Pero si esa herida se cierra es más vergüenza, si llegamos a olvidarla estamos condenados a repetirla. Por eso desde entonces ySigue leyendo «La herida que no debe sanar»

Llevo una selva en las entrañas

«Los poetas hacen viajes interiores cuyas trayectorias no figuran en los mapas y en los que es imposible acompañarlos». Esto le dijo una vez la escritora argentina Olga Orozco (1920-1999) a una mujer enamorada de un poeta. Aunque escribo versos, no sé si soy poeta. Lo que sí tengo claro es que a veces exploroSigue leyendo «Llevo una selva en las entrañas»

De tanto ser lo que eres

Por alguna razón los ángeles, ausentes o presentes, me siguen acechando. Ahora toca el turno a éste que habita el fantástico poema de Mutis, quien desde hace días escribe en cuaderno de nubes: «A la vuelta de la esquina/ un ángel invisible te espera;/ una vaga niebla, un espectro desvaído/ te dirá algunas palabras delSigue leyendo «De tanto ser lo que eres»

Otra poeta acallada por el poder

En memoria de Alejandra Pizarnik, que escribió «Presencia de sombra» «Con ‘la cabeza llena de flores’,/ se fue aquella mujer hacia la muerte,/ yo también quisiera morir así/ y aunque no lo supiese nadie/ de mi oscura cabeza silenciosa/ nacería más tarde/ un ramillete de primavera.//» Eso deseaba la escritora Alaíde Foppa, quien murió aSigue leyendo «Otra poeta acallada por el poder»

Las venas del placer

Hace unos días murió, aquí en México, el escritor colombiano Álvaro Mutis. A golpe de palabras, estos versos suyos conjuran un poco su muerte (y la de quienes lo leemos): «Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una vasta soledad de delgadas orillas/ en donde se extienda a sus anchas el ronco sonidoSigue leyendo «Las venas del placer»

Palabra odiante, monstruosa

Esta palabra golpea, quema, taladra. Cuánto cuesta decirla, monstruosa. Al abrir la boca para intentarlo se cuela un viento helado, que destempla los dientes. No puedo pronunciarla, palabra odiante, palabra terremoto que no deja casa en pie, palabra puñal que hiere toda la mañana y toda la noche y todos los minutos en medio. SeSigue leyendo «Palabra odiante, monstruosa»

Descoyuntada

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!/ Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos/ la resaca de todo lo sufrido/ se empozara en el alma… ¡Yo no sé!/ -César Vallejo no me tengo en pie/ me rompieron los huesos uno a uno/ dolor en astillas rasga por dentro/ peroSigue leyendo «Descoyuntada»

«¿Usted puede describir esto?» «Puedo»

«En los terribles años del terror de Yezhov hice cola durante siete meses delante de las cárceles de Leningrado. Una vez alguien me ‘reconoció’. Entonces una mujer que estaba detrás de mí, con los labios azulados, que naturalmente nunca había oído mi nombre, despertó del entumecimiento que era habitual en todas nosotras y me susurróSigue leyendo ««¿Usted puede describir esto?» «Puedo»»

El calambur más famoso del español

No-sé-porqué recuerdo esta genial anécdota sobre el poeta Francisco de Quevedo, dechado de genio e ingenio del Siglo de Oro español. Resulta que en su época, la reina (algunas fuentes hablan de Mariana de Austria; otras, de Isabel de Borbón) cojeaba visiblemente y todos se burlaban de ella, pero a sus espaldas… todos, menos elSigue leyendo «El calambur más famoso del español»

El órgano más delicioso

«Entre labio y labio/ cuánta dulzura guarda/ mi boca abierta al beso,/ estuche en que los dientes/ muerden vívidos frutos,/ cuenca que se llena/ de jugos intensos/ de ágiles vinos/ de agua fresca,/ donde la lengua/ leve serpiente de delicias/ blandamente ondula,/ y se anida el milagro/ de la palabra.//» -Alaíde Foppa Estoy leyendo sobreSigue leyendo «El órgano más delicioso»

Qué bodas mías con lo exacto

«Tú aquí delante. Mirándote/ yo. ¡Qué bodas/ tuyas, mías, con lo exacto!// Si te marchas, ¡qué trabajo/ pensar en ti que estás hecho/ para la presencia pura!// Toda yo a recomponerte/ con sólo recuerdos vagos:/ te equivocaré la voz,/ el cabello ¿cómo era?/ te pondré ojos falsos. Tu recuerdo eres tú mismo. Ahora ya puedoSigue leyendo «Qué bodas mías con lo exacto»

Una tibia tarde me acariciabas toda

(da click para oír la canción) En noches de bohemia, muchos hemos cantado «Cuando tú te hayas ido» en voz de Chavela Vargas, pero hasta hace muy poco yo no sabía que se trataba del poema «Sombras», de la mexicana Rosario Sansores (Mérida, Yucatán 1889-1972), musicalizado por el ecuatoriano Carlos Brito (tan recatada que seSigue leyendo «Una tibia tarde me acariciabas toda»

La tortura vista por poetas

Hoy se cumplen 40 años del golpe de estado en Chile. En conmemoración, valga hablar del libro La libertad no es un sueño. Recopilación de poesía chilena de la resistencia (Signo Editorial). Se trata de una antología compuesta tanto por textos de poetas reconocidos (Gonzalo Rojas, Ariel Dorfman, Antonio Skármeta, Roberto Bolaño) como anónimos, queSigue leyendo «La tortura vista por poetas»