El nombre de la goma de mascar es una aportación más de México al mundo. Viene del náhuatl tzictli, derivado del verbo tzic-, que literalmente significa ‘estar pegado, detenido’. Con ese término los aztecas denominaban la resina que extraían del árbol del chicozapote, la cual después hervían. Al secar, tomaba una consistencia gomosa que se usaba para la higiene bucal y como digestivo. En México se castellanizó como chicle, nombre que se adoptó para el producto actual, de fabricación industrial, colores y sabores diversos y que se consume en todo el mundo.
Existe tal cantidad de palabras mexicanas que empiezan con la letra ch, que ésta es apenas una raya más al tigre. En otro momento valdrá la pena hablar sobre las huellas de la ch náhuatl en el español mexicano, en voces como chachalaca, chamaco, chapopote, chapulín, chilaquil, chile, chimuelo, chinampa, chipote, chocolate, chongo…
(Tomado de Ricardo Soca, La fascinante historia de las palabras, Interzona)







































