Me da celos que fumes

«Tengo celos de ese cigarillo que fumás Tan distraídamente». Ana Cristina César, «Celos», Guantes de gamuza y otros poemas (Ediciones Bajo la Luna). Carajo, qué manera de plasmar en dos líneas el profundo erotismo que implica ver fumar a alguien y derretirse de deseo por esos labios.

En la foto sale uno. Son dos (o más)

«When I look at it now, I never see me. I see us». (Hoy, cuando veo a foto], nunca me veo a mí. Nos veo a nosotros). Nueva York. 1975. Patti Smith graba su primer disco en forma, Horses. Un todavía no famoso Robert Mapplethorpe, su antes-pareja-convertido-en-cuasihermano, toma esta foto para la portada. En ella aporta suSigue leyendo «En la foto sale uno. Son dos (o más)»

Las 10 cosas más cursis del mundo

Mi hija dice que soy cursi. Estoy segura que no, pero para salir de la duda hice una encuesta entre amigos para encontrar el Top Ten de la cursilería. Por supuesto, si yo lo fuera habría hecho las 10. Como no lo soy, nadamás practico nueve. No es cosa de exponerme a la burla deSigue leyendo «Las 10 cosas más cursis del mundo»

«He extirpado el miedo de Caronte»

Los amigos de Un Té con Draupadi me invitaron a publicar en su celebrado blog, lo que sin retórica es un verdadero honor. Escribí este texto que me resultó doblemente recreativo: busqué re-crear el pensamiento de Lucrecio, uno de mis autores favoritos, poeta y sabio del siglo I a.C. y, por otro lado, disfruté haciéndolo.Sigue leyendo ««He extirpado el miedo de Caronte»»

Tanto. Y siempre. Y algo más.

Aeropuerto de Ezeiza. Buenos Aires, Argentina. Espero la salida de mi vuelo a México, tras estar con quien más me quiere. La noche cae brusca, el sonido del altavoz anuncia lo que no me importa, los demás pasajeros pierden el tiempo o aprenden a borrarse del mundo. Mientras, mi cuerpo rumia lo escrito en él,Sigue leyendo «Tanto. Y siempre. Y algo más.»

Lolita fue un mono: Nabokov

«El primer estremecimiento de Lolita me sacudió a fines de 1939 o principios de 1940 en París, y en un momento en que estaba postrado con un severo ataque de neuralgia intercostal. Según recuerdo, el temblor inicial de inspiración fue causado por un relato periodístico acerca de un mono en el Jardin de Plantes que,Sigue leyendo «Lolita fue un mono: Nabokov»

Mirando al sur

» Ahora sé que la distancia no es real/ Y me descubro en ese punto cardinal […]/ Teniendo siempre el corazón mirando al sur» Estoy con un pie en el avión que me lleva al Cono Sur, donde me espera quien más me quiere. Es un viaje de locura, muchas horas de aire para estarSigue leyendo «Mirando al sur»

Literatura multiplica la contradicción: Neuman

«Si la literatura tiene una misión, creo que ésa es alimentar la contradicción, multiplicarla, no resolverla. Para resolverla están los libros de autoayuda». Lo dice con la boca llena de razón Andrés Neuman, escritor argentino-español de visita en México. Es cierto: para simplificar las cosas y poner el mundo en blanco y negro están losSigue leyendo «Literatura multiplica la contradicción: Neuman»

Sé demasiado de tu cuerpo

Sé demasiado de tu cuerpo,/ de cómo crece en mí/ y trae el amanecer,/ de por qué sonríe en la noche mutilada,/ de cómo vive a unos pasos de sí mismo,/ de ante qué bulle y se agita./ Lo que me asombra/ es su manera peculiar de dejar rastro:/ derramándose.//   -Julia Santibáñez

#MiércolesDePoesía Por qué este hombre se prendió fuego

Estaba desesperado. Pedía que le devolvieran a sus dos hijos detenidos ilegalmente, acusados por la dictadura de terrorismo. Trabajador sin mayores recursos, buscó ayuda de las autoridades civiles y militares de Chile, de los medios, de todos. Pero nada. Hace 30 años, Sebastián Acevedo se roció con bencina y se prendió fuego. Pocas horas despuésSigue leyendo «#MiércolesDePoesía Por qué este hombre se prendió fuego»

Poemas en frascos de medicina

En estos días, el renacentista José Emilio Pacheco (poeta, novelista, ensayista, traductor) recibió en México el Premio Encuentro de Poetas del Mundo Latino, junto con el catalán Joan Margarit. Pacheco dijo ahí: «la codicia es la gran enfermedad del presente y la poesía debería ser la medicina». Me imagino estos versos suyos en un frascoSigue leyendo «Poemas en frascos de medicina»

Los libros detectan a sus lectores

«Me pregunto si quizá, sin darnos cuenta, vamos buscando los libros que necesitamos leer. O si los propios libros, que son seres inteligentes, detectan a sus lectores y se hacen notar». Andrés Neuman, Hablar solos (Alfaguara)  Al leerlo me doy cuenta que lo he pensado antes, sin formularlo de manera tan clara. Creo que esta novela, con cara de inocente ySigue leyendo «Los libros detectan a sus lectores»

Depende quién toque la puerta

Tepoztlán. Noche suave, de aire ligero. Escribo y de vez en cuando me aseguro de que enfrente siga la sombra del Tepozteco, como un guardián preciso, precioso. Me entretengo con una palomilla necia que una y diez veces se golpea con el vidrio de la puerta. No le abro. Ojalá fuera tu mano que llama.Sigue leyendo «Depende quién toque la puerta»

«La palabra flor se desmadeja»

Lo que uno quiere le pertenece un poco, se entreteje con uno. Así que si el autor de estos versos es mi amigo, si tenemos un cariño probado, si además admiro su pluma, su mano, su brazo y su persona toda, puedo decir con derecho que esto también es un poco mío. Vualá. «Al soñar/Sigue leyendo ««La palabra flor se desmadeja»»

El escritor que se fue de la fiesta

El autor argentino Juan Forn definió así su oficio, entrevistado por el periodista Alfredo Serra: «Un escritor es un tipo que se divierte tanto en una fiesta que se va de la fiesta para escribir sobre ella». Polimorfa además de divertida, la frase es un pequeño diamante sin pulir, que puede convertirse en lo queSigue leyendo «El escritor que se fue de la fiesta»

Busco un cojín que huela a casa

Entre todas las canciones que uno escucha, algunas se quedan tatuadas desde la primera vez. Me pasó con ésta, del desaparecido Antonio Vega: me produce nostalgia anticipada, ganas de hacerme bolita y abrazar un cojín que huela a mi casa de infancia. «[…] Volveré a ese lugar donde nací./ De sol espiga y deseo, sonSigue leyendo «Busco un cojín que huela a casa»

Ni a Dios le miento tanto

«[…] mentir es de gente de razón y lo hacemos generosamente y a diestra y siniestra, pero a nadie —ni a Dios, que está ahí para ser ofendido casi por lo que sea— se le miente con tanto garbo como a uno mismo». Esta verdad como un templo, expresión de mi queridísimo Triste Sina, es un fragmento deSigue leyendo «Ni a Dios le miento tanto»

Por qué necesito voltear para arriba

Me declaro apasionada de las nubes. Efímeras y veleidosas, siempre divinamente estéticas, innecesarias pero sin las cuales el mundo no se concibe, son precisa metáfora del arte. Como dice Szymborska, no necesitan que las veamos pero sin ellas los ojos nunca se llenan. «Con la descripción de las nubes/ debería darme mucha prisa,/ después deSigue leyendo «Por qué necesito voltear para arriba»

Acostarse con Joplin en vez de Bardot

Sí, he estado monotemática pero es que el sitio da para muchísimo. Hace días subí un post sobre el Hotel Chelsea (aquí el link http://wp.me/p1POGd-2jO) y ahora quien más me quiere me manda un artículo interesante con 10 cosas que no conviene olvidar de ese lugar mítico.  Destaco estas cinco cosas, ya corroboradas: 1. ConcebidoSigue leyendo «Acostarse con Joplin en vez de Bardot»

Budista en un taxi manhatteño

Llueve en Manhattan. Mi hija y yo vamos a comer a Eataly, fusión de mercado-tienda gourmet-restaurante-panadería-quesería en el Flatiron District, fascinante recomendación de mi querida amiga Arantza. El agua nos obliga a tomar un taxi. El conductor es un dominicano de nombre Miguel, que se suelta platicando cuando nos oye hablar español. Dice que llevaSigue leyendo «Budista en un taxi manhatteño»

Por qué fui al Chelsea Hotel en NY

(da click en el enlace para oír la canción) Estoy leyendo Just Kids, de Patti Smith, en el que cuenta sus años en el Nueva York de los 60 y 70 al lado de Robert Mapplethorpe. De ella sé poco, pero las fotos de él son de una sensualidad y fuerza de otro planeta, asíSigue leyendo «Por qué fui al Chelsea Hotel en NY»

Arte callejero en Brooklyn

Recorrer estas calles despojadas de glamour, ajenas al lujo de Manhattan y con sabor auténtico de esfuerzo y creatividad, resulta revelador. Lo es aún más hacerlo en compañía de David, artista callejero él mismo y guía de un tour que nos descubre muestras de arte urbano. Es una maravilla, disfrutable a morir. Mientras me admiro deSigue leyendo «Arte callejero en Brooklyn»