#MiércolesDePoesía Cuando digo «amor» en voz baja suena algo así

Foto: Waclaw Wantuch www.waclawwantuch.com
Foto: Waclaw Wantuch http://www.waclawwantuch.com

Decir las cosas importantes no requiere grandilocuencias. Lo evidencia Pedro Serrano quien, con palabras del diario y desgastadas por el uso, arma pequeños poemas de amor, que sirven para que uno vea lo que de otro modo se le escaparía.

De eso se trata Cuentas claras, cuidado libro que se publicó en México, en coedición de la Universidad del Claustro de Sor Juana y Ediciones Sin Nombre. Son versos que bailan en su concreción, en su precisión. Que sin adornos inútiles animan paisajes que de golpe se quedan ahí, suspendidos, respirando.

Éste que transcribo para el #MiércolesDePoesía es de mis favoritos del libro. A veces suena así cuando digo «amor» entre dientes.

Amémonos mañana
cuando la tarde llegue
a saborear tus ganas.

Amémonos ahora,
antes que con la lluvia
nos de la hora.

Amémonos ayer
como si todavía
haya placer.

 

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Escribir es jugar con un estambre

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«[…] el verdadero quehacer del artista literario es el de trenzar o tejer lo que desea comunicar, lograr que adquiera forma sobre su propia trama. De este modo cada una de sus oraciones llegará primero en forma de nudo para después, tras un instante de significación en suspenso, resolverse, soltarse«. Robert Louis Stevenson, Escribir. Ensayos sobre literatura (Páginas de Espuma).

Nunca había pensado en esto, que escribir es como jugar con un estambre enredado, enviciado de sí mismo, al que no se le ven las puntas pero que de pronto, sin explicación, se soluciona. Deja de ser nudo. Y fluye. Y se convierte en un párrafo o una estrofa que quizá valga la pena.

PD Si te gusta este blog y andas de humor, por favor vota por él en el Premio20Blogs. Da click aquí. Prometo que si gano invito las cervezas. En Hawaii.

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Humor negro (no moreno, ni de color)

Cartón de autor cuyo nombre no entiendo, tomado del fanzine Mono Gráfico, 1991 http://www.jrmora.com/blog/fanzinoteca/
Cartón de Natxo, seudónimo de Ignacio Allende, luego conocido como Torbe (gracias, J.R. Mora, por la información). Aquí, más sobre él: https://www.tebeosfera.com/autores/allende_fernandez_ignacio.html

Amanecí ácida y para contagiar mi estado de ánimo estas dos viñetas están que ni pintadas. No sé el nombre del autor, las encontré en el sitio del humorista J. R. Mora y pertenecen al fanzine Mono Gráfico, 1991.

Ahí lo que propongo para un lunes incorrecto.

 

#SábadoDeMúsica El flechazo hecho rola

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Coup de foudre le dicen en francés, literalmente «golpe de rayo». Flechazo, pues. Sí, te parte en dos las precauciones, la cabeza, la cordura, el cuerpo todo. Y mientras vas por la vida con el cabello encendido te queda clarísimo que ese disparo de adrenalina te hace espantosamente feliz.

De eso se trata la #Playlist de hoy, sugerida por mi querido y desbordado amigo G. Las canciones sugeridas a través del Twitter @danioska y de miFacebook personal o bien describen el intenseo o son melodías que recuerdan el momento cuando ocurrió el terremoto. Si quieres añadir la tuya anótala en los comentarios. La mía es una viejita: In The Midnight Hour, de Wilson Pickett. Al oírla me di cuenta de que estaba infatuada hasta las manitas.

Como dice el personaje de Fréderic Beigbeder en la novela El amor dura tres años (Anagrama): «El amor es un combate perdido de antemano». Pero qué chingón cuando estás en la trinchera, sonriendo y temblando sin motivo.

  1. Maria Spezzia Algo contigo, de Vicentico
  2. Aura Sabina All Shook Up, de Elvis Presley
  3. Gerardo Cárdenas Amori in corso, de Claudio Baglioni
  4. @DSarmientomx Atado a un sentimiento, de Miguel Mateos
  5. Miguel Ángel Regidor A ti, de Emmanuel
  6. Lu Olmedo Baby, Can I Hold You, de Tracy Chapman
  7. Paulina Calderón Boig per tu, de Sau
  8. Mariela Gómez Roquero Careless Whisper, de George Michael
  9. Dulce Villaseñor Call Me Maybe, de Carly Rae Jepsen
  10. Federico de Jesús Con los años que me quedan, de Gloria Stefan
  11. Mauricio Núñez Edge Of The World, de Faith No More
  12. Dariana García Fallen, de Lauren Wood
  13. Rowena Bali Familiar, de Agnes Obel
  14. Patricia Bremauntz Furia de color, de Rosana Arbelo
  15. Fernando Zurita Hoy quisiera estar a tu lado, de Tequila
  16. @danioska In The Midnight Hour, de Wilson Pickett
  17. Xabier Novella Maybe, de Janis Joplin
  18. Marcela Sánchez Greene Mejor me quedo aquí, de Chambao
  19. Ingrid Bringas No sé qué me das, de Fangoria
  20. Dania Castañón One And Only, de Teitur
  21. Andrés Grillo Pedro Navaja, de Rubén Blades
  22. @adrianodelucio Que no hay, de Miguel Bosé
  23. Tanya Huntingon Romeo and Juliet, de Dire Straits
  24. @EJCastroviejo Romperás, de Extremoduro
  25. @carlaeurena Slave To Love, de Bryan Ferry 
  26. Gabriella Morales-Casas Sounds That Can’t Be Made, de Marillion
  27. Elke Burholder Stars, de Simply Red
  28. Luis Roberto Castrillón Take Me For A Little While, de David Coverdale y Jimmy Page
  29. Alicia Alarcón The First Time Ever I Saw Your Face, de Roberta Flack
  30. Odette Alonso Un vestido y un amor, de Fito Páez
  31. Kitzia Nin Poniatowska What Are You Doing The Rest Of Your Life, de Chris Botti y Sting

YOUTUBE

31. Susana Salazar De alguna manera, con Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute

32. Víctor Varela Electric Blue, de Icehouse

33. Ligia Urroz Never Tear Us Apart, de INXS con Joe Cocker


34. abfauve The First Time Ever I Saw Your Face, con Sarah Jane Morris

35. Moramay Kuri Unlovable, de Babybird

 

¿Con qué canción dices «amoraprimeravista»?

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Mañana será #SábadoDeMúsica, de modo que aquí va el tema sugerido por mi amigo G.: ¿qué rola te recuerda un tremendo flechazo?

Puede ser porque letra y música lo pintan de cuerpo entero o porque esa canción sonaba cuando ocurrió lo que Julio Cortázar describe en Rayuela como «un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio». En cualquier caso se trata de ponerle soundtrack a ese revolcón emocional que cambia el eje del planeta.

Voy a armar Playlist colectiva con las canciones propuestas aquí, en FB y TW, misma que subiré mañana.

#MiércolesDePoesía Asomarse por la ventana para verse por dentro

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La breve colección de poemas de Mónica Maristáin, que recientemente publicó en México el sello Literal Publishing, lleva el título sugerente Antes. Paisaje sonoro con mujer mirando una ventana.

Se trata de textos narrativos, fluir de voces que andan la interioridad y dejan ecos de sombra en el cuarto. Los dolores, la madre, el humor, los sueños, las querencias y los recuerdos aparecen en pinceladas melancólicas de asumida subjetividad, que ensayan respuestas mientras la autora se asoma por la ventana para verse a sí misma preguntando. Como dijo Vicente Aleixandre: la poesía es una sucesión de preguntas que el poeta se formula. Maristáin lo sabe. Y se pliega al riesgo de indagar desde lo que siente.

Celebro a la poeta que deja de lado la modestia y se planta frente a sí misma armada de lenguaje. Escojo un fragmento de uno de los textos para dar tono a este #MiércolesDePoesía. Sea.

«hoy se ha dado cuenta de algo envejecer es pensar a cada minuto que todo era mejor antes no quiere imaginarse diciendo cosas como ‘hace unos años’ ‘¿te acuerdas?’ ‘fíjate cómo todo ha cambiado’
pero a menudo habla del pasado
las cosas nunca son como antes se dice dice
ni las personas
ni los hechos
mil veces piensa a menudo lo piensa casi siempre lo piensa
cómo la verán los otros qué cosas dirán de ella
la manera mecánica de
combinar los colores mirarse en el espejo ensayar la sonrisa
cómo estar seria observar a una persona a los ojos
la vida dando exámenes
lo piensa
se da cuenta
no hay vida que aguante
pero ha aguantado».

Decir «fuego» en bonito

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Busco información para un libro en el que estoy trabajando y doy con una serie de expresiones o figuras poéticas del náhuatl clásico, en las que se concentra la posibilidad metafórica de esa lengua: para decir lo que nosotros nombramos con una palabra, los aztecas usaban una imagen.

La que sigue me fascina. Ofrezco tanto el original (por desgracia no tengo idea de la pronunciación), como una traducción al español. Pero lo más importante no es la traducción, sino el significado, casi una adivinanza: de esta forma llamaban al fuego. Ahí queda, como un instante de belleza para el día.

«Ayauhtli itzon, poctli itzon».

Su cabellera es la niebla, su cabellera es el humo.

(Carlos Montemayor (coord.), Diccionario de náhuatl en el español de México, UNAM, p. 354).

 

#LunesDeHumor Así la historia de las medias naranjas

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Imagen tomada de Internet

Por fin entiendo el meollo del asunto. No existen medias naranjas que complementen medias naranjas: hay naranjas y exprimidores. O sea, uno el gandalla y otro, el agandallado.

De momento no sé quién es el abyecto en mi relación, si él o yo. Ahí aviso cuando se definan los papeles. De momento estamos enamorados como idiotas, porque sólo los idiotas pisan el pedal a fondo sin preocuparse si a un kilómetro espera un precipicio. Y lo digo con sonrisa irresponsable.

Buen lunes. Hoy, sí.

Me gustan los Bad Boys (no los Bad Hombres)

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Asumo un sesgo en mi preferencia sexual: me encantan los hombres no decentes, intensos, mal portados. En la revista S1ngular de febrero se publica este texto mío, que había titulado «Por qué me gustan los hombres rudos» y la revista llamó «¿Por qué nos encantan los Bad Boys?». Sólo añado: sí, hay diferencia entre un Bad Boy y un Bad Hombre. El primero es un caramelo de adrenalina. El segundo, un estereotipo construido en la mente pequeñita del Mister Orange. Dicho esto, aquí va un fragmento del texto:

Hace poco descubrí mi fascinación por la zona oscurita de ciertos sujetos. Es decir, esa región masculina siempre me ha fascinado; ahora me refiero a una cierta tenebra del alma. Digo que recientemente me enteré de mi debilidad por tipos que mi hermana llamaría pésimos partidos (por indomables), pero que mi mejor amiga, aunque es gay, se come con la mirada mientras comenta: claaaro que saldría con él. Es que los hombres en estado salvaje son el colmo de atractivos.

A lo largo de los años he tenido relaciones pasajeras con señores poco recomendables, entre ellos, un cubano vividor que me recuerda la canción de Tony Zenet: “Era malo, pero palabra que fue el mejor”. Con todo, no me había dado cuenta de la adrenalina adictiva que disparan. Yo, que soy una mujer sensata (Ok, no) justo ahora ando perdida por un adolescente con canas. Y no estoy en un páramo de soledad. Millones de mujeres en el mundo nos rendimos ante un incorregible. ¿Por qué?

Es sexy a morir
El llamado bad boy es un nómada sin control. Nunca sé qué esperar de él y eso resulta un imán. Encima es seguro de sí mismo y sabe venderse: subraya su rebeldía, así que tal vez no se quite la mezclilla ni el pelo largo. O sí. James Bond es un individuo arrojado, imperdonablemente esquivo, a pesar del traje perfecto. El asunto es que, con lino o jeans, esa vena bravía lo hace muy deseable, porque me imagino que va a ser un lujo en la cama. Y lo es, siempre y cuando sea capaz de equilibrar la tosquedad con un buen shot de ternura. Si además suma inteligencia, el combo es tremendamente seductor. Mejor dicho: seductor-nivel-no-va-más.

Su magnetismo tiene sustento en razones evolutivas. Según el neurocientífico Billi Gordon, doctor de la Universidad de California en Los Ángeles y columnista de la revista Psychology Today, las abuelas de mis abuelas preferían al vigoroso Homo Erectus (ay) que al niño bueno: daba mayor garantía de tener hijos fuertes y de proveer comida, protección. Al repetir la conducta millones de veces, a lo largo de generaciones, el principio quedó grabado en mi cerebro como los surcos de un disco LP: se convirtió en instinto. Aunque yo no busque un padre para mis criaturas me sigo derritiendo por él. Viva la evolución.

Quiero descifrarlo
El espécimen con barba de varios días me resulta tan enigmático como un problema de álgebra, pero mucho más divertido. No me conformo con definirlo como alguien que desdeña las normas y tiende al riesgo. Me intriga por inescapable.

Para seguir leyendo sobre por qué un hombre poco recomendable es todo lo contrario de un vaso de leche tibia y cómo la evolución tiene más explicaciones sobre el asunto, busca el artículo en S1ngular de febrero.

 

 

 

Visita del azar poderoso, invencible

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«Vivía en un azar seguro, un mundo donde los azares y las coincidencias eran siempre extraordinarios y a la vez comunes. La presencia del azar en la vida de Julio era cotidiana», dijo Carlos Álvarez sobre Julio Cortázar. Leo la cita en Cortázar de la A a la Z. Un álbum biográfico (Alfaguara).

Me gusta pensar los azares, en plural, en la vida de Julia.

Me gusta testimoniar de qué modo a ella las causas la van cercando «cotidianas, invisibles», cómo los azares se le enredan «poderosos, invencibles», en palabras de don Silvio. Como antier, que se reencontró con un viejo amigo joven, con quien hace años Fortuna la puso a compartir asiento en un avión. Y de ahí nació algo, no sabe qué, pero algo. Y celebra esta nueva visita de la suerte.

Tan en manos de la casualidad, como siempre.

 

#MIércolesDePoesía Tres versos hacen un espejo

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Ayer, en la primera emisión de mi nuevo programa de radio BAzar de letras, tuve al poeta y narrador  Eduardo Casar como invitado. Estuvimos platicando de su nuevo libro de poesía Grandes maniobras en miniatura y cómo nacieron los varios poemas que dedica a los espejos. La postal que ilustra la entrada, un pequeño poema de tres versos, pertenece justamente a ese libro, que recomiendo mucho. Me encanta que en tan pocas palabras plantea un juego y sugiere una pregunta: ¿cómo miro?

Si se lo perdieron aquí pueden escuchar el podcast del programa, en cualquier parte del mundo. Ayer mismo me escribió Pablo Martínez, desde Mar del Plata, Argentina, para decirme que lo pudo oír perfectamente (va en especial para abfauve y Benjamín Recacha, que quieren escucharlo desde Italia y España, respectivamente).

Muchas gracias, de verdad, por acompañarme en esta nueva plataforma para comunicar la adicción lectora.

Sea el #MiércolesDePoesía.

Hoy estreno programa de radio

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Así, tal cual. Y soy feliz.

Hoy a las 6:30 pm (hora de la Ciudad de México) se transmitirá la primera emisión de mi nuevo programa de radio BAzar de letras, por la estación en línea Código CDMX. Trata de libros, autores y, sobre todo, del gusto por leer. La estación se puede oír en todo el mundo así que anden, no tienen excusa: acompáñenme y opinen a través del TW @BAzardeletras. De veras me va a dar mucho gusto saber si les gusta, qué sugerencias tienen, qué autores quisieran escuchar.

Hoy tendré como invitado (y padrino) a Eduardo Casar, poeta y narrador, además de coconductor del programa de TV La dichosa palabra, con quien platico de su nuevo libro de poemas Grandes maniobras en miniatura.

Porque los libros siguen siendo una de las formas más perfectas de darnos felicidad, los invito a dar un paseo por este BAzar de letras.

 

 

 

Leí las Cincuenta sombras de Grey para criticarla a gusto

Captura de pantalla 2015-02-21 a las 8.54.16No me imaginé que la entrada 10 novelas eróticas que sí valen la pena (y NO se llaman 50 sombras) iba a generar tantos comentarios (¡más de 500!). Unos son a favor del libro, pero la mayoría añade novelas que faltaban en la lista o se declara en contra del libro. La interacción ha sido muy rica, porque pone sobre la mesa muchos títulos que no incluí, como Fanny Hill, Memorias de una pulga, El amante de Lady Chatterley, El amante, Justine y la trilogía de Anne Rice. Dado que se trata de una lista totalmente personal es también, claro, parcial (no se llama «las 10 mejores novelas eróticas», aunque debería).

Varios me han preguntado por qué 50 sombras de Grey (Grijalbo) es una mala novela. Como esto es un diálogo y no un monólogo, aquí algunas razones por las que me doy permiso de pitorrearme con elegancia de la historia de Christian y Anastasia. Aclaro que ofrezco 20 ejemplos tomados hasta la mitad de la novela, cuando abandoné la lectura. Me obligué a llegar hasta ahí. Con eso fue suficiente.

LENGUAJE MANOSEADO
Los personajes hablan con frases cursilísimas, como el recurso repetitivo de Anastasia: “La diosa que llevo dentro me observa” p. 76, “La diosa que llevo dentro baila merengue con algunos pasos de salsa” (por practicar sexo oral) p. 118, “La diosa que llevo dentro está sentada en la postura del loto y parece serena” p. 134.
Aquí algunos de los muchos otros ejemplos de fórmulas gastadísimas:
1. “No he conocido a nadie que… bueno, alguien que me atraiga, aunque una parte de mí desea que me tiemblen las piernas, se me dispare el corazón y sienta mariposas en el estómago”. p. 24
2. “Su voz es cálida y ronca como un bombón de chocolate y caramelo”. p. 25
3. “Se frota la barbilla con el índice y el pulgar considerando mi respuesta”. p. 28
4. “[…] dejándome como una masa temblorosa de embravecidas hormonas femeninas. […] me descubro a mí misma sonriendo como una colegiala”. p. 31
5. “Creo que se ha sorprendido, y suena muy cálido. Incluso seductor. Se me corta la respiración y me ruborizo”. p. 34 (Qué pieza de originalidad).
6. “Anastasia, deberías mantenerte alejada de mí. No soy un hombre para ti —suspira”. p. 45
7. “Te deseo con locura, especialmente ahora, cuando vuelves a morderte el labio”. p. 92
8. “ ‘Eres mía, sólo mía. No lo olvides’. Su voz es embriagadora”. p. 104
9. “Tienes un sobresaliente en técnicas orales. Te debo un orgasmo”. p. 119
10. “Ha sido realmente agradable”. p. 160 Lo dice ella luego de un revolcón. Así de excitante habrá estado.

LUGARES COMUNES
No hay propuesta, sólo reciclaje de fantasías y estereotipos.
1. Ella se enamora de un guapo y sexy multimillonario, “un dios griego”. ¿Cuál es la sorpresa?
2. El primer contacto entre ellos se da cuando ella va a cruzar la calle sin fijarse que viene una bicicleta, él la jala para protegerla y ella cae sobre él. p. 44ss
3. Ella le llama cuando está borracha y él viene a rescatarla. p. 52ss
4. En el ascensor, él la besa por primera vez. ¿Hay algún lugar más predecible?
5. La cama del «cuarto de juegos» tiene esposas y cojines «de satén rojo”. p. 86 Bendito derroche de creatividad.

INVEROSÍMIL
Muchos momentos y escenas parecen forzadas, no-creíbles.
1. Él le dice que no la va a tocar sino hasta que tenga su consentimiento por escrito, tanto del contrato de confidencialidad como de los límites que deben respetar. p. 68
2. Cuando descubre que ella es virgen, el buen hombre le pide permiso para “no cogerla” sino “hacerle el amor”. p. 97 ¿En serio?
3. El primer orgasmo de Anastasia sucede cuando él le chupa los pechos. Y luego de que él la penetra por primera vez, ella describe la sensación como “muy agradable” p. 101ss ¿Y el dolor de la primera vez? Claro, luego se acuerda de él.
4. “Como estás adolorida, he pensado que podríamos dedicarnos a las técnicas orales”. p. 112 ¿Hablaría así el «perverso» Christian?
5. Cuando están en la tina, antes de que él le pida que le haga sexo oral, este hombre que propone látigos le pide que espere porque “Yo también tengo que lavarme”. p. 117. Pulcro, el corruptor.

En fin, ahí están algunas razones. Espero sirvan para que muchos se ahorren la molestia.

Entre sectas y marchitas

«Siempre es la de los otros la que es una secta», dice el Alfaqueque, protagonista de la novela La transmigración de los cuerpos, de la bestia narrativa que responde al nombre de Yuri Herrera (Periférica).

La cita viene a cuento porque en temas como la postura política, los mexicanos nos convertimos en pequeños Torquemadas: con ligereza calificamos de sectario (sospechoso, amenazante o de plano imbécil) a quien piensa distinto a nosotros. Hay que echarlo a la hoguera, porque sólo nuestras ideas concentran la verdad. Y así pasamos el fin de semana, jodiéndonos entre sectas y marchitas, igual que los inquisidores de hace siglos, a los que creemos haber trascendido.

Los que fueron a la marcha contra los que no fueron a la marcha.

Los que han ido a otras marchas y a ésta, no.

Lo que han ido a otras marchas y también a ésta.

Los que no van a ninguna.

Los conscientes contra los inconscientes y a la visconversa.

Me parece increíble tener que defender tanto mi derecho a marchar como mi derecho a no hacerlo cuando así me parezca, con base en mis ideas. Y asumo también la obligación de respetar lo que otros decidan, sin llamarlos en automático vendepatrias, acomodaticios, chairos o traidores. O sea, sectarios, como dice el personaje de la novela de Yuri Herrera.

Carajo, ahora resulta.

PD Por cierto: lean la novela de Herrera. No tiene desperdicio.

Palabra del día: Hipocondríaco (y lo que dice Woody Allen al respecto)

Escena de Hannah y sus hermanas

El Diccionario de la Real Academia señala que la palabra viene de hipocondría: «Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud«. Viene del griego y se forma con hypo, debajo y khóndros, cartílago, dice el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Corominas. Y es que antiguamente el hipocondrio era la «región del cuerpo situada debajo de las costillas falsas», es decir, los costados del abdomen, donde según la creencia de la época se alojaba la tristeza, la angustia.

Es decir, el hipocondríaco es el sufre de hipocondria, la melancolía que reside en los costados del abdomen. Ya en el siglo XVII denominaba a quienes sufrían depresión y para el XIX la palabra designaba a quienes creían enfermarse por cualquier motivo.

La nota contemporánea la brinda Woody Allen, quien abordó el asunto en Hannah y sus hermanas (entre otras películas) y en 2013 escribió un artículo sobre hipondría para The New York Times, en el que más bien dice ser un alarmista porque sus enfermedades son reales y hace guiños como éste: «Cuando salgo a caminar a Central Park o voy a Starbucks por un latte quizá pase rápidamente a sacarme un electrocardiograma o una tomografía computarizada, como medida precautoria. Mi esposa dice que es un tontería y afirma que al final todo se reduce a la genética. Mis padres fueron longevos pero se rehusaron terminantemente a heredarme esos genes, porque creían que la herencia suele echar a perder a los hijos».

Vualá.

 

 

Mi cuerpo, esa mercancía obsoleta

Foto: Didac Martínez http://mambomag.com/fabrica-de-ilusiones/
Foto: Didac Martínez http://mambomag.com/fabrica-de-ilusiones/

Por casualidad (¿hay algo que no lo sea?) me encuentro en la red estas imágenes de Didac Martínez, fotógrafo español. Y me inquietan.

Llevo meses pensando el cuerpo, el mío, la lucha contra el tiempo, las obsesiones de belleza que lo abrazan. Los deberes que lo constriñen.

Lo que implican dietas, maquillajes, tintes, decoloración, depilación, botox, cirugías: afanes sinfín para «pulirlo».

Mi cuerpo como materia prima, el inmediato medio de expresión.

La obsolescencia de la mercancía llamada mi cuerpo, hecha de piezas intercambiables.

La más marcada por expectativas culturales y, al mismo tiempo, la más personal.

Las fotos de Martínez me regresan a esos temas. ¿En qué momento el cuerpo, el mío, el tuyo, se volvió escenario de incontables luchas? ¿Adjetivo, en vez de sustantivo? ¿Cuándo dejó de ser fiesta para convertirse en deber ser? ¿Es distinto de estas imágenes, concebidas a partir de ideales? ¿Arcilla moldeable para complacer a qué dios inquisidor?

Aquí me quedo, pensando, nomás pensando.

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#MiércolesDePoesía El agua dulce que llevas dentro

La poesía evoca fuera del tiempo esas lunas, este eco, aquella tarde. No los recuerda, más bien los re-crea, los forja de nuevo con palabras tan sólidas como la realidad. Y los hace inamovibles. Así, cada vez que se ponen juntas esas letras vuelve a asomarse un pedazo recién nacido del mundo.

Músico, escritor y académico, Juan Vadillo firma el libro El paisaje es un verso de olvido (Ediciones Sin Nombre). Me lo hace llegar con la nobleza que es muy su signo y ahí encuentro estos versos que dan cadencia al #MiércolesDePoesía. Porque sí: el lugar que lleva dentro el cuerpo ausente es un «hondo cantar quebrado de agua dulce», al que volver cuando hay sed.

UN LUGAR DENTRO DE TI
Un verso dentro de un verso,
una rosa de noche,
una primavera oculta,
un lugar dentro de ti.
Lo nombro como nombrar la ausencia,
lágrima arrebatada de un suspiro,
hondo cantar quebrado de agua dulce,
piedra pulida de río.

Polaroid

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Traigo la falda aleteada,

las membranas del aire vibran el cuarto.

Esta conciencia de peligro,

del cuerpo que está pariendo otro cuerpo.

Uno nuevo.

Escribir, venganza contra la soledad: Andrés Neuman

Foto: Antonia Urbano www.pliegosuelto.com
Foto: Antonia Urbano http://www.pliegosuelto.com

Ayer se publicó en El Cultural, del periódico La Razón, la entrevista que le hice recientemente al escritor Andrés Neuman. Comparto un fragmento. Para leerla completa da click aquí.

Él define leer como “Acción y efecto de viajar hasta donde uno se encuentra”.  Y ahí se pinta de cuerpo entero. No sólo se mueve entre continentes como si fueran patios de una casa. Lector compulsivo, navega a diario por sus propios pasillos interiores y, armado de palabras, en su faceta de escritor compone paisajes para que otros los frecuenten a través de novelas como La vida en las ventanas, que acaba de reeditar.

Una vez, hace años, me dijo que de chico hacía futbol y que le hubiera gustado ser profesional, que entonces pensaba que patear un balón era el oficio de las personas decentes. Luego se lastimó ambas rodillas y tuvo que olvidarse de la cancha. No sé. No me lo imagino agarrándose a trompadas por un gol dudoso. Ni inflando el pecho de camiseta dry-fit. Más bien me parece que lo suyo es dominar las palabras como muñecos en manos de un niño acostumbrado a inventarse compañías.

Nacido en Buenos Aires y hecho escritor en España, Andrés ha trabajado novela (entre ellas El viajero del siglo, Premio Alfaguara 2009), cuento, relato corto, ensayo, poesía, haikú, aforismo, traducción poética, columna, libro de viajes, blog (su espléndido Microrréplicas). Es decir que le falta explorar el cantar de gesta y la égloga. No mucho más. A pocos días de haber cumplido 40 años, este acuariano con beneplácito es uno de los escritores hispanoamericanos más robustos. Pocos pueden presumir los casi 30 libros con su firma, publicados por editoriales de la estatura de Alfaguara, Anagrama, Hiperión, Acantilado, Páginas de Espuma y Almadía. Muy pocos han visto su obra en veintitantos idiomas. Todavía menos suman a lo anterior haber convocado entusiasmos en autores como Luis Antonio de Villena, Roberto Bolaño, Richard Gwyn, Joca Reiners.

Me reencuentro con él a propósito de la presentación en México de su novela La vida en las ventanas, publicada en España en 2002 y ahora reeditada por Alfaguara. El libro permite asomarse al punto de quiebre que fue el cambio de siglo, cuando frente a una pantalla electrónica empezamos a quitarnos capas de ropa: el protagonista es un nerd que intenta lidiar consigo mismo a través de palabras exprimidas a la computadora. Mientras llega a la entrevista, Neuman come una manzana, arrastra una maleta y un jetlag, afín a su reciente llegada a México. En diez minutos de conversación se sobrepone al agotamiento, retoma la cadencia suave que acostumbra. Por obra y gracia de una agilidad mental difícil de calcular va de un tema al otro sin perder vigor. Sin afectar la precisión. Transita de la política estadounidense a la literatura del siglo XIX, de Ricardo Piglia a las nuevas tecnologías, de teoría sobre la ficción a series de Netflix. Según articula sus comentarios como si llevara años amansando cada tema me pregunto qué lo mueve a explorar tan varios acentos. Me parece que, más que el rigor del futbolista aclamado por multitudes, en sus líneas se transparenta la avidez de quien pasaba tardes jugando a solas. Estos son fragmentos de lo que dijo.

EL SEXO Y EL CUBISMO
Alguien ha dicho que la literatura se parece al onanismo. No coincido. Creo que tiene tanto de autoexploración como de acercamiento a los demás. Es más, en realidad toca tres ámbitos: resulta una mezcla feliz de fornicio, masturbación y voyerismo. Como un acto de sexo cubista. El arte ofrece un grado de soledad placentera, un contacto carnal con los otros y al mismo tiempo una posibilidad de verlos sin la necesidad de quitar el pie que tenemos afuera.

RICARDO PIGLIA
Él ha sido una de las mayores suertes que ha tenido la literatura en lengua española. Como teórico, era un narrador ejemplar. Como narrador, fue un teórico inigualable. Esa sinergia me parece un modelo admirable y fértil. Parecía imposible repensar la literatura exactamente desde donde la dejó Borges, y construir con eso una voz propia, una perspectiva original. Esa proeza, entre otras muchas, la logró Piglia. Y era, para colmo, un hombre de una educación y elegancia humana exquisitas. Me parece que esa referencia íntima vale tanto como la obra. Al fin y al cabo, él mismo nos enseñó que la vida se escribe. En su caso, hasta el último instante de la conciencia.

TRUMP
En el segundo semestre de 2016 estuve en unas diez ciudades de Estados Unidos para promover la traducción al inglés de mi libro Cómo viajar sin ver, recientemente aparecido allá. Justo me tocó ver el pre, el durante y el después del triunfo de Trump. El libro que yo presentaba, muy latinoamericano y vinculado a la inmigración, hizo que conociera a todo tipo de intelectuales que están en las antípodas del proyecto del que en ese momento era candidato a la presidencia. Ahí me di cuenta de que la mayor parte de la progresía norteamericana ni conoce su país ni veía venir la victoria republicana. Es más, todos estaban convencidos de que Trump no podía ganar. Me parece que “el malestar en el sufragio”, como lo llamé en un artículo, tiene consecuencias que van desde la legitimación electoral del fascismo hasta la desactivación del voto de izquierda.

TENER AMIGOS INVISIBLES
La convención dice que los niños pueden hablar con los muñecos. Sin embargo, por una idea estúpida sobre la vida adulto, una de las grandes alienaciones de nuestra vida es el decreto de que para ser productivo uno debe dejar esas tonterías. Apenas entras a la universidad o votas por primera vez, los amigos invisibles merecen medicación o terapia, así que poco a poco nos van quitando esos elementos de ritualización poética. Se nos arrincona en una visión literal y empobrecedora de nuestra necesidad, hasta que sólo nos queda la ficción como acto interpretativo de lo real.

LA VENGANZA DE LA ESCRITURA
Escribir es una respuesta a la soledad, una herramienta poderosísima para crear compañía. En realidad prefiero hablar de la lectoescritura, porque las razones por las cuales leemos y escribimos son muy parecidas. El rol humano que se ejerce en ambas es el mismo. Recuerdo ahora un verso del escritor español Carlos Marzal: dice que escribir es “estar con la gente, sin la gente”. Así lo veo. Hacer un libro es una venganza contra la soledad, contra cierta orfandad básica que todos sentimos. Cuando estoy metido en una novela me voy a la cama con una familia más sólida que si fuera de carne y hueso.

 

Cómo el artista enriquece la familia de las rosas

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Sábado a mediodía. Leo cosas inútiles y bellas, como ésta de Bachelard: «El pintor contemporáneo no considera ya la imagen como un simple sustituto de la realidad sensible. Proust decía de las rosas pintadas por Elstir que eran una ‘variedad nueva con la que el pintor, como horticultor, había enriquecido la familia de las Rosas'». (Gaston Bachelard, La poética del espacio, FCE).

El artista plástico no copia los colores ni las texturas que ve. Más bien, a partir de lo que ve e imagina crea realidades nuevas, construye hechos que no existían y que, por tanto, tienen la posibilidad de enriquecer el mundo. Igualmente el escritor.

Yo y el yoga

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Arco de pie: mi postura favorita. Claro, me sale mucho mejor que a esta colega.

Cumplo seis años de practicar yoga. Y lo odio. Qué es eso de querer doblarme en todas direcciones, guardar equilibrio pero seguir respirando. Noventa por ciento de las posturas son muy incómodas,  me hacen sudar como caracol angustiado, me siento tan torpe como el mismo caracol.

Pero también lo disfruto. Cuando empecé a ir a clases me acordaba a diario de mis dos hernias lumbares: hablaban fuerte a cada rato, sobre todo si estornudaba o dormía hecha bola. Un año después, conforme mi cuerpo empezaba a entender vagamente las posturas, ya hablaban quedito y hoy, que quizá comprendo treinta por ciento de la secuencia, nunca me acuerdo de mis hernias. Quién sabe si sigan ahí. Y mi cabeza ha aprendido cómo aquietarse y dejar ir, buscar el centro, respirar como forma de relajación.

Es que no se trata de una moda, aunque esté de moda: el yoga es una disciplina antigua que une cuerpo y mente, es un sistema de salud con raíces firmes. En esta relación amor-odio va ganando el amor. Yo y el yoga estamos en buen momento.

Escribir es hallarle forma a una mancha de sangre

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Ayer entrevisté a Luis Jorge Boone, autor nacido en Coahuila que anda estrenando su más reciente libro de cuentos, Figuras humanas, publicado por Alfaguara.

Hablamos de que prefiere escribir a mano y tiene cuadernos donde vuelca ideas, algún ritmo, sugerencias que se convierten en poemas o cuentos. Luego pasamos a la necesidad de construir paisajes interiores con palabras, crear mundos de consistencia similar a la de la realidad. Y me acordé de esto: «También la verdad se inventa». No pude recordar al autor, después lo busqué y resulta que lo dijo Antonio Machado. La frase establece una suerte de diálogo con este fragmento del estupendo cuento «Prólogo a nada»: «Es la trampa en la que cae quien escribe: acomodar lo que no tiene revés ni derecho, mentirse para entender lo que no le cabe en la cabeza ni en la vida, inventarle una trama, un diseño, una forma específica a lo que es un accidente, un incendio, una mancha de sangre».

Pues sí, de eso y otras cosas platiqué con Luis Jorge. Disfruto conocer el proceso de escritura de libros cuyas páginas me atrapan. Y Figuras humanas sin duda lo hizo.

#MiércolesDePoesía El infinito lienzo de tu espalda

Foto: Denny Fenbers
Foto: Denny Fenbers

Mariel Damián es una poeta nacida en 1994 en la Ciudad de México, a quien me da gusto conocer personalmente. Estudia Letras en la UNAM, es parte de El Golem Editores y acaba de ganar en España el Tercer Premio Internacional de Poesía Ciudad de Almuñécar, con el libro La chica que se ha quedado sola.

Para felicitarla por el reconocimiento y, sobre todo, para celebrar que en sus dedos hay poesía para rato, aquí van unos versos suyos tomados de su blog marielitazul.blogspot.mx, juguetones y transparentes, que dan el tono de este #MiércolesDePoesía:

«Con las alas arriba y el pecho boca abajo, descubro el infinito lienzo de su espalda. Acerco mi mano para recorrerla con el pincel de mis dedos.
‘Te amo’, le escribo. Pero ella no se da cuenta del secreto, ignora la clave morse, las pinceladas, los símbolos de agua sobre su cuerpo. Piensa que la acaricio en círculos imperfectos y sonríe, como una niña que no entiende el juego pero acepta».

Foto tomada de Facebook
Foto tomada del Facebook de Mariel

Sueño metáfora

Soñé con un antiguo él. Estábamos juntos, en una comida de amigos.  Todo parecía bien.

Yo salía a recoger a mi hija y en el camino chocaba, nada grave. Quería comunicarme con él pero me daba cuenta de que aunque en la bolsa traía muchos celulares, ninguno era el mío, por tanto no tenía grabado su número. Pasaban las horas, resolvía el asunto, recogía a mi hija y me iba a mi casa. Ni él ni yo hacíamos intentos por volver a hablarnos. Ni a vernos.

Precisa metáfora. Dicen que todos los sueños lo son.