La extraña, de Sándor Márai

Recién terminé de leer La extraña, novela de Sándor Márai (Narrativa Salamandra). Para variar, una verdadera maravilla. Desde que me topé con La mujer justa me volví seguidora irredenta del autor húngaro y con esta historia de Viktor Askenasi reconfirmo mi devoción. La anécdota es sorprendente, me descolocó y sin embargo me conectó con laSigue leyendo «La extraña, de Sándor Márai»

Lectora de mí misma

Ociosa que soy, hice un recuento de lo leído en 2011 y concluí que, como dijo Proust, al enfrentarme a muchos de esos textos fui «lectora de mí misma», vi cosas «que sin esos libros no hubiera podido ver» en mí. Y eso la buena gente lo agradece. Como quiero ser una de ellas ahíSigue leyendo «Lectora de mí misma»

Efectos secundarios, de Rosa Beltrán

Acabo de terminar Efectos secundarios, nueva entrega de Rosa Beltrán. Me gustó. Es un experimento/homenaje interesante que entreteje autores y personajes: pasan a saludar Bovary, Rilke, Kafka, Orlando, Wilde, Samsa, Flaubert, Raskolnikov, Rulfo, Woolf, Pascal, El Quijote, Gorostiza, entre otros. Además superpone planos temporales y espaciales (México actual, la Praga de Kafka, hoy y hace un siglo), condicionantes (la violencia comoSigue leyendo «Efectos secundarios, de Rosa Beltrán»

Mi no-Feria Internacional del Libro

Pues no, no pude ir a la FIL, muchas circunstancias lo impidieron. Me hubiera encantado conocer a Almudena Grandes (con quien he pasado muchas horas), encontrar un título que buscaba sin saberlo, meterme a una presentación y descubrir a un autor que quiero hacer mi amigo, darle el golpe a la literatura alemana, pasear entre libros,Sigue leyendo «Mi no-Feria Internacional del Libro»

«Ni siquiera la eternidad es para siempre»

Encuentro este hermosísimo poema inédito de Roberto Juarroz y casi tiemblo: las palabras, con su cualidad tornasolada, como reflejo de la ambigua vida. Nada que añadir: Todo texto, toda palabra cambia según las horas y los ángulos del día o de la noche, según la transparencia de los ojos que los leen o el nivelSigue leyendo ««Ni siquiera la eternidad es para siempre»»

Romeo y Julieta 2011

Fin de semana. Tarde de frío. Consenso de ver película en video. Tres demandantes cuyos gustos no coinciden: A y B aman las de terror, B y C disfrutan las de romance, A y C prefieren las históricas. Un democrático volado arroja ganadora: la viejita Romeo y Julieta, de Baz Luhrmann (1996). Arriesgada, iconoclasta y propositivaSigue leyendo «Romeo y Julieta 2011»

Celebrar los libros

El sábado pasado se festejó el Día Nacional del Libro y por alguna razón no escribí nada al respecto. Hoy celebro mis volúmenes, mi pequeña biblioteca. Títulos de poesía, de narrativa, de historia y ensayo, incluso más de 20 diccionarios pueblan mi casa y en algunos casos ocupan libreros de dos hileras en fondo. Son,Sigue leyendo «Celebrar los libros»

En casa en mi vida

En la oficina, con la cabeza en proyectos, análisis, rendimientos, abro mi libreta personal buscando un dato anotado ahí. De pronto me brinca a las manos esta cita que transcribí del libro que estoy leyendo. Me pareció fascinante el concepto de «sentirse en casa en la propia vida»: «At times, like happy children, we feelSigue leyendo «En casa en mi vida»

Père Lachaise a la manera de Millás

Conocedor de mi debilidad por los cementerios, Armando me regala esta foto que encontró, tomada en mi amada maravilla parisina: Père Lachaise. Me fascina y a la manera de Juan José Millás juego a descomponer la metáfora implícita: vida que se afirma sobre la piedra, verdor que sublima la grisura, savia que corona la rigidez,Sigue leyendo «Père Lachaise a la manera de Millás»

Shakespeare y el espejo

No deja de maravillarme cuántas lecturas ofrece una obra como La tempestad, de Shakespeare. Acabo de ver la puesta en escena: la había leído pero nunca visto. ¿Me gustó? No tanto, sentí desigual el ritmo y algunas actuaciones, además de que no disfruté la licencia forzada del director (así me lo aclaró el propio traductor,Sigue leyendo «Shakespeare y el espejo»

Abelardo y Heloísa

Practicando uno de mis placeres cotidianos, paseo los ojos por el librero y me topo con uno de mis títulos preferidos: Cartas de Abelardo y Heloísa, en la edición de Siruela. Como casi siempre, lo abro en alguna de las páginas dobladas por la esquina superior (señal de que hay-algo-que-disfrutaré-releer). Como casi siempre, no meSigue leyendo «Abelardo y Heloísa»