Hablando de aromas y de piel

Screen shot 2013-03-25 at 10.58.05 AM

El olor más acabado/

tono de fuego/

que abre cicatrices/

manosea la sangre/

angustia los huesos/

vive acendrado/

en tu entrepierna.//

 

-Julia Santibáñez

Mi propia (y más linda) versión de la verdad

Imagen 6

-¿Quiere que le diga la verdad?

-Dígame usted la mentira que considere más digna de ser verdad.

Este muy breve diálogo aparece en una versión de Paul Valéry a Fausto, según dice Fernando Savater en Ética de urgencia (Ariel). En esta reelaboración del clásico, él es un hombre moderno, que trabaja en una oficina y tiene una secretaria «muy mona». En un punto, la asistente le pregunta y él responde con estas palabras que descaradamente le plagio a partir de hoy. Seguro me van a servir con frecuencia.

Palabras y un buen whisky

Screen shot 2013-03-22 at 12.59.04 PM

«Mi pareja dice que soy cursi. Es más, que soy irremediablemente cursi». Así arrancó un breve discurso que puso en sintonía una noche de amistad, palabras y buena bebida. Un muy querido amigo nos daba la bienvenida a una singular cata de whisky escocés a la que invitó, según dijo, a la gente que está «en el epicentro» de sus afectos. Terminó diciendo que asumía su afición por la cursilería y con ella celebraba tanto las palabras como la cercanía de quienes ahí nos reunimos. Siendo sincera, para cursi yo: me dejó con las entretelas emocionadas.

Ya la noche pintaba muy bien y así siguió. En las mesas había sobres cerrados; cada quien tomó uno al azar. Dentro había una palabra. A mí me tocó «reconocimiento» pero había también conceptos como amistad, placer, grandeza, camino. Nos invitaron a escribir al reverso lo que nos inspirara y, después, a compartirlo. Qué manera tan sencilla pero potente de regalar palabras a gente entrañable. Después conversación, más brindis, complicidades. Para terminar, cada quien se llevó a casa un cuadro con la cita de algún autor inglés.

No se necesita mucho para hacerte sentir especial, muy especial: sólo ganas de hacerlo, palabras y un buen whisky. Aquí, lo que escribí esa noche:

Re-conocimiento, re-conocer, volver a conocer lo ya medido, tocado, saboreado.

Encontrarle otro ángulo, un matiz nuevo.

Estirar la capacidad de asombro.

Buscarle otro perfume, la textura escondida.

De eso se trata cada día: de no dejar olvidada la sorpresa

Y agradecer a los amigos que acompañan el re-conocimiento cotidiano.

 

Ya «olvidé» un libro hoy

foto

Es una iniciativa argentina nacida hace unos años y extendida a varios países. Se trata de que un día especifico (hoy), el mayor número posible de libros sean dejados en un lugar público, para que alguien más los encuentre, los lea y a su vez los «libere», para crear un círculo virtuoso de lectura y palabras viajeras. Para evitar confusiones, en la primera página hay que dejar testimonio de que éste forma parte de la Liberación Mundial de Libros. Ya hice mi parte: dejé este ejemplar de Orhan Pamuk sentadito en una banca del corporativo en el que trabajo, por la que pasan cientos de empleados. Me va a dar emoción pasar más tarde y ver que ya no está, sinónimo de que alguien lo rescató.

Actualización, seis horas más tarde: En efecto, pasé por la banca y no está. Buen viaje tenga…

Sobre algunos viajes de Borges

20130318-131343.jpg

Como buena groupie del argentino, hace unos años fui a ver en México (en un museo de la calle Isabel la Católica), una exposición de fotos y textos de viajes que hizo con María Kodama. A diferencia de Borges y Kodama, la segunda evidentemente subordinada al primero, en el caso de la muestra que menciono texto e imagen eran complementarios, ninguno acompañaba al otro. Se trataba de comentarios o poemas a propósito de los lugares, alguna anécdota de lo ocurrido en las fotos, las sensaciones percibidas en un destino específico. Me gustó el diálogo entre los dos lenguajes. Ahora que lo pienso, quizá de ahí nació mi deseo-no-cumplido-aún de aliarme con un fotógrafo y concebir un trabajo conjunto poesía-imagen.

Estos días en la capital porteña, más específicamente en San Telmo, encontré el libro que compendia ese trabajo. Aquí un bello fragmento que lo resume, hablando de un viaje en globo en Estados Unidos:
«Toda palabra presupone un experiencia compartida. Si alguien no ha visto nunca el rojo, es inútil que yo lo compare con la sangrienta luna de San Juan el Teólogo o con la ira; si alguien ignora la peculiar felicidad de un paseo en globo es difícil que yo pueda explicársela. He pronunciado la palabra felicidad; creo que es la más adecuada».
-Jorge Luis Borges con María Kodama, Atlas (Emecé)

Lo que yo llamo magia

Fotos: Grete Stern
Fotos: Grete Stern

Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), 1 p.m. Veníamos a ver la exposición de Adriana Varejão pero aún no está abierta al público. Entramos a la muestra temporal de fotografía «Grete Stern. Los sueños. 1948-1951», que se inaugura hoy y de la que no sabíamos. La mampara introductoria ya me atrapa: en 1948, Stern es invitada a colaborar en la revista del corazón Idilio, publicada por el gigante brasileño Editora Abril. Su labor consiste en ilustrar la sección «El psicoanálisis le ayudará»: en ella, el sociólogo Gino Germani interpreta sueños enviados por las lectoras e ilustrados por Stern con fotomontajes. La mancuerna abarca unas 150 colaboraciones. No sólo las imágenes tienen hondura simbólica: también son originales y están muy bien realizadas con recursos caseros.

Yo misma inserta en el mundo de las revistas, la idea me parece genial y la ejecución, sorprendente. Las fotos hacen una denuncia del papel sometido de la mujer en la época, de sus miedos, de su crueldad, de la manipulación de la que es objeto y que acepta. La gran ironía es que las incluyera una publicación del corazón, es decir, una que explota los roles tradicionales y refuerza el estereotipo de esposa-amante-madre, siempre en espera del hombre perfecto/los hijos bellísimos que la inserten en la sociedad, que conviertan su vida en un cuento de hadas, despierten la envidia ajena.

Al recorrer la exposición recuerdo de inmediato algo que subí hace poco a este blog. Me refiero a un post sobre una exposición en el MET de Nueva York, que mostraba ejemplos de manipulación de imágenes antes de 1990, cuando se perfeccionó el retoque digital (da click aquí para ver entrada «Sí, éramos humanos antes de Photoshop»). Aquí en el MALBA encuentro en original la foto de Stern que incluí en aquel post, misma con la que abro esta entrada. Se trata de una mujer/lámpara que decora la casa y es activada por una mano masculina. Vista sólo como muestra de pericia técnica, la imagen es fantástica, pero con el contexto añadido de crítica social e interpretación del sueño cobra una dimensión mucho más rica y compleja, abre nuevas posibilidades de lectura.

El azar quiso que yo encontrara esta muestra sin saber que existía ni que abría hoy aquí, en Buenos Aires. Eso es lo que yo llamo magia particular.

Captura de pantalla 2015-03-31 a las 7.22.57

Captura de pantalla 2015-03-31 a las 7.23.12

Captura de pantalla 2015-03-31 a las 7.23.20

Captura de pantalla 2015-03-31 a las 7.15.20

Y del Papa, muy pocas luces

20130317-220041.jpg

De viaje por Buenos Aires esperaba encontrar mil y un souvenirs del recién electo Papa Francisco… pero muy poco he visto. Algún poster en una cafetería de Puerto Madero, un dibujo a lápiz en San Telmo, varios carteles juntos en la calle Florida (imagen que ilustra este post), su foto en la portada de varias revistas. No exagero si digo que a eso se reduce la presencia de Bergoglio en las calles por las que he andado. Mi pareja y yo, intrigados ante la situación que imaginábamos distinta, preguntamos la razón a un par de locales. Uno nos responde que a los argentinos no les importa el asunto, que así como éste es «uno de los dos países en el mundo, junto con Alemania, donde no se hacen desfiles militares», así también es singular el hecho de que tener un Papa local no les genera entusiasmo, sobre todo por los cantados vínculos del excardenal con la dictadura. El otro interrogado, un taxista que va por la vida diciendo «ese tipo está loooooco», señala algo similar: hay muchos católicos de nombre pero que en absoluto siguen los ritos ni a la Iglesia, como él mismo. Ignoro si exista otra explicación, sólo sé que el Buenos Aires que estoy recorriendo no tiene muy presente a Francisco. Casi confieso mi decepción: esperaba paroxismo, un auténtico tsunami y encuentro las aguas quietas. Por otro lado, ello mismo aumenta mis simpatías hacia los porteños.

Creatividad argentina

20130317-104559.jpg

Caminando por Buenos Aires me fascina encontrar muestras varias de humor e inventiva en los nombres de tiendas, cafés y restaurantes locales, en contraste con lo que acostumbro ver en la capital mexicana. Por comparar conceptos similares hablaré de Palermo Soho, en la capital porteña, y la colonia Condesa, en el D.F. Ambas son zonas bohemias, de moda, llenas de cafés, restaurantes, bares y tiendas con cierto toque alternativo.
En la Condesa, por un lado y según mi memoria dominan los anglicismos motivados por la inundación estadounidense: una cafetería que en la puerta luce «Society», una panadería que se llama «La cupcakería» o un local de ropa de nombre «Astral Freaks». Por otro figuran descripciones con algún destello simpático pero sin demasiado esfuerzo: «El milagrito boutique», «Vicios ocultos», «El kafecito». En Palermo encuentro una mínima presencia de anglicismos pero, en cambio, juegos de palabras con el inglés: «Ay not dead» (en vez de «I’m not dead») o «Carla Dí Sí» (eco de «District of Columbia» abreviado y pronunciado justamente igual: «D.C.»). Además y sobre todo, un abanico de frases divertidas en español que sugieren una intención lúdica: «Calma chicha», «Cero es tres», «Margarítalo», «Zooilógico» o «Agarrate Catalina» (sin acento, pues si en mexicano se pronunciaría «agárrate», aquí la sílaba tónica cae en «agarráte»).
En suma, aventuro que si en México se suele acudir al recurso fácil del anglicismo para nombrar una boutique o cafetería, aquí la distancia física con los EUA (y la probable escasa simpatía hacia ese idioma) generan mayor uso de la creatividad en español para el mismo fin.
Parafraseando aquella conocida frase «Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos» en este aspecto quizá podría decir: «Bendita Argentina, tan cerca de Dios (ay, se me coló el Papa!!) y tan lejos de los Estados Unidos».

20130317-104629.jpg

20130317-104812.jpg

20130317-104824.jpg

20130317-104857.jpg

20130317-104910.jpg

20130317-104928.jpg

Brecht dixit

20130316-140040.jpgEn la revista Ñ de hoy, aquí en Buenos Aires, aparece esta cita del dramaturgo alemán. No tengo idea en qué contexto la dijo, pero sé en qué momento me la apropio: hoy, ahorita.

Mediodía en Buenos Aires

20130316-112119.jpg

Cada noche debería tener un día que la acompañara, le correspondiera en vibración. No siempre es así. A veces, a la noche perturbada y furiosa sigue un día deslavado, que no la merece. Hoy en Buenos Aires el día pleno embona con la noche; el cuerpo y las emociones, también.

Hablando de épocas infames

Screen shot 2013-03-14 at 3.43.33 PM

«Todas las épocas son infames. Sólo el amor las hace soportables», dice el personaje de H. G. Wells en Los pasajeros del tiempo, versión cinematográfica de su novela La máquina del tiempo. Convencida de ello, viajo a Buenos Aires a disfrutar el querer, para hacerme tolerables estos días. Luego regreso.

Canción de tumba, de Julián Herbert

Imagen 3

Termino la novela, cierro el libro ganador del Premio Jaén de Novela (cuyo jurado incluyó a Rodrigo Fresán y ahora es publicado por Mondadori). Es efectivo y entrañable el ejercicio autobiográfico del narrador, en el que cuenta los avatares de su vida como hijo de una prostituta-devenido escritor-autodesignado cuidador de los últimos días de su madre desahuciada. Dice que escribe «para transformar lo perceptible. Escribo para entonar el sufrimiento. Pero también escribo para hacer menos incómodo y grosero este sillón de hospital. Para ser un hombre habitable (aunque sea por fantasmas) y, por ende, transitable: alguien útil a mamá. Mientras no esté abatido podré salir, negociar amistades, pedir que me hablen claro, comprar en la farmacia y contar bien el vuelto. Mientras pueda teclear podré darle forma a lo que desconozco y, así, ser más hombre. Porque escribo para volver al cuerpo de ella: escribo para volver a un idioma del que nací». Son disfrutables esa y muchas otras reflexiones sobre el oficio de narrar, de vaciar las entrañas en tinta, de hacer balance con los demonios particulares. Pero sobre todo me resultan interesantes las estampas con tintes de humor del México corrupto, racista, de doble moral, de padres machos y ausentes, violento, que se cuelan entre los recuerdos familiares.

Frases fulminantes como «La única Familia bien avenida del país radica en Michoacán» (en alusión al poderoso cártel de la droga que se hace llamar Familia michoacana), «Los mexicanos deberíamos tomar ese cronograma histórico como inequívoca tabla de cálculo del rendimiento nacional: cada tres años de burocracia equivalen a dos meses y medio de política concreta» o «Si no te puedes unir al heroísmo, cógetelo» ofrecen una visión sin endulzantes del sentir nacional. Con ellas me quedo mientras recuerdo a ese otro Herbert-poeta, autor de versos como: «Te estás poniendo fea,/ fétida, mal­sana, pretenciosa,/ musa gorda,/ y Cristo no te ama:/ ahora ama a los caballos». Cómo puede alguien escribir así.

Asumirse/ resumirse/ consumirse

Screen shot 2013-03-13 at 5.31.48 PM

«Hay que asumirse

antes que sumirse,

resumirse o consumirse».

Este acertado juego de palabras decora una pared en la casa del artista y videoasta mexicano Ricardo Nicolayevsky, ilustrando una breve entrevista que le hizo la revista Gente (febrero 2013). Supongo que es de su autoría, no lo sé. Lo cierto es que me hubiera encantado decir que yo la escribí pero ahora que la publico en este blog resultaría muy descarado hacerlo.

Mis plegarias fueron escuchadas

Screen shot 2013-03-13 at 4.10.13 PMLo digo con certeza, mi alma descansa: el nuevo Papa no es mexicano (cruzan por mi mente imágenes del país desbordado por el nuevo Superstar, tanto que nos gustan esas cosas).

«Una experiencia es tuiteable o no es experiencia»

Screen shot 2013-03-13 at 12.32.05 PM

Así de terminante es la visión de @rayovirtual (Daniel Molina, critico cultural argentino) en el interesantísimo artículo «Diccionario twittero», publicado por la revista Ñ (el texto completo vale mucho la pena, abajo está el link). La cita íntegra de @rayovirtual es aún más fuerte: «La experiencia actual es tuiteable o no es experiencia. Es un mero acontecer. No acaba de tomar sentido sin ser tuiteado. Lo íntimo, lo secreto (lo que alguien no quisiera tuitear) ya no son parte de la experiencia contemporánea». Sin duda da en clavo: en las redes sociales hoy se vive de cara a la exterioridad, a las cámaras, como en un reality show perpetuo.

En los meses recientes he sabido de una muchacha que vendió su virginidad en Facebook, de estudiantes que se grabaron dando una paliza a un chico de su escuela y subieron el video a YouTube, de una mujer que anunció en las redes su suicidio y luego lo llevó a cabo. Además están, por supuesto, chicos o chicas que por Facebook «anuncian» a su pareja que a partir de ese momento dejan de serlo. De alguna forma, este blog forma parte de esa tendencia. Aunque no conocía al menos a 90% de mis lectores, ahora forman parte de una cofradía querida: saben de mis intereses, vaivenes emocionales, amores, pequeños lujos, miedos, obsesiones. Y aunque no miento en ninguna línea de lo aquí posteado, hay una parte de vida que guardo para mí, que me parece sano (sanísimo) no ceder por pudor, por celo o por sensatez. Eso me lleva a recordar aquello de García Márquez: «Toda persona tiene una vida pública, una vida privada y una vida secreta». Aquí voy dejando huella de la pública y la privada. La secreta permanece reservada o, lo que es lo mismo, vivo experiencias que no son tuiteables y, les juro, son experiencias plenas. Adelante: llámenme pasada de moda.

http://www.revistaenie.clarin.com/edicion-impresa/Diccionario-twittero_0_509949010.html

El papel no morirá

Screen shot 2013-03-12 at 2.52.16 PM

No lo dudo, ni siquiera un poco. Estoy convencida de que a pesar de todos los soportes digitales habidos y por haber, seguirá estando entre nosotros porque nada equipara el placer de escribir en un papel fino, de pasar las hojas de un buen libro… y otras cosas como las que genialmente ejemplifica el video (por favor no se lo pierdan).

(por alguna razón se baja el video, pero el link es vimeo.com diagonal 61275290)

Curiosidades del mundo editorial (notas desde la trinchera 2)

Imagen 2

Hace un año subí a este blog un post sobre frases utilizadas en el medio de las revistas, que tienen muy diverso significado en el mundo de afuera  (ver Curiosidades del mundo editorial, 9 de febrero 2012) . Aquí va una segunda parte de esa entrada sobre la jerga cotidiana en los pasillos de una editorial:

Que alguien señale «plis, corten la cabeza» puede interpretarse como:

1. Llegó el momento de ajusticiar brutalmente al inculpado y la labor es tan cotidiana que a nadie escandaliza la orden.
2. El título de un artículo es demasiado largo, por lo que se hace necesario recortarlo.

La queja «estamos tapados de trabajo porque viene un cierre criminal» en realidad significa:

1. Llegará una cremallera asesina de proporciones descomunales, que amenaza con arrasar a todo el que no esté muy ocupado en sus labores de oficina.
2. Los equipos de arte y redacción estarán a marchas forzadas por el inminente envío a imprenta, con las consabidas dificultades de último momento.

Si un diseñador grita «Demián Bichir está listo, sólo le faltan los pies» puede leerse como:

1. El creador de esperpentos terminó uno nuevo a semejanza del actor mexicano; únicamente falta pegarle los pies (y soplarle para que camine).
2. La entrevista hecha al histrión está diseñada, sólo es necesario añadir los textos que acompañan cada foto.

La súplica del director de arte «¡urge meterle balazos a la portada!» implica que:

1. Su pulsión asesina ha encontrado a la próxima víctima (y de forma cínica lo hace saber).
2. El susodicho ya no sabe qué hacer para invitar con premura a escribir los textos que van en la tapa de la revista.

Con tanto lío, no de balde somos tan «singulares» quienes nos movemos en este medio.

Puedo entregarlo todo por un beso

Screen shot 2013-03-11 at 4.35.24 PM

Por un beso/

apostar la piel en cada espina/

prometer las horas todas/

el mar en su conjunto/

Por esa boca infinita/

ceder la espesura/

regalar siglos a buen precio/

verter el recuerdo por la borda/

Por la lengua imaginada/

(urgencia de bálsamo)/

malversar el rocío y la canela/

transigir la fortaleza, el precipicio/

arrancarle el alma a los desvelos/

aun ignorando si se llama/

beso lava/

beso inmune/

beso corsario/

beso apariencia/

beso absoluto//

 

-Julia Santibáñez

Lo que le pasa a mi mesa

Imagen 1

Los poetas parecen saberlo todo, estar en todas partes, hablar con todas las personas y cosas. Por ejemplo, hace rato crujió mi mesa de madera. Juraría que Fabio Morábito, poeta, estaba aquí a mi lado y la oyó quejarse, porque radiografió lo sucedido:

A veces la madera
de mi mesa
tiene un crujido oscuro,
un desgarrón
difuso de tormenta.

Una periódica migraña
la tortura.

Sus fibras ceden,
se descruzan,
buscan un acomodo
más humano.

Es la madera
que recuerda
viejos brazos.

Y que recuerda
que reverdecían.

Fabio Morábito, «La mesa», De lunes todo el año (Joaquín Mortiz)

Esta doble vida

Imagen 3

Domingo por la mañana. Un té de frutas y la voz del Cigala me hacen compañía. La luz del sol que inunda el cuarto me encuentra editando un texto de lingüística aplicada, para una publicación de la universidad. En el artículo, los autores abordan la construcción del lenguaje tardío, es decir, el que tiene lugar en los años escolares. En la década del 70 comenzó a estudiarse de manera sistemática el desarrollo del lenguaje infantil. Entonces se dijo que hasta los seis años, los niños adquirían todas las bases de la lengua y sólo les restaba aumentar su vocabulario. Tiempo después se vio que no es así: en la etapa escolar, los chicos aprenden funciones semánticas y sintácticas más complejas, disocian las palabras de su contexto, lo que les permite jugar con metáforas, chistes y rimas.

Aunque estoy trabajando, lo disfruto a fondo. Adoro meterme en los entresijos de la lingüística, entender cómo opera la lengua. Además es mi manera de no quitar el pie del mundo académico, al cual felizmente pertenecí y que a ratos extraño mucho. Mi trabajo diario se mueve en un plano distinto, me brinda otros placeres, por eso disfruto tanto el coqueteo con estos temas, la subida de adrenalina que provoca este manoseo ocasional. De esta doble vida no sólo no me siento culpable: todo lo contrario.

El gimnasio más efectivo para el espíritu

Imagen 2

Si digo «necesito entrenar mi cuerpo» a nadie le llama la atención, pero si digo «necesito entrenar mi espíritu» me ven con suspicacia, extrañeza o franca burla. ¿Por qué? Si piernas, torso y brazos necesitan la constancia de una rutina para estar sanos y en forma, sin grasas antiestéticas, qué nos hace pensar que el espíritu no requiere un adiestramiento para enfrentar los altibajos de la vida sin quebrarse, para sacudir la grasa acumulada de las emociones negativas, las toxinas de la confusión mental y el ego. Pues sí, asumo públicamente que aunque necesito seguir trabajando mi cuerpo, me urge mucho más moldear mi espíritu.

Las contingencias diarias a veces me sacuden más de lo que quiero, me afectan más de lo que sería deseable. Ante hechos que no me gustan suelo construir historias (casi siempre, negativas): ésas sí me lastiman. El asunto está en fluir, en lograr que mi espíritu no sea mi rival a vencer, sino mi mejor amigo. Hasta ahora, la yoga y la meditación resultan el gimnasio más efectivo que he encontrado para ello. Y justo hoy, entre aparatos y caminadoras, mi entrenador/ autor me dejó esto:

«Nos esforzamos mucho para mejorar las condiciones exteriores de nuestra existencia pero, en resumidas cuentas, al que siempre le toca bregar con la experiencia del mundo es a nuestro espíritu, y lo traduce en forma de bienestar o sufrimiento. Si transformamos nuestro modo de percibir las cosas, estamos transformando la calidad de nuestra vida. Y este cambio es el resultado de un entrenamiento del espíritu denominado ‘meditación'».

Matthieu Ricard, El arte de la meditación, Urano

Ausencias

Screen shot 2013-03-08 at 3.51.23 PM

Por estos días, mi papá cumple otro aniversario de haberse ido a algún sitio muy lejano.

Veintinueve años sin sentir su abrazo son muchos, demasiados. Me sigue haciendo falta oír su voz, reírme de sus bromas, perder mi mano entre las suyas. Aunque no lo mencione, pasa por mi mente seguido, tanto despierta como dormida. Benedetti me hizo el favor de escribir algo al respecto, para que yo pudiera postearlo hoy:

«Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de ausencias. Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados. Por suerte cuando soñamos vuelven todos, los que todavía son y los que fueron. Y abrazamos fantasmas, almas en pena y almas en gloria».

Mario Benedetti, «Ausencias», Vivir adrede, Punto de Lectura.

Para qué sirve el Día Internacional de la Mujer

Imagen 1

Mujer-redentora, mujer-devoradora de vidas, mujer-abnegada hasta la muerte, mujer-egoísta de mierda, mujer-diosa, mujer-puta, mujer-virtud encarnada, mujer-infame. Qué manera de construir escenarios para personajes vacíos que son «el otro»: basta echar un ojo al imaginario colectivo (por ejemplo, vía canciones del radio) para encontrar este tipo de dicotomías huecas. No me reconozco en ninguna de ellas sino, acaso, en los resquicios entre todas ellas.

Con lo recorrido en siglos todavía falta mucho por avanzar hacia la equidad en México: miles de jóvenes explotadas «por calientes», sumisas que aguantan los favores del marido, ancianas violadas, niñas que no van a la escuela para ayudar en el quehacer, mujeres condenadas si deciden sobre su cuerpo, bebés que decepcionan al no ser «el varoncito».

No es el caso excepcional mío y de otras mujeres urbanas, con niveles educativos iguales a los de los hombres, exigidoras de su respeto, con salarios que en nada palidecen frente a los suyos, pero somos una grosera minoría.

Como mujer y madre de una mujer propongo que usemos este 8 de marzo no en felicitaciones huecas, sino para alzar la voz por las que no hablan o no son escuchadas, por las que ni siquiera saben que merecen ser oídas.

Decir «maricón» no es un chiste

Screen shot 2013-03-07 at 10.29.29 AM

Las palabras no son ingenuas. No pequemos de ingenuos afirmándolo.

Hoy amanecemos con la buena noticia de que la Suprema Corte de Justicia de México determina que decirle a alguien «maricón» o «puñal» (eufemismo de «puto») no es cosa menor, no es un chiste, tampoco algo que las leyes puedan defender en una sociedad que se pretende democrática. Aplaudo poco a los jueces mexicanos pero esta vez lo hago con entusiasmo. Aunque pareciera una minucia establece un referente importante: las palabras pesan, incluyen o excluyen, crean realidades, equiparan o discriminan.

El contexto de la nota es el siguiente: en 2010, el periodista Enrique Núñez Quiroz publicó en el periódico poblano Intolerancia (nunca más atinado el nombre) un artículo en el que descalificaba a un colega llamándole «maricón, puñal». El ofendido inició un juicio por daño moral en su contra, durante el cual el periodista alegó que hacía uso de su libertad de expresión. Al perder y ser condenado a pagar una indemnización promovió un amparo, mismo que llegó a la corte, con el resultado ya dicho.

Señor Núñez: el argumento tras el cual quiso justificar su homofobia no sólo es pobre sino también muy obtuso. Estigmatizar a alguien, denostar su labor profesional con base en su preferencia sexual no debe ser y no es una conducta defendida por leyes que se respeten. Ahora sí tendrá usted que buscar argumentos inteligentes para enfrentar el proceso judicial. Que tenga un buen día, porque yo ya lo estoy teniendo.

http://www.jornada.unam.mx/2013/03/07/sociedad/051n2soc