Así de clarito lo dijo María Elena Walsh, autora argentina, al referirse a la relegada acción de abrir libros de consulta para ampliar el vocabulario. En entrevista para la revista Ñ, afirma que en las escuelas se han perdido actividades fundamentales como leer en voz alta, consultar diccionarios y memorizar algunas cosas. Dice que unaSigue leyendo ««La vida es muy triste sin diccionarios»»
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De palabras tanto inútiles como bellas
“La poesía es inútil, pero tal vez por eso mismo es necesaria en un mundo de cosas útiles e inmediatas”, dice el portugués Nuno Júdice, quien acaba de recibir el Premio Reina Sofía de Poesía (la cacofonía no es culpa mía…). Inútil pero bellísimo es este poema suyo, en traducción de Marco Antonio Campos. ConSigue leyendo «De palabras tanto inútiles como bellas»
Más que hablar una lengua, ser hablados por ella
Dice mi querido Adriano de Lucio que, cuando era chica, su hermana llamaba robateros a los ladrones. Cuánta lógica: si panadero es el que tiene el oficio de hacer pan y camionero el que maneja un camión, entonces robatero es el que se dedica a robar. Se muestra en plena acción la competencia lingüística, ésa que Álex Grijelmo define como «no saber por quéSigue leyendo «Más que hablar una lengua, ser hablados por ella»
Oficios impensados para tiempos de crisis
Ablandador de zapatos, masticador de carne dura para ancianos sin dientes y hacedor de antigüedades exprés son algunas ocupaciones que el colombiano Daniel Samper Pizano sugiere para tiempos de crisis en El discreto encanto del liguero (Panamericana Editorial/ El Áncora Editores). Aquí, otras dos igual de ocurrentes: «Usador de toallas: Nada seca peor que toalla nueva.Sigue leyendo «Oficios impensados para tiempos de crisis»
Lo que nadie me puede arrebatar
Fue mi ídolo, quise imitarla y un día la conocí en persona. Era bailarina de la compañía de danza contemporánea Ballet Teatro del Espacio (BTE). Yo, adolescente, amaba la danza y era aspirante a bailarina. Estudiaba dos horas diarias de ballet y danza; muchos sábados iba a funciones dancísticas y sí, muchas veces a verSigue leyendo «Lo que nadie me puede arrebatar»
Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa
«Soy humano, y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno», dijo Terencio. Creo haber mencionado esa cita antes, la recuerdo mucho; ahora, por ejemplo, recién terminada la novela del colombiano Gamboa (Mondadori). Como Manuel, protagonista de la historia, recuerdo ese momento de la infancia cuando alguien me miró y me hizo sentir personaSigue leyendo «Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa»
Poner nombre a lo que duele ayuda a entenderlo
«Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar, pero debes saber que ya no hay río ni llanto»: con el poemario de ese nombre, Jorge Humberto Chávez ganó el reconocido Premio de Poesía Aguascalientes. En entrevista, habló sobre la violencia que se vive en el norte del país, leit motif de los versos premiados:Sigue leyendo «Poner nombre a lo que duele ayuda a entenderlo»
El efecto de cuatro martinis
Empiezo por decir que no me gusta el martini seco. En cambio, aunque soy de poco beber me encanta el endulzado de manzana, causante de algunas noches de mareo y relajación (por usar un eufemismo). Esta digresión vale para contar que en Plegarias nocturnas, la novela de Santiago Gamboa que estoy leyendo, cierto personaje dedicaSigue leyendo «El efecto de cuatro martinis»
Ex libris de colección
Etiquetas o sellos grabados que se colocan al reverso de la portada de un volumen, los ex libris son una huella personal que comunica «este-libro-es-mío-favor-de-regresármelo». Incluyen una imagen simbólica y el nombre del dueño del libro y/o de la biblioteca a la cual éste pertenece (la expresión latina literalmente significa «de entre los libros»). Aunque la tradición vieneSigue leyendo «Ex libris de colección»
Ladrones que lean poesía
«-¿Colecciona algo? -No, lo que sí hay en mi casa son muchos libros, no hay ni dónde pararse ni sentarse, están en los libreros y en todos lados, ya no hallo dónde ponerlos, pero me encantan, cuando paso y veo el título de uno se me antoja releerlo. Si un ladrón entra en mi casaSigue leyendo «Ladrones que lean poesía»
La ironía de una feminista creada por un hombre
Aleida es una mujer ácida, ingeniosa. Se acerca a los 40 con tranquilidad. Le gustan los hombres pero no se fía mucho de ellos. Juega con las palabras para hablar de frente sobre sexo y pareja, en frases lapidarias como «Aunque muchos tipos son incapaces de satisfacer a una mujer, insisten en tener dos» o «EsSigue leyendo «La ironía de una feminista creada por un hombre»
Vida de buenas
Día a manos llenas en Bogotá. Amanecer junto a quien amo y entretener las horas cansando el cuerpo pero alimentando el amor hace una gran diferencia para lo que sigue. Luego desayunar «en colombiano» e ir a caminar a La Candelaria, barrio histórico. Entrar al Museo Botero, andar por las calles, sentir la buena vibraSigue leyendo «Vida de buenas»
«Internet: perfecto para compartir literatura»
En la recientísima Feria del Libro de Bogotá, el autor suizo Peter Stamm externó esta opinión interesante: “Internet y las tecnologías emergentes son los medios perfectos para compartir la literatura y llegar hasta donde no hay librerías. Estos elementos no son una amenaza para el futuro de la novela y la literatura, al revés. NoSigue leyendo ««Internet: perfecto para compartir literatura»»
Apología del librero-lector
Llego a la librería a buscar una novela de autor colombiano reciente, que no conozca. Quiero la recomendación de un buen librero, de esos lectores voraces que te recomiendan desde su pasión, que hacen toda la diferencia en la experiencia de lectura. Me aborda un empleado atento, le explico que ya he leído a GarcíaSigue leyendo «Apología del librero-lector»
Mi propio epitafio
Este poemita colombiano me pone de buenas: El inmortal «Soñé mi epitafio.// No tenía lápida/ ni tumba.// Era una simple nota/ pegada con cinta/ y decía:// Estoy en la biblioteca». -John Galán Casanova (Colombia, 1970)
Amarás a Dios sobre todas las cosas, de Alejandro Hernández
«Aquí puedes ganar de pelos, una lana que nunca te imaginaste. Para empezar, cinco mil pesos a la semana […] te saliste de tu país para buscar trabajo, o no. Pues aquí lo tienes, peladito y a la boca […] es trabajo sencillo, traes y llevas cosas, traes y llevas migrantes, los vigilas, ya verásSigue leyendo «Amarás a Dios sobre todas las cosas, de Alejandro Hernández»
Los escritores también fueron niños
A través de su avatar @elhombredetweed, el escritor mexicano Mauricio Montiel tuiteó hoy, Día del niño en México, fotos de 26 escritores internacionales cuando eran pequeños. Las vi llevada por la curiosidad, también por divertimento e incluso como recordatorio de que esas enormes plumas un día fueron niños fascinados con una pelota (a partir deSigue leyendo «Los escritores también fueron niños»
Lamer la vida
Parece que esta tarde va a llover, lo que me recuerda estos versos de Malú Urriola, extraordinaria poeta chilena: «La vida de un paraguas es lamer la lluvia./ La de un poeta, la vida». Nada que añadir.
Encontrarme en verbos, adjetivos
Tengo una propensión de siglos, una ebullición recurrente en las venas: es la urgencia por leer, por hallar palabras para armar sentidos, como si las generaciones que me habitan buscaran verbos y adjetivos dónde posarse para componer historias, paladear ecos, cadencias. Desde hace muchos años no hay un día que no lea. Pasan por mi escánerSigue leyendo «Encontrarme en verbos, adjetivos»
Leer = salirse de la cadena de producción
A la pregunta de por qué los jóvenes leen cada vez menos, Junot Díaz (escritor estadounidense/dominicano y ganador del Pulitzer 2007), da este aguda respuesta: «… Cada vez que un joven abre un libro es tiempo que pasa sin pulsar botones, sin entrar en Facebook, sin pedir papel higiénico por Amazon. Si a una chica oSigue leyendo «Leer = salirse de la cadena de producción»
Cosas indestructibles que acompañan el cuerpo
Placer de sábado: ir al librero, estirar la mano sin mirar dónde cae, tomar el volumen que eligieron los dedos, abrirlo donde sea y reencontrarme con palabras alguna vez leídas y disfrutadas, marcadas de alguna forma en la página como favoritas. Es como dejar que el destino sin rostro hable en voz de un autor.Sigue leyendo «Cosas indestructibles que acompañan el cuerpo»
El optimismo que sí me gusta
Mi lectura mañanera me reconcilia con el manoseado concepto que la auto-ayuda ha vuelto insoportable: «Un optimista es una persona que considera que sus dificultades son momentáneas y controlables, que están relacionadas con una situación concreta. Dirá: ‘No hay motivos para hacer de esto una montaña, estas cosas no duran eternamente. Seguro que encuentro una solución; normalmente salgo airosoSigue leyendo «El optimismo que sí me gusta»
Una mujer atravesada entre los párpados
Empezar la mañana con este pasaje dedicado a una es arrancar el día con la piel de gallina: «No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera le diría que se vaya, pero tengo una mujer atravesada en la garganta». -Eduardo Galeano
Se equivocó Dios
4 a.m. Noche de insomnio, noche atorada que no deja de pensar. La mente salta de un pensamiento a otro, despeinada. Cien veces intento meditar. Imposible. Me pongo a leer Amarás a Dios sobre todas las cosas, de Alejandro Hernández (Tusquets), novela sobre el pavoroso via crucis de los migrantes hacia EUA: «Ayer cenamos desaforadamente ySigue leyendo «Se equivocó Dios»
«Que compres un libro, carajo»
Aprovecho el Día Internacional del Libro para abordar un tema que me interesa: las campañas relativas a la lectura, en concreto, un acierto mexicano publicitario de los últimos años. Se trata de un esfuerzo exitoso para poner en boca de todos una librería, tarea no fácil en un país donde se leen menos de tresSigue leyendo ««Que compres un libro, carajo»»