Este libro de cuentos de Julián Herbert, publicado en 2009 porDeBolsillo, se me había escapado pero lo compré en la FIL (fue uno de los 14 que retacaban mi maleta al regreso). El hilo conductor es que, en los 15 relatos, la cocaína es personaje relevante. Y que son buenos. Muy buenos. También muy crudosSigue leyendo «Cocaína (manual de usuario), de Julián Herbert»
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Mañana cinco estrellas
7:30 am. Tepoztlán, Morelos. Vista: el magnífico cerro Tepozteco, con su rostro impasible que asegura que todo está /estará bien. Oído: pajaritos y algún gallo que aún celebra el sol. Olfato: pan dulce comprado anoche en el pueblo. Gusto: ciruelas que acabo de arrancar del árbol. Tacto: clima exterior fresquito, como corresponde a la hora, ySigue leyendo «Mañana cinco estrellas»
Por qué leer resulta peligroso
En un texto imperdible que me comparte mi queridísimo Andrés Grillo, el autor colombiano Mario Mendoza señala que lo que el mundo necesita no son más «líderes» ni «jefes» que se creen nacidos para mandar. Demanda, en cambio, lectores (edito por cuestiones de espacio, pero abajo está el link al texto completo): «[…] Leer es unSigue leyendo «Por qué leer resulta peligroso»
Esto es un verso pichón
Por los pasillos de la Feria del Libro siento el zumbido de miles de palabras aquí reunidas. De pronto, a la vuelta de nada encuentro estos versos, de poeta judía. Ellos mismos vibran, aletean. Vaya forma de evocar un beso. «Que labios de hombre fueran tan suaves/ como el traslúcido vientre de un pichón caído/Sigue leyendo «Esto es un verso pichón»
Escribo para aprender
«No se escribe para enseñar. Se escribe para aprender», dice Rosa Montero en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Todo un tratado en dos líneas. Me doy cuenta que lo sabía, sin saberlo, como seguramente le pasa a todo el que escribe por necesidá.
Tanto. Y siempre. Y algo más.
Aeropuerto de Ezeiza. Buenos Aires, Argentina. Espero la salida de mi vuelo a México, tras estar con quien más me quiere. La noche cae brusca, el sonido del altavoz anuncia lo que no me importa, los demás pasajeros pierden el tiempo o aprenden a borrarse del mundo. Mientras, mi cuerpo rumia lo escrito en él,Sigue leyendo «Tanto. Y siempre. Y algo más.»
Lolita fue un mono: Nabokov
«El primer estremecimiento de Lolita me sacudió a fines de 1939 o principios de 1940 en París, y en un momento en que estaba postrado con un severo ataque de neuralgia intercostal. Según recuerdo, el temblor inicial de inspiración fue causado por un relato periodístico acerca de un mono en el Jardin de Plantes que,Sigue leyendo «Lolita fue un mono: Nabokov»
No ser: estar siendo
Colonia, Uruguay. Día soleado y corazón a tono. Caminar de la mano de quien más me quiere basta para que el mundo gire. No se necesita otro motivo. Me doy cuenta que no estoy enamorada, situación temporal y frágil. Tampoco soy enamorada: sugiere algo intrínseco pero acabado. En realidad estoy siendo.
Literatura multiplica la contradicción: Neuman
«Si la literatura tiene una misión, creo que ésa es alimentar la contradicción, multiplicarla, no resolverla. Para resolverla están los libros de autoayuda». Lo dice con la boca llena de razón Andrés Neuman, escritor argentino-español de visita en México. Es cierto: para simplificar las cosas y poner el mundo en blanco y negro están losSigue leyendo «Literatura multiplica la contradicción: Neuman»
Sé demasiado de tu cuerpo
Sé demasiado de tu cuerpo,/ de cómo crece en mí/ y trae el amanecer,/ de por qué sonríe en la noche mutilada,/ de cómo vive a unos pasos de sí mismo,/ de ante qué bulle y se agita./ Lo que me asombra/ es su manera peculiar de dejar rastro:/ derramándose.// -Julia Santibáñez
#MiércolesDePoesía Por qué este hombre se prendió fuego
Estaba desesperado. Pedía que le devolvieran a sus dos hijos detenidos ilegalmente, acusados por la dictadura de terrorismo. Trabajador sin mayores recursos, buscó ayuda de las autoridades civiles y militares de Chile, de los medios, de todos. Pero nada. Hace 30 años, Sebastián Acevedo se roció con bencina y se prendió fuego. Pocas horas despuésSigue leyendo «#MiércolesDePoesía Por qué este hombre se prendió fuego»
Poemas en frascos de medicina
En estos días, el renacentista José Emilio Pacheco (poeta, novelista, ensayista, traductor) recibió en México el Premio Encuentro de Poetas del Mundo Latino, junto con el catalán Joan Margarit. Pacheco dijo ahí: «la codicia es la gran enfermedad del presente y la poesía debería ser la medicina». Me imagino estos versos suyos en un frascoSigue leyendo «Poemas en frascos de medicina»
Los libros detectan a sus lectores
«Me pregunto si quizá, sin darnos cuenta, vamos buscando los libros que necesitamos leer. O si los propios libros, que son seres inteligentes, detectan a sus lectores y se hacen notar». Andrés Neuman, Hablar solos (Alfaguara) Al leerlo me doy cuenta que lo he pensado antes, sin formularlo de manera tan clara. Creo que esta novela, con cara de inocente ySigue leyendo «Los libros detectan a sus lectores»
«La palabra flor se desmadeja»
Lo que uno quiere le pertenece un poco, se entreteje con uno. Así que si el autor de estos versos es mi amigo, si tenemos un cariño probado, si además admiro su pluma, su mano, su brazo y su persona toda, puedo decir con derecho que esto también es un poco mío. Vualá. «Al soñar/Sigue leyendo ««La palabra flor se desmadeja»»
El escritor que se fue de la fiesta
El autor argentino Juan Forn definió así su oficio, entrevistado por el periodista Alfredo Serra: «Un escritor es un tipo que se divierte tanto en una fiesta que se va de la fiesta para escribir sobre ella». Polimorfa además de divertida, la frase es un pequeño diamante sin pulir, que puede convertirse en lo queSigue leyendo «El escritor que se fue de la fiesta»
Ni a Dios le miento tanto
«[…] mentir es de gente de razón y lo hacemos generosamente y a diestra y siniestra, pero a nadie —ni a Dios, que está ahí para ser ofendido casi por lo que sea— se le miente con tanto garbo como a uno mismo». Esta verdad como un templo, expresión de mi queridísimo Triste Sina, es un fragmento deSigue leyendo «Ni a Dios le miento tanto»
Por qué necesito voltear para arriba
Me declaro apasionada de las nubes. Efímeras y veleidosas, siempre divinamente estéticas, innecesarias pero sin las cuales el mundo no se concibe, son precisa metáfora del arte. Como dice Szymborska, no necesitan que las veamos pero sin ellas los ojos nunca se llenan. «Con la descripción de las nubes/ debería darme mucha prisa,/ después deSigue leyendo «Por qué necesito voltear para arriba»
Acostarse con Joplin en vez de Bardot
Sí, he estado monotemática pero es que el sitio da para muchísimo. Hace días subí un post sobre el Hotel Chelsea (aquí el link http://wp.me/p1POGd-2jO) y ahora quien más me quiere me manda un artículo interesante con 10 cosas que no conviene olvidar de ese lugar mítico. Destaco estas cinco cosas, ya corroboradas: 1. ConcebidoSigue leyendo «Acostarse con Joplin en vez de Bardot»
Por qué fui al Chelsea Hotel en NY
(da click en el enlace para oír la canción) Estoy leyendo Just Kids, de Patti Smith, en el que cuenta sus años en el Nueva York de los 60 y 70 al lado de Robert Mapplethorpe. De ella sé poco, pero las fotos de él son de una sensualidad y fuerza de otro planeta, asíSigue leyendo «Por qué fui al Chelsea Hotel en NY»
Heaven on earth
Esta brevísima entrada va para mi muy querido Borgeano, quien me pidió acordarme de él en Barnes&Noble. Aquí estoy, pensando en esa petición suya, deseando con todo el corazón que le lleguen estas vibras de cariño y haciendo una pequeña enmienda personal al archiconocido verso de Borges: «yo, que me figuraba el paraíso bajo laSigue leyendo «Heaven on earth»
Caminar el NY de Warhol
Hay muchos Nueva York: el de Capote, el de Fitzgerald, el de Salinger, el de Lorca, el de Rivera, el de Auster, el de McCarthy, el de Allen… Esta vez, en la medida en la que el trabajo me dé oportunidad y con la ayuda de este librito, trataré de asomarme al de Warhol: dóndeSigue leyendo «Caminar el NY de Warhol»
Sufrir como pose de vida
Estoy a unas horas de viajar a Nueva York y hace un rato terminé The Sunset Limited, novela de Cormac McCarthy sobre dos personajes, sentados frente a frente, justo en la Gran Manzana. Uno es blanco y culto, el otro es de clase baja y negro: son los seres más maniqueos de cuantos haya. ElSigue leyendo «Sufrir como pose de vida»
La pierna de una mujer cansada
Hace días, con amigos de los que cada segundo aprendo algo, uno de ellos dijo que el peruano José Watanabe ha sido de los máximos poetas en lengua española. Coincido. El comentario me hizo regresar a esos majestuosos versos, como esta delicia que traigo rondando en la cabeza desde ayer: «Qué rico es ir/ deSigue leyendo «La pierna de una mujer cansada»
Librería en una isla desierta
Entre los objetos inservibles podrán estar las cabinas de teléfono, las máquinas de escribir, los teléfonos de disco y las televisiones-no-de-plasma, como dice este cartón de The New Yorker. Donde disiento es en las librerías: debo tener muy poca imaginación pero no me imagino ni quiero imaginarme un mundo sin ellas. Estoy segura de queSigue leyendo «Librería en una isla desierta»
Tu piel que trae el amanecer
Hay tantas cosas que ignoro, tantas otras que sé a medias, miles más que moriré sin vislumbrar. Con ésta que conozco me basta por hoy. «Nada sé de tu piel./ Sólo que está en la noche, transcurriendo.// Para viajar por ella quiero las palabras/ lentas de la lengua, las enardecidas, las tiernas.// Nada sé deSigue leyendo «Tu piel que trae el amanecer»