Río Verde, San Luis Potosí. De viaje con mis dos amores, mi hija y quien más me quiere, disfruto hasta lo indecible compartir días con ellos y llenarme los ojos de México entretanto. Ella y él contentos, yo fascinada, estamos hospedados en estas cabañas-rancho-invernadero (en medio de la nada) que son una aventura. Mañana iremos a bucear a una laguna cercana, en el primer paso de lo que mi hija describió puntual como un viaje «familiar». Ahora mismo, con frío y un coro de grillos al fondo, los tres nos perdemos en lecturas. No puedo amarlos más ni agradecer más el instante. Éste es el mejor regalo que Santa Claus pudo concebir
«Trátame como a las páginas de un libro»
En estos días aflojerados, en los que la pijama se vuelve una segunda piel, aprovecho para revisitar el Libro de cabecera de Peter Greenaway. Aquí algunas de sus deliciosas reflexiones sobre el vínculo erotismo-escritura:
«La escritura es una ocupación ordinaria, pero aun así qué preciosa. Y si la escritura no existiera, qué terrible depresión experimentaríamos todos «.
«La palabra para el humo debe moverse como el humo».
«Estaba determinada a elegir amantes que me recordaran los placeres de la caligrafía. No podía recordar qué era más importante: un caligrafo indiferente que fuera un excelente amante o un excelente amante que fuera un calígrafo deficiente».
«Trátame como a las páginas de un libro. De tu libro».
Me quedo con esta última frase, como mantra que muerdo entre los dientes ahora que está conmigo quien más me quiere.
Raza de los colores del maíz
«[Los mexicanos] somos la celebración singular de rituales, de mitos asombrados ante lo indecible y el misterio de la vida, que se visten de fiesta para compartir dudas y certezas. Estamos hechos de todos los colores del maíz; de refranes, canciones y comidas exquisitas; de poemas, voces y gestos de metáforas singulares; de imágenes de Guadalupanas y luchadores; de rituales mágicos y sincretismos religiosos; de creencias en deidades, plantas y animales sagrados e ídolos televisivos… elementos todos que conforman algunos de nuestros rostros y alimentan nuestro imaginario». -Fernando Martín Juez, en Atlas subjetivo de México (Textofilia/ Fundación Jumex).
Esta ricura que me regaló mi querido amigo Javier es uno de esos objetos que dejan el alma contenta. Un atlas subjetivo se antoja por lo no-canónico que implica, pero además la factura de éste es impecable. Se trata de un catálogo de valores que compartimos los mexicanos, de símbolos que nos definen según distintas miradas. Inabarcable, siempre parcial, en él participan fotógrafos, artistas y diseñadores: a varias voces hablan de eso inasible que es la «identidad» y lo hacen a través de fotos de changarros y casas de colores, dibujos infantiles, banderas alternativas, fotos de comida (claro!) y de ambulantes, retratos de «hombres promedio», señas corporales, fiestas y arte urbano, entre otros temas cargados de sentidos, de ecos. Lo concibieron las diseñadoras holandesas Maniek Driesse y Annelys de Vet en colaboración con Analía Solomonoff.
Me encanta recordar por qué amo tanto esta tierra. Cómo no hacerlo con este volumen.
«¡Ese Santa Claus es puto!»
»[…] 1ER. SANTA CLAUS: (Severo) Si no sabe comportarse en estos sitios, regrese a su barrio y no venga a faltar al respeto de ese modo. Y tenga consideración de lo que simboliza la ropa que trae puesta. (Da la vuelta para irse).
2DO. SANTA CLAUS: Pinche Santa Claus ojete, chinga a tu madre.
El primero se vuelve, enfurecido.
2DO. SANTA CLAUS (En guardia de box) ¡Órale, güey, arráncate!
Se pegan puñetazos, patadas, etc. […]
VARIOS NIÑOS: (Felices). ¡Se está peleando Santa Claus! ¡Se están peleando dos Santa Clauses! ¡Miren cómo se pega Santa Claus! […]»
Dos bonachones barbados, vestidos de rojo, que se dan de golpes y se mientan la madre me parece una escena divertidísima, que recuerdo en estas fechas. Pertenece a la farsa «Un cuento de Navidad», del dramaturgo mexicano Emilio Carballido (en la antología DF, 26 obras en un acto, Grijalbo). La traigo a cuento por si alguien no recibió regalos del sobrevalorado personaje: que se lo imagine en pelea callejera y, ya defenestrado, se sienta con derecho de gritarle groserías y darle un puntapié. Se sentirá profundamente liberado.
La app de José y María

El genial chileno Montt, a quien me vuelvo más y más adicta, imaginó así la Nochebuena en la era digital… Este cartón me recuerda otro suyo, más ácido, en el que están Dios y el Diablo, cada uno frente a su computadora, mientras el Diablo le dice a su contrario: «tengo más fans que tú en feisbuc». #Monos.
Felices fiestas…
Escritores contra el espionaje

Más de 500 autores de 81 países condenaron estos días el espionaje de las agencias de inteligencia revelado por Edward Snowden. El necesario manifiesto «En defensa de la democracia en la era digital» señala que el espionaje masivo viola el derecho humano a no ser observado. «Una persona vigilada no es libre; una sociedad vigilada no es democrática», subrayan. Además piden a la ONU la protección de los derechos civiles en el mundo digital.
Entre las firmas internacionales saltan los premios Nobel J. M. Coetzee, Elfriede Jelinek, Günter Grass y Orhan Pamuk, además de Don DeLillo, Margaret Atwood, Ian McEwan, Julian Barnes, Martin Amis, Amos Oz, Lionel Shriver, Etgar Keret y Jonathan Lethem. Contra 83 nombres de autores alemanes, Hispanoamérica completa está representada por 40 autores de Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, México y Perú (los demás países no figuran). Qué bueno que estén los nombres que están, qué lástima que falten muchos otros. Me parece intrínseca a la escritura la demanda de libertad.
Aquí el enlace al manifiesto: http://goo.gl/gThQXf
Antipropósitos nacionales para 2014
Si el objetivo es hundir a México, estas son las acciones que pueden llevarnos a lograrlo en tiempo récord. Claro, requieren sumar las energías de todos.
- EL ÍCONO. Asumir el nuevo estereotipo mexicano, que nos terminará de desprestigiar ante el mundo: obeso, maestro del eterno paro, fan de talk-shows de quinta y, en ratos libres, narcomatón.
- LA VERDE. Por el bien de la pachequez democrática, proponerle a Fox que emplee su incontinencia verbal en una campaña con la que su correligionaria Vázquez Mota legalice su amada mota (la de él).
- LA MAESTRA. Pedir a los fabricantes de máscaras dejar de lado su buen gusto y hacer una de Elba Esther tras las rejas. Así no la extrañaríamos tanto.
- LA JUSTICIA. Hacernos de la vista gorda ante cualquier reforma (la educativa, la energética, la hacendaria, la electoral), siempre y cuando nos garanticen que el Tri llega al quinto juego del Mundial. Lo demás es lo de menos.
- LOS RICOS. Promover una colecta en apoyo de #LadyProfeco, #GentlemanDeLaPGR y demás finísimas personas que de golpe se quedan sin Twitter, sin quincenas y sin apoyo paterno (madre no tenían, de por sí).
- EL DEPORTE. Regañar a los niños triquis oaxaqueños que ganaron el campeonato mundial de basquetbol: qué es eso de jugar sin zapatos y andar causando lástimas.
- LA PLAYA. Declarar misterio sagrado la omnipresencia del espíritu de Luis Miguel en Guerrero: todos aman Acapulco hasta que viene Ingrid y tienen que demostrarlo.
- EL BANCO. Asumir, de una vez por todas, que la confiabilidad de Banxico en sus proyecciones de crecimiento del país es similar a la de la alerta sísmica: sus márgenes de error son de 8/10.
- EL GRINGO. Aprender a no ser sensibles ni tomarlo personal si los vecinos del norte nos espían. Y si nos ofendemos igual, hacerlo muy enérgicamente: encargando otra investigación.
- LA SALUD. Añadir a los libros de historia el nuevo héroe patrio: el que preocupado por nuestra longevidad, tras retirar saleros de los restaurantes ahora planea esconder ceniceros, botellas y condones.
(Publicado en revista Soho México, diciembre 2013)
Mi mejor aroma de regalo

Éste ha sido un año muy intenso, si dentro de ‘intenso’ cabe un sinfín de adjetivos que remiten a llevar el alma perennemente a flor de piel. Por un lado fue el más doloroso de los últimos 30 de mi rodar por este mundo, en el que enfrenté mis peores pesadillas, aderezadas con mis mayores angustias. Cuestioné más que nunca mi mantra cotidiano, aquél que dice que «la vida es más inteligente que nosotros». Por otro, 2013 fue un año de muchísimo amor, de sentirme querida y abrazada por los dos seres centrales de mi vida, mi hija y mi pareja, como las palabras no alcanzarán jamás a agradecer.
En ello, mis amigos entrañables fueron telón de fondo, caminando a mi lado a golpe de ganas, de cariño, guardando silencio o celebrando según hiciera falta. Al cierre de este 2013 habito de nuevo la sonrisa, me siento positiva ante lo que vendrá y aquilato como nunca la certeza de su lealtad en esta aventura que se llama vivir. Es mucho rollo pero resumo: va con estas palabras el aroma de todos mis abrazos y el «gracias» más trémulo.
Amo tu voz de espadas
«Como un depredador entraste en casa,/ rompiste los cristales,/ a piedra destruiste los espejos,/ pisaste el fuego que yo había encendido.// Y sin embargo, el fuego sigue ardiendo./ Un cristal me refleja dividida./ Por mi ventana rota aún te veo./ (Con tu cota y tu escudo me miras desde lejos).// Y yo, mujer de paz,/ amo la guerra en ti, tu voz de espadas,/ y conozco de heridas y de muerte,/ derrotas y saqueos.// En mi hogar devastado se hizo trizas el día,/ pero en mi eterna noche aún arde el fuego.» -Piedad Bonnet, «Saqueo», Círculo y ceniza.
Eso de «amo la guerra en ti, tu voz de espadas» resume buena parte de la historia amorosa humana (y de la mía, por supuesto). Y sí, también el fuego arde.
México: la democracia que maduró (demasiado)
«El presidente Enrique Peña Nieto afirmó ante empresarios turcos que las reformas demuestran que México vive una democracia que ha evolucionado y madurado […] Dijo que la reforma energética ‘sin duda representará el cambio estructural más importante de las últimas décadas en nuestro país y con lo cual buscamos abrirnos al mundo’ «, señala hoy la primera plana del diario El Universal.
Convengo que cualquier cosa que uno añada ante ese despliegue de retórica (uno más a los que nos tiene acostumbrados el presidente) resulta simplista. Sólo fundamento su optimismo: una democracia que aprueba reformas fundamentales sin apenas justificarlas, sin preguntarle a nadie (o casi), que condena el disenso pero no enfrenta la corrupción, que lanza una carretada de cambios para restarles protagonismo individual es, en efecto, una democracia madura. Tan madura que huele a podrida.
Por qué en países católicos y protestantes se lee «distinto»
Durante siglos, leer fue un acto social, realizado en voz alta. Hasta al menos el siglo XVI, la lectura a solas y en silencio no fue común en Europa, tanto, que en el siglo IV a san Agustín le sorprendía de Ambrosio, obispo de Milán, que «cuando leía, sus ojos recorrían las páginas del libro y su corazón entendía su mensaje, pero su voz y su lengua quedaban quietas». Lo cuenta Stefan Bollmann en el hermoso Las mujeres que leen son peligrosas (Maeva).
En el siglo XVI, con la Reforma de Lutero y su énfasis en la relación directa del creyente con Dios, la lectura individual adquirió nuevo estatus en el norte de Europa. Luteranos, pietistas y metodistas propiciaron la alfabetización en las actuales Suecia, Alemania y Inglaterra, para que los fieles accedieran a la Biblia. Con este impulso protestante, por primera vez se promovió la lectura privada a gran escala, desde el gobierno y la iglesia. Por supuesto, la gente devoró las Escrituras, pero también novelas y otros libros.
A Bollmann le falta añadir, me parece, que ahí se encuentra en parte la razón de que esos países sean hoy altamente lectores y alfabetizados, al igual que los Estados Unidos, en donde los pioneros difundieron la doctrina protestante. Y tampoco menciona la otra cara de la moneda: como reacción a la Reforma, la Contrarreforma católica española siguió privilegiando la interpretación eclesiástica de la Biblia, con lo que no fomentó ni la alfabetización ni la lectura individual. Sin caer en reduccionismos, creo que España y América Latina arrastran aún las consecuencias de esa visión obtusa. Me pregunto dónde estaríamos hoy si siglos atrás se nos hubiera fomentado la lectura como acto que permite «escapar al control de la sociedad y las comunidades más próximas, como la familia, la esfera social inmediata y la religión». Tendríamos una Iberoamérica mucho más crítica, creo.
Tentaciones a la puerta

Me encanta esto del genial chileno Montt, que remite a aquello de Wilde: «Lo único que no puedo resistir es la tentación». Pues sí, de qué sirve la sombra del pecado sino para jugar un poco con ella al «no, no» que inflama el deseo, luego aterrizar en sus brazos y que así resulte evidente la intención primera.
Este fin de año, con quien más me quiere a mi lado, es tiempo propicio para dejarme caer en todas las tentaciones que llamen a la puerta.
Cuando una funeraria es el mejor negocio
«Era admirable la entrega y el ansia de superación por parte de los cárteles. Apenas se registraba una jornada violenta histórica en la región, la consigna era que el día siguiente resultara más sangriento. Hasta que alcanzamos la cifra de dieciséis ejecutados en veinticuatro horas».
Ésa es la realidad de Torreón, Coahuila, ciudad al norte de México que se desangra entre cárteles rivales. Más allá de la droga, los narcos son dueños de las calles, los negocios, la política, las vidas y muertes. Ellos han hecho que las funerarias se multipliquen en la región a partir de la guerra contra las drogas iniciada por el ex presidente Calderón. El narrador Carlos Velázquez lo retrata en El karma de vivir al norte (Sexto Piso), soundtrack de estampas narrativas sobre esa olla de presión fallida que es la frontera: en vez de estallar, se opta por la «domesticación de la violencia» mientras se canta cumbia. Decapitados, ráfagas de ametralladora, cierre de calles, homicidios y secuestros marcan los días de quienes viven encabronados y asustados pero aguantan, aguantan siempre más.
Es un libro crudísimo pero impecable, con chispazos de humor y con el valor añadido de que no es «crónica» formal, sino una visión personal que coquetea con el testimonio, la narrativa y hasta el ensayo y que, por lo mismo, involucra las entrañas. Así, el escritor se presenta como consumidor de sustancias y padre de una niña de cinco años, a medio camino entre el deseo de cuidar a su hija y las ganas de arriesgar la vida en salidas y borracheras porque «no debíamos permitir que el crimen organizado nos arrebatara la ciudad». Escrito con güevos, ojalá se pudiera decir que Velázquez exagera, que estar vivo hoy en Coahuila no es una proeza.
Huellas de haber gustado
Como un perro cualquiera/
amarrado por el cuello/
solo y tan solo en el rincón/
gira sobre su eje/
roe la cuerda que lo atrapa//
Culto guadalupano = culto decibélico
Hoy, Día de la Virgen de Guadalupe, hordas de creyentes saturan la Basílica ídem en la capital mexicana. Se les ve esperanzados, abrazando imágenes de la Morena del Tepeyac, que llevarán de vuelta a casa como amuleto invaluable. Llegados de rodillas, sangrantes y con la espalda lacerada en señal de máxima piedad, juran que la Virgen ahora sí les cumplirá el milagro. Quienes no creemos nos unimos a fuerza a la celebración desde las primeras horas del día, cuando miles de cohetes estallan para felicitarla. No hay forma de ignorar que llegó el día-de-la-virgen porque el culto guadalupano es decibélico: a mayor tronido, más devoción.
Inducidos a la fe por siglos, seguidores de la tradición, adoctrinados por los medios, víctimas gozosas del merchandising que los lleva a comprar rosarios, pulseras, dijes y estampitas, los fieles inundan hoy la Basílica guadalupana, uno de los dos puntos neurálgicos del Distrito Federal, según dijo el escritor Carlos Monsiváis (por si alguien tenía la duda: el otro es el Estadio Azteca). Ésta es, quizá, la muestra de cultura popular más sonora, literal y metafóricamente hablando, de este contrastado mosaico que es México.
Que Gelman estará en la FIL 2014
Apenas clausurada la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de este 2013 se anuncia que el año siguiente, el país homenajeado será Argentina. Me fascina la idea. Desde que descubrí a Borges y a Cortázar en la universidad, los autores argentinos me atraparon. Con el tiempo y las lecturas aumentaron sus dominios, en especial los últimos años, en los que he ido muchas veces a Buenos Aires y vuelto feliz de libros. De sabores. De abrazos.
Algunos dicen que el poeta Juan Gelman estará en la FIL con la delegación argentina. No hay mejor noticia. Lo conozco de viejo, he pasado con él horas quietas, le agradezco versos fulgurantes. Ojalá pueda decírselo. Mientras, repito este rayo de luna captado por él:
Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.
Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.
Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.
Cocaína (manual de usuario), de Julián Herbert
Este libro de cuentos de Julián Herbert, publicado en 2009 porDeBolsillo, se me había escapado pero lo compré en la FIL (fue uno de los 14 que retacaban mi maleta al regreso).
El hilo conductor es que, en los 15 relatos, la cocaína es personaje relevante. Y que son buenos. Muy buenos. También muy crudos en su recuento del deseo por «la blanca», el éxtasis, la ansiedad, el nuevo deseo, los conflictos y el absurdo, el consuelo que ofrece, las ganas de parar pero las ganas de no hacerlo (incluye un irónico manual de uso de cocaína «orgullosamente mexicana»). Ubicados en el contexto violento del norte del país, me permiten vislumbrar un mundo que me es ajeno: la convivencia diaria con el «animal que mata ciegamente», con la «bestia lúcida y hermosa».
Si bien son evidentes los ecos de Burroughs, es malditamente fuerte la voz propia del narrador pulido que es Herbert. Su manejo del lenguaje es impecable, una auténtica ficción líquida por vía intravenosa. Sin concesiones lleva a afirmar, como uno de los personajes: «no hay peor sobredosis que la realidad». Auch.
Aquí el post que escribí sobre Canción de tumba, de Herbert: http://wp.me/p1POGd-Iy
Tu nombre exhala yerbabuena
Saboreo el primero de estos versos del mexicano Francisco Hernández. Cuando empiezo a acostumbrarme a su sabor, paso al siguiente. Despues al otro. Y al otro. Cuando llego a «Lo trituro y respiro yerbabuena», el lunes ya no es tan lunes.
«Tu nombre se puede morder como manzana./
Huele a mango de Manila y a naranja china./
Me deja la lengua morada igual que el chagalapolin y la escobilla./
Lo trituro y respiro yerbabuena./
Al separarlo estalla una granada./
Crece a la altura de la flor de caña, es la enredadera que sube por la cerca o se extiende a ras de patio, perseguidor de coralillos, sandías y verdolagas./
Si lo agito, escucho el agua que lo llena./
Si se lo doy al loco de la casa, volará a la punta del cerro y lo hará flauta./
Para librarme de la oscuridad lo conservo en un frasco./
Con la luz que despide se ilumina esta página».
-Francisco Hernández, «Página en tu nombre», En las pupilas del que regresa. Poesía reunida (UNAM)
Mañana cinco estrellas
7:30 am. Tepoztlán, Morelos.
Vista: el magnífico cerro Tepozteco, con su rostro impasible que asegura que todo está /estará bien. Oído: pajaritos y algún gallo que aún celebra el sol. Olfato: pan dulce comprado anoche en el pueblo. Gusto: ciruelas que acabo de arrancar del árbol. Tacto: clima exterior fresquito, como corresponde a la hora, y clima interior sin nubes, sereno. En el cuarto duerme mi hija, mientras yo leo y agradezco momentos así de perfectos.
Ser extranjera de la humanidad

Encuentro por azar esta cita del novelista francés Marc Levy: «On est tous l’étranger de quelqu’un» (Todos somos el extranjero de alguien). De talante humilde y sencillo, yo estoy muy dispuesta a ser la extranjera de alguien. No hay problema. Mi mamá hizo conmigo una buena labor anti-ego. Lo que no tolero es ser la extranjera de muchas decenas de millones de personas. ¿Qué se creen?
PD A nadie sorprenda que suscriba aquello, también francés: «L’enfer c’est les autres» (El infierno son los otros).
Con lo que me provocas

Pulido
Por qué leer resulta peligroso
En un texto imperdible que me comparte mi queridísimo Andrés Grillo, el autor colombiano Mario Mendoza señala que lo que el mundo necesita no son más «líderes» ni «jefes» que se creen nacidos para mandar. Demanda, en cambio, lectores (edito por cuestiones de espacio, pero abajo está el link al texto completo): «[…] Leer es un ejercicio de democracia porque se trata de ingresar en el otro, de pensar desde el otro, de sentir con el otro, de ser otro. Y eso atenta contra las reglas de la identidad, del yo productivo capitalista, del narcisismo económico […] Leer es peligroso porque el que lee es muchos, escinde la identidad e ingresa en la multiplicidad. […]
Cuando he sido muchos, cuando he estado en el pellejo de los otros, cuando he sentido de cerca el dolor y la alegría de mis hermanos, cuando he dejado ya de creerme alguien superior a los demás, estoy preparado entonces para trabajar en equipo, para hacer cooperativismo, para unirme a ellos en un abrazo fraterno de esfuerzo compartido. Cuando he dejado de mirarme tanto en el espejo estoy listo para mirar el mundo. Es ahí cuando puedo comprender los ideales de la Revolución Francesa: igualdad, solidaridad, fraternidad. Los demás no están ahí para que yo les dé órdenes, sino para luchar y compartir a su lado hombro a hombro. Por algo Ulises, en La Odisea, decide en un momento crítico llamarse Nadie. No hay estrategia más lúcida y noble que ésa».
La pluma de Mendoza es certerísima: por Fortuna leer es peligroso para el dogma, para la imposición y el individualismo capitalista.
Esto es un verso pichón

Por los pasillos de la Feria del Libro siento el zumbido de miles de palabras aquí reunidas. De pronto, a la vuelta de nada encuentro estos versos, de poeta judía. Ellos mismos vibran, aletean. Vaya forma de evocar un beso.
«Que labios de hombre fueran tan suaves/
como el traslúcido vientre de un pichón caído/
fue lo que me llenó de espanto/
cuando un muchacho me besó por primera vez […]»
-Hamutal Bar-Yosef
Escribo para aprender
Mi encuentro con Parra y Rulfo en la FIL
Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Por principio de cuentas, tengo el alma vaporosa y esperanzada. Ríos y ríos de gente haciendo fila para pagar una entrada y luego comprar libros me devuelven la certeza de que México tiene esperanza. Se dice que la gente no lee. Mentira. Lee si encuentra cosas relevantes para su vida.
Por finales de cuentas, ando doblemente vaporosa por una joya absoluta con la que me topé ayer: Discursos de sobremesa, de Nicanor Parra. Son cinco discursos en los que entreteje poesía, anécdota, juego de lenguaje, discurso directo y hasta una cita del Chapulín Colorado. El primero, oh hados, es el discurso de cuando recibió en la FIL el Premio Juan Rulfo (1991). En alguno de los 50 poemas-que-no-lo-son se autollama «Rulfiólogo de jornada completa» y dice esta verdad sólida: «[…] Rulfo viene del sur/ Rulfo viene directamente del vientre materno/ Rulfo viene del fondo de sí mismo/ […] Rulfo viene de vuelta de todos los archipiélagos». Leerlo en el contexto de esta fiesta de palabras que es la FIL le da aún más hondura a la experiencia.
















