Ella me sigue aleteando los días

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Esta niña se plantó en el centro de mis ojos desde hace muchos años. Hoy es una adolescenta adulta que protagoniza mis mejores mañanas y me recuerda que nadie más afortunada que yo, por conocerla en persona, por tener cerca su ingenio y su ternura siempre recién exprimida.

Tenía más o menos la edad de la foto cuando le escribí este poemita, mismo que suscribo muchos años después, porque me sigue aleteando los días.

BORBOLETA

Me recibes en la puerta:

le armas una fiesta a mis caderas

con la atropellada algarabía

de casi un metro de altura.

 

Cubriría de cintas amarillas

los árboles y las casas

con el puro batir de alas

de mi corazón, muy mariposa.

El Golem y la mañana guanajuatense

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Vine a ofrecer una plática sobre poesía checa, llegué ayer y hoy regreso al D.F., lo que lamento mucho porque ya me veía paseando a mi aire por los callejones de esta ciudad preciosa. Hoy, antes de que suene la alarma, me despiertan las campanadas de la iglesia que está justo frente al hotel. Por alguna razón, lo primero que me viene a la mente es que a unos pocos pasos de aquí está el bar El Golem, en referencia al personaje checo que ayer estuvimos comentando. Qué rico: amanecer en Guanajuato habiendo tenido ayer un día espléndido en todos sentidos y llenarme la boca con la música de esos primeros versos de «El Golem» de Borges que me sé de memoria:

«Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de ‘rosa’ está la rosa
y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo'».

Abro la ventana y me topo con esta imagen. La mañana pinta redonda.

Estar demasiado vivo a veces resulta peligroso

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Un escritor de éxito más bien mediocre publica su nueva novela. De pronto, como si todos los críticos se hubieran puesto de acuerdo en alabarla y como si todos los lectores se hubieran puesto de acuerdo en leerla, de la noche a la mañana se convierte en un fenómeno de ventas y él entra en una vorágine de viajes, entrevistas, ferias de libros, entregas de premios, presentaciones.

El huracán demencial lo absorbe y deja de escribir. Después de un tiempo llega a una conclusión tremenda: «Le perdí respeto a la literatura, que era lo único que hasta entonces había dotado de sentido o de una ilusión de sentido a la realidad. […] Quizá dejé de escribir porque estaba demasiado vivo para escribir, demasiado deseoso de apurar el éxito hasta el último aliento, y sólo se puede escribir cuando se escribe como si se estuviera muerto y la escritura fuera el único modo de evocar la vida, el cordón último que todavía nos une a ella» (Javier Cercas, La velocidad de la luz, DeBolsillo). Uf.

Claro, la gente demasiado feliz no suele crear, para qué. El arte (la escritura) cumple un rol cuando hay una carencia o se busca confrontar algo o el mundo es decididamente perfecto. Entonces surge la urgencia de componer un mundo a partir de palabras: una realidad que no existía y ahora existe. A quienes escribimos nos aplica aquello que dijo Martín Caparrós en otro contexto: «Es evidente que sólo viajamos los insatisfechos. Los satisfechos se quedan en su casa gozando de la satisfacción de lo que tienen. Los que viajamos somos los que pensamos que nos falta algo». Pues eso.

#MiércolesDePoesía Extrañarte en no más de tres versos

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No se necesita un torrente de palabras para construir un poema. Personalmente prefiero los textos cortos, los que concentran su fuerza en pocos versos, como este haikú de Sôgi que dice justo lo que me pasa hoy:

«Mi deseo de verte

como el rocío una y otra vez

muere y vuelve a nacer».

Sôgi, Shôkaku y Sôchô, Poema a tres voces de Minase. Renga, Sexto Piso

Buen (y hondo) #MiércolesDePoesía.

 

¿Cómo es un dolor lancinante?

Imagen: Kimded http://kimded.deviantart.com/art/Pain-from-within-168500190
Imagen: Kimded
http://kimded.deviantart.com/art/Pain-from-within-168500190

Estoy corriendo, tapada de trabajo, sin casi tiempo para subir alguna entrada, pero no puedo dejar de compartir esta belleza de adjetivo que descubrí mientras leía de madrugada (ay, mi querido insomnio) La velocidad de la luz, tremenda novela del español Javier Cercas publicada por DeBolsillo:

«lancinante: Dicho de un dolor muy agudo» (DRAE). El pasaje en cuestión en la novela dice: «… desplazada a un segundo plano por la lancinante ignominia…» (p. 109). Y sí, la conclusión a la que llega el personaje de Rodney es como la hoja de un cuchillo recién afilado.

*Se va dando saltitos, llevando entre las manos su nueva palabra, cursimente feliz por el hallazgo.

#LunesDeHumor Darth Vader o Zeus

Cartón: Julieta Arroquy http://julietaarroquy.blogspot.mx
Cartón: Julieta Arroquy
http://julietaarroquy.blogspot.mx

Cada quien sus dudas existenciales, ni hablar, aunque sean tan poco originales como ésta, desde que Zeus se disfrazaba de cuanta cosa para tener hijos. Mejor tomarlo con humor.

Buen lunes. Que sea leve.

Por qué leo

Hoy es #DíaDelLibro y no voy a tirar un rollo innecesario. Nomás dejo esto por aquí.

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«Vivir una sola vida es como no vivir en absoluto»

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«¿Qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. […] Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto».

Estoy releyendo La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera (Tusquets) , y estas líneas me estremecen por desoladoras. Tal cual: ¿cómo voy a saber si lo que hago me conviene o no? ¿Si tal decisión es un acierto o un error? Qué injusto no tener más vidas para poner en práctica lo que aprendo en ésta. Además, las cosas más fregonas de ésta quisiera volver a vivirlas en, al menos, otras dos.

Reporte desde el paraíso de la desesperanza

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Sigo sin poder pasarme el trago que se llama Malcolm Lowry, que es su novela Under The Volcano. La figura del Cónsul, borracho durante tres cuartas partes del libro, me desarma. No conozco otra obra artística que de este modo me ponga en los zapatos del abatimiento, de la agonía y la soledad, pero también del consuelo y la compañía que significa una botella de alcohol, todo al mismo tiempo.

Que revele cómo una copa tras otra tienen la capacidad dar textura a los demonios que nos rodean y nos ocupan, «lo que están en posesión».

Que muestre cómo una cantina es el verdadero paraíso de la desesperanza, donde el alcohólico finge esperar ayuda, cualquier tipo de ayuda, pero en realidad no la quiere.

De cómo ahí le hablan, implacables, las voces internas, estranguladas de poesía: «Why am I here, says the silence, what have I done, echoes the emptiness, why have I ruined myself in this wilful manner, chuckles the money in the till, why have I been brought so low, wheedles the thoroughfare […]». (Capítulo 12) (¿Por qué estoy aquí? dice el silencio, ¿qué he hecho? repite el eco de la vacuidad, ¿por qué me he arruinado de esta manera deliberada? dice, riendo entre dientes, el dinero en la gaveta, ¿cómo he podido caer tan bajo? murmura la avenida […]». Traducción de Raúl Ortiz y Ortiz para Editorial Era).

Aunque bebo poco y, para mí, decir borrachera es sinónimo de fiesta, de amigos y de pasarla bien cada varios meses, el alcohol ha golpeado a mi familia y a seres entrañables. No puedo, por eso, poner distancia de este bosque de símbolos. Me toca demasiado cerca, carajo.

#MiércolesDePoesía Una orgía con Jaime Sabines

Mónica Soto lee "Espero curarme de ti".
Mónica Soto lee «Espero curarme de ti».

Anoche hicimos una bacanal a costillas de Sabines. Estrenamos sus poemas, los comimos e inhalamos, los bebimos. Impúdicos, dejamos que nos pintaran la boca de rojo y nos dejaran remecidos.

Éramos más de 100 (calculo) en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica. El evento se anunció como una celebración por los 90 años que hubiera cumplido el escritor, pero en realidad llegamos desde distintos puntos de la ciudad, en realidad estábamos ahí para leer un poema y asegurar: «No es de Sabines, es mío, tiene mi nombre». O: «Con él me di cuenta de que sabía algo sin saber que lo sabía». O, incluso: «Estos versos me dicen mejor que yo mismo».

Los invitados no éramos Mónica Soto, Rocío Cerón, Alejandro Baca, Javier Moro Hernández y yo misma, colegas a quienes amablemente mi querido José Luis Enciso convidó a leer nuestros textos sabinianos favoritos. Los invitados tampoco eran quienes llegaron con su libro bajo el brazo y pasaron a leer sus versos preferidos o los que los recitaron de memoria o los leyeron en el celular. El invitado de honor era el poema.

Me emocionó, me emociona esa apropiación, ese invitar a la gente a ponerle su firma a unos versos que, aunque escritos por Sabines, son de uno. La poesía es tremenda por eso, porque «es un puente que tendemos entre una soledad y otra», dijo alguna vez el autor chiapaneco. Y anoche lo vi ocurrir una vez más.

Hoy me pongo más cursi de lo normal y digo: qué chingona es la poesía y qué rico orgiar con Sabines.

Dejo por aquí estos versos suyos que son míos:

«Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo,
tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a una mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando».

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Alguien del público comparte «He aquí que tú estás sola».

 

Yo leo "Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti".
Yo leo «Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti».

 

Una chica del público lee en su celular los versos que el poeta escribió para ella.
Una chica del público lee en su celular los versos que el poeta escribió para ella.

 

"Yo no lo sé de cierto, pero supongo/ que una mujer y un hombre un día se quieren, se van quedando solos poco a poco...".
«Yo no lo sé de cierto, pero supongo/ que una mujer y un hombre un día se quieren,/ se van quedando solos poco a poco…».

A esto sabe el sexo dentro de una iglesia

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Cuando virtud y pecado se encuentran sacan chispas. Abstinencia y desenfreno, dos caras del mismo Jano, ambas concentradas en el deseo: una por negación, otra por descaro. La oscuridad rota por la luz de las velas, lo prohibido y al mismo tiempo lo sublimado hacen un coctel invitadorsísimo.

Estoy leyendo Los almuerzos, novela del colombiano Evelio Rosero que se desarrolla en una parroquia de Bogotá y regala pasajes impecables como éste, cuando el jorobado Tancredo y la joven Sabina se encuentran, encendidos, debajo del altar:

«Resopló, era una llama que se consumía, el único cirio encendido de la misa. Tancredo la sintió despojarse de un tirón de su blusa, adivinó el gesto avasallador de la penumbra, los brazos alzados, la prenda que caía. Como por una llama negra el templo se hizo cálido, se incendió el aire, que olía al cuerpo pálido de Sabina, al escalofrío de sus pechos recién descubiertos, al sudor de sus axilas, al miedo y la alegría de toda su carne dispuesta, que se atrevía».

Sí, algo así debe ser el sexo en una iglesia.

#LunesDeHumor El acoso de los valores (que valen la pena)

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Este magnífico cartón de Calvin & Hobbes aplica para este #LunesDeHumor.

Luego de estar metida en el mundo oficinil durante muchos años (más de los que es sano recordar) llevo meses trabajando por mi cuenta, disfrutando una libertad que se me había olvidado que era posible y dándome lujos impagables: comer con mi adolescenta casi a diario, ver cuando se me da la gana a quien me hace temblar el piso, asomarme con frecuencia a que los árboles me hipnoticen y pasármela entre palabras todo el bendito día.

Estos son mis nuevos valores, con los que feliz acoso a quien se me ponga enfrente. Total, me gané el derecho.

 

En el amor, en más de 400 años no hay nada nuevo

Don Quijote, 2a. parte, Cap. 58
Don Quijote, 2a. parte, Cap. 58

 

Esta feroz ternura

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¿Cómo puedes besar así? ¿Cómo puede alguien besar así a alguien, apretar los dientes con los labios de ese modo, ese atropello?

¿Cómo soporto la suave violencia de tu boca, la feroz ternura tan dulce que tiene un dejo amargo?

¿Cómo no se acaba el mundo, cómo salgo a la noche helada, al mundo que es un desconocido y yo, una loca?

#MiércolesDePoesía La Ciudad de México se cubrirá de versos

Fotos: www.accionpoetica.com
Fotos: http://www.accionpoetica.com

Al menos 27 mil espacios públicos serán intervenidos con poesía a través de un acuerdo de las asociaciones civiles Acción Poética, Mensajeros Urbanos y Corazón Urbano, con la Secretaría de Desarrollo Social y la marca de pinturas Comex. La iniciativa arranca el 17 de abril y forma parte del programa de mejoramiento barrial de la Ciudad de México, según informa el periódico Milenio.

Desde hace tiempo conozco el trabajo de Acción Poética, su propuesta de sacar la poesía de los libros y plasmarla en muros «robados», tomados por asalto. Las fotos que ilustran esta entrada son tomadas del sitio accionpoetica.com, movimiento que nació en 1996 y está presente en varios países hispanoamericanos, entre ellos Perú, Argentina, Venezuela Chile, Uruguay y España, además de México. En 2013 escribí esta entrada al respecto, feliz porque cerca de casa encontré una mañana un muro intervenido con un verso. 

Bueno, pues me da mucho gusto que vaya a ocurrir esta iniciativa de literatura urbana y que mis impuestos se conviertan en pintura para escribir versos. Sólo espero (sospechosista como soy) que de verdad se trate de poesía y de juegos lingüísticos inteligentes, no de contenidos buena onda, no como los definió el titular de la SEDESOL: «mensajes que llevan a la reflexión y buenas vibras». Ojalá que la estupidez política no termine jodiendo algo que de inicio suena tan bien.

Voy a estar pendiente, tomando fotos cuando vea muros con versos y compartiéndolas aquí. Si tú te encuentras uno, compártelo también para documentar el tema en conjunto.

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José «Monero» Hernández: Poner a actuar al Che

Foto: revista Santo y seña
Foto: revista Santo y seña

Aquí, lo que el reconocido ilustrador dijo sobre su nueva locura: dirigir las cámaras para el Che Guevara.

La cámara hace un close-up al cerillo que raspa una superficie y, con la cabeza hecha fuego, enciende un puro. Luego, una mano escribe: “Habana, 1965. Año de la Agricultura. Fidel: Me recuerdo en esta hora de muchas cosas, de cuando te conocí en México…”. Ok, no es una película, pero podría serlo porque cuenta una historia a partir de atmósferas visuales. Y encuadres fregones. Y movimientos de cámara. Es que al dibujar la novela gráfica Che, una vida revolucionaria, José Hernández desquitó sus años como estudiante de cine. Y sí, el libro parece hecho de celuloide. O parece una cinta que se transmutó en hojas. En cualquier caso, es como si el Che hubiera actuado para Hernández. Faltaba más.

Colaborador de La Jornada y de Proceso, coeditor de El Chamuco y ganador del Premio Nacional de Periodismo en 2001, José tomó como guión el libro canónico y homónimo de Jon Lee Anderson sobre el revolucionario (qué ávido). Por consiguiente, se aventó la puntada de tener como protagonista a un ícono mundial, el San Che, patrono de las revoluciones, que hoy es llavero, taza, camiseta, pluma, llévelo, llévelo. Pero es también el personaje tenebroso que otros denuestan, asesino más que mártir. Del blanco al negro y de regreso, ¿cuál de todos iba a poner a actuar? El camino que el caricaturista planteó, de acuerdo con Jon Lee y con la editorial Sexto Piso, fue el menos fácil: evitar los extremos y presentar a la persona de Ernesto “Che” Guevara, contradicciones incluidas. Así, en la novela figura el hijo de mamá, lo mismo que el guerrillero que ejecuta a un traidor y le requisa su reloj. O sea, el Che actúa de sí mismo. Y convence.

El libro que acaba de publicarse es el volumen 2, Cuba (“Si Star Wars arrancó a la mitad, ¿por qué nosotros no?”, preguntan José y sus ojos brillantes). A fines de este 2016 saldrá el 1, correspondiente a la estancia del guerrillero en México, y en 2017, el relativo a Bolivia, para coincidir con los 50 años de su muerte. En este primer volumen, espléndido en fondo y forma, no me parece que haya duda: el dibujante salió airoso como “director” del debut cinematográfico del Che.

Aquí, lo que dijo en entrevista sobre este trabajo.

DOS RASGOS
Aunque me impresionaba su congruencia, Guevara no era un referente para mí, sobre todo porque fue un convencido de la lucha armada y yo estoy totalmente en contra. Sin embargo, al estudiarlo vi que era íntegro hasta la exageración y lo admiré más. Nunca admitió trato preferencial para sí ni para los suyos. La congruencia fue uno de los rasgos que más me interesó enfatizar de él; el otro fue su idealismo. Sabía que en una revolución se triunfa o se muere y no le causaba conflicto. Luego de una batalla escribió en su diario: “Noté algo que nunca había sentido: la necesidad de vivir. Eso debe corregirse”. Imagínate.

NO SABÍA DIBUJAR
Una cosa es la caricatura política que hago, poner cabezotas y cuerpecitos, pero otra es hacer algo realista. Cuando trabajé el libro Septiembre. Zona de desastre con Fabrizio Mejía Madrid me di cuenta de que realmente no sabía dibujar. Para este libro tuve que hacer muchos bocetos antes de arrancar y luego, ya metido en el proceso, corregí mucho. Varias veces me amanecí dibujando.

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CONSTRUIR VERACIDAD
Quise presentar la historia de una manera cíclica, tanto narrativa como visualmente, así que el libro arranca cuando el Che sale de México y termina cuando deja Cuba. Me documenté bien, para que cada cosa fuera tanto veraz como verosímil. Leí unos 10 libros sobre el personaje y todas las novelas gráficas que encontré. También vi muchas fotos de él a lo largo de su vida y hasta estudié su caligrafía, para fusilármela cuando le escribe a Fidel. Por otro lado, investigué sobre esa época en la isla: cómo eran las casas, los coches, la ropa.

LABOR DE EDICIÓN
Como quise hablar de una persona, más que de un personaje, al decidir qué incluir equilibré momentos históricamente imprescindibles, con otros que no son tan relevantes pero tienen peso dramático. Por ejemplo, la relación del Che con su mamá era muy cercana y en las novelas gráficas sobre él casi no se aborda. A mí me parece narrativamente fuerte que, en diciembre de 1956, tras un ataque de Batista, los papás del Che leen en el periódico de Buenos Aires que lo mataron. La mamá llama a la redacción y le dicen que la noticia no está confirmada. Llega la noche de Año Nuevo, están tristes, y en eso un anónimo mete bajo la puerta una carta en la que él mismo confirma que está vivo. Me pareció indispensable no dejar fuera esa escena.

MÁS ALLÁ DE LA FOTO DE KORDA
Usando herramientas de cine que aprendí en el CUEC armé secuencias que funcionaran como pequeñas historias. Con ellas busco atrapar al lector, que se pique con la acción. ¿Quién me gustaría que leyera la novela? Ojalá les guste a jóvenes que sólo conocen al personaje por la foto de Korda y sea una puerta para que de ahí pasen, por ejemplo, al libro de Jon. Pero también creo que puede disfrutarla gente que conoce bien la revolución, porque le añade detalles nuevos.

ACCIÓN GRÁFICA
No me gustan las historietas con narrador. Es muy fácil que un texto lo diga todo, pero lo padre es que los hechos se cuenten con imágenes. Por eso, aquí los diarios y cartas del Che son los que complementan los dibujos. También cito de pronto lo que se dijo en un programa de radio, lo que publicó The New York Times o lo que otros personajes opinaron. Me gusta que las páginas tengan poco texto, que la acción se narre gráficamente.

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(Originalmente publicado en la revista Santo y Seña, marzo 2016).

#LunesDeHumor Remedio contra el ansia celulítica

Cartón: Liam Walsh para The New Yorker
«Evita que mire mi celular cada dos segundos». Cartón: Liam Walsh para The New Yorker

 

Como soy muy pero muy brillante, descubrí hace tiempo un tesoro escondido: los cartones de The New Yorker. Es una de esas revelaciones que humildemente ofrecí al mundo a través de los #LunesDeHumor de este blog, sin interés de ser reconocida.

Bueno, pues he aquí uno de mis favoritos. Se me ha antojado aplicar el remedio, sin duda. A ver si así. Seguiré informando.

Aquí Liam Wash, el ilustrador y creador del cartón, muestra en muy breve video los bocetos de cómo surgió la idea.

De cómo este escritor se parecía a un escorpión

 

Malcolm Lowry
Malcolm Lowry
Anoche, en la madrugada, terminé de leer Under the volcano (Bajo el volcán), novela del escritor inglés Malcolm Lowry. Es un golpe tras otro de estilo, de imágenes, de poesía en prosa, de trama, de cabrón ritmo para hablar del infierno (con ecos de Dante y de Fausto), de personajes. En otro momento quiero escribir sobre algunas de las muchas cosas que sacuden de este portento de novela, pero hoy dejo aquí un fragmento que se me atora en la garganta como una piedra, por terrible y bello.

Cuando el personaje del Cónsul, en su ininterrumpida borrachera, ve un escorpión en la pared, comenta:

«A curious bird is the scorpion. He cares not for priest nor for poor peon… It’s really a beautiful creature. Leave him be. He’ll only sting himself to death anyway» y más tarde, al ver otro escorpión muerto, señala: «Maybe the scorpion, not wanting to be saved, had stung itself to death». ( Capítulos 6 y 12, pp. 196 y 352 respectivamente en mi edición de Harper Perennial).

(Aquí, una traducción que encontré en Internet y que es, al menos, decorosa. Es de Raúl Ortiz y Ortiz: «Curiosa ave es el alacrán. Le da lo mismo el cura que el pobre peón… Realmente es una criatura hermosa. Déjalo. De cualquier manera morirá por su propio aguijonazo […] Tal vez, como el escorpión no quería que lo salvaran, se había matado con su propio aguijón»).

El Cónsul es tan parecido a ese animal, tan idéntico en su afán autodestructivo. Y Lowry, el autor, también lo fue. Los tres asumen como propia la afirmación: «What if courage here implied admission of total defeat?». («¿Qué ocurriría si aquí la valentía entrañara admitir la derrota total?»).

Villoro: El periodismo le da sentido a lo que no lo tiene

Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)
Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)

Leo que a Juan Villoro le dieron el Premio Periodismo Diario Madrid, por su trabajo sobre temas de la cultura hispanoamericana, además del Premio José Emilio Pacheco, en la Feria del Libro de Mérida. Anda muy celebrado, pues.

La suya es una pluma sólida tanto en la arena literaria como en la periodística, pero desde hace tiempo su trabajo como cronista y ensayista es el que más me interesa. Cuando fue mi maestro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM leí sus novelas El disparo de Argón y El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica, además de los cuentos de La noche navegable. Lo disfrutaba mucho como narrador. Recientemente me gustó su Conferencia sobre la lluvia y el volumen de cuentos Los culpables, pero de algunos años para acá me he decantado por su trabajo periodístico con aroma a literatura: me gustan mucho los textos que publica en SoHo Colombia, en El Malpensante, en Etiqueta negra, en Letras Libres.

Hace unos años leí algo que le dijo en Argentina a Leonardo Tarifeño, magnífico periodista y querido amigo. Busco la cita en Internet y, claro, ahí está: «El gran desafío de la crónica consiste en construir un relato que haga tolerable lo intolerable y darle sentido a aquello que no lo tiene». Ese es el periodismo que de verdad me apasiona y me parece retador: no el de la coyuntura (si el Presidente dijo A o B, si hoy vendrá X político de visita al país), sino el que rasca en las entrañas y expone con lucidez y análisis temas como la teatralidad del narcotráfico, como en este texto suyo: La alfombra roja, el imperio del narcoterrorismo. Me parece que esa es una de sus enormes virtudes. Y aunque a veces creo que se excede desempeñando un papel de opinionólogo, es un tipo brillante y mesurado que con frecuencia arroja luces sobre lo que pasa en el país y en el mundo.

En fin, todo esto para decir que me da gusto que su pluma sea reconocida. Claro, como si a él le interesara mi opinión.

 

 

¿De dónde viene la palabra «bikini»?

Raquel Welch, cartel de la película Hace un millón de años (1966)
Raquel Welch, cartel de la película Hace un millón de años (1966)

Me encanta la ociosidad de conocer el origen de las palabras, así que aquí va ésta.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos continuó haciendo experimentos con bombas atómicas, ahora en el atolón Bikini de las Islas Marshall, en el Océano Pacífico. El sitio estuvo bajo poderío japonés por años, pero en 1944 fue conquistado por los estadounidenses, básicamente porque estaba alejado de rutas de aire y agua. Así, previo desalojo de los pobladores, en 1946 se dejaron caer sobre Bikini dos bombas del tamaño de la arrojada en Nagasaki. La condena mundial fue importante, dado que no había pasado ni un año desde las dos bombas lanzadas sobre Japón.

En ese mismo año, el ingeniero francés Louis Réard creó un traje de baño femenino de dos piezas que ofendió a las buenas conciencias (siempre dispuestas a ello) porque mostraba el ombligo. Fue tal el escándalo que ninguna modelo quiso lucirlo en la presentación en París, de modo que Réard tuvo que contratar a una bailarina de cabaret para ello.

Le llamó, irónicamente, bikini.

(Con información tomada del libro La fascinante historia de las palabras, de Ricardo Soca).

#MiércolesDePoesía Amar hasta que cueste respirar

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(da click en el enlace de arriba para oír la canción)

Por accidente descubro a la española Vanesa Martín. Me gusta su voz y los hilos de alma que arrastra. Además de cantante es compositora de cosas como éstas, que invito a este #MiércolesDePoesía porque sí: a veces ni yo misma me lo aguanto, pero no sé de otra.

«[…] Si me llevas a otro sitio donde nada entorpezca,
que no haya ruido más fuerte que tu voz así de cerca.
Si me enseñas la salida y decido quedarme dentro
ve bajando la bandera, sobra tela en este cuerpo.

Sintiéndonos una vez más
hasta que nos cueste respirar
gáname la vida.
Hazme el amor una vez más
hasta que nos cueste respirar […]

Soy tan tuya que ni yo, ni yo misma me lo aguanto».

Morirme de miedo, pero hacerlo igual

  
«Ella me dijo que yo era una de las personas más valientes que conocía. Cuando le pregunté por qué me dijo que porque era una cobarde total, pero a pesar de todo seguía adelante y hacía las cosas». -Pema Chodron, Cuando todo se derrumba 
En eso estoy, gente. Al menos quiero decirlo. 

#LunesDeHumor A veces funciona

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Dejo esto por aquí, en espera de que resuelva algún caso desesperado. Si no, al menos ya hice mi parte de proponer una salida.

Buen #LunesDeHumor

#SábadoDeMúsica Canción para quien está lejos

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Mi catálogo de ausencias tiene una primordial: mi papá, que hace 32 años se volvió una sombra que me acompaña a todas partes. Y todos tenemos, de un modo u otro, piezas faltantes del rompecabezas. Así que la Playlist de hoy se arma, justo, con la rola que quisieras poder cantar a quien está lejos, por muerte o por separación. Mi opción es Missing You, de Diana Ross. Me parte eso que quisiera poder decirle aunque sea a través del teléfono como el que recuerdo de mi infancia: «I try to understand the reason you left me… There was so much you gave me to my heart, to my soul. There was so much of your dreams that were never told. You had so much hope for a brighter day… I’m missing you». Tell me why the road turns». Abajo están las propuestas a través de @danioska y mi Facebook personal. Si quieres añadir la tuya anótala en los comentarios.

  1. Cristina Liceaga Ahora, interpretada por Ana Belén
  2. Lux Lancheros Amor eterno, interpretada por Rocío Dúrcal
  3. María Rosas Bewitched, Bothered and Bewildered, interpretada por Rod Stewart y Cher
  4. RamRock Bon Voyage, de Sparks
  5. @GabrielaVGE Contigo a la distancia, interpretada por Los Tres Ases
  6. @eljrz_ Crimen, de Gustavo Cerati
  7. @econokafka Di por qué, de Cri-Cri
  8. @PilarCamachoG Dónde esta la vida, de Francisco Céspedes
  9. @michrade Escríbeme en el cielo, de Sentidos Opuestos
  10. David Miklos Everytime You Go Away, de Paul Young
  11. @padron_lupita Fly, de Céline Dion
  12. @asinju Fuiste mía un verano, de Leonardo Favio
  13. @Malakatonche Funny Little Frog, de Belle & Sebastian
  14. Mauricio De París Núñez Giving Yourself Away, de RATT
  15. @quico70 Goodbye, Stranger, de Supertramp
  16. @olivelasco Hacerte venir, de Amaury Pérez
  17. @leonRod79 Historia de un sueño, de La Oreja de Van Gogh
  18. Dania Castañón I’m Already There, de Lonestar
  19. @romanmatthews83 I’m Not In Love, de 10cc
  20. Myriam Hudson In My Life, de The Beatles
  21. @YoSoyBecko La casa, de Los Caramelos de Cianuro
  22. @danioska Missing You, de Diana Ross
  23. Camarero My All, de Mariah Carey
  24. José de Jesús Montoya My Heart Will Go On, de Céline Dion
  25. Claudia Sánchez My Way, de Frank Sinatra
  26. @KaryPrudencio Nada personal, de Juan Pablo García con Catalina García
  27. @LopezCalvaPablo Nobody Home, interpretada por Rick Wakeman
  28. @bibianafaulkner Only For You, de Heartless Bastards
  29. Gabriella Morales-Casas Our Love Is Here To Stay, de Gene Kelly
  30. @jorge2t23 Over The Rainbow, de El Mago de Oz
  31. @VicGuanajuato Por ti, de Óscar Chávez
  32. @cherrera313 y @miguelangeljg10 Procuro olvidarte de Hernaldo Zúñiga
  33. @65Murillo Romina, de Alejandro Filio
  34. Gerardo Cárdenas Siboney, de Rubén González
  35. @bartije Si me tenías, de Mijares
  36. @clausgr Soy lo prohibido, Victor Yturbe, «El Pirulí»
  37. @Artasanchez y @HectorOAguilar Stabat Mater, segmento XII, de Pergolesi
  38. @librojhon Stairway To Heaven, de Led Zeppelin
  39. Maru Moreno y @gcerveravalee Tears In Heaven, de Eric Clapton
  40. Ernesto Flores Vega The Love I Lost, interpretada por Harold Melvin & The Blue Notes
  41. Inés López De Arriaga Unforgettable, de Nat King Cole y Natalie Cole
  42. Alicia Alarcón Waiting For My Real Life To Begin, de Colin Hay
  43. Sara We’ll Meet Again, de Vera Lynn
  44. @RolonPicudo What’s The Time in NYC, de Garou
  45. @Rafaiq Wish You Were Here, de Pink Floyd
  46. @bernardodiaz16 Yo lo comprendo, de Víctor Yturbe «El Pirulí»

 

YOUTUBE

47. Patrica Bremauntz All You Alright?, de Lucinda Williams

 

48. @gmblawyer You And I, de Scorpions

«Compartido es el placer»

Imagen: Stefan Kuhn
Imagen: Stefan Kuhn

En el siglo I antes de Cristo, Tito Lucrecio Caro se aventó la puntada de decir que la mujer tiene placer sexual. Es decir, el hecho de que busque el sexo no sólo obedece a un impulso natural: lo puede disfrutar. Las religiones y la ciencia tardaron muchos siglos en aceptar eso que Lucrecio no puso en duda, tremendamente adelantado a su tiempo. Va este fragmento de su libro De naturaleza, nomás por el gusto de celebrar que es viernes y que sí, el placer es de dos:

«Y no siempre la mujer suspira de amor fingido cuando abraza el cuerpo del varón y con su cuerpo lo junta y sujeta, mojando besos con chupar de labios; porque de corazón lo hace muchas veces y, buscando compartir el gozo, acucia para recorrer la amorosa pista. Y no de otro modo pájaros, vacas y bestias, ovejas y yeguas se pondrían debajo del macho, si no es porque, así que entran en celo, se enardecen sus partes rebosantes, y a los amorosos respingos gozosas responden. […] Eso nunca lo harían si no supiesen el gusto que se dan, capaz de dejarlos atados. Por tanto, digo y repito como hasta ahora, compartido es el placer».

-Tito Lucrecio Caro, La naturaleza, Libro IV, 1193-1207, traducción de Francisco Socas, Gredos, 2010.

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