#MiércolesDePoesía «Se me antoja una boca temblorosa»

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«Para mí, la poesía es la expresión más alta que puede haber. Y si no he sido un gran poeta es porque se me ha facilitado más la prosa», mintió el escritor mexicano Fernando del Paso en marzo pasado, en entrevista con el periódico Excélsior. Qué sinvergüenza embustero, carajo, cómo no va a ser un gran poeta si cada línea que escribe en prosa es poesía decantada, si sus poemas se meten por ojos y oídos y se quedan habitándolos, si pone el mundo en llamas con sus palabras que eran de todos pero nunca supimos hacerlas sonar como él.

En días recientes se anunció que se le otorga a Del Paso el Premio Cervantes 2015, el mayor reconocimiento a los escritores de habla hispana, así que dejo este soneto suyo como público desmentido. Por favor, hazte el favor de leerlo varias veces, en voz alta, para que cada línea te revolotee en la lengua como una mariposa, en esa boca temblorosa que se antoja.

Buen #MiércolesDePoesía.

«La rosa es una rosa es una rosa.
Tu boca es una rosa es una boca.
La rosa, roja y rosa, me provoca:
se me antoja una boca temblorosa.

La roja, roja sangre rencorosa
de la rosa, que quema lo que toca,
de tu boca de rosa se desboca
y me moja la boca, ponzoñosa.

La pena, pena roja de mi vida,
de no vivir bebiendo ese lascivo
licor de boca rosa y llamarada,

rubor de rosa roja y encendida,
me ha dejado la boca al rojo vivo,
del rojo de una rosa descarnada».

Dije: «Siendo niña descubrí la sonoridad de la poesía y me quedé ahí»

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El 9 de noviembre pasado estuve como invitada en el programa de radio Arcadia, que desde hace años conduce espléndidamente Rowena Bali en Radio Ibero 90.9 FM, con la participación de Agustín Peña. La conductora, ella misma autora de larga trayectoria, se centra en entrevistar escritores y bucear tanto en su vida como en su trabajo literario. Algunos de ustedes no pudieron oírlo y algunos otros me pidieron subir el Podcast. Bueno, pues en un arranque de autocomplacencia lo dejo aquí abajo.

Me gustó sobre todo porque Rowena puso sobre la mesa temas varios para que pudiéramos tejer una conversación sabrosa, inteligente, con muchos acentos. Sin duda es la entrevista más rica que he tenido: ahonda en mis primeros años y en mis lecturas de infancia, lo que explica bastante de quién soy, además de abordar otras esferas que inciden en mi escritura, como la familia, la maternidad, los viajes, mi trabajo profesional. Así logra una plática que creo que se disfruta, a pesar de la entrevistada.

PD Al final, en el minuto 49, hay un pequeño fragmento que se corta: estoy hablando del libro de Bushido y de pronto Rowena dice: «¿Por qué? Ya me despertaste la curiosidad» y yo hablo de que me gusta mucho por su historia y que amo a los colombianos, lo que no hace sentido. Faltan unos segundos, en los que me preguntó cuál sería mi lugar ideal, mi Arcadia, y yo respondí «Cartagena de Indias». Voilá.

PPD Perdón, bajaron el enlace a la entrevista y no la encuentro. =S

#LunesDeMonos Culpas compartidas

Cartón: Tute
Cartón: Tute http://www.tutehumor.com.ar

Difícil, elegir un cartón para este #LunesDeHumor. Ante el terrorismo, cada uno jala para su lado y descalifica la opinión ajena porque, justamente, comete el pecado de ser ajena. Están los que se pintan la cara tricolor y los que los critican; los que piden rezar por París y los que dicen que primero hay que rezar por los muertos no europeos (y, un poco más allá, los que dicen que no hay que rezar); los que piden a su Dios que intervenga contra los del Dios de la acera de enfrente. En todo caso, nadie aplaude la violencia, al menos no públicamente. Lo haría ver a uno tan mal, aunque en el altar particular prenda cirios a Nuestro Señor de la Intolerancia.

Me interesa tratar de resumir el fondo de las posturas confrontadas, con ánimo de complicarme la vida. Resulta en: el discurso de la violencia de ISIS es condenable en todos los idiomas, pero igualmente lo es el ataque occidental contra civiles, las masacres cotidianas en África, Medio Oriente y Latinoamérica, gran cantidad de ellas responsabilidad de países del Primer Mundo. No me parece que sean opiniones autoexcluyentes salvo si se quiere simplificar el tema. La objetividad no existe, cada uno cargamos con nuestra parcela de subjetividad, pero para acercarnos un poco a la verdad resulta útil ver qué parte nos toca de la responsabilidad que le echamos al otro. Porque sí, en lo público igual que en lo privado todos solemos estar de acuerdo en que las culpas son compartidas, siempre y cuando eso involucre únicamente a los demás. Faltaba más.

Esta opinión de Noam Chomsky abona a la discusión: «Estados Unidos es el creador del Estado Islámico».

 

 

#SábadoDeMúsica Tanto por decir. Dilo con música

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Armemos la ‪#‎Playlist‬ colectiva. ¿Qué canción propones para hoy? Está la absoluta atrocidad de los ataques en París, pero también el artificio de que al mundo le importe la masacre de europeos/estadounidenses, no la violencia cotidiana en países sin rating. Está la religión como discurso totalitario de uno y otro bando, están los nacionalismos y pendejismos reduccionistas, según los cuales cada uno tiene 100% de razón y la suma no da. Está la solidaridad poquitera del ‪#‎PrayForParisYPasemosAOtraCosa‬. Y está el idiota que sólo pregunta: «¿hay mexicanos (o españoles o colombianos o argentinos…) entre las víctimas?». Finalmente, está el mensaje de odio de hoy. Y el que vendrá mañana.

En este contexto multiangular, ¿qué canción define hoy tu estado de ánimo? Anótala en los comentario y la añado a la Playlist del #SábadoDeMúsica.

Mi elección es Anthem, de Leonard Cohen, con su agudo «[…]I can’t run no more/ with that lawless crowd/ while the killers in high places/ say their prayers out loud./ But they’ve summoned, they’ve summoned up/ a thundercloud/ and they’re going to hear from me.// Ring the bells that still can ring/ Forget your perfect offering/ There is a crack in everything/ That’s how the light gets in».

 

  1. Eliane Sales y @F4U_4 All You Need Is Love, de The Beatles
  2. Fernando Campo Among The Leaves, de Sun Kil Moon
  3. María Rosas Blowin’ In The Wind, de Bob Dylan
  4. Marcela Sánchez-Greene Clandestino, de Manu Chao
  5. Lux Lancheros Deja, de Sidestepper
  6. Arturo Erremental Nessuno Ellos dicen mierda, de La Polla Records
  7. Myriam Hudson Fragile, de Sting
  8. Sara The Future, de Leonard Coehn
  9. Ernesto Flores God, de John Lennon
  10. Leo Agusto Give Peace a Chance, de John Lennon, interpretada por Joe Cocker
  11. Israel Spriu, Norma Gabriela Sánchez Gómez, Flor Profusa, @enguilo_eee y Bellaespíritu Imagine, de John Lennon 
  12. Adriano De Lucio It’s a Wild World, de Cat Stevens
  13. José de Jesús Montoya Jueves, de La Oreja de Van Gogh
  14. Paul Canzino La foule, de Édith Piaf
  15. @danywino La Marseillaise, himno de Francia interpretado por Les Révolutionnaires
  16. @CCH_1973 Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi
  17. Eréndira Cruzvillegas Mal bicho, de Los Fabulosos Cadillacs
  18. Cristina Liceaga Miss Sarajevo, de Bono, The Edge, Adam Clayton…
  19. Ana Victoria Taché Nada particular, de Miguel Bosé
  20. Dulce Villaseñor Ocean of Noise, de Arcade Fire
  21. Gabriella Morales-Casas One, de U2
  22. Alejandro Rosas Quinteto de cuerdas en Do Mayor (Adagio), de Schubert
  23. @gusvigos Réquiem (fragmento), de Giuseppe Verdi
  24. @Mithveaen Selling Jesus, de Skunk Anansie
  25. Xabier Novella Sobreviviendo, de Víctor Heredia
  26. @elalexos Sólo le pido a Dios, interpretada por León Gieco
  27. @hmatuk The Sounds of Silence, de Simon & Garfunkel
  28. Betty Villicaña Tienes que decidir, de Liliana Felipe
  29. Mónica Soto Icaza Under Pressure, de Queen y David Bowie
  30. Carlos Carranza Us and Them, de Pink Floyd
  31. Hijos de Eliane Sales =) We Are The World, interpretada por varios artistas
  32. Jorge Luis Borgia World Painted Blood, de Slayer
  33. Inés López de Arriaga y Maru Morrno Yo vengo a ofrecer mi corazón, interpretada por Fito Páez

Leer no sirve para nada

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Algunas actividades son realmente inútiles. Mejor dicho: uno es un inútil improductivo cuando las practica. Como tener sexo. O pasar los ojos por las páginas de un libro.  

Son tareas ociosas porque no pagan cuentas ni resuelven problemas. Es más, muchas veces los generan: broncas de cama y miopía son consecuencias asociadas a cada una. Y si uno le suma que cada vez que las practica le quedan millones de veces pendientes, la cosa pinta mal. Además, sobre leer hay un inconveniente adicional: «Si uno leyera un libro diario estaría dejando de leer cuatro mil, publicados el mismo día […]». Entonces, ¿para qué perderse entre renglones? Aquí va una probable respuesta: «Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído? nada. Decir: yo sólo sé que no he leído nada, después de leer miles de libros, no es un acto de fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta la primera decimal de cero por ciento. Pero, ¿no es quizá eso, exactamente, socráticamente, lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser simplemente ignorantes, para llegar a ser ignorantes inteligentes. […] Quizá, por eso, la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan. ¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales». -Gabriel Zaid, Los demasiados libros, Océano

Ayer, 12 de noviembre, se celebró en México el Día Nacional del Libro. En 1979, el gobierno de José López Portillo lo decretó en homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz, nacida en un día como éste y quien dijo: «No escribo por saber más, sino por ignorar menos». Valga esta cita de Gabriel Zaid, ese notable vicioso de los libros, para hablar del tema. El asunto es así de clarito: leer no sirve de nada, pero como da una cierta aura de intelectualidad conviene hacerlo de vez en cuando. Ahora, algunos que practican a diario la lectura como si fueran al gimnasio dicen que lo interesante no es cuánto uno lea, ni si atraviesa cientos de títulos como una obligación penosa, fatigante. Dicen que lo rico es asuntarse con ellos como aliados necesarios, como la posibilidad de vibrar en vidas alternas y enriquecer la ignorancia. Eso dicen y añaden: aunque no sirva de nada. Como el sexo.

PD El escritor mexicano Fernando del Paso es nombrado Premio Cervantes 2015. Me alegro muy mucho. Merecidisímo. Da click aquí para ir a uno de sus Sonetos con lugares comunes.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios del sitio web de SoHo).

 

#MiércolesDePoesía Odio y amo (sí, igual que ella)

Princesa mughal, miniatura india.
Princesa mogola, miniatura india.

«¡Que mi corazón estalle!

¡Que el amor, a su antojo,

acabe con mi cuerpo!

Nada tengo yo que hacer, oh, amiga,

con un amante de corazón tan inestable!»—

así dijo la hermosa de ojos de gacela,

llena de vehemencia,

en el exceso de su ira;

mas, al mismo tiempo, escudriñaba

con mirada inquieta

el camino por donde él había de venir».

(Amaru, Cien poemas de amor. Versión directa del sánscrito de Fernando Tola, Barral Editores).

Este poema de Amaru (o Amaruka), autor indio de alrededor del siglo VII, me desarma por delicado y certero. Porque presenta una situación con la finura de un cómplice que ha estado en los zapatos del acusado. Porque asume que amar y odiar no son antónimos sino, acaso, complementarios que se afilan mutuamente. Porque me recuerda aquello de Catulo: «Odio y amo.  Tal vez preguntes: ‘¿Cómo es posible?’. No lo sé, pero siento que así es y me tortura». Porque le pasó a esa mujer y me pasa a mí con más frecuencia de la que quisiera. Porque, claramente, no somos originales.

Buen #MiércolesDePoesía.

Qué, cómo y cuánto leemos los mexicanos

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La Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015, dada a conocer esta semana por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), revela que en México se lee un promedio de 5.3 libros al año y que la preferencia de 90% de los lectores es por libros y revistas impresos. Además, la mayor parte de los 5,845 encuestados dijeron elegir, en ese orden, libros, periódicos, redes sociales, revistas, sitios web y cómics.  También se ve que los formatos digitales aparentemente han ampliado el porcentaje de lectura pero que, aunque van ganando terreno, aún les falta mucho para ser decisivos. La otra conclusión que arroja el estudio es algo que se sabe desde siempre: la influencia de padres y maestros es crucial en la formación de niños lectores.

El tema me interesa muchísimo, por deformación personal y profesional, así que hice un análisis a bote pronto. Si los primeros objetivos del estudio son «Conocer prácticas y hábitos de lectura en México» y «Diagnosticar necesidades y fortalezas de los lectores mexicanos», en primera instancia tengo que decir que la precisión de los datos me genera reservas. Por ejemplo: si se considera que leer en redes sociales es leer, habría que tomar en cuenta que también se leen los letreros en la calle y las etiquetas en el supermercado. Creo necesario delimitar bien ese punto para que el siguiente estudio sea realmente revelador en ese sentido. Además, de acuerdo con la investigación, más mexicanos prefieren leer libros (21%) que navegar en Internet (12%, números redondos). ¿En serio? Y, según esto, quienes sí leen privilegian en primer lugar la novela, pero en segundo término mencionan los «temas religiosos» (35%), sesgados por la incomprobable falacia de que leen la Biblia. Ya Peña Nieto dio cátedra al respecto. También resulta que la poesía tiene más adeptos (17%) que los libros de autoayuda (13%). ¿De veras? Sería una noticia para emborracharse por una semana, pero no lo creo. Además, si bien me parece muy interesante que por primera vez Conaculta haya querido medir la preferencia de escritura de los encuestados, me parece que en esta época 2.0, ese me gusta escribir del 32% puede fácilmente entenderse como me gusta mandar WhatsApps.

En fin, los resultados son los que son y, a partir de ellos, entresaco estas primeras onclusiones.

QUINTA ACTIVIDAD PREFERIDA

Leer corresponde a 21% de las preferencias de los mexicanos de entre 12 y 29 años, es decir, es la quinta actividad favorita. Esto representa menos de la mitad de quienes prefieren ver televisión (53% en números redondos). Entre leer y ver televisión se cuelan practicar deporte, reunirse con amigos o familia, oír música.

FORMATOS DIGITALES, AÚN TÍMIDOS

El libro y la revista impresos siguen dominando por mucho: casi 90% sólo los lee impresos, contra 3% que sólo los lee digitales y 10%, que acude a ambos formatos.

INSTANTÁNEA DE LA TRAGEDIA NACIONAL

Sólo 16% saca libros de las bibliotecas, contra 59% que los compra, fundamentalmente en librerías. Es una buena noticia para la industria editorial, pero pésima para un país con tantos pobres, sobre todo porque se menciona de manera importante la falta de bibliotecas cercanas a casa.

HAY ESPERANZA

A la pregunta «¿Por qué lees?», 44% contestó por entretenimiento y 30% para estudiar, contra 11% que dijo para trabajar. Vaya, por Fortuna la lamentables campaña «Lee 20 minutos al día» no ha tenido impacto: la gente sigue creyendo que leer es un disfrute.

POR QUÉ NO SE LEE MÁS

Falta de tiempo es el argumento de 80% de respuestas a la pregunta «¿Por qué no lees más?». Claro, en la atención del lector compiten cada vez más medios, digitales y otros. Creo que es una oportunidad de apostar por la literatura electrónica, interactiva, experimental.

REFORZAR LA LITERATURA ORAL

A la pregunta «¿De niño te contaban historias familiares?», 83% respondió que sí. Me parece que aquí hay un área interesantísima, en la que poco se hace: reforzar la valoración de la literatura oral.

FRENTE A OTROS PAÍSES

El promedio de lectura arrojado es de 5.3 libros por año, de los cuales 3.5 son por gusto y 1.8 por necesidad. El contraste con los países punteros es brutal: Finlandia 47; España 10; Portugal 8.5 pero, como triste consuelo, comparados con países latinoamericanos no estamos mal: Chile 5.4, Argentina 4.6, Colombia 2.2.

YO, COMO SUJETO DE ESTUDIO

Sólo por diversión vi dónde quedo yo. Resulta que pertenezco al:

  • 31% que dice escribir para expresar emociones y pensamientos, pero también entre el 20% que lo hace para sentirse mejor;
  • 54% que lee redes sociales a diario;
  • 44% de quienes recibieron estímulo en casa para leer,;
  • 5% que leyó más de 13 libros en el último año;
  • 25% que dice tener más de 25 libros en casa.
  • no-sé-qué-porcentaje que cree, con Teresa Castelló, que el gusto por la lectura no se puede imponer, «sólo alimentar o despertar».

RESUMEN

Dado que el tercer objetivo del estudio es «Conformar políticas públicas e iniciativas sociales en materia de fomento a la lectura», creo que el Plan Nacional de Lectura que se anunciará en breve deberá proponer estos cinco ejes:

  1. Crear y adecuar bibliotecas, además de promocionar eficientemente su uso;
  2. Enfatizar el fomento a la lectura entre niños, acercando los libros a su casa y escuela;
  3. Subrayar la intención de disfrute de la lectura, no su obligación;
  4. Apostar por la literatura electrónica, interactiva, experimental;
  5. Fortalecer la literatura oral y trabajar en su revaloración.

Da click aquí para ir a los resultados de la Encuesta.

#LunesDeHumor Lunes con ánimo de viernes

Cartón: Martín Favelis
Cartón: Martín Favelis

Así las cosas. Este pajarraco agudo y negro del argentino Martín Favelis dice lo que pienso: yo me imaginaba viviendo de escribir poesía, sin mayor preocupación, y no es precisamente el caso. Más bien, no es ni de lejos el caso. Dudo que algún día lo sea.

Me voy volando bajo con esta pregunta retórica, es decir, que se formula por mero deporte porque no espera una respuesta porque sabe que no la hay. Allá voy, tratando de esquivar los radares que con alarmas estridentes quieren recordarme que es lunes. Y yo con tan ánimo de viernes.

Fito y las líneas que hacen daño

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Se planta a mitad del escenario, sobre el piano, y remueve las vísceras de los recuerdos, las entrañas que vulneran. A golpe (de) bajo me lleva a un amor malogrado, de mal grado. Es el Teatro Metropolitan. Es Fito Paéz en concierto retrospectivo. Es «Muchacha».

«Yo te amé, no jugué con vos,
me ahogué en el mar de tu corazón.
Descubrir es perderse al fin
en los laberintos de la pasión».

Si se inhalaran, estas líneas harían menos daño.

 

#SábadoDeMúsica Celebración pacheca (o nuestro Weedstock particular)

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Ya merito.

El miércoles, la Suprema Corte de Justicia de México concedió el primer amparo federal para sembrar y cosechar marihuana para autoconsumo recreativo, vaya, por el puro gusto de ponerse pacheco en ósmosis con el Cósmosis. Así abre la puerta para la posible legalización del cannabis en el país.

Eso es de celebrarse, cómo no: significa un paso más hacia la muy deseable mayoría de edad ciudadana, hacia dejar de lado el puritanismo porfiriano que nos rige en muchas esferas. ¿Que alguien quiere darse un pasón? Que lo haga. ¿Que alguien no quiere? Que no lo haga. Igual que con el cigarro y el alcohol, con el aborto y el matrimonio gay, celebro que en México se legisle para ampliar libertades, para que cada quien tenga el derecho de decidir sobre su vida como quiera (incluido el masoquismo inenarrable de casarse). Además, representaría un avance para terminar con la brutal y lacerante guerra contra las drogas.

Así, la Playlist colectiva de hoy fue propuesta por mi muy querido Carlos Bravo Regidor (@carlosbravoreg) y obedece a la pregunta: ¿con qué canción celebras este fallo histórico de la Corte? Mi opción es una clásica del rock: Mariguana Boogie, del genial Lalo Guerrero (1949), con su ritmo machacón y su humor tipo «vamos pues a tronárnoslas… manos, digo yo». Aquí abajo aparecen las propuestas a través de este blog, de mi Twitter @danioska y mi Facebook personal. Previsiblemente hay mucho reggae, pero no sólo. La mezcla está sabrosa, perfecta para armar el Weedstock celebratorio.

 

  1. Marcela Sánchez Greene Aquí no podemos hacerlo, de Los Rodríguez
  2. Claudia Sánchez y @fercampo Because I Got High, de Afroman
  3. Dulce Villaseñor Cannabis, de Ska-P
  4. @clausgr Don’t Bogart That Joint, de Little Feat
  5. Pablo Ríos Yanes Do What You Like, de Blind Faith
  6. Mauricio Núñez Dr. Feelgood, de Mötley Crüe
  7. @carlosbravoreg En la ciudad de la furia, de Soda Stereo
  8. Carolina Enríquez Fly Me To The Moon, de Frank Sinatra
  9. @arr1910 For Once In My Life, de Stevie Wonder
  10. @danywino Gone, de The Black Crowes
  11. @AdrianoDeLucio Happy ‘Cause I’m Going Home, de Chicago
  12. @quico70 Heebie Jeebies, de Louis Armstrong
  13. Rafael Alucín In-A-Gadda-Da-Vida, de Iron Butterfly
  14. @luiserm58 In The Summertime, de Mungo Jerry
  15. @cueroderana Jane Says, de Jane’s Addiction
  16. @cherrera313 Kaya, de Bob Marley & The Wailers
  17. Jorge Luis Borgia La bestia pop, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
  18. Israel Espriu La venenosa, de Real de Catorce
  19. Paulina Santibáñez  y @enguilo_eee Legalize It, de Peter Tosh
  20. @_EduardoMoreno Little Green Bag, de George Baker
  21. @isarhe Living In America, de James Brown
  22. Ricardo Ruíz Magic Carpet Ride, de Steppenwolf
  23. @viramospiro María Mola, de Antonio Flores
  24. Víctor Varela Mary Jane’s Last Dance, de Tom Petty and The Heartbreakers
  25. @mai_baudouin Me gustas tú, de Manu Chao
  26. @jectorito Presta, de El Tri
  27. @QWERTY_DAMN Pursuit Of Happiness, de Steve Aoki
  28. @g_bouillon Roadhouse Blues, de The Doors
  29. Arturo Erremental Nessuno e Iván Viñas Smoke Two Joints, interpretada por Sublime
  30. @RolonPicudo y @TrollerSPORTS Sweat (A La La La Long), de Inner Circle
  31. Camarero The End, de The Doors
  32. @anaeliro Viva la vida, de Coldplay
  33. @rafacarballo Waiting In Vain, de Bob Marley
  34. Dania Castañón We Can’t Stop, de Miley Cyrus
  35. Ernesto Flores Vega With A Little Help From My Friends, interpretada por Joe Cocker

 

Y aquí van tres que no están en Spotify, así que las cuelgo desde YouTube:

@miradadelaluna Polecía, de Los Yerberos

 

Ana Victoria Taché Porro a porro, de Estopa

 

@JORGE_ARMANDO89 Revolution #9, de The Beatles

John Fante and me

He, himself.
He, himself.

«Me senté ante la máquina y escribí sobre ello, lo escupí tal y como habría tenido que suceder, lo vomité con tanta violencia que la máquina portátil retrocedía, resbalaba en la superficie de la mesa y se alejaba de mí […] Genial. Fantástico. Pero al leerlo de corrido se me antojó insulso y chapucero. Rompí los folios y lo tiré.» –John Fante, Pregúntale al polvo, Anagrama

Pues sí, pasa. Es más, me pasó ayer.

Me vacié sin pudor, dejé las tripas en el teclado para crear un poema defendible, pero luego tiré lo escrito como se desecha una venda vieja. Y expuse de nuevo la herida.

Me esforcé tratando de decir lo que quería, como quería. El resultado fueron líneas abigarradas, de las que me avergoncé como la madre de un hijo idiota.

Me pasó que, al menos en eso, me sentí cercana a John Fante. O, mejor, al personaje de John Fante.

A ver qué pasa hoy.

PD Mañana es #SábadoDeMúsica y la pregunta para armar la Playlist colectiva es: ¿con qué canción celebras el fallo de la Suprema Corte sobre la mariguana? Pon tu sugerencia en los comentarios y la añado. Aunque esta vez el tema es muy mexicano, si vives en otro país y quieres participar diría que propongas una canción con la que festejarías la despenalización del cannabis en tu país.

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Cuatro pelis que fueron de papel

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Este mes se estrenan en México varias cintas basadas en libros. Bien vale la pena mencionarlas y recordar los títulos que las soportan.

Libro y pantalla manejan lenguajes distintos, emplean recursos diferentes, incluso tiempos que no se parecen, así que la discusión simplista de si el libro es mejor que la película o viceversa me da flojerita. Eso sí, mi deformación lectora hace que normalmente termine clavándome más con los personajes tejidos en mi mente desde las páginas de un libro, que de los montados en pantalla. Supongo que influye que a los primeros los invito a vivir a mi casa durante las semanas que toma la lectura, les doy un tono de voz, los voy construyendo, los veo cambiar y me acompañan en el día a día. Así, muchos se vuelven parte de la familia, como Frankenstein. Cuando leí hace años la novela, me gustó el doctor de curiosidad infinita pero me fascinó su criatura, mezcla de ingenuo cursilón y maldito. Seguro iré a ver la nueva versión en cine, a ver qué tal.

Aquí, las cuatro cintas que se estrenan este mes. Para ver antes del libro, después del libro, durante el libro o en vez del libro.

 1) 6 DE NOVIEMBRE. 007 Spectre. “Sólo se vive dos veces: una cuando naces y otra cuando miras a la muerte a la cara”. –Ian Fleming, You Only Live Twice.

Los ojos azules de Daniel Craig le vuelven a dar vida a James Bond. El personaje estelar de la película 24 de la saga es el inverosímil espía inspirado en las 12 novelas del inglés Ian Fleming, aunque luego el escritor John Gardner tomó la estafeta y escribió otras 14 novelas sobre él. Esta nueva entrega fue parcialmente filmada en el Centro Histórico del D.F. (obvio, con extras mexicanos) y tuvo una sonada premiere esta semana con la presencia de Craig y las chicas Bond: Monica Belluci y Stephanie Sigman. Si a Fleming alguien con una bola de cristal le hubiera contado que su espía de cabecera iba a debutar en México el Día de Muertos seguro suelta una carcajada. O un insulto, por la burla.

2) 6 DE NOVIEMBRE. El Principito. “Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos —pensó el principito— caminaría suavemente hacia una fuente”. –Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince.

Con una combinación de animación y stop motion, mañana viernes también se estrena la reinterpetación del clásico libro infantil para adultos. En ella, una niña contemporánea que vive como gente grande lee por primera vez la novela que Antoine de Saint-Exupéry escribió en 1943. Literalmente se alucina con el libro en el que viven la boa que se come un elefante, el habitante del asteroide B612, el planeta lleno de árboles baobabs. La película llega al cine en versiones 2D y 3D. Como dato curioso (y aterrador), Manuel “El loco” Valdés participa en el doblaje al español.

3) 20 DE NOVIEMBRE. Sinsajo. El final. “Para que haya traición, primero debe haber confianza”. -Suzane Collins, The Hunger Games.

A partir de tres películas basadas en la trilogía de ficción Los juegos del hambre, la escritora estadounidense Suzanne Collins convirtió en moda mundial el futuro desolador de la humanidad. La protagonista es Katniss Everdeen, adolescente insegura y arrogante (perdón por la redundancia), que despierta devociones no controladas entre fans de la distopía, de la épica, de la esperanza de que podemos recomponer la historia humana. Y provoca cifras de venta de muchos millones de dólares, tanto de libros de papel y electrónicos como de merchandising y, claro, de taquilla. Ahora llega la última parte de la saga, pero no se requiere suspicacia para adivinar que pronto vendrán secuelas, precuelas y hasta gemelas. Todo con tal de seguir exprimiendo el limón.

4) 26 DE NOVIEMBRE. Victor Frankenstein. “Si no puedo inspirar amor, ¡provocaré miedo!”. -Mary Shelley, Frankenstein.

El monstruo imaginado en 1818 por la muy joven escritora británica (tenía 21 años cuando se publicó) pasa de nuevo por la pantalla grande. La novela fue escrita para una competencia de cuentos de horror en la que también participaron los poetas Percy Bysshe Shelley, esposo de Mary, y Lord Byron, además del narrador John William Polidori. Cada uno produjo un texto, pero el que sigue fascinando hasta hoy es el de Mary. El libro es de veras una joya narrativa, escrito en forma de cartas y con un doctor Frankenstein que no desmerece frente a su creación. En la cinta actúa Daniel Radcliffe, es decir, Harry Potter, como ayudante del intenso doctor.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

#MiércolesDePoesía Donde comienzas tú/ termino yo

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«Poetry is not made of words». Lo dice Ariana Reines, autora incluida en la antología Relámpago/Lightning. Poesía contemporánea de América Latina y Estados Unidos, que estoy releyendo y me obliga a escribir este comentario.

Este libro que no está hecho de palabras es un trabajo de transcreación, de poetas jóvenes transterrando (traduciendo) a sus contrapartes de inglés a español, de español a inglés. Es un volumen bilingüe desde el prólogo hasta el índice, que se arriesga por las ramas del experimento, del compromiso por hacer más que acumular letras. Y sobre todo se trata de un esfuerzo que se instala estrictamente vivo en el panorama de la poesía que se escribe hoy. Con Rocío Cerón a la cabeza, ella misma poeta que pone y dispone la sonoridad y de quien pronto subiré una entrada, forma parte de la colección Cielo abierto de la editorial que ella dirige, El billar de Lucrecia. El libro vale mucho por sí, por los poemas que abraza y también porque se basa en este principio retador: «Exigirle a la poesía que sea más que palabras debería ser la obligación de cualquier poeta. Relámpago/Lightning es un libro atravesado por esa exigencia».

Así, en este #MiércolesDePoesía comparto un breve texto de la peruana Tilsa Otta, traducida al inglés por Jon Leon. Recuerda eso tan obvio para quien lo vive: en los contornos borrosos y aletargados de los amantes se define cada día el mundo.

 

Como todo da vueltas

Puedo hablar siempre de mí

Y sabes que estaré hablando de ti

Siempre

Todos somos el centro del mundo

Créeme

Donde comienzas tú

Termino yo.

***

Like everything goes around

The way it keeps spinning

I can always talk to myself

And you know I’ll be talking

Always of you

We are the center of the world

Believe this

Where you begin

I end

Tilsa Otta, traducción de Jon Leon, Relámpago/Lightning. Poesía contemporánea de América Latina y Estados Unids. Contemporary poetry from Latin America and the USA, Universidad Autónoma de Nuevo León/ EBL  Colección Cielo abierto.

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#LunesDeHumor «Si me dejas, te juro que celebro»

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Quien dijo esas palabras no fue el gato, aunque podría haberlo hecho, a juzgar por cómo empuja al tipo. El de la cita es, justo, él: Frédéric Beigbeder, novelista francés. Bueno, no él sino el protagonista de su novela El amor dura tres años, publicada en español por Anagrama. En cualquier caso, hoy que arranca una nueva semana viene bien algo de humor, para aceitar el día. Y esta novela es una maravilla de sarcasmo. La leí hace años y recuerdo haberme reído mucho. Ahora que la releo me carcajeo porque sí, he estado ahí, me suena. Que arranque bien el #LunesDeHumor.

«Un mosquito vive un día; una rosa, tres días. Un gato, trece años. El amor, tres. Así son las cosas. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y, finalmente un año de aburrimiento.

El primer año, uno dice: ‘Si me abandonas, me mato».

El segundo año, uno dice: ‘Si me abandonas, lo pasaré muy mal pero lo superaré’.

El tercer año, uno dice: ‘Si me abandonas, invito el champán'».

 

#SábadoDeMúsica Mi rola para las madrugadas

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Tarde en la noche, cuando el mundo está apagado y sólo la luna acompaña, una canción de pronto se vuelve la mejor cobija. La más calientita. Hoy que reanudo la sana costumbre de las Playlists colectivas el tema es: mi canción favorita para esos momentos. Mi elección es Nuits blanches, de Benjamin Biolay, por su combo de letra y música que suma ruidos, recuerdos del día o de años anteriores, soledad, instantes fijos en la piel, frío, mensajes en clave morse, murmullos. Me encanta. Más abajo están los temas sugeridos a través de este blog, de mi Twitter @danioska y del Facebook/JuliaSantibáñez.

 

  1. @elalexos Brain Damage, de Pink Floyd
  2. @hmatuk Canción de las simples cosas, interpretada por Diego, El Cigala
  3. Xabier Novella Casticais, de Ive Mendes
  4. Carlos Alberto García Camacho Could It Be Magic, de Barry Manilow
  5. Libia Victoria Gallo Dance Me To The End Of Love, de Leonard Cohen
  6. Claudia Negrete Flamenco Sketches, de Miles Davis
  7. bellaespíritu Girl, You’ll Be A Woman Soon, de Neil Diamond, interpretada por Urge Overkill
  8. @quico70 Heaven & Hell, de Vangelis
  9. @jorgebird Jardin d’hiver, interpretada por Stacey Kent
  10. Pablo Ríos Yanes Let The Music Play, de Barry White
  11. @Absolut_Valium Libertade, de Marcelo Camelo
  12. Camarero Maggot Brain, de Funkadelic
  13. Luis Hernández Medina Mediterráneo, de Juan Manuel Serrat
  14. ViramoSpiro Metti che, de Lucía Minetti y Gianni Coscia
  15. @aboyteshugo Moments In Love, de Art Of Noise
  16. Mariano Ecija Monument, de Royksöpp y Robin
  17. @cherrera313 Negra sombra, de Luz Casal
  18. Myriam Hudson Only Time, de Enya
  19. Mauricio Núñez Picture Of The Moon, de Gary Moore
  20. Inés López de Arriaga Sayuri’s Theme, de John Williams y Yo-Yo Ma
  21. Cristina Liceaga Seguiré mi viaje, interpretada por Magos Herrera
  22. Gerardo Since I’ve Been Loving You, de Led Zeppelin
  23. @AdrianoDeLucio Stairway To Heaven, de Led Zeppelin
  24. Arturo Erremental Nessuno Summa, de Arvo Pärt, interpretada por Angèle Dubeau & La Pietà
  25. Maru Moreno Take My Hand, de Dido
  26. Shira Shaman Yo te diré, de Marina Rossell 

Y un añadido en YouTube, porque los Beatles nomás no están en Spotify:

@ClaudiaAdame Norwegian Wood, de The Beatles

 

 

 

 

Maru Moreno Take My Hand, de Dido

 

De cuando quien amas no está, pero sí está su ropa

Captura de pantalla 2015-10-30 a las 9.54.59Ya estoy de vuelta en México, muchas gracias por no abandonar este blog en mi ausencia. Subiré algunas entradas más de las #CrónicasDesdeJapón como varios han pedido, pero por hoy hago una pausa porque la fecha me hace un guiño que no puedo ignorar: se cumplen 105 años del nacimiento de Miguel Hernández, uno de los favoritos de la casa, poeta de sonoridad e imágenes impecables. Para celebrarlo y de paso inaugurar el fin de semana, aquí dejo el primer texto de su Cancionero y romancero de ausencias. Es un poemita de erotismo delicado, sin título, aparentemente fácil pero tejido con hilo resistente. Me encanta.

Ropas con su olor,
paños con su aroma.

Se alejó en su cuerpo,
me dejó en sus ropas.

Lecho sin calor,
sábana de sombra.

Se ausentó en su cuerpo.
Se quedó en sus ropas.

Y dado que mañana se reanudan los #SábadosDeMúsica todavía algo afectados por el jet-lag, aprovecho para lanzar la pregunta: ¿cuál es tu canción favorita para oír de madrugada, cuando el resto del mundo está en silencio? Responde en los comentarios abajo para que la incluya en la Playlist colectiva. Gracias.

#CrónicaDesdeJapón Mi experiencia en el teatro Kabuki

Los tres protagonistas de la obra Otowagatake Danmari (foto: libro-programa de mano de Kabuki.za)
Los tres protagonistas de la obra Otowagatake Danmari. (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).

Está a punto de empezar la función en el teatro Kabuki-za, en la moderna zona de Ginza, en Tokio, Japón. Estoy emocionadísima. Desde que supe que vendría a este país fue de las primeras cosas que anoté como pendiente.

Nacido alrededor de 1600, el Kabuki es una de las expresiones artísticas más fuertes de este suelo. Surgió como un teatro popular cuyas obras hablaban de guerreros samuráis, quienes estaban en la cima en la época, así como historias de la gente del campo, temas políticos y sociales. Fuertemente censurado por el shogunato en el poder, con frecuencia el Kabuki hacía una crítica velada al mismo, al abordar asuntos históricos pero cuyo contexto el público leía entre líneas. Maestros de la escena, señores de la moda y artistas geniales, los actores pronto se convirtieron en ídolos de las masas. A lo largo de los siglos y con los cambios políticos que ha vivido Japón, el Kabuki se ha mantenido como una herencia cultural importante, disfrutada tanto por japoneses como por extranjeros. Una de sus características más singulares es que en él no participan mujeres. Desde que el shogunato se los prohibió en 1692 con la excusa de cuidar la moral surgieron actores especializados en interpretar exclusivamente papeles femeninos.

Mientras espero que se levante el telón, voy a rentar por 500 yenes (unos 4 dólares), una especie de iPad que despliega los diálogos en inglés, además de las letras de las canciones y algo de información adicional sobre la obra. También me dedico a disfrutar el teatro, que es bellísimo e inmenso, con capacidad para casi dos mil personas. Trato de memorizar todo y además compro un libro-programa de mano, porque está estrictamente prohibido tomar fotos. El boleto de entrada a dos obras en un acto me costó 2,000 yenes (unos 17 dólares) pero las entradas a las obras largas y codiciadas pueden costar hasta 18,000 yenes (170 dólares) cada una.

Por fin empieza la obra. Se llama Otowagatake Danmari, que significa «El danmari en el parque Otowa». Interpretada por primera vez en 1935, trata del discípulo de un famoso guerrero rebelde muerto en batalla, quien quiere robar del santuario de Otawa la espada y la bandera que fueron de su maestro. Para ello aprovecha el festival religioso y se disfraza de un actor que participa en la celebración. Cuando tiene los objetos huye, pero es perseguido por un guerrero y por la hija de otro guerrero, quienes tratan de recuperarlos. Entonces todos luchan, en un momento estelar del Kabuki llamado danmari. El danmari es una suerte de bellísima pelea coreografiada en cámara lenta, que supuestamente ocurre en la oscuridad, pero en escena está totalmente iluminada.

Lo primero que me fascina es la fuerza visual del Kabuki, expresada a través de maquillajes muy marcados y vestuarios fastuosos, de un total lucimiento. Además, los actores interpretan sus papeles con ademanes y gestos amplios, incluso llegando a congelarse por momentos en una pose que se llama mie, especie de foto viva que va acompañada del sonido de fuertes tambores de madera. Así se expresa de forma corporal una emoción importante en la trama. Es impresionante.

Las voces son agudas y hacen inflexiones similares a las de la ópera occidental. Además, el ritmo es muy marcado, me atrevería a llamarlo poético. Todo va acompañado de música en vivo, interpretada con instrumentos tradicionales y que tanto sube como baja, acompañando la acción en escena. De pronto oigo gritos entre el público. Por supuesto no entiendo lo que dicen, pero leí que es una costumbre animar así a los actores, como ocurriría en un concierto occidental. El conjunto es un espectáculo profundamente dramático, intenso. Además me cuesta trabajo creer que esa mujer delicadísima que veo sea un actor.

La segunda obra, Yanone, se interpretó por primera vez en 1729 pero ocurre a fines del siglo XII. Trata de un guerrero pobre que busca vengar la muerte de su padre pero al mismo se burla de sí mismo y de los dioses que lo tienen en esa situación. Recibe la visita de un amigo que le lleva regalos de buen augurio y luego se acuesta a dormir. En sueños, su hermano, que también busca justicia para su padre, le dice que fue tomado preso por su enemigo. Al despertar, el guerrero toma el caballo de un campesino y se lanza a rescatar a su hermano. Es interesantísimo el contraste entre la situación dramática del personaje en desgracia y que quiere justicia para los suyos, pero tiene un gran sentido del humor. El maquillaje aquí es aún más recargado e impactante que en la primera obra. Aunque no entiendo las palabras, me emociona igual.

Cuando salgo del teatro voy pensando que el Kabuki me resulta una experiencia intensa de esa otredad que desde mi ser occidental no entiendo, pero con la que conecto a partir de las experiencias comunes de dolor, lealtad, traición, humor, miedo. Al final, eso es el verdadero arte.

De la obra Otowagatake Danmari (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
De la obra Otowagatake Danmari. (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
De la obra Otowagatake Danmari (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
De la obra Otowagatake Danmari. (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
Guerrero protagonista de la obra Yanone. (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
Guerrero protagonista de la obra Yanone. (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
Guerrero protagonista de la obra Yanone recibiendo la visita de su amigo, músico. (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
Guerrero protagonista de la obra Yanone recibiendo la visita de su amigo, músico. (Foto tomada del libro-programa de mano que compré en el teatro Kabuki-za).
Yo, a la entrada del teatro.
Yo, a la entrada del teatro.

 

Da click aquí para ver un video de 4 minutos de la Unesco que ofrece un panorama general sobre el tema.

 

#CrónicaDesdeJapón En las entrañas del mercado de mariscos de Tokio

Así se corta un atún.
Así se corta un señor atún.

4:35 am. Mercado Tsukiji. Centro de Tokio, Japón. 

Luego de despertarnos a las cuatro de la mañana, mi adolescenta y yo acabamos de llegar al mercado. No es posible reservar lugares para la singular subasta de atún, así que hay que llegar temprano para ser de los 120 turistas que cada día pueden atestiguar el ritual en éste, el mayor mercado del mundo. Hasta ahí todo perfecto. El detalle es que hoy las 120 personas estaban formadas a las 3:40 am. Es decir, madrugamos de balde. Cosa bonita.

La actividad del lugar arranca alrededor de las 3 y termina a eso de las 9 a.m., de modo que la adolescenta y yo decidimos conocer de una vez la zona visitable porque, según todos los indicios, no nos la podemos perder, por lo impresionante de su tamaño y por ser parte medular de la vida de Tokio. Empezamos a caminar. El olor es poco amable y en la oscuridad decenas de bicicletas y vehículos de carga pasan volando en todas direcciones, sin orden alguno. Vale más estar atentas. No sabemos hacia dónde ir porque los letreros no tienen traducción, como la mayor parte de las cosas aquí. Con nuestro japonés elevado nos acercamos a un señor: «Buenos días, disculpe. ¿Dónde?» (suena algo así como «Koníchiwa, sumimasén. ¿Dokó?») mientras señalamos en el mapa los puestos de comida. Apunta a la derecha. En eso se nos acerca un japonés sonriente, que nos pregunta en inglés qué buscamos. Ante nuestra respuesta se ofrece a guiarnos. «Free», aclara. Aceptamos, aunque tengo cierto recelo de sus intenciones.

Su chamarra lleva bordado en la espalda Sushi Restaurant Miyako y viste botas de hule como todos los que trabajan aquí. Empieza a meterse por los pasillos, a enseñarnos los tipos de mariscos y a explicarnos que la mayor parte del producto llega por tierra o avión incluso desde sitios como Boston, EUA, que de aquí se distribuye a restaurantes y tiendas en todo el país. En otra sección del mercado también se vende carne, verduras, flores. Pasamos por donde están haciendo la subasta de atún. Ayer leí que un pescado grande puede costar unos 20,000 dólares (340,000 pesos mexicanos) y nuestro guía nos dice que los precios se establecen cada día a partir de la oferta y la demanda.

Con sus 230,000m2 de superficie, el mercado es un impresionante laberinto de puestos. Cada día se venden aquí unas dos mil toneladas cúbicas de camarón, pulpo, almeja, calamar, pescados varios, atunes de tamaño increíble, muchos mariscos cuyos nombres ni siquiera sé. Al pasar, el guía saluda a todos con familiaridad, es bien conocido. Nos dice que nació en este barrio. Le pregunto cómo se llama. Su nombre es Kazunari Akasu, pero podemos decirle Kaz. Me voy relajando poco a poco, nos lleva siempre por zonas transitadas y no tiene mala vibra. Es un hombre sencillo, divertido con la curiosidad de las extranjeras que se fascinan de su cultura. Él va delante y nosotras a veces nos rezagamos con algo, así que un par de veces policías nos detienen, señalando que no podemos pasar a equis zona. Kaz explica que venimos con él y entonces pasamos. Qué suerte, estamos literalmente visitando las entrañas del lugar y somos las únicas turistas. Estamos fascinadas. Kaz nos lleva incluso a la azotea del mercado, desde donde hay una vista privilegiada del mismo y también del río Sumida-gawa, a espaldas del complejo. También vamos al santuario Namiyoke Inari, dentro del mismo mercado, construido en el siglo XVII.

Ya son más de 7:30 y tenemos hambre, así que le preguntamos a Kaz dónde podemos desayunar. Dice que el restaurante donde él trabaja está lejos y además descansa hoy, así que propone uno de los locales del mercado, propiedad de un amigo suyo. Nos parece ideal. El restaurante es pequeño, caben unas 10 personas en torno a la plancha donde dos cocineros preparan el sushi, el arroz, la sopa miso. Está lleno así que debemos esperar unos 20 minutos. Por fin pasamos, pero de inmediato nos advierten que no podemos tomar fotos. Lo lamento muchísimo, porque los platos de verdad lucen fantásticos. Kaz nos enseña la auténtica manera de comer el sushi: con las manos, remojándolo un poco en la soya. Me resulta un poco brusca la experiencia de desayunar hueva de salmón, robalo, salmón, pulpo y atún crudo con un poco de arroz hervido, pero en general me gustan los sabores. Veo de reojo que la adolescenta no comparte mi opinión. Sufre para avanzar con su plato y al final le pregunta a Kaz si le ayuda con un poco. Él, por supuesto, se devora los pedazos de pescado. Luego, se limpia los dedos en un trapo que trae colgando de la cintura.

Yo pago el desayuno, 2,800 yenes por persona (unos 24 dólares), y Kaz agradece con grandes exclamaciones. Luego sugiero que me gustaría darle una propina pero se niega rotundamente. No quiero ofender, así que no insisto. Cuando llega la hora de despedirnos nos tomamos fotos con él y nos da su teléfono, para que le llamemos si necesitamos algo. Además, quiere invitarnos a comer a su restaurante. De verdad es encantador, no sabemos cómo agradecerle. Ya que vamos las dos solas, con los tenis empapados de agua que huele a pescado, la adolescenta resume el sentir de ambas: conocer a Kaz es sin duda uno de los puntos inolvidables de nuestro viaje.

Vista panorámica del mercado Tsukiji alrededor de las 5 am.
Vista panorámica del mercado Tsukiji alrededor de las 5 a.m.

 

Kaz nos presume un pulpo.
Kaz nos presume un pulpo.
Precios varios.
Así anuncian los precios en varios locales del laberinto.
Kaz insiste en que la adolescenta toque un pescado. Su cara lo dice todo.
Kaz insiste en que la adolescenta toque un pescado. La cara de ella lo dice todo.

 

Uno de los puntos inolvidables del viaje fue conocer a Kaz.
Las dos con Kaz, quien sin duda es uno de los puntos inolvidables de nuestro viaje por Japón.

#CrónicaDesdeJapón A veces, hasta yo puedo creer 

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Bajo la influencia del budismo zen, la literatura japonesa del siglo IX desarrolló una honda observación del espectáculo de la naturaleza y de sus ciclos. Las estaciones incluso fueron vistas como una expresión divina, no en el sentido occidental de la creación de un Dios que se diferencia de su obra, sino como manifestación de una divinidad vital que aparece y desaparece en ciclos de vida y muerte, de verano e invierno, de primavera y otoño. «Y cualquiera que haya visto a un japonés detenerse silencioso durante una hora a ver los cerezos en flor en primavera, o contemplar la luna llena en el cielo de otoño sabe que no se trata de una mera apreciación estética, sino de un acto de adoración» (traducción mía).

Lo leo en Japanese Death Poems. Written By Zen Monks And Haiku Poets on the Verge of Death, compilado por Yoel Hoffmann (Tuttle Publishing), libro que compré en una librería de Tokio, Japón, y que me permite entender un poco más esta cultura. En este viaje, en efecto, tuve la suerte de disfrutar esa luna espectacular de otoño, quedarme callada e incluso sentir que yo también podría creer en ella. Yo, tan poco creyente.

#CrónicaDesdeJapón Lo que realmente significa «hacerse el hara-kiri»

El suicidio ritual japonés que practicó el escritor Yukio Mishima abre una ventana para asomarse a la cultura de ese país que es, literalmente, otro mundo. 

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Estoy de viaje por Japón y mientras lo hago me sorbo esta cultura cuajada de simbolismo, de filosofía. El respeto permea la vida cotidiana de los nipones, igual que la cortesía. Hacen fila para entrar a los vagones del metro y de los trenes, ya adentro van en silencio o murmuran y si alguien quiere hablar por teléfono se va a la zona entre carros «para no molestar», como invitan a hacerlo carteles por todas partes. Increíble.
Mientras viajo en el tren bala o Shinkansen de Tokio a Kioto voy leyendo el clásico libro Bushido. The Soul of Japan, de Inazo Nitobe, en el que aborda el código que regía la vida de los samuráis, guerreros de la antigüedad. Subraya que buena parte del Japón de hoy hunde sus raíces en el pensamiento samurái, de modo que asomarse a sus secretos es echar luz sobre su rostro presente. Por ejemplo, para explicar el hara-kiri o suicidio ritual, realmente llamado seppuku, dice: «Cuando se pierde el honor, morir es un consuelo. La muerte es un resguardo seguro contra la infamia». Luego subraya que como el honor y la honra eran principios irrenunciables de un samurái, mucho más importantes que la vida, morir era la manera a través de la cual se expiaban culpas o errores y se escapaba de la deshonra. No era un suicidio, sino una institución ceremonial, cargada de significado y que incluía la decapitación. Se basaba en la idea de que el alma reside en el vientre, así que exponerlo voluntariamente era la forma de entregar lo mejor de uno mismo.
Recuerdo haber leído que el escritor Yukio Mishima (1925-1970) murió de este modo. Busco la referencia: el mismo día en que entregó a su editor la tetralogía El mar de la fertilidad, junto con varios discípulos suyos tomó un cuartel militar cercano a Tokio. Acérrimo creyente de la necesidad de volver al Japón tradicional, dio un discurso para animar a la tropa a rechazar la constitución pacifista posterior a la Segunda Guerra Mundial y recuperar la forma antigua de gobierno. Los soldados se burlaron de su propuesta, así que aparentemente incapaz de soportar la deshonra, Mishima se metió a un templo y se hizo un corte a todo lo ancho del vientre, para luego pedir a uno de sus seguidores que lo decapitara.

Me impacta muchísimo esa idea de elegir la muerte y hacerla un discurso, volverla el mensaje más poderoso. Me siento a años luz de entender la cultura japonesa, pero me fascina.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

#LunesDeHumor Contar con los dedos en japonés está en ídem

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La comunicación no verbal es importantísima aquí en Japón y puede determinar el desenlace positivo o negativo de un intercambio. Los japoneses están siempre atentos al tono de voz y la postura, de modo que en incluso en las conversaciones telefónicas es posible ver a la gente haciendo la tradicional caravana hacia su interlocutor quien, obvio, no puede verlos. En general los japoneses consideran agresivo mirar directamente a los ojos, por lo que al hablar con ellos primero debe hacerse un fugaz contacto visual y luego dirigir la mirada a, por ejemplo, el cuello de la persona. Recibo esos tips los recibo de Kas, amigo japonés de quien comentaré más en otra entrada.

Con todo lo torpe que me siento en cada paso, una de las cosas que me ha resultado mayor motivo de confusión es la forma de contar con los dedos. En Occidente levantamos el número de dedos que corresponden al número que queremos decir. Así, un dedo corresponde al número uno. Aquí es justamente al contrario: para decir uno (Ichi) los japoneses levantan los cuatro dedos y doblan el pulgar sobre la palma de la mano. El dos (Ni) se indica con el índice y el pulgar doblados. El tres (San), con el medio, el índice y el pulgar doblados y así hasta el cinco (Go), que se indica con todo el puño cerrado. Del seis en adelante se van desdoblando los dedos de uno en uno, de manera similar a como lo hacemos los occidentales pero con una sola mano. En otras ocasiones, cuentan como en Occidente del uno al cinco y luego sobre la palma de la mano ponen los dedos adicionales, con la otra mano: un dedo sobre la palma para el seis, dos para el siete y así sucesivamente. Da click aquí para ver un video de un minuto, de mala calidad de imagen, pero que lo explica bien.

Bueno, pues en esto que parece tan sencillo ya se pueden reír de cómo me enredo y me siento en el kínder teniendo que pensar cuántos dedos mostrar. Ja. Qué bueno que no hay cámaras ocultas por aquí. 

 

#CrónicaDesdeJapón Por qué este escritor nipón rompió con el haikú

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Shuntaro Tanikawa

Acostumbrada como estoy a asociar literatura japonesa y haikú, nunca había pensado que un autor renegara de esa riquísima tradición. Pero sí, entiendo el porqué.

Ando de viaje por Japón y aprovecho la excusa para empaparme de su literatura. Traigo conmigo Dos mil millones de años luz de soledad, de Shuntaro Tanikawa, traducido al español por Cristina Rascón y publicado recientemente por la UAM. Nacido en 1931, Tanikawa es uno de los poetas nipones actuales más reconocidos, merecedor de infinidad de premios literarios y autor de más de 60 títulos. Éste fue su primer libro,  publicado cuando tenía 21 años y su país acababa de liberarse de la ocupación estadounidense. En ese contexto, se distanció de las formas tradicionales, como el haiku y el tanka, e incluso se confesó contrario a su uso, «ya que la métrica del 7 y 5 [había] sido utilizada para campañas imperialistas de exhortación a la guerra». En consecuencia buscó nuevas formas para referirse a la realidad de un Japón post-guerra y post-bomba atómica: empleó metáforas, sonetos, referencias occidentales. En ese marco se inserta su espléndido poema «Noche de lluvia silenciosa»:

«quiero estar sentado así por mucho tiempo

mientras escucho en silencio cómo se hunden nuevos miedos y tristezas

lisonjear el olor de Dios sin creer en Dios

recoger hojas en la avenida de un país lejano

anegarme de candiles ilusorios del pasado y del futuro

creer en un sofá mullido sobre el mar azul

y     más que nada

amarme sin límites

quiero estar sentado así en secreto mucho tiempo»

El poema me llega. Lo releo y me toca más. Me sienta de golpe en el centro de un país descreído que tiembla de dolor y miedo, en el que un escritor intenta hacerse un espacio, crear un lenguaje que le ponga palabras a lo nuevo (¿no es un poco el intento de todo autor?). Luego leo la nota de la traductora: los ideogramas de la palabra hojas y del concepto palabras están relacionados. Mejor dicho, hojas es un ideograma contenido dentro de palabras. Pensar en ideogramas japoneses no es lo mío, así que busco un ejemplo en español: niño está contenido dentro de la voz niñera. Supongo que es algo así. El asunto es que una de las primeras antologías de literatura japonesa, Manyoshu, puede significar a la vez «colección de las diez mil hojas, colección de las diez mil palabras o colección de los diez mil poemas», dice Rascón. Por eso, el verso «recoger hojas en la avenida de un país lejano» puede referirse también al «acto de crear poesía o palabras en la avenida de una región aparte, es decir, una región poética distinta a la generación de escritores que precede a Tanikawa». Agradezco la nota, que me ayuda a entrar en las honduras del verso, entender mejor la intención de rompimiento del autor con sus antecesores, la fuerza que implica pero también la vulnerabilidad que lleva entretejida y con la que puedo conectar.

Una nota adicional sobre Rascón: además de ser escritora por derecho propio, es maestra en Política pública por la Universidad de Osaka, en Japón, y diplomada en Estudios asiáticos por la Universidad de Kansai Gadai. En sus ratos libres le da por traducir del japonés libros imperdibles, como éste, enriquecido con referencias culturales y notas de contexto histórico. De verdad, muy recomendable.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

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#MiércolesDePoesía Iluminación en tres líneas

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La pasión de Octavio Paz por la cultura japonesa lo llevó a hacer, junto con Eikichi Hayashiya, la primera versión occidental del libro Oku no hosomichi o Sendas de Oku, publicado en 1957. Se trata del volumen de Matsuo Basho, el poeta más conocido de ese país, el que «todos los japoneses conocen desde la primaria y muchos tienen como libro de cabecera, oráculo manual, fuente de inspiración, guía de viaje, ejemplo de caligrafía y modelo de estilo», dice Aurelio Asiain en Japón en Octavio Paz (Fondo de Cultura Económica).

El libro es en realidad el diario del viaje de cinco meses que hicieron, en 1689, Basho y un discípulo. Fueron al noreste del país y en el camino se encontraron con colegas, con quienes escribieron cadenas de poemas. El libro, escrito en prosa y salpicado de pequeños poemas, plantea el viaje como medio de creación, a partir de dos ideas:

  1. la poesía no es un género literario, sino una forma de conocimiento y una profesión de fe;
  2. esa fe y ese conocimiento sólo pueden realizarse cabalmente a través de la exploración del mundo y el encuentro con los otros.

Así, los poemas de Basho son cotidianos. Hablan del sol, de la lluvia, de la montaña, de la gente común. Significan mucho diciendo lo mínimo, además de dar total preponderancia tanto a la imagen visual como a la sorpresa. Este #MiércolesDePoesía, mientras estoy a horas de pasearme por Tokio y llenarme los oídos de esa lengua como de lluvia, dejo aquí tres de mis poemas favoritos de Basho, en traducción de Paz:

Este camino

nadie ya lo recorre

salvo el crepúsculo.

**

Caído en el viaje:

mis sueños en el llano

dan vueltas y vueltas.

**

Un viejo estanque:

salta una rana ¡zas!

chapalateo.

 

 

 

 

 

a

Me les voy a Japón

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Estoy emocionada más allá de las palabras. Tras una serie de vuelos e infinidad de horas voy a aterrizar justo en Tokio.  Es un viaje acariciado por largo tiempo, nacido de tener abiertas todas las interrogantes y que hago con la mejor compañera del mundo mundial: mi adolescenta. Japón me atrae porque no lo conozco, no lo intuyo, no me lo imagino.

Como acostumbro antes de ir a un país desconocido, llevo semanas leyendo y empapándome de su cultura, para empezar a viajar antes de poner un pie en el avión. Entre los libros que he revisado está Japón en Octavio Paz, recopilación preparada por Aurelio Asiain y publicada por el Fondo de Cultura Económica. Ahí encuentro este fragmento, perteneciente al ensayo «Tres momentos de la literatura japonesa»: «[Japón] es un universo autosuficiente y cerrado sobre sí mismo. Organismo al que nada le falta, como esas plantas del desierto que secretan sus propios alimentos, el Japón vive de su propia substancia. Pocos pueblos han creado un estilo de vida tan inconfundible […]».

Más adelante, Paz habla de que en el siglo V se introdujo oficialmente la escritura y que en el VIII la corte imperial se trasladó de Nara a la actual Kioto. Luego viene esta joya: «La corte constituía por sí misma un universo autónomo, en el que predominaban como supremos los valores estéticos y, sobre todo, los literarios […] la verdadera religión era la poesía y, aun, la caligrafía. Los señores se enamoraban de las damas por la elegancia de su escritura tanto como por su ingenio para versificar».

No me la acabo con la sola idea de visitar ese país.

PD Ustedes, queridos amigos, disculparán mi ausencia de este blog por cerca de dos semanas. Espero poder subir algunas entradas desde allá, pero no puedo jurarlo. Lo que sí aseguro es que me llenaré los ojos y los sentidos de imágenes que luego compartiré desde acá. Arigato.

 

#LunesDeHumor Encontré la dedicatoria de un libro

Cartón: Agustina Guerrero
Cartón: Agustina Guerrero

Abro un libro de hace tiempo y encuentro la dedicatoria de quien en su momento me lo regaló y a quien amé eternamente durante unos años. Entre las hojas está la nota amarillenta de una cena que compartimos. Es como si el aserrín de esa historia se hubiera sedimentado entre las páginas, como si instantáneas de quienes fuimos bailaran entre renglones. Es una más de las razones por las que amo los libros, como bien lo plantea Agustina Guerrero en este cartón: «Descubrir dedicatorias… Encontrar cosas (además de historias)». Congelan los mejores y los peores días.

Buen #LunesDeHumor.