«Viva México» en idioma mexicano

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En la celebración de la Independencia de este país, que según los libros ocurrió el 16 de septiembre de 1810, me apetece recordar que el idioma que hablo es reflejo exacto de esa emancipación (y hasta diccionario tiene): español, sí, como herencia de la Conquista, pero plagado de voces criollas e indígenas, huella de los pobladores originales de este suelo. No es casual que la lengua fuera el primer factor que dio identidad y cohesión al levantamiento de la nueva raza contra el imperio español. Yo misma soy resultado de esa mezcla, de modo que en vez de celebrar la independencia hablando español, la celebro hablando mexicano, comiendo esquites y bebiendo mezcal. Qué chingón.

PD Aquí el link a una entrada sobre los colores y olores de este país que no deja de rebosarme los ojos: http://wp.me/p1POGd-1cb

Sinrazón en el Museo Franz Mayer

Imagen 2Entiendo los museos como su etimología sugiere: lugares dedicados a las musas, donde se resguarda y comparte lo más granado de la sensibilidad humana. En general son sitios de inspiración y, quizá, en particular, el Museo Franz Mayer, con la mezcla acertada entre su colección impresionante de artes decorativas y su vanguardia en exposiciones temporales, como la muestra de cartel o la de la World Press Photo (WPP). Lo interesante es que ayer me brindó una epifanía no museística, sino del más obtuso dogma.

Como cada año, fui para ver la WPP, que premia «lo mejor del fotoperiodismo internacional». Al llegar, la señorita que recibía los boletos me advirtió: «no puede tomar fotos ni hacer anotaciones». Puedo entender las fotos, pero en ningún museo de ningún país me han prohibido tomar notas y en México, que yo sepa, no estamos en una dictadura. Así, en cuanto garabateo un dato en mi libreta aparece otra señorita: «no puede escribir». «Disculpe, pero en este país nadie puede prohibirme escribir en un cuaderno». Ay de mí, necia.

Sigo viendo la muestra, con fotos estupendas aunque otras predecibles. Entonces se me acerca otra señorita con prepotencia de supervisora y walkie talkie ídem: «me dicen que está tomando apuntes. Eso está prohibido». Ningún argumento, sólo la frase estéril: «no se puede». «¿Prohibido por qué?», oso preguntar. La emisaria de los dioses responde: «Por el reglamento». Como no vamos a entendernos pido hablar con el encargado de seguridad pero ella, delirante, explica: «no se puede, es el reglamento». Esta emisaria celestial ignora que la libertad está consagrada en la constitución, así que me lo pueden decir cien veces: voy a ignorar algo tan contrario a la razón y la ley. Así suelta su razonamiento más poderoso, aplastante por lo rotundo: «Es injusto para los demás, que sí hacen caso». Luego, burlona, da la estocada final: «Y sí se lo van a decir cien veces». Qué retórica más alta, cuánta claridad de mente. Por supuesto, ávida de más luces, sigo tomando notas pero ya nadie se me acerca.

La señorita que buscaba sacarme de la ignorancia era movida por el celo profesional (desea un bono de desempeño), pero lo más sorprendente es la instrucción en sí misma: imponer lo irrelevante es entronizar el dogma, aplaudir la sinrazón. Me sorprende que el Franz Mayer deje en manos de burócratas un tema así. Hace años entrevisté a Héctor Rivero Borrell, director del museo: es finísimo, culto, sensible. Esta medida es incompatible con su inteligencia y con la lucidez con la que ha dirigido el recinto desde hace años. Quiero creer que no la avala, pero me encantaría que hiciera algo al respecto. Por mi parte, deseo seguir visitando el museo para encontrarme con las musas, no con los emisarios de la doctrina.

Qué bodas mías con lo exacto

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«Tú aquí delante. Mirándote/

yo. ¡Qué bodas/

tuyas, mías, con lo exacto!//

Si te marchas, ¡qué trabajo/

pensar en ti que estás hecho/

para la presencia pura!//

Toda yo a recomponerte/

con sólo recuerdos vagos:/

te equivocaré la voz,/

el cabello ¿cómo era?/

te pondré ojos falsos.

Tu recuerdo eres tú mismo.

Ahora ya puedo olvidarte/

porque estás aquí, a mi lado.//

-Pedro Salinas, «Amada exacta», Seguro azar en Poesías completas (I) (Alianza Editorial)

Pido disculpas a Salinas por cambiar el género de su poema. Él lo escribió para una mujer y yo lo usé vilmente para mis propósitos: cantar a un hombre, más específicamente, a mi amado exacto.

El llano en llamas con 36 acentos

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Este mes se celebran 60 años de la publicación de El llano en llamas, volumen de cuentos del narrador mexicano Juan Rulfo. Según cuenta el blog especializado Talent (link abajo), esa primera edición se terminó de imprimir en la Ciudad de México en septiembre de 1953. La fecha no es central, sino el hecho de que, junto con la novela Pedro Páramo, es de los dos únicos libros que Rulfo publicó y con los que se colocó como uno de los más grandes autores hispanos de la historia.

Me gustan las varias interpretaciones que merecen obras emblemáticas como ésta o, en su momento Lolita, de Nabokov (aquí en enlace al comentario sobre Lolita: http://wp.me/p1POGd-1FL ). Arriba, 18 portadas de El llano en llamas en español hablan a lo largo de los años; abajo, traducciones al inglés, portugués, francés, italiano, griego, hebreo, holandés, finlandés, turco, croata, húngaro, eslovaco, chino y japonés. Me pregunto cómo suenan en esas lenguas las primeras líneas del libro: «Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.» Enorme, Rulfo.

Links relacionados

Blog Talent: http://goo.gl/ZTkZd2

Club Cultura: http://goo.gl/6Byg8f

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Una tibia tarde me acariciabas toda

Rosario Sansores
Rosario Sansores

(da click para oír la canción)

En noches de bohemia, muchos hemos cantado «Cuando tú te hayas ido» en voz de Chavela Vargas, pero hasta hace muy poco yo no sabía que se trataba del poema «Sombras», de la mexicana Rosario Sansores (Mérida, Yucatán 1889-1972), musicalizado por el ecuatoriano Carlos Brito (tan recatada que se ve en la foto). Para seguir con la vocación latinoamericana, venga esta versión de la venezolana Soledad Bravo para inaugurar el findesemana…

Cuando tú te hayas ido/
me envolverán las sombras,/
cuando tú te hayas ido/
con mi dolor a solas.//

Evocaré este idilio/
de las azules horas./
Cuando tú te hayas ido/
me envolverán las sombras.//

Y en la penumbra vaga/
de la pequeña alcoba/
donde una tibia tarde/
me acariciabas toda/
te buscarán mis manos/
te besará mi boca/
y aspiraré en el aire/
aquel olor a rosas./
Cuando tú te hayas ido/
me envolverán las sombras.//

[…]

Cortázar y su deseo cumplido

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«Quiero que sea mi foto oficial. Me gustaría que esta foto algún día estuviera en la tapa de un libro mío», le dijo Julio Cortázar a la artista argentina Sara Facio, a propósito de esta imagen. Era 1967. Eran amigos hacía poco y ella lo retrató en esa ocasión y en otras, en París. La fotógrafa cuenta la anécdota en esta exquisitez de libro publicado por La Azotea, primera editorial fotográfica de América Latina, fundada por Facio y por María Cristina Orive en 1973. Cumplió así el deseo de Cortázar de ponerla en la portada.

El libro incluye retratos del Cronopio de 1967 a 1974, además de textos que dan contexto a las imágenes. ¿De dónde saqué el libro? Estaba arrumbado en una librería del estado de Chiapas. Cuando lo vi me atrajeron las fotos, pero no me imaginé lo que era. Lo guardé entre mis pendientes de lectura y ahora que lo reviso, encuentro este acervo delicioso. Había otro de Neruda, misma colección: como ya había comprado demasiados libros no lo traje, qué desgracia. Pero no me enojo, es un privilegio tener éste entre las manos.

En París, 1967
1967
1968
1968
Con García Márquez
Usando una máscara y jugando con García Márquez, 1974

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Lo que es realmente un «beso francés»

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No tengo nada en contra de los besos de nariz (en México los llamamos «esquimales» porque dicen que así besan ellos) ni contra los de piquito. Sin embargo, para mí un b-e-s-o con todas sus letras involucra la lengua, sin ella es un simulacro. Los franceses lo saben y no de balde aquí se llama «beso francés» a aquél en el que las dos lenguas se encuentran, se rozan, se saludan, combaten, se acarician, vibran, se vencen.

Pues a partir de la versión 2014, el célebre diccionario francés Petit Robert incorpora galocher como la voz que describe el besodelengua. Se llame como se llame, me parece que ése y no otro imaginaba Miguel Hernández con esto, de su poema «La boca»:

«[…] He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua […]»

Enlace al artículo: http://alturl.com/3irwm

Soy oledora de libros

vía Grammarly
vía Grammarly

«Leo porque los libros huelen casi todos muy bien; como a las moscas el dulce, nos atrae la fragancia a cola y a papel», dice el escritor español Luis Landero. Pues sí, a mí también me gusta oler los libros, lo encuentro delicioso. Creo que es mi parte animal que sale a flote con frecuencia y a través del olfato quiere identificar disfrutes y peligros.

Hace poco confesé ser tipocondriaca (http://wp.me/p1POGd-23Z), hoy revelo un rasgo más de mi locura  No sé si me conviene sacar a la luz mis filias y fobias (se pide discreción al respetable)…

La tortura vista por poetas

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Hoy se cumplen 40 años del golpe de estado en Chile. En conmemoración, valga hablar del libro La libertad no es un sueño. Recopilación de poesía chilena de la resistencia (Signo Editorial). Se trata de una antología compuesta tanto por textos de poetas reconocidos (Gonzalo Rojas, Ariel Dorfman, Antonio Skármeta, Roberto Bolaño) como anónimos, que de forma clandestina escribieron en los centros de detención de la dictadura.

El libro cuenta con un prólogo de Cortázar, quien fue amigo del compilador original, Raúl Silva-Cáceres. Entre otras líneas de luz sobre esa época oscurísima, Cortázar dice: «[…] Los poetas conocidos o anónimos, que llenan estas páginas, no necesitan otra presentación que sus poemas, que se dan como pedazos de un país desgarrado, coágulos de un interminable, multitudinario testimonio de vida frente a la muerte cotidiana, de libertad frente a las alambradas fascistas, tendidas de un extremo a otro de ese Chile, nacido para el viento, para el galope de sus caballos, para la alegría de las canciones y las danzas. Una vez más, en la dura historia del hombre, la poesía parece como la espuma de las alas, rompe contra la barbarie e invade con sus densos sumos los corazones cansados, las venas exangües […]».

Estos versos anónimos, escritos desde el Campo de prisioneros Estadio Nacional, resumen el sentido de los textos: «Te ponen la venda. Con ella terminas/ conversando/ con otros ojos/ que estuvieron antes/ encerrados en este paño”.

Enlace a la nota completa sobre el libro (incluye videos interesantísimos): http://signoeditorial.cl/?p=163

Comprar tiempo para escribir

Imagen 2En 1997, el escritor argentino Ricardo Piglia se llevó a casa los 40 mil dólares del Premio Planeta, con la novela Plata quemada. No la he leído, pero en este momento poco importa. Entonces, el periodista Alfredo Serra le preguntó qué haría con el dinero y Piglia dijo: «Comprar tiempo. Esos 40 mil dólares me dan un año de tranquilidad para escribir. Claro que hay acreedores que empezarán a llamarme por teléfono. Eso sí: creo que hasta voy a poder arreglar el techo de mi casa». Lo cuenta Serra en Así hablan lo que escriben (Atlántida).

Nunca me ha apetecido participar en concursos literarios (ni de otro tipo), pero la idea de ganar de golpe mucho dinero y poder comprar tiempo, que es de lejos mi bien más escaso, acaba de sonarme a música celestial.

Lo que potencia la palabra

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«Considero que la poesía intensifica y potencia las palabras de la misma manera que hacen los pintores con las imágenes. Veo un paralelismo entre poesía y pintura». Lo dice al diario Milenio el poeta francés Yves Bonnefoy (n. 1923), recién anunciado ganador del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2013. El año pasado, el galardón fue otorgado al peruano Alfredo Bryce Echenique, acusado de plagio literario y periodístico, lo que golpeó la credibilidad del reconocimiento. En años previos lo han recibido nombres altos como Fernando Vallejo, Margo Glantz, António Lobo Antunes, Fernando del Paso, Carlos Monsiváis, Rubem Fonseca y Juan García Ponce. Por versos como estos, nadie discute ni cuestiona el nombre de Bonnefoy:

«[…] Sólo un poco de viento/

Escribe una palabra con la punta del pie/

Fuera del mundo.»

Traducción: Jesús Munárriz

Principio y fin de la nieve (Hiperión)

Pues sí, que se lleve el FIL 2013 y lo disfrute. Bien merecido.

Alfonso Reyes, al Récord Guinness

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«Sol de Monterrey», poema nacido de la pluma del enorme autor mexicano a quien Borges llamó «maestro», será recitado hoy por unos 15 mil estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El objetivo es establecer un Récord Guinness del mayor número de gente recitando un texto y, así, «fomentar la lectura». No sé si se logren las metas pero me da gusto que Monterrey, tierra de Reyes, lo recuerde a través de versos jueguetones como estos:

No cabe duda: de niño,/
a mí me seguía el sol./
Andaba detrás de mí/
como perrito faldero;/
despeinado y dulce,/
claro y amarillo:/
ese sol con sueño/
que sigue a los niños.//

Saltaba de patio en patio,/
se revolcaba en mi alcoba./
Aun creo que algunas veces/
lo espantaban con la escoba./
Y a la mañana siguiente,/
ya estaba otra vez conmigo,/
despeinado y dulce,/
claro y amarillo:/
ese sol con sueño/
que sigue a los niños.//

[…]

 

Actualización: «Debido a la lluvia» no llegaron 15 mil ni 10 mil, pero sí 7,250 jóvenes regiomontanos que leyeron el poema de Reyes. Parece que el número va a alcanzar para establecer el Guinness, pero aún esperar la resolución. Aquí lo que dice la televisión: http://goo.gl/jyDGKl

Estamos tan sobrios (y lo lamento)

Screen shot 2013-09-09 at 1.23.26 PMPerdón por ser monotemática pero es que es complicado no serlo (prometo mañana hablar de otra cosa). Mientras tanto, aquí va este soneto argentino sobre los silencios de oficina y los zumbidos morales y vigilantes, sobre cuánto pesan:

«yo quiero que seamos siempre aquellos/

que fuimos esa noche con el vino/

volteados por el viento del destino/

flotando en la canción de los cabellos/

porque estamos tan sobrios este lunes/

tan tímidos y serios y vestidos/

y están tan apagados los sentidos/

y las horas parecen tan comunes/

y en todo hay un silencio de oficina/

un zumbido moral y vigilante/

y tenemos vendido cada instante/

y tomamos café y una aspirina/

seremos algún día sólo huesos/

volvamos a la cama y a los besos.//»

Ramón Paz, Pornosonetos III (Vox)

Mi cuerpo en el lunes más lunes

Joe Koslowski
Joe Kozlowski

«Yo gozaba de una dicha concedida a pocos seres humanos: la de sentirse arrastrada en ese halo casi palpable que irradia una pareja de enamorados y que hace que el mundo vibre más, huela y resuene con más palpitaciones y sea más infinito y más profundo». -Carmen Laforet, Nada (Destinolibro)

Después de un fin de semana de estar al centro de ese halo, sintiendo el mundo más sonoro, más vibrante, más perfumado y mucho más profundo, hoy siento el cuerpo despierto, hambriento. Difícil arrancar así la semana de trabajo, imposible no odiar el lunes que se presenta con la cara más lunesina.

Más vale Salomé que mal acompañada

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He confesado aquí mi absoluta devoción por Wilde, así que ver un montaje de su Salomé era obligado. Ayer fui al Teatro Helénico y salí con sentimientos encontrados. Voy con lo positivo: antes de ir repasé la obra, la llevaba fresca. Así pude ver que la puesta en escena es fiel al original, lo que es un deleite. Desde el primer minuto, Leonardo Ortizgris es un soberbio Jokanaan, desorbitado y sexual en su pureza. Aunque se tarde para entrar en personaje, Irene Azuela hace una poderosa interpretación de la Salomé seductora/seducida: el baile y las escenas finales son notables. Está muy guapa y, sin embargo, sus 34 años me parecen arriesgados para el papel de una jovencita. Adaptar la obra a un baño es audaz y sí, acertado. La dirección de García Lozano me parece buena, aunque con algunos problemas de ritmo.

¿Lo negativo? El resto del reparto es lamentable. Si bien José Sefami da el tipo grotesco de Herodes, su actuación falla por completo: lo indica el hecho de que haga reír en parlamentos como «Tu belleza me ha turbado. Tu belleza me ha turbado terriblemente y te he mirado demasiado esta noche». Aída López (Herodías) no se cree su papel ni en día de fiesta; los demás, menos aún. Y luego está el absoluto desacierto de que uno de los siervos sea un gay exagerado. ¿Para qué? ¿Para representar «mejor» una corte decadente? Por favor…

Total, la experiencia me quedó a deber. Lamento que el Teatro Helénico parezca seguir esa fórmula: elige buenos textos y paga estupendos protagonistas/ chicas guapas, pero en el resto del elenco incorpora actores que no dan la talla (lo mismo ocurrió en el montaje de Hard Candy http://wp.me/p1POGd-pY).

Me quedo con esto, del texto de Wilde: «El misterio del amor es más grande que el misterio de la muerte».

De dónde viene el pesar

Max Aub
Max Aub

«Toda la desesperación humana radica en la imposibilidad de expresarse con exactitud», escribió Max Aub, dramaturgo español exiliado en México. Lo leo en el compendio Aforismos en el laberinto (Edhasa). Sí, es desesperante no encontrar palabras para volcar sentimientos, ideas, pálpitos, sueños y perfumes. Se me ocurre, entonces, que cuantos más recursos expresivos, menos aflicción. Pero también es cierto que cuanto más conozco qué bien las grandes plumas se han traducido en letras, más conciencia tengo de lo limitada que estoy. Parezco la serpiente que se muerde la cola.

Lo degenerado del futbol

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En 1974, el celebrado escritor mexicano Juan Villoro fue, en Buenos Aires, a un partido de futbol: el clásico River-Boca. Un argentino se acercó a preguntarle si era verdad que en México los fanáticos de dos equipos rivales podían sentarse en la misma tribuna sin tener problema. «Villoro asintió: ‘En México, en esto del futbol somos bastante pacíficos’, explicó. ‘Uy, pero qué degenerados’, respondió el argentino».

Esto lo recuerda Diego Erlan en la revista Ñ (11 de mayo, 2013) y más allá del chiste, traigo a cuento el asunto por la derrota de anoche de la Selección Mexicana contra el equipo de Honduras. No sé de futbol y asumo que no me interesa el tema, pero ahora que está en riesgo «nuestra» participación en el Mundial pareciera que el mundo está a punto de acabarse. El ánimo general está alicaído, hay sabor de tragedia nacional, nadie habla de otra cosa. Es decir, para millones poco parece importar que el país se caiga a pedazos por la violencia y la corrupción, que las marchas de maestros tengan secuestrado al D.F., que la polarización social se incline o por lincharlos con palabras o por aplaudir cualquier desmán que cometan, que con la educación esté en juego el futuro del país. Nada interesa, sólo que quizá no vayamos al Mundial. Perdón pero desde mi absoluta ignorancia deportiva esa ligereza sí me parece inmoral.

A veces el sexo es casi puro

Foto: Stefan Kuhn
Foto: Stefan Kuhn

«[…] Hicimos el amor. Lo hemos hecho tantas veces […] Hasta el deseo se vuelve puro, hasta el acto más definitivamente consagrado al sexo se vuelve casi inmaculado. Pero esa pureza no es mojigatería, no es afectación, no es pretender que sólo apunto al alma. Esa pureza es querer cada centímetro de su piel, es aspirar su olor, es recorrer su vientre poro a poco. Es llevar el deseo hasta la cumbre». -Mario Benedetti, La tregua (Alfaguara)

El uruguayo se metió anoche entre las sábanas. Sólo así me explico que tan bien pueda hablar de nosotros.

Algo mejor que cantar amores…

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(da click para oír la canción)

Para abrir boca a la noche se antoja un fado, esa delicia tradicional portuguesa cargada de emoción. 

Gracias a las conocencias de mi querido Triste Sina llega a mis oídos el disco Garra dos Sentidos de Mísia, cantante portuguesa que sacude el tuétano. El volumen es de 1998 (y, por lo que sé, inconseguible); toma su título de este delicioso poema musicalizado de Agustina Bessa-Luís: «No quiero cantar amores, / amores son pasos perdidos. / Son fríos rayos solares, / verdes garras de los sentidos. / Son caballos corredores / Con alas de hierro y plomo / Caídos en aguas profundas. / No quiero cantar amores».

Aviso que hago caso a Mísia: no voy a cantar amores. Los quiero vivir.

La bendita infelicidad del amor

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«Cuando estás enamorado de alguien también eres infeliz. Porque no estáis juntos todo el rato, o porque la echas de mano en tal momento, o porque no puedes saber si te quiere como tú la quieres, en fin, todo esto suena muy cursi pero da igual: una de las cosas más hermosas del amor es la infelicidad que produce, porque te hace sentir con más intensidad quién eres y quién querrías ser». -José Ovejero, La invención del amor (Alfaguara).

Recién termino esta novela redonda, ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2013, que plantea el amor como una ficción (bien mirado, ¿no lo es siempre?, ¿no es verdad que nos enamoramos de la persona que creamos en nuestra mente?). Samuel suplanta al amante de una chica que acaba de morir; a partir de ello se inventa una vida, una historia con la mujer más imposible de todas. Con momentos de humor negro, a partir de estos elementos el madrileño Ovejero compone una trama rica, de buen ritmo. Y justo hoy, a pocas horas de que llegue de viaje quien más me quiere y a quien hace un mes no veo, me resuenan estas líneas en la cabeza. Benditas felicidades e infelicidades del amor.

Yo invito el café

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Con este post festejo más de 50 mil visitas y cerca de 4,500 comentarios en la vida de este blog, que es como una casa decorada de palabras y libros, con polvo de mí en cada rincón. La palabra «gracias» se queda muy corta pero no conozco otra, así que GRACIAS a quienes siguen este espacio, a quienes lo visitan de vez en vez, a quienes comentan.

«Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio», dijo Lorca. Este blog me resulta un misterio parecido: no me imaginé que pudieran venir a mi casa a platicar amigos de México, España, Argentina, EUA, Italia, Colombia, Chile, Ecuador, Venezuela, Cuba, pero también de Israel, Australia, la Federación Rusa, Japón y Lituania, entre otros países de donde recibo visitas. No me lo imaginé pero me siento extrañamente cercana a muchos de esos amigos, cuya cara no conozco. A otros los voy descubriendo y me encanta. Lo menos que puedo hacer es ofrecerles una taza del mejor café o té, claro, para seguir conversando. Vieran cómo lo disfruto.

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Palabra del día: álgido

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Leo en el periódico que la situación en Siria está «en su punto más álgido», luego de que el Senado de Estados Unidos aprobó el ataque militar contra ese país. Más allá de repugnarme tanto la eterna postura estadounidense de juez supremo como la violencia ejercida contra los civiles sirios, me llama la atención el mal entendimiento del término álgido. Se suele creer que es sinónimo de ‘caliente’, la parte más acalorada de la discusión o la tensión. Sin embargo, realmente quiere decir ‘muy frío’. Viene del latín algidus, que significa ‘acompañado de frío, glacial’, según leo en El libro de las palabrotas, publicado por la extraordinaria editorial mexicana Algarabía. Una discusión álgida, entonces, es una discusión muy fría (cualquier cosa que eso signifique).

PD Saludos sonoros al Premio Nobel de la Paz que declara la guerra…

Por el odio que nos tenemos…

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Un poeta le manda dinero a su madre (que vive en otra ciudad) por medio de un tipo al que aborrece, pero que viajará hacia allá. El tipo juega el dinero y lo pierde. Luego busca culpar a la madre, insinuando que sí le entregó los billetes. El poeta lo para en seco: «Ella no miente» y lo confronta: «No lo digo por la amistad, no. Por el odio que nos tenemos, dígame la verdad». Esto lo cuenta en entrevista el escritor argentino Isidoro Blaisten y subraya: «Mira si no es la línea de Borges que dice: ‘No nos une el amor sino el espanto'».

Lo que uno aprende. No lo había pensado pero sí, el odio compromete tanto como el amor.

PD El pasaje lo cita el periodista Alfredo Serra en Así hablan los que escriben (Altántida).

Plagio ideas pero con elegancia

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Por azar encuentro en la web esto de un libro sobre creatividad: Roba como un artista, de Austin Kleon (Aguilar). El autor es «un escritor que dibuja», famoso por sus Newspaper Blackout Poems: textos que surgen de tachar palabras de una hoja de periódico hasta dejar descubiertas sólo algunas, con intención poética. Gran idea. Buscaré el mentado libro.

No me gustan los decálogos (ni el de Moisés ni otros) pero encuentro interesante el primer concepto de éste: para abrir la mente, evitar que huela a viejo, hay que asumir que la creatividad no existe, todo viene de alguna parte. Kleon dice que los artistas toman ideas de muchos lados y luego, en su crisol personal, crean algo nuevo. A eso le llama robar como un artista: no de una sola fuente, transformar y no plagiar, dar crédito. De acuerdo. La ilusión de ser «totalmente originales» desgasta y es inútil. En esa línea recomiendo leer En contra de la originalidad, de Jonathan Lethem (Tumbona Ediciones). Aquí algo sobre esa joya: http://wp.me/p1POGd-18D

Pues sí, advierto que en este blog robamos como hacen los artistas, es decir, con elegancia.

Sí, soy tipocondriaca

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Hace un par de días vi este cartón en el FB de mi querida Patricia Torres Maya. No puedo dejar de compartirlo sobre todo porque si bien la hipocondria no es para nada mi tema, me confieso altamente tipocondriaca: los errores de ortografía me generan sofocos.