La expedición cotidiana de un escritor

Imagen 3«Los poetas hacen viajes interiores cuyas trayectorias no figuran en los mapas y en los que es imposible acompañarlos».

-Olga Orozco, Yo, Claudia (Ediciones en Danza)

La poeta argentina sabía de lo que hablaba: Orozco tuvo miedo sentada en la cueva de sus propias entrañas, se perdió en sus meandros, escaló triunfal los montes más altos, descansó en sus valles, aprendió los idiomas de las regiones interiores que fue descubriendo. Creo que escribir se trata, justamente, de hacer esos periplos.

Arte en torno al café

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Anoche asistí a la apertura de la muestra de arte Expresiones del café. En una antigua casa de la colonia Roma del Distrito Federal, seis creadores presentaron obras concebidas en torno a esa bebida. La idea surgió de Nescafé Molienda, que previamente invitó a los artistas a conocer su proceso de elaboración, desde que es sembrado en los cafetales de Veracruz hasta que se bebe en la taza.

Fui a la exposición invitada por Ana Hop, talentosa fotógrafa y amiga reciente. Ella expuso su trabajo, que consistió en imágenes de objetos personales de seis tomadores de café/celebridades locales: aparecen tazas, pero también unos lentes, una máquina de coser, un libro, un cuaderno, entre otros. Las fotos son limpias y  estéticas, pero sobre todo comunican la esencia de cada personaje, cuentan su historia. Los otros expositores fueron Gerardo Gatica (cineasta y productor), Anuar Maauad (escultor), Mauricio Serrano (diseñador de joyería), El Cha (ilustrador y músico) y Josemaría Torre (actor y diseñador); la curaduría la hizo el artista visual Héctor Falcón. Me parece esperanzador que Nescafé busque nuevas formas de ofrecer contenido ligado al marketing (una suerte de Content Marketing presencial, un Storytelling ligado al arte) y para ello decida invertir en las diversas miradas del arte mexicano. Merece la promesa de probar el nuevo Molienda.

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Un globo por cada niño muerto

Imagen 7ABC, primeras letras del abecedario, son también el nombre de una guardería mexicana símbolo de tragedia e impunidad.
Ayer se cumplieron cuatro años del fuego en la estancia infantil ABC de Hermosillo, Sonora. La «nueva línea de investigación» de las autoridades (eufemismo para subrayar que el gobierno ahora sí atenderá el asunto) es que parece haber sido un incendio provocado para desaparecer evidencias de un fraude, porque la guardería era un local contiguo a una bodega de la Secretaría de Hacienda. Es decir, para borrar pistas del desvío de recursos del gobierno local, alguien habría incendiado la bodega pero se le pasó la mano: mató a 49 niños y dejó a 70 heridos (el gobierno de Felipe Calderón, cuyos familiares y amigos operaban la estancia, quizá opina que fueron «víctimas colaterales»). Hoy, nadie está tras las rejas por ello.
En Hermosillo, ayer unos 15 mil padres de familia, escritores, artistas, amas de casa y grupos sociales marcharon y lanzaron globos en memoria de los pequeños, víctimas de la estupidez nacional, y exigieron justicia. En Ciudad Juárez y el DF, otros marchistas recordaron uno por uno el nombre de los desaparecidos y gritaron «no debió morir».
Un globo que simboliza un niño muerto nubla el cielo. Ayer, 49 globos blancos taparon por completo el sol de México.

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Nota del periódico La Jornada:  http://www.jornada.unam.mx/2013/06/06/politica/007n1pol

Columna de la periodista Katia D’Artigues: http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2013/06/101878.php

Palabras que duermen en los diccionarios

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«… quedaba boquiabierta pensando que existían palabras gordas y palabras flacas, palabras negras y blancas, palabras locas y criteriosas, palabras que dormían en los diccionarios y que nadie usaba».

-Aurora Venturini, Las primas (Mondadori)

Y sí, conozco palabras como personas, de acento particular, pobres o ricas, de todos colores, que duermen y luego despiertan, que van por ahí bien llenitas de vida. O de muerte.

Dejar de ser yo (¿podré?)

Imagen 3Un par de veces por día quisiera reaccionar como alguien más, desandar mi historia y ser capaz de no enojarme o frustrarme por las mismas cosas de siempre (la conducta del padre de mi hija, por ejemplo). Si es cierto que hasta 95 por ciento de mi día lo vivo en automático y sólo 5 por ciento soy plenamente consciente, no me extraña que sin pensar responda a circunstancias similares con el patrón aprendido, siguiendo el surco muy trazado de estímulo-respuesta. Es decir, el reto es abrir un surco distinto: a través de yoga, meditación y esfuerzo consciente crear una nueva forma de enfrentarme a lo que no me gusta. Como dice el científico en neuroplasticidad Joe Dispenza, se trata de «desaprender tus viejas pautas mentales y emocionales, o deshacer los circuitos de tu cerebro y reaprender otras nuevas o renovarlas, basándote en quién quieres ser, en lugar de seguir siendo la misma persona de siempre» (Deja de ser tú, Urano).

Esto está más difícil que mover una montaña, pero tengo que lograrlo.

El escultor de libros

Justin Rowe
Justin Rowe

A través de http://blogindieo.com/2013/06/03/el-escultor-de-libros/ me entero de un concepto genial: usar libros como materia prima para hacer esculturas de papel. El creador de estas bellezas es Justin Rowe, un chico de Cambridge que trabajaba como vendedor en la imprenta universitaria. En el invierno de 2010 le pidieron decorar el escaparate de una tienda: se le ocurrió hacer esculturas de cuentos infantiles usando las páginas de libros de desecho. El resultado fue muy aplaudido y al año siguiente hizo otras 12 piezas. De ahí en adelante se ha ido dando a conocer por el mundo. Tiene escenas de cuentos folclóricos e infantiles, como «La caperucita roja» y «Hansel y Gretel», entre otros temas. Su trabajo es una delicia, como se puede ver. Lo único que lamento es que ya nadie podrá leer esos libros…

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Página de Rowe: http://www.daysfalllikeleaves.com

Llorar como llora el día

Man Ray, Larmes (1930)
Man Ray, Larmes (1930)

No quiero convocar un diluvio universal de lágrimas (que México bien lo amerita en estos tiempos), sino que la lluvia de anoche, llanto quedo, me hizo amanecer con estos versos de Oliverio Girondo en la memoria. Van, pues, para estar de acuerdo con el contexto:

[…] Llorarlo todo,/
pero llorarlo bien./
Llorarlo con la nariz,/
con las rodillas./
Llorarlo por el ombligo,/
por la boca./
Llorar de amor,/
de hastío,/
de alegría./
Llorar de frac,/
de flato, de flacura./
Llorar improvisando,/
de memoria./
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!//

Caramelo fotográfico de postre

Christopher Peddecord
Christopher Peddecord

Seres alados que esconden las alas, los bailarines logran proezas que combinan fuerza, equlibrio, ligereza. Me encantan las imágenes de danza, así que siempre estoy a la caza de nuevos fotógrafos.

En el portal Cultura Inquieta encuentro estupendas fotos del hasta-hoy-desconocido-para-mí Christopher Peddecord. Busqué el sitio del artista (www.peddecordphoto.com) y encontré otras, también hermosas. Valgan para alegrar los sentidos este días en el que, además, quiere llover…

Christopher Peddecord

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Imágenes de Peddecord en el portal Cultura Inquieta: http://www.culturainquieta.com/es/fotografia/item/2579-christopher-peddecord.html#itemImageGalleryAnchor

Monterroso hubiera sido un enorme tuitero

Imagen 3Este año se cumplen 10 de la muerte del guatemalteco avecindado en México, brillante autor del que es conocido como el cuento más breve del mundo: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí», además de una vasta obra. Es una gran lástima que Tito Monterroso ya no esté, por sí mismo y por su pluma, pero también porque hubiera disfrutado crear memorables cuentuitos y otras piezas para formatos digitales, despojadas de toda grasa.

En «Kafka y sus precursores», Borges dijo que la labor de un escritor modifica cómo concebimos el pasado y el futuro del mismo. En ese sentido, Monterroso fue una especie de precursor tuitero, con microrrelatos precisos como estos:

Nulle dies sine linea

«—Envejezco mal —dijo; y se murió».

Historia fantástica

«Contar la historia del día en que el fin del mundo se suspendió por mal tiempo».

Fecundidad

«Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea».

Aforismo

«Los enanos tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a simple vista».

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Artículo de La Jornada: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/06/02/9540926-una-decada-sin-monterroso

Las hadas y los hados se ponen de acuerdo

Richard Doyle, The Fairy Queen Takes an Airy Drive (1870)
Richard Doyle, The Fairy Queen Takes an Airy Drive (1870)

Minicuento de domingo por la tarde:

Un día, las hadas se ponen de buenas (o sea, se ponen de hadas buenas) y buscan cumplir el deseo de algún mortal, pero no basta.

Otro día, los hados se sientan a confabular a favor de uno o de unos, pero tampoco es suficiente.

El tercer día, las hadas y los hados se ponen de acuerdo en que ocurra una misma cosa.

Entonces nada la puede evitar.

Fin.

La verdadera felicidad tiene que ver con los mangos de manila

Imagen 11«Ser feliz es muy fácil. Cuando es temporada de mangos de manila, te comes por lo menos uno al día (sin limón, sin chile piquín). Los mangos no deben tener en su cáscara manchitas negras, no deben estar verdes ni demasiado maduros. Es mejor si no son transgénicos. De preferencia quítales la cáscara con los dientes y no uses trinches. Es importante que el jugo no escurra entre los dedos más de lo normal. Trata de comerlos hasta que el hueso tenga una coloración blanca. Permanece con las fibras entre los dientes al menos por hora y media. No tires la piel a la basura. Sepárala y sácala al sol. Después tritúrala y cuando esté reducida a polvo, guárdalo en una urna, para que cuando mueras te entierren con ella. Pide a tus seres queridos que si te incineran rellenen tu boca con el polvo de mango de manila antes de quemarte. Es aconsejable que cuando no haya mangos de manila, no pienses demasiado en ello». -Alejandro Magallanes, ¿Con qué rima tima? (Editorial Almadía)

Suscribo esta definición terminante de felicidad dada por Magallanes, notable ilustrador mexicano que coquetea con la poesía cuando está de vena (tanto él como la poesía), lo cual se ve que ocurre seguido. Está incluida en un genial volumen ilustrado que publica Almadía, editorial oaxaqueña que se atreve a hacer lo que los grandes grupos ven como locura y que los lectores aplaudimos hasta que las manos se nos ponen rojas.

PD Nota para los lectores no-mexicanos de este blog: sé que es prerrogativa de cada país llamar a una fruta como le venga en gana. Aquí decidimos nombrar «de Manila» al mango de la foto, supuestamente llegado de allá hace siglos. Hoy ya no viene de tan lejos, pero no importa: por cariño le conservamos el apellido.

A veces es literal que «cae» la noche

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La noche más callada/

la más quieta/

más desplomada entera sobre mí.//

-Idea Vilariño, Poesía completa (Cal y Canto)

Hermoso casi-haikú de la poeta uruguaya. La gente dice que «cae la noche» y dice bien: a veces se derrumba sobre uno, indefenso.

El hombre que escribe incluso cuando no escribe

Alberto Giacometti, Walking Man
Alberto Giacometti, Walking Man

«Este hombre ha escrito mucho, libros y artículos dispersos, notas, reseñas, y toda tinta posible, pero además escribe incluso cuando no escribe, pues camina como quien redacta, se desplaza del tingo al tanto como quien hila referencias o citas y se detiene en las esquinas como quien evoca un párrafo que parecía olvidado o a punto de quedar redactado bajo su gorra». Esto dice el entrañable Jorge F. Hernández sobre José de la Colina («La materia de los sueños», Signos de admiración, Ed. Pértiga).

Qué buena pluma es la de Hernández. Aunque aquí habla sobre De la Colina, el concepto aplica para casos más pedestres: a veces, los viciosos de las palabras van por la vida escribiendo incluso cuando no escriben, es decir, al caminar rumian un verso, una frase, un juego de palabras. (Doy fe).

Las ventajas del futbol sobre el sexo

Screen shot 2013-05-31 at 11.17.35 AMEl futbol no me gusta. Es más, me choca. Nunca pensé decirlo, pero después de leer esto quizá debería revisar mis prioridades…

«No sé si el fútbol es mejor que el sexo. Pero puedo decir que proporciona alegrías más duraderas, que las jugadas más emocionantes pueden relatarse en público sin que nadie se escandalice, que es posible invitar amigos, que hay menos humedad y que nadie ha sido sorprendido nueve meses después por un gol ilegítimo».

-Daniel Samper Pizano, El discreto encanto del liguero y otros motivos para sonreír (Panamericana Editorial/ El Áncora)

Leer en medio de un bombardeo (se puede)

Imagen 3«[en esta] fotografía de una biblioteca hecha en 1940 durante los bombardeos sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial […] tres hombres están de pie entre los escombros y se dedican a fatigar los anaqueles, los tres están absortos en la tarea de escoger un libro para leer. No están olvidándose de la guerra ni parecen ajenos a la destrucción del paisaje que los acoge. Están mirando libros. Simplemente, tratan de que la vida continúe, buscan seguir adelante. Están afirmando el derecho de todos a preguntar, pensar, saber, tratar de entender».

-Enrique Vila-Matas, «Contra los patriotas iletrados», revista Ñ, número 500, 27 de abril de 2013

Si alguien es capaz de buscar qué leer en esas circunstancias, seguramente es porque «preguntar, pensar, saber y tratar de entender» resulta tan necesario como respirar… o como sobrevivir.

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Contexto de la fotografía: http://www.booksforvictory.com/2013/04/london-bookstore-and-library-bombed-in.html

Funámbula de ti

Screen shot 2013-05-29 at 10.01.05 AMAndo al filo del día/

buscando no caer/

en las redes de tu cuerpo./

Sobre la cuerda de la tarde/

un pie y después otro/

tensan el aire/

cierran los ojos al vacío/

van avanzando./

Me aferro al balancín entre mis manos,/

al dilatado silencio que le impongo/

a mi tarea./

Pero llega la noche./

En un traspiés/

olvido el equilibrio/

caigo en la malla de tus brazos/

(hasta mañana).//

 

-Julia Santibáñez

La noche en que conocí a Pérez Gay

Foto: Barry Domínguez
Foto: Barry Domínguez

Hace unos días murió en México el intelectual, diplomático, doctor en filosofía, traductor, germanista y escritor José María Pérez Gay. Me he tardado en escribir este mínimo homenaje, pero no quiero dejar pasar más tiempo para contar el recuerdo que tengo de él. La fecha: agosto o septiembre, 2006. El escenario: una cena de amigos en su casa, en el tradicional barrio de Coyoacán. El motivo: ver en preestreno la cinta Fraude: México 2006, del cineasta Luis Mandoki, sobre esas discutidas elecciones presidenciales. Siendo honesta diré que asistí a la reunión de rebote, es decir, no como invitada directa sino como pareja de quien entonces era mi compañero. Él y los demás asistentes participaron juntos en el proceso desde la izquierda, Pérez Gay de manera muy cercana al candidato López Obrador, como su consejero de asuntos internacionales. El compromiso con las causas sociales fue uno de sus distintivos de vida.

Dos cosas me impactaron. Primero, su conversación y cómo la acompañaban sus ojos brillantes. Preguntado sobre su novela Tu nombre en el silencio (publicada ese año), habló del desencanto vivido por muchos que en los 60 lucharon por ideales socialistas; también dejó caer su lúcida lectura sobre el momento que vivía México, mencionó  ejemplos internacionales para ilustrar sus ideas. Por desgracia no los recuerdo, pero sí me quedó grabada su afabilidad y la cultura que respiraba por cada poro. En segundo lugar, su biblioteca: de piso a techo cubierta de libros, viva, robusta. No hablo alemán y he leído a pocos autores de esa lengua; Pérez Gay vivió 16 años en ese país, lo llevaba tatuado en la piel, así que sus muchos títulos germanos me parecieron ventanas a un mundo fascinante. Además, en la cena salió al tema esa lengua y él mencionó su vivencia con La montaña mágica, de Mann: dijo que al leerla se dio cuenta de que la literatura alemana existía gracias a ese idioma. No se me olvida.

Amabilísimo, culto, comprometido con las causas en las que creía. La muerte debía perdonar a gente como él.

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Pérez Gay en su biblioteca: http://www.jornada.unam.mx/2013/05/27/politica/002n1pol

Oda a los pies (aunque tengan callos)

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Foto: rust2d

No se me hubiera ocurrido agradecer así a este par mío que padece callos y juanetes, pero una exbailarina a quien admiro lo hizo y se lo copio.

Ella, Solange, se refiere a su carrera. Yo lo comparto desde mi vida diaria: «[mis pies] fueron mi alfabeto, mi voz. Hablaron por mí y por todos los personajes que encarné con devoción. Soportaron mi rabia y mi coraje, pero también mi amor y mi ternura, las fatigas y los vuelos, las exaltaciones y las depresiones, al igual que los pisos de madera, de cemento o de linóleo, las astillas y los orificios, los declives y los temblores, la mugre».
-Solange Lebourges, Lo bailado nadie me lo quita (Conaculta)

Palabra del día: chicle

Imagen 4El nombre de la goma de mascar es una aportación más de México al mundo. Viene del náhuatl tzictli, derivado del verbo tzic-, que literalmente significa ‘estar pegado, detenido’. Con ese término los aztecas denominaban la resina que extraían del árbol del chicozapote, la cual después hervían. Al secar, tomaba una consistencia gomosa que se usaba para la higiene bucal y como digestivo. En México se castellanizó como chicle, nombre que se adoptó para el producto actual, de fabricación industrial, colores y sabores diversos y que se consume en todo el mundo.

Existe tal cantidad de palabras mexicanas que empiezan con la letra ch, que ésta es apenas una raya más al tigre. En otro momento valdrá la pena hablar sobre las huellas de la ch náhuatl en el español mexicano, en voces como chachalaca, chamaco, chapopote, chapulín, chilaquil, chile, chimuelo, chinampa, chipote, chocolate, chongo…

(Tomado de Ricardo Soca, La fascinante historia de las palabras, Interzona)

Tengo miedo de mayo

Este poema/canción del mexicano Fernando Delgadillo (sí, el de Mexicanto) explica por qué la persona amada debe tomar precauciones al acostarse al dormir. Es viejito, pero igualmente poderoso para una tarde de mayo como ésta:

«[…] Hoy procura que aquella ventana que mira a la calle en tu cuarto/
se tenga cerrada, porque no vaya a ser yo el viento de la noche/
y te mire y recorra la piel con mi aliento/
y hasta te acaricie y te deje dormir/
y me meta en tu pecho y me vuelva a salir/
y respires de mí./
O me vuelva una estrella y te estreche en mis rayos/
y todo por no hacerme un poco de caso./
Ten miedo de mayo/
y ten miedo de mí./
Porque no vaya a ser que cansado de verte/
me meta en tus brazos para poseerte y te arranque las ropas/
y te bese los pies/
y te llame mi diosa/
y no pueda mirarte de frente/
y te diga llorando después:/
por favor tenme miedo,/
tiembla mucho de miedo, mujer,/
porque no puede ser…»

-Fernando Delgadillo

Instrucciones para cuando muere un escritor

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«Cuando me entierren

por favor no se olviden

de mi bolígrafo».

-Mario Benedetti, Rincón de haikús

Acaban de cumplirse cuatro años de la muerte del poeta uruguayo. Me pregunto si será necesario pasar a dejarle un bolígrafo nuevo.

Da click aquí para leer «Semblanza de Benedetti, a su muerte», donde se cita el haikú

Abrir los ojos dentro de otros

Screen shot 2013-05-27 at 4.36.07 PMPara la tarde de lunes, estos precisos y preciosos versos de Octavio Paz, que suscribo gozosamente:

«Al cerrar los ojos

los abro dentro de tus ojos».

«A los separadores de libros les crecen libros»

Screen shot 2013-05-27 at 9.34.53 AMComo viciosa de la lectura, no resistí comprar esta joyita en la Feria del Libro Independiente. Es una colección de separadores de libros publicada por Ediciones del Ermitaño: en cada uno, el ilustrador Eko acompaña frases de diversos escritores. José María Espinasa se pregunta en el breve prólogo por qué si la lectura decrece, Eko y la colección Minimalia apuestan por los separadores. Se lo explica así: «[…] el primer motivo que me viene a la cabeza es […] la confianza en esa cultura que se sustenta en la letra impresa: al separador le crece un libro y al libro, un lector». Propongo un brindis para que crezcan muchos lectores al pie de estas bellezas.

Los autores de estas frases son, respectivamente, Francisco Hernández, Salvador Elizondo, Saint-John Perse, José Lezama Lima, Roberto Juarroz y David Lehman.

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Página de Eko: http://www.ekoartist.com/

El canto de las sirenas telenoveleras

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Anoche fui al teatro a ver Hard Candy, de Brian Nelson. Es un obra interesante sobre un hombre de 35 años que intenta seducir a una chica de 16, pero termina en las redes de esta moderna Caperucita… que quiere comerse al lobo. La obra es fuerte y está bien actuada por una joven y guapa Tessa Ia, que hace poco se dio a conocer con la cinta Después de Lucía (premiada en Cannes). El otro actor pasa sin pena ni gloria.

No revelo nada ni echo a perder el misterio de la obra. Más bien digo el gusto que me da cuando un nuevo actor evita el camino fácil de la TV y apuesta por el teatro, ese ritual mágico donde sin muletas se prueba la capacidad actoral. Hace tiempo leí una entrevista a John Malkovich: decía que una película es como un dibujo pero una obra de teatro es como una pintura, con más detalle y un trabajo de mayor aliento. Ojalá esta chica tenga la paciencia de seguir pintando y no dejarse seducir por las nefastas sirenas de las telenovelas, que seguro pronto le estarán cantando al oído.

Gonzalo Rojas, Juan Rulfo y la no-muerte del segundo

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«Los poetas no mueren, quedan encantados». Eso le dijo Gonzalo Rojas a Juan Rulfo cuando lo conoció, retomando la frase de Guimaraes Rosa. Era 1969, estaban en Viña del Mar en un encuentro de escritores. Vale recordarlo porque por estos días se cumplieron 96 años del natalicio de Rulfo, el hombre que nació pero no murió.

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Fragmento de Oscuro y otros textos, de Rojas: http://books.google.com.mx/books?id=56cLZXv5XV8C