Estoy en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Sí, como un Disneylandia donde en lugar de Dumbos voladores y Piratas sin Caribe hay libros por todas partes, escritores en los pasillos, palabras en el aire. Ayer conversé con Jorge F. Hernández y con su vocabulario portentoso, entrevisté a Gabriela Jauregui sobre su espléndido libro de relatos La memoria de las cosas, estuve en la presentación de la antología Norte, compré Dama de corazones (única novela de Xavier Villaurrutia), abracé a mis queridos Laura García, Julio Patán y Joselo Rangel. Esa parte la disfruto muchísimo y es por la que regreso año tras año, pero no extraña que la FIL también tenga lados oscuros, como los detrás de cámaras de un parque de diversiones que se respete. Uno de ellos es la fauna que lo habita, misma que retrata finamente Benito Taibo retrata en Filias, suplemento del diario Milenio dedicado a la FIL:
Escritores que no escriben, que llevan años trabajando en una novela que nunca terminarán, pero que les abre la puerta para cocteles, fiestas, mesas redondas.
Escritores que han escrito más libros de los que han leído. Nada que añadir.
Escritores que escriben lo que firman otros “escritores”, es decir, los negros o cabezas de turco que mantienen los lujos de sus empleadores.
Escritores instantáneos, de éxitos ídem absolutamente inocuos.
Escritores que han escrito un solo libro y con él viajan por el mundo desde el siglo pasado. Y lo presentan siempre, hasta la convalecencia.
Políticos que escriben. Ayyyy.
Añadiría dos especies que también se mueven por aquí:
Escritores que creen que el mundo no los merece. Escritores que creen que no se merecen el mundo sino, acaso, esta galaxia y las circunvecinas.
En fin, procuro no distraerme de lo fundamental: celebrar el libro y sus orillas. O, como dice la camiseta de este chico que ayer se movía eficientemente entre stands: creemos en los libros. Suscribo plenamente esa declaración impúdica.
P.D. Hablando del suplemento Filias, les platico que ayer se publicaron en él cuatro poemas míos inéditos, que pertenecen al nuevo libro de poesía que estoy trabajando. Y sí, la verdá me puse feliz.
Esta Playlist es la gozadera total, fruto de la cruza de literatura y música, artes que se imantan. En algunos casos se trata de canciones inspiradas por textos, otros son poemas íntegros llevados a notas que potencian sonidos y silencios. Varias canciones no estuvieron en Spotify, de modo que cuelgo sus videos de YouTube. No puedo contarles cómo estoy disfrutando las posibilidades de esta hibridación alucinante. Muchas gracias a todos por enriquecerla a través del Twitter @danioska, mi Facebook/ JuliaSantibáñez y este blog. Es una de las Playlists más colaborativas hasta ahora. Si quieres participar sólo pon tu opción en los comentarios.
Mi elección es Por vos muero, con Miguel Bosé. Se trata de un doble juego literario-musical: son los tercetos finales del Soneto V de Garcilaso de la Vega, musicalizados a partir del segundo movimiento del concierto para piano Emperador, de Beethoven. Aquí abajo va el poema completo. Buen #SábadoDeMúsica. Éste en especial me ha hecho de veras, de veras, muy feliz.
“Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero.
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero”.
@leonRod79 All For Love, con Bryan Adams, Sting y Rod Stewart (basada en la novela Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas)
Sara Amémonos, con Lucha Villa (poema homónimo de Manuel María Flores)
@paixocolata Amor mío, si muero y tú no mueres, con Miguel Poveda (poema homónimo de Pablo Neruda)
Arturo Díaz y Arturo Erremental Annabel Lee, con Radio Futura (basada en el poema homónimo de Edgar Allan Poe)
José Luis Enciso A trabajos forzados, con Antonio Vega (basado en el poema Condena, de Antonio Gala)
Carlos Alberto García y Norma Gabriela Sánchez Cantares, con Joan Manuel Serrat (basada en el poema homónimo de Antonio Machado)
Edgardo Bermejo Comienzo y final de una verde mañana, con Caetano Veloso y Pablo Milanés (basada en el poema homónimo de Nicolás Guillén)
@carloscarranzap Corazón delator, de Soda Stereo (basado en el cuento The Tell Tale Heart, de Edgar Allan Poe)
Alex Cisneros Cuando sea espacio, con Alejandro Sanz (poema homónimo de Pablo Neruda)
Eduardo Huchín Sosa Do The Evolution, con Pearl Jam (basada en La evolución de las especies, de Charles Darwin)
Mariano Ecija El camino del exceso, con Los héroes del silencio (basada en un verso de William Blake)
@dfmartinez74 e Inés López de Arriaga Elegía, con Joan Manuel Serrat (basada en el poema homónimo de Miguel Hernández)
@AdrianoDeLucio Frankenstein, con Edgar Winter (basada en la novela homónima de Mary Shelley)
Andrea Quintero Gracias a la vida, con Mercedes Sosa (poema de Violeta Parra)
Ana Victoria Taché Guantanamera, con Compay Segundo (basada en el poema Versos sencillos, de José Martí)
@jorgebird Hijo de la luz y de la sombra, con Joan Manuel Serrat (poema homónimo de Miguel Hernández)
Adán Ramírez History, con The Verve (basada en el poema London, de William Blake)
Albinson Linares How Beautiful You Are, con The Cure (basada en el poema Los ojos de los pobres, de Charles Baudelaire)
Carlo Coccioli La niña de Guatemala, con Óscar Chávez (basada en el poema homónimo de José Martí)
@antonioliho La paloma, con Joan Manuel Serrat (poema homónimo de Rafael Alberti)
@MartinezBelli La paloma, con Ana Belén (poema homónimo de Rafael Alberti)
@enrique_pons y Maru Moreno La saeta, con Joan Manuel Serrat (poema homónimo de Antonio Machado)
@susanasanjuanmx, Alberto Torres, Rafael Carballo y Mariana Pineda Las batallas, con Café Tacuba (basada en la novela Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco)
@danywino Liberté, con Christophe Bourdoiseau (basada en poema homónimo de Paul Éluard)
Eréndira Cruzvillegas Lobo-Hombre en París, de La Unión (basada en un cuento de Boris Vian)
@Josdamet Macondo, con Óscar Chávez (basada en la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez)
@econokafka Master of the House, con el elenco de Los miserables (basada en la novela Los miserables, de Víctor Hugo).
Manuel Martínez Mercy Street, con Peter Gabriel (basada en el poema 45 Mercy Street, de Anne Sexton)
@EJCastroviejo Mi esqueleto, con Albert Pla (basada en el poema Zeleste 4, de José María Fonollosa)
@cherrera313 Negra sombra, con Luz Casal y Carlos Núñez (basada en el poema homónimo de Rosalía de Castro)
Luis Hernández Medina The Neverending Story, (soundtrack de la película basada en la novela homónima de Michael Ende)
@quico70 Nevermore, con Queen (basada en el poema El cuervo, de Edgar Allan Poe)
Xabier Novella Palabras para Julia, con Juan Ibáñez (poema homónimo de José Agustín Goytisolo)
@emehachea Para la libertad, con Joan Manuel Serrat (poema homónimo de Miguel Hernández)
Emiliano Mares Urrutia Penélope, con Joan Manuel Serrat (basada en La Odisea, de Homero)
Mónica Nepote Pequeño vals vienés, con Enrique Morente (basada en la musicalización de Leonard Cohen al poema homónimo de Federico García Lorca)
Julia Santibáñez Por vos muero, con Miguel Bosé (fragmento del Soneto V, de Garcilaso de Vega, musicalizado a partir del segundo movimiento del concierto Emperador, de Beethoven)
Iván Iglesias The Raven, con Lou Reed (basada en el poema homónimo de Edgar Allan Poe)
@Esclvsa Sympathy For The Devil, con The Rolling Stones (basado en la novela El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov)
@olivelasco Tierra-Luna, con Eugenia León (basada en el poema homónimo de Mario Benedetti)
Guadalupe Alemán White Rabbit, con Jefferson Airplane (basada en la novela Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll)
YOUTUBE
42. Jorge Luis Borgia A Cloud On a Leaf, con Tin Hat (basada en un poema de e.e. cummings)
43. @CarlaEUrena y @macariomx Golden Slumbers, con The Beatles (basada en el poema Cradle Song, de Thomas Dekker)
44. Leo Agusto Killing An Arab, con Terry Edwards en homenaje a The Cure (basada en la novela El extranjero, de Albert Camus)
45. @LaBarronxs La memoria donde ardía, de Juguete Rabioso (basada en el poema Amor constante más allá de la muerte, de Francisco de Quevedo)
46. Alberto Ramírez La Susana, con Yahir Durán (basada en la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo)
47. @Beath71 Lloraba la niña, con Jaramar (basada en el romance homónimo de Luis de Góngora y Argote)
48. Federico de Jesús Sánchez Love Song, con Ofra Haza (basada en El cantar de los cantares)
49. @yasser_mv Que el amor no admite cuerdas reflexiones, con Enrique Bunbury (basada en el poema homónimo de Rubén Darío)
50. Elisabeth Vargas Te quiero, con Tania Libertad (basada en el poema homónimo de Mario Benedetti)
«Es la primera vez que un hombre me besa en los labios. La primera. Sólo ha sido un beso de despedida, seco y tranquilo, pero ha sido la primera vez que alguien no apuntaba a mi mejilla derecha ni a mi mejilla izquierda, sino que iba directo al centro, como hacen los hombres y las mujeres. ‘La boca es el corazón de la cara’, pienso; cojo una copa de vino, gratis, de la mesa y me la bebo de un trago; me vibran las manos; me zumban los oídos. La verdad es que no sé qué hacer conmigo misma. Quiero seguir con el beso. Quiero acabar el beso, prolongarlo […]». -Caitlin Moran, Cómo se hace una chica, Anagrama.
Estoy leyendo este combo explosivo de sarcasmo, buenas letras y personajes más vibrantes que mis vecinos. Quiero conocer a Johanna. Quiero decirle que sí, coincido con ella en que la boca es el corazón de la cara. Que aunque he acumulado años, a veces me pasa de nuevo: después de un beso no sé qué hacer conmigo misma.
PD Mañana es #SábadoDeMúsica y esta vez la pregunta para armar la Playlist colectiva es: ¿Cuál es tu canción favorita basada en un poema o en cualquier otro texto literario? Anótala aquí abajo, para incluirla.
Tengo muchos títulos a la mano, de autores que ya son parte de mi familia elegida, pero me falta uno. Y ese uno se vuelve todos.
Llevo horas buscando en mi biblioteca Diario de un aspirante a santo, novela de Georges Duhamel publicada por El Equilibrista. La leí hace años y la releí casi de inmediato, fascinada por su humor corrosivo. Trata de un oficinista que un día decide alcanzar la celebridad y calcula que volverse santo es lo más accesible, considerando que no tiene ni dinero ni talento. Un santo pasa a la historia por sacrificarse y practicar formas de la piedad, así sean tan predeciblemente ingenuas como amar mucho y a todos. Suena factible.
Razona que para ser canonizado es preciso practicar la humildad más paradójica: ser el más pobre, el más obediente. Alcanzable. Supone que no importa carecer de fe, al fin y al cabo, quién cree hoy en día. Así empieza una ardua labor de machucarse el dedo con la puerta, para entrenarse en soportar el dolor. De entregar su dinero a los pobres, aunque sean abusivos. De renunciar a las vanidades diarias en pos de la vanidad máximo: consagrarse como santo. Bueno, pues ese libro que destroza con elegancia prejuicios varios no está en mi biblioteca.
Estoy segura de no haberlo prestado, segurísima. No lo perdí en la última mudanza porque recuerdo haberlo acomodado en los anaqueles de narrativa extranjera (así de laxamente los organizo). No está. Busco en las repisas cercanas, un desbarajuste de títulos. Tampoco. En el proceso abro algunos, se me antoja releerlos y con esfuerzo los regreso a su lugar, para seguir hurgando. Enfilándome hacia la paranoia, miro de soslayo a la chica que resuelve mi desastre casero. No parece ocultar ninguna culpa relativa a mi libro. Tampoco mi adolescenta es sujeto de sospecha: la palabra “santo” la hubiera ahuyentado de inmediato.
Literalmente, el Diario de un aspirante a santo parece haberse esfumado. Entiendo cómo se siente el fetichista sin su objeto caro. Su caro objeto. No sé hace cuánto lo perdí pero caigo en una nostalgia retroactiva. En eso estoy cuando mi querido amigo Andrés me manda una columna impecable del escritor colombiano Arturo Guerrero, titulada “Reorganizar una biblioteca”.En ella cuenta lo que pasa cuando se requiere poner orden en los libros. “El primer acto consiste en desocupar los anaqueles. ¡Sorpresa! Una biblioteca está viva y es impredecible. Con los años crece, engorda, se deforma, le nacen tentáculos que duermen acostados sobre el orden erguido de los tomos. Es inevitable que la disposición por temas, autores, países o épocas se reviente. Entonces las tablas destierran volúmenes recién llegados, con destino a estanterías peregrinas donde estos fundan repúblicas independientes. Al cabo, el depósito de la inteligencia entre palos se hace galimatías. Nadie, ni el mismo acumulador, encuentra el libro oportuno y urgente. Un libro siempre es urgente.”.
Sí, mi libro es urgente. Tengo a la mano otros muchos, de autores que ya son parte de mi familia, pero no me consuelan. Sólo quiero ese. Sufro una extraña sensación de orfandad.
¡Fiesta con congo y bocadillos! O, lo que es lo mismo, comparto dos noticias que me ponen feliz de toda felicidad y por las cuales invito el bombo, los platillos y las incontables cervezas:
Mi libro de poesía Rabia de vida/Rabia debida ya está disponible en EBook, para leerse en línea o descargarse.La chulada de edición digital es obra de Javier García-Moreno, para más señas fotógrafo soberbio y caballero andante de las entrañas de este país, director de Ediciones de Méxicoy querido amigo mío. Para acceder al libro puedes entrar donde dice EBook, en el extremo derecho del menú superior de esta página o dar click aquí. ¡Ya tienes resueltos tus regalos de Navidad!
El próximo martes 1 de diciembre lo presento de nuevo dentro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y junto con Fiasco, de mi querido Rafael Carballo, ambos publicados por Editorial Resistencia. Nos presentará Alma Delia Murillo, escritora que persigue diligente la sorpresa de personajes que vibran y se quedan a vivir con uno, autora de esanovela espléndida que es Las noches habitadas, publicada por Editorial Planeta, y además amiga entrañable. Me dará un gusto de muchas palabras verlos en el Salón C del Área Internacional, el martes 1 a las 7 p.m. Aquí abajo, la invitación. De veras, al terminar yo invito las cervezas.
Para no dejar ir el #MiércolesDePoesía sin su ídem, aquí dejo un poema justamente de Rabia, nomás por no dejar:
Dicen los rumores (y nadie puede desmentirlos, porque no hay testigos), que Adán y Eva se paseaban desnudos por el Edén y todo era sublimemente perfecto, como en película de Disney antes de que aparezca el malo. Pero como dijo José José: «Hasta la belleza cansa». Entonces, un día inventaron el pecado y ahí se jodió la cosa: el Mismísimo los expulsó del Paraíso y cubrió sus partes innobles con hojas de parra (pampinus, en latín).
Justo de ahí deriva el significado primario de des-pampanante, que se forma con el prefijo negativo des-y el sustantivo pampinus: una persona despampanante es la que sorprende y desconcierta porque está desnuda, es decir, carece de hojas de parra para cubrirse. Entonces, la atenta señorita que ilustra esta entrada es, sí, despampanante. A ver quién me contradice.
Fuente: Joan Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Gredos.
Aunque la vida se luce burlándose de uno, siempre existe ocasión para más autohumor. Motivos hay de sobra, pero hoy me centro en la feroz extravagancia de no disfrutar a fondo lo que tengo por estar pensando en lo que no tengo (sí, en especial cuando se trata de pareja). Es lo que viene siendo el posgrado en fantasmagorías, la versión afectiva de la mosca en la pared, tan contrapuesta a aquella perla presocrática josesiana: «Ya lo pasado, pasado. No me interesa». Cómo no reírme de mí cuando me veo así dibujada, tan chistosita yo.
El cartón merece un comentario adicional: es de Rayma Suprani, humorista gráfica venezolana quien ha tenido una postura crítica hacia Nicolás Maduro y, en su momento, hacia Hugo Chávez. Trabajaba en el periódico El Universal, el más grande y antiguo de ese país, y fue despedida en 2014 tras 18 años de trabajo, cuando representó la salud de Venezuela en un monitor cardiaco: la firma de Hugo Chávez como una línea recta, muerta. Está activa en Twitter como @raymacaricatura. Vale la pena.
Que el #LunesDeHumor sea menos lunes. A mis costillas.
El volcán adrenalínico que era yo quería desadrenalinizarse. El que me desadrenalinice será un buen desadrenalinizador. Mientras eso sucede, aquí va la Playlist colectiva de esta semana, con opciones para acelerar, apasionar, sobreexcitar, acelerar. Porque, a veces, un poco de exceso viene bien.
En los temas propuestos a través de mi Facebook personal y mi Twitter @danioska hay un poco de todo, desde Metallica hasta Los Ángeles Azules. Mi propuesta es Chúntaros Style, de ese grupazo que es El Gran Silencio, con ese pudor inexistente a mezclar rock con ritmos tropicales para un sonido que en automático pone de buenas. Si quieres sumar tu canción anótala en los comentarios. Ahora sí, prendido #SábadoDeMúsica.
Alberto Torres All My Friends, de LCD Soundsystem
Maru Moreno Beautiful, de Carole King
Gabriella Morales-Casas The Best, de Tina Turner
Arturo Erremental Nessuno Big Take Over, de Bad Brains
Ayer estuve en la inauguración de la muestra Corpus, del escultor mexicano Javier Marín, en el Antiguo Palacio de San Ildefonso de la Ciudad de México. Fui invitada por Edgardo Bermejo, Director de Artes del British Council. Curada por Ery Cámara, la exposición consta de 48 piezas de resina, bronce y madera, en las que Marín exhibe el proceso de trabajo, los pasos intermedios en la realización de cada obra. Así se aprecian las huellas que dejó el moldero, los relieves y las marcas dejadas por los soportes, la fractura del material, de modo que las piezas están, en realidad, inacabadas. Son burdas a voluntad. En el recorrido inaugural por la exposición, acompañado por el artista y por Rafael Tovar y de Teresa, presidente de CONACULTA, el curador subrayó cómo el azar hace única cada pieza, de qué modo mostrar los avatares del proceso creativo obedece a una estética que encuentra belleza en la imperfección. Marín, por su parte, dijo que disfruta mezclar la resina con materiales orgánicos, como la carne seca, lo que provoca cambios químicos inesperados.
Mientras recorro la muestra pienso que me gusta el riesgo de la incompletud, la complacencia en la brusquedad. Me recuerda aquella línea de Leonard Cohen: «There is a crack in everything. That’s how the light gets in». En la belleza transgredida de estos cuerpos hay un acento de aflicción, sí, pero también de avidez (¿no son lo mismo?), porque en lo inconcluso que muestra las costuras late la potencia, mientras lo acabado es el punto final. Las piezas me remiten al Wabi Sabi japonés que celebra la imperfección. Que enaltece el accidente y honra la aspereza. Me gustan también por lo que implica la postura del artista: reconoce al azar como co-Creador de seres deficientes, anómalos, a ratos monstruosos, siempre precarios, de voz ajada pero amables, como aquel poema de Roberto Juarroz:
«[…] Quizá debamos aprender que lo imperfecto
es otra forma de la perfección:
la forma que la perfección asume
para poder ser amada».
Y me gustan las piezas, cómo no, porque en ellas puedo reconocer mi tosquedad de poeta y también mi ambición ante la poesía, mis gestos de mujer no terminada, lo dual de quien no es sino va siendo, la feliz angustia de cada día.
Conversé con el escritor argentino sobre su más reciente novela, La parte inventada, en la que a puro estilo literario se planta de cara a las modas (y los medios).
Navega a contracorriente, como todo lo que hace Fresán. Demandante, de estructura fragmentada y lenguaje torrencial, La parte inventada rebasa las 600 páginas sobre un tema difícil: la mente de un escritor, la vocación literaria. Pero al mismo tiempo derrocha estilo, igual que el trapecista que hace piruetas descabelladas y cae en el banquito al redoble del tambor, como si nada. Así. Ambiciosa en esta época de literatura light, trata sobre un autor, rabiosamente antielectrónico, que tuvo éxito en el pasado pero ya no puede escribir.
Estamos en la Feria del Libro de Guadalajara. Mientras saludo a Martín Caparrós, su amigo y también argentino, aparece Fresán. Es altísimo. Trae un libro en la mano: Galápagos, de Kurt Vonnegut. «Lo estoy releyendo. No tenía esta edición», dice. Le pregunto qué leyó en el vuelo desde su casa en Barcelona. Contesta que en los viajes sólo relee, no le gusta empezar algo en el avión y terminarlo en casa. Entonces carga libros que casi sabe de memoria, para interrumpirlos sin problema. «Ahora traje los cuentos de Salinger y Música para camaleones, de Truman Capote, uno de los libros más estremecedores que hay». Nos sentamos a platicar.
LEER Y ESCRIBIR TANTO… EN TWITTER.La parte inventada destroza las redes sociales, pero es una postura exagerada. Aunque no la comparto, sí creo que contribuyen a destruir narradores. El momento top de mi infancia eran las vacaciones: tres meses de no ver a tus amigos y luego contarles lo que habías hecho, volverlo fascinante. Ahora, en 140 caracteres todos saben a dónde fuiste. Me irrita que se lea y escriba tanto y que el resultado sea eso. Tuitear ElQuijote no lo entiendo como vanguardia. En cuanto a la lectura, el gesto vanguardista insuperable es que unos caracteres negros se te metan por los ojos. ¿Qué más?
DEFENDER LA SOLEDAD. Mi literatura es retaguardista, se ocupa de la retaguardia de las cosas. La vanguardia de este oficio son ferias, festivales, premios, pero a mí me preocupa el momento de la escritura: ahí se libra la verdadera batalla. Uno se hace escritor porque le gusta estar solo, es una de las pocas formas legítimas de defender la soledad. Hasta el siglo XIX era algo noble. Hoy, si dices: «Quiero estar solo», todos se preocupan, pero si dices «Quiero estar solo porque tengo que escribir» todavía te lo dejan pasar.
SIGUIENTES 14 PORTADAS. La novela tenía siete partes inconexas y no encontraba cómo unirlas, estaba bloqueado. Un día, llevando a mi hijo al colegio pasamos por una tienda en cuyo aparador había un muñequito de cuerda. Mi hijo lo vio y dijo: «Es la portada de tu libro, el protagonista». Lo compramos y de vuelta en casa encontré que era la solución: terminó de unir el libro. De hecho, la portada lleva el crédito de mi hijo y él cobró lo correspondiente. Ahora, claro, ya tiene las de mis próximos 14 libros.
DISFRUTAR SIN INTERFERENCIAS. Los odontólogos y los panaderos se desconectan al llegar a casa, pero el escritor no, porque todo es escribible, literalizable. Nabokov decía que la realidad no es más que información más especialización: hay una realidad neutral que habitamos todos, del tipo «esto es una silla», y luego un carpintero se detiene en su estructura carpenterística, mientras un escritor piensa qué hacer narrativamente con ella. Cuando estoy de vacaciones me gustaría disfrutar y sufrir plenamente las cosas, sin interferencias literarias. Y además está el respeto: no puedes estar en el funeral de tu amigo y decir «mmm, esto que escuché me interesa».
LITERATURA Y TELEVISIÓN. Vivimos en un momento tan crítico para la literatura que, paradójicamente, te permite arriesgar más: si nada vende, por qué no intentar lo que quieras. Yo trato de escribir libros parecidos a los que me gustan, con cierta complejidad, cierto juego. Ante el bombardeo audiovisual, la única batalla que puedo ganar es la del estilo. Me interesa que la literatura sea diferente a la televisión. Para mí es un logro que ninguno de mis libros pueda ser filmado o adaptado para una serie.
VIDA Y FICCIÓN, INEXACTAS. Mi metáfora favorita sobre escribir es la frase de John Updike que cito en La parte inventada: el artista trae al mundo algo que no existía y lo hace sin destruir nada a cambio, «en una especie de refutación de la conservación de la materia». Me gusta esa referencia químico-física, disciplinas sobre las que no tengo idea, porque tanto la realidad como la literatura son ciencias inexactas.
BIOY, POR SOBRE BORGES. El estilo de Borges acaba comiéndoselo, sus últimos libros parecen escritos por un admirador suyo. Bioy, en cambio, se sostiene. Me parece un mejor escritor, ahora lo estuve leyendo en la Antología de la literatura fantástica. Me deja alucinado lo bien que escribe, con sus toques de rareza, como esquirlas destellando en una aparente normalidad.
DEVORADOS POR LA LITERATURA. Desde niño quise ser escritor. No conozco otra cosa, nunca pensé que la vida podía ser de otra manera. La mayoría de mis amigos son escritores, estamos en lo mismo, así que el único antídoto que me puede sacar de cierto solipsismo es que estoy muy enamorado de mi mujer y de mi hijo, me llevo muy bien con ellos. Yo tengo esa suerte, pero entiendo a los escritores que tienen situaciones familiares complicadas y son devorados por la literatura.
¿ARGENTINO? Disfruto mucho la amplitud temática de la literatura argentina, pero en otros temas no me envuelvo en la bandera de mi país. No me interesa el futbol, no pienso que Gardel cante mejor cada día, estoy seguro de que Dios no es argentino, no me psicoanalicé nunca.
LO QUE VIENE. Para 2015 quiero escribir una novela y en tándem hacer un cuento por mes. Todos mis libros de cuentos están imbricados, unidos al final, pero ahora me apetece hacer cuentos sueltos: uno sobre el verano, otro sobre Marte, otro sobre no levantarte de la cama, aunque no sé si podré, porque me pierde la idea de ensamblar estructuras.
«Para mí, la poesía es la expresión más alta que puede haber. Y si no he sido un gran poeta es porque se me ha facilitado más la prosa», mintió el escritor mexicano Fernando del Paso en marzo pasado, en entrevista con el periódico Excélsior. Qué sinvergüenza embustero, carajo, cómo no va a ser un gran poeta si cada línea que escribe en prosa es poesía decantada, si sus poemas se meten por ojos y oídos y se quedan habitándolos, si pone el mundo en llamas con sus palabras que eran de todos pero nunca supimos hacerlas sonar como él.
En días recientes se anunció que se le otorga a Del Paso el Premio Cervantes 2015, el mayor reconocimiento a los escritores de habla hispana, así que dejo este soneto suyo como público desmentido. Por favor, hazte el favor de leerlo varias veces, en voz alta, para que cada línea te revolotee en la lengua como una mariposa, en esa boca temblorosa que se antoja.
Buen #MiércolesDePoesía.
«La rosa es una rosa es una rosa.
Tu boca es una rosa es una boca.
La rosa, roja y rosa, me provoca:
se me antoja una boca temblorosa.
La roja, roja sangre rencorosa
de la rosa, que quema lo que toca,
de tu boca de rosa se desboca
y me moja la boca, ponzoñosa.
La pena, pena roja de mi vida,
de no vivir bebiendo ese lascivo
licor de boca rosa y llamarada,
rubor de rosa roja y encendida,
me ha dejado la boca al rojo vivo,
del rojo de una rosa descarnada».
El 9 de noviembre pasado estuve como invitada en el programa de radio Arcadia, que desde hace años conduce espléndidamente Rowena Bali en Radio Ibero 90.9 FM, con la participación de Agustín Peña. La conductora, ella misma autora de larga trayectoria, se centra en entrevistar escritores y bucear tanto en su vida como en su trabajo literario. Algunos de ustedes no pudieron oírlo y algunos otros me pidieron subir el Podcast. Bueno, pues en un arranque de autocomplacencia lo dejo aquí abajo.
Me gustó sobre todo porque Rowena puso sobre la mesa temas varios para que pudiéramos tejer una conversación sabrosa, inteligente, con muchos acentos. Sin duda es la entrevista más rica que he tenido: ahonda en mis primeros años y en mis lecturas de infancia, lo que explica bastante de quién soy, además de abordar otras esferas que inciden en mi escritura, como la familia, la maternidad, los viajes, mi trabajo profesional. Así logra una plática que creo que se disfruta, a pesar de la entrevistada.
PD Al final, en el minuto 49, hay un pequeño fragmento que se corta: estoy hablando del libro de Bushido y de pronto Rowena dice: «¿Por qué? Ya me despertaste la curiosidad» y yo hablo de que me gusta mucho por su historia y que amo a los colombianos, lo que no hace sentido. Faltan unos segundos, en los que me preguntó cuál sería mi lugar ideal, mi Arcadia, y yo respondí «Cartagena de Indias». Voilá.
PPD Perdón, bajaron el enlace a la entrevista y no la encuentro. =S
Difícil, elegir un cartón para este #LunesDeHumor. Ante el terrorismo, cada uno jala para su lado y descalifica la opinión ajena porque, justamente, comete el pecado de ser ajena. Están los que se pintan la cara tricolor y los que los critican; los que piden rezar por París y los que dicen que primero hay que rezar por los muertos no europeos (y, un poco más allá, los que dicen que no hay que rezar); los que piden a su Dios que intervenga contra los del Dios de la acera de enfrente. En todo caso, nadie aplaude la violencia, al menos no públicamente. Lo haría ver a uno tan mal, aunque en el altar particular prenda cirios a Nuestro Señor de la Intolerancia.
Me interesa tratar de resumir el fondo de las posturas confrontadas, con ánimo de complicarme la vida. Resulta en: el discurso de la violencia de ISIS es condenable en todos los idiomas, pero igualmente loes el ataque occidental contra civiles, las masacres cotidianas en África, Medio Oriente y Latinoamérica, gran cantidad de ellas responsabilidad de países del Primer Mundo. No me parece que sean opiniones autoexcluyentes salvo si se quiere simplificar el tema. La objetividad no existe, cada uno cargamos con nuestra parcela de subjetividad, pero para acercarnos un poco a la verdad resulta útil ver qué parte nos toca de la responsabilidad que le echamos al otro. Porque sí, en lo público igual que en lo privado todos solemos estar de acuerdo en que las culpas son compartidas, siempre y cuando eso involucre únicamente a los demás. Faltaba más.
Armemos la #Playlist colectiva. ¿Qué canción propones para hoy? Está la absoluta atrocidad de los ataques en París, pero también el artificio de que al mundo le importe la masacre de europeos/estadounidenses, no la violencia cotidiana en países sin rating. Está la religión como discurso totalitario de uno y otro bando, están los nacionalismos y pendejismos reduccionistas, según los cuales cada uno tiene 100% de razón y la suma no da. Está la solidaridad poquitera del #PrayForParisYPasemosAOtraCosa. Y está el idiota que sólo pregunta: «¿hay mexicanos (o españoles o colombianos o argentinos…) entre las víctimas?». Finalmente, está el mensaje de odio de hoy. Y el que vendrá mañana.
En este contexto multiangular, ¿qué canción define hoy tu estado de ánimo? Anótala en los comentario y la añado a la Playlist del #SábadoDeMúsica.
Mi elección es Anthem, de Leonard Cohen, con su agudo «[…]I can’t run no more/ with that lawless crowd/ while the killers in high places/ say their prayers out loud./ But they’ve summoned, they’ve summoned up/ a thundercloud/ and they’re going to hear from me.// Ring the bells that still can ring/ Forget your perfect offering/ There is a crack in everything/ That’s how the light gets in».
Eliane Sales y @F4U_4 All You Need Is Love, de The Beatles
Fernando Campo Among The Leaves, de Sun Kil Moon
María Rosas Blowin’ In The Wind, de Bob Dylan
Marcela Sánchez-Greene Clandestino, de Manu Chao
Lux Lancheros Deja, de Sidestepper
Arturo Erremental Nessuno Ellos dicen mierda, de La Polla Records
Myriam Hudson Fragile, de Sting
Sara The Future, de Leonard Coehn
Ernesto Flores God, de John Lennon
Leo Agusto Give Peace a Chance, de John Lennon, interpretada por Joe Cocker
Israel Spriu, Norma Gabriela Sánchez Gómez, Flor Profusa, @enguilo_eee y Bellaespíritu Imagine, de John Lennon
Adriano De Lucio It’s a Wild World, de Cat Stevens
José de Jesús Montoya Jueves, de La Oreja de Van Gogh
Paul Canzino La foule, de Édith Piaf
@danywino La Marseillaise, himno de Francia interpretado por Les Révolutionnaires
@CCH_1973 Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi
Eréndira Cruzvillegas Mal bicho, de Los Fabulosos Cadillacs
Cristina Liceaga Miss Sarajevo, de Bono, The Edge, Adam Clayton…
Ana Victoria Taché Nada particular, de Miguel Bosé
Dulce Villaseñor Ocean of Noise, de Arcade Fire
Gabriella Morales-Casas One, de U2
Alejandro Rosas Quinteto de cuerdas en Do Mayor (Adagio), de Schubert
@gusvigos Réquiem (fragmento), de Giuseppe Verdi
@Mithveaen Selling Jesus, de Skunk Anansie
Xabier Novella Sobreviviendo, de Víctor Heredia
@elalexos Sólo le pido a Dios, interpretada por León Gieco
@hmatuk The Sounds of Silence, de Simon & Garfunkel
Betty Villicaña Tienes que decidir, de Liliana Felipe
Mónica Soto Icaza Under Pressure, de Queen y David Bowie
Carlos Carranza Us and Them, de Pink Floyd
Hijos de Eliane Sales =) We Are The World, interpretada por varios artistas
Jorge Luis Borgia World Painted Blood, de Slayer
Inés López de Arriaga y Maru Morrno Yo vengo a ofrecer mi corazón, interpretada por Fito Páez
Algunas actividades son realmente inútiles. Mejor dicho: uno es un inútil improductivo cuando las practica. Como tener sexo. O pasar los ojos por las páginas de un libro.
Son tareas ociosas porque no pagan cuentas ni resuelven problemas. Es más, muchas veces los generan: broncas de cama y miopía son consecuencias asociadas a cada una. Y si uno le suma que cada vez que las practica le quedan millones de veces pendientes, la cosa pinta mal. Además, sobre leer hay un inconveniente adicional: «Si uno leyera un libro diario estaría dejando de leer cuatro mil, publicados el mismo día […]». Entonces, ¿para qué perderse entre renglones? Aquí va una probable respuesta: «Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído? nada. Decir: yo sólo sé que no he leído nada, después de leer miles de libros, no es un acto de fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta la primera decimal de cero por ciento. Pero, ¿no es quizá eso, exactamente, socráticamente, lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser simplemente ignorantes, para llegar a ser ignorantes inteligentes. […] Quizá, por eso, la medida de la lectura no debe ser el número de libros leídos, sino el estado en que nos dejan. ¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa, después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales». -Gabriel Zaid, Los demasiados libros, Océano
Ayer, 12 de noviembre, se celebró en México el Día Nacional del Libro. En 1979, el gobierno de José López Portillo lo decretó en homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz, nacida en un día como éste y quien dijo: «No escribo por saber más, sino por ignorar menos». Valga esta cita de Gabriel Zaid, ese notable vicioso de los libros, para hablar del tema. El asunto es así de clarito: leer no sirve de nada, pero como da una cierta aura de intelectualidad conviene hacerlo de vez en cuando. Ahora, algunos que practican a diario la lectura como si fueran al gimnasio dicen que lo interesante no es cuánto uno lea, ni si atraviesa cientos de títulos como una obligación penosa, fatigante. Dicen que lo rico es asuntarse con ellos como aliados necesarios, como la posibilidad de vibrar en vidas alternas y enriquecer la ignorancia. Eso dicen y añaden: aunque no sirva de nada. Como el sexo.
(Amaru, Cien poemas de amor. Versión directa del sánscrito de Fernando Tola, Barral Editores).
Este poema de Amaru (o Amaruka), autor indio de alrededor del siglo VII, me desarma por delicado y certero. Porque presenta una situación con la finura de un cómplice que ha estado en los zapatos del acusado. Porque asume que amar y odiar no son antónimos sino, acaso, complementarios que se afilan mutuamente. Porque me recuerda aquello de Catulo: «Odio y amo. Tal vez preguntes: ‘¿Cómo es posible?’. No lo sé, pero siento que así es y me tortura». Porque le pasó a esa mujer y me pasa a mí con más frecuencia de la que quisiera. Porque, claramente, no somos originales.
La Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015, dada a conocer esta semana por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), revela que en México se lee un promedio de 5.3 libros al año y que la preferencia de 90% de los lectores es por libros y revistas impresos. Además, la mayor parte de los 5,845 encuestados dijeron elegir, en ese orden, libros, periódicos, redes sociales, revistas, sitios web y cómics. También se ve que los formatos digitales aparentemente han ampliado el porcentaje de lectura pero que, aunque van ganando terreno, aún les falta mucho para ser decisivos. La otra conclusión que arroja el estudio es algo que se sabe desde siempre: la influencia de padres y maestros es crucial en la formación de niños lectores.
El tema me interesa muchísimo, por deformación personal y profesional, así que hice un análisis a bote pronto. Si los primeros objetivos del estudio son «Conocer prácticas y hábitos de lectura en México» y «Diagnosticar necesidades y fortalezas de los lectores mexicanos», en primera instancia tengo que decir que la precisión de los datos me genera reservas. Por ejemplo: si se considera que leer en redes sociales es leer, habría que tomar en cuenta que también se leen los letreros en la calle y las etiquetas en el supermercado. Creo necesario delimitar bien ese punto para que el siguiente estudio sea realmente revelador en ese sentido. Además, de acuerdo con la investigación, más mexicanos prefieren leer libros (21%) que navegar en Internet (12%, números redondos). ¿En serio? Y, según esto, quienes sí leen privilegian en primer lugar la novela, pero en segundo término mencionan los «temas religiosos» (35%), sesgados por la incomprobable falacia de que leen la Biblia. Ya Peña Nieto dio cátedra al respecto. También resulta que la poesía tiene más adeptos (17%) que los libros de autoayuda (13%). ¿De veras? Sería una noticia para emborracharse por una semana, pero no lo creo. Además, si bien me parece muy interesante que por primera vez Conaculta haya querido medir la preferencia de escritura de los encuestados, me parece que en esta época 2.0, ese me gusta escribir del 32% puede fácilmente entenderse como me gusta mandar WhatsApps.
En fin, los resultados son los que son y, a partir de ellos, entresaco estas primeras onclusiones.
QUINTA ACTIVIDAD PREFERIDA
Leer corresponde a 21% de las preferencias de los mexicanos de entre 12 y 29 años, es decir, es la quinta actividad favorita. Esto representa menos de la mitad de quienes prefieren ver televisión (53% en números redondos). Entre leer y ver televisión se cuelan practicar deporte, reunirse con amigos o familia, oír música.
FORMATOS DIGITALES, AÚN TÍMIDOS
El libro y la revista impresos siguen dominando por mucho: casi 90% sólo los lee impresos, contra 3% que sólo los lee digitales y 10%, que acude a ambos formatos.
INSTANTÁNEA DE LA TRAGEDIA NACIONAL
Sólo 16% saca libros de las bibliotecas, contra 59% que los compra, fundamentalmente en librerías. Es una buena noticia para la industria editorial, pero pésima para un país con tantos pobres, sobre todo porque se menciona de manera importante la falta de bibliotecas cercanas a casa.
HAY ESPERANZA
A la pregunta «¿Por qué lees?», 44% contestó por entretenimiento y 30% para estudiar, contra 11%que dijo para trabajar. Vaya, por Fortuna la lamentables campaña «Lee 20 minutos al día» no ha tenido impacto: la gente sigue creyendo que leer es un disfrute.
POR QUÉ NO SE LEE MÁS
Falta de tiempo es el argumento de 80% de respuestas a la pregunta «¿Por qué no lees más?». Claro, en la atención del lector compiten cada vez más medios, digitales y otros. Creo que es una oportunidad de apostar por la literatura electrónica, interactiva, experimental.
REFORZAR LA LITERATURA ORAL
A la pregunta «¿De niño te contaban historias familiares?», 83% respondió que sí. Me parece que aquí hay un área interesantísima, en la que poco se hace: reforzar la valoración de la literatura oral.
FRENTE A OTROS PAÍSES
El promedio de lectura arrojado es de 5.3 libros por año, de los cuales 3.5 son por gusto y 1.8 por necesidad. El contraste con los países punteros es brutal: Finlandia 47; España 10; Portugal 8.5 pero, como triste consuelo, comparados con países latinoamericanos no estamos mal: Chile 5.4, Argentina 4.6, Colombia 2.2.
YO, COMO SUJETO DE ESTUDIO
Sólo por diversión vi dónde quedo yo. Resulta que pertenezco al:
31% que dice escribir para expresar emociones y pensamientos, pero también entre el 20% que lo hace para sentirse mejor;
54% que lee redes sociales a diario;
44% de quienes recibieron estímulo en casa para leer,;
5% que leyó más de 13 libros en el último año;
25% que dice tener más de 25 libros en casa.
no-sé-qué-porcentaje que cree, con Teresa Castelló, que el gusto por la lectura no se puede imponer, «sólo alimentar o despertar».
RESUMEN
Dado que el tercer objetivo del estudio es «Conformar políticas públicas e iniciativas sociales en materia de fomento a la lectura», creo que el Plan Nacional de Lectura que se anunciará en breve deberá proponer estos cinco ejes:
Crear y adecuar bibliotecas, además de promocionar eficientemente su uso;
Enfatizar el fomento a la lectura entre niños, acercando los libros a su casa y escuela;
Subrayar la intención de disfrute de la lectura, no su obligación;
Apostar por la literatura electrónica, interactiva, experimental;
Fortalecer la literatura oral y trabajar en su revaloración.
Así las cosas. Este pajarraco agudo y negro del argentino Martín Favelis dice lo que pienso: yo me imaginaba viviendo de escribir poesía, sin mayor preocupación, y no es precisamente el caso. Más bien, no es ni de lejos el caso. Dudo que algún día lo sea.
Me voy volando bajo con esta pregunta retórica, es decir, que se formula por mero deporte porque no espera una respuesta porque sabe que no la hay. Allá voy, tratando de esquivar los radares que con alarmas estridentes quieren recordarme que es lunes. Y yo con tan ánimo de viernes.
Se planta a mitad del escenario, sobre el piano, y remueve las vísceras de los recuerdos, las entrañas que vulneran. A golpe (de) bajo me lleva a un amor malogrado, de mal grado. Es el Teatro Metropolitan. Es Fito Paéz en concierto retrospectivo. Es «Muchacha».
«Yo te amé, no jugué con vos,
me ahogué en el mar de tu corazón.
Descubrir es perderse al fin
en los laberintos de la pasión».
El miércoles, la Suprema Corte de Justicia de México concedió el primer amparo federal para sembrar y cosechar marihuana para autoconsumo recreativo, vaya, por el puro gusto de ponerse pacheco en ósmosis con el Cósmosis. Así abre la puerta para la posible legalización del cannabis en el país.
Eso es de celebrarse, cómo no: significa un paso más hacia la muy deseable mayoría de edad ciudadana, hacia dejar de lado el puritanismo porfiriano que nos rige en muchas esferas. ¿Que alguien quiere darse un pasón? Que lo haga. ¿Que alguien no quiere? Que no lo haga. Igual que con el cigarro y el alcohol, con el aborto y el matrimonio gay, celebro que en México se legisle para ampliar libertades, para que cada quien tenga el derecho de decidir sobre su vida como quiera (incluido el masoquismo inenarrable de casarse). Además, representaría un avance para terminar con la brutal y lacerante guerra contra las drogas.
Así, la Playlist colectiva de hoy fue propuesta por mi muy querido Carlos Bravo Regidor (@carlosbravoreg) y obedece a la pregunta: ¿con qué canción celebras este fallo histórico de la Corte? Mi opción es una clásica del rock: Mariguana Boogie, del genial Lalo Guerrero (1949), con su ritmo machacón y su humor tipo «vamos pues a tronárnoslas… manos, digo yo». Aquí abajo aparecen las propuestas a través de este blog, de mi Twitter @danioska y mi Facebook personal. Previsiblemente hay mucho reggae, pero no sólo. La mezcla está sabrosa, perfecta para armar el Weedstock celebratorio.
Marcela Sánchez Greene Aquí no podemos hacerlo, de Los Rodríguez
Claudia Sánchez y @fercampo Because I Got High, de Afroman
Dulce Villaseñor Cannabis, de Ska-P
@clausgr Don’t Bogart That Joint, de Little Feat
Pablo Ríos Yanes Do What You Like, de Blind Faith
Mauricio Núñez Dr. Feelgood, de Mötley Crüe
@carlosbravoreg En la ciudad de la furia, de Soda Stereo
Carolina Enríquez Fly Me To The Moon, de Frank Sinatra
@arr1910 For Once In My Life, de Stevie Wonder
@danywino Gone, de The Black Crowes
@AdrianoDeLucio Happy ‘Cause I’m Going Home, de Chicago
@quico70 Heebie Jeebies, de Louis Armstrong
Rafael Alucín In-A-Gadda-Da-Vida, de Iron Butterfly
@luiserm58 In The Summertime, de Mungo Jerry
@cueroderana Jane Says, de Jane’s Addiction
@cherrera313 Kaya, de Bob Marley & The Wailers
Jorge Luis Borgia La bestia pop, de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
Israel Espriu La venenosa, de Real de Catorce
Paulina Santibáñez y @enguilo_eee Legalize It, de Peter Tosh
@_EduardoMoreno Little Green Bag, de George Baker
@isarhe Living In America, de James Brown
Ricardo Ruíz Magic Carpet Ride, de Steppenwolf
@viramospiro María Mola, de Antonio Flores
Víctor Varela Mary Jane’s Last Dance, de Tom Petty and The Heartbreakers
@mai_baudouin Me gustas tú, de Manu Chao
@jectorito Presta, de El Tri
@QWERTY_DAMN Pursuit Of Happiness, de Steve Aoki
@g_bouillon Roadhouse Blues, de The Doors
Arturo Erremental Nessuno e Iván Viñas Smoke Two Joints, interpretada por Sublime
@RolonPicudo y @TrollerSPORTS Sweat(A La La La Long), de Inner Circle
Camarero The End, de The Doors
@anaeliro Viva la vida, de Coldplay
@rafacarballo Waiting In Vain, de Bob Marley
Dania Castañón We Can’t Stop, de Miley Cyrus
Ernesto Flores Vega With A Little Help From My Friends, interpretada por Joe Cocker
Y aquí van tres que no están en Spotify, así que las cuelgo desde YouTube:
«Me senté ante la máquina y escribí sobre ello, lo escupí tal y como habría tenido que suceder, lo vomité con tanta violencia que la máquina portátil retrocedía, resbalaba en la superficie de la mesa y se alejaba de mí […] Genial. Fantástico. Pero al leerlo de corrido se me antojó insulso y chapucero. Rompí los folios y lo tiré.» –John Fante, Pregúntale al polvo, Anagrama
Pues sí, pasa. Es más, me pasó ayer.
Me vacié sin pudor, dejé las tripas en el teclado para crear un poema defendible, pero luego tiré lo escrito como se desecha una venda vieja. Y expuse de nuevo la herida.
Me esforcé tratando de decir lo que quería, como quería. El resultado fueron líneas abigarradas, de las que me avergoncé como la madre de un hijo idiota.
Me pasó que, al menos en eso, me sentí cercana a John Fante. O, mejor, al personaje de John Fante.
A ver qué pasa hoy.
PD Mañana es #SábadoDeMúsica y la pregunta para armar la Playlist colectiva es: ¿con qué canción celebras el fallo de la Suprema Corte sobre la mariguana? Pon tu sugerencia en los comentarios y la añado. Aunque esta vez el tema es muy mexicano, si vives en otro país y quieres participar diría que propongas una canción con la que festejarías la despenalización del cannabis en tu país.
Este mes se estrenan en México varias cintas basadas en libros. Bien vale la pena mencionarlas y recordar los títulos que las soportan.
Libro y pantalla manejan lenguajes distintos, emplean recursos diferentes, incluso tiempos que no se parecen, así que la discusión simplista de si el libro es mejor que la película o viceversa me da flojerita. Eso sí, mi deformación lectora hace que normalmente termine clavándome más con los personajes tejidos en mi mente desde las páginas de un libro, que de los montados en pantalla. Supongo que influye que a los primeros los invito a vivir a mi casa durante las semanas que toma la lectura, les doy un tono de voz, los voy construyendo, los veo cambiar y me acompañan en el día a día. Así, muchos se vuelven parte de la familia, como Frankenstein. Cuando leí hace años la novela, me gustó el doctor de curiosidad infinita pero me fascinó su criatura, mezcla de ingenuo cursilón y maldito. Seguro iré a ver la nueva versión en cine, a ver qué tal.
Aquí, las cuatro cintas que se estrenan este mes. Para ver antes del libro, después del libro, durante el libro o en vez del libro.
1) 6 DE NOVIEMBRE. 007 Spectre. “Sólo se vive dos veces: una cuando naces y otra cuando miras a la muerte a la cara”. –Ian Fleming, You Only Live Twice.
Los ojos azules de Daniel Craig le vuelven a dar vida a James Bond. El personaje estelar de la película 24 de la saga es el inverosímil espía inspirado en las 12 novelas del inglés Ian Fleming, aunque luego el escritor John Gardner tomó la estafeta y escribió otras 14 novelas sobre él. Esta nueva entrega fue parcialmente filmada en el Centro Histórico del D.F. (obvio, con extras mexicanos) y tuvo una sonada premiere esta semana con la presencia de Craig y las chicas Bond: Monica Belluci y Stephanie Sigman. Si a Fleming alguien con una bola de cristal le hubiera contado que su espía de cabecera iba a debutar en México el Día de Muertos seguro suelta una carcajada. O un insulto, por la burla.
2) 6 DE NOVIEMBRE. El Principito. “Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos —pensó el principito— caminaría suavemente hacia una fuente”. –Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince.
Con una combinación de animación y stop motion, mañana viernes también se estrena la reinterpetación del clásico libro infantil para adultos. En ella, una niña contemporánea que vive como gente grande lee por primera vez la novela que Antoine de Saint-Exupéry escribió en 1943. Literalmente se alucina con el libro en el que viven la boa que se come un elefante, el habitante del asteroide B612, el planeta lleno de árboles baobabs. La película llega al cine en versiones 2D y 3D. Como dato curioso (y aterrador), Manuel “El loco” Valdés participa en el doblaje al español.
3) 20 DE NOVIEMBRE. Sinsajo. El final. “Para que haya traición, primero debe haber confianza”. -Suzane Collins, The Hunger Games.
A partir de tres películas basadas en la trilogía de ficción Los juegos del hambre, la escritora estadounidense Suzanne Collins convirtió en moda mundial el futuro desolador de la humanidad. La protagonista es Katniss Everdeen, adolescente insegura y arrogante (perdón por la redundancia), que despierta devociones no controladas entre fans de la distopía, de la épica, de la esperanza de que podemos recomponer la historia humana. Y provoca cifras de venta de muchos millones de dólares, tanto de libros de papel y electrónicos como de merchandising y, claro, de taquilla. Ahora llega la última parte de la saga, pero no se requiere suspicacia para adivinar que pronto vendrán secuelas, precuelas y hasta gemelas. Todo con tal de seguir exprimiendo el limón.
4) 26 DE NOVIEMBRE. Victor Frankenstein. “Si no puedo inspirar amor, ¡provocaré miedo!”. -Mary Shelley, Frankenstein.
El monstruo imaginado en 1818 por la muy joven escritora británica (tenía 21 años cuando se publicó) pasa de nuevo por la pantalla grande. La novela fue escrita para una competencia de cuentos de horror en la que también participaron los poetas Percy Bysshe Shelley, esposo de Mary, y Lord Byron, además del narrador John William Polidori. Cada uno produjo un texto, pero el que sigue fascinando hasta hoy es el de Mary. El libro es de veras una joya narrativa, escrito en forma de cartas y con un doctor Frankenstein que no desmerece frente a su creación. En la cinta actúa Daniel Radcliffe, es decir, Harry Potter, como ayudante del intenso doctor.
«Poetry is not made of words». Lo dice Ariana Reines, autora incluida en la antología Relámpago/Lightning. Poesía contemporánea de América Latina y Estados Unidos, que estoy releyendoy me obliga a escribir este comentario.
Este libro que no está hecho de palabras es un trabajo de transcreación, de poetas jóvenes transterrando (traduciendo) a sus contrapartes de inglés a español, de español a inglés.Es un volumen bilingüe desde el prólogo hasta el índice, que se arriesga por las ramas del experimento, del compromiso por hacer más que acumular letras. Y sobre todo se trata de un esfuerzo que se instala estrictamente vivo en el panorama de la poesía que se escribe hoy. Con Rocío Cerón a la cabeza, ella misma poeta que pone y dispone la sonoridad y de quien pronto subiré una entrada, forma parte de la colección Cielo abierto de la editorial que ella dirige, El billar de Lucrecia. El libro vale mucho por sí, por los poemas que abraza y también porque se basa en este principio retador: «Exigirle a la poesía que sea más que palabras debería ser la obligación de cualquier poeta. Relámpago/Lightning es un libro atravesado por esa exigencia».
Así, en este #MiércolesDePoesía comparto un breve texto de la peruana Tilsa Otta, traducida al inglés por Jon Leon. Recuerda eso tan obvio para quien lo vive: en los contornos borrosos y aletargados de los amantes se define cada día el mundo.
Como todo da vueltas
Puedo hablar siempre de mí
Y sabes que estaré hablando de ti
Siempre
Todos somos el centro del mundo
Créeme
Donde comienzas tú
Termino yo.
***
Like everything goes around
The way it keeps spinning
I can always talk to myself
And you know I’ll be talking
Always of you
We are the center of the world
Believe this
Where you begin
I end
Tilsa Otta, traducción de Jon Leon, Relámpago/Lightning. Poesía contemporánea de América Latina y Estados Unids. Contemporary poetry from Latin America and the USA, Universidad Autónoma de Nuevo León/ EBL Colección Cielo abierto.
Quien dijo esas palabras no fue el gato, aunque podría haberlo hecho, a juzgar por cómo empuja al tipo. El de la cita es, justo, él: Frédéric Beigbeder, novelista francés. Bueno, no él sino el protagonista de su novela El amor dura tres años, publicada en español por Anagrama. En cualquier caso, hoy que arranca una nueva semana viene bien algo de humor, para aceitar el día. Y esta novela es una maravilla de sarcasmo. La leí hace años y recuerdo haberme reído mucho. Ahora que la releo me carcajeo porque sí, he estado ahí, me suena. Que arranque bien el #LunesDeHumor.
«Un mosquito vive un día; una rosa, tres días. Un gato, trece años. El amor, tres. Así son las cosas. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y, finalmente un año de aburrimiento.
El primer año, uno dice: ‘Si me abandonas, me mato».
El segundo año, uno dice: ‘Si me abandonas, lo pasaré muy mal pero lo superaré’.
El tercer año, uno dice: ‘Si me abandonas, invito el champán'».
Tarde en la noche, cuando el mundo está apagado y sólo la luna acompaña, una canción de pronto se vuelve la mejor cobija. La más calientita. Hoy que reanudo la sana costumbre de las Playlists colectivas el tema es: mi canción favorita para esos momentos. Mi elección es Nuits blanches, de Benjamin Biolay, por su combo de letra y música que suma ruidos, recuerdos del día o de años anteriores, soledad, instantes fijos en la piel, frío, mensajes en clave morse, murmullos. Me encanta. Más abajo están los temas sugeridos a través de este blog, de mi Twitter @danioskay del Facebook/JuliaSantibáñez.
@elalexos Brain Damage, de Pink Floyd
@hmatuk Canción de las simples cosas, interpretada por Diego, El Cigala
Xabier Novella Casticais, de Ive Mendes
Carlos Alberto García Camacho Could It Be Magic, de Barry Manilow
Libia Victoria Gallo Dance Me To The End Of Love, de Leonard Cohen
Claudia Negrete Flamenco Sketches, de Miles Davis
bellaespíritu Girl, You’ll Be A Woman Soon, de Neil Diamond, interpretada por Urge Overkill
@quico70 Heaven & Hell, de Vangelis
@jorgebird Jardin d’hiver, interpretada por Stacey Kent
Pablo Ríos Yanes Let The Music Play, de Barry White
@Absolut_Valium Libertade, de Marcelo Camelo
Camarero Maggot Brain, de Funkadelic
Luis Hernández Medina Mediterráneo, de Juan Manuel Serrat
ViramoSpiro Metti che, de Lucía Minetti y Gianni Coscia
@aboyteshugo Moments In Love, de Art Of Noise
Mariano Ecija Monument, de Royksöpp y Robin
@cherrera313 Negra sombra, de Luz Casal
Myriam Hudson Only Time, de Enya
Mauricio Núñez Picture Of The Moon, de Gary Moore
Inés López de Arriaga Sayuri’s Theme, de John Williams y Yo-Yo Ma
Cristina Liceaga Seguiré mi viaje, interpretada por Magos Herrera
Gerardo Since I’ve Been Loving You, de Led Zeppelin
@AdrianoDeLucio Stairway To Heaven, de Led Zeppelin
Arturo Erremental Nessuno Summa, de Arvo Pärt, interpretada por Angèle Dubeau & La Pietà
Maru Moreno Take My Hand, de Dido
Shira Shaman Yo te diré, de Marina Rossell
Y un añadido en YouTube, porque los Beatles nomás no están en Spotify: