«Mi oreja escucha cómo la mano sube la escala de tus costillas. Mi mano absurda entre los cuerpos bajo las sábanas ya te conoce. Escucho el cuarto, escucho el tacto, compongo un nudo entre los dos». -Víctor Manuel Mendiola (México, 1954), publicado en la revista electrónica Círculo de Poesía: http://goo.gl/cKqF7L A Mendiola lo conocí hace añosSigue leyendo «Nudo de cuerpos»
Archivo de categoría: libros
Por qué un best seller no es un clásico
No he leído Fifty Shades of Grey ni lo leeré. Llámenlo esnobismo, soberbia lectora o escasez de tiempo, lo cierto es que lo hojeé en una librería y no me apeteció ni un poco. Hoy me entero que su autora ingresó al puesto #1 de Forbes entre los escritores que más venden y más dineroSigue leyendo «Por qué un best seller no es un clásico»
A veces, el amor se pone a coser
«La mano del amor nos ensartó para la alegría: nosotros éramos las perlas, y el deseo era el hilo». Poemita árabe antiguo citado por Antonio Gala en El manuscrito carmesí (Planeta) De una sencillez increíble, los versitos sugieren, son plásticos. Cuando sea grande quiero escribir así. PD Y sí, celebro con trompetas, bocinas y alharaca queSigue leyendo «A veces, el amor se pone a coser»
Ser escritor no es opción sino destino: Fresán
«[…] nadie es un escritor por propia voluntad. Nadie se convierte en escritor. Ser escritor no es una opción, es un destino. Un destino manco: porque los escritores nunca están en manos del destino». -Rodrigo Fresán, Jardines de Kensington (DeBolsillo) Por alguna razón, últimamente he estado pensando en sinos, hados y demás parientes del destinoSigue leyendo «Ser escritor no es opción sino destino: Fresán»
El demonio, de Terenci Moix
«Aquel ser parecía un enviado del cielo, un ángel maldito que se hubiese arrepentido de alguna antigua rebeldía y a quien Dios enviaba a la Tierra para someterlo a una prueba definitiva. Todo en él era belleza e inocencia, pero al mismo tiempo comunicaba un vértigo indescifrable que se abría paso por cada uno deSigue leyendo «El demonio, de Terenci Moix»
Cómo saber si estás muerto
Es una de esas preguntas cardinales, que hay que plantearse de vez en cuando, porque si la muerte nos sorprende, podemos no enterarnos de que ese cuerpo nuestro va por ahí a golpe de inercia, buscando su caja definitiva. La pregunta es: ¿cómo estoy seguro de no estar muerto? Aquí, lo que se respondió unSigue leyendo «Cómo saber si estás muerto»
El color de piel de una tipografía
No sólo las palabras tienen una historia de familia: lo mismo sucede con las tipografías que las forman. Algunas, muy serias, parecen encopetadas, otras se presentan como alternativas, unas más son de alma antigua. Por eso al organizar una fiesta (es decir, al armar un texto) no llamamos a todas: tienen distinto color de pielSigue leyendo «El color de piel de una tipografía»
La verdadera razón de por qué amo los diccionarios
«Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo», dijo Ludwig Wittgenstein con la boca llena de razón. Es decir, una lengua más rica se traduce en una experiencia vital más plena, un vocabulario extenso implica mayores registros emocionales. Por eso amo con devoción los diccionarios y también los idiomas: porque quiero vivirSigue leyendo «La verdadera razón de por qué amo los diccionarios»
Los libros de adentro de mi cabeza
Tal cual en mi caso: muchos, muchísimos libros están afuera, pero algunos ya se integraron a mi cabeza. A esta tira del genial Liniers sólo añado que me llaman la atención los de afuera pero cómo quiero los que están dentro, los que ya forman parte de mi hígado, de mis dientes, de mi pelo.
Quiero las palabras enardecidas
«Nada sé de tu piel. Sólo que está en la noche, transcurriendo.// Para viajar por ella quiero las palabras lentas de la lengua, las enardecidas, las tiernas.// Nada sé de tu piel. Sólo que está en la noche, amaneciendo». -Francisco Hernández, «Palabras del insomne», en Poesía reunida (UNAM) Hace unos días, el veracruzano Hernández fue galardonadoSigue leyendo «Quiero las palabras enardecidas»
Cuando García Lorca visitaba a Chavela
Hace un año, la huesuda se llevó a Chavela Vargas, cosa muy injusta: a gente así no debía tocarla (aquí lo escribí entonces: http://wp.me/p1POGd-hV). Lo cierto es que cuando visitó Madrid en 1993, Chavela se hospedó en la Residencia de Estudiantes, mismo lugar donde vivió Federico García Lorca (otro que no debía haber muerto ySigue leyendo «Cuando García Lorca visitaba a Chavela»
Carver vuelto autor colectivo: «Carverish»
Una pareja en bancarrota. Él está derrotado, ella busca mantenerse digna. Deben vender con urgencia el convertible que no corresponde con su realidad. Ella se arregla y sale a vender el auto, pero advierte que quizá deba cenar con el posible cliente. La tensión entre ellos quema, el resentimiento se toca. Es el cuento «AreSigue leyendo «Carver vuelto autor colectivo: «Carverish»»
Por qué un lector abandona un libro
Las estadísticas de abandono de una lectura se ven así de acuerdo con Goodreads y sus más de 10 millones de miembros: 38.1% de quienes empiezan un libro lo termina pase lo que pase (los llamo héroes insensatos); 10.6% aguanta al menos 100 páginas antes de decidirse a volver «en unos años» (son lectores esperanzados); 7.6%Sigue leyendo «Por qué un lector abandona un libro»
Abraham amaba a Sara
Ritual de sábado: frente a mis estantes de libros, escojo al azar alguno leído hace tiempo y repaso algún fragmento. Es como volver a saborear un dulce que ha esperado por años pero conserva el sabor intacto. Esta vez mi mano toma un tour de force de Óscar de la Borbolla, lúdico escritor y filósofoSigue leyendo «Abraham amaba a Sara»
Soñar cosas que nunca fueron
«Ves cosas y dices, ‘¿Por qué?’. Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ‘¿Por qué no?’». -George Bernard Shaw, citado por revista Ñ (22 junio 2013). Por supuesto, quien escribe construye de cotidiano mundos que en principio sólo existen en su mente; con suerte, un día se instalan en la mente de susSigue leyendo «Soñar cosas que nunca fueron»
Para qué abrir un libro
Este video sobre el invento llamado libro y sus muchas complicaciones es revelador, además de divertido. Muchas páginas, entramado de líneas, lomo escurridizo, ¿para qué hacer el esfuerzo de abrir uno? ¿De leer? Lo dijo C.S. Lewis: «Leemos para saber que no estamos solos». PD Una disculpa por las odiosas risas grabadas. Busqué por todasSigue leyendo «Para qué abrir un libro»
Condenarse por una mirada
Noche calma. Metida en cama, releo Las Violetas son flores del deseo, novela de la autora mexicana Clavel cuya primera línea establece el tono visual de la misma: «La violación comienza con la mirada». Ricamente escrita, a ratos ilumina, otras veces desgarra. Así llego al capítulo XII, que de nuevo me sorprende: «Para que dosSigue leyendo «Condenarse por una mirada»
Calipigio o el dueño de unas buenas nalgas
La palabra calipigio es una voz griega formada por kallos ‘bello’ y pyge ‘nalgas’, de manera que ya se empieza a entender por qué es una palabra entrañable: nombra unas nalgas «gloriosas, redondas y firmes», como de estatua griega, apunta Ricardo Soca en La fascinante historia de las palabras (Interzona). El periodista uruguayo aporta más datos: «Calipigio, palabra que, inexplicablemente,Sigue leyendo «Calipigio o el dueño de unas buenas nalgas»
En vez de semen, palabras
A veces se convierten en sucedáneo del cuerpo amado, de los besos, de la vida. Colocadas sobre la cama, acompañan. Qué haría uno sin ellas. «Sin embargo/ no todo está perdido./ Yo sigo viendo tus ojos en el sueño/ y así, te beso/—porque la imaginación es algo serio—/ cada centímetro de piel.// Tu voz meSigue leyendo «En vez de semen, palabras»
El mayor temor de un poeta
En apenas unas líneas, Guillevic resume uno de los máximos temores de quien escribe versos: que en vez de fluir como agua fresca, el poema se quede atascado, quieto, huela mal. Una vez más, la poesía pone en palabras intensas lo que yo ya sabía, sin saber que lo sabía. Aquí, la versión bilingüe: BienSigue leyendo «El mayor temor de un poeta»
«El libro y el tenedor son igual de irremplazables»: Eco
«Detesto que me pregunten: ‘¿con qué personaje de sus novelas se identifica más?’. Es una pregunta banal. Tanto, que respondo: ‘Con los adverbios’». -Umberto Eco en Buenos Aires. Noviembre de 1998. El periodista Alfredo Serra está ante el italiano para hablar sobre temas diversos. Hoy me entero de ello gracias a la amabilidad de Serra, quienSigue leyendo ««El libro y el tenedor son igual de irremplazables»: Eco»
El gusto del dolor y el placer
Estos versos de la poeta salvadoreña Dina Posada saben mejor si exhalan aroma de tarde y abrazos frescos. Cuánto gusto esconden por igual el dolor y el placer. Provecho. «Toma el sendero que separa mis senos resbala tu antojo por el contorno de mis caderas ágil recio hasta que el gusto te mire con dolor y te sonríaSigue leyendo «El gusto del dolor y el placer»
Poesía para tocar, de León Ferrari
Esta semana, el artista plástico Ferrari murió en la misma Buenos Aires que lo vio nacer hace 92 años. Con él se fue una expresión artística única y una voz crítica aplaudible, además de un acercamiento particular a la poesía. A éste me quiero referir. Creador de nombre internacional, cuestionador del catolicismo, crítico de los abusos de la iglesia duranteSigue leyendo «Poesía para tocar, de León Ferrari»
Borges para coleccionistas
«Escribió Walt Whitman en el prólogo de Hojas de hierba: ‘El que toca este libro toca a un hombre’. Muchos años después, en una redacción de Buenos Aires, un grupo de periodistas se reunió para urdir un libro acerca de un hacedor de maravillas, viejo y ciego, que a los 77 años ha conseguido algoSigue leyendo «Borges para coleccionistas»
Palabras como brotes de hierba
«[…] ella inventó lo que debía decir. Con los ojos cerrados dijo en voz muy baja palabras nacidas en aquel instante, nunca antes oídas por nadie, todavía tiernas por su reciente creación -brotes nuevos y frágiles. Eran menos que palabras, sólo sílabas sueltas, sin sentido, tibias, que fluían y se entrecruzaban, fecundándose, renaciendo en unSigue leyendo «Palabras como brotes de hierba»