Cómo los libros cambian con la edad (de uno)

“Solamente hay una manera de leer, que es huronear en bibliotecas y librerías, tomar libros que llamen la atención, leyendo solamente ésos, echándolos a un lado cuando aburren, saltándose las partes pesadas y nunca, absolutamente nunca, leer algo por sentido del deber o porque forme parte de una moda o de un movimiento. Recuerde queSigue leyendo «Cómo los libros cambian con la edad (de uno)»

Libros, más vivos que la gente

Para esta mañana de sábado, aquí otra cita explosiva sobre el arte de leer: «Los libros a veces están más vivos que la gente, ‘pueden estar cargados de dinamita’. Algunos de ellos son capaces de generar encuentros tan intensos que pueden mutilar la existencia o inyectar una fortaleza diez veces mayor a todo lo concebido.”Sigue leyendo «Libros, más vivos que la gente»

Cortázar me calla la boca

Hace unos días escribí algo sobre la palabra «gentes» y subrayé que me parece lamentable (ver Septiembre 11, entrada: «Palabra del día: ‘gente’ (no ‘gentes’)». Pues resulta que anoche empecé a leer una edición argentina de Las Hortensias y otros relatos, de Felisberto Hernández (El cuenco de plata). El volúmen incluye un prólogo que Cortázar hizo de laSigue leyendo «Cortázar me calla la boca»

Leer es un estimulante

Continuando con lo iniciado ayer (postear reflexiones/citas en torno al arte de leer), aquí un fragmento de Auster: leer es parecido a una droga, a un estimulante poderosísimo. Lo suscribo. “Leer era mi válvula de escape, mi desahogo y mi consuelo, mi estimulante preferido: leer por puro placer, por la hermosa quietud que te envuelve cuando resuenanSigue leyendo «Leer es un estimulante»

Sobre el (galano) arte de leer

Dado que la personaja autora de este blog no concibe el mundo sin leer, se dará a la tarea de reunir aquí citas sobre este arte/placer siempre inacabado (por fortuna), no sin antes mencionar que cuando asistía a la escuela recuerda haber tenido en sus manos un libro que se llamaba justo así: El galanoSigue leyendo «Sobre el (galano) arte de leer»

Las primas, de Aurora Venturini

En 2007, los integrantes del jurado del Premio Nueva Novela en Argentina (entre los cuales figuraba Rodrigo Fresán) eligieron como ganador un texto que se distinguía por «su originalidad y por la fuerza de su escritura», según dicta la contratapa del libro. Menuda sorpresa se llevaron cuando al abrir la pleca encontraron que la autoraSigue leyendo «Las primas, de Aurora Venturini»

Errante en la sombra, de Andahazi y Le potentiel érotique de ma femme, de Foenkinos

Hace tiempo que no escribo sobre mis recientes lecturas y varias editoriales internacionales me han llamado, preocupadas porque sus volúmenes de ventas están cayendo estrepitosamente a consecuencia de mi descuido. Lo reparo, pues, y comento los dos últimos libros a los que les hinqué el diente. Esperaba mucho del argentino Federico Andahazi, Errante en laSigue leyendo «Errante en la sombra, de Andahazi y Le potentiel érotique de ma femme, de Foenkinos»

Mar tormenta

A veces un poema explica el día. Éste, hoy. «Oye, yo era como un mar dormido./ Me despertaste y la tempestad ha estallado./ Saludo mis olas, hundo mis buques, subo al cielo y castigo estrellas, me avergüenzo y me escondo entre mis pliegues, enloquezco y mato mis peces./ No me mires con miedo./ Tú lo has querido». -AlfonsinaSigue leyendo «Mar tormenta»

El siguiente amante

Anoche terminé de leer Love and Summer, del irlandés William Trevor (Penguin). Fue mi primer contacto con el autor y esperaba muchísimo… eso no ayudó. La novela fluye bien, mantiene la tensión/atención, tiene pasajes destacados pero si fuera un cigarro digamos que no llegué a darle el golpe. Demasiado sutil, a ratos incluso «correcta» (meSigue leyendo «El siguiente amante»

Sigo al amor

«Sigo al amor allá adonde conduzcan sus caravanas». -Bin Arabi, erudito sufí, siglo XII Así arranca la novela El secreto del calígrafo, de Rafik Schami (Salamandra), regalo muy querido de quien me quiere. Saboreo estas palabras y mientras tanto me pierdo en los recovecos de la caligrafía árabe que ilustra el libro, sensual como ninguna.

«Hacer algo grande»

Ayer encontré en la librería dueña de mis quincenas este librito de la argentina Alfonsina Storni (la misma cuya automuerte inspiró «Alfonsina y el mar»). Lo compré porque me di con este texto muy breve y hasta poco pulido, seductorsísimo por su mezcla de ingenuidad/fuerza: «Amo y siento deseos de hacer algo extraordinario. No sé loSigue leyendo ««Hacer algo grande»»

Palabras en propiedad

  Yo y mi obsesión por ellas… no tengo remedio. Me da por pensar que algunos autores se han vuelto dueños absolutos de ciertas voces, tanto que es imposible decirlas sin aludir a sus «creadores». Por supuesto, el vínculo está dado por su obra, después de leer la cual no he podido librarme de sus fantasmas.Sigue leyendo «Palabras en propiedad»

El sabor de un hombre, de Slavenka Drakulic

«[El cuerpo] era el único instrumento del que disponíamos, el único instrumento para entendernos, el lenguaje del cuerpo que llega detrás, delante, al margen de las palabras, al margen del habla, que pronto nos resultó insuficiente. El cuerpo suplía nuestra carencia de lenguaje, ese algo que se nos escapaba desde el principio. El cuerpo eraSigue leyendo «El sabor de un hombre, de Slavenka Drakulic»

El IQ de la lengua

Mi querido amigo Salvador se topó con esta cita de Saramago y ahora me la envía: «Probablemente es la lengua la que va escogiendo los escritores que precisa, se sirve de ellos para que expresen una pequeña parte de lo que es. Cuando la lengua lo haya dicho todo, y callado, a ver cómo vamosSigue leyendo «El IQ de la lengua»

Reencontrar a un amigo

Tarde de domingo, la más nostálgica de la semana. Me recuerda un año difícil de infancia escolar: tras el fin de semana arropada, el domingo anunciaba el peor de los tormentos. Desde entonces busco algo de azúcar para tragar estas horas. Hoy me reencuentro con un viejo amigo, Quim Monzó, que integra mi paisaje personal hace años.Sigue leyendo «Reencontrar a un amigo»

La extraña, de Sándor Márai

Recién terminé de leer La extraña, novela de Sándor Márai (Narrativa Salamandra). Para variar, una verdadera maravilla. Desde que me topé con La mujer justa me volví seguidora irredenta del autor húngaro y con esta historia de Viktor Askenasi reconfirmo mi devoción. La anécdota es sorprendente, me descolocó y sin embargo me conectó con laSigue leyendo «La extraña, de Sándor Márai»

Lectora de mí misma

Ociosa que soy, hice un recuento de lo leído en 2011 y concluí que, como dijo Proust, al enfrentarme a muchos de esos textos fui «lectora de mí misma», vi cosas «que sin esos libros no hubiera podido ver» en mí. Y eso la buena gente lo agradece. Como quiero ser una de ellas ahíSigue leyendo «Lectora de mí misma»

Mi no-Feria Internacional del Libro

Pues no, no pude ir a la FIL, muchas circunstancias lo impidieron. Me hubiera encantado conocer a Almudena Grandes (con quien he pasado muchas horas), encontrar un título que buscaba sin saberlo, meterme a una presentación y descubrir a un autor que quiero hacer mi amigo, darle el golpe a la literatura alemana, pasear entre libros,Sigue leyendo «Mi no-Feria Internacional del Libro»

Celebrar los libros

El sábado pasado se festejó el Día Nacional del Libro y por alguna razón no escribí nada al respecto. Hoy celebro mis volúmenes, mi pequeña biblioteca. Títulos de poesía, de narrativa, de historia y ensayo, incluso más de 20 diccionarios pueblan mi casa y en algunos casos ocupan libreros de dos hileras en fondo. Son,Sigue leyendo «Celebrar los libros»

Shakespeare y el espejo

No deja de maravillarme cuántas lecturas ofrece una obra como La tempestad, de Shakespeare. Acabo de ver la puesta en escena: la había leído pero nunca visto. ¿Me gustó? No tanto, sentí desigual el ritmo y algunas actuaciones, además de que no disfruté la licencia forzada del director (así me lo aclaró el propio traductor,Sigue leyendo «Shakespeare y el espejo»