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La imagen es, en mi caso, primera fuente de inquietud. De inspiración, vaya.

#MiércolesDePoesía Cantarle a un hombro

Fotografía: Onésipe Aguado, "Mujer vista de espaldas", 1862. The Metropolitan Museum of Art
Foto: Onésipe Aguado, Mujer vista de espaldas, 1862. The Metropolitan Museum of Art

Esta imagen, tan como si nada, excita la imaginación. Provoca imágenes inconexas, que tratan de explicar el gesto. Quién es la mujer que espaldea al mundo, por qué no el rostro, a cuenta de qué el hombro descubierto, qué ese broche del collar, cómo el orgullo o la vergüenza, dónde los ojos, cuándo el presagio.

El escritor y editor mexicano Luigi Amara se plantó frente a esta foto y le hizo preguntas. Las probables respuestas, como un coro de monólogos, se convirtieron en el libro NU)N(CA, con el que ganó el Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía 2014. Cada poema es pleno en sí mismo, pero también integra el ensamble vocal que explora posibilidades y se pierde un rato en ellas. ¿Una geisha? ¿Una mulata? ¿Una viuda? Luego vuelve al centro, para recomenzar. NU)N(CA es un libro redondo, espléndido, una suerte de coro imaginativo e intemporal hecho de murmullos, de acentos. Lo acaba de publicar Sexto Piso y mañana se presenta a las 19:30h en Ayuntamiento 141, Centro, en el D.F. De él tomo este poema delicioso, que da tono al #MiércolesDePoesía.

Como si esa porción fugaz, marciana

de la piel

la hubiéramos entrevisto

a la salida del teatro

o en la cola para subir al metro

y el mundo se hubiera detenido

desde entonces,

dejándonos sin brújula, sin sueño,

sin una idea clara de a dónde

o qué habíamos sido,

con la lengua temblando,

casi mudos,

y sólo importara darle alcance,

perseguir esa visión dorsal,

sonámbulos y abstrusos

—como un Ahab terrestre

tras la ballena blanca

de aquel hombro.

 

Tendencias visuales 2015 que te conviene conocer

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Para competir en el supersaturado mundo digital es necesario tener en cuenta varios imperativos. Primero, asegúrate de que las fotos que compartes sean coherentes contigo, con tu marca personal o profesional y motiven a la interacción: que tu comunidad quiera darles “Me gusta”, opinar, compartirlas. Luego, optimiza tus contenidos para las diferentes plataformas y dispositivos. Ok, probablemente ya estás haciendo ambas cosas.

Lo tercero, y que quizá se te ha escapado, es conocer las tendencias visuales para usarlas a tu favor. De otro modo es fácil que las imágenes de tus artículos y posts se pierdan entre los millones de millones que a diario saturan la web. Claro, es imposible que por tu cuenta te mantengas al día de lo que va cobrando relevancia. No te preocupes. Aquí está la solución.

El gigante Getty Images tiene un departamento que se dedica a revisar cuantitativa y cualitativamente los blogs más exitosos, las series y películas que rompen récords, los libros mejor vendidos, los artículos más compartidos por correo, los Hashtags que se vuelven Trending Topics, además de programas de TV, exhibiciones de arte y videos en línea. “Analizamos todo lo que genera ruido”, dice textualmente Pam Grossman, Directora de tendencias visuales de la empresa. “Construimos historias con los temas que se repiten y encontramos patrones: al unir los puntos, dejamos que la historia se muestre”. ¿Cómo te puede servir esto? Por un lado, pone en tu radar tendencias globales que hoy en día inquietan, interesan, llaman la atención, lo que significa que te conviene considerarlos cuando subas fotos, cuando escojas imágenes y temas de los cuales escribir. Por otro lado, también puedes tomarlos en cuenta en relación con paletas de color y otros elementos de diseño. O, al menos, te conviene monitorear qué pasa con esas tendencias mundiales y ver si en algún momento te hace sentido incorporarlas a tu comunicación. He aquí dos de ellas:

Wonderlust

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Dicho de manera fácil, se trata de imágenes de la naturaleza que comunican fascinación por lo bello y lo impredecible, sed de viajar, incluso una necesidad de escapar, de rozar la espiritualidad. Piensa por un segundo en Instagram. ¿Has notado las muchas interacciones que genera la foto de un paisaje impresionante? ¿De un mar embravecido? ¿Del atardecer en un país exótico? Suelen ser muy exitosas las imágenes que literalmente te hacen sentir que estás ahí, que compartes la experiencia. En Getty lo explican así: “No sólo queremos ver y hacer más, sino también ser más”. Y los números lo avalan. La compra de fotos que caen en esta categoría ha crecido 30% en los últimos cinco años. Si quieres ver otro ejemplo, asómate a la cuenta de Instagram de la cámara GoPro. Es un derroche fotos espectaculares tomadas por los usuarios y curadas por la marca, la mayor parte de las cuales son de paisajes que casi dejan sin aliento.

Feminismo masculino 

En los últimos años se ha acelerado en el mundo el cambio de paradigma sobre el tema del género, es decir, qué nos define como hombres y como mujeres, qué es normal y aceptable para unas y otros. Esa revolución también se muestra en la representación visual de ambos géneros. En los últimos años, la redefinición de la masculinidad se manifiesta en un número creciente de imágenes de hombres en el rol de padres dedicados, de parejas amorosas y sensibles.

En Getty han llamado a esta tendencia Feminismo masculino, porque en el fondo se trata de que los hombres respaldan la equidad de género. Por ejemplo, Dove presentó en el pasado Superbowl este anuncio prácticamente sin texto, armado a partir de instantes que cuentan historias de paternidad y que cierra con la pregunta: ¿Qué hace fuerte a un hombre? La respuesta es “Mostrar que le importa” (Showing that he cares), en un afortunado juego de palabras entre el nombre de la línea Men+Care y el verbo to care: importar, interesarse por.

En México, Buchanan’s lanzó en mayo este anuncio que también destaca el rol de padre:

Por supuesto, no quiero decir que estas tendencias necesariamente funcionen para tu marca. De lo que sí estoy segura es de que te conviene estar alerta de las nuevas olas que vienen formándose, para que tengas oportunidad de subirte a ellas si lo decides.

(Originalmente publicado en el sitio web Sinapzis.com)

#MiércolesDePoesía Voy a amarte por la duda

Foto: Rob Lang www.roblang.com
Foto: Rob Lang http://www.roblang.com

Hoy, un poema de Xavier Villaurrutia se convierte en bandera de noches de insomnio.

Muchas veces, el arco que va del coqueteo al éxtasis suicida incluye un rosario de recelos, de pálpitos, de inseguridades, de soponcios. Eso lo dijo como nadie Xavier Villaurrutia (1903-1950), uno de los máximos autores en lengua hispana. Su portentoso “Deseo” puede ser bandera en más de una noche de insomnio de quien deletrea su amor “por la angustia y por la duda”. Y aún así no puede evitarlo.

Para acompañar el poema van dos regalos sensoriales: 1. La impecable imagen que ilustra esta entrada es un guiño al poeta, quien la hubiera disfrutado tanto como yo. 2. Dejo por aquí el mismo poema de Villaurrutia en la musicalización de Jaime López, cantada por Maru Enríquez y con una intervención de Jaime. Me encanta ese lamento hondo que se lleva al carajo el verso final, como corresponde. Ahora sí, buen #MiércolesDePoesía.

Da click en el enlace para oír la canción

Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.

Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.

Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.

Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.

Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.

Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.

Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.

-Xavier Villaurrutia, “Deseo”, Canto a la primavera y otros poemas, en Nostalgia de la muerte. Poemas y teatro, FCE/ SEP.

Cinco cosas que sólo entiendes si has ido a Colombia

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Estas cinco cosas te van a sonar solamente si has visitado ese país delicioso. 

Acabo de estar en Bogotá, la ciudad a cuya “llovizna inclemente ” se refirió García Márquez y que hoy es una urbe vital, intensa, llena de cultura, de arte y moda. Y de colombianos(as), claro, que son su mayor atractivo. Aquí, cinco cosas que únicamente puedes entender si has estado ahí.

  1. Necesitas replantearte las fórmulas de cortesía. El asunto es que mientras en México usamos el usted como un pronombre de distancia y respeto, allá es justo lo contrario: implica cercanía, afecto, complicidad, de modo que los mejores amigos y los novios se tratan de usted. Cosa más linda.

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2. Pagar 100 mil pesos por una comida no es tan grave. El tipo de cambio del peso colombiano es muy desventajoso frente al dólar, de modo que si sacas tu teléfono iPhone y haces la conversión, resulta que esa cantidad estratosférica en realidad corresponde a 33 dólares, más o menos.

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3. “Llover todo el día” puede ser, sí, algo literal. Amanece gris y llueve. Sale el sol. A la una de la tarde llovizna. El sol ya no sale pero la calle se empieza a secar. A las seis llueve de nuevo, por qué no. Y, con suerte, en la noche vuelta a empezar. La primera vez que vine a Colombia le pregunté a un taxista por el clima y lo describió puntualmente: “No se me preocupe. Aquí llueve dos o tres veces… al día”.

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4. Sus modismos son geniales, pero a veces no entiendes nada. No cuesta ningún trabajo descifrar “ella tiene suin (swing)”,  “le traigo los fríjoles”  o “se me hizo tarde porque me embrollé“. Pero qué tal cuando alguien dice “¡qué vaina!”,eso es una verraquera/ me parece bacano” o “amanecí con un tremendo guayabo y tengo que trastear”. Respectivamente quieren decir: ¡qué lata!, eso es genial/ buenísimo, amanecí con cruda y tengo que hacer la mudanza.

Captura de pantalla 2015-08-17 a las 20.14.175. El emblemático Andrés Carne de Res, en Chía, es indefinible. Es un restaurante… bueno, pero tiene pista de baile… y además es bar. Ok, todo al mismo tiempo. Mezcla de Disneylandia para adultos y templo kitsch tremendamente disfrutable, es el sitio al que los bogotanos van a rumbear y donde también caen los turistas. Donde celebran las familias con niños, pero también el que escogen los amigotes para una despedida de soltero. Y todos son felices. Sí, es difícil de explicar y sólo si has estado ahí sabes a qué me refiero.

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Reitero lo que escribí hace un tiempo: el riesgo de visitar Colombia es que seguro te quieres quedar en ese suelo de gente entrañable, divertida, que va dejando huellas de sol por donde va.

Hacer fotografías con la propia historia (Galería de imágenes)

Fotografías: Flo Fox http://www.flofox.com
Fotografías: Flo Fox
http://www.flofox.com

“You don’t make a photograph just with a camera. You bring
to the act of photography all the pictures you have seen,
the books you have read, the music you have heard,
the people you have loved”.
-Ansel Adams

Da click aquí para ver un video sobre Flo Fox

Por casualidad me encontré en Internet esta historia, de una fotógrafa espontánea de Nueva York. Se llama Flo Fox. Nació ciega de un ojo, cerca de los 30 años comenzó a ver borroso con el otro y pronto fue diagnosticada con esclerosis múltiple, enfermedad que la tiene en silla de ruedas. Además, padece cáncer de pulmón. Lo increíble es que cuando tenía 26 años se compró una cámara fotográfica y hoy, 40 años después, sigue trayéndola consigo a diario, para captar lo que encuentra a su paso en la ciudad. Desde 1999 sufre parálisis de las extremidades, pero su ojo sigue viendo encuadres y escenas, de modo que da instrucciones a quien la cuida para que tome las fotos. Su trabajo forma parte de la colección permanente del Museo Smithsonian, entre otros, y ha sido expuesto en varios países.

Sus imágenes me encantan por poderosas, por exactas y cargadas de humor, porque hay una historia detrás del lente. Es puro Storytelling. Si esto no es pasión por vivir, no sé qué es.
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El haikú que hoy más me gusta

Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez

Con esta vista del mar de Los Cabos, en el estado mexicano de Baja California, me lleno los ojos y me los tallo para dejarla ahí incrustada, para que ya no se salga. Y mientras lo consigo repito el mantra-haikú de José Juan Tablada porque sí, parece que el mar se rompe, pero no:

Al golpe del oro solar
estalla en astillas el vidrio del mar.

Crónica de las primeras horas en el mundo maya

Foto: Julia Santibáñez El juego de luces y sombras entre el interior y la terraza.
Foto: Julia Santibáñez El juego de luces y sombras entre el interior y la terraza.
Hacienda Santa Rosa, Península de Yucatán. 3 p.m.
“Yo me quito de aquí” quiere decir “Me voy”, y “bulto” significa “bolso de mano”. Esto lo aprendo mientras como un soberbio panucho de cochinita pibil (carne de cerdo preparada con adobo) y un pescado con achiote (adobo tradicional), acompañado de arroz con chaya (especie de espinaca local). Para rematar, una crepa de papaya en dulce acompañada de queso suizo. Son platillos típicos de la cocina de Yucatán, este estado del sureste mexicano que parece otro país, por cierto bellísimo y riquísimo.
Estoy en la Hacienda Santa Rosa, a una hora de camino desde Mérida, capital del estado. Vine unos días invitada por el hotel junto con otros medios para conocer el destino y noto que los anfitriones se ven decididos a que me enamore del lugar. No creo que sea difícil: la hacienda es de 1901 y produjo henequén hasta 1950, cuando el nylon invadió el mercado. En la década de 1990 fue restaurada y acondicionada como hotel boutique. Está envidiablemente en medio de una nada deliciosa, mi cuarto tiene alberca privada y todas las comodidades que uno pueda desear. Además, hace años que yo no venía a Yucatán, tierra imantada de tradición maya desde antes de la Conquista. Pienso que voy a ser muy feliz aquí.
En un momento libre leo un par de páginas de El interior (Ediciones Malpaso), crónica de Martín Caparrós que traje al viaje. Me encuentro esto: “Siempre recuerdo lo que me dijo aquel viejo en Mandalay: que la diferencia entre un turista y un viajero es que el turista no sabe de dónde viene y el viajero no sabe adónde va”. Lástima que en general sé adónde voy. Me encantaría perderme por aquí.
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Una de las albercas del hotel.
Salbutes de pollo (izq.) y panuchos de cochinita pibil (der.)
Salbutes de pollo (izq.) y panuchos de cochinita pibil (der.)
Lectura en la hamaca de la terraza del cuarto.
Lectura en la hamaca de la terraza del cuarto.