Como gata boca arriba

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Hoy, #MiércolesDePoesía, estos versos de la nicaragüense Gioconda Belli ponen en palabras lo que quiero decir.

«Te quiero como gata boca arriba,/
panza arriba te quiero,/
maullando a través de tu mirada,/
de este amor-jaula/
violento,/
lleno de zarpazos/
como una noche de luna/
y dos gatos enamorados/
discutiendo su amor en los tejados,/
amándose a gritos y llantos,/
a maldiciones, lágrimas y sonrisas/
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)// […]

Te quiero como gata agradecida,/
gorda de estar mimada,/
te quiero como gata flaca/
perseguida y llorona,/
te quiero como gata, mi amor,/
como gata, Gioconda,/
como mujer,/
te quiero.//»

Dos minutos que cambian el día

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Da click aquí para oír la grabación; una vez en la página de Descarga Cultura ve hasta abajo de la página y elige «Bellísima».

En poco más de 120 segundos, un poeta le da sentido a 24 horas. Aquí el recién premiado Eduardo Lizalde, con su voz de Júpiter tronante, lee los versos de «Bellísima», ese deleite de poema (es el número 4 del disco). No digo más, por no ponerle basurita a una perla de este tamaño.

El audio pertenece al tesoro invaluable que es la colección Voz Viva de México, de la UNAM, mi alma máter. Juro que me cambie la perspectiva del día.

«Bellísima»

Y si uno de esos ángeles/
me estrechara de pronto sobre su corazón,/
yo sucumbiría ahogado por su existencia/
más poderosa
.//
-Rainer María Rilke

Óigame usted, bellísima,
no soporto su amor.
Míreme, observe de qué modo
su amor daña y destruye.
Si fuera usted un poco menos bella,
si tuviera un defecto en algún sitio,
un dedo mutilado y evidente,
alguna cosa ríspida en la voz,
una pequeña cicatriz junto a esos labios
de fruta en movimiento,
una peca en el alma,
una mala pincelada imperceptible
en la sonrisa…
yo podría tolerarla.
Pero su cruel belleza es implacable,
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aun la mutilación la haría más bella,
como a ciertas estatuas.

Yoga: tres años y contando

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En estos días cumplo tres años de practicar yoga. Mi cuerpo y mi mente lo agradecen a todos los dioses, porque los beneficios recibidos superan los dedos de mis manos. Baste mencionar estos: mis dos hernias lumbares y yo firmamos la paz; a mi rodilla izquierda se le olvidó cómo dolerme; a mis cuarenta-y-tantos soy más flexible de lo que jamás fui. En suma, descubrí el placer de cuidar mi cuerpo, mi única casa. En lo emocional, empecé el proceso de aquietar mi mente.

Para los siguientes tres años, el objetivo es flexibilizar también mi carácter. De verdad, no es poca cosa.

Hoy no me importan los malos

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Amanezco en Tepoztlán, lugar que se presta a la interioridad como muy pocos. El paisaje (imponente, de pie, de frente y alrededor) permite saborear una calma alejada de todo. Aquí, mi lectura mañanera me trae esta iluminación: «No sé de qué se trata este libro. Sé que lo escribí muy enojado porque los malos siempre ganan. Tal vez todos los libros se escriben sólo porque los malos juegan con ventaja y eso es insoportable». -Álvaro Enrigue, Muerte súbita (Anagrama). Sí, recuerdo que allá afuera capturaron a un capo de la droga (ya surgieron otros 10) y que mi país se desangra (lo postran narcos, militares, imbéciles). Allá los malos juegan con ventaja y sí, es insoportable. Aquí, sigo leyendo una novela que cada vez se pone mejor. Pido perdón por mi egoísmo.

Cortázar y los cuentos de bisontes

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«La narrativa del cuento, tal como se lo imaginó en otros tiempos y tal y como lo leemos y lo escribimos en la actualidad, es tan antigua como la humanidad. Supongo que en la cavernas, las madres y los padres les contaban cuentos a los niños (cuentos de bisontes, probablemente)». -Julio Cortázar, Clases de literatura. Berkeley, 1980 (Alfaguara)

Claro, así habrá sido, porque los seres humanos somos seres de historias, la fantasía nos llena los ojos y nos hace volar sobre una alfombra mágica. Se me ocurre que no existe pueblo sin narrativa, porque la literatura (sean historias de bisontes o «Axolotl», el enorme cuento de Cortázar) nos está entretejida, nos recuerda que en algo trascendemos a los animales: en la imaginación.

Calle 13 y el desquite

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 (Da click en el enlace para oír la canción)

Hace unos días el infaltable René, de Calle 13, presentó su nuevo tema: «El aguante». Con humor lúcido, como siempre toca las fibras más hondas de nuestra realidad latina. Vaya como repudio a la violencia que azota a la gente de a pie de Venezuela y también de México. Sí, aguantamos casi todo pero cuidado: un día llega la revancha.

«[…] Aguantamos ser esclavos por nuestro color de piel.
Aguantamos el capitalismo, el comunismo, el socialismo,
El feudalismo, aguantamos hasta el pendejismo.
Aguantamos al culpable cuando se hace el inocente.
Aguantamos cada año a nuestro pu… presidente.

Por lo que fue y por lo que pudo ser
Por lo que hay, por lo que puede faltar
Por lo que venga y por este instante
Levanta el vaso
¡Y a brindar por el aguante!

[…] Aguantamos muchas guerras, Vietnam, la Guerra Fría
La Guerra de los 100 años, la Guerra de los seis días.
Que aguanten la revancha, venimos al desquite.
Hoy nuestro hígado aguanta lo que la barra invite».

Márai: el escritor que no fue profeta

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Un escritor, solo y deprimido, se da un disparo en el paladar. Se llama Sándor Márai. Es el 21 de febrero de 1989. Avecindado en California, dicen que estaba muy dolido por la muerte de su esposa y su hijo adoptivo. Además, 40 años antes había emigrado a EUA desde Hungría, tras la llegada del régimen comunista. En represalia, su obra fue prohibida en su país y su nombre cayó en el olvido, lo que nunca superó. Claro, no era profeta: no sabía que a pocos meses de su muerte caería el Muro de Berlín. Tampoco imaginaba que 25 años después nadie recuerda el nombre de quien prohibió su obra, pero él sigue aquí, con pasajes de doble fondo como éste:

«Hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso. Le da vergüenza entregarse a otra persona y más aún rendirse a ella porque teme que descubra su secreto… el triste secreto de cada ser humano: que necesita mucha ternura, que no puede vivir sin amor». –La mujer justa (Salamandra)

Ver el mar de cabeza

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Una amiga me manda esta imagen, que me pone a pensar. Plantarme frente a lo habitual de modo diferente, desde un ángulo nuevo, con mirada infantil, como sugiere esta imagen: ¿no es lo que intenta el artista? Picasso dijo haberse tardado toda una vida en aprender a pintar como niño, creo que a eso se refería. Por otro lado, la poesía le da otra cara a las palabras, las desviste y luego les pone ropas de domingo. Para Cortázar, un poema es la «petrificación de un extrañamiento», es decir, la fijación de un instante en el que el mundo apareció bajo otra forma.

Por eso el arte es tan necesario: nos devuelve los ojos frescos, que alguna vez tuvimos.

Escritores captados in fraganti

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Él vino del Cono Sur cargado de fiesta. Pero no sólo. En su maleta también venía este libro invaluable de Sara Facio (1932), testigo de la historia argentina en años convulsos y autora de la foto favorita de Cortázar.

Publicado por Ediciones La Rivière en 2012, el volumen es exquisito. La piel se pone delgada con el vibrante Buenos Aires de los 60, las imágenes del regreso de Perón (1973) y sus funerales (1974). Pero me detengo en sus retratos de escritores, captados entre 1963 y 1980. Aquí, una probada de cómo su lente captó el alma de muchos grandes, junto con este texto que acompaña la imagen de García Márquez: «Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la prestidigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura. Ambas actividades, en todo caso, conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más». Los autores así captados, in fraganti, se ven tan hondos…

(Nota relacionada: aquí lo que hace tiempo escribí sobre Facio y la foto que le hizo a Cortázar y se volvió preferida del cronopio http://wp.me/p1POGd-294)

Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
Octavio Paz
Octavio Paz
Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik
Pablo Neruda
Pablo Neruda con Salvador Allende
Carlos Fuentes
Carlos Fuentes

En zona oscura

Foto: German Paraire
Foto: German Paraire

«Él sigue teniendo el poder de invadirme, de anonadarme, de trasplantarme al séptimo cielo y dejarme allí a oscuras». Antonio Gala, La pasión turca (Planeta). Nada que añadir. Escribo desde la penumbra de las 10 de la mañana.

Iluminada por dentro

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Hay visitas que colorean el mundo. Otras, que iluminan la mirada. Unas pocas, que llenan de luz el cuerpo desde dentro. Éstas son las mejores. Anoche recibí una de ellas. Hoy mi piel es refulgente.

Sociedad basada en el sexo

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El genoma humano coincide en 98% con el de los bonobos o chimpancés pigmeos. Eso me da igual. Lo que no me da igual es saber que su sociedad gira en torno al sexo: es una forma común de saludo o de pago por comida. Además, los besos de lengua, el coito en la posición del misionero, la masturbación mutua y las frotaciones entre machos son habituales, y si algunos ejemplares tienen una disputa es común que la resuelvan con sexo oral. No es casual que los bonobos sean una de las especies más pacíficas del mundo, según la revista mexicana Conozca Más (enero 2014).

Que Darwin se disculpe: no somos superiores. Evidentemente, los bonobos nos llevan amplia ventaja. Además, ellos no celebran el 14 de febrero.

Cuando cierras un buen libro

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Esto tuiteó hoy Liniers, cartonista (y genio) argentino, desde su cuenta @porliniers. El texto que acompañó la tira fue: «Hoy terminé de leer Disecado, de Mario Bellatin». Lo único que yo podría añadir es los nombres de incontables libros con los que me he sentido exactamente así, pero mejor no ensucio su cartón.

El cuerpo, sola patria

Foto: Jaime Ibarra
Foto: Jaime Ibarra

Abren el día estos versos, que se acercan a lo que entre dos obnubila.

«[…] Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,/

bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,/

cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,/

boca del horno donde se hacen las hostias,/

sonrientes labios entreabiertos y atroces,/

nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible/

(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).//

Patria de sangre,/

única tierra que conozco y me conoce,/

única patria en la que creo,/

única puerta al infinito.

-Octavio Paz, «Cuerpo a la vista», Semillas para un himno en Obra poética (Seix Barral)

Cuento en dos palabras

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Por casualidad me topo con esto y me fascina (literalmente). Ese «¿puedes verme?» lleva un cuento al foro de la vida diaria, abre una puerta a otra realidad, todo en dos palabras. Lo voy a hacer, sin duda, y contaré aquí lo que suceda.

PD Ésta es la traducción, por si alguien ocupa: «La próxima vez que un extraño me hable mientras estoy sola, lo miraré extrañada y diré en un susurro: ¿Puedes verme?»

Por qué el mundo necesita a los «raros»

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Los biógrafos de artistas encumbrados suelen construir una imagen sublime de las últimas palabras de aquellos, por ejemplo, el «¡Más luz!» de Goethe o el «Dios ayude a mi pobre alma», atribuido a Allan Poe. Inconforme con esas versiones oficiales, Johannes Richter se dedicó a desmitificar esas imágenes grabadas en mármol. «Detractor de los aforismos de último minuto», desentrañó las estampas torpes o espontáneas de muertos célebres, como el «¡Mierda!» que dicen que dijo Walt Whitman. Así ofreció una imagen más prosaica (y humana) de los iconos del arte, aunque hoy nadie lo recuerda.

Envidio a Richter y su oficio apasionante. ¿Que si existió? Qué más da. Luigi Amara lo trae a la vida en este experimento sobre seres estrambóticos que cuestionaron la uniformidad y a partir de aficiones descabelladas fueron considerados «raros». Los disidentes del universo (Sexto Piso) es un compendio de ensayos irrepetibles que presenta las motivaciones del esposo de mujeres lobo, del poeta que literalmente se alimentaba de libros, de un hacedor de colas y del eunuco más sexualmente activo, entre otros. De intención lúdica y crítica, me deja pensando en la necesidad social de seres tales, que desestabilizan el mundo al iluminarlo desde otro ángulo: el del desafío a la norma. Al desdoblar algunas de las muchas opciones fuera del sistema, el volumen deja un sabor a menta al recordar que sí, que la verdadera heterodoxia es posible.

Cómo se agradece un libro así.

Ocio, indispensable para el poeta: Paz

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«[…] Yo me siento sobre todo un poeta. Eso es lo que yo quiero ser. No sé si lo sea. Lo central para mí es la poesía. Pero al mismo tiempo creo que un poeta que escribe poesía todos los días se expone a escribir muchas tonterías. Hay que dejar la poesía para los mejores momentos. La poesía es como el amor […] es una pasión. ¿Qué puede hacer el poeta cuando no escribe poemas? En primer lugar, no hacer nada: sin ocio no hay poesía». -Octavio Paz, «En el filo del viento», Pequeña crónica de grandes días (FCE)

En efecto, desconfío de quienes a diario crean una obra maestra (el vino, zumo de la uva, no nace de la noche a la mañana). Con permiso, voy a ociear.

El automóvil gris, hoy

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1915. Una banda de ladrones tiene asolada a la Ciudad de México, que acaba de padecer la lucha revolucionaria. Un inspector de policía sigue a los maleantes hasta que los atrapa y los hace «expiar sus crímenes». Basada en estos hechos reales, en 1919 se estrenó en la capital El automóvil gris, película silente más destacada del cine mexicano. Fue, según leo, la primera vez que sucesos inmediatos se vieron en pantalla, con elementos cercanos al documental:

1. los sitios donde se desarrolla la cinta son los mismos donde ocurrieron los eventos;
2. el personaje del inspector Cabrera lo interpretó el mismo Juan Manuel Cabrera;
3. el fusilamiento de los ladrones, filmado por el propio director en 1915, es real.

Ayer vi la película en el Teatro de la Ciudad, en un espectáculo que incluyó la narración de una actriz japonesa, una actriz francesa y un pianista mexicano (si bien de origen interesante, el experimento me pareció desbordado). Ver por primera vez la cinta fue fantástico: la ciudad semivacía, somnolienta, y los capitalinos de sombrero, bastón y faldas largas me resultan muy ajenos. Sin embargo, la historia es dolorosamente cercana: con uniformes militares, los maleantes se dedican a saquear a la población. Ay, el arte con su capacidad de fascinar mientras toca botones que duelen.

S.O.S. tan fashion

Foto: Dan Brady
Foto: Dan Brady

Da click en el enlace para oír la canción

El humor de Kevin Johansen, músico gringo-argentino, es agudo como una espina. Este tema es sobre las llamadas fashion victims, encadenadas a la pasarela perpetua y con la cabeza entre nubes. Está bien logrado y, como siempre en él, incluye su dosis crítica. Vaya para acompañar el precopeo de viernes…

S.O.S. tan fashion, siempre en el molde./
No te querés perder nada y te perdiste de todo./
It’s okay, it’s okay, está bien…./
S.O.S. tan fashion, siempre en buena compañía./
Ni te diste cuenta y te perdiste la mía./
Estas tan in que no encontrás la salida/
Al tedio insoportable que ya es tu vida./
Está bien, está bien, it’s okay….//

S.O.S. tan glam que te sentás de dorapa/
Y con las nuevas tendencias/
Sos más papista que el papa./
Estás tan guau, estás en el tapete/
Y no querés que nadie te baje el copete./
It’s okay, it’s okay, está bien….//

Allá vos, aquí yo.
Cuando quieras yo te espero/
Cuando quieras yo te espero./
Hay mucha gente/
Caminando sola por la ciudad./
Nadie los mira/
Pero vos y yo sabemos que están./
Por qué te cuesta tanto ver que sos uno más… […]

Nota lingüística: El «te sentás de dorapa» me dicen que es «parado» en lunfardo. Aventuro una intepretación: te sientas parado por no relajarte jamás.

Inquietantes preguntas de cama

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Ilustración: Julia Suits

Entre sábanas, cuando la piel está delgada, los amantes plantean preguntas que hacen eco en las entrañas. Ahí está la clásica «tú y yo, ¿qué somos?», la cual suele activar las defensas en anuncio de guerra, o el «¿me quieres?», que más valdría no formular porque a priori se sabe la respuesta. Las del cartón resumen muchos cuestionamientos de cama, es decir que concentran buen parte de la historia sexual humana: «¿esto es el principio de algo, el fin de algo o el algo en sí mismo?».

Que cada quien se las plantee y se las conteste. Aquí va mi respuesta: es una parte del gran algo que tengo con él.

Semen en unos versos

Foto: David Brinckman
Foto: David Brinckman

Eduardo Lizalde, escritor mexicano, está recibiendo en Granada el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca. Lo celebro (mucho) porque los versos siempre son motivo de fiesta y porque Lizalde es uno de los muy grandes. Aquí un breve poema suyo. Conozco pocos textos que se refieran al semen con todas sus letras y aún menos que eviten el mal gusto, la obviedad o la chabacanería. Esta joyita ilumina la mañana:

Me guardo para ti./

Acudes un instante./

No hay tiempo. Te vigilan./

Tiro al papelero estas diez horas/

de vida estéril/

y otra carga de semen amoroso/

se avinagra, con sangre y con dolor,/

al fondo de mi cuerpo.

-Eduardo Lizalde, Tabernarios y eróticos, en Nueva memoria del tigre. Poesía 1949-1991 (FCE)

Ver al miedo a los ojos

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Traigo esta historia rondando en la cabeza. Quiero entenderla, absorberla. Me parece poderosa para conectar con otros, para recordar que «soy humana y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno», parafraseando a Terencio:

«En India, un hombre quiere liberarse de las emociones negativas: ira, pereza, orgullo y, sobre todo, miedo. Lucha y lucha pero no lo logra. Su maestro lo envía a meditar a una cabaña apartada, donde comienza su práctica. Al llegar la noche, enciende velas y continúa meditando. Cerca de medianoche oye un ruido. Abre los ojos y ve una gran serpiente suspendida del techo, mirándolo. El resto de la noche la observa, congelado de ansiedad. Sólo están él, la serpiente y su miedo.

Antes del amanecer se apaga la última vela y él empieza a llorar, no de miedo sino de ternura. Siente la fragilidad de todos los seres humanos. Entonces acepta, de corazón, que es iracundo, que se resiste y lucha, que tiene miedo. También reconoce que es un ser precioso más allá de toda medida: sabio y tonto, rico y pobre, insondable. Está tan agradecido que se levanta en la oscuridad, camina hacia la serpiente y le hace una reverencia. Luego se acuesta y se queda dormido. Al despertar, la serpiente ya no está.

Siempre queremos disminuir el miedo, edulcorarlo, distraernos. Nadie nos dice que nos acerquemos, nos familiaricemos con él, porque encierra las verdades más profundas». -Pema Chödrön, Cuando todo se derrumba (Gaia Ediciones)

Chau, mundo

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«Los lectores son viajeros, circulan sobre las tierras de otra gente, nómadas que cazan furtivamente en los campos que no han escrito». -Michel de Certeau

Asimismito. Me voy a Tepoztlán, a perderme entre las páginas de varios libros, a seducir palabras, a dar la vuelta al mundo sin salir de casa, a llenarme la cabeza de ecos y perfumes. En mi vocabulario  personal eso se llama felicidá.

El azar juega con los amantes

Foto: Lee Friedlander
Foto: Lee Friedlander

Hoy se cumplen dos años de la muerte de la poeta polaca Wislawa Szymborska. Vale recordarla con este texto impecable, que descubre la red de azares en la que todos caemos:

«Amor a primera vista»

Ambos están convencidos/
de que los ha unido un sentimiento repentino./
Es hermosa esa seguridad,/
pero la inseguridad es más hermosa.//

Imaginan que como antes no se conocían/
no había sucedido nada entre ellos./
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos/
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?//

Me gustaría preguntarles/
si no recuerdan/
-quizá un encuentro frente a frente/
alguna vez en una puerta giratoria,/
o algún “lo siento”/
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono-,/
pero conozco su respuesta./
No recuerdan.//

Se sorprenderían/
de saber que ya hace mucho tiempo/
que la casualidad juega con ellos […]//

Hubo picaportes y timbres/
en los que un tacto/
se sobrepuso a otro tacto./
Maletas, una junto a otra, en una consigna./
Quizá una cierta noche el mismo sueño/
desaparecido inmediatamente después de despertar.//

Todo principio/
no es más que una continuación,/
y el libro de los acontecimientos/
se encuentra siempre abierto a la mitad.

-Wislawa Szymborska, «Amor a primera vista», versión de Gerardo Beltrán y Abel Murcia

Enlace al poema completo: http://goo.gl/UNgtgg

Qué fría es la cera de un beso de nadie

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Da click en el enlace para oír la canción

Viernes = música. Con este tema del poeta que canta, Luis Eduardo Aute, inauguro el fin de semana de puente, en el que la distancia pesa más que otras veces…
«[…] Las noches te acercan/
y enredas el aire,/
mis labios se secan/
e intento besarte.//

Qué fría es la cera/
de un beso de nadie/
y nada más, y nada más,/
apenas nada más./
Las horas de piedra/
parecen cansarse/
y el tiempo se peina/
con gesto de amante,/
de alguna manera/
tendré que olvidarte/
y nada más, y nada más,/
apenas nada más».

«De alguna manera»