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Éste es mi problema feliz

Entre todas las cosas que pueden pasarme están los malos problemas, negros de todos los colores y esa otra especie, los problemas felices, los que igual me estresan, pero en bonito. Metida en uno de esos estoy.

Además de que trato de sobrevivir a un desbordamiento irrefrenable de trabajo, en las últimas semanas mi biblioteca se ha visto incrementada con muchos libros, a la mayor parte de los cuales me muero por hincarle el diente. Hay novela, cuento, poesía, novela gráfica y ensayo. Además, varios de ellos los recibí como regalo de amigos queridos, lo que les añade interés. Tendría que pasarme el próximo mes metida en mi cama leyendo sin parar, lo cual me haría demasiadamente feliz.

Carajo, de veras es injusto que no me paguen por leer.

 

Escribir sobre las grietas que llevamos dentro: Ana García Bergua

Foto sin crédito, tomada de http://www.literalmagazine.com

En cada uno de sus cuentos hay siempre historias, más de una. Está la evidente, la gritona, pero también una soterrada, que a veces se asoma pero otras tantas apenas se sugiere, aunque con frecuencia mueva los hilos de la trama.

En la más reciente emisión de BAzar de letras, programa de radio que conduzco en la estación en línea Código CDMX, platiqué con la escritora mexicana Ana García Bergua, a propósito de su libro de cuentos La tormenta hindú y otras historias, publicado por Editorial Textofilia. Habló sobre por qué le gusta escoger personajes corrientes y comunes: porque esconden los desequilibrios más inesperados, las grietas más perversas. También conversamos sobre cómo sus cuentos son de una sencillez muy trabajada.

Da click aquí para oír el programa completo.

 

 

#MiércolesDePoesía Amores de ella para ella

Odette Alonso nació en Cuba. Para explicar por qué es la cubana de risa más chilanga, Odette acude a aquellas palabras de Chavela Vargas, quien era mexicana aunque su acta de nacimiento fue firmada en Costa Rica: “Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana”. Pues así.

Su plaquette Las otras tempestades, publicada el año pasado por Ediciones Caletita, incluye este poema plástico que no se regodea en el hubiera, sino da un acento contundente al debí. Se titula “Volver el tiempo” y me apetece dar con él un tono fregón y alejado de convenciones a este Día de la Mujer:

Debí haberte besado en el ochenta y siete
quitarte en los corpiños la inocencia
y dejar una estela de polvo en el umbral.
Como un guerrero atravesar la isla
buscando una señal      aquel vestido blanco
que inflamó el horizonte cual bandera.
Debí besarte ayer
cuando tu sombra iluminó mis ojos
como un relámpago limpísimo
y no quedarme así
bailando sola un vals
desnuda y triste como jamás nadie me vio.*

*Verso de Laura Ruiz Montes

PD Pasado mañana se cierra la votación del concurso de blogs que convoca el diario español 20minutos. Si te mueres de ganas de votar por estas Palabrasaflordepiel aquí va una guía:

  1. Lo primero es registrarte en la página de 20minutos. Aquí das click en donde dice “Vota en el concurso”.
  2. Una vez registrado busca la categoría Cultura y tendencias. Ahí busca en la letra “P” el blog Palabras a flor de piel.
  3. Marca el número de estrellas que quieras darle al blog (de una a cinco).
  4. Da click en “vota por este blog”.

Ganemos, pues, para entrar en total celebrancia…

 

 

#MiércolesDePoesía El agua dulce que llevas dentro

La poesía evoca fuera del tiempo esas lunas, este eco, aquella tarde. No los recuerda, más bien los re-crea, los forja de nuevo con palabras tan sólidas como la realidad. Y los hace inamovibles. Así, cada vez que se ponen juntas esas letras vuelve a asomarse un pedazo recién nacido del mundo.

Músico, escritor y académico, Juan Vadillo firma el libro El paisaje es un verso de olvido (Ediciones Sin Nombre). Me lo hace llegar con la nobleza que es muy su signo y ahí encuentro estos versos que dan cadencia al #MiércolesDePoesía. Porque sí: el lugar que lleva dentro el cuerpo ausente es un “hondo cantar quebrado de agua dulce”, al que volver cuando hay sed.

UN LUGAR DENTRO DE TI
Un verso dentro de un verso,
una rosa de noche,
una primavera oculta,
un lugar dentro de ti.
Lo nombro como nombrar la ausencia,
lágrima arrebatada de un suspiro,
hondo cantar quebrado de agua dulce,
piedra pulida de río.

Escribir es hallarle forma a una mancha de sangre

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Ayer entrevisté a Luis Jorge Boone, autor nacido en Coahuila que anda estrenando su más reciente libro de cuentos, Figuras humanas, publicado por Alfaguara.

Hablamos de que prefiere escribir a mano y tiene cuadernos donde vuelca ideas, algún ritmo, sugerencias que se convierten en poemas o cuentos. Luego pasamos a la necesidad de construir paisajes interiores con palabras, crear mundos de consistencia similar a la de la realidad. Y me acordé de esto: “También la verdad se inventa”. No pude recordar al autor, después lo busqué y resulta que lo dijo Antonio Machado. La frase establece una suerte de diálogo con este fragmento del estupendo cuento “Prólogo a nada”: Es la trampa en la que cae quien escribe: acomodar lo que no tiene revés ni derecho, mentirse para entender lo que no le cabe en la cabeza ni en la vida, inventarle una trama, un diseño, una forma específica a lo que es un accidente, un incendio, una mancha de sangre”.

Pues sí, de eso y otras cosas platiqué con Luis Jorge. Disfruto conocer el proceso de escritura de libros cuyas páginas me atrapan. Y Figuras humanas sin duda lo hizo.

Estos 20 libros me colorearon por dentro en 2016 (Parte 3/3)

Aquí terminan las citas de mis libros favoritos del año. Pero las palabras se me quedan merodeando.

15. Francisco Hernández, ”Taller de Moris. I”, en Odioso caballo, Almadía, 2016

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-19-40En éste, su libro más reciente (con el lujo de diseño de Alejandro Magallanes), el escritor veracruzano clava el punzón con sus versos. Y brota sangre. O pus. O humores. El asunto es que no falla.

“[…] Sobre esta mesa, mi foto
es la foto de mi padre.
Él es yo: metamorfosis redundante.
Me veo peinado a su manera,
hablo con su tono de voz
y engaño a mi madre con mi esposa”. p. 122

Los poemas de Hernández me hicieron varios días del verano. Como éste.

16. Malcolm Lowry, Bajo el volcán, traducción de Raúl Ortiz y Ortiz, Ediciones Era, 1964

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-21-38Geoffrey Firmin, exCónsul británico, se reencuentra en la ciudad de Cuernavaca con su esposa, Yvonne, de quien está separado. Es el Día de Muertos de 1938. La novela (publicada en inglés en 1947) es una impresionante construcción de estilo, donde el protagonista va perdiendo y encontrando la lucidez entre mezcales, en el contexto de un país que no esconde los colmillos. Duele en cada línea. Y se disfruta. La leí en inglés pero aquí está un soberbio pasaje en español.

“[…] Y ahora estaba el Cónsul en el baño, alistándose para ir a Tomalín. —¡Oh! —decía—. ¡Oh!… pero, ¿ya ves?, después de todo no ha ocurrido nada horrendo. Ante todo, a lavarse —tembloroso y volviendo a sudar, se quitó saco y camisa. Dejó correr el agua en el lavabo. Sin embargo, por alguna razón misteriosa estaba bajo la ducha en donde esperaba, agonizante, el impacto del agua fría que nunca llego. Y seguía con los pantalones puestos”. p. 165

La novela de Lowry me dejó impresionadísima por semanas. Aquí, algo que escribí al respecto.

17. Gerardo Cárdenas, “Cuatro escritores en Qumran”, en Silencio del tiempo, Editorial Abismos, 2016

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-22-45Se trata de poemas que reescriben pasajes de la Biblia, que ponen a hablar a protagonistas de la fe desde otra esquina del ring. En éste, el escritor mexicano le pone voz al evangelista Lucas:

“[…] Yo escribiré
más que los otros; la historia no acaba en la muerte
la prestidigitación continúa;
todo se vuelve presagio
leer las entrañas de un animal sacrificado
no es muy distinto
de comer el pan o beber el vino
y pensar que es otra cosa.
Sólo necesitamos adeptos”. p. 51

Cárdenas escribió también este poema, sobre el ser humano como una cucaracha indefensa, en manos de niños malcriados. Ay.

18. Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Alfaguara, 2004

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-23-47No hace falta que cuente de qué trata. Sólo digo: aunque tenga la mala fama de ser “importantísima”, “un clásico”, “fundamental”, leer el Quijote es de lo que más vale la pena hacer en la vida. Aquí, el caballero andante habla con la supuesta imagen de Dulcinea, “convertida” en una pobre labradora:

“[…] ya que el maligno encantador me persigue y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para sólo ellos y no para otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre, si ya también el mío no le ha cambiado en el de algún vestiglo, para hacerle aborrecible a tus ojos, no dejes de mirarme blanda y amorosamente, echando de ver en esta sumisión y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura hago la humildad con que mi alma te adora”. p. 620

Durante varios meses de 2016, un grupo de insensatos y yo estuvimos leyendo el Quijote y comentando nuestra lectura en este blog. Aquí, una de las entradas que subí, sobre por qué la locura es, de veras, indispensable.

19. Mónica Maristáin, “Soñé que me comíoa un tigre”,  en Antes. Paisaje sonoro con mujer mirando una ventana, Literal Publishing

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Poemas sobre sueños, sobre lo que se oye en el radio. Poemas sobre lo que quiere pasar en el mundo, sobre lo que se piensa y no se dice por intrascendente o por tener dos filos. La autora argentina con acento mexicano arma un cruce de planos entre afuera y adentro, antes y después. Y uno se queda con palabras en las manos como testimonio del viaje. Implacable.

[…] pienso que en eso el sueño no se equivocó
porque el hecho de que apareciera mi abuela me salvó la vida
y ella después empezó a cortarme el pelo
claro que cuando iba a comentar el sueño aquel donde mi abuela me corta el pelo me desperté
no voy a soñar con tigres ni a soñar con abuelas
o sueño con tigres y abuelas juntos

o no sueño más
y me quedo despierta para toda la vida”.

Aquí, más sobre Maristáin.

20. José Manuel Recillas, “Canción de amor y muerte y despedida de Lillian van den Broeck”, en Atrévete a mirar, tú, que no quieres, Estado de México, 2016
Con versos trabajados en la fragua lenta de la poesía clásica, el autor mexicano plasma el desconcierto de saberse no-amado. Quiere saber si, cuando muera, la voz de la persona amada dirá su nombre. Le dará un hogar.

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“[…] Tal vez el hombre al fin algo sabrá, y su reposo no tendrá ya nombre
pues no habrá quien cave la última fosa, si acaso… un nombre habrá que nos redima,
si acaso… un nombre habrá que nos redima”. p. 28

“Escribo poemas de amor, por si los necesita”, dijo Recillas recientemente en una entrevista con él y otros escritores, que me publicó el suplemento El Cultural. Da click para leer esa entrada.

Y EL BONUS TRACK…

21. Evelio Rosero, Juliana los mira, Tusquets, 2015

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Una niña narra lo que le pasa por dentro y por fuera. Y lo hace encontrando las palabras que necesita. Esta novela del escritor colombiano, de las mejores que he leído en los últimos muchos años, fue regalo de mi amigo, Andrés Grillo.

“[…] un jadeo incontrolable en el extremo opuesto, él despojándose del uniforme, no debo verlo, no, lo estoy viendo, aquello palpitante endurecido brota con más ímpetu cuando él se quita el pantalón, veo […]y ya voy a gritar, es el tiempo de hacerlo, de ayudar a mamá, voy a gritar ¡déjala en paz! cuando mamá hace un gesto igual que cuando una pide perdón o dice ‘estoy cansada, no juguemos’, y alarga el brazo como llamándolo, implorándole eso, y es por eso que me disuado […]”.

El primer libro de Rosero que leí fue Los ejércitos. No tiene madre. Ni progenie. Sobre lo que me provocó escribí: “A esta novela la atraviesan las balas”. Lee aquí esa entrada.

 

 

Estos 20 libros me colorearon por dentro en 2016 (Parte 2/3)

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Sigue el recuento de los (ricos) daños del año. Es decir, de las lecturas que voy a seguir llevando conmigo.

Por hoy, felicidad. Felicidades.

8. Max Aub, Crímenes ejemplares, Libros del Zorro Rojo, 2015

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-14-19-59Estas narraciones mínimas del hispano-mexicano exponen las razones de quienes cometieron un asesinato. Son, de veras, el no-va-más del humor negro.

“De mí no se ríe nadie. Por lo menos ese ya no”.

 

Otro crimen ejemplar de Aub, éste, sobre alguien a quien le huele la boca.

9. Julián Herbert, “Soñar el sol”, en Norte, antología compilada por Eduardo Antonio Parra, Editorial Era, 2015

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-14-20-27Este libro resulta determinante para entender lo que pasa hoy en las calles de la colonia narrativa mexicana. Por qué está tan prendido el asfalto de sus avenidas y callejones, cómo se explica el temblor que le corre bajo tierra. Sobre todo en el norte. En este cuento del escritor nacido en Acapulco, un tipo sale del bar con dos mujeres. Y con bastante alcohol. Y con pastillas. Entre todos la arman.

“[…] De pronto se esfuma el dolor de cabeza. Arrugas pálidas. Otro trago de ron. Recorro a Mary con la visa y eso le gusta, a Mary le gusta. Mary está poniéndose contenta. Los ojos muy grandes y muy negros.

—Todavía estoy chavo, aunque no lo creas.

Vacío el resto del vaso. El efecto de la cápsula y el ron es inmediato: un deseo muy claro de contemplación. Acelerado. Sin sensaciones. […] Beso su cuello y beso el rumor que se agita bajo su cuello, beso los brazos y la nuca esbelta, densa, me acerco y meto las manos bajo su bata, sus pechos apenas tibios, los poros abiertos que huelen a jabón y agua cloratada”. p. 232, 233

“Norte está armado de cuentos como varios rones”, escribí en su momento. Puedes leer la entrada en este enlace.

10. José Ángel Leyva, “Versos perros”, en Coágulos del sueño, Parentalia Ediciones, 2013

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-14-24-43Aquí hay palabras bien puestas y van acompañadas de otras, también certeras. El poeta de Durango ha hecho versos a partir de sus desvelos. Si todos los insomnios fueran así de luminosos.

“Muy temprano Quizás a media noche

-Quién tiene un reloj de sueños en el pulso-

Oigo al perro roer la cruz del alba

Gime el can mientras arranca bocados de madera

En mi almohada la cabeza y la baba son de plomo

Gruñe el animal y yo maldigo

la prisión en que dormimos juntos […]” p. 10

Más información sobre Leyva.

11. Yasunari Kawabata, Lo bello y lo triste, traducción de Nélida M. de Machain, Austral, 2004

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-14-21-17Un reencuentro de amantes luego de muchos años de distancia puede ser todo lo inocuo que se quiera. Pero también puede poner a temblar los cimientos. El autor japonés es un fregón si se trata de diseccionar la fragilidad.

“[…] Por los malecones […] pasaba mucha gente joven. Sólo unas pocas eran parejas con niños. Casi todas parecían enamorados. Muchachas y muchachos tomados de la mano o sentados muy juntos al borde del agua. A medida que oscurecía su número aumentaba.

—En invierno hace mucho frío aquí —asintió Otoko.
—Dudo que perdure hasta el invierno.
—¿A qué te refieres?
—A su amor. Para entonces algunos ya no tendrán ganas de ver al otro”. p. 120

Aquí, otro fragmento de la novela de Kawabata.

12. Luis Bugarini, “Atisbo”, en Hora líquida, Editorial Abismos, 2015

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Cada día es un caleidoscopio renovado. O así parece en estos versos del escritor mexicano que observa lo mismo una cuchara, que un tren, una bocina y un insecto. En todos los casos juega con las posibilidades y privilegia la intimidad que provoca asomarse a una escena nunca antes vista.

“El pan
se corta
en el plato;
moronas
dibujan,
galaxias,
luces,
estrellas:
acento festivo
de una mañana
cualquiera”. p. 16

¿Más poemas de Bugarini? Sí.

13. Lenny Bruce, Cómo ser grosero e influir en los demás, traducción de Laura Salas, Malpaso, 2016

Este año se publicó en español la autobiografía de uno de los primeros humoristas-filósofos (los comediantes de-a-de-veras asumen el binomio como parte del oficio). Se trata de la versión en español de lo que el neoyorkino publicó en Playboy en los años 60. Me caigo muy mal por no haber leído antes nada de Bruce. Es necesarísimo.

“[…] ’Pon freno a la gonorrea en este país, qué cerca que está ya el fin’. Qué emoción producir el primero Gonomaratón de la tele. En vez de aprovecharse de niños que salen con sus muletas, podríamos tener a glamurosas estrellas: ‘Amigos, hemos reunido seiscientos ochenta mil dólares esta noche, un dinero que se empleará en investigación y tratamiento, se acabó la humillación de los hombres que tenían que plantarla en el alféizar y pillársela con la ventana’. Una gran campaña publicitaria — ‘¡Recuerden, un poco de prevención, los centímetros más importantes!’ — y quizá también una bella actriz dramática que ofrezca su testimonio”. p. 104

Bruce habló de lo que Sophia Loren se dijo a sí misma sobre el pezón de Jayne Mansfield. Da click para leer esa entrada.

14. Sôgi, Shôhaku, Sôchô, Poema a tres voces de Minase. Renga, traducción de Ariel Stilerman, Sexto Piso, 2016

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En tres líneas, cada haikú del libro compone una estampa poderosa. Qué manera de crear mundos, y conste que se trata de poemas escritos hace seis siglos. Éste es de Sôgi.

“Mi deseo de verte
como el rocío una y otra vez
muere y vuelve a nacer”. p. 101

Lo que me dijo el poema en una mañana de abril motivó esta entrada en el blog.