Hacer fotografías con la propia historia (Galería de imágenes)

Fotografías: Flo Fox http://www.flofox.com
Fotografías: Flo Fox
http://www.flofox.com

«You don’t make a photograph just with a camera. You bring
to the act of photography all the pictures you have seen,
the books you have read, the music you have heard,
the people you have loved».
-Ansel Adams

Da click aquí para ver un video sobre Flo Fox

Por casualidad me encontré en Internet esta historia, de una fotógrafa espontánea de Nueva York. Se llama Flo Fox. Nació ciega de un ojo, cerca de los 30 años comenzó a ver borroso con el otro y pronto fue diagnosticada con esclerosis múltiple, enfermedad que la tiene en silla de ruedas. Además, padece cáncer de pulmón. Lo increíble es que cuando tenía 26 años se compró una cámara fotográfica y hoy, 40 años después, sigue trayéndola consigo a diario, para captar lo que encuentra a su paso en la ciudad. Desde 1999 sufre parálisis de las extremidades, pero su ojo sigue viendo encuadres y escenas, de modo que da instrucciones a quien la cuida para que tome las fotos. Su trabajo forma parte de la colección permanente del Museo Smithsonian, entre otros, y ha sido expuesto en varios países.

Sus imágenes me encantan por poderosas, por exactas y cargadas de humor, porque hay una historia detrás del lente. Es puro Storytelling. Si esto no es pasión por vivir, no sé qué es.
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#MiércolesDePoesía Versos de la infancia de la lengua española

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Los judíos que fueron expulsados de España en 1492 formaron nuevas comunidades en Italia, el sur de Francia, Portugal, Marruecos, entre otros países. Llamados sefardíes, en su exilio llevaron consigo (y conservaron casi intactos) los inicios del idioma español. Esa «nueva vieja» lengua se llamó, también, sefardí.

Plagada de sonidos en «u», es dulcísima y parece frágil pero lleva dentro un savia poderosa, que la ha hecho perdurar hasta hoy. Y, claro, si una lengua está viva, los poetas que la hablan la usarán para expresarse. En este #MiércolesDePoesía viene de visita Clarisse Nicoïdski (1938-1996), nacida en Lyon, Francia, pero quien fue una reconocida poeta en lengua sefardí que incluso influyó en el argentino Juan Gelman.

La editorial mexicana Sexto Piso acaba de publicar su obra poética reunida por primera vez en su totalidad, bajo el título El color del tiempo. Poemas completos. Es una edición bilingüe sefardí-español (traducción de Ernesto Kavi), con lo que uno puede deleitarse con la sonoridad de ese idioma congelado en el tiempo. Aquí va la traducción de un poema que me gusta por delicado, casi transparente y, abajo, el original sefardí.

«esto

es sólo para ti para mí

no le diremos nada

nada a nadie

nos vamos a detener

bien quietos

como si no pasara nada

entre tú

y yo

¿y quién va a ver

mi mano

tu mano

mandarse un beso

que ni la boca ve

y quién va a oír

la loca mudez

de nuestro amor?»

*

«estu

es sólu para ti para mí

no lis diziremus nada

nada a ningunu

mus vamus ditiner

bien quietus

comu si no si pasava nada

intri ti

intri mí

y quén va ver

mi manu

tu manu

mandarsi un bezu

qui ni la boca veyi

y quén va sintir

la loca mudez

di muestru amor?»

Supongamos que escribo por esto

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Hace unos días presenté de nuevo mi libro de poesía Rabia de vida/ Rabia debida en la librería Rosario Castellanos, en el marco de la Feria del Libro Independiente de la Ciudad de México. Es la tercera presentación oficial del mismo, más varias lecturas, coladas aquí y allá. Esta vez tuve el gusto de compartir la mesa con mi querido amigo Rafael Carballo, quien estaba dando a conocer Fiasco, un libro suyo publicado igualmente por Editorial Resistencia. Supongo que eso nos hace hermanos de editorial (cursilería gremial, podría llamarse). Y nos acompañó también Daniel Saldaña París, magnífico narrador y poeta que presentó ambos libros y fue muy amable en sus comentarios, además de agudo.

Pensaba compartir hoy el breve texto que leí en esa ocasión, pero ahora lo hago con doble gusto porque ayer mi querido Borgeano preguntaba en su espléndido espacio, El blog de arena: «¿por qué escribes?». Allá respondí brevemente y aquí amplío la respuesta, en lo que podría considerarse una declaración de principios. Y yo también quisiera saber: ¿por qué escribes tú, que pasas por aquí?

PRESENTACIÓN DE FIASCO Y RABIA DE VIDA/ RABIA DEBIDA
LIBRERÍA ROSARIO CASTELLANOS, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO, D. F.
20 DE MAYO DE 2015

Me pregunto por qué escribo y entonces me viene a la memoria esto, del chileno Nicanor Parra:

“¿Que para qué demonios escribo? […]

Supongamos que escribo por envidia”.

Nicanor Parra, «Telegramas III»

Supongamos, sí, que escribí esta Rabia de vida/ Rabia debida por envidia, porque con frecuencia leo versos que me generan la codicia de no haberlos escrito yo y de no poder nunca escribirlos, pero de todas formas borronear intentos;

supongamos que sigo escribiendo porque en este ejercicio llevo años y aún no aprendo, porque aquí reúno poemas desde los años 90 y otros muy recientes, en lo que no sé si me consuela por ver que soy consistente o me preocupa, por poco original;

supongamos que escribo también por acariciar la huella de los muchos viajes interiores que hago, a veces por selvas, playas, montañas y, muchas veces, desiertos;

supongamos que escribo por contar mi historia repetida con el poema, ese amante al que vuelvo: primero se me resiste, escurridizo. Luego lo abrazo, le hablo suave al oído y cuando creo que ya lo seduje a golpe de ternura o al menos lo cansé, en general alza los hombros, me mira altivo y se zafa. Pero sí, es verdad que a veces también lo doblego;

supongamos que escribo porque el erotismo no es sólo un estado del cuerpo, también es un estado de la palabra y ambos me retan;

supongamos que escribo porque escribir se parece a seducir y en los dos hay riesgos, adrenalina, pero cuando logro el objetivo (en un caso, seducir; en otro, hacer un poema que me deje satisfecha), recibo una descarga de endorfinas que justifica todo esfuerzo;

supongamos que escribo porque para plantarme de cara al mundo, nada funciona mejor que la poesía y el placer;

supongamos que escribo porque uno no puede entender lo que no tiene palabras para nombrar, decía Rosa Montero, de manera que estos poemas surgieron buscando decir el placer para entenderlo, inventarlo de nuevo mediante el lenguaje, hacerlo navegar entre palabras y silencios;

supongamos que escribo porque los buenos poemas se sienten con el cuerpo, igual que el deseo;

supongamos que escribo porque, entre sábanas, un cuerpo es varios, habla lenguas desconocidas, se agiganta y tornasola. Por eso el sexo y la poesía dan escalofríos: son un ir a contracorriente del mundo, un asomarse a tierras vírgenes donde crece el misterio.

Por eso Rabia de vida/ Rabia debida acude a ambos, poesía y deseo, placer y verso, para tratar de sacarse lo que le arde por dentro, pero siempre lo dice mejor Nicanor Parra. Por eso mejor leo el poema completo, mientras lo suscribo:  

“¿Que para qué demonios escribo?

Para que me respeten y me quieran

Para cumplir con dios y con el diablo

Para dejar constancia de todo.

Para llorar y reír a la vez

En verdad en verdad

No sé para qué demonios escribo:

Supongamos que escribo por envidia”.

#LunesDeMonos El «siii» que vale su peso en oro

Cartón: Agustina Guerrero @lavolatil
Cartón: Agustina Guerrero @lavolatil

Hay diferentes tipos de «sí», pero sólo uno le da la vuelta al día. Este cartón de Agustina Guerrero viste el #LunesDeMonos para arrancar bien la semana.

#SábadoDeMúsica La canción para decir «te quiero»

Foto: lovingcorean.wordpress.com
Foto: lovingcorean.wordpress.com

Se me está convirtiendo en un gusto muy gustoso esto de los #SábadosDeMúsica, de esta Playlist colectiva que entre todos armamos como un rompecabezas de emociones, colores, ambientes.

En esta ocasión, el tema invita a buscar en la memoria la canción que mejor expresa un «te quiero». Una de mis favoritas es My Funny Valentine, cantada por Chet Baker: me gusta por tierna y divertida, porque habla de complicidad, de humor entre dos que van más allá de lo políticamente correcto. Y abajo están las que fueron propuestas por la comunidad de este blog. Gracias a todos. Si aún quieres participar, comenta aquí mismo y sumo tu canción.

PD Vamos empezando a armar la Playlist de la próxima semana, con un tema sugerido por Rafael Carballo: ¿cuál es la mejor canción para enfrentar el tráfico/ tránsito/ embotellamiento?

Da click a cada canción para ver el video correspondiente.

  1. @VivePoesía Pétalo de sal, de Fito Páez
  2. @danywino Babe, I’m Gonna Leave You, de Led Zeppelin
  3. @mpmo18 I Just Called To Say I Love You, de Stevie Wonder (en vivo)
  4. @EDICHI50 Algo contigo, de Andrés Calamaro (video de cinta Bailame el agua)
  5. @alecs_vive Heaven, de Psychedelic Furs
  6. @Jrbae Y sin embargo te quiero, de Joaquín Sabina (es una joya de videoclip original, con un Sabina harto joven)
  7. @monikashantale Alevosía, de Luis Eduardo Aute
  8. @CeciliaMuTo Le Premier Bonheur Du Jour, de Françoise Hardy (subtítulos en inglés y francés)
  9. @aliasRMiranda Rubia como la Monroe, de Carlos Palacios (el músico se la compuso a su novia e incluye un fragmento del Discurso de Eva, de la poeta Carilda Oliver)
  10. @AdrianoDeLucio Deja que salga la luna, de José Alfredo Jiménez
  11. @cherrera313 Amar y querer, de José José (en vivo)
  12. @miradadelaluna Against All Odds, de Phil Collins (en vivo)
  13. @jorgebird All The Things You Are, de Ella Fitzgerald
  14. @rafacarballo Las flores, de Café Tacuba (en vivo)
  15. @valevilla To Love Somebody, de Nina Simone (en vivo)
  16. @Pacoctavio Entre pairos y derivas, de Fernando Delgadillo (en vivo)
  17. @vboletta I Finally Found Someone, de Barbra Streisand y Bryan Adams
  18. @CCH_Historia Cien años, de Pedro Infante (parece que es de la película Cuidado con el amor)
  19. Chus Je t’aime, Moi non plus, de Jane Birkin y Serge Gainsbourg (con subtítulos en español)
  20. Javierjimenez1986 Tú y yo, de Haydée Milanés
  21. Viramo Into Your Arms, de Nick Cave And The Bad Seeds (en vivo)
  22. Josdamet Sueño erotico, de Los amigos invisibles
  23. E. J. Castroviejo Love, de John Lennon (video original)
  24. Borgeano Painted On My Heart, de The Cult
  25. Shira Shaman O meu amor, de Lula Pena

Los mejores memes del halo solar

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Ayer, los habitantes de la Ciudad de México vimos un cuasi señal del fin del mundo: una especie de arco iris inmenso alrededor del sol (sí, juro que era tal cual la imagen de arriba, aunque sin el personaje). Dicen los que saben que no, que no es una señal apocalíptica sino partículas de hielo que refractan la luz del sol, aunque también se dijo que justo ayer fue Saga Dawa, es decir, la conmemoración del nacimiento, iluminación y muerte del Buda. Luego vinieron otros apocalípticos, los de la Secretaría de Salud, a decir que ver el fenómeno directamente podía afectar irreversiblemente la vista (¿la vida?). Lo cierto es que los usuarios de redes sociales se pusieron creativos y crearon memes como estos. Celebro el humor como recurso ante el Apocalipsis. Qué más nos queda.

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Hoy es mi aniversario como mamá

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La adulta esta mañana, antes de irse a la escuela.

Fue hace 18 años. Entonces no tenía idea de lo que venía, de lo que ese bultito blanco y durmiente extraído de mi entraña me iba a significar de cotidiano. Oficialmente graduadas como hija y madre, en aquel 1997 empezamos a andar, a descubrir y descubrirnos en un camino de paisajes hermosísimos, baches que hacen frenar, líneas rectas para recorrer cantando y con el viento en el pelo, curvas inesperadas, algún desperfecto que resolver con las manos manchadas de grasa, puentes por construir. Pero andando, siempre andando.

Y así, la que fue un bebé redondo, luego una niña de risa y una adolescenta de luz, se convierte hoy en adulta por derecho propio. A partir de mañana puede votar si quiere (ojalá quiera), irse a vivir a otra casa (todavía no, plis), casarse (ya se tardó), viajar sin permiso (ups). El camino nos ha transformado a ambas. Por ella y gracias a ella yo soy más amante, egoísta, feliz, torpe, cursi, valiente, angustiada y plena de lo que me pude haber imaginado jamás. Y como Gioconda Belli lo dijo mejor que yo, regreso al fragmento del poema que hace unos años tomé prestado para ella:

«[…] Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.»

Felicidades, hija, y gracias. Todas las del mundo. Y gracias también a tu papá, sin el cual esta historia no existiría.

#MiércolesDePoesía Esa rata, el poema

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Un día es apenas poco para leer y compartir versos, pero cómo aligera la semana: a ella, siempre tan compuesta, se le levanta el vestido y le corre viento por entre las piernas del #MiércolesDePoesía. Esta vez la frescura la aporta un texto de Fayad Jamís (1930-1988), nacido en México, de origen libánés pero considerado poeta cubano porque casi toda su vida transcurrió en la isla. Este poema, sobre el proceso creativo, me encanta por visual y certero.

PD Por cierto: hoy, a las 7 de la noche presento de nuevo mi libro de poesía, Rabia de vida / Rabia debida. Será en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, en el marco de la Feria del Libro Independiente. Todos están más que invitados.

Problemas del oficio

sotto il velame degli versi strani!
Dante

«Mientras te quitas los zapatos piensas en la poesía,

sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un gran poema,

pero sabes que de nada sirve acumular materias primas

para cuando llegue la ocasión. Puedes ponerte de pie y gritarle

a tu propio fantasma que es hora de poner manos a la obra.

Puedes comerte tu cuchara con lágrimas, escoger un recuerdo,

saltar como un sabio al descubrir las posibilidades de lo imposible.

Pero nada habrás conseguido: el poema te mira con ojos de sapo,

huye como una rata entre desperdicios y papeles, florece

en el patio de tu casa, está en el fondo de una olla y no lo ves,

lo ves y lo conoces y lo tocas, es el pan de tu noche, pero aún

no lo atrapas,  y si logras cogerlo por el cuello acaso se te rompe,

se estrella en tus narices, y es lo cierto que no sabes amasar

esa sustancia informe y diferente. […]».

Fayad Jamís, «Problemas del oficio», en Poesía cubana del siglo XX (Fondo de Cultura Económica)

El haikú que hoy más me gusta

Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez

Con esta vista del mar de Los Cabos, en el estado mexicano de Baja California, me lleno los ojos y me los tallo para dejarla ahí incrustada, para que ya no se salga. Y mientras lo consigo repito el mantra-haikú de José Juan Tablada porque sí, parece que el mar se rompe, pero no:

Al golpe del oro solar
estalla en astillas el vidrio del mar.

#LunesDeMonos Dentro de un reloj de arena

Cartón: Malagón
Cartón: Malagón

El tiempo es así de democrático: pasa igual en días llenos de estrés y problemas que en la playa más hermosa, lejos de todo. El asunto, entonces, es exprimirlo a fondo, chuparle el jugo y saborearlo con todos los sentidos. En eso estoy.

Buen #LunesDeMonos con éste, de Malagón.

#SábadoDeMúsica La canción que me recuerda a alguien que ya no está

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Llega otro sábado y, con él, la Playlist colectiva. Gracias a todos los que sugirieron temas que les son queridos y sin falta les recuerdan a alguien que ya no está en su vida, por cualquier razón. Algunos contaron a quién les evoca (en muchos casos son mamás y papás o hasta abuelos que se fueron, pero también hay amigos y exparejas). Otros se guardaron la información. No importa, el asunto es hacer honor a temas que nos ponen a conversar con fantasmas. 

En mi caso, la canción con la que no puedo evitar acordarme de mi papá (que ya canta en otra dimensión) es una viejita: Mi viejo, del argentino Piero. Y es que mi papá no sólo era un buen tipo, un tipo adorable, sino también porque cuando él la oía, a su vez se acordaba de su papá y los ojos se le ponían brillosos. Así que desde aquí va esta lista hecha entre todos, para nuestros fantasmas entrañables. 

Aquí, Mi viejo. 

Da click en cada enlace para oír la canción correspondiente 

  1. @vioverdu Contigo, de Joaquín Sabina 
  2. @doolcevita Quiet, de Rachel Yamagata
  3. @marisolgasé I Say A Little Prayer For You, de Aretha Franklin
  4. @jmesa77 Fake Plastic Trees, de Radiohead
  5. @antonioliho El príncipe, de José José
  6. @adrianodelucio Lamento de amor, de Rigo Tovar
  7. @otroluisfer Los caminos de la vida, de Vicentico
  8. @rafacarballo In Your Eyes, de Peter Gabriel
  9. @alecs_vive Stand Up, de Def Leppard
  10. @gerryyeah Cama y mesa, de Roberto Carlos
  11. @Tigerzuri Yo te extrañaré, de Tercer Cielo
  12. @valevilla A Case Of You, de James Blake 
  13. @_EduardoMoreno Quiero aprender de memoria, de Leonardo Favio
  14. @miradadelaluna Faithfully, de Journey
  15. @SansSobriquet Happy Together, de The Turtles
  16. @danywino La Marsellesa (versión de Edith Piaf)
  17. @EJCastroviejo Felicidad, de La cabra mecánica 
  18. @CeciliaMuTo Por ti, de Óscar Chávez
  19. @Trovadora2303 Recuerdas, de Leonel García 
  20. Mayrovles Hoy no quiero cantar, de Leonardo Favio
  21. Flavio Don’t Cry, de Guns n’Roses
  22. Mechas Poval Cuando un amigo se va, de Los amigos de Gines
  23. Viramo My Old Man, de Joni Mitchell
  24. Borgeano Elegía, poema de Miguel Hernández cantado por Joan Manuel Serrat
  25. @cherrera313 Por estar contigo, de José José
  26. @mai_baudouin Cien años, de Pedro Infante 
  27. @vboletta The Wind Beneath My Wings, de Bette Midler
  28. RubénGarcía, Sendero Secretamente, de Enrique Guzmán
  29. Carlo Brigante No me presiones, de Jaime López

La improbable amistad de Jaime López y Camilo Sesto

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Camilo Blanes, conocido como Camilo Sesto, es el colmo de lo cursi, lo meloso. Y por eso me gusta. Seguro influye que me acompañó en varias tardes de enamoramiento adolescente, con aquello de «Me acostumbré a tus besos y a tu piel color de miel, a la espiga de tu cuerpo, a tu risa y a tu ser». Aunque mis entendederas de los 13 o 15 años no me dieran para mucho.

Pues en esta edición de la revista SoHo, dedicada a la música, Jaime López publica un texto sin desperdicio: «A la salud del amigo Sesto». Jaime me es, a partes iguales y desbordadas, querido como persona y admirado como artista: músico fundamental en la historia del rock nacional, antropólogo urbano audaz e inteligente, loco genial (lo digo para los lectores de otros países, porque los mexicanos que necesiten que se los presente, mejor que saquen pasaporte gringo). En el texto de SoHo una vez más se jala las greñas y rompe el molde: reivindica a Camilo Sesto, dice que le encanta, lo defiende, pues, con esa pluma suya tan sonora, de la que tomo un mínimo fragmento: «Quién no cayó en el profundillo albur secundariano, más bien preparatoriano, de los años 70 del siglo pasado que a quematripa disparaban al cautivo incauto los sacrosantos cábulas bluedemoniacos del callejón sin saliva en el formato de una simple trivia que cuestionaba: «¿Quién es la madre de Camilo Sesto?» «Pos Mama Sesta, güey».» Y luego la frase con la que cierra el artículo: «La poesía no se crea ni se destruye, sólo se trastorna».

De veras, recomiendo mucho el texto. Es una pequeña maravilla textual a la salud de esa amistad que no había imaginado posible.

PD Mañana es sábado de Playlist colectivo. Si quieres participar responde aquí la pregunta: ¿qué canción te recuerda a alguien que ya no está contigo?

Probadita de la escandalosa nueva novela de Michel Houellebecq (sin spoiler)

La portada, poderosa de tan austera, me encanta.
La portada, poderosa de tan austera, me encanta.

El tipo me cae mal. Por misógino y misántropo, por posado, porque cena con buenos vinos pero lleva look de clochard-que-vive-bajo-los-puentes. Hace tiempo escribí, a propósito de la película sesudamente llamada El secuestro de Michel Houellebecq (donde se interpreta a sí mismo), que es tan pesado que si en la vida real lo secuestraran, lo regresarían de inmediato. Sin embargo, me gusta su pluma, creo que toca botones necesarios (La posibilidad de una isla me chocó pero le aplaudí muchas cosas). Ahora mismo tengo en las manos su escandalosa nueva novela, publicada por Anagrama. Es la misma que salió a la venta en Francia el mismo día del atentado a Charlie Hebdo y ahora acaba de ser publicada en español, con meses de adelanto sobre el plan original gracias al buen olfato de sus editores. De por sí la pluma de Houellebecq genera curiosidad. A eso se añade el hecho extraliterario de la coyuntura noticiosa, de que es una novela con regusto a versos del Corán y que su autor ha sido acusado de islamofobia. La expectativa está servida. Ahora falta ver los talentos del libro per se.

Sumisión se ubica en un futuro próximo, 2022, cuando el líder de un partido musulmán moderado se convierte en el nuevo presidente galo. El protagonista, François, es un profesor universitario especialista en Huysmans, autor que se convirtió del ateísmo al catolicismo. Alarmado, el académico ve islamizada su vida, la Sorbona convertida en una universidad confesional y enriquecidos a sus colegas que se convierten al culto a Mahoma, de modo que debe tomar decisiones prácticas. No de balde la novela ha sido acusada de promover el alarmismo, en una Europa que no necesita muchas excusas para ello.

La estoy empezando pero ya me encontré esta joyita, que comparto por invitar a su lectura, porque no contiene ningún spoiler y porque da en el clavo de la distancia entre la literatura y otras artes: «Al igual que la literatura, la música puede determinar un cambio radical, una conmoción emocional, una tristeza o un éxtasis absolutos; al igual que la literatura, la pintura puede generar asombro, una nueva mirada ante el mundo. Pero sólo la literatura puede proporcionar esa sensación de contacto con otra mente humana, con la integralidad de esa mente, con sus debilidades y sus grandezas, sus limitaciones, sus miserias, sus obsesiones, sus creencias: con todo cuanto la emociona, interesa, excita o repugna. Sólo la literatura permite entrar en contacto con el espíritu de un muerto […]». Si de veras, el tipo sabe escribir.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

#MiércolesDePoesía Yo está echado a mis pies

Dibujo: M.C. Escher
Dibujo: M.C. Escher

«[…] este instante soy yo, salí de pronto de mí mismo, no tengo nombre ni rostro,

yo está aquí, echado a mis pies, mirándome mirándose mirarme mirado.

 

Fuera, en los jardines que arrasó el verano, una cigarra se ensaña contra la noche.

¿Estoy o estuve aquí?».

-Octavio Paz, «¿No hay salida?», La estación violenta en Obra poética (1935-1988) (Seix Barral)

 

Así recibo este #MiércolesDePoesía, con la certidumbre de ser muchas Julias y la incertidumbre de cuál de todas nace y muere esta mañana. Qué bien que el poeta mexicano expresó tan bien su ser muchos Octavios. Así puedo usar sus versos como muletas.

Crónica de mi visita a un cenote maya en Yucatán

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Foto: Julia Santibáñez. Aspecto desde el exterior. Me imagino lo que habrán sentido los mayas hace miles de años al toparse con un hueco de estos bajo una tierra sequísima.

Cenote Sacamucuy. Predio de la Hacienda Temozón, Municipio Abalá, Península de Yucatán. 9 am.

Estoy metida en agua, queriendo beberme en silencio la belleza descomunal de este lugar y sintiéndome la más torpe al no poder ponerle palabras. Hace tiempo no estaba en un cenote, estas cuevas subterráneas inundadas que los mayas consideraban entradas al inframundo, el auténtico útero de la Tierra. Agradezco la frescura (a estas horas, afuera el calor ya rebasa los 28º centígrados), pero sobre todo estoy emocionada. El agua es transparente y como recién nacida, raíces y lianas de árboles se estiran para beberla, peces pequeños esquivan hojas para buscar comida, golondrinas revolotean en círculos cuidando sus nidos hechos sobre la pared de piedra. Mientras, el sol se cuela entre la vegetación. Ésta es sin duda casa de los dioses, como creían los mayas.

Vine a Sacamucuy como parte del viaje de prensa al que fui invitada, junto con compañeros de otros medios, por la Hacienda Temozón convertida en hotel boutique. El cenote (palabra que parece provenir del maya dzonot,  que significaría ‘cosa honda’) está dentro del predio del hotel y éste es un paseo que se ofrece de cotidiano a los huéspedes. Llegamos aquí luego de 20 minutos de camino en un carro jalado por un burro, tal como se transportaba la gente mientras funcionaba la hacienda henequenera. Al llegar, a orillas del cenote tuvimos una clase de Chi Kung, el arte marcial que más bien parece una danza y que se centra en equilibrar la energía corporal, y luego hicimos una meditación en silencio, rota sólo por el sonido de la caracola de Reto. La experiencia fue guiada por él, un suizo entrañable que llegó a México hace unos 20 años para estudiar chamanismo. Experto en masajes, meditación y terapias alternativas, hoy es el director de spa de las cinco haciendas del grupo. Espiritual, sensible, considera que el cenote es un ser vivo, de modo que al salir del agua le da las gracias por recibirnos.

Además del magnífico paisaje que representan, antiguamente los cenotes eran lugares sagrados también porque en Yucatán no hay agua visible, es decir, no hay ríos ni lagos, sólo estos cuerpos líquidos subterráneos que significan, literalmente, la vida. Será la carga energética del sitio, la meditación que hicimos o el agradecimiento de poder disfrutar un lugar tan bello. No sé, pero siento el corazón a la intemperie.

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Foto: Marco Daniel Guzmán http://www.viajabonito.mx. El suizo-yucateco Reto hace sonar su caracola durante la meditación, junto al agua del cenote.
Fotos: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez. Los árboles se las ingenian para alcanzar el agua y crean estos manojos de lianas y raíces.

Da click para ver el video de la vista general del cenote

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Foto: Julia Santibáñez. Durante siglos, las filtraciones de agua de lluvia a través de la roca han creado estalactitas.

Da click para ver el video de las golondrinas

 

 

#LunesDeMonos Mi maldito teléfono celular

Cartón: Alberto Montt www.dosisdiarias.com
Cartón: Alberto Montt http://www.dosisdiarias.com

Es lunes de nuevo, aunque cueste digerirlo. Antes de entrar en materia pido una disculpa a la comunidad de este blog. La semana pasada estuve de viaje y dos factores se conjugaron para que prácticamente no pudiera postear ni subir fotos ni contestar comentarios ni convocar al #SábadoDeMúsica: uno es la antigüedad de mi teléfono inteligente (en vez de adquirir sabiduría, se ha vuelto irremediablemente idiota conforme pasan los años) y la otra es la mala señal de Internet en el corazón de la Península de Yucatán, donde me encontraba. Entre ayer y hoy, ya de vuelta, he tratado de compensar, poniendo orden en el blog y respondiendo los comentarios atrasados. En estos días subiré entradas adicionales sobre el viaje, que creo resultarán interesantes y apetecibles en más de un sentido, pero mientras va un cartón para animar el inicio de semana.

Es del chileno Alberto Montt, frecuente invitado a este espacio. Claro que me identifico con lo que dice, cómo no. He desarrollado una intensa relación amor-odio con mi teléfono celular. Lo necesito para comunicarme, para postear en el blog y en redes sociales, para tomar fotos, para hablar, pero lo odio porque cuando no me permite hacerlo. Sin querer he mandado todo tipo de errores en mensajes, en tuits, en respuestas a comentarios, un poco por el mínimo espacio para escribir pero sobre todo por el famoso autocorrector que decide por su cuenta. Así, un «como te decía, manda por favor tu respuesta cuanto antes» se convierte gracias a sus artes oscuras en «cómo te decía, mandá por favor tu respuesta cuánto antes». Malditos teclados miniatura y malditos celulares tan necesarios. Como el mío es idiota, seguro no toma represalias por mi exabrupto.

Da click aquí para ir a la entrada La vergüenza de tener un hijo feo, con cartón de Alberto Montt

Crónica de un viaje por Yucatán: lo más bonito que he visto

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Eithel, Brittany, Santiago

Hacienda Temozón, Península de Yucatán. 6 p.m.

Mis compañeros periodistas y yo tenemos una hora libre. Ellos van a nadar, a dormir, no sé qué más. Yo dejo la hacienda-hotel y salgo al pueblo, calles de tierra. Me acuerdo de mi amigo Borgeano. Disfruto como él caminar sin rumbo fijo, sin buscar nada, cediendo a la inercia. Las casas de Temozón son sencillas, los perros callejeros forman parte integral del paisaje, igual que los guajolotes que salen de un corral para picotear la hierba. Mientras me dejo llevar me agobia la presencia de propaganda política de cara a las elecciones del 7 de junio. Además de anuncios de los partidos hay expresiones espontáneas. Expresan el mismo desencanto de millones de mexicanos, aunque con estilo alternativo: «A la mierda kon la politika. Ni PRI ni PAN ni Verde».

A mitad de una calle veo tres niños jugando arriba de un árbol. Cuando paso me miran, curiosos. Les digo «hola» y de inmediato responden con un «hola» y preguntas: ¿Por qué caminas sola? ¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives? Nos ponemos a platicar. Son Eithel, de 11 años, Brittany, de siete (pregunté la correcta ortografía), y Santiago, de cuatro. Les doy curiosidad y me bombardean: ¿Dónde estás durmiendo? ¿Dónde están tus hijos? ¿Cómo es (la ciudad de) México? ¿Tu casa es grande? ¿Es bonita? Respondo como puedo y luego pregunto. Brita (como le llaman) me dice que es prima de Eithel y hermana de Santiago, y que los tres viven en esa casa. La entreveo por la puerta abierta: piso de cemento, hamacas, pintura viejísima en la fachada.

Brita es simpática, habla fuerte. Dice: «me gusta tu bulto». Le agradezco, prevenida de que aquí «bulto» significa «bolso de mano». Pregunta si se lo puede colgar. Me lo quito y se lo doy. Se lo pone, sonríe grande. Me lo regresa. Luego dice que es bonito mi reloj. Quiere agradarme pero en vez de hablar, quisiera oírlos. Cambio la conversación: les pregunto si hablan lengua maya. Los tres niegan, categóricos. Insisto: seguro saben muchas palabras, les pido que me enseñen un poco, que es un idioma precioso. Dicen que no, no saben nada. Los pongo a prueba: hoy en la mañana me enseñaron que «chel» es «güero» y «bosh» significa «moreno». ¿Es verdad? Se ríen. «Sí, eso sí sé», dice Brita, sonrisa desdentada. ¿Cómo se dice perro?, pregunto, aprovechando los tres que pasan a nuestro lado. «Se dice ‘pec'». «Y gato es ‘mish'», añade Eithel, pero no parecen interesados en seguir con el tema. Prefieren saber porqué ando sola, cuántos días voy a estar en Temozón. Contesto y entonces me presumen que conocen la hacienda: Brita fue con su escuela a nadar para el Día del Niño, Eithel ha ido a ver películas con su escuela y con Julio, su amigo e hijo del chef del hotel. Es la mejor prueba de la verdad del programa social de la Fundación Haciendas del Mundo Maya, del que ayer nos hablaron a los medios invitados a este viaje. La Fundación ha propiciado que la mayor parte del personal que trabaja en el hotel sea de la comunidad, además de que ha mejorado el nivel de vida del pueblo con programas de salud, vivienda y becas educativas, incluso al extranjero. Y las mujeres del pueblo han recibido apoyo para formar cooperativas y talleres de artesanas, comercializar sus productos y tener ingresos propios. Los niños del pueblo también ven la hacienda como parte de su realidad cotidiana. No esperaba una confirmación tan de primera mano.

Les pregunto si puedo tomarles una foto. «Sí, aquí arriba del árbol, como changos». Tomo varias y se arrebatan el teléfono para verlas, para verse. Se ríen mucho. Atraída por el alboroto se acerca Karina, amiga de los tres, callada pero sonriente. Quieren que tome más fotos y que yo salga con ellos. Disparo, vuelven a verse y reírse. Está por anochecer y debo regresar al hotel. Mientras me despido, Brita vuelve a la carga: «Me gusta tu blusa, es bonita». «Muchas gracias, pero ¿sabes qué es lo más bonito de todo todo?». Me mira, inquieta. «Cómo te ríen los ojos». Es lo más cierto que he dicho hoy.

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Crónica del primer día bajo el sol de Yucatán

Fotos: Julia Santibáñez Aqui, mecedoras en el hall principal, donde el viento aligera el calor de 35º centígrados promedio en el día.
Fotos: Julia Santibáñez. Aquí, mecedoras en el hall principal, donde el viento aligera el calor de 35º centígrados a las 11 am.

Hacienda Santa Rosa, Península de Yucatán. 11:30 de la noche.

El día estuvo de lo más variado. Lo único constante fue el calor: un promedio de 35 grados centígrados. Empezó con un delicioso huevo en camisa (una gordita de harina rellena de huevo con tomate asado y cebolla morada). Luego hicimos un recorrido por el enorme jardín botánico de la hacienda-hotel con el señor Víctor, un curandero tradicional que nos fue explicando las propiedades curativas de infinidad de plantas y luego nos dio una consulta personal para recetarnos un remedio de herbolaria. A mí me dio una mezcla de tila, mimosa y pata de zopilote para combatir el estrés y el insomnio. Con esos nombres, me encanta la posibilidad de que funcione. Siguió un masaje tradicional tan rico que al terminar le propuse matrimonio a la masajista, una yucateca de nombre Silvia, quien antes de iniciar hizo una oración en lengua maya que se me antojó mágica. No aceptó mi propuesta y tuve que conformarme con imaginarme lo que sería tener a diario sus manos. La comida, explicada por el chef mismo, fue espectacular: crema de queso relleno, pollo relleno de queso crema con hierba chaya, panacotta de leche de coco. Los sabores me sorprenden, no encuentro palabras para describirlos pero me dejan un gusto rico en la boca y la emoción.

En la tarde nos presentaron la Fundación Haciendas del Mundo Maya, programa de desarrollo comunitario sustentable del cual la hacienda forma parte. Carola, directora de la Fundación y argemex apasionada y clara, dice que llevan 12 años trabajando con varias comunidades de la zona para apoyarles en temas de vivienda, salud, educación y generación de ingresos para las mujeres, además de rescate y dignificación de las tradiciones de la comunidad. Como parte del programa (premiado internacionalmente), la Fundación ha ayudado a crear cooperativas de artesanas que trabajan la filigrana, el henequén, el bordado y la urdimbre de hamacas. Vamos a conocer los talleres y platicamos con las mujeres. Es un deleite. Nos cuentan que, hoy, 43 familias del pueblo se sostienen de los talleres, mientras ellas conservan la tradición y tienen una comercializadora que vende sus productos en México y el extranjero. Es una historia que fascinante detrás de un hotel boutique, que aplaudo de corazón. Sin duda, luego de oír sus historias de trabajo y reconocimiento encuentro más hermosas las caras redondas y morenas de estas mujeres, descendientes de los antiguos sabios mayas. Cuánto se merecen estar bien. Me compro unos aretes para apoyar el proyecto pero, sobre todo, para llevarme conmigo una parte de sus historias.
En la noche, cenando unas auténticas delicias de espaldas a una fogata, pienso que esta tierra es un verdadero derroche de cosas buenas.
La vista desde mi cuarto.
La vista desde mi cuarto.
Uno de los ángulos del cuerpo principal de la hacienda.
Uno de los ángulos del cuerpo principal de la hacienda.
Don Víctor pone a secar las curativas hojas de orégano que cultiva en el Jardín botánico de la hacienda.
Doña SIlvia, la masajista que no se quiso casar conmigo, con las hierbas del tratamiento.
Doña SIlvia, la masajista que no se quiso casar conmigo, con las hierbas del tratamiento en el spa.
Crema de chile relleno (espectacular), Pollo a la chaya, Panacotta de manjar blanco (leche de coco)
Crema de chile relleno (espectacular), Pollo a la chaya, Panacotta de manjar blanco (leche de coco)
Artesanas de filigrana de plata de la Fundación Haciendas del Mundo Maya
Artesanas de filigrana de plata de la Fundación Haciendas del Mundo Maya.
Grupo de bordadoras apoyadas por la Fundación; detalle de su trabajo.
Grupo de bordadoras apoyadas por la Fundación; detalle de su trabajo.
Así de hermosa cae la tarde en la Hacienda Santa Rosa.
Así de hermosa cae la tarde en la Hacienda Santa Rosa.
Cena en la terraza de la hacienda (desde la izq.): yo, Rodrigo, chef Néstor, Andrea, Lorena, Elda, Marco Daniel, Arturo, Claudia

 

 

Crónica de las primeras horas en el mundo maya

Foto: Julia Santibáñez El juego de luces y sombras entre el interior y la terraza.
Foto: Julia Santibáñez El juego de luces y sombras entre el interior y la terraza.
Hacienda Santa Rosa, Península de Yucatán. 3 p.m.
«Yo me quito de aquí» quiere decir «Me voy», y «bulto» significa «bolso de mano». Esto lo aprendo mientras como un soberbio panucho de cochinita pibil (carne de cerdo preparada con adobo) y un pescado con achiote (adobo tradicional), acompañado de arroz con chaya (especie de espinaca local). Para rematar, una crepa de papaya en dulce acompañada de queso suizo. Son platillos típicos de la cocina de Yucatán, este estado del sureste mexicano que parece otro país, por cierto bellísimo y riquísimo.
Estoy en la Hacienda Santa Rosa, a una hora de camino desde Mérida, capital del estado. Vine unos días invitada por el hotel junto con otros medios para conocer el destino y noto que los anfitriones se ven decididos a que me enamore del lugar. No creo que sea difícil: la hacienda es de 1901 y produjo henequén hasta 1950, cuando el nylon invadió el mercado. En la década de 1990 fue restaurada y acondicionada como hotel boutique. Está envidiablemente en medio de una nada deliciosa, mi cuarto tiene alberca privada y todas las comodidades que uno pueda desear. Además, hace años que yo no venía a Yucatán, tierra imantada de tradición maya desde antes de la Conquista. Pienso que voy a ser muy feliz aquí.
En un momento libre leo un par de páginas de El interior (Ediciones Malpaso), crónica de Martín Caparrós que traje al viaje. Me encuentro esto: «Siempre recuerdo lo que me dijo aquel viejo en Mandalay: que la diferencia entre un turista y un viajero es que el turista no sabe de dónde viene y el viajero no sabe adónde va». Lástima que en general sé adónde voy. Me encantaría perderme por aquí.
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Una de las albercas del hotel.
Salbutes de pollo (izq.) y panuchos de cochinita pibil (der.)
Salbutes de pollo (izq.) y panuchos de cochinita pibil (der.)
Lectura en la hamaca de la terraza del cuarto.
Lectura en la hamaca de la terraza del cuarto.

Escribir el mundo con luces y sombras

Fotos: Sebastiao Salgado
Fotos: Sebastião Salgado

El fotógrafo brasileño Sebastião Salgado es captado por la cámara del cineasta alemán Wim Wenders y, al mismo tiempo, Salgado fotografía a Wenders. Ese ir y venir de miradas me parece uno de los momentos más simples pero poderosos de La sal de la tierra, documental sobre los 40 años de trabajo de Salgado, realizado por Wenders y por Juliano Ribeiro Salgado, hijo del artista. Premiado en Cannes, abarca desde su temprana juventud como economista y su primer proyecto fotográfico, Otras Américas (1977), hasta el más reciente: Génesis (2004-2014).

De una increíble belleza visual, la película se arma con fotos y más fotos, además de escenas testimoniales del trabajo de campo detrás de muchas, entre ellas las que ilustran esta entrada. El argumento es sencillo: el artista habla a la cámara mientras va narrando los distintos momentos de su obra y las emociones que lo han acompañado a través de años de viajar por todo el mundo. Por un lado revela lo contagioso que es el odio, el animal feroz que es el ser humano y la conclusión inescapable «Nadie merece vivir», mientras por otro es una celebración de la belleza del planeta, en cuyo fondo se oye la voz del artista que dice: «Soy tan parte de la naturaleza como el oso o el árbol caído». Así, en blanco y negro (tanto literal como metafóricamente hablando) La sal de la tierra toca mente y emociones sin dar concesión. Fui con mi adolescenta a ver el documental y me emocionó que saliera tan tocada por el poder de la imagen, tanto, que quiere empezar a tomar fotos «en serio». Y es que el hecho de que alguien sea capaz de escribir el mundo con luces y sombras, como Salgado define el trabajo del fotógrafo, me parece brutalmente hermoso.

Da click aquí para ver dos tráilers del documental:

Screen shot 2015-05-05 at 8.08.39 AM

Screen shot 2015-05-05 at 8.09.30 AM

Screen shot 2015-05-05 at 8.08.04 AM

Screen shot 2015-05-05 at 11.38.45 AM

 

Screen shot 2015-05-05 at 11.50.40 AM

Screen shot 2015-05-05 at 11.46.44 AM

#LunesDeMonos Humor para mamás trabajadoras

Cartón: Maitena
Cartón: Maitena

Día de confesiones: soy profesionista y mamá de una adolescenta, tengo un trabajo de bastante responsabilidad que me permite mantenernos y sí, también cargo una buena dosis de culpa. No sé si sea un chip integrado con el género, pero para este #LunesDeMonos propongo este retrato mío, hecho por la argentina Maitena. Lo traigo a cuento porque saldré de viaje y lo primero que metí a la maleta fue mi ración culpígena. Para leer el cartón como se debe, escoge el renglón que te corresponda:

Si eres mamá que trabaja y te flagelas con frecuencia: Bienvenida al club. Dicen que reírse de una misma hace bien. Todas aquí esperamos que sea cierto, porque de otro modo este echarle sal a la herida sería puritito masoquismo.

Si eres papá y no entiendes de qué trata el cartón: Déjalo pasar. Es una sutileza terrible que nos enseñan a muchas cuando recibimos nuestra primera muñeca: «Para amar a tus hijos debes sacrificarte o pagar con sangre. ¿Qué es eso de querer realizarte profesionalmente si eres mamá que mantiene a sus hijos? Eso se llama e-go-ís-mo».

Si eres el entrevistador: Procura hacer preguntas que nos nos evidencien tanto. Gracias de antemano.

#SábadoDeMúsica La canción que quiero en mi velorio

Foto: Nati Bainotti. Día de muertos en México
Foto: Nati Bainotti. Día de muertos en México

Hoy hay derroche de buenas noticias: es sábado y ayer fue día libre, así que nadie nos quita el fin de semana de tres días. Sin renunciar al tono festivo, la playlist colectiva de hoy gira en torno a la pregunta: ¿qué canción querrías que sonara en tu funeral? Mi opción es That’s Life, del señor Frank Sinatra, con eso de «he sido una marioneta, un mendigo, un pirata, un poeta, un peón y un rey» como resumen de vida y, sobre todo, con la intención de decidir en qué mes de julio me despido del show.

Aquí abajo, las propuestas de los miembros de la comunidad del blog, llegadas a través de Twitter (@danioska). Como es ya costumbre, hay de todo pero impera el buen humor. Qué mejor manera de cerrar el telón. Si no lo has hecho, añade la tuya.

Da click en el enlace para ver el video (subtítulos en español, por si ocupas):

  1. @valevilla Time Of Your Life, de Green Day
  2. @adrianodelucio Puño de tierra, de Antonio Aguilar (versión de Eugenia León)
  3. @rafacarballo Getting Better, de The Beatles
  4. @gerryyeah Jumpin Jack Flash, de Rolling Stones (ojo: ¡la presenta John Lennon en lenguaje de signos!)
  5. @antonioliho Mi playa, de Ely Guerra
  6. @cherrera313 Dios nunca muere, de Macedonio Alcalá, con la Orquesta Sinfónica de Minería
  7. @arr1910 Who Wants To Live Forever, de Queen
  8. @JORGE_ARMANDO89 Another Brick In The Wall, de Pink Floyd (con imágenes de la película)
  9. @Olga_laDescalza Dios nunca muere, de Susana Harp
  10. @luismdelint Still The Same, de Bob Seger
  11. @elpazuzu Down In A Hole, de Alice in Chains
  12. @_EduardoMoreno Tristán e Iseo, de Wagner
  13. @bartije No es serio este cementerio, de Mecano
  14. @daniacsant Nightingale, de Demi Lovato
  15. @teresitaradiol y @josdamet El andariego, de Álvaro Carrillo, con Chamín Correa y los Tres Caballeros
  16. @Ric1112 Monólogo, de Silvio Rodríguez
  17. @arantzaCO Heart Of Glass, de Blondie
  18. @sinsinsinuhe Sé lo que vendrá, de Fey
  19. @ulisesrodriguez Dead Man Walking, de David Bowie
  20. @Askander First Of The Gang To Die, de Morrisey
  21. @yosyoelsantino Yo soy el cantante, de Héctor Lavoe
  22. @hllerena Suite #3 para Cello, de Bach (Preludio)
  23. @jectorito Save Me, de Libera
  24. @daliaperk Shine on You, de Pink Floyd
  25. @danywino Segundo movimiento de la Séptima Sinfonía, de Beethoven
  26. Borgeano Feeling Good, de Nina Simone
  27. @SamOcampoB Gracias a la vida, de Violeta Parra
  28. @lurda55 Dance Me To The End Of Love, de Leonard Cohen
  29. @ceronne What A Wonderful World, de Louis Armstrong
  30. Allidu Where Is My Mind, de los Pixies
  31. JavierJimenez1986 Vinagrito, de Teresita Fernández
  32. Viramo Je Ne Regrette Rien, de Edith Piaf
  33. E. J. Castroviejo Love Buzz, de Nirvana
  34. Flavio Mi propio cielo, de Nach
  35. Javier Martínez Staines The End, de Pearl Jam
  36. Malena Crespo Dos arbolitos, interpretada por Linda Ronstadt

Leer = ser más improductivos

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Aquí, un pasaje sustancioso de ese libro que yo quisiera leer en el bendito Día del Trabajo (uno de descanso por un año de productividad) y también en los otros 364. Y es que dice cosas necesarias en estos tiempos de exceso de chamba, de estrés y prisa perpetua, de urgencia de ocio y lectura pausada:

«Hay una angustia de la velocidad que consiste en la renuncia radical a la vida, el olvido del ser. Si bajo la estructura de la jornada de trabajo el tiempo ya no nos pertenece sino que le pertenecemos a él, cuánto peor si esa jornada se prolonga indefinidamente y nos sigue a todas partes con trabajo que se lleva a casa, balances que se resuelven durante el viaje en avión, llamadas que no cesan a la hora de la comida. La angustia de la velocidad es sacrificio del tiempo propio (el tiempo del sueño y la conversación, del amor y el cuerpo, de la contemplación y de todo lo que sirve al placer de la gente libre), por tiempo ganado (el tiempo de los negocios) […] La literatura puede ser ese vehículo silencioso y lento que recorre las avenidas de la noche a contracorriente, un vehículo excéntrico y remiso donde la gente se desplaza en dirección opuesta a los flujos financieros».
-Vivian Abenshusan, Escritos para desocupados (Sur+), pp. 61 y 69.

Ésa es otra de las razones porque las que amo los libros: porque son una manifestación deliciosa de mi tiempo propio, felizmente improductivo.

Historia de sex tape

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Esta vez traigo a la mesa un texto mío que parece prosa pero que por mi deformación más bien concibo como un poema. En todo caso es una historia que me divierte y que espero disfrutes tú, lector de este blog. En fin, aquí está:

ven, Ana, ponte así, Ana, abre las piernas, Ana, mira a la cámara, Ana, tienes que verte caliente, Ana, como todas, Ana, déjate hacer, Ana, alza el culo, Ana, voltea para acá, Ana, qué rica, Ana, ponme las tetas, Ana, muy bien, Ana, cuidado con las uñas, Ana, qué puta me saliste, Ana, qué bárbara, Ana, ¿y si me chupas, Ana?, voltea para arriba, Ana, me encanta verte, Ana, haz como que te gusta, Ana, más suave, Ana, suave, ¿Ana?, cuidado, Ana, que me lastimas, Ana, qué haces, Ana, me duele, Ana, no, Ana, no, Ana, Ana, Ana

Seducción en tres versos

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Juguetón y deseante, el poeta colombiano Darío Jaramillo (1947) se hace preguntas y en tres versos pone el dedo en la llaga o, al menos, deja clara su intención de hacerlo. Por eso es el invitado de honor de este #MiércolesDePoesía. Cómo no.

«¿Por qué no tu boca aquí,
por qué no sobre mi piel tu aliento,
por qué no adentro yo de tus abismos?»

-Darío Jaramillo Agudelo, «Cuatro preguntas», Libros de poemas