«Si tu madre te pide que hagas algo, no está bien decirle que no. Es mejor y más conveniente darle a entender que harás lo que te ordena y, después, proceder con discreción según los dictados de tu sabio criterio» (sustituye a tu madre por tu jefe).
Por muchos años, los libros para niños incluían aburridísimos consejos sobre cómo ser buenos y dóciles, obedientes, respetuosos con los mayores sólo porque lo son. Así fueron educadas generaciones de mansos y bienpensantes. En cambio, Consejos para niñas pequeñas es un breve volumen políticamente incorrecto que dice lo que todos quieren (queremos) oír: acata los caprichos de tus padres mientras no te harten demasiado, finge que obedeces para tranquilizar a tu mamá y luego haz lo que se te antoje, se vale ponerle mala cara a tu maestra si la ocasión lo amerita. Qué joya.
Divertido e inteligente, fue publicado en 1867 por Mark Twain, autor de Las aventuras de Tom Sawyer. No me imagino cómo habrá sido recibido en un contexto de gente decente, pero se antoja hacerlo lectura obligatoria en las escuelas para ir en contra sentido de la buena educación que estandariza e impide pensar (y contra la cual Twain recomendaba «desaprender»). Es más, sus consejos harían mucho bien en oficinas y empresas donde suele enseñarse la mansedumbre, el servilismo. Además esta nueva edición de Sexto Piso, ilustrada por el artista Vladimir Radunsky, es preciosa. A lo mejor se convierte en tu libro de cabecera.
(Entrada originalmente publicada en mi Blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)
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