El consuelo de quien escribe

De camino a Estambul, quien más me quiere y yo pasamos por Nueva York, ciudad a la que me unen muchos afectos. En el día escaso que tenemos entre conexión de vuelos logramos ir al necesario Museo Metropolitano, el MET. Vemos una exposición hermosa sobre caligrafía china y otra sobre el diseñador de moda Charles James, donde encuentro esta frase que aplica perfectamente a la escritura: «There are not many original shapes or silhouettes— only a million variations» («No hay muchas formas o siluetas originales, sólo un millón de variantes»).
Así es: todo ya se escribió, lo plasmaron las mejores plumas, pero quedan las miles de opciones de decirlo de otra manera. Ahí radica la posibilidad de quienes escribimos.

20140727-233348-84828870.jpg

Despedida

Imagen 4

Me voy de viaje. De hecho, ya estoy volando con destino a Turquía, esa tierra cargada de historia que «tiene una belleza tan insólita que parece irreal», según Théophile Gautier. Es un viaje largamente esperado, a un suelo codiciado desde el fondo del alma y al lado de quien más me quiere.

Si puedo subir alguna entrada a este blog lo haré, pero veo difícil poder postear regularmente, de modo que declaro inaugurada una quincena de vacaciones en este espacio. Voilá.

La masturbación y la literatura se parecen, dice Fabio Morábito

Foto: Pradip J. Phanse
Foto: Pradip J. Phanse

Estamos en su sala. Nos acompaña una planta enorme, que estira el cuello para atrapar el sol. Conversamos sobre El idioma materno, publicado por Sexto Piso: comprende textos breves sobre la lectura, la escritura, el lenguaje. Siendo adicta a las tres actividades, lo disfruté como enana (dicen que son voraces). Mientras Fabio habla con las manos lo siento relajado. No se apura a contestar mis preguntas y a veces me formula alguna, pero retoma el hilo, conversador delicioso. Aquí, cinco momentos de la plática que también disfruté como enana. 

1. Autodefinición. Cada vez es más común encontrar gente que se presenta como «poeta», pero ésa no es una profesión. Uno sólo hace poemas. Aunque cuando digo «soy escritor» ya me parece exagerado, no he encontrado otra palabra, una que englobe lo que hago. Quizá podría ser una frase, algo como «operador verbal».

2. Escritor y traidor. La oralidad es colectiva pero la escritura es solitaria, pone una barrera. Los niños no entienden por qué no deben interrumpir a quien está reclinado sobre un papel. Y luego están esos signos que parecen sustituir la vida, que de hecho la sustituyen. Por eso, la vergüenza del escritor descansa en que traiciona, sacrifica la comunicación. Además, su trabajo tiene prestigio, como si fuera una especie de sacerdote que sabe cosas ocultas. Este oficio también se vive con culpa por cargar esa mentira.

3. Hábitos de lectura. En general señalo lo que me llama la atención en un libro, una frase que yo tenía a medias pero que ese autor cuajó como había que hacerlo. Es como apropiarme sus palabras, porque el subrayador se vuelve un segundo autor del texto. En El idioma materno narro que, estando en una biblioteca, tomé un libro mío para verificar un dato. Estaba todo rayado, pero no estuve de acuerdo con quien lo hizo. Pensé: ¿por qué destacó eso sin importancia y dejó de lado esto otro, que funciona bien? Éste es un tema sobre el que todo el mundo tiene una opinión, porque todos subrayamos. O queremos ser subrayados.

4. Imaginación. La literatura y la masturbación tienen un punto en común: ambas implican fantasear. Han sufrido épocas de gran condena pero su peligro no radica en el desahogo orgásmico ni en la obra literaria, sino en el hecho de que abren la puerta a la imaginación. Y, según algunos, quien la practica puede enloquecer cualquier día.

5. Libro deseado. En general, cuando leo un libro que me apasiona pienso «pude haberlo escrito yo», siento como si alguien se me hubiera adelantado. Por ejemplo: De ratas y hombres, de John Steinbeck, me ha marcado mucho y me gusta decirme que si él no lo hubiera creado, tarde o temprano lo hubiera hecho yo, aunque por supuesto sé que no es verdad.

Aquí puedes leer un adelanto de El idioma materno

(originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

Mínima tarjeta de presentación

Imagen 3
Me piden que redacte un texto sobre mí, sobre lo que hago. Esto es lo que mandé: «Lectora obsesiva, me gusta opinar de lo que leo y también de otros viajes que me pierden de cotidiano, como el sexo y el amor. De día soy editora de revistas, pareja de quien más me quiere y mamá de una adolescenta que me desborda los ojos, pero cuando cae la noche borroneo poemas. Escribo lo mejor que puedo. Y puedo poco (pero igual lo disfruto)».

Esto pasa cuando uno choca con la luna

Imagen 3

Ayer platiqué con Fabio Morábito, poeta, narrador y traductor a quien admiro desde hace años. De hecho, en Caja de herramientas, primer libro suyo que leí, escribí la fecha: «1996».

En la sala de su casa, amable desde las entrañas y con una sonrisa que sabe auténtica, me ofreció el regalo de una charla afable sobre libros y el vicio de escribir. En la plática mencionó un poemita del mexicano Carlos Pellicer, cuya luz no puedo dejar de compartir en este #MiércolesDePoesía:

El buque ha chocado con la luna./
Nuestros equipajes, de pronto se iluminaron./
Todos hablábamos en verso/
y nos referíamos los hechos más ocultados./
Pero la luna se fue a pique/
a pesar de nuestros esfuerzos.//

(De Exágonos)

 

Lo que viene siendo un poema de madera

Barco

«En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche», escribió Pablo Neruda en Confieso que he vivido.

Lo cita Ricardo Miranda en una conmovedora crónica en la revista SoHo de este mes. En ella habla de Rodrigo Parra, chileno de Isla Negra, hogar de Neruda por años. En «Historia de un capitán y su barco en tierra», el autor narra cómo este expublicista convirtió su casa en un navío, lo llamó La Nave Imaginaria y consiguió que la Armada chilena le diera certificado de navegabilidad y permiso de zarpe… aunque esté en tierra. Es decir, este niño de 43 años se niega a dejar de lado los juegos de piratas y construye un buque para habitar su aventura. Su envidiable Nave Imaginaria es algo así como un poema de madera, que a Neruda le hubiera hecho sentido.

Hoy mi casa me parece menos juguetona que nunca.

Actualización 23 de julio de 2014: El propio Rodrigo Parra, protagonista de esta historia, pasó por este espacio y dejó un comentario que puedes ver abajo y que agradezco en el alma. Da click aquí para ir al sitio web de la Nave Imaginaria. Salve, capitán.

La humedad desprende sabor a miel

Imagen 4

(da click en el enlace para oír la canción)

Para reunir ánimos en este lunes, va este tema movedor de la española Bebe. Se titula «Como los olivos» y destila una sensualidad que remite a bendito fin de semana y se queda pegada a la piel.

«[…] Te robaré algún cabello/
Para amarrarlo a las trenzas de mi pelo./
Y si te vas me iré contigo/
Sin movimiento nos perderá el tiempo.//

Sobre las caderas se mueve mi falda/
Con el tintineo de tu risa y tu jaleo./
Y al volver la noche me tendrás mimada/
Bajo una luna de cenizas plateadas//.

[…]  Yo soy del sur, tú eres del norte/
No hablamos el mismo idioma/
Pero haremos que no importe […]».

Read more: Bebe – Como Los Olivos Lyrics | MetroLyrics

La contradicción como forma del conocimiento: Auster

Imagen 3

Fue una noche de alcoholes, baile y disfrutes varios con quien más me quiere y con amigas que son mi familia elegida. Hoy, en la cama de domingo me visita Paul Auster. Entre cobijas, con un leve dolor de cabeza pero contenta, escucho con ojos bien abiertos su Invención de la soledad. Auster y yo nos reencontramos motivados por Borgeano y Javier, amigos mutuos. Nuestra relación va por buen camino, sobre todo gracias a pasajes que me regala, como éste sobre su padre:

«The rampant, totally mystifying force of contradiciton. I understand now that each fact is nullified by the next fact, that each thought engenders an equal and opposite thought. Impossible to say anything without reservation: he was good, or he was bad; he was this, or he was that. All of them are true. At times I have the feeling that I am writing about three or four different men, each one distinct, each one a contradiction of all the others. Fragments. Or the anecdote as a form of knowledge. Yes.»

raducción mía: «La fuerza desenfrenada y desconcertante de la contradicción. Ahora entiendo que cada hecho es anulado por el que sigue, que cada idea engendra una opuesta y equivalente. Es imposible opinar sin reservas: era bueno o era malo; era esto o era aquello. Todas ellas son verdad. A veces tengo la sensación de estar escribiendo sobre tres o cuatro hombres diferentes, cada uno distinto, cada uno en contradicción con los demás. Fragmentos. O la anécdota como una forma del conocimiento. Sí».]

Ahora mismo lo vivo: la luz me lastima los ojos y mi cuerpo resiente el ron, pero nadie me quita la sonrisa. La vida es una paradoja absoluta.

El libro del dibujante que es un nerdstar

Cartón: Liniers
Cartón: Liniers
El creador de Macanudo, Liniers, es un argentino curioso, alguien a quien no le gusta quedarse con la duda de: «¿y si…?». Por eso, además de publicar diariamente su tira en La Nación de Argentina, prueba otras áreas expresivas. Un día se preguntó: «¿Qué se sentirá tener una empresa editorial?». Fue y la creó, bajo el nombre de La Editorial Común. Otro día quiso saber cómo es subirse al escenario. Se puso de acuerdo con su amigo, el músico Kevin Johansen, y se inventó el happening: mientras Johansen toca una canción, Liniers la «dibuja». Han dado ya muchos conciertos, algunos en México, y a veces cambian de gorra: Liniers toca y Johansen dibuja. «En vez de ser un rockstar, soy un nerdstar», dice de sí mismo. «Son cosas que hago para no aburrirme. Pero muchas veces ni siquiera sé si las voy a hacer bien o mal. Los recitales de Kevin podrían haber terminado en un fracaso. Sin embargo eso no me detiene. La falta de autocrítica es muy importante», dijo en una entrevista en 2012, de paso por este país.
Ahora, la editorial mexicana Sexto Piso publica el cuarto volumen de Macanudo, compuesto por tiras incisivas, divertidas, a veces delirantes, siempre acertadas. El maestro del humor gráfico, heredero de Quino, hace reír a partir de reflexiones sobre la vida cotidiana, aparentemente sencillas pero con hondura. Una de sus tiras parece resumir su postura de vida: caminar es aburrido si se puede volar.
Publicar su libro es una de esas felices ocurrencias de Sexto Piso, que celebro.
(Entrada originalmente publicada en mi blog Deli(b)rios dentro del sitio web de la revista SoHo)
Imagen 3

 

El epitafio de Eva

Imagen 3

En la tumba de la primera mujer se leía una inscripción hecha en piedra por mano de Adán: «Dondequiera que ella estuviese, allí estaba el Edén». Mark Twain recoge esta honda manifestación de amor en Los diarios de Adán y Eva (Libros del Zorro Rojo). Me enternece hasta el tuétano.

El amor era una lenta furia

Imagen 3

En esta semana, el poeta mexicano Eduardo Lizalde cumplió 85 años. Para muchos se trata del mejor poeta vivo en lengua hispana. No sé, no soy amiga de esas clasificaciones. Conocí su poesía en mis años universitarios, oyéndolo recitar textos en la colección Voz Viva de México, de la UNAM y es de mis plumas favoritas, autor de textos imperdibles como éste que comparto en el #MiércolesDePoesía (está incluido en el libro El tigre en la casa).

Recuerdo que el amor era una blanda furia
no expresable en palabras.
Y mismamente recuerdo
que el amor era una fiera lentísima:
mordía con sus colmillos de azúcar
y endulzaba el muñón al desprender el brazo.
Eso sí lo recuerdo.

Rey de las fieras,
jauría de flores carnívoras, ramo de tigres
era el amor, según recuerdo.

Recuerdo bien que los perros
se asustaban de verme,
que se erizaban de amor todas las perras
de sólo otear la aurora, oler el brillo de mi amor
—como si lo estuviera viendo.

Recuerdo muy bien todo eso, amada,
ahora que las abejas
se derrumban a mi alrededor
con el buche cargado de excremento.

 

Los «ricos» y sus tuits inconscientes

http://www.youtube.com/watch?v=dRogDLfmFXg (da click en el enlace para ver el video)

El afán de descontextualizar ha sido pilar del arte contemporáneo desde que en 1917 Marcel Duchamp expuso un urinario sobre un pedestal. Es fascinante la idea de poner otra mirada en momentos y objetos de la vida cotidiana, de dar otra lectura al mundo.

Es el caso de este video de un minuto, alejado del arte pero sobre las mismas bases. En él, tuits generados en países del primer mundo son sacados de contexto al ubicarlos en la realidad de personas en pobreza. Con ese solo hecho se convierten en brutal denuncia. Así, lo que escribió irreflexivamente gente de dinero sobre sus molestias relativas al celular, el internet o los empleados de casa se vuelve chocante en la boca de quien se acuesta pensando qué comerá mañana. El video fue producido por waterislife.com, organismo que busca proveer de agua limpia a comunidades precarias. Lo mejor que nos puede pasar es que el afán de descontextualizar la inconsciencia nos abra los ojos a realidades dolorosas.

Por dentro no me parezco

Cartón: Tute
Cartón: Tute

Este extraordinario cartón de Tute me parece ciertísimo y me deja pensando mucho, tanto que estoy a punto de llegar a conclusiones interesantes y profundas, pero ellas corren más rápido que yo. Lo siento.

Si fuera un árbol sería un sauce llorón a la orilla de este río

Imagen 3

Ayer me topé con la noticia de que http://asolasconCaronte.wordpress.com me nominó al Premio sin premio, que a su vez recibió de http://tinteroypincel.com. Muy agradecida e incluyendo la imagen cedida por Tinteroypincel para ilustrarlo, aquí completo las frases que el reconocimiento propone:

Si yo fuera…

Un animal: Sería el pájaro más común. No me interesan las águilas majestuosas, prefiero un gorrión cualquiera que viene y va sin mayores expectativas pero la pasa bien.

Un libro: Alguno de poesía breve, sentida, reconcentrada (evito decir títulos, puedo pecar de pretenciosa o quedarme corta en aspiraciones).

Un auto: No sé cuál, pero sería rojo.

Un árbol: Un sauce llorón a la orilla del río de la pintura que ilustra esta entrada.

Una prenda de vestir: Un prendedor antiguo.

Un edificio: Una iglesia sin imágenes, sin bancas, sin dolor pero llena de incienso y velas.

Una comida: Un higo jugoso.

Una bebida: Un jugo de mango.

Además, aquí van los cinco blogs a los que nomino, todos un paseo más que disfrutable:

Borgeano con su http://borgeano.wordpress.com espacio de descubrimiento y novedad sobre libros, arte, actualidad, bien escrito y mejor pensado, una feliz excepción al sinsentido cotidiano.

Verónica con su http://veronicaboletta.wordpress.com/, buenas letras, buena música, creatividad y una intención lúdica que se agradece en lo más hondo.

Enrique con su http://boeneker.wordpress.com, lecturas, libros, reflexión sobre los mismos y sobre el arte de la escritura. Blog de escape y refugio, como él bien lo nombra.

Roberto con su http://robertocabralfotografia.wordpress.com/, fotografía y arte plagados de buen gusto y que saben contagiar de ese virus a cuantos pasan por aquí.

Madame Bovary con su http://elcuentoinacabado.wordpress.com/, narrativa de alto calibre escrita al alimón por Sofía y MadameBovary (sí, Baudelaire le debe mucho).

Así cumplo con las reglas del reconocimiento (mostrar el premio con su imagen, nominar a cinco blogs, contestar a las preguntas “si fuera… (animal, libro, coche, árbol, prenda de vestir, edificio, comida y bebida) me gustaría ser….”). Voilá.

El escritor es un cerrajero inhábil

Imagen 3

Cuenta Fabio Morábito que la poeta italiana Patrizia Cavalli poseía de niña la facilidad de abrir cualquier cerradura sin tener la llave, apenas con ayuda de unos alambres. Los introducía y, entrecerrando los ojos, se concentraba en escuchar el gatillo del mecanismo.

Esa habilidad le sirvió después para escribir poesía, señala Morábito en El idioma materno (Sexto Piso) y luego borda exquisitamente sobre el concepto: «Leer a Cavalli sería muy saludable para aquellos poetas a quienes nunca les ha pasado por la cabeza que la hechura de un poema puede entrañar una dificultad real, de esas que a menudo nos vencen y nos obligan a retirarnos sin haber conseguido nada, como puede ser el abrir una cerradura sin llave. Muchos de los poemas que se escriben actualmente carecen de una mínima sensación de dificultad, como si a su autor no lo hubiera rozado ni por un instante la duda de no poder escribirlos […] Sería bueno que en los talleres de poesía se les diera a los alumnos unos fierros retorcidos para entrenarlos a abrir cerraduras. Aprenderían a oír, a entrecerrar los ojos, a aguardar con devoción, a calibrar el pulso y, sobre todo, a fracasar».

La metáfora es precisa y preciosa. Escribir es como estar ante una puerta con candado: del otro lado hay un prado con flores y quiero asomarme pero no tengo la llave, soy inhábil con las manos, no sé de cerrajería. A fuerza de paciencia, con instrumentos precarios intento que ceda. Muchas veces no lo logro y me siento en el piso, temblorosa. A veces consigo abrir el candado. Entonces disfruto el jardín, la belleza del paisaje, los perfumes, hasta que descubro al fondo otra puerta cerrada.

(Da click aquí para ir a otra entrada sobre Fabio Morábito)

«No se olvida el idioma cuando dos hacen amor»

(Da click en el enlace para oír la canción)

El dominicano Juan Luis Guerra hace canciones que son poemas, como ésta. Se llama «Estrellitas y duendes» y es de 2001, pero que me viene bien para celebrar este viernes de placeres.

«Viviré en tu recuerdo/
como un simple aguacero/
de estrellitas y duendes./
Vagaré por tu vientre/
mordiendo cada ilusión.//

Vivirás en mis sueños/
como tinta indeleble/
como mancha de acero./
No se olvida el idioma/
cuando dos hacen amor.//

Me tosté en tus mejillas/
como el sol en la tarde./
Se desgarra mi cuerpo/
y no vivo un segundo/
para decirte que sin ti muero […]»

 

 

Idea para que la boda salga gratis

Ilustración: Quino
Ilustración: Quino

Por supuesto, el dibujo es aportación del genial Quino, papá de Mafalda y sus amigos. Reto a cualquiera a encontrar una mejor manera de sacarle partido al casamiento, en esta era donde la publicidad gobierna. Hasta hoy, protagonizar una boda estaba totalmente fuera de mis planes de vida, pero empiezo a reconsiderarlo sólo porque mataría por saber quién de los invitados me felicita por la idea progresista.

Y la poeta murió (y su amante, también)

Imagen 3

Era poeta. Uruguaya. De las buenas. En una sociedad muy conservadora, se atrevió a publicar versos eróticos, en los que la sexualidad femenina transgredía cada verso. A los 27 años se casó, pero a los 58 días dejó la casa que compartía con su marido. Poco después ambos aparecieron muertos. La versión oficial dijo que fue un crimen pasional, que él la mató y luego se disparó. Ahora aparece otra hipótesis, igualmente escandalosa: los amantes hicieron un pacto suicida.

Sin importar cuál teoría se acepte, ésta es la penosa historia verdadera de Delmira Agustini, que el 6 de julio cumplió 100 años de ausencia prematura. En este #MiércolesDePoesía vaya este breve poema suyo para recordar su pluma poderosa.

Boceto inconcluso  

A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio,

—un silencio agudo y profundo como el acecho

de un sonido insólito y misterioso—

siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente,

por yo no sé qué tierras nunca vistas,

en un raudal potente y rumoroso…

Ojos que no leen, corazón que no siente

 

Ilustración: Roberto Petiches y Maira Fragoso
Ilustración: Roberto Petiches y Maira Fragoso

Amo los libros y amo el diseño gráfico, así que es natural que me fascinen los trabajos del Concurso Nacional de Cartel Invitemos a Leer, convocado cada año por la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, en México. Aquí, una probada de la edición más reciente del certamen, cuya edición 2014 cierra en unos días (da click aquí para más informes). Me encanta cómo estos ilustradores comunican la pasión por los libros y en especial aplaudo el magistral juego de palabras del cartel ganador. Al refrán «Ojos que no ven, corazón que no siente», Luis Fernando Safa le tuerce el brazo y lo convierte en «Ojos que no leen…», con la implicación de algo como: «Leer lleva a sentir más». Y sí, seguro.

 

Imagen 7

Screen shot 2014-07-08 at 4.35.45 PM

Imagen 9

Imagen 8

Imagen 13

Imagen 6

Carta a mi «yo» de 10 años

 

Gracias a mi sabia adolescenta descubro en YouTube los videos de Soulpancake, que son abrazos para el alma. En menos de tres minutos éste me emociona: varias personas comparten una carta escrita a su «yo» cuando tenía 10 años. No encontré una versión subtitulada, lo siento, pero retomo algunas frases que tocan fibras hondas:

«Sé que te sientes muy solo pero no te preocupes… Vas a viajar por el mundo y conocer gente espectacular».

«Cada año que vivas será mejor que el anterior».

«Un día estarás orgullosa, muy orgullosa, de quien eres. Te lo prometo».

Y esto, escrito por un chico que me sacudió en especial:

«Sé que sueñas con enamorarte. Conocerás a un hombre que te amará mucho… Sí, dije ‘hombre’. Tampoco te preocupes por eso, mamá y papá lo aceptarán sin problema».

Con esta idea me nace decirle algo a la Julia de 10 años:

«Sé que sentirte marginada en la escuela te duele y entristece. No te preocupes, eso va a arreglarse: encontrarás amigos entrañables que te aceptarán como eres. Has pasado un trago gordo, pero en el futuro tendrás amor a manos llenas, una hija hermosa y buena amiga, un camino de luz. Y en muchos años los libros y lápices, hoy tu tabla de salvación, seguirán siendo compañeros de camino. Créeme, todo va a estar mejor, serás mucho más feliz de lo que puedes siquiera imaginar. La vida es buena. En serio.

La Julia vieja«.

Este autodiálogo me desarma.

Screen shot 2014-07-07 at 9.34.36 AM

 

 

Andrés Neuman, peligroso autor de un diccionario salvaje

Foto: EFE
Foto: EFE

Quien va por la vida definiendo beso como «Palabra articulada simultáneamente entre dos hablantes» debe alarmarnos. El que reformula autoestima como «Montaña rusa de un solo pasajero» y libro como «Soledad plural» revela su amenaza en esos gestos mínimos, el riesgo que supone para quien lo frecuente.

Ahí se muestra como un ser concebido en noches de juego y de orgía de palabras. Indica haber crecido con amigos irreverentes, agudos e intuitivos, antisociales que buscan la amistad de los lenguajes que viven en el habla cotidiana. Ama las metáforas y habla en versos, pero sobre todo lleva un bárbaro escondido bajo la piel. Ese individuo inquietante se llama Andrés Neuman y es escritor. Nacido en Argentina y radicado en España hace décadas, presentó hace no mucho ni poco su libro Barbarismos.

Se trata de un diccionario personal, subjetivo, divertido a ratos, en el que las palabras se sueltan el pelo y salen de juerga. El problema es que, sin tenerlo todavía en mis manos y enterándome de él por fragmentos (que Neuman publicó en su blog Microrréplicas y la editorial Páginas de Espuma, en su sitio), ya me enciende las alarmas. Me asusta que, al leerlo, la gente crea que el lenguaje puede ser divertido, que resulta liberador repensar las voces diarias y sacarlas a bailar, que hasta puede enamorarse de nuevo de alguna, como es inminente en estos casos:

abecedario. Pensamiento muy poco a poco.

biblioteca. Muchedumbre que espera su turno de palabra.

escritor. Individuo que fracasa en el intento de ser exclusivamente lector.

goleador. Individuo que celebra lo que merecieron otros.

leer. 1. Acción de viajar hasta donde uno se encuentra. || 2. Acción y efecto de vivir dos veces.

noviazgo. Período durante el cual dos enamorados hacen todo lo posible por no conocerse.

querer. Extraño afecto hacia alguien que no es uno mismo.

zoofilia. Doctrina que predica el amor entre semejantes.

Su propuesta (la del libro) lleva el germen maldito de la poesía cotidiana. Su sonrisa (la del autor) es capaz de contagiar a otros el vicio por la paradoja. Su mala compañía (la de ambos) puede arrastrar ingenuos a los sótanos del microrrelato. Sin duda se trata de un libro amenazante.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

 

Coleccionar y diseccionar cuerpos, en la nueva novela de Rosa Beltrán

Imagen 5

Termino la reciente novela El cuerpo expuesto (Alfaguara). En una narrativa bien armada, la autora mexicana Rosa Beltrán aborda la historia de Charles Darwin en su atrevido (y blasfemo) intento por explicarse los hallazgos de su largo viaje naturalista en el Beagle, hasta llegar a la conclusión de que: «Si las  palabras del Génesis fueran ciertas, ni plantas ni animales debían haber cambiado desde que Dios las creó». La investigación que soporta el trayecto del «hombre de los ojos tristes» es cuidadosa, como siempre en Beltrán. Resulta interesantísimo el asomo a la vida del obsesivo coleccionista de fósiles, que mientras armaba su teoría del origen común de las especies enfrentaba en casa la decepción de una esposa muy creyente y, en su propio cuerpo, males y enfermedades.

Pero la trama no sólo se hunde impecablemente en el pasado, también trae las teorías naturalistas al presente, a través de la historia de un coleccionista contemporáneo que se lleva la novela. Éste reúne en un blog casos de cuerpos alterados, que comprueban el hecho de que, en la especie humana, la evolución no ha premiado a los más aptos. A partir del afán de exponer el cuerpo, modificarlo, experimentar con él y trastocarlo, este nuevo darwinista apunta: «Hemos empezado a involucionar. La civilización se acerca a la barbarie, porque los ejemplares más susceptibles de adaptarse al medio no fueron los ‘adecuados’ en el sentido en que todos lo quisimos creer, incluido el propio Darwin. Somos la prueba fehaciente de la autoindulgencia […] La especie está compuesta de seres inconformes, agresivos, entregados a estupefacientes o al terrorismo criminal. Organismos estresados, ansiosos. Animales incapaces de lograr la apacibilidad de una vaca rumiando. Seres llenos de sospechas. ¿Y qué prueba esto? Que el más apto sobrevive. Pero el menos apto también». Con su propio caso, el personaje del biólogo deja sembrada la duda sobre si está loco, lo guía la búsqueda de la verdad o se trata de un héroe. Es fascinante y convincente. Por eso mismo lamenté sentir algo flojo el final de su aventura.

El cuerpo expuesto es una gran novela, de buenos oficios literarios. No sorprende en Rosa Beltrán, investigadora y titular de la Dirección de literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México, pero se agradece. Tuve oportunidad de ser su alumna en el posgrado en Letras en la UNAM y desde entonces persigo todo lo que escribe, porque siempre vale la pena, como este fragmento brutal que me quedo rumiando: «Los animales atacan, embisten, depredan, calculan, pero nunca manipulan. Y no hacen lo que hacen para sentirse bondadosos».

Da click aquí para ir a la entrada sobre Efectos secundarios, anterior novela de Beltrán.

El discurso ganador que no pronuncié

Screen shot 2014-07-04 at 9.15.11 AM

Termino de contar la historia que empecé hace días, la relativa al Concurso de Blogs en el que participé con este espacio y quedé entre los cinco finalistas: como Mejor blog de difusión de la cultura hispánica el triunfador fue El país como una marca, de Lina María Echeverri, un espacio interesante y de propuesta innovadora que recomiendo visitar. Nada cambia para mí, pero como de todas formas me siento ganadora, no quiero echar al basurero el discurso que había pensado por si llegaba en primer lugar, así que aquí va:

Las primeras gracias son para los seguidores de este blog, que pasan por aquí con frecuencia, comentan, disienten o coinciden pero en todo caso enriquecen la discusión, además de mis lecturas, mi escritura y, en última instancia, el día a día. La conversación que establecemos es la principal riqueza de este foro, de modo que agradezco en esta vida y en las que siguen su lealtad desde los 117 países que lo visitan (lo digo y no lo creo).

Gracias también a mis principales fuentes de inspiración: Dania, mi motor desde hace 17 años, mi cómplice y quien llena mi casa de perfumes; Oziel, mi pareja y mucho más que eso, mi amante y compañero, quien se emociona igual que yo con lo que pasa con este blog; mi familia y amigos, que me apoyan y motivan en cada aventura, incluso a pesar de mí misma.

Y para quien no esté familiarizado con este espacio, lo presento al hacer mías las palabras de José Emilio Pacheco, poeta mexicano que estos días hubiera cumplido 75 años: «Soy irremediablemente anacrónica, necesito del lenguaje y de la literatura para vivir». Desde hace más de dos años, Palabrasaflordepiel es testimonio del lenguaje y de la literatura que necesito para vivir, mucho más ricos y hondos desde que puedo compartirlos en este diálogo a varias voces. Muchas gracias por hacerlo posible. Aquí seguimos.

 

 

 

Por qué pusieron este libro de 1960 entre las «novedades»

Imagen 5

Ayer, en la tienda de libros encontré en la pila de «Novedades» algunos ejemplares de La tregua, de Mario Benedetti. O el librero es un miope mayúsculo o resulta ser un tipo con sentido del humor o sabe algo que yo ignoro.

Para poner ahí una novela de 1960 se necesita audacia (o irresponsabilidad). No quise preguntarle, preferí nadar en mi ignorancia y tejí esta historia alrededor: el tipo leyó por vez primera la historia de amor entre Martín Santomé y Laura Avellaneda. Se deslumbró de tal forma que decidió recomendarla a todo cliente que entrara a sus dominios, por sobre muchas de reciente publicación.

Cómo no deslumbrarse ante la pluma del uruguayo, que navega con bandera de sencilla pero bucea con soltura en las emociones. Regreso al estante, saco mi ejemplar manoseado y releo uno de mis pasajes favoritos:

«[…] tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre. Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, ‘que nos aferramos a la vida’, la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es vida».

Sí, los libros grandes («los clásicos», decía Italo Calvino) son siempre nuevos.

Este deseo es nuestro hijo

Imagen: www.mariefindlay.com
Imagen: http://www.mariefindlay.com

Por Fortuna, otro #MiércolesDePoesía está aquí (celebro que cada vez somos más en esta fiesta semanal con intercambio de versos). Hoy, me atrevo a compartir un texto mío que tanto al escribirlo como al releerlo me deja un sabor a cal.

 

Este deseo es nuestro hijo,/

el que pedías./

Hoy nos duele por inmenso,/

por sin piernas.//

 

No recibió bendiciones/

pero va en nuestros brazos/

porque es nuestro./

Nos mira con ojos desvalidos./

Intenta una sonrisa,/

el rostro se nos dobla./

Luego duerme;/

hacemos otras cosas.//

 

Cuando despierta/

nos rozamos las manos./

Y nos vuelve a mirar.//

 

-Julia Santibáñez

 

(publicado en revista Salto al reverso)

Imagen 4