
Ando un poco decaída. Necesito aligerarme el ánimo, colgarlo de globos y echarlo un rato a volar. Entonces recuerdo esta imagen del alemán Robert Jahns, que dice lo que me faltan palabras para expresar.
Sirva de inspiración para arrancar la semana.
Y un poquito más adentro

Ando un poco decaída. Necesito aligerarme el ánimo, colgarlo de globos y echarlo un rato a volar. Entonces recuerdo esta imagen del alemán Robert Jahns, que dice lo que me faltan palabras para expresar.
Sirva de inspiración para arrancar la semana.

México vive días terribles. No sé qué palabras usar ni qué tono dar a lo que escribo, que logre ser parte de la flama de coraje e indignación en torno a la brutalidad de Estado cometida contra 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Doy contexto para quienes leen este blog fuera de México: ayer, el procurador de la República ofreció una reconstrucción de hechos a partir de declaraciones de los supuestos autores materiales del crimen y anunció que los restos encontrados en un basurero de Guerrero «parecen» ser de los muchachos muertos e incinerados. Luego, en una muestra inconcebible de estupidez e indiferencia, terminó la ronda de preguntas con un: «Ya me cansé». El hashtag #YaMeCansé se volvió trending topic mundial porque, en efecto, todos estamos muy cansados.
Me sumo al grito porque yo también estoy cansada, harta del miedo, de la clase política divorciada de la gente, corrupta y coludida con el crimen, de la sinrazón, de la violencia desbordada, de un país que se cae a pedazos y en el que parece que no pasa nada. Estoy hasta la madre.

Como siempre me pasa con sus libros, éste me tiene imbécil. Ok, lo estaba desde antes, pero ahora un poco más. Esta «novela» no es lineal ni cuenta una historia, sino entrecruza tramas, planos, personajes y líneas de tiempo en torno a la voz de un escritor que intenta reescribir su propia vida en una narración redonda, impecable. Hablo de La parte inventada (Random House), el más reciente libro del autor argentino.
Por accidente me topo en su blog con el «Decálogo para empezar a escribir algo que se supone que será una novela y todo eso, etc.», justamente escrito a propósito de La parte inventada. Qué raro, Fresán escribiendo decálogos:
«[…] DOS Asegurarse –droga dura pero líquida– de que hay (latas, de ser posible) acopio suficiente de Coca-Cola. Hay. Tener, además, título: el título es como el ancla descendente de la novela o el garfio al final de la soga con la que se escala. Además, tener título es indispensable a la hora de responder qué es lo que se está escribiendo. Ayuda, también, tener primera y última frase. Recitarlas una y otra vez hasta creérselas frente al espejo del baño, en noches de tormenta. […]
SIETE Establecer qué música se escuchará mientras tanto. Dos clásicos inamovibles: las Variaciones Goldberg en la segunda y última y crepuscular versión de Glenn Gould y Wish You Were Here de Pink Floyd.
DIEZ Convencerse de que esta vez va a ser la mejor de todas, de verdad, en serio, por favor, ¿sí?».
Claro, no es un decálogo sino 10 excusas para reírse de sí mismo a partir de esto que él dice «se supone que es una novela». No sé si voy a preferir La parte inventada sobre Jardines de Kensington o Trabajos manuales, mis libros favoritos de Fresán, pero de que no tiene madre, no tiene madre. O tiene demasiada, que no es lo mismo pero es igual.
(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo)
El fin de semana casi está aquí y estos días han sido singularmente pesados, así que decidí aligerarme el humor con esta canción del dominicano Juan Luis Guerra. Se llama «Carta de amor» y la incluyó en su disco Bachata rosa, de 1990. Divertida y bailable a morir, «narra» una secuencia de cartas con el estilo rico de Guerra: se trata de una canción que, en realidad, es un cuento.
Querida mujer (dos puntos)/
no me hagas sufrir (coma)/
hoy me decido a escribirte cartas de amor sincero/
tú lo ves./
Tu cariñito es un agujero/
que me atraviesa el querer/
y sin tus besos en mi chaleco/
nada me cubre la piel/
(punto y seguido)./
Como ves, sólo pienso en ti, yo/
no me interesa la perestroika/
ni el baloncesto ni larry bird/
y un sufrimiento a plazo fijo/
llevo en el pecho, mujer./
Quiéreme otra vez, llénate de mí/
vida tengo yo sólo junto a ti/
mamacita, eh./
[…]

Me doy cuenta de que por el pudor excesivo de no citar las líneas más trilladas de Borges no lo he invitado a un #MiércolesDePoesía. Hoy reparo el error y le pido acompañarnos con estos dos cuartetos de su poema «La luna», que más que del astro hablan «de cuantos ejercemos el oficio/ de cambiar en palabras nuestra vida». Como siempre, el argentino más universal condensa mundos en unas pocas líneas.
«[…] Cuando en Ginebra o Zurich, la fortuna
Quiso que yo también fuera poeta,
Me impuse, como todos, la secreta
Obligación de definir la luna.
[…] Pensaba que el poeta es aquel hombre
Que, como el rojo Adán del Paraíso,
Impone a cada cosa su preciso
Y verdadero y no sabido nombre […]».
-Jorge Luis Borges, «La luna», El hacedor, en Obras Completas, Tomo II (Emecé Editores)
«¡Oh, debilidad del escribir, que otro escribir provoca y alimenta!», dice la novela El pudor del pornógrafo, la primera que escribió el argentino Alan Pauls y que Anagrama acaba de publicar. Me la hizo llegar Paola Tinoco, amiga y publirrelacionista del sello editorial, y de inmediato le hinqué el diente. Es una ricura, aborda la relación sentimental y paradójica de un pornógrafo (además de la complejidad de quien vive para escribir), pero esta entrada no lleva el propósito de hablar de ella sino del fragmento que cito. Y es que sí, pasa con frecuencia que un escribir motiva otro, lo poliniza, lo hace fecundo. En un mundo cada vez más estéril, cómo no celebrar esa capacidad reproductiva de la escritura, carajo.
1 y 2 de noviembre. Son Días de Muertos en México, país que tiene muchísimos más de los que debería, sumido en una violencia intolerable y ahora atravesado por la rabia de sus 43 estudiantes desaparecidos. Me parece que hoy la tradición «de Muertos» tiene un sabor distinto en los cementerios del país, llenos de gente que acompaña a familiares y amigos y «convive» con ellos. El panteón de San Ángel rebosa flores de cempasúchil, banderitas de papel picado, comida, tequila, música de mariachi. Pero siento algo diferente en el aire.
Me paseo entre las lápidas, no para visitar tumbas queridas porque mi papá, mis abuelas y tíos están enterrados lejos. Todas lucen como de concurso, pero dos me llaman la atención: la de Tobías, muerto a los ocho meses, y la de Abigail, a los cinco meses. Están cubiertas de flores como las demás, pero además lucen juguetes, globos, dulces, rehiletes. Junto a la de Abigail, su mamá y su tía llevan todo el día conversando, callándose. Sobre un atril de madera hay un cuaderno en el que los familiares le escriben algo a la bebita que se fue.
Pienso en esos chicos y, sin saber las razones de su muerte, me pregunto si el dolor cambia cuando alguien se va por enfermedad o accidente y cuando es por un «hachazo invisible y homicida», como decía el poeta Miguel Hernández, un «empujón brutal» producto de una guerra estúpida que el Estado inició y no sabe controlar. Creo que sí, que si bien la muerte de alguien cercano es siempre insoportable, lo es todavía más cuando un país acaba sistemáticamente con sus niños y jóvenes y parece que no pasa nada. Por un segundo me imagino que Tobías y Abigail pueden ser de las miles y miles de víctimas de la violencia desatada en México y recuerdo una manta en alguna de las muchas manifestaciones sobre el caso Ayotzinapa: «¿Qué cosecha un país que siembra cuerpos?». Eso, ¿qué cosecha?
#HayQueContagiarLaRabia
A veces, leyendo sin mayor expectativa de pronto aparece un fragmento que me explica algo que sabía sin saber que lo sabía. Suele pasarme con poemas, menos con narrativa pero aún así. Es el caso de este concepto de Fabio Morábito, sobre construir a partir del vacío y no de la presencia:
«[…] En toda edificación humana hay lugar para una grieta. El Muro de Berlín no sólo no escapó a esa lógica sino que la llevó más lejos que ninguna otra construcción. Puede decirse que empezó a caer no desde que fue construido sino desde que fue concebido. Se puede afirmar incluso que nunca existió. Lo que existió fue la grieta de Berlín. Y como una grieta no puede existir sola se hizo un muro que la contuviera. Se proyectó pues la grieta y no el muro. Se proyectó el vacío y no la presencia. La llamada Arquitectura Negativa descansa en este simple principio […] Por eso se le conoce también como Arquitectura Evocativa». -Fabio Morábito, «El Muro», También Berlín se olvida (Tusquets)
Cuántas veces he levantado un muro, un entramado sólido de causas y efectos para vestir la grieta que necesitaba.
A través de mi querido amigo Andrés, apasionado del erotismo como yo, descubro a la artista colombiana Luisa Fernanda Penagos. Sus dibujos despiden un leve aroma lésbico, juegan con el cuerpo femenino, se dejan sorprender por él. Vaya, se la pasan de lo más bien.
En su página de internet se pueden descargar libros suyos, en especial una chulada que se llama Cuerpo de mujer, sabrosísima compilación de imágenes de donde tomo las que ilustran esta entrada. También está uno de aforismos ilustrados que, sin ser gran literatura, le da el tono que quiero al arranque del fin de semana. Incluye éste: «Puede ser que mañana todo esto llegue a parecerme descabellado y hasta ridículo. Precisamente por eso lo hago hoy. ¿Cómo negarme ese placer?» y otro que resume: «El sexo. Qué porquería tan rica». Pues sí, tal cual. Viva el viernes.
Si quieres seguirla en Twitter búscala como @lufepever.
(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).
Pues bien, aquí está Rabia de vida (Rabia debida), publicado por Editorial Resistencia. Es mi primer libro de poesía y con subjetividad de autora lo veo lindo. Gracias muy hondas a quienes desde aquí me han acompañado en el emocionamiento de su publicación.
Por cuestiones estratégicas de la editorial empezará a venderse en librerías mexicanas a partir de enero, ni hablar. Ya estaré informando. Sin embargo, seguidores de otros países han preguntado dónde pueden comprarlo (costará unos 13 dólares). No tiene versión digital y estamos viendo opciones para distribuirlo físicamente en otros lugares, así que pregunto a quienes siguen este blog:
1. ¿En qué países hay lectores interesados por Rabia de vida?
2. Para esos lectores que pensarían comprarlo, ¿desde qué librería en línea suelen adquirir libros, como Amazon o eBay?
Muchas gracias por su retroalimentación, nos servirá para buscar opciones que permitan hacerlo llegar a sus manos.
Termino con aquello de José Ortega y Gasset, sobre lo intransferible de las experiencias: «A nadie le duele mi dolor de muelas». Sin embargo, sé que a varios seguidores de PalabrasAFlorDePiel este libro mío les mueve las entretelas casi igual que a mí. Y lo agradezco desde un corazón que aletea fuerte.
Este #MiércolesDePoesía se viste de gala con una invitada de lujo: la uruguaya Cristina Peri Rossi (aplausos, por favor). En estos pocos versos recrea la sensación de cuando termina una historia de amor. ¿Quién no ha pasado por ahí? Sin embargo, pocos la han sabido plasmar así.
Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.
-Cristina Peri Rossi, «La pasión», en Babel bárbara
«No temo a la falta de ideas, sí a la del espacio personal, donde a veces es más importante el artículo que hay que entregar, el trabajo por el que nos pagan, que la deliciosa incertidumbre del destino de ese cuento que es nuestro y que nos incita a darle vida», dice Mónica Lavín en su nuevo libro Cuento sobre cuento (Lectorum).
Me pasa siempre: quiero tiempo para escribir sin ver el reloj. Tengo que buscarlo tarde en las noches, después del trabajo y de conversar con mi hija sobre el día o cenar con quien más me quiere. A esas horas borroneo poemas, escribo una entrada para este blog o pulo aquel texto, pero estoy cansada, aguanto poco. No sé si un día me atreveré a darle más prioridad de tiempo a lo que tiene prioridad en mis intereses: la «deliciosa incertidumbre de escribir», como la llama Mónica. Me pregunto si cuando por fin pueda bajar el ritmo de trabajo me inventaré otra excusa para no escribir más y así seguir anclada en un mundo de certidumbres.

http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Multimedia/judice.htm
(Da click en el enlace para ver el video)
Recién me entero que el mexicano Francisco Hernández y el portugués Nuno Júdice recibirán en estos días en México el Premio de Poesía “Víctor Sandoval” 2014, especial en tanto es otorgado por poetas (este año conformaron el jurado Piedad Bonnett, Eduardo Lizalde, Elva Macías y Luis García Montero, entre otros).
Dado que en este espacio he compartido varias veces poemas de Hernández y nada de Júdice, aprovecho la noticia para arrancar la semana con un breve texto leído por el autor portugués, quien el año pasado ganó el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. En menos de un minuto, el poema aletea:
«Todo poema comienza de mañana, con el sol. Incluso
aunque el poema no esté a la vista (esto es cielo lluvioso)
el poema es lo que explica todo, lo que da luz
a la tierra, al cielo, y con nubes entremezcladas —la luz molesta
cuando es excesiva. Después, el poema
sube con la niebla que el día arrastra, se mete por las copas
de los árboles, canta con los pájaros y corre con los riachuelos
que vienen no se sabe de dónde y van para donde
no se sabe. El poema dice cómo está hecho todo: menos
él mismo que comienza por un azar gris,
como esta mañana, y termina, también por azar
con el sol a querer romper».
Hoy hace un mes, seis estudiantes normalistas fueron asesinados (uno de ellos, desollado) y otros 43 fueron desaparecidos en Ayotzinapa, estado mexicano de Guerrero. Iban a boicotear un acto público de la esposa de José Luis Abarca, alcalde de la localidad, y a recaudar fondos para actividades políticas. Por mandato de Abarca, la policía local los reprimió a tiros, para luego entregarlos a sicarios de los narcotraficantes Guerreros Unidos. Según varios testimonios, los jóvenes fueron quemados y enterrados en fosas clandestinas. Hoy sigue sin confirmarse dónde están. Lo único claro es que este crimen de Estado rebasa todo lo imaginable. El poeta Javier Sicilia, cuyo hijo fue secuestrado hace dos años y luego asesinado, le pone nombre a lo innombrable: “Cierro los ojos y miro a mi hijo, ese muchacho noble. Con su angustia, aterrado, esperando que unos tipos lo vayan a matar. Ese instante me duele mucho, en el que uno que se parece a ti te arranca la vida. La memoria es terrible. Ya sucedió, pero sigue sucediendo. Ya pasó, pero no”.
Por un lado están el gobierno municipal y el estatal, claramente coludidos, y por otro el federal, rebasado. Lo cierto es que este México cansado de tragedias, muertes e impunidad, donde el estado es inexistente, está al borde del estallido social. Y cómo no. Quién aguanta vivir siempre en un «infierno de proporciones desconocidas», en palabras de Sicilia.
El grito de guerra es claro: «Vivos se los llevaron, vivos los queremos».
Con la mínima autoridad que me da ser insaciable lectora de poesía, celebro varios poemas del libro pero mi favorito es éste, que además de hermoso resulta terriblemente oportuno.
(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)
En 2012 publiqué en este mismo blog la entrada «¿Me dan permiso de decir que soy escritora?«. Ahí citaba el concepto de Rosa Montero, expresado en la revista argentina Ñ: “Un escritor es aquel que necesita escribir para poder vivir, es decir, para afrontar la oscuridad de la vida, para poder levantarse cada mañana. Uno es escritor porque no puede no serlo […] forma parte de tu estructura básica. De modo que la necesidad es lo que te hace un verdadero escritor, pero eso no quiere decir que te haga un buen escritor’”.
Sí, me encanta la definición de Montero, quizá porque me incluye de cuerpo completo: aunque no implica que sea una escritora buena, escribo porque no puedo evitarlo, porque desde niña sólo entiendo la vida a través de palabras. Tengo dos libros publicados, a diario posteo aquí y cada viernes en el blog Deli(b)rios del sitio web de la revista SoHo, con frecuencia colaboro en la edición impresa de SoHo, en el sitio NalgasyLibros y en la revista digital Salto al Reverso, entre otras, pero nunca he concebido escribir como trabajo ni como carrera. Es mi vocación, la practico por necesidad.
Todo esto viene a cuento porque hoy recojo en las oficinas de Editorial Resistencia mi primer libro de poesía: Rabia de vida/ Rabia debida. Y la emoción me tiene loca.
Como conviene en un #MiércolesDePoesía, hoy platicaré con un poeta y además uno que me gusta mucho. En unas horas estaré entrevistando al argentino-español Andrés Neuman, el mismo que ayer declaró al periódico mexicano Excélsior: «Identificar la poesía como un lujo para tiempos apacibles y de abundancia, malentiende completamente la función de radical supervivencia que tiene este arte”.
Aquí una muestra de su reciente libro Vendaval de bolsillo, que presenta en estos días en México. Es un pequeño texto que resuena fuerte y juega magistralmente con los planos de ese arte que permite sobrevivir.
«Una fuerza distinta que recicle
todo lo que he perdido.
¿Creo en la ontología?
Unas ganas de ser, en eso creo.
En esta rabia útil,
vendaval de bolsillo
que transporto a otra casa
de leves materiales.
Amor por lo que vive, si supieras
qué fácil es perderte
sabrías cuánto ansío conservarte».
-Andrés Neuman, Vendaval de bolsillo (Almadía)

Arranca la semana y necesito un poco de humor para encararla, de ahí el #LunesDeMonos. El del argentino Rep es perfecto, cuando pone a dialogar en este cartón a varios libros de autoayuda, categoría que simplifica hasta el absurdo el afán válido de buscar el bienestar. Ante la sinrazón, más sinrazón todavía, propone Rep: me encanta eso de «prefiero los libros de autodestrucción».
Estoy disfrutando una barbaridad el libro Dichos y refranes de la picardía mexicana, de Armando Jiménez (Editorial Diana). Compendio de vocablos, dicharachos y juegos verbales del habla nacional, refleja el doble sentido tan típico nuestro, con alusiones sexuales en todos los tonos y colores. Aquí cinco ejemplos divertidos que entresaco (sin albur), con todo y explicación para lectores de otros países:
1. «Si al cabo me lo has de dar, no me lo des a desear»: para qué me haces sufrir si al fin te me vas a entregar.
2. «No muevas tanto la cuna que vas a despertarme al niño»: dedicado a la mujer que mueve mucho las caderas al caminar.
3. «Mujer que con curas trata, poco amor y mucha reata»: «reata» como sinónimo de pene, alude a la sabida actividad sexual de los sacerdotes.
4. «No es lo mismo dos tazas de té, que dos tetazas»: se explica solo.
5. «Es mucho jamón para un par de huevos»: piropo para una mujer guapa y «buena» (de buenez, no de bondad), sobre todo de clase social alta, que pasa frente a un peladito.
Seguiré informando sobre este tema del doble sentido, fascinante y divertido a morir.
(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).
Se dedican a cumplir fantasías de otros a partir de voces que hablan quedo, gimen, simulan deseo. Son profesionales del sexo por teléfono. En un trabajo impecable, hermoso a nivel fotográfico y con muchas capas a nivel periodístico, el fotógrafo Mr. Toledano captó a varios de ellos. Además, acompañó cada foto de una pequeña cita. Por ejemplo, la mujer cuya imagen abre este post se dijo un día: «¿Por qué no intento cobrar por hablar sucio, en lugar de hacerlo gratis?». Así empezó en este negocio que «eleva» su autoestima.
El portafolio me deja pensando que si bien nunca he llamado a un hot line, no soy tan distinta de los clientes habituales de estos personajes: la imaginación también es mi principal afrodisiaco.
«Quien me llama no sabe cómo soy, cómo me veo. Sólo se imagina que estoy ahí para cumplir sus deseos […] Le pongo carne a la muñeca de sus fantasías».
«[El sexo por teléfono] es un coctel de testosterona alimentado por adicción a la pornografía, soledad y la necesidad de oír una voz femenina».
«Las mujeres que llaman quieren que les hable, que las lleve a otro mundo».
«Tengo una voz muy aguda, soy de carácter sumiso e infantil. Todo eso lo reflejo al hablar con clientes […] Hago que se imaginen a una chica siendo abusada por su maestro de historia: ‘¡Ay, profesor, eso es muy grande! ¡Me va a lastimar!».
«A veces recibo llamadas perturbadoras. Un cliente me confesó haber cometido abuso sexual incestuoso, otro me pidió hacerle sexo oral a mi hermanito y tres se han suicidado estando conmigo al teléfono».
«Trabajé muchos años en una empresa, contestando llamadas de clientes descontentos. Esto es similar, es darle servicio al cliente. Pero se van con más que una sonrisa».

Con la escritora uruguaya Idea Vilariño he pasado muchas mañanas, noches, madrugadas y las horas en medio. Adoro su capacidad para volcar universos en pocas palabras, como en estos versos que dejan ecos en el #MiércolesDePoesía.
«Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega».
«¿Podemos estar realmente seguros de que las palabras que dos personas han cruzado durante su primer encuentro se hayan desvanecido en la nada como si nunca las hubiera pronunciado nadie? ¿Y ese susurro de voces, esas conversaciones telefónicas desde hace alrededor de cien años? […] Bosmans había leído en alguna parte que un primer encuentro entre dos personas es como una herida leve que ambos notan y que los despierta de su soledad y su embotamiento», dice El horizonte (Anagrama), primera novela que leo del flamante Nobel de Literatura, el francés Patrick Modiano. Voy a la mitad y me está gustando. Su prosa es sutil, sin aspavientos pero fuertemente emocional. Aunque parece que en la novela pasa poco, los protagonistas viven un abanico de emociones marcado por la sombra de una amenaza que uno de ellos trata de reconstruir, 40 años después.
Me parece hermoso el concepto que cito: cuando dos se conocen, sin darse cuenta se hacen un rasguño que a veces cierra de forma imperceptible y otras, deja una cicatriz por el resto de la vida. Sí, tal cual. Me va gustando, Modiano.
“Abro en 45 minutos y ya hay fila de gente que quiere comprar libros de Modiano”, se tuiteó ayer desde la cuenta de la célebre librería argentina Eterna Cadencia. Lo cierto es que el rock star por excelencia, Murakami, se quedó otra vez esperando, porque nadie creyó que el autor francés ganara el Nobel. Ni él mismo. “Es extraño e irreal”, dijo. “Ha sido un poco abstracto, vi que estaba en la lista de candidatos, pero no me lo esperaba”. Con él, Francia se embolsa su Nobel de Literatura número 14, por delante de Estados Unidos (12) y Reino Unido (10).
Según su sitio oficial, Modiano es autor de 39 libros, de los cuales apenas siete han sido traducidos al español, todos por Anagrama: El lugar de la estrella, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación (reunidos en Trilogía de la ocupación), Un pedigrí, En el café de la juventud perdida, La hierba de las noches y El horizonte. Nacido en 1945 en Boloña, vivió en carne propia las contradicciones de la postguerra, de la ocupación alemana y del colaboracionismo francés, de ahí que su obra se centre en esos temas.
No lo he leído pero lo haré, al menos para quitarme el gusanito (aunque el año pasado me llevé un chasco con Munro). Como en Gandhi están agotadas las ediciones de papel y los libros electrónicos no son lomíolomío, tendré que esperar la reimpresión. Mientras navego para conocer un poco sobre él encuentro estas declaraciones que hizo a la revista francesa Télérama en febrero pasado: “Es conmovedor tener lectores. Es maravilloso, uno tiene la impresión de poder comunicarse con otros […] Un libro no pertenece a quien lo ha escrito, sino a quienes lo leen”.
Aquí siete cosas interesantes sobre él, que encontré en portales franceses:
1. Acaba de presentar libro. Su más reciente novela se titula Para que no te pierdas en el barrio y salió a la venta el 2 de octubre en Francia. Abre con una cita de Stendhal: “No puedo aportar la realidad de los hechos, sólo puedo presentar su sombra”.
2. Ama los clásicos. Entre sus libros favoritos menciona Tristán e Iseo, Sueño de una noche de verano de Shakespeare, Las flores del mal de Baudelaire, Crimen y castigo de Dostoievski, Las ilusiones perdidas de Balzac y La montaña mágica de Thomas Mann.
3. Tuvo un padre ausente. La relación con su padre, quien estuvo siempre distante del chico y se enriqueció durante la Guerra, fue compleja. Por fin, a los 17 años Patrick decidió no volver a verlo. Incluso ignora dónde fue enterrado.
4. Fue amigo de Malraux. En 1970 tuvo como testigos de su boda a los escritores André Malraux y Raymond Queneau.
5. También le entró al pop. Entre 1965 y 1970 escribió más de una decena de letras para varios intérpretes, entre ellas cuatro para la muy conocida cantante Françoise Hardy.
6. Fue guionista… En el cine hizo pininos como guionista. Uno de sus textos fue llevado al cine en la cinta Lacombe Lucien, del director Louis Malle (1974), mientras otros nunca llegaron a la pantalla.
7. ¡Y actor! Tiene una relación larga de amistad con la actriz Catherine Deneuve y a instancias suyas apareció en los años 90 con ella en la cinta Genealogías de un crimen, del director Raoul Ruiz.
Cuando leí en Twitter «Ya hay fila de gente que quiere libros de Modiano”, contesté: “Igualito que con el iPhone” y la mano anónima respondió: “Sí, iModiano”.
(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

(Da click aquí para oír la canción)
Es viernes, día de Venus y, por tanto, de amores y gustos. Como la voz de esta argentina que acabo de descubrir, miel que se derrite. Se llama Karen Souza, canta covers clásicos y no-tan-clásicos. La invito a inaugurar el fin de semana con este tema riquísimo, de una seductora profesional: «Bette Davis Eyes».
Her hair is Harlow gold, her lips sweet surprise
Her hands are never cold, she’s got Bette Davis eyes
She’ll turn the music on you, you won’t have to think twice
She’s pure as New York snow, she got Bette Davis eyes
And she’ll tease you, she’ll unease you
All the better just to please you
She’s precocious
And she knows just what it takes to make a pro blush
She got Greta Garbo standoff sighs, she’s got Bette Davis eyes
She’ll let you take her home, it whets her appetite
She’ll lay you on the throne, she got Bette Davis eyes
She’ll take a tumble on you, roll you like you were dice
Until you come up blue, she’s got Bette Davis eyes
(Da click aquí para ver la letra traducida el español)
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