Escribir es una enfermedad: Paul Auster

Así, como una compulsión incurable, define su trabajo Auster, novelista norteamericano entrevistado en Chile por el periódico La Tercera. A los 18 años quiso ser director de cine, pero renunció a la idea por su timidez. Se dedicó a hacer poemas, hasta que un día «choqué con una muralla. Nunca más pude escribir». Luego retomó, pero con prosa: se dedicóSigue leyendo «Escribir es una enfermedad: Paul Auster»

El deseo, ese huracán

Hace poco terminé de leer Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios, novela del brasileño Marçal Aquino (Océano), cuya lamentable portada no me apetecía nada. Es lo primero que conozco de él y disfruté pasajes deliciosos como estos: «Valió la pena ser invadido por una oleada de felicidad, ser tocado por la tormenta. Una vez, enSigue leyendo «El deseo, ese huracán»

Si a mí me pagaran por leer…

Una vez encontré, no sé dónde, una entrevista en la que Fernando Savater decía más o menos esto: «En primerísimo lugar yo soy un lector, pero como no me pagan por leer tengo que dar clases, escribir, filosofar». No me equiparo con Savater, pero lo cito porque coincido con él. Es así: lo que más me gustaSigue leyendo «Si a mí me pagaran por leer…»

Cómo un ojo ciego impactó al niño García Márquez

«Mi abuelo es la persona con la que mejor comunicación he tenido jamás», le dijo Gabriel García Márquez a su amigo Plinio Apuleyo Mendoza, según quedó registrado en el libro de conversaciones El olor de la guayaba (Diana), publicado en mayo de 1982, sin saber que ese diciembre Gabo recibiría el Nobel. Luego el escritorSigue leyendo «Cómo un ojo ciego impactó al niño García Márquez»

Gracias a mis 2,000 compañeros de lecturas

Salí de viaje y me distraje un poco. Para cuando volví a mirar, ya este blog había rebasado los 2,000 seguidores. No es necesario que lo entienda para que me entusiasme esa muestra de solidaridad. Por eso, gracias inacabables a quienes acompañan este camino de palabras, esta crónica de lecturas y autores que son mi familia, esteSigue leyendo «Gracias a mis 2,000 compañeros de lecturas»

#AdiosGabo

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo». Éstas, las primeras palabras de Cien años de soledad, están entre los inicios más conocidos de la literatura hispanoamericana. La muerte de su autor cala hondo y seSigue leyendo «#AdiosGabo»

Hormigas, marcianos y otras greguerías

Leyendo a José de la Colina y su libro De libertades fantasmas o de la literatura como juego (FCE), llego a un breve artículo sobre las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, imágenes de palabras que parecen sencillas pero son endiabladamente geniales, «fusión de metáfora y sonrisa». En otro momento hablaré más de esos chispazos deSigue leyendo «Hormigas, marcianos y otras greguerías»

Germen de (muchas) novelas

«Toda conversación se inicia con una mentira» -Adrienne Rich Hurgando en una librería de viejo encuentro esta cita. Es epígrafe de un libro polvoriento. Cuántos derroteros abre, cuántos cuentos y novelas pueden basarse en ella: los que conversan saben que todo es mentira; sólo uno lo sabe y lo aprovecha a su favor; ninguno lo sabe,Sigue leyendo «Germen de (muchas) novelas»

Una prosa densa y transparente gana el Premio Xavier Villaurrutia

“Contemplándose en la luna del armario, se apuñaló el pecho y cayó muerto. Pero como el puñal del reflejo no era concreto, el Narciso del espejo permaneció vivo y en pie” (Tren de historias, FCE). Este cuentínimo de José de la Colina describe de cuerpo entero al ganador del Premio Xavier Villaurrutia 2013, anunciado estaSigue leyendo «Una prosa densa y transparente gana el Premio Xavier Villaurrutia»

García Márquez y lo que ve en el hospital

Voy a evitar el lugar común de llamarlo Gabo, con esa familiaridad que pretende que es mi amigo, aunque sus letras lo sean. De García Márquez, pues, dicen que está enfermo, que lo atienden en un nosocomio mexicano de una infección pulmonar. La noticia me hace pensar cómo vive su encierro hospitalario, qué imágenes le asedian en ese blanco monótono. En El olor de la guayaba, libroSigue leyendo «García Márquez y lo que ve en el hospital»

El Robinson Crusoe escritor

El náufrago por excelencia, el solo entre los solos, un día se plantea preguntas cardinales como éstas en el nuevo poemario de Francisco Hernández, La isla de las breves ausencias (Almadía): «Anoto en el obelisco con un pedazo de tiza: ‘¿Vale la pena seguir viviendo si no puedo escribir? ¿Vale la pena seguir escribiendo siSigue leyendo «El Robinson Crusoe escritor»

Las monjas que intuyeron a Borges

  Esta historia enamora. Una abadía benedictina en Ebstorf, la Baja Sajonia, 1832: es descubierto un mapamundi medieval, quizá de 1234, aparente obra de monjas de la abadía o del cartógrafo Gervasio de Tilbury. Representa alegóricamente el cuerpo de Cristo, que abarca el orbe: la cabeza al norte, junto al Paraíso; las manos en los extremos esteSigue leyendo «Las monjas que intuyeron a Borges»

Quino no pudo ser Picasso (pero Picasso tampoco fue Quino)

Esta semana, el dibujante Quino, padre de la fascinante Mafalda y compañía, recibió la Legión de Honor entregada por el gobierno francés. A propósito del reconocimiento dijo: “Yo quería ser Picasso, estoy contento del resultado con Mafalda, pero no del todo”. La postura canónica (y pedante) dice que una historieta está lejos un cuadro consagrado, queSigue leyendo «Quino no pudo ser Picasso (pero Picasso tampoco fue Quino)»

Cómo Google Maps alimenta el ego

Carajo, no lo había pensado: «En nuestras computadoras, teléfonos celulares y coches trazamos una ruta no de A a B sino de nosotros mismos (‘mi ubicación’) al lugar que escojamos; todas las distancias se miden desde el punto en que nos encontramos y, cuando viajamos, nosotros mismos aparecemos en el mapa, querámoslo o no», dice SimonSigue leyendo «Cómo Google Maps alimenta el ego»

Hoy, día de guerrilla lectora

Este día toca liberar un libro, dejarlo «olvidado» en algún lugar público para que un lector lo encuentre y lo haga suyo. La iniciativa, originalmente argentina y cada vez más extendida, funciona cuando sea pero el 21 de marzo los olvidadores se ponen de acuerdo en una especie de guerrilla lectora. En Twitter, este año seSigue leyendo «Hoy, día de guerrilla lectora»

A esta novela la atraviesan las balas

Para Andrés Grillo, por nuestras muchas rondas de amistad De la pluma de Evelio Rosero, Los ejércitos (Tusquets) es una novela colombiana hecha de emociones universales, en toda una gama de temperaturas: crueldad, ternura, soledad, deseo, culpa, esperanza. A veces, el libro deja un calor agradable en el regazo, otras quema las manos y obliga aSigue leyendo «A esta novela la atraviesan las balas»

Para qué demonios escribo

Hace muchos años, Nicanor Parra escribió este poema claro. Originalmente chileno y reciente ciudadano de la República Glaciar creada por Greenpeace, el creador de la antipoesía garabateó estas líneas en algún cuaderno. No sabía que yo iba a citarlo hoy porque lo de «dejar constancia de todo» me iba a resultar iluminador sobre por quéSigue leyendo «Para qué demonios escribo»

«Prestar libros es como el amor, hay que perderle el miedo»

Se llama Martín Murillo. Lo conozco a mitad de Cartagena de Indias, en plena Plaza Bolívar. Mientras a mi novio le bolean los zapatos, yo deambulo y me topo con su Carreta Literaria, isla de libros a medio parque. Fascinada, me acerco a conversar. De barba cana y playera con logotipos de sus sponsors (sic), desde hace siete años se dedicaSigue leyendo ««Prestar libros es como el amor, hay que perderle el miedo»»

Me regalaron una ciudad

Hoy vuelo a Bogotá y de ahí a Cartagena de Indias, «la más bella del mundo» según El amor en los tiempos del cólera de García Márquez, para unos días fuera del mundo. Desde mis tiempos de universidad tengo ganas de ir. Su historia colonial, la muralla que guarda ecos de esclavos y españoles, susSigue leyendo «Me regalaron una ciudad»

Leer, placer multitonal

Me encuentro este cartón por azar (¿no lo son todas las cosas?) y me fascina la planta que crece en la cabeza del lector. Aunque soy usuaria y disfrutaria de las redes sociales, no me han deparado el placer que he sentido con uno solo de mis libros porque, como lo señala el escritor AlbertoSigue leyendo «Leer, placer multitonal»

«Habítame, penétrame»

Ya que es domingo, propongo un culto en el que los fieles repitan este poema de Gelman con ojos entrecerrados. Por lo pronto, empiezo yo misma con el ritual. Oración «Habítame, penétrame./ Sea tu sangre una como mi sangre./ Tu boca entre a mi boca./ Tu corazón agrande el mío hasta estallar./ Desgárrame./ Caigas enteraSigue leyendo ««Habítame, penétrame»»

Aunque sea de oro se rompe

Recientemente entrevisté a un arqueólogo mexicano y, al acercarme a través suyo a las culturas prehispánicas, recordé estos versos hallados por los conquistadores. Son del poeta náhuatl Netzahualcóyotl (1402-1472), muerto antes de la llegada de Hernán Cortés a suelo azteca. Su hondura llena de perfumes este #MiércolesDePoesía. «¿Acaso de veras se vive con raíz enSigue leyendo «Aunque sea de oro se rompe»

Cortázar de 12 años

Este breve anécdota la contó a sus alumnos de Berkeley. Al transcribirla me da ternura ese Cronopio pequeño, lector entusiasta y «vividor» de la fantasía, que años más tarde daría a luz un Axolótl: «[…] Una vez le presté una novela a un compañero de clase a quien quería mucho. Debíamos tener doce años y laSigue leyendo «Cortázar de 12 años»

Fabio Morábito y su pluma (otra vez) nueva

«[…] Se sacó ella misma los senos, que quedaron fuera del sostén, pesados como dos animales marinos varados en una playa». En línea y media, Fabio Morábito detiene el tiempo de nuevo. Emilio, los chistes y la muerte (Anagrama) es la primera novela del autor nacido en Alejandría y avecindado en México, poseedor de mis afectosSigue leyendo «Fabio Morábito y su pluma (otra vez) nueva»

Como gata boca arriba

Hoy, #MiércolesDePoesía, estos versos de la nicaragüense Gioconda Belli ponen en palabras lo que quiero decir. «Te quiero como gata boca arriba,/ panza arriba te quiero,/ maullando a través de tu mirada,/ de este amor-jaula/ violento,/ lleno de zarpazos/ como una noche de luna/ y dos gatos enamorados/ discutiendo su amor en los tejados,/ amándoseSigue leyendo «Como gata boca arriba»