#SábadoDeMúsica Mi canción preferida de los 80

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Llegó el esperado #SábadoDeMúsica, esta vez con nostalgias ochenteras (sí, me traiciono como cuarentona, no me preocupa). Me sentí muy tentada de incluir Betty Davies Eyes, de Kim Carnes, o Persiana americana, de Soda Estéreo, pero definitivamente me quedo con ésta: Como un lobo, de Miguel Bosé. Aquel efebo cantando «Tu pecho es/ Tan cruel como bendito/ Tu cuerpo en fin/ Babel y laberinto» era el colmo de la sugerencia. Me ponía las hormonas a tope:

Si participaste y te apetece, comenta por qué elegiste esa canción. Si no has participado y quieres hacerlo, sugiere tu canción favorita y di por qué lo es. Y de una vez empezamos a armar la Playlist colectiva de la próxima semana: ¿Cuál es tu canción asociada a un encuentro sexual especialmente intenso? (debo la impecable redacción de la pregunta al querido Viramo Spiro).

Da click en cada título de canción para ir al video respectivo:

  1. Viramo Spiro I Will Survive, de Gloria Gaynor (video original)
  2. @monikashantale All The Love In The World, de The Outfield
  3. @aliasRmiranda Pictures Of You, de The Cure
  4. @luispi9 Every Breath You Take, de The Police
  5. @Shandyman_ Circle, de Edie Brickell & New Bohemians
  6. @valevillag Bizarre Love Triangle, de New Order
  7. @gabyamoran A quién le importa, de Alaska y Dinarama (video original)
  8. @agataszekely What A Feeling, de Irene Cara (video original de la película Flashdance)
  9. @gmblawyer Photograph, de Def Leppard
  10. @aliascane Ramon, de Laurie Anderson
  11. @arr1910 Tierno, de César Costa
  12. @albertochimal Strange Love, de Depeche Mode (video original)
  13. @amadonegro Secret, de Orchestral Manoeuvers In The Dark
  14. @charfornication Physical, de Olivia Newton-John
  15. @danywino China Girl, de David Bowie (en vivo)
  16. @la_maquinita Black Velvet, de Alannah Myles (en vivo)
  17. @adrianodelucio Shattered Dreams, de Johnny Hates Jazz
  18. @monimore Sweet Child O’Mine, de Guns N’Roses
  19. @gerryyeah Come On, Eileen, de Dexys Midnight Runners
  20. @daniacsant Billie Jean, de Michael Jackson
  21. @alecs_vive Un millón de años luz, de Soda Estéreo
  22. @rafacarballo Like A Surgeon, de Weird Al Yankovic
  23. @Josdamet Come On, Eileen, de Dexys Midnight Runners
  24. @miradadelaluna Eyes Without A Face, de Billy Idol
  25. @romanmatthew Under Pressure, de Queen y David Bowie
  26. @vboletta Careless Whisper, de Wham
  27. Cecilia So In Love, versión de Caetano Veloso
  28. RamRock Assassing, de Marillion 
  29. @gemis46 No dudaría, de Antonio Flores
  30. E. J. Castroviejo Je T’Aime, Moi Non Plus, de Jane Birkin y Serge Gainsbourg (ya sé, no es de los 80 sino del 69, pero por el querido Castroviejo se vale hacer una excepción)
  31. Borgeano What I Am, de Edie Brickell y New Bohemians
  32. Shira Shaman Girls Just Wanna Have Fun, de Cyndi Lauper
  33. @LluMatarrodona We Belong, de Pat Benatar

#ViernesSinCelos

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Ya arranca el fin de semana y todo el mundo tiene cenas, reuniones o fiestas donde sin duda platica con gente más o menos atractiva del sexo opuesto. De modo que ahí dejo estas líneas sabias de una canción del señor Jaime López. Propongo que volvamos viral esta cosa bonita del #ViernesSinCelos porque sí, para qué desperdiciar el tiempo: si los celos son fundados para qué sigues ahí; si son infundados, para qué sufres.

 

¿Qué personaje te hubiera gustado ser?

Dibujo: M. C. Escher
Dibujo: M. C. Escher

Con la excusa de la Feria del Libro de Madrid, el periódico ABC le hizo esa pregunta a 24 escritores de diversas generaciones. Y también les pidió responder: ¿en qué novela te gustaría vivir? El ejercicio me recordó las #Tuitentrevistas que hemos hecho en SoHo, donde por Twitter les formulamos una pregunta distinta a varios escritores y contrastamos sus respuestas. Da click aquí para ir a una de ellas y consulta el número 4 de SoHo para la #Tuitentrevista que hicimos en la FIL 2013.

Lo le dijeron los autores al ABC va de lo divertido a lo fantasioso y aterriza en lo entrañable. Porque sí, quienes amamos los libros solemos entendernos con un personaje, al que a partir de la lectura llevamos a todas partes entre la ropa y cuyos lentes nos ponemos con frecuencia para ver el mundo. O descubrimos que desde el principio los teníamos puestos. Como lectora obsesiva no me aguanto las ganas de contestar: el personaje que me hubiera gustado ser es Beatriz Viterbo (claro, antes de morir), del cuento «El Aleph» de Borges, para tener siempre a mi alcance un Aleph, «donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos». Y la novela en la que me gustaría vivir es Peter Pan, de James Matthew Barrie, con su mezcla poderosa de fantasía y atmósfera fiera.

Aquí van algunas de las respuestas que dieron los escritores preguntados. A varios no los conozco, así que me limito a poner mis respuestas favoritas de los que viven en mis libreros (perdón, no se me antoja citar a alguien de quien no he leído ni una línea).

¿Qué personaje te hubiera gustado ser?

 

Rodrigo Fresán «Muchos. Calculo que hay diferentes personajes para diferentes edades físicas o épocas psicológicas de cada uno. Pero puesto a quedarme con uno me quedo con el que abarca diferentes edades y épocas: el Billy Pilgrim de Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut».­

Leila Guerriero «Tengo la leve sensación de haber respondido alguna vez esta pregunta y haber dicho ‘Ninguno’. Y lo primero que pienso es eso –’ninguno’-, supongo que porque los personajes de las novelas que más me gustan son personas bastante torturadas o complejas. Pero, obligada a escoger, querría ser algo bastante obvio: un personaje de alguna novela de aventuras, de esos capaces de destripar un lobo y dos mamuts antes del desayuno, de vérselas con una tormenta en alta mar, gente viajera e indómita capaz de no asustarse con lo peligroso y lo inesperado».

Juan Gabriel Vázquez «Probablemente, Marlow, el narrador de las novelas de Conrad. Ver lo que ha visto, vivir lo que ha vivido, y además contarlo tan bien…».

Enrique Vila-Matas «Alguien parecido a Nick Carraway, el narrador de El gran Gatsby. Me fascina ese momento en el que hablando de una de las fiestas de su vecino, Nick escribe: ‘A mí me habían invitado de verdad'».

Juan Marsé «El joven Jim Hawkins o el pirata John Long Silver de La isla del tesoro, cualquiera de los dos».

Santiago Roncagliolo «Me habría encantado ser un cazador de vampiros en Drácula, de Bram Stoker. Pero también me habría sentido bien en cualquier cuento de Edgar Allan Poe. Me encantan las historias góticas y terroríficas. Solo pediría no morir al final».

Agustín Fernández-Mallo «Gregor Samsa. En primer lugar porque este año se cumplen 100 años de la edición de La metamorfosis y el bueno de Samsa sigue tan vivo e interesante como siempre. En segundo lugar porque siempre he pensado que oculta algo, no nos lo ha contado todo. El gran secreto de la literatura del siglo XX y lo que llevamos de XXI».

 

¿En qué novela te hubiera gustado vivir?

 

Luna Miguel «Si tuviera que pasar una temporada en algún lado lo haría en Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, y, probablemente, me enamoraría mucho y de manera desmedida del poeta García Madero. También me gustaría darle un abrazo a las Font, y beber con todos esos poetas mexicanos locos a los que tanto admiro».

Juan Gabriel Vázquez «A los 10 años me hubiera gustado vivir en Los tres mosqueteros. A los 20, en Rayuela. A los 30, en El gran Gatsby. A los 40, en la que estoy escribiendo: escribimos, entre otras cosas, para abrir un espacio donde podamos vivir a la medida de nuestras curiosidades y nuestros apetitos».

Rodrigo Fresán «Es difícil decirlo. ¿Qué elegir? ¿Confort o apasionamiento? Tal vez me inclinaría por un par de casas de naturaleza muy opuesta: la de Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, y la de la infancia del Habla, memoria, de Vladimir Nabokov, entendida, esta última, como corresponde, más como novela que como memoir».

Agustín Fernández-Mallo «Naturalmente, en todas las novelas que me gustan. Por ejemplo, en Las aventuras de Tom Sawyer. Ilustra como nadie el paraíso que es la infancia, donde aún no tenemos noción del paso del tiempo, así que una tarde de pesca en un río es verdaderamente infinita.

Y tú, ¿qué respondes a estas preguntas?

Da click aquí para ir a la primera parte de la nota del ABC

Da click aquí para ir a la segunda parte de la nota del ABC

Da click aquí para ir a la tercera parte de la nota del ABC

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

#MiércolesDePoesía La noche oscura del alma

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Un poema me resuena estos días en la cabeza, no sé por qué. Lo aprendí de memoria hace años y luego lo olvidé, pero esta semana estos versos me retumban sin aviso:

«¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.»

Claro, es la «Noche oscura» del místico español Juan de la Cruz (me resisto a llamarlo «San Juan» porque me parece mucho más digno elevarlo como el poeta exquisito que fue, a darle el dudoso privilegio de santo). Nacido en 1542 en la región de Castilla, llevó la poesía a niveles que nunca antes había alcanzado, con el deseo de explicar su experiencia mística. Éste es uno de sus poemas más conocidos, de una belleza y sonoridad espléndidas. En una primera lectura, digamos terrenal, es un poema deliciosamente erótico, pero señalan sus estudiosos que, bajo el sentido evidente, el poeta buscaba expresar la aventura del alma que sale a buscar la unión con Dios. Sea como sea, esta semana Juan de la Cruz es el invitado que llena de luz este #MiércolesDePoesía con versos que no saben hacerse viejos.

Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.

«En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche, que guiaste,
¡oh noche amable más que el alborada:
oh noche, que juntaste
amado con amada, amada
en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado;
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado».

*Tomo la versión de ortografía modernizada que avala Gerald Brennan, uno de los mayores estudiosos del poeta español, en el libro Gerald Brennan, San Juan de la Cruz (DeBolsillo)

«Somos felices cuando creamos algo, no cuando vamos de compras»: Lipovetsky

Foto: Cortesía Anagrama
Foto: Cortesía Anagrama

El reconocido filósofo francés estuvo en México para promover su nuevo libro La estetización del mundo y platiqué con él. Es provocador y, sí, muy interesante. Dice que el arte ha salido de los museos para tomar la calle y los escaparates. Que si antes sólo los artistas tenían oportunidad de crear, hoy todo el mundo puede escribir, cantar o hacer un video, en lo que significa una democratización positiva del arte. Que el capitalismo no es el sistema infernal que prostituye todo lo que toca. Son los lentes a través de los cuales Gilles Lipovetsky propone leer el mundo de hoy.

Sociólogo y filósofo francés, es uno de los estudiosos más importantes de la sociedad actual. Luego de libros importantes para entender la realidad contemporánea, como La era del vacío y El imperio de lo efímero, recientemente estuvo en México para presentar su nuevo volumen, La estetización del mundo. Vivir en la época del capitalismo artístico (Anagrama), hecho en conjunto con Jean Serroy. Tuve oportunidad de conversar con él al respecto. En pocas palabras, el volumen matiza la crítica casi unánime hacia el capitalismo, que lo condena como un sistema que a través del hiperconsumo empobrece la vida y pervierte el arte. En cambio, Lipovetsky plantea que la sociedad capitalista incorpora la exigencia estética (es decir, el consumidor quiere productos bellos, que toquen su sensibilidad), la exigencia utilitaria (que además funcionen) y la económica (sus creadores quieren buenas ganancias por ellos, además de que sin cesar lanzan productos mejorados que desplazan a los anteriores).

Es decir, de acuerdo con el filósofo francés hoy no es clara la frontera entre economía, moda y arte, porque el individualismo despierta el gusto estético y seduce a través del diseño de productos atractivos. Antes de 1950, por decir algo, lo importante era la «función», no interesaba tanto que los productos fueran bellos. Ahora el paradigma es distinto: todo, desde los lentes de sol hasta los coches, las plumas y el papel de baño tienen un diseño atractivo, para vender deben seducir. Esa combinación entre rentabilidad y valores estéticos tiene puntos en contra: por ejemplo, el consumo como único satisfactor de vida genera personas frustradas e insatisfechas. Sin embargo, también tiene ángulos positivos, como la democratización del arte. Hoy se reconoce que todo el mundo tiene una sensibilidad, no sólo los artistas encumbrados. «Dejemos de satanizar el consumo pero tampoco lo hagamos un dios», dice.

Aquí, cuatro extractos de la conversación que tuvimos en torno al libro.

La seducción de elegir

El sistema capitalista ofrece la libertad de escoger. Algunos insisten en que esa libertad es peligrosa y sí, implica riesgos, pero no de forma sistemática. Junto a las fashion victims, los adictos al consumo y el servilismo de los adolescentes por los tenis de moda está la opción que tenemos todos de decidir dónde ir de vacaciones, por ejemplo. Cada quien puede elegir el lugar que prefiera. Además, el individualismo provoca menos presión social que la que había en épocas pasadas.

Hoy uno se viste como quiere, puede crear su propio universo y la crítica no tiene la importancia de antes, cuando había un juicio real. En cierta forma, en la actualidad la presión por consumir es más fuerte porque roza todos los ámbitos, todo se puede comprar, pero en un nivel de más detalle es menos fuerte. Es, al mismo tiempo, ambas cosas. Aunque el individuo está obsesionado por comprar y el consumismo lo invade, puede comprar lo que quiera. Ése es un rasgo complejo de la hipermodernidad.

Un mundo cada vez más estético

Estoy convencido de que, en el futuro, el diseño estará aún más presente en todos los productos de consumo. Veo tres tendencias a corto plazo, que ya se anuncian: 1. La gente demandará que los productos sean cada vez más bellos, es decir, habrá una mayor universalización de la demanda estética. 2. La creación carecerá por completo de un eje, distintas tendencias van a coexistir. En parte ya lo vemos, todos los estilos son posibles: lo japonés minimalista, el kitsch y el barroco viven lado a lado. Ninguno es más válido que el otro. Hay marcas de moda muy estrictas en su propuesta, pero también hay otras muy eclécticas. 3. El mercado creativo ya no se limitará a Europa o Estados Unidos, como hasta hace poco. Hoy hay Fashion Weeks en muchos países, además de que diseñadores y cineastas hacen un trabajo destacado en México, en China, en Corea. La creación estética se ha planetarizado.

La calidad es un buen negocio

Vivimos en un sistema de superproducción cultural. Se filma y se publica más que nunca, pero pocos se hacen ricos con lo que crean. Hay tanta producción que un libro que no tiene éxito pierde visibilidad pronto y, en el mejor de los casos, lo consume un público pequeño. El mercado es desafiante, nadie lo controla. Pero el asunto tiene otro ángulo: está la necesidad de formar el gusto de la gente, enseñarle distintas opciones, y ésa es tarea de la familia, la escuela, los medios, el Estado. No se le puede pedir a un sistema de mercado que se preocupe por la cultura. No es su lógica. Las empresas quieren ganar dinero y eso no me parece indigno: es su objetivo. Por otro lado, no todo lo que vende bien es malo. Por ejemplo, las películas excelentes suelen ser un negocio redondo. Otro caso es Apple: una gran calidad resulta en números extraordinarios. Y ahí hay un reto que sí involucra al capitalismo: hacer entender a quienes toman las decisiones económicas que la calidad es positiva para el negocio, que funcionan bien los productos buenos y, además, atractivos.

Todo el mundo es artista

Creo necesario analizar las sociedades no sólo a partir de alta cultura, sino sobre todo de la cultura media. Ésa es la importante, porque toca a millones. En ese sentido, en la sociedad capitalista actual todo el mundo se ha vuelto artista. Cualquiera escribe, canta, toma fotos y hace video en busca de la felicidad que no encuentra yendo de compras. En cambio, desde Platón la alta cultura es un fenómeno de minorías. No sé si un día Heidegger sea leído por las masas, pero hoy interesa a unos pocos. ¿Es escandaloso? No estoy seguro, la alta cultura siempre ha sido de élite. La violencia y la injusticia sí son escandalosos, y también el hecho de no poder decir lo que uno quiera. En cambio, lo que sí me molesta es que la vida de una persona se dedique sólo a comprar y seguir la moda, es desagradable porque el ser humano no se reduce a su ángulo consumista. Hay que favorecer las aspiraciones creativas de la gente, hacerle ver que la creación aporta bienestar. Y no hablo sólo de quienes hacen grandes obras, sino de cualquiera. En ese sentido, la sociedad individualista favorece la expresión personal y sus productos la hacen posible: hoy están al alcance de todos cámaras, sintetizadores, guitarras, hasta la autoedición. Eso es muy positivo.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

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#LunesDeMonos Esto espero de las elecciones del 7 de junio

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Cartón: Rius

El próximo domingo habrá elecciones intermedias en México. Eso significa que desde hace semanas en el Distrito Federal (y también en varios estados) cada poste de luz, barda, puente peatonal, espacio radiofónico, programa televisivo y, por supuesto, toda muela y cavidad dental está pintada con los colores de algún partido político y la sonrisa desangelada de candidatos a jefes delegacionales, diputados y gobernadores. A pesar del afeamiento intencional de mi ciudad, por supuesto que voy a votar. Aunque sienta una profunda desesperanza hacia los políticos no se me ocurriría dejar de hacerlo, sin embargo, este cartón del maestro mexicano Rius resume en buena medida lo que me da por pensar: ¿qué espero de estas elecciones? Que se acaben.

#SábadoDeMúsica Mi canción para aligerarme el tráfico

 

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La Ciudad de México, igual que muchas grandes capitales del mundo, vive copada por el exceso de autos en sus calles. Muchos lectores de la comunidad de este blog viven aquí, igual que yo, mientras otros del interior de la República Mexicana, de España, Argentina, Colombia, Estados Unidos y otros países también suelen enfrentarse a los congestionamientos de forma cotidiana (mi amigo Andrés Grillo me recuerda que en colombiano se llaman «trancones»). De modo que, con un dejo de humor negro, esta Playlist Colectiva tiene por tema: «La canción con la que me aligero el tráfico», es decir, la que me acompaña en ese reducto de intimidad y cuasi-hogar que a veces es el automóvil. Mi opción es Será, del español Rafa Pons (la pongo varias veces seguidas):

Y aquí las opciones de los miembros de esta comunidad, a quienes les agradezco que participen en este iniciativa. Para la siguiente semana propongo el siguiente tema: Mi canción preferida de los años 80 (así de vago y así de acotado).

  1. @ulisanchez87 We Built This City, de Starship
  2. @byr2501 Shine On You Crazy Diamond, de Pink Floyd
  3. @Mr_AP The Wire, de Haim
  4. @CCH_Historia Something’s Gotta Give, de Sammy Davis Jr.
  5. @cherrera313 Nothing’s Gonna Stop Us Now, de Starship
  6. Anónimo Falling Slowly, de Glen Hansard & Marketa Irglova
  7. @Azkander Yo no sé mañana, de Luis Enrique
  8. @rafacarballo Aguas de março, de Elias Regina y Antonio Carlos Jobim
  9. @antonioliho Don’t Stop Me Now, de Queen (en vivo)
  10. @gmblawyer Rime of the Ancient Mariner, de Iron Maiden (en vivo)
  11. @SalvadorZA Style, de Taylor Swift
  12. @monikashantale Se me antoja, de Francisco Céspedes
  13. @LeoAgusto I Know What I Am, de Band of Skulls
  14. @juanp_uber See You Again, de Wiz Khalifa
  15. @AndresGrillo Historias de danzón y de arrabal, de Aleks Syntek
  16. @alecs-vive Agua sin sueño, de Danza invisible (en vivo)
  17. Viramo Spiro Golberg Variations, de Bach (interpretación al arpa: Catrin Finch)
  18. @Alfonso_AraujoG It’s All Over Now, Baby Blue, de Bob Dylan
  19. @daniacSant I Feel Good, de James Brown (en vivo)
  20. Chus Manolo, por favor, de Los Berrones
  21. Shira Shaman Prendedor, de Cecilia Toussaint
  22. Ramrock Still Life, de Van Der Graaf Generator
  23. Borgeano Angel, de Massive Attack
  24. JavierJimenez1986 I Wanna Be Like You, de Robbie Williams y Olly Murs

Hacer fotografías con la propia historia (Galería de imágenes)

Fotografías: Flo Fox http://www.flofox.com
Fotografías: Flo Fox
http://www.flofox.com

«You don’t make a photograph just with a camera. You bring
to the act of photography all the pictures you have seen,
the books you have read, the music you have heard,
the people you have loved».
-Ansel Adams

Da click aquí para ver un video sobre Flo Fox

Por casualidad me encontré en Internet esta historia, de una fotógrafa espontánea de Nueva York. Se llama Flo Fox. Nació ciega de un ojo, cerca de los 30 años comenzó a ver borroso con el otro y pronto fue diagnosticada con esclerosis múltiple, enfermedad que la tiene en silla de ruedas. Además, padece cáncer de pulmón. Lo increíble es que cuando tenía 26 años se compró una cámara fotográfica y hoy, 40 años después, sigue trayéndola consigo a diario, para captar lo que encuentra a su paso en la ciudad. Desde 1999 sufre parálisis de las extremidades, pero su ojo sigue viendo encuadres y escenas, de modo que da instrucciones a quien la cuida para que tome las fotos. Su trabajo forma parte de la colección permanente del Museo Smithsonian, entre otros, y ha sido expuesto en varios países.

Sus imágenes me encantan por poderosas, por exactas y cargadas de humor, porque hay una historia detrás del lente. Es puro Storytelling. Si esto no es pasión por vivir, no sé qué es.
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#MiércolesDePoesía Versos de la infancia de la lengua española

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Los judíos que fueron expulsados de España en 1492 formaron nuevas comunidades en Italia, el sur de Francia, Portugal, Marruecos, entre otros países. Llamados sefardíes, en su exilio llevaron consigo (y conservaron casi intactos) los inicios del idioma español. Esa «nueva vieja» lengua se llamó, también, sefardí.

Plagada de sonidos en «u», es dulcísima y parece frágil pero lleva dentro un savia poderosa, que la ha hecho perdurar hasta hoy. Y, claro, si una lengua está viva, los poetas que la hablan la usarán para expresarse. En este #MiércolesDePoesía viene de visita Clarisse Nicoïdski (1938-1996), nacida en Lyon, Francia, pero quien fue una reconocida poeta en lengua sefardí que incluso influyó en el argentino Juan Gelman.

La editorial mexicana Sexto Piso acaba de publicar su obra poética reunida por primera vez en su totalidad, bajo el título El color del tiempo. Poemas completos. Es una edición bilingüe sefardí-español (traducción de Ernesto Kavi), con lo que uno puede deleitarse con la sonoridad de ese idioma congelado en el tiempo. Aquí va la traducción de un poema que me gusta por delicado, casi transparente y, abajo, el original sefardí.

«esto

es sólo para ti para mí

no le diremos nada

nada a nadie

nos vamos a detener

bien quietos

como si no pasara nada

entre tú

y yo

¿y quién va a ver

mi mano

tu mano

mandarse un beso

que ni la boca ve

y quién va a oír

la loca mudez

de nuestro amor?»

*

«estu

es sólu para ti para mí

no lis diziremus nada

nada a ningunu

mus vamus ditiner

bien quietus

comu si no si pasava nada

intri ti

intri mí

y quén va ver

mi manu

tu manu

mandarsi un bezu

qui ni la boca veyi

y quén va sintir

la loca mudez

di muestru amor?»

Supongamos que escribo por esto

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Hace unos días presenté de nuevo mi libro de poesía Rabia de vida/ Rabia debida en la librería Rosario Castellanos, en el marco de la Feria del Libro Independiente de la Ciudad de México. Es la tercera presentación oficial del mismo, más varias lecturas, coladas aquí y allá. Esta vez tuve el gusto de compartir la mesa con mi querido amigo Rafael Carballo, quien estaba dando a conocer Fiasco, un libro suyo publicado igualmente por Editorial Resistencia. Supongo que eso nos hace hermanos de editorial (cursilería gremial, podría llamarse). Y nos acompañó también Daniel Saldaña París, magnífico narrador y poeta que presentó ambos libros y fue muy amable en sus comentarios, además de agudo.

Pensaba compartir hoy el breve texto que leí en esa ocasión, pero ahora lo hago con doble gusto porque ayer mi querido Borgeano preguntaba en su espléndido espacio, El blog de arena: «¿por qué escribes?». Allá respondí brevemente y aquí amplío la respuesta, en lo que podría considerarse una declaración de principios. Y yo también quisiera saber: ¿por qué escribes tú, que pasas por aquí?

PRESENTACIÓN DE FIASCO Y RABIA DE VIDA/ RABIA DEBIDA
LIBRERÍA ROSARIO CASTELLANOS, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO, D. F.
20 DE MAYO DE 2015

Me pregunto por qué escribo y entonces me viene a la memoria esto, del chileno Nicanor Parra:

“¿Que para qué demonios escribo? […]

Supongamos que escribo por envidia”.

Nicanor Parra, «Telegramas III»

Supongamos, sí, que escribí esta Rabia de vida/ Rabia debida por envidia, porque con frecuencia leo versos que me generan la codicia de no haberlos escrito yo y de no poder nunca escribirlos, pero de todas formas borronear intentos;

supongamos que sigo escribiendo porque en este ejercicio llevo años y aún no aprendo, porque aquí reúno poemas desde los años 90 y otros muy recientes, en lo que no sé si me consuela por ver que soy consistente o me preocupa, por poco original;

supongamos que escribo también por acariciar la huella de los muchos viajes interiores que hago, a veces por selvas, playas, montañas y, muchas veces, desiertos;

supongamos que escribo por contar mi historia repetida con el poema, ese amante al que vuelvo: primero se me resiste, escurridizo. Luego lo abrazo, le hablo suave al oído y cuando creo que ya lo seduje a golpe de ternura o al menos lo cansé, en general alza los hombros, me mira altivo y se zafa. Pero sí, es verdad que a veces también lo doblego;

supongamos que escribo porque el erotismo no es sólo un estado del cuerpo, también es un estado de la palabra y ambos me retan;

supongamos que escribo porque escribir se parece a seducir y en los dos hay riesgos, adrenalina, pero cuando logro el objetivo (en un caso, seducir; en otro, hacer un poema que me deje satisfecha), recibo una descarga de endorfinas que justifica todo esfuerzo;

supongamos que escribo porque para plantarme de cara al mundo, nada funciona mejor que la poesía y el placer;

supongamos que escribo porque uno no puede entender lo que no tiene palabras para nombrar, decía Rosa Montero, de manera que estos poemas surgieron buscando decir el placer para entenderlo, inventarlo de nuevo mediante el lenguaje, hacerlo navegar entre palabras y silencios;

supongamos que escribo porque los buenos poemas se sienten con el cuerpo, igual que el deseo;

supongamos que escribo porque, entre sábanas, un cuerpo es varios, habla lenguas desconocidas, se agiganta y tornasola. Por eso el sexo y la poesía dan escalofríos: son un ir a contracorriente del mundo, un asomarse a tierras vírgenes donde crece el misterio.

Por eso Rabia de vida/ Rabia debida acude a ambos, poesía y deseo, placer y verso, para tratar de sacarse lo que le arde por dentro, pero siempre lo dice mejor Nicanor Parra. Por eso mejor leo el poema completo, mientras lo suscribo:  

“¿Que para qué demonios escribo?

Para que me respeten y me quieran

Para cumplir con dios y con el diablo

Para dejar constancia de todo.

Para llorar y reír a la vez

En verdad en verdad

No sé para qué demonios escribo:

Supongamos que escribo por envidia”.

#LunesDeMonos El «siii» que vale su peso en oro

Cartón: Agustina Guerrero @lavolatil
Cartón: Agustina Guerrero @lavolatil

Hay diferentes tipos de «sí», pero sólo uno le da la vuelta al día. Este cartón de Agustina Guerrero viste el #LunesDeMonos para arrancar bien la semana.

#SábadoDeMúsica La canción para decir «te quiero»

Foto: lovingcorean.wordpress.com
Foto: lovingcorean.wordpress.com

Se me está convirtiendo en un gusto muy gustoso esto de los #SábadosDeMúsica, de esta Playlist colectiva que entre todos armamos como un rompecabezas de emociones, colores, ambientes.

En esta ocasión, el tema invita a buscar en la memoria la canción que mejor expresa un «te quiero». Una de mis favoritas es My Funny Valentine, cantada por Chet Baker: me gusta por tierna y divertida, porque habla de complicidad, de humor entre dos que van más allá de lo políticamente correcto. Y abajo están las que fueron propuestas por la comunidad de este blog. Gracias a todos. Si aún quieres participar, comenta aquí mismo y sumo tu canción.

PD Vamos empezando a armar la Playlist de la próxima semana, con un tema sugerido por Rafael Carballo: ¿cuál es la mejor canción para enfrentar el tráfico/ tránsito/ embotellamiento?

Da click a cada canción para ver el video correspondiente.

  1. @VivePoesía Pétalo de sal, de Fito Páez
  2. @danywino Babe, I’m Gonna Leave You, de Led Zeppelin
  3. @mpmo18 I Just Called To Say I Love You, de Stevie Wonder (en vivo)
  4. @EDICHI50 Algo contigo, de Andrés Calamaro (video de cinta Bailame el agua)
  5. @alecs_vive Heaven, de Psychedelic Furs
  6. @Jrbae Y sin embargo te quiero, de Joaquín Sabina (es una joya de videoclip original, con un Sabina harto joven)
  7. @monikashantale Alevosía, de Luis Eduardo Aute
  8. @CeciliaMuTo Le Premier Bonheur Du Jour, de Françoise Hardy (subtítulos en inglés y francés)
  9. @aliasRMiranda Rubia como la Monroe, de Carlos Palacios (el músico se la compuso a su novia e incluye un fragmento del Discurso de Eva, de la poeta Carilda Oliver)
  10. @AdrianoDeLucio Deja que salga la luna, de José Alfredo Jiménez
  11. @cherrera313 Amar y querer, de José José (en vivo)
  12. @miradadelaluna Against All Odds, de Phil Collins (en vivo)
  13. @jorgebird All The Things You Are, de Ella Fitzgerald
  14. @rafacarballo Las flores, de Café Tacuba (en vivo)
  15. @valevilla To Love Somebody, de Nina Simone (en vivo)
  16. @Pacoctavio Entre pairos y derivas, de Fernando Delgadillo (en vivo)
  17. @vboletta I Finally Found Someone, de Barbra Streisand y Bryan Adams
  18. @CCH_Historia Cien años, de Pedro Infante (parece que es de la película Cuidado con el amor)
  19. Chus Je t’aime, Moi non plus, de Jane Birkin y Serge Gainsbourg (con subtítulos en español)
  20. Javierjimenez1986 Tú y yo, de Haydée Milanés
  21. Viramo Into Your Arms, de Nick Cave And The Bad Seeds (en vivo)
  22. Josdamet Sueño erotico, de Los amigos invisibles
  23. E. J. Castroviejo Love, de John Lennon (video original)
  24. Borgeano Painted On My Heart, de The Cult
  25. Shira Shaman O meu amor, de Lula Pena

Los mejores memes del halo solar

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Ayer, los habitantes de la Ciudad de México vimos un cuasi señal del fin del mundo: una especie de arco iris inmenso alrededor del sol (sí, juro que era tal cual la imagen de arriba, aunque sin el personaje). Dicen los que saben que no, que no es una señal apocalíptica sino partículas de hielo que refractan la luz del sol, aunque también se dijo que justo ayer fue Saga Dawa, es decir, la conmemoración del nacimiento, iluminación y muerte del Buda. Luego vinieron otros apocalípticos, los de la Secretaría de Salud, a decir que ver el fenómeno directamente podía afectar irreversiblemente la vista (¿la vida?). Lo cierto es que los usuarios de redes sociales se pusieron creativos y crearon memes como estos. Celebro el humor como recurso ante el Apocalipsis. Qué más nos queda.

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Hoy es mi aniversario como mamá

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La adulta esta mañana, antes de irse a la escuela.

Fue hace 18 años. Entonces no tenía idea de lo que venía, de lo que ese bultito blanco y durmiente extraído de mi entraña me iba a significar de cotidiano. Oficialmente graduadas como hija y madre, en aquel 1997 empezamos a andar, a descubrir y descubrirnos en un camino de paisajes hermosísimos, baches que hacen frenar, líneas rectas para recorrer cantando y con el viento en el pelo, curvas inesperadas, algún desperfecto que resolver con las manos manchadas de grasa, puentes por construir. Pero andando, siempre andando.

Y así, la que fue un bebé redondo, luego una niña de risa y una adolescenta de luz, se convierte hoy en adulta por derecho propio. A partir de mañana puede votar si quiere (ojalá quiera), irse a vivir a otra casa (todavía no, plis), casarse (ya se tardó), viajar sin permiso (ups). El camino nos ha transformado a ambas. Por ella y gracias a ella yo soy más amante, egoísta, feliz, torpe, cursi, valiente, angustiada y plena de lo que me pude haber imaginado jamás. Y como Gioconda Belli lo dijo mejor que yo, regreso al fragmento del poema que hace unos años tomé prestado para ella:

«[…] Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.»

Felicidades, hija, y gracias. Todas las del mundo. Y gracias también a tu papá, sin el cual esta historia no existiría.

#MiércolesDePoesía Esa rata, el poema

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Un día es apenas poco para leer y compartir versos, pero cómo aligera la semana: a ella, siempre tan compuesta, se le levanta el vestido y le corre viento por entre las piernas del #MiércolesDePoesía. Esta vez la frescura la aporta un texto de Fayad Jamís (1930-1988), nacido en México, de origen libánés pero considerado poeta cubano porque casi toda su vida transcurrió en la isla. Este poema, sobre el proceso creativo, me encanta por visual y certero.

PD Por cierto: hoy, a las 7 de la noche presento de nuevo mi libro de poesía, Rabia de vida / Rabia debida. Será en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, en el marco de la Feria del Libro Independiente. Todos están más que invitados.

Problemas del oficio

sotto il velame degli versi strani!
Dante

«Mientras te quitas los zapatos piensas en la poesía,

sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un gran poema,

pero sabes que de nada sirve acumular materias primas

para cuando llegue la ocasión. Puedes ponerte de pie y gritarle

a tu propio fantasma que es hora de poner manos a la obra.

Puedes comerte tu cuchara con lágrimas, escoger un recuerdo,

saltar como un sabio al descubrir las posibilidades de lo imposible.

Pero nada habrás conseguido: el poema te mira con ojos de sapo,

huye como una rata entre desperdicios y papeles, florece

en el patio de tu casa, está en el fondo de una olla y no lo ves,

lo ves y lo conoces y lo tocas, es el pan de tu noche, pero aún

no lo atrapas,  y si logras cogerlo por el cuello acaso se te rompe,

se estrella en tus narices, y es lo cierto que no sabes amasar

esa sustancia informe y diferente. […]».

Fayad Jamís, «Problemas del oficio», en Poesía cubana del siglo XX (Fondo de Cultura Económica)

El haikú que hoy más me gusta

Foto: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez

Con esta vista del mar de Los Cabos, en el estado mexicano de Baja California, me lleno los ojos y me los tallo para dejarla ahí incrustada, para que ya no se salga. Y mientras lo consigo repito el mantra-haikú de José Juan Tablada porque sí, parece que el mar se rompe, pero no:

Al golpe del oro solar
estalla en astillas el vidrio del mar.

#LunesDeMonos Dentro de un reloj de arena

Cartón: Malagón
Cartón: Malagón

El tiempo es así de democrático: pasa igual en días llenos de estrés y problemas que en la playa más hermosa, lejos de todo. El asunto, entonces, es exprimirlo a fondo, chuparle el jugo y saborearlo con todos los sentidos. En eso estoy.

Buen #LunesDeMonos con éste, de Malagón.

#SábadoDeMúsica La canción que me recuerda a alguien que ya no está

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Llega otro sábado y, con él, la Playlist colectiva. Gracias a todos los que sugirieron temas que les son queridos y sin falta les recuerdan a alguien que ya no está en su vida, por cualquier razón. Algunos contaron a quién les evoca (en muchos casos son mamás y papás o hasta abuelos que se fueron, pero también hay amigos y exparejas). Otros se guardaron la información. No importa, el asunto es hacer honor a temas que nos ponen a conversar con fantasmas. 

En mi caso, la canción con la que no puedo evitar acordarme de mi papá (que ya canta en otra dimensión) es una viejita: Mi viejo, del argentino Piero. Y es que mi papá no sólo era un buen tipo, un tipo adorable, sino también porque cuando él la oía, a su vez se acordaba de su papá y los ojos se le ponían brillosos. Así que desde aquí va esta lista hecha entre todos, para nuestros fantasmas entrañables. 

Aquí, Mi viejo. 

Da click en cada enlace para oír la canción correspondiente 

  1. @vioverdu Contigo, de Joaquín Sabina 
  2. @doolcevita Quiet, de Rachel Yamagata
  3. @marisolgasé I Say A Little Prayer For You, de Aretha Franklin
  4. @jmesa77 Fake Plastic Trees, de Radiohead
  5. @antonioliho El príncipe, de José José
  6. @adrianodelucio Lamento de amor, de Rigo Tovar
  7. @otroluisfer Los caminos de la vida, de Vicentico
  8. @rafacarballo In Your Eyes, de Peter Gabriel
  9. @alecs_vive Stand Up, de Def Leppard
  10. @gerryyeah Cama y mesa, de Roberto Carlos
  11. @Tigerzuri Yo te extrañaré, de Tercer Cielo
  12. @valevilla A Case Of You, de James Blake 
  13. @_EduardoMoreno Quiero aprender de memoria, de Leonardo Favio
  14. @miradadelaluna Faithfully, de Journey
  15. @SansSobriquet Happy Together, de The Turtles
  16. @danywino La Marsellesa (versión de Edith Piaf)
  17. @EJCastroviejo Felicidad, de La cabra mecánica 
  18. @CeciliaMuTo Por ti, de Óscar Chávez
  19. @Trovadora2303 Recuerdas, de Leonel García 
  20. Mayrovles Hoy no quiero cantar, de Leonardo Favio
  21. Flavio Don’t Cry, de Guns n’Roses
  22. Mechas Poval Cuando un amigo se va, de Los amigos de Gines
  23. Viramo My Old Man, de Joni Mitchell
  24. Borgeano Elegía, poema de Miguel Hernández cantado por Joan Manuel Serrat
  25. @cherrera313 Por estar contigo, de José José
  26. @mai_baudouin Cien años, de Pedro Infante 
  27. @vboletta The Wind Beneath My Wings, de Bette Midler
  28. RubénGarcía, Sendero Secretamente, de Enrique Guzmán
  29. Carlo Brigante No me presiones, de Jaime López

La improbable amistad de Jaime López y Camilo Sesto

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Camilo Blanes, conocido como Camilo Sesto, es el colmo de lo cursi, lo meloso. Y por eso me gusta. Seguro influye que me acompañó en varias tardes de enamoramiento adolescente, con aquello de «Me acostumbré a tus besos y a tu piel color de miel, a la espiga de tu cuerpo, a tu risa y a tu ser». Aunque mis entendederas de los 13 o 15 años no me dieran para mucho.

Pues en esta edición de la revista SoHo, dedicada a la música, Jaime López publica un texto sin desperdicio: «A la salud del amigo Sesto». Jaime me es, a partes iguales y desbordadas, querido como persona y admirado como artista: músico fundamental en la historia del rock nacional, antropólogo urbano audaz e inteligente, loco genial (lo digo para los lectores de otros países, porque los mexicanos que necesiten que se los presente, mejor que saquen pasaporte gringo). En el texto de SoHo una vez más se jala las greñas y rompe el molde: reivindica a Camilo Sesto, dice que le encanta, lo defiende, pues, con esa pluma suya tan sonora, de la que tomo un mínimo fragmento: «Quién no cayó en el profundillo albur secundariano, más bien preparatoriano, de los años 70 del siglo pasado que a quematripa disparaban al cautivo incauto los sacrosantos cábulas bluedemoniacos del callejón sin saliva en el formato de una simple trivia que cuestionaba: «¿Quién es la madre de Camilo Sesto?» «Pos Mama Sesta, güey».» Y luego la frase con la que cierra el artículo: «La poesía no se crea ni se destruye, sólo se trastorna».

De veras, recomiendo mucho el texto. Es una pequeña maravilla textual a la salud de esa amistad que no había imaginado posible.

PD Mañana es sábado de Playlist colectivo. Si quieres participar responde aquí la pregunta: ¿qué canción te recuerda a alguien que ya no está contigo?

Probadita de la escandalosa nueva novela de Michel Houellebecq (sin spoiler)

La portada, poderosa de tan austera, me encanta.
La portada, poderosa de tan austera, me encanta.

El tipo me cae mal. Por misógino y misántropo, por posado, porque cena con buenos vinos pero lleva look de clochard-que-vive-bajo-los-puentes. Hace tiempo escribí, a propósito de la película sesudamente llamada El secuestro de Michel Houellebecq (donde se interpreta a sí mismo), que es tan pesado que si en la vida real lo secuestraran, lo regresarían de inmediato. Sin embargo, me gusta su pluma, creo que toca botones necesarios (La posibilidad de una isla me chocó pero le aplaudí muchas cosas). Ahora mismo tengo en las manos su escandalosa nueva novela, publicada por Anagrama. Es la misma que salió a la venta en Francia el mismo día del atentado a Charlie Hebdo y ahora acaba de ser publicada en español, con meses de adelanto sobre el plan original gracias al buen olfato de sus editores. De por sí la pluma de Houellebecq genera curiosidad. A eso se añade el hecho extraliterario de la coyuntura noticiosa, de que es una novela con regusto a versos del Corán y que su autor ha sido acusado de islamofobia. La expectativa está servida. Ahora falta ver los talentos del libro per se.

Sumisión se ubica en un futuro próximo, 2022, cuando el líder de un partido musulmán moderado se convierte en el nuevo presidente galo. El protagonista, François, es un profesor universitario especialista en Huysmans, autor que se convirtió del ateísmo al catolicismo. Alarmado, el académico ve islamizada su vida, la Sorbona convertida en una universidad confesional y enriquecidos a sus colegas que se convierten al culto a Mahoma, de modo que debe tomar decisiones prácticas. No de balde la novela ha sido acusada de promover el alarmismo, en una Europa que no necesita muchas excusas para ello.

La estoy empezando pero ya me encontré esta joyita, que comparto por invitar a su lectura, porque no contiene ningún spoiler y porque da en el clavo de la distancia entre la literatura y otras artes: «Al igual que la literatura, la música puede determinar un cambio radical, una conmoción emocional, una tristeza o un éxtasis absolutos; al igual que la literatura, la pintura puede generar asombro, una nueva mirada ante el mundo. Pero sólo la literatura puede proporcionar esa sensación de contacto con otra mente humana, con la integralidad de esa mente, con sus debilidades y sus grandezas, sus limitaciones, sus miserias, sus obsesiones, sus creencias: con todo cuanto la emociona, interesa, excita o repugna. Sólo la literatura permite entrar en contacto con el espíritu de un muerto […]». Si de veras, el tipo sabe escribir.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

#MiércolesDePoesía Yo está echado a mis pies

Dibujo: M.C. Escher
Dibujo: M.C. Escher

«[…] este instante soy yo, salí de pronto de mí mismo, no tengo nombre ni rostro,

yo está aquí, echado a mis pies, mirándome mirándose mirarme mirado.

 

Fuera, en los jardines que arrasó el verano, una cigarra se ensaña contra la noche.

¿Estoy o estuve aquí?».

-Octavio Paz, «¿No hay salida?», La estación violenta en Obra poética (1935-1988) (Seix Barral)

 

Así recibo este #MiércolesDePoesía, con la certidumbre de ser muchas Julias y la incertidumbre de cuál de todas nace y muere esta mañana. Qué bien que el poeta mexicano expresó tan bien su ser muchos Octavios. Así puedo usar sus versos como muletas.

Crónica de mi visita a un cenote maya en Yucatán

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Foto: Julia Santibáñez. Aspecto desde el exterior. Me imagino lo que habrán sentido los mayas hace miles de años al toparse con un hueco de estos bajo una tierra sequísima.

Cenote Sacamucuy. Predio de la Hacienda Temozón, Municipio Abalá, Península de Yucatán. 9 am.

Estoy metida en agua, queriendo beberme en silencio la belleza descomunal de este lugar y sintiéndome la más torpe al no poder ponerle palabras. Hace tiempo no estaba en un cenote, estas cuevas subterráneas inundadas que los mayas consideraban entradas al inframundo, el auténtico útero de la Tierra. Agradezco la frescura (a estas horas, afuera el calor ya rebasa los 28º centígrados), pero sobre todo estoy emocionada. El agua es transparente y como recién nacida, raíces y lianas de árboles se estiran para beberla, peces pequeños esquivan hojas para buscar comida, golondrinas revolotean en círculos cuidando sus nidos hechos sobre la pared de piedra. Mientras, el sol se cuela entre la vegetación. Ésta es sin duda casa de los dioses, como creían los mayas.

Vine a Sacamucuy como parte del viaje de prensa al que fui invitada, junto con compañeros de otros medios, por la Hacienda Temozón convertida en hotel boutique. El cenote (palabra que parece provenir del maya dzonot,  que significaría ‘cosa honda’) está dentro del predio del hotel y éste es un paseo que se ofrece de cotidiano a los huéspedes. Llegamos aquí luego de 20 minutos de camino en un carro jalado por un burro, tal como se transportaba la gente mientras funcionaba la hacienda henequenera. Al llegar, a orillas del cenote tuvimos una clase de Chi Kung, el arte marcial que más bien parece una danza y que se centra en equilibrar la energía corporal, y luego hicimos una meditación en silencio, rota sólo por el sonido de la caracola de Reto. La experiencia fue guiada por él, un suizo entrañable que llegó a México hace unos 20 años para estudiar chamanismo. Experto en masajes, meditación y terapias alternativas, hoy es el director de spa de las cinco haciendas del grupo. Espiritual, sensible, considera que el cenote es un ser vivo, de modo que al salir del agua le da las gracias por recibirnos.

Además del magnífico paisaje que representan, antiguamente los cenotes eran lugares sagrados también porque en Yucatán no hay agua visible, es decir, no hay ríos ni lagos, sólo estos cuerpos líquidos subterráneos que significan, literalmente, la vida. Será la carga energética del sitio, la meditación que hicimos o el agradecimiento de poder disfrutar un lugar tan bello. No sé, pero siento el corazón a la intemperie.

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Foto: Marco Daniel Guzmán http://www.viajabonito.mx. El suizo-yucateco Reto hace sonar su caracola durante la meditación, junto al agua del cenote.
Fotos: Julia Santibáñez
Foto: Julia Santibáñez. Los árboles se las ingenian para alcanzar el agua y crean estos manojos de lianas y raíces.

Da click para ver el video de la vista general del cenote

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Foto: Julia Santibáñez. Durante siglos, las filtraciones de agua de lluvia a través de la roca han creado estalactitas.

Da click para ver el video de las golondrinas

 

 

#LunesDeMonos Mi maldito teléfono celular

Cartón: Alberto Montt www.dosisdiarias.com
Cartón: Alberto Montt http://www.dosisdiarias.com

Es lunes de nuevo, aunque cueste digerirlo. Antes de entrar en materia pido una disculpa a la comunidad de este blog. La semana pasada estuve de viaje y dos factores se conjugaron para que prácticamente no pudiera postear ni subir fotos ni contestar comentarios ni convocar al #SábadoDeMúsica: uno es la antigüedad de mi teléfono inteligente (en vez de adquirir sabiduría, se ha vuelto irremediablemente idiota conforme pasan los años) y la otra es la mala señal de Internet en el corazón de la Península de Yucatán, donde me encontraba. Entre ayer y hoy, ya de vuelta, he tratado de compensar, poniendo orden en el blog y respondiendo los comentarios atrasados. En estos días subiré entradas adicionales sobre el viaje, que creo resultarán interesantes y apetecibles en más de un sentido, pero mientras va un cartón para animar el inicio de semana.

Es del chileno Alberto Montt, frecuente invitado a este espacio. Claro que me identifico con lo que dice, cómo no. He desarrollado una intensa relación amor-odio con mi teléfono celular. Lo necesito para comunicarme, para postear en el blog y en redes sociales, para tomar fotos, para hablar, pero lo odio porque cuando no me permite hacerlo. Sin querer he mandado todo tipo de errores en mensajes, en tuits, en respuestas a comentarios, un poco por el mínimo espacio para escribir pero sobre todo por el famoso autocorrector que decide por su cuenta. Así, un «como te decía, manda por favor tu respuesta cuanto antes» se convierte gracias a sus artes oscuras en «cómo te decía, mandá por favor tu respuesta cuánto antes». Malditos teclados miniatura y malditos celulares tan necesarios. Como el mío es idiota, seguro no toma represalias por mi exabrupto.

Da click aquí para ir a la entrada La vergüenza de tener un hijo feo, con cartón de Alberto Montt

Crónica de un viaje por Yucatán: lo más bonito que he visto

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Eithel, Brittany, Santiago

Hacienda Temozón, Península de Yucatán. 6 p.m.

Mis compañeros periodistas y yo tenemos una hora libre. Ellos van a nadar, a dormir, no sé qué más. Yo dejo la hacienda-hotel y salgo al pueblo, calles de tierra. Me acuerdo de mi amigo Borgeano. Disfruto como él caminar sin rumbo fijo, sin buscar nada, cediendo a la inercia. Las casas de Temozón son sencillas, los perros callejeros forman parte integral del paisaje, igual que los guajolotes que salen de un corral para picotear la hierba. Mientras me dejo llevar me agobia la presencia de propaganda política de cara a las elecciones del 7 de junio. Además de anuncios de los partidos hay expresiones espontáneas. Expresan el mismo desencanto de millones de mexicanos, aunque con estilo alternativo: «A la mierda kon la politika. Ni PRI ni PAN ni Verde».

A mitad de una calle veo tres niños jugando arriba de un árbol. Cuando paso me miran, curiosos. Les digo «hola» y de inmediato responden con un «hola» y preguntas: ¿Por qué caminas sola? ¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives? Nos ponemos a platicar. Son Eithel, de 11 años, Brittany, de siete (pregunté la correcta ortografía), y Santiago, de cuatro. Les doy curiosidad y me bombardean: ¿Dónde estás durmiendo? ¿Dónde están tus hijos? ¿Cómo es (la ciudad de) México? ¿Tu casa es grande? ¿Es bonita? Respondo como puedo y luego pregunto. Brita (como le llaman) me dice que es prima de Eithel y hermana de Santiago, y que los tres viven en esa casa. La entreveo por la puerta abierta: piso de cemento, hamacas, pintura viejísima en la fachada.

Brita es simpática, habla fuerte. Dice: «me gusta tu bulto». Le agradezco, prevenida de que aquí «bulto» significa «bolso de mano». Pregunta si se lo puede colgar. Me lo quito y se lo doy. Se lo pone, sonríe grande. Me lo regresa. Luego dice que es bonito mi reloj. Quiere agradarme pero en vez de hablar, quisiera oírlos. Cambio la conversación: les pregunto si hablan lengua maya. Los tres niegan, categóricos. Insisto: seguro saben muchas palabras, les pido que me enseñen un poco, que es un idioma precioso. Dicen que no, no saben nada. Los pongo a prueba: hoy en la mañana me enseñaron que «chel» es «güero» y «bosh» significa «moreno». ¿Es verdad? Se ríen. «Sí, eso sí sé», dice Brita, sonrisa desdentada. ¿Cómo se dice perro?, pregunto, aprovechando los tres que pasan a nuestro lado. «Se dice ‘pec'». «Y gato es ‘mish'», añade Eithel, pero no parecen interesados en seguir con el tema. Prefieren saber porqué ando sola, cuántos días voy a estar en Temozón. Contesto y entonces me presumen que conocen la hacienda: Brita fue con su escuela a nadar para el Día del Niño, Eithel ha ido a ver películas con su escuela y con Julio, su amigo e hijo del chef del hotel. Es la mejor prueba de la verdad del programa social de la Fundación Haciendas del Mundo Maya, del que ayer nos hablaron a los medios invitados a este viaje. La Fundación ha propiciado que la mayor parte del personal que trabaja en el hotel sea de la comunidad, además de que ha mejorado el nivel de vida del pueblo con programas de salud, vivienda y becas educativas, incluso al extranjero. Y las mujeres del pueblo han recibido apoyo para formar cooperativas y talleres de artesanas, comercializar sus productos y tener ingresos propios. Los niños del pueblo también ven la hacienda como parte de su realidad cotidiana. No esperaba una confirmación tan de primera mano.

Les pregunto si puedo tomarles una foto. «Sí, aquí arriba del árbol, como changos». Tomo varias y se arrebatan el teléfono para verlas, para verse. Se ríen mucho. Atraída por el alboroto se acerca Karina, amiga de los tres, callada pero sonriente. Quieren que tome más fotos y que yo salga con ellos. Disparo, vuelven a verse y reírse. Está por anochecer y debo regresar al hotel. Mientras me despido, Brita vuelve a la carga: «Me gusta tu blusa, es bonita». «Muchas gracias, pero ¿sabes qué es lo más bonito de todo todo?». Me mira, inquieta. «Cómo te ríen los ojos». Es lo más cierto que he dicho hoy.

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Crónica del primer día bajo el sol de Yucatán

Fotos: Julia Santibáñez Aqui, mecedoras en el hall principal, donde el viento aligera el calor de 35º centígrados promedio en el día.
Fotos: Julia Santibáñez. Aquí, mecedoras en el hall principal, donde el viento aligera el calor de 35º centígrados a las 11 am.

Hacienda Santa Rosa, Península de Yucatán. 11:30 de la noche.

El día estuvo de lo más variado. Lo único constante fue el calor: un promedio de 35 grados centígrados. Empezó con un delicioso huevo en camisa (una gordita de harina rellena de huevo con tomate asado y cebolla morada). Luego hicimos un recorrido por el enorme jardín botánico de la hacienda-hotel con el señor Víctor, un curandero tradicional que nos fue explicando las propiedades curativas de infinidad de plantas y luego nos dio una consulta personal para recetarnos un remedio de herbolaria. A mí me dio una mezcla de tila, mimosa y pata de zopilote para combatir el estrés y el insomnio. Con esos nombres, me encanta la posibilidad de que funcione. Siguió un masaje tradicional tan rico que al terminar le propuse matrimonio a la masajista, una yucateca de nombre Silvia, quien antes de iniciar hizo una oración en lengua maya que se me antojó mágica. No aceptó mi propuesta y tuve que conformarme con imaginarme lo que sería tener a diario sus manos. La comida, explicada por el chef mismo, fue espectacular: crema de queso relleno, pollo relleno de queso crema con hierba chaya, panacotta de leche de coco. Los sabores me sorprenden, no encuentro palabras para describirlos pero me dejan un gusto rico en la boca y la emoción.

En la tarde nos presentaron la Fundación Haciendas del Mundo Maya, programa de desarrollo comunitario sustentable del cual la hacienda forma parte. Carola, directora de la Fundación y argemex apasionada y clara, dice que llevan 12 años trabajando con varias comunidades de la zona para apoyarles en temas de vivienda, salud, educación y generación de ingresos para las mujeres, además de rescate y dignificación de las tradiciones de la comunidad. Como parte del programa (premiado internacionalmente), la Fundación ha ayudado a crear cooperativas de artesanas que trabajan la filigrana, el henequén, el bordado y la urdimbre de hamacas. Vamos a conocer los talleres y platicamos con las mujeres. Es un deleite. Nos cuentan que, hoy, 43 familias del pueblo se sostienen de los talleres, mientras ellas conservan la tradición y tienen una comercializadora que vende sus productos en México y el extranjero. Es una historia que fascinante detrás de un hotel boutique, que aplaudo de corazón. Sin duda, luego de oír sus historias de trabajo y reconocimiento encuentro más hermosas las caras redondas y morenas de estas mujeres, descendientes de los antiguos sabios mayas. Cuánto se merecen estar bien. Me compro unos aretes para apoyar el proyecto pero, sobre todo, para llevarme conmigo una parte de sus historias.
En la noche, cenando unas auténticas delicias de espaldas a una fogata, pienso que esta tierra es un verdadero derroche de cosas buenas.
La vista desde mi cuarto.
La vista desde mi cuarto.
Uno de los ángulos del cuerpo principal de la hacienda.
Uno de los ángulos del cuerpo principal de la hacienda.
Don Víctor pone a secar las curativas hojas de orégano que cultiva en el Jardín botánico de la hacienda.
Doña SIlvia, la masajista que no se quiso casar conmigo, con las hierbas del tratamiento.
Doña SIlvia, la masajista que no se quiso casar conmigo, con las hierbas del tratamiento en el spa.
Crema de chile relleno (espectacular), Pollo a la chaya, Panacotta de manjar blanco (leche de coco)
Crema de chile relleno (espectacular), Pollo a la chaya, Panacotta de manjar blanco (leche de coco)
Artesanas de filigrana de plata de la Fundación Haciendas del Mundo Maya
Artesanas de filigrana de plata de la Fundación Haciendas del Mundo Maya.
Grupo de bordadoras apoyadas por la Fundación; detalle de su trabajo.
Grupo de bordadoras apoyadas por la Fundación; detalle de su trabajo.
Así de hermosa cae la tarde en la Hacienda Santa Rosa.
Así de hermosa cae la tarde en la Hacienda Santa Rosa.
Cena en la terraza de la hacienda (desde la izq.): yo, Rodrigo, chef Néstor, Andrea, Lorena, Elda, Marco Daniel, Arturo, Claudia