«Tu recuerdo me viste»: Freire

Foto: Jaime Ibarra www.ibarraphoto.com
Foto: Jaime Ibarra
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Octavio Paz dijo de ella: «[su escritura es] un continuo volar de imágenes». Esta semana murió en México la poeta y traductora Isabel Freire, nacida en 1934. Yo no la había leído pero ante la noticia busqué textos suyos y encontré un Material de lectura publicado por la UNAM (en el enlace no dice el año de publicación). Así que el #MiércolesDePoesía se atuenda con estos versos de Freire, que se escapan por la ventana.

«no te deseo
te veo
tu imagen sigue
ocupando el silencio junto a mí

no tengo otra manera de moverme
que envuelta en tu mirada
tu recuerdo me viste

el aire que ocupaban tus palabras
resuena en mis oídos
como un tropel de ángeles

mis dedos sonámbulos
se tropiezan contigo
en cada objeto»

Da click aquí para ir a más poemas de Isabel Freire

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Sentar en la misma mesa a Leonardo, Rafael y Caravaggio

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San Jerónimo escribiendo, de Caravaggio, una de las piezas exhibidas en el Cenart

Porque le traía ganas y además porque me la recomendó mi amigo Carlos Herrera, fui a ver la exposición Leonardo, Rafael y Caravaggio, una muestra imposible. Las obras de arte en la era de la reproducción digital, en el Centro Nacional de las Artes (Cenart) de la capital mexicana. La idea es, de por sí, interesantísima: reunir en un mismo punto del espacio y el tiempo obra de esos tres monstruos del arte italiano, de manera que puedes apreciar una junta a la otra La Mona Lisa de Leonardo (que está originalmente en París), La Escuela de Atenas de Rafael (en El Vaticano) y La cabeza de Medusa de Caravaggio (en Florencia).

Me acuerdo cuando fui a ver La última cena de Leonardo, en Milán. Primero, claro, tuve que viajar a esa ciudad del norte de Italia, luego conseguir la cita (se necesitan semanas de antelación), llegar exactamente a la hora. Una vez ahí sólo te dejan estar unos 10 minutos, a distancia considerable y, por supuesto, sin tomar fotos. Luego vas para afuera, que detrás vienen otros. Y lo mismo asomarse a La Mona Lisa en el Louvre de París: verla a la distancia, entre un tumulto de cabezas. Claro, es muy emocionante pero ¿por qué una obra debe ser sólo disfrutable para unos y no para muchos, para los más posibles? ¿Es posible quitarle al arte ese halo de inaccesibilidad sin poner en riesgo piezas irremplazables?

La premisa base de esta exposición de 57 piezas en el Cenart va, justo, en esa línea: si la reproducción digital garantiza no perder nada de una obra en términos de calidad, ¿por qué quedarnos con una sola Mona Lisa? ¿Por qué no hacer diez o 50, idénticas y fieles, y que gente en varios puntos del mundo pueda disfrutarla? Y no sólo de la Gioconda, de todas las obras posibles. Así, lo que hoy está desperdigado por Madrid, Roma, Florencia, Bolonia, Milán, Viena, París, Munich y Washington, aquí se aprecia todo junto, a tamaño natural, igualito al original, además de que te puedes tardar el tiempo que quieras frente a un cuadro y si llegas temprano (fue mi caso) encuentras poca gente. En esos sentidos es mejor disfrutar estas reproducciones perfectas. Además, en la mayor parte de los casos las piezas originales ya no están en su contexto primero sino fueron compradas, donadas o robadas y hoy se exhiben muy lejos de donde fueron creadas. Así, ¿por qué el prurito de que ver las meras originales? ¿No será esnobismo?

La idea de democratizar el arte se planteó de manera más formal a principios del siglo XX, la elaboraron Walter Benjamin y Theodor Adorno, entre otros, y se volvió una realidad imparable con el perfeccionamiento de los métodos de reproducción: se pueden sacar innumerables e intachables copias de una fotografía o una pintura. Me parece que esta muestra es un paso más en esa misma dirección, como sentar a la mesa a esos tres grandes y oírlos hablar (ojalá se replique con otros artistas, incluidos latinoamericanos). En resumen, además de disfrutar las obras me dio gusto que esta idea italiana, de Renato Parascandolo, permita que muchas personas de todos los estratos socioeconómicos puedan acercarse a estas 29 piezas de Caravaggio (incluyendo el soberbio San Jerónimo escribiendo que ilustra esta entrada), 20 de Rafael y 8 de Leonardo (incluyendo La última cena), que las paladeen, se pierdan en ellas, las hagan «suyas» a partir de tomarles una foto. Y también me llevó a releer el excelente ensayo Contra la originalidad, de Jonathan Lethem, publicado por Tumbona Ediciones, que defiende la idea de que todo artista plagia y reformula a otros. Me parece que vale la pena pensar y revisar la excesiva carga social que se le da al concepto original en un mundo que lo es cada vez menos, tanto por la posibilidad de reproducir idéntico un original, como porque se alzan voces que reividican la idea que toda obra de arte abreva de otros. Y qué bueno.

Da click aquí para ir al enlace de la exposición, con una bien montada galería de las piezas que incluye.

Aquí, algunas de mis piezas favoritas de la muestra. Para verlas ampliadas, da click en cada una.

El triunfo de Galatea, de Rafael
El triunfo de Galatea, de Rafael
La última cena, de Leonardo
La última cena, de Leonardo
El Amor victorioso, de Caravaggio
El Amor victorioso, de Caravaggio
La dama del armiño, de Leonardo
La dama del armiño, de Leonardo

 

La felicidad de la barbarie: Fontanarrosa

Cartón: Fontanarrosa
Cartón: Fontanarrosa

Para abrir esta semana infausta en la que hay que regresar al trabajo después de vacaciones, aquí va un cartón «literario». Es de Inodoro Pereyra, personaje del genial argentino Fontanarrosa. Me parece la mejor opción para aceitar este #LunesDeMonos, en el que cómo cuesta salir de la cama para ser productivos y hacer dinero. Yo suscribo el exabrupto de Inodoro.

Nota importante: Por si alguien está de veras hundido en la barbarie y no entiende el chiste: Domingo Faustino Sarmiento, político y pensador argentino del siglo XIX, escribió Facundo o Civilización o barbarie, en el que plantea el conflicto entre la «civilización» y la «barbarie», representadas por los medios urbano y rural respectivamente, y se inclina por la primera.

De cuando una mujer que habla mucho aburre a los hombres

Foto: Paola Izquierdo
Paola Izquierdo

Anoche fui al teatro a ver De príncipes, princesas y otros bichos, escrita y protagonizada por Paola Izquierdo, en el Teatro Virginia Fábregas de la Ciudad de México. Es una sátira en dos tiempos, con dos personajes: una princesa bióloga que persigue un sapo para convertirlo en su propio príncipe azul, y un principito-niño de la calle que cuenta cuentos. Inteligente, bien hecha y mejor actuada, a partir de hacer reír toca cuestiones de género, de injusticia social y derechos humanos, de doble moral y de los estereotipos que tanto nos joden.

En un punto de la obra, la princesa está enfocada en la búsqueda del príncipe que la cuide y le resuelva la vida, como quiere su padre y como le enseñaron a desear los cuentos de hadas, sobre todo porque ya tiene 30. «¿Qué son esas manías de estudiar tanto? Si tú no eres fea, mi hijita», le dice su tía, preocupada porque ya quiere un principito en la familia. Y añade el consejo de que para encontrar pareja mejor no hable mucho, reforzado por una canción con melodía que-remite-a-Disney: «Los hombres no te buscan si les hablas. No creo que los quieras aburrir […] Verás que no logras nada conversando, a menos que los pienses ahuyentar. Sujeta bien tu lengua y triunfarás».

Fui con mi adolescenta a ver la obra y al salir me dijo: «Me hizo reír, está buena pero exageradísima. Hoy ninguna mujer piensa eso, que mejor te calles o que si llegas a los 30 y no te has casado eres un fracaso». Por un lado me llenó de orgullo su certeza, pero por otro me dio ternura. Fantástica inocencia que no conoce esa parte oscura del mundo.

Versos que sin decir mi nombre hablan de mí

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Algunos lugares cargan las baterías internas. Quizá sea el aire más transparente de lo normal, la luz ligera, el paisaje perfecto, quien uno es ahí, las buenas vibras del ambiente. No sé, pero Tepoztlán es para mí ese sitio. Lo descubrí hace apenas un par de años, cuando atravesaba la etapa de mayor dolor emocional de mi vida adulta. Como por azar (aunque nada es estrictamente azaroso) se me ofreció una pequeña casa de fin de semana, con vista a la montaña de piedra. La renté, sin pensarlo mucho: por varios meses desde ahí me aferré a la seguridad inmutable del cerro del Tepozteco, a la certeza de que todo termina bien. Convertí la casita, sencilla a morir, en mi espacio de soledad, de escribir y leer. Fue la cueva austera donde pude lamerme las heridas para seguir avanzando.

Ahora empiezo una nueva etapa del camino a solas y estoy de nuevo aquí, conectando con quien soy, rodeada de libros, de cuadernos de escritura. Me pesa causar dolor a quien tanto amé. Siento nostalgia. Agradezco mucho lo vivido, lo que di y más todavía lo que recibí, pero sé que los ciclos se terminan, que vale más aceptarlo. Y en un libro comprado ayer en estas calles empedradas encuentro versos de Segovia, que sin decir mi nombre hablan de mí: «Cae la tarde flotando en la tibieza/ Como un gran trapo en unas aguas quietas». (Tomás Segovia, «Fin de jornada», Lo inmortal y otros poemas, Ediciones Sin Nombre/ UNAM/ Conaculta).

Darle «Restart» a la vida 

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Las nubes, el sabio Tepozteco, mi cuaderno de poesía sobre las piernas, mi hija dormida con cara de paz y la certeza de que necesito ser congruente conmigo misma me dan fuerza para recomenzar. Aunque no se vea fácil.

Poema portentoso con lugar común

Foto: Agencia N22
Foto: Fernando del Paso (Agencia N22)

Fernando del Paso, el espléndido escritor mexicano, está cumpliendo 80 años el día de hoy. No quiero esperar a que se muera para entonces celebrar su obra, tan necesaria para la literatura en lengua española. Más conocido como novelista (Palinuro de México, José Trigo y Noticias del Imperio son las más notables), también ha ensayado su mano con versos. Así que este #MiércolesDePoesía se viste de gala y lo invita a leer de viva voz uno de sus «Sonetos con lugares comunes».

Da click aquí para oír el soneto en voz de Del Paso

Es tan blanca, tu piel, como la nieve.
La nieve quiere al sol por lo brillante.
Y el sol, que se enamora en un instante,
se acuesta con la nieve y se la bebe.

El sol, aunque es muy grande, no se atreve
a hacerse olvidadizo y arrogante:
se acuerda de su novia fulgurante
y se pone a llorar, y entonces llueve.

Y llueve y llueve y llueve y de repente
la lluvia se hace nieve: esta mañana
que nieva tanto en Londres, y ha nevado

luminosa y nupcial y blancamente
en jirones, tu piel, por mi ventana,
ningún sol, como yo, tan desolado.

Da click aquí para ir a la entrada «¿Cuándo permitimos que México se corrompiera hasta los huesos?»: Del Paso 

 

 

«La vida está colgada de un hilito»: Abad Faciolince

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Desde que supe de que el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince tenía un nuevo libro quise leerlo. Disfruto mucho sus crónicas en SoHo Colombia y hace un par de años leí El olvido que seremos, recuento íntimo sobre el «amor animal» que sentía por su padre, además de terrible crónica del asesinato que se lo arrebató (en su momento escribí esto al respecto). Pues mi queridísimo Andrés Grillo, colombiano a quien me une una amistad entrañable, me regaló La Oculta (Alfaguara), la reciente novela de Abad Faciolince. Acabo de terminarla, qué rica pluma la suya. Narrada a tres voces, las de tres hermanos, cuenta la historia de una familia y su vinculación de generaciones con una finca. Los personajes están entretejidos con la tierra, con su raigambre, su sangre y sus ecos. Y mientras cuentan sus vidas y hablan de La Oculta dejan caer reflexiones que se saborean por largo tiempo, como un caramelo de menta. Aquí van algunas que hago mías porque sí, creo que la vida está colgada de un hilito. Con ellas espero despertar tu apetito de leerla:

«Si estoy solo y camino y no entiendo nada, de mi cabeza brotan versos, como para combatir la soledad verbal». (p. 138)

«Mientras uno espera a que los sueños se cumplan, llega la enfermedad, o un accidente,  y uno se muere. La vida está colgada de un hilito, y en el aire hay tijeras que vuelan con el viento». (p. 141)

«Sentí lo que muchas mujeres han sentido: la atracción por el abismo, por el hombre malévolo y violento pero poderoso, oscuro en sus maldades, inescrupuloso en sus costumbres, implacable, que te protegerá con su poder infinito siempre y cuando seas sumisa como una perra mansa». (p. 251)

«La gloria y la tragedia del amor son tan sencillas. Yo no me explico por qué les dan tantas vueltas los poetas, los psicólogos y los tratadistas, siendo un asunto tan simple, que para mí es así: dos se aman, y sin dejar de amarse (sin dejar de amarse, lo subrayo), poco a poco, casi sin darse cuenta, se desaman, hasta llegar a odiarse. El motivo es tan simple, tan animal y humano al mismo tiempo, tan bajo, tan alto, tan normal, tan triste: el cansancio del sexo, el cansancio, es decir, del sexo con la misma, con el mismo». (p. 301)

El ateo que se fue al cielo

Historieta: Trino
Historieta: Trino

(Da cilck sobre la imagen para ampliarla)

Hace unas semanas les pedí a los seguidores de este blog que me recomendaran a sus humoristas gráficos preferidos, para compartirlos con la comunidad en los lunes «de monos». Tenía tiempo de no revisar el trabajo del mexicano Trino, pero gracias a que Josdamet lo puso sobre la mesa me asomé al blog del ilustrador de Guadalajara y me divertí mucho. Para arrancar la semana aquí va un cartón suyo, a propósito de estos días en los que la religiosidad de unos se desborda y la de otros, que no tenemos, se sienta en la banca a mirar. Según Trino, uno igual puede irse al cielo.

Confesión de domingo

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«Estamos rotos, pero enteros», escribió Mario Benedetti en ese poema hermoso que se llama «Quiero creer que estoy volviendo».

Así mismo. A seguir andando.

La clave exacta de este tejido

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Da click aquí para oír la canción:

 

Natalia Lafourcade, la cantante mexicana de apellido netamente azteca, acaba de lanzar disco: Hasta la raíz. No podía dejar de invitarla a brindar por este fin de semana que ya se asoma, así que aquí va el pegajoso sencillo con el que promociona el nuevo álbum. Sorprendentemente se llama «Hasta la raíz» y tiene esas frases imperdibles que robo para el título de este post: «Pienso que cada instante sobrevivido al caminar/ Y cada segundo de incertidumbre/ Cada momento de no saber/ Son la clave exacta de este tejido/ Que ando cargando bajo la piel». Ay, las incertidumbres y las raíces a las que todos cantamos.

Sigo cruzando ríos
Andando selvas
Amando el sol.
Cada día sigo sacando espinas
De lo profundo del corazón.
En la noche sigo encendiendo sueños
Para limpiar con el humo sagrado cada recuerdo.

Cuando escriba tu nombre
En la arena blanca con fondo azul.
Cuando mire el cielo en la forma cruel de una nube gris
Aparezcas tú.
Una tarde suba una alta loma
Mire el pasado
Sabrás que no te he olvidado.

Yo te llevo dentro, hasta la raíz
Y por más que crezca, vas a estar aquí.
Aunque yo me oculte tras la montaña
Y encuentre un campo lleno de caña
No habrá manera, mi rayo de luna,
Que tú te vayas.

Pienso que cada instante sobrevivido al caminar
Y cada segundo de incertidumbre
Cada momento de no saber
Son la clave exacta de este tejido
Que ando cargando bajo la piel.
Así te protejo.
Aquí sigues dentro.

Escribir, ese oficio poco fotogénico

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Hace una semana presenté mi libro Rabia de vida/ Rabia debida en la librería Rosario Castellanos de la Ciudad de México (da click aquí para ir a la entrada sobre la presentación). Algunas personas que me acompañaron me pidieron las dos cuartillas que leí, una suerte de declaración de principios sobre por qué escribo, por qué invierto horas ensayando poemas si es un trabajo ocioso, en el que «nada pasa». Aquí están, por si alguien ocupa.

PD El texto que leyó Eduardo Casar, poeta cirujano (por lo preciso, no pos sangriento) y malabarista de palabras, fue realmente espléndido y es el que realmente merecería ser compartido, ni duda cabe. No lo hago porque se publicará próximamente.

PRESENTACIÓN RABIA DE VIDA
19 MARZO 2015

«Al presentar un libro de poesía que lleva mi nombre, la primera tentación es narrar cómo nacieron estos poemas, de qué manera surgió cada idea nebulosa que busqué traducir al papel. E inmediatamente aparece una segunda tentación, que es la de ponerme pedante y usar palabras grandes y hablar de la Poesía con mayúscula. Para evitar la solemnidad pero aún así abordar el proceso de escritura de Rabia de vida acudo a este ejemplo que dio la poeta polaca Wyslawa Szymborska y aplica bien: “[En estos días] continuamente se filman películas sobre la vida de grandes inventores o pintores, pero el peor de los casos es el de los poetas. Su trabajo resulta muy poco fotogénico. El poeta permanece sentado a la mesa o acostado en un sofá, con la vista inmóvil, fija en un punto del techo. De vez en cuando escribe siete versos, de los cuales, tras un cuarto de hora, va a quitar uno. Luego pasa una hora en la que no ocurre nada”.

Tal cual. Estos poemas son resultado de un ocio lleno de dudas, inseguridades y también, a veces, un poco de autohumor. Y eso viene bien cuando uno es un irresponsable que pasa los días borroneando versos que no generan ganancia alguna, llenando cuadernos como si no hubiera tantos y tan buenos poemas de las plumas imprescindibles. Entonces, ¿para qué uno más? La respuesta es ordinaria: escribo porque cada día me asomo al mundo, paso unas horas en él y cuando regreso siento la necesidad de plasmar lo que vi, lo que pasó por el filtro de mis emociones y fantasías, ante qué me rebelé (o no me atreví). Es decir, cuando estoy de nuevo sola necesito volcarme en líneas en las que me reconozca. Intento trazar una posible biografía con el alfabeto, crear un idioma propio no porque sea mejor ni más interesante, sino sólo porque refleja el jardín real en el que amanezco a diario y el imaginado en el que me gustaría despertar, la aproximación a las cosas desde mi historia, desde este estómago del que hablo aunque sea feo, pero es mío. Escribo para plasmar las cosas que no sabía que sabía, la experiencia de vida que me es única, y, en consecuencia, que me hace cercana a todos, porque no somos tan distintos. Pero ese intento no es seguro, entraña dificultades. Mientras salgo a buscar mi voz, camino a la orilla del precipicio, un pie a la vez: me enfrento al riesgo del poema fallido, que dice lo que no quiero decir o no dice nada, que roza el lugar común. Así, entre tropezones y vergüenzas, a veces tengo suerte: llego a la otra punta del acantilado con un texto que me satisface.

Y entonces surge el otro deseo necio: que esos versos sean dinámicos, alcen el vuelo, que dialoguen con él o ella para coincidir o cuestionar, para sentir lo mismo que yo o lo contrario. Decía C.S. Lewis que leemos para saber que no estamos solos. Escribo por la misma razón, conectar con otros. Y aquí aparece otra enorme paradoja: éste que parece un ejercicio noble es en realidad una especie de virus tenaz, incurable. Porque hacer poesía no es una profesión en el sentido convencional, pero sí en el de su etimología, como se profesa un credo o una idea: tengo una desesperada devoción por la palabra y por los silencios que la acompañan, por la imagen, el ritmo, la sonoridad. Esa profesión de fe es parte integral de mi vida, quizá aquella con la que soy más consecuente porque aunque no me da de comer (los poetas no viven de sus libros), me alimenta a diario.

Por eso celebrar hoy esta Rabia de vida es querer conectar contigo, lector, a partir de palabras, de poemas fermentados al calor del erotismo que, por inasible, me empuja a escribir. Y, como digo, habiendo publicado estos versos lo que me resta es esperar que alguno de ellos sea espejo en el que de pronto te reflejes, que te revele algo que sabías sin saberlo, que lo hagas tuyo y lo hables con tu voz. Entonces se cerrará el círculo de este oficio que, como decía Szymborska, es tan poco fotogénico, tan ocioso».

Un mar regalado

El novelista, poeta y editor de Artes de México, Alberto Ruy Sánchez, es figura central del universo cultural mexicano. Además, es un hombre encantador y me da el privilegio de considerarlo mi amigo. Pues hace cosa de un mes, conversando con él de poesía en su casa, tuvo la amabilidad de «presentarme» a la poeta Ana Belén López: me regaló Del barandal, libro delicioso que López publicó en 2001. Dentro venía este pequeño mar, frágil y poderoso al mismo tiempo, que llena de ecos el #MiércolesDePoesía.

«Dibuja una letra

la borra el mar

dibuja otra letra

la vuelve a borrar el mar

borra el mar

aparecen las letras

borra las letras

sólo se queda solo el mar».

-Ana Belén López, Del barandal (Ediciones Sin Nombre)

#MuseumWeek: me sumo al primer evento mundial de cultura en Twitter

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Desde ayer lunes y hasta el domingo 29 de marzo, 2207 museos de +60 países se reunirán en Twitter. Durante siete días compartirán contenido alrededor de siete hashtags (uno diferente cada día) y al final se hará una cápsula del tiempo con todos los tweets, la cual será asegurada hasta 2035 como testimonio de lo que era la cultura en 2015. Además se producirá una pieza de arte digital basada en los tweets publicados, que será expuesta en la Cité de l’Architecture et du Patrimoine, en París.

La iniciativa, originalmente francesa y lanzada en 2014, cuenta este año entre sus participantes internacionales al Louvre y Musée d’Orsay (FR), Moma (EUA), British Museum y Tate Gallery (Reino Unido), Museo del Prado y Museo Reina Sofía (España), Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Argentina), Museo Nacional (Colombia) y Tokyo National Museum (Japón). Mientras, algunos de los 48 participantes mexicanos son: Museo de Arte Moderno, Museo Franz Mayer, Museo Frida Kahlo, Museo Anahuacalli, Museo Dolores Olmedo, MUNAL, MUAC, Museo de Arte Carrillo Gil, Museo del Palacio de Bellas Artes, Museo Textil de Oaxaca, Ex Teresa Arte Actual, Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, Museo Soumaya, Fundación Jumex Arte Contemporáneo, Papalote Museo del Niño y Antiguo Colegio de San Ildefonso.

La idea es que cada día, museos y público en general compartan contenidos en torno a estos hashtags/ temas:

Lunes 23 #secretsMW Aspectos poco conocidos de los museos, sus secretos, lo que sucede tras bambalinas.

Martes 24 #souvenirsMW Fotos de libros, tazas, imanes, postales, programas, posters, momentos.

Miércoles 25 #architectureMW Historia del edificio, jardines, alrededores de cada museo.

Jueves 26 #inspirationMW Creaciones de los participantes, su propia obra «digna» de ser exhibida en un museo.

Viernes 27 #familyMW Programas de visita de cada museo, audioguías, contenido online, talleres, juegos.

Sábado 28 #favMW Favoritos enl público de cada museo: una pieza, una colección, un espacio, una exposición.

Domingo 29 #poseMW Los museos como el telón de fondo de fotos grupales, selfies, memes.

Me parece espléndida la idea de usar Twitter para difundir cultura, jugar, compartir experiencias en torno al arte y la historia, desacralizar los museos, de modo que desde aquí me sumo a la iniciativa. Si también quieres unirte, hazlo:

1. Usa, sigue y difunde el hashtag #MuseumWeek

2. Sigue la cuenta de Twitter @MuseumWeek

3. Para más información entra a www.MuseumWeek2015.org

Cómo nació la primera Mac

Dibujo: Daniel Paz www.danielpaz.com.ar
Dibujo: Daniel Paz http://www.danielpaz.com.ar

Hace unos días pedí en este espacio recomendaciones de caricaturistas y humoristas gráficos, tema que me encanta. Mi querido Borgeano, maestro en muchas cosas, me «presentó» al argentino Daniel Paz. Aquí un cartón suyo con ángulo crítico que aplaudo. Aunque me gustan mucho los productos Mac, asumo que el discurso mercadológico y de pertenencia es quizá más relevante que la propia diferencia de producto, como aprendió el tatarabuelo de Steve Jobs.

Cinco razones por las que la poesía es necesaria hoy

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Hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía. Desde hace 16 años, la Conferencia General de la UNESCO proclamó el 21 de marzo, equinoccio de primavera, como la fecha para celebrar esa «manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la manera en que usamos las palabras y las cosas, y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad». Lo suscribo y aprovecho la excusa para compartir las cinco razones por las que la considero artículo de primera necesidad para mí:

1. Enciende las palabras cotidianas, las convierte en una revelación:

«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía». -Vicente Huidobro, «Prefacio», Altazor (REI)

2. Reconcilia los opuestos en este mundo hiperpolarizado, que asegura que sólo existe una cosa o la otra, nunca una cosa y la otra:

«Cada imagen —o cada poema hecho de imágenes— contiene muchos significados contrarios o dispares, a los que abarca o reconcilia sin suprimirlos. Así, San Juan habla de la ‘música callada’ […] Esto es, somete a unidad la pluralidad de lo real». -Octavio Paz, «La imagen», El arco y la lira (FCE)

3. Evita que muera la sorpresa al mirar lo cotidiano con ojos frescos, aunque lo contemple por centésima vez:

«[El poeta] escribe poemas que son como petrificaciones de ese extrañamiento, lo que el poeta ve o siente en lugar de, o al lado de, o por debajo de, o en contra de, remitiendo este de a lo que los demás ven tal como creen que es, sin desplazamiento ni crítica interna. Dudo de que exista un solo gran poema que no haya nacido de esa extrañeza o que no la traduzca […]». -Julio Cortázar, «Del sentimiento de no estar del todo», La vuelta al día en ochenta mundos (Editorial RM)

4. Mantiene viva la intención de nombrar, que nos hace humanos:

«[…] poeta es aquel hombre
que, como el rojo Adán del Paraíso,
impone a cada cosa su preciso
y verdadero y no sabido nombre»
-Jorge Luis Borges, «La Luna», El hacedor (DeBolsillo)

5. Congela el tiempo, deseo milenario que en el poema ocurre a diario:

«El deseo secreto de la poesía es detener el tiempo. El poeta quiere recuperar un rostro, un estado de ánimo, una nube en un cielo, un árbol al viento, y tomar una especie de fotografía mental de ese momento en el que como lector uno se reconoce a sí mismo. Los poemas son fotografías de otras gentes en las que nos reconocemos». -Charles Simic, El flautista en el pozo (Cal y Arena)

Noche de poesía

En la mesa de presentación, desde la izquierda: Josefina Larragoiti, yo, Eduardo Casar Fotos: Fernanda Santibáñez Maldonado (alias, mi guapa sobrina)
En la mesa de presentación, desde la izquierda: Josefina Larragoiti, yo, Eduardo Casar
Fotos: Fernanda Santibáñez Maldonado (alias, mi guapa sobrina)

Pues qué digo, estoy feliz. La presentación, anoche, de mi libro de poesía Rabia de vida/ Rabia debida (Editorial Resistencia) fue todo lo rica que quería. Y mucho más.

El poeta Eduardo Casar leyó un texto espléndido, puntual y al mismo tiempo ameno, que me hizo preguntarme si de veras yo escribí esos versos que lo entusiasmaron tanto. Después guió una conversación en la que platicamos sobre el proceso creativo, el binomio disciplina-inspiración, las preferencias al escribir. Siguió la lectura de mi propio texto de presentación y al final ambos leímos algunos poemas del libro, para luego dar oportunidad a las preguntas del público, conducidas por Josefina Larragoiti, directora de la editorial. Cerramos brindando con mezcal y vino, firmando libros, celebrando una noche redonda en la que el auditorio de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica estuvo casi lleno. Casar, que tiene 10 libros solamente de poesía (más varios de otros géneros), me decía temprano: «Una presentación de poesía ya es buena si tiene 30 personas». Los hados se confabularon para que casi se triplicara esa cifra. Hubo familia, amigos antiguos y nuevos, lectores, tuiteros, seguidores de este blog y gente de prensa, más los muchos queridos amigos y seguidores que no pudieron acompañarme en presencia, pero sí en corazón. Todos reunidos en torno a un oficio tan poco fotogénico como la poesía es para echar las campanas al vuelo.

Oyendo una pregunta del público
Oyendo una pregunta del público
Vista general del auditorio
Vista general del auditorio
Mi cara lo dice todo
Mi cara lo dice todo
No se ve mi felicidad pero se la pueden imaginar
Firma de libros, ya en la librería. No se ve mi felicidad pero se la pueden imaginar.
Firme y firme
Rabia de vida flotaba en el ambiente.
Hubo mezcal y vino poéticos.
Hubo mezcal y vino poéticos.
Con la queridísima Crissanta, creadora de Salto al Reverso
Con la queridísima Crissanta, creadora de Salto al Reverso
Lector urgido de leer
Lector rabioso de leer

Lo que se siente presentar un libro

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Tengo un hormiguero en el vientre, coctel de emoción y expectativa por la presentación de mi libro Rabia de vida esta noche. Hay que ponerse ropa bonita, peinarse bien, aclararse la garganta. No tengo idea si llegará gente a ese inmenso auditorio o si los presentadores hablaremos a las bancas. Las dos cuartillas que leeré estaban casi listas, pero tuve a bien despedazarlas y empezar de nuevo. Espero terminar a tiempo algo que me deje conforme.

Es irónico, pero me siento más cómoda en el trabajo de creación, callado, a solas, en mi sillón y con la computadora sobre las piernas, como un potro al que hay que domar.

Mañana, mis poemas en sociedad

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Llega otro #MiércolesDePoesía y uno especial para mí, porque justo mañana presento en sociedad mi libro de poesía erótica Rabia de vida/ Rabia debida. La cita es a las 7:30 p.m. en el auditorio de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, en la Colonia Condesa, Ciudad de México. Lo presentará Eduardo Casar, riquísimo poeta, narrador y conductor del programa de TV de Canal 22, La Dichosa Palabra. Toda la comunidad del blog está invitada, la intención es pasar un buen rato entre versos. Ojalá me puedan acompañar.

En ese contexto, aquí va un poema del libro. Por cierto que es uno de mis favoritos por cómo plantea la sugerencia del deseo y por el suspenso que deja entre los dedos.

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Tapiz oaxaqueño con sonidos y sabores

Fila superioro: collar diseñado por el artista Francisco Toledo; detalle del mareo barroco de la iglesia de Santo Domingo; marimba nocturna en la plaza central; fila media: mujeres vendiendo chapulines asados en el mercado de la ciudad; vista panorámica del valle de Oaxaca; fila inferior: aretes antiguos del Istmo de Tehuantepec, al sureste del estado; plato oaxaqueño compuesto por guacamole (especie de salsa hecha de aguacate/palta y chile), tamal de mole con pollo, mezcal que se acompaña de gajos de naranja y sal de gusano de maguey; doña Josefina, Rosita y doña Hermelinda, tres generaciones de mujeres de Teotitlán del Valle, dedicadas al arte de hilar tapetes de lana

Recién llegada del estado de Oaxaca, al sur de México, traigo los ojos llenos de paisajes, el cuerpo impregnado de sabores y olores. Es difícil encontrar palabras para hablar de la riqueza artística y gastronómica de esta tierra, sus tradiciones de siglos, el sincretismo de fuerte sabor indígena (sobre todo zapoteco y mixteco), presencia mestiza y también una creciente población extranjera fascinada por sus aires y su gente. La imagen que más se acerca es la de un tapiz, como éste que intenté hacer porque me parece más justo dejar hablar a las fotos, que espero reflejen en algo la locura deliciosa de pasear por ese suelo. Aquí, la breve explicación del tapiz superior.

Fila superior: collar diseñado por el artista istmeño Francisco Toledo; detalle del mareo barroco de la iglesia de Santo Domingo; marimba nocturna en la plaza central.

Fila media: mujeres vendiendo chapulines en el mercado de la ciudad; vista panorámica del valle de Oaxaca desde la zona arqueológica de Dainzú.

Fila inferior: aretes antiguos del Istmo de Tehuantepec, al sureste del estado; plato oaxaqueño compuesto por guacamole y chapulines fritos, tamal de mole con pollo, mezcal que se bebe acompañado de gajos de naranja y sal de gusano de maguey; doña Josefina, Rosita y doña Hermelinda, tres generaciones de mujeres de Teotitlán del Valle, dedicadas al arte de hilar tapetes de lana.

Y aquí, la del tapiz de abajo.

Fila superior: una de las cientos de cactáceas de la zona; familiares y amigos de un difunto van a visitar su tumba a los nueve días de su muerte, para llevarle flores, brindar y comer «con él»; descomunal muñeca tehuana que anuncia una tienda.

Fila media: tapetes de lana en Teotitlán del Valle; tienda de artesanías donde los molinillos de chocolate vencen la gravedad; cruz hecha con «milagritos» que se le ponen a los santos para agradecer sus favores.

Fila inferior: vista desde San Agustín Etla.

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42 kilómetros en bici por la Oaxaca más entrañable 

Vista del valle de Oaxaca desde Dainzú
Vista del valle de Oaxaca desde Dainzú

Recorrer tal distancia por pueblos y brechas de Oaxaca se dice fácil. Hoy hice ese trayecto y sin decir que estuvo de muerte, sí reconozco que fue pesado, pero la experiencia lo valió por completo. Así lo viví.

Guiados por Pablo, amable y emprendedor oaxaqueño que ha encontrado en las bicicletas una forma de ganar dinero y además promover la cultura local, los turistas que contratamos el tour salimos del pueblo San Jerónimo Tlacochahuaya, a unos 20 minutos de la capital. Éramos Danielle y Yogun, pareja de holandeses, quien más me quiere y yo, acompañados también por Ellen, holandesa que se volvió loca por Oaxaca (y por un oaxaqueño) y vive aquí hace años. La cita fue a las 8:30 am. Primero hicimos una media hora de camino a la zona arqueológica de Dainzú, pequeña pero con una vista impresionante del valle. Luego pedaleamos hora y media por el campo, hasta el pueblo Teotitlán del Valle, famoso por sus tapetes de lana. Ahí nos recibió en su casa la señora Josefina, quien nos dio de desayunar memelas (tortillas recién hechas en comal de leña, con queso, frijoles, lechuga, grasa de cerdo y salsa) y quesadillas de quesillo con epazote, más pan del pueblo acompañado de atole (bebida caliente hecha de maíz). Delicioso de verdad, además de vigorizante.

Después doña Josefina, en un español impecable aunque su lengua es el zapoteco, nos mostró junto con su mamá, doña Hermelinda, el largo proceso de hacer tapetes de lana, negocio de la familia. Limpian la lana, la lavan, la cardan y la hacen hilo, mismo que luego pintan con tintes naturales obtenidos de insectos (grana cochinilla), frutos fermentados (granada y zapote negro), flores (cempasúchitl) y semillas (nueces fermentadas). Toda una clase de química intuitiva aplicada a los textiles. Increíble la creatividad y el duro trabajo que implica. Y luego don Porfirio, esposo de Josefina, nos enseñó cómo tejen los tapetes en el telar, en un proceso en el que para hacer un tapete mediano puede invertir dos semanas. Y todo ello para recibir unos 600 pesos (48 dólares americanos). Tremenda lección de humildad para los turistas que al ver artesanía de inmediato sentimos la tentación de regatear. Ahí compramos tapetes, morrales, mantas de lana. Luego retomamos las bicis, bajo un sol tremendo, y otras dos horas en bici nos llevaron a Tlacolula, donde visitamos el mercado local, con su caos fantástico de colores y olores. Comimos mangos, queso, chapulines y pan del pueblo, para luego visitar la iglesia barroca, cuya cúpula espectacular recuerda la de Santo Domingo, en la capital. Entonces nos despedimos y regresamos en taxi a la ciudad de Oaxaca al filo de las 3 de la tarde.

Mientras escribo esto, con las piernas cansadas y mucho sol en la piel, sigo fascinada de haber conocido un poco más de este México profundo que no sale en televisión, pero que es el que más orgullo me da. Por gente trabajadora y de ojos limpios como Pablo, Josefina, Hermelinda, Porfirio y sus hijas estoy enamorada de este país.

Doña Josefina prepara las tortillas que comeremos en el desayuno.
Doña Josefina prepara las tortillas que comeremos en el desayuno.
Desayunando en casa de doña Josefina: Oziel, Ellen, Pablo, Yogun, Danielle (y yo, detrás del lente)
Desayunando en casa de doña Josefina: Oziel, Ellen, Pablo, Yogun, Danielle (y yo, detrás del lente)
El menú: memelas hechas al momento y pan dulce del pueblo.
Doña Josefina y su mamá, doña Hermelinda (quien sólo habla zapoteco), emplean la rueca para hacer el hilo de lana.
Doña Josefina muele el insecto grana cochinilla para obtener el tinte rojo, como desde hace siglos en México.

 

Don Porfirio, con sus hilos de muchos colores, nos demuestra cómo usa el telar.
Don Porfirio, con sus hilos de muchos colores, nos demuestra cómo usa el telar.
Puesto de chile de agua en el mercado de Tlacolula
Transporte de mercancías en equilibrio en el mercado de Tlacolula
Una vendedora transporta sus mercancías a la manera tradicional en el mercado de Tlacolula.
Cúpula barroca de la iglesia de Tlacolula
La bellísima cúpula  barroca de la iglesia de Tlacolula recuerda la de Santo Domingo, en la ciudad de Oaxaca.

 

Lila Downs le da un abrazo a José Alfredo

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Da click aquí para oír la canción:

 

En unas horas estaré en Oaxaca, estado mexicano que siempre me pone feliz y nerviosa. Mi raíz por parte de padre y madre es oaxaqueña, aunque entre mis abuelos hay una mezcla de sangres inglesa y estadounidense, lo que explica al menos en parte mis claroscuros.

Para celebrar tanto el viernes como estas ansias que me brincan en el pecho aquí va una canción de mi favorita Lila Downs, artista mexicana cuya carrera lleva el sello de esa tierra y que se ha dedicado a enriquecerla. Es hija de la cantante mixteca Anita Sánchez y del director de arte escocés-americano Allen Downs, y sus canciones son una celebración de lo mexicano, con todas sus contradicciones e influencias. En esta versión norteña de «Vámonos», incluida en Pecados y milagros (2011), Lila le da un abrazo a José Alfredo. Con los ecos de ambos me voy al aeropuerto.

Que no somos
iguales, dice la gente,
que tu vida y mi vida
se van a perder,
que yo soy un canalla
y que tú eres decente,
que dos seres distintos
no se pueden querer.

Pero yo ya te quise
y no te olvido
y morir en tus brazos
es mi ilusión.
Yo no entiendo esas cosas
de las clases sociales.
Sólo sé que me quieres
y que te quiero yo.

Y vámonos, donde nadie nos juzgue,
donde nadie nos diga
que hacemos mal.
Vámonos alejados del mundo
donde no haya justicia
ni leyes ni nada,
nomás nuestro amor.

La codicia que generan unas pantaletas inmensas

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La ley de Herodes es el libro de 11 cuentos que el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia publicó en 1967. Agudo, dotado de humor preciso y nunca gratuito, incluye uno que se titula «What Became of Pampa Hash?», así, en inglés. Narra la aventura de un hombre obsesionado por las pantaletas de una gringa seductora y superlativa, que está de paso por México. De ahí el título anglo.

La Caja de Cerillos Ediciones y Conaculta acaban de publicar una nueva edición del cuento. De 32 páginas y pasta dura, es un botón del delicioso humor de Ibargüengoitia, quien tiene «el muy serio don de hacernos pensar en medio de una carcajada», dice Jorge F. Hernández en el prólogo. Pero además está gráficamente intervenido por Alejandro Magallanes, ese loco creativo de muchas manos, que lo mismo dibuja, ilustra, conceptualiza y crea mundos estéticos.

Aquí, un pequeño fragmento del libro, en el que la gordura de la extensa Pampa Hash cobra dimensiones mitológicas: «Sus dimensiones eran otro inconveniente. Por ejemplo, bastaba dejar dos minutos un brazo bajo su cuerpo, para que se entumeciera. La única imagen histórica que podía ilustrar nuestra relación es la de Sigfrido, que cruzó los siete círculos de fuego, llegó hasta Brunilda, no pudo despertarla, la cargó en brazos, comprendió que era demasiado pesada y tuvo que sacarla arrastrando, como un tapete enrollado».

En serio, el libro es una joya que hay que leer, saborear y acariciar. Y así como el deseo del narrador se dispara por las descomunales panties, también las pantaletas de Magallanes (es decir, las que él dibuja) generan la codicia de tener precisamente esta nueva edición.

 

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

«La campana está llena de viento»: Juarroz

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Me gusta la poesía del argentino Roberto Juarroz. Y me gusta que muchos también la disfruten. Por eso es motivo de doble celebración (digna de este #MiércolesDePoesía) que un sitio en internet ofrezca, gratis, una antología de su obra. Preparada por Sandra Santana y Beatriz San Vicente, incluye poemas desde Poesía vertical (1958) hasta Decimocuarta Poesía vertical (1994). Aquí va, para brindar, un poemita suyo que me encanta por delicado y contundente. Y no, no es una contradicción.

«La campana está llena de viento,
aunque no suene.
El pájaro está lleno de vuelo,
aunque esté quieto.
El cielo está lleno de nubes,
aunque esté solo.
La palabra está llena de voz,
aunque nadie la diga.
Toda cosa está llena de fugas,
aunque no haya caminos.

Todas las cosas huyen
hacia su presencia».

-Roberto Juarroz, «26», Sexta Poesía Vertical

Da click aquí para ir a la antología

#LunesDeHumor Confesión intimista y llamado a proponer humoristas gráficos

 

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Cartón: Tania Camacho http://www.joursdepapier.com

No, no soy cool: toda mi vida, en cualquier circunstancia, he cerrado la puerta cuando voy al baño. Acabo de tener esa epifanía gracias a la historieta de la mexicana Tania Camacho (www.joursdepapier). Ni modo.

Y hablando de humor gráfico, como cada semana comparto en este #LunesDeHumor una caricatura o cartón que aligera el arranque de semana. Mis plumas favoritas son de todos conocidas: Quino, Montt, Maitena, Hernández, Liniers, Jis, Rep, Boligán, BEF, Kemchs, Rayma Suprani. Ahora me pongo el reto de conocer y dar a conocer otros nombres de ese oficio que envidio, así que pido auxilio a la lúcida comunidad de este blog. Por favor recomiéndenme a sus moneros, dibujantes, ilustradores, caricaturistas o historietistas preferidos. Así, entre todos armamos una galería del humor gráfico hispanoamericano. Gracias adelantadas. Y que el lunes sea un poco menos lunes.