El cuerpo, sola patria

Foto: Jaime Ibarra
Foto: Jaime Ibarra

Abren el día estos versos, que se acercan a lo que entre dos obnubila.

«[…] Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,/

bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,/

cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,/

boca del horno donde se hacen las hostias,/

sonrientes labios entreabiertos y atroces,/

nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible/

(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).//

Patria de sangre,/

única tierra que conozco y me conoce,/

única patria en la que creo,/

única puerta al infinito.

-Octavio Paz, «Cuerpo a la vista», Semillas para un himno en Obra poética (Seix Barral)

Cuento en dos palabras

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Por casualidad me topo con esto y me fascina (literalmente). Ese «¿puedes verme?» lleva un cuento al foro de la vida diaria, abre una puerta a otra realidad, todo en dos palabras. Lo voy a hacer, sin duda, y contaré aquí lo que suceda.

PD Ésta es la traducción, por si alguien ocupa: «La próxima vez que un extraño me hable mientras estoy sola, lo miraré extrañada y diré en un susurro: ¿Puedes verme?»

Por qué el mundo necesita a los «raros»

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Los biógrafos de artistas encumbrados suelen construir una imagen sublime de las últimas palabras de aquellos, por ejemplo, el «¡Más luz!» de Goethe o el «Dios ayude a mi pobre alma», atribuido a Allan Poe. Inconforme con esas versiones oficiales, Johannes Richter se dedicó a desmitificar esas imágenes grabadas en mármol. «Detractor de los aforismos de último minuto», desentrañó las estampas torpes o espontáneas de muertos célebres, como el «¡Mierda!» que dicen que dijo Walt Whitman. Así ofreció una imagen más prosaica (y humana) de los iconos del arte, aunque hoy nadie lo recuerda.

Envidio a Richter y su oficio apasionante. ¿Que si existió? Qué más da. Luigi Amara lo trae a la vida en este experimento sobre seres estrambóticos que cuestionaron la uniformidad y a partir de aficiones descabelladas fueron considerados «raros». Los disidentes del universo (Sexto Piso) es un compendio de ensayos irrepetibles que presenta las motivaciones del esposo de mujeres lobo, del poeta que literalmente se alimentaba de libros, de un hacedor de colas y del eunuco más sexualmente activo, entre otros. De intención lúdica y crítica, me deja pensando en la necesidad social de seres tales, que desestabilizan el mundo al iluminarlo desde otro ángulo: el del desafío a la norma. Al desdoblar algunas de las muchas opciones fuera del sistema, el volumen deja un sabor a menta al recordar que sí, que la verdadera heterodoxia es posible.

Cómo se agradece un libro así.

Ocio, indispensable para el poeta: Paz

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«[…] Yo me siento sobre todo un poeta. Eso es lo que yo quiero ser. No sé si lo sea. Lo central para mí es la poesía. Pero al mismo tiempo creo que un poeta que escribe poesía todos los días se expone a escribir muchas tonterías. Hay que dejar la poesía para los mejores momentos. La poesía es como el amor […] es una pasión. ¿Qué puede hacer el poeta cuando no escribe poemas? En primer lugar, no hacer nada: sin ocio no hay poesía». -Octavio Paz, «En el filo del viento», Pequeña crónica de grandes días (FCE)

En efecto, desconfío de quienes a diario crean una obra maestra (el vino, zumo de la uva, no nace de la noche a la mañana). Con permiso, voy a ociear.

El automóvil gris, hoy

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1915. Una banda de ladrones tiene asolada a la Ciudad de México, que acaba de padecer la lucha revolucionaria. Un inspector de policía sigue a los maleantes hasta que los atrapa y los hace «expiar sus crímenes». Basada en estos hechos reales, en 1919 se estrenó en la capital El automóvil gris, película silente más destacada del cine mexicano. Fue, según leo, la primera vez que sucesos inmediatos se vieron en pantalla, con elementos cercanos al documental:

1. los sitios donde se desarrolla la cinta son los mismos donde ocurrieron los eventos;
2. el personaje del inspector Cabrera lo interpretó el mismo Juan Manuel Cabrera;
3. el fusilamiento de los ladrones, filmado por el propio director en 1915, es real.

Ayer vi la película en el Teatro de la Ciudad, en un espectáculo que incluyó la narración de una actriz japonesa, una actriz francesa y un pianista mexicano (si bien de origen interesante, el experimento me pareció desbordado). Ver por primera vez la cinta fue fantástico: la ciudad semivacía, somnolienta, y los capitalinos de sombrero, bastón y faldas largas me resultan muy ajenos. Sin embargo, la historia es dolorosamente cercana: con uniformes militares, los maleantes se dedican a saquear a la población. Ay, el arte con su capacidad de fascinar mientras toca botones que duelen.

S.O.S. tan fashion

Foto: Dan Brady
Foto: Dan Brady

Da click en el enlace para oír la canción

El humor de Kevin Johansen, músico gringo-argentino, es agudo como una espina. Este tema es sobre las llamadas fashion victims, encadenadas a la pasarela perpetua y con la cabeza entre nubes. Está bien logrado y, como siempre en él, incluye su dosis crítica. Vaya para acompañar el precopeo de viernes…

S.O.S. tan fashion, siempre en el molde./
No te querés perder nada y te perdiste de todo./
It’s okay, it’s okay, está bien…./
S.O.S. tan fashion, siempre en buena compañía./
Ni te diste cuenta y te perdiste la mía./
Estas tan in que no encontrás la salida/
Al tedio insoportable que ya es tu vida./
Está bien, está bien, it’s okay….//

S.O.S. tan glam que te sentás de dorapa/
Y con las nuevas tendencias/
Sos más papista que el papa./
Estás tan guau, estás en el tapete/
Y no querés que nadie te baje el copete./
It’s okay, it’s okay, está bien….//

Allá vos, aquí yo.
Cuando quieras yo te espero/
Cuando quieras yo te espero./
Hay mucha gente/
Caminando sola por la ciudad./
Nadie los mira/
Pero vos y yo sabemos que están./
Por qué te cuesta tanto ver que sos uno más… […]

Nota lingüística: El «te sentás de dorapa» me dicen que es «parado» en lunfardo. Aventuro una intepretación: te sientas parado por no relajarte jamás.

Inquietantes preguntas de cama

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Ilustración: Julia Suits

Entre sábanas, cuando la piel está delgada, los amantes plantean preguntas que hacen eco en las entrañas. Ahí está la clásica «tú y yo, ¿qué somos?», la cual suele activar las defensas en anuncio de guerra, o el «¿me quieres?», que más valdría no formular porque a priori se sabe la respuesta. Las del cartón resumen muchos cuestionamientos de cama, es decir que concentran buen parte de la historia sexual humana: «¿esto es el principio de algo, el fin de algo o el algo en sí mismo?».

Que cada quien se las plantee y se las conteste. Aquí va mi respuesta: es una parte del gran algo que tengo con él.

Semen en unos versos

Foto: David Brinckman
Foto: David Brinckman

Eduardo Lizalde, escritor mexicano, está recibiendo en Granada el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca. Lo celebro (mucho) porque los versos siempre son motivo de fiesta y porque Lizalde es uno de los muy grandes. Aquí un breve poema suyo. Conozco pocos textos que se refieran al semen con todas sus letras y aún menos que eviten el mal gusto, la obviedad o la chabacanería. Esta joyita ilumina la mañana:

Me guardo para ti./

Acudes un instante./

No hay tiempo. Te vigilan./

Tiro al papelero estas diez horas/

de vida estéril/

y otra carga de semen amoroso/

se avinagra, con sangre y con dolor,/

al fondo de mi cuerpo.

-Eduardo Lizalde, Tabernarios y eróticos, en Nueva memoria del tigre. Poesía 1949-1991 (FCE)

Ver al miedo a los ojos

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Traigo esta historia rondando en la cabeza. Quiero entenderla, absorberla. Me parece poderosa para conectar con otros, para recordar que «soy humana y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno», parafraseando a Terencio:

«En India, un hombre quiere liberarse de las emociones negativas: ira, pereza, orgullo y, sobre todo, miedo. Lucha y lucha pero no lo logra. Su maestro lo envía a meditar a una cabaña apartada, donde comienza su práctica. Al llegar la noche, enciende velas y continúa meditando. Cerca de medianoche oye un ruido. Abre los ojos y ve una gran serpiente suspendida del techo, mirándolo. El resto de la noche la observa, congelado de ansiedad. Sólo están él, la serpiente y su miedo.

Antes del amanecer se apaga la última vela y él empieza a llorar, no de miedo sino de ternura. Siente la fragilidad de todos los seres humanos. Entonces acepta, de corazón, que es iracundo, que se resiste y lucha, que tiene miedo. También reconoce que es un ser precioso más allá de toda medida: sabio y tonto, rico y pobre, insondable. Está tan agradecido que se levanta en la oscuridad, camina hacia la serpiente y le hace una reverencia. Luego se acuesta y se queda dormido. Al despertar, la serpiente ya no está.

Siempre queremos disminuir el miedo, edulcorarlo, distraernos. Nadie nos dice que nos acerquemos, nos familiaricemos con él, porque encierra las verdades más profundas». -Pema Chödrön, Cuando todo se derrumba (Gaia Ediciones)

Chau, mundo

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«Los lectores son viajeros, circulan sobre las tierras de otra gente, nómadas que cazan furtivamente en los campos que no han escrito». -Michel de Certeau

Asimismito. Me voy a Tepoztlán, a perderme entre las páginas de varios libros, a seducir palabras, a dar la vuelta al mundo sin salir de casa, a llenarme la cabeza de ecos y perfumes. En mi vocabulario  personal eso se llama felicidá.

El azar juega con los amantes

Foto: Lee Friedlander
Foto: Lee Friedlander

Hoy se cumplen dos años de la muerte de la poeta polaca Wislawa Szymborska. Vale recordarla con este texto impecable, que descubre la red de azares en la que todos caemos:

«Amor a primera vista»

Ambos están convencidos/
de que los ha unido un sentimiento repentino./
Es hermosa esa seguridad,/
pero la inseguridad es más hermosa.//

Imaginan que como antes no se conocían/
no había sucedido nada entre ellos./
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos/
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?//

Me gustaría preguntarles/
si no recuerdan/
-quizá un encuentro frente a frente/
alguna vez en una puerta giratoria,/
o algún “lo siento”/
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono-,/
pero conozco su respuesta./
No recuerdan.//

Se sorprenderían/
de saber que ya hace mucho tiempo/
que la casualidad juega con ellos […]//

Hubo picaportes y timbres/
en los que un tacto/
se sobrepuso a otro tacto./
Maletas, una junto a otra, en una consigna./
Quizá una cierta noche el mismo sueño/
desaparecido inmediatamente después de despertar.//

Todo principio/
no es más que una continuación,/
y el libro de los acontecimientos/
se encuentra siempre abierto a la mitad.

-Wislawa Szymborska, «Amor a primera vista», versión de Gerardo Beltrán y Abel Murcia

Enlace al poema completo: http://goo.gl/UNgtgg

Qué fría es la cera de un beso de nadie

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Da click en el enlace para oír la canción

Viernes = música. Con este tema del poeta que canta, Luis Eduardo Aute, inauguro el fin de semana de puente, en el que la distancia pesa más que otras veces…
«[…] Las noches te acercan/
y enredas el aire,/
mis labios se secan/
e intento besarte.//

Qué fría es la cera/
de un beso de nadie/
y nada más, y nada más,/
apenas nada más./
Las horas de piedra/
parecen cansarse/
y el tiempo se peina/
con gesto de amante,/
de alguna manera/
tendré que olvidarte/
y nada más, y nada más,/
apenas nada más».

«De alguna manera»

Inventar(me) de nuevo

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Amo viajar, encontrar nuevos cielos y el riesgo de sabores sin palabras, conversar en lejano, saciarme de novedad. Sobre todo, me gusta el reto de redescubrirme y ver mi sombra en otro huso horario. Suscribo este texto hermoso de Mutis sobre los asombros que depara el mundo:

«Es menester lanzarnos al descubrimiento de nuevas ciudades. Generosas razas nos esperan. Los pigmeos meticulosos. Los grasientos y lampiños indios de la selva, asexuados y blandos como las serpientes de los pantanos. Los habitantes de las más altas mesetas del mundo, asombrados ante el temblor de la nieve. Los débiles habitantes de las heladas extensiones. Los conductores de rebaños. Los que viven en mitad del mar desde hace siglos y que nadie conoce porque siempre viajan en dirección contraria a la nuestra. De ellos depende la última gota de esplendor.

Faltan aún por descubrir importantes sitios de la tierra: los grandes tubos por donde respira el océano, las playas en donde mueren los ríos que van a ninguna parte, los bosques en donde nace la madera de que está hecha la garganta de los grillos, el sitio en donde van a morir las mariposas oscuras de grandes alas lanudas con el color acre de la hierba seca del pecado.

Buscar e inventar de nuevo. Aún queda tiempo. Bien poco, es cierto, pero es menester aprovecharlo». -Álvaro Mutis, «Los viajes», La intacta materia de otros días. Textos selectos de Manuel Mejía Vallejo y Álvaro Mutis (Alfaguara)

Palabra del día: «azar»

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Me gusta su sonoridad y su vivir a caballo entre zar, título del antiguo emperador ruso, y azahar, flor del naranjo, pero lo más fascinante radica en su origen: azar es un arabismo que significa «flores».

Como tantas voces en español que inician con «a», ésta también hunde sus raíces en los ocho siglos de contacto entre la lengua mora y el incipiente castellano. Proviene de az zahr = «dado», que a su vez proviene de zahr = «flor». Esto puede deberse, explican según K. M. Libura y G. López Garza en Sorpresas en palabras (Tecolote), a que los primeros dados tenían el dibujo de una flor en una de sus caras, la que indicaba mala suerte. Como el dado se relacionaba con lo impredecible y casual, la voz adquirió ese significado.

También vive en portugués (azar, con el significado de «mala suerte»), francés (hasard) e inglés (hazard, con el sentido de «peligro»). Sorprendente, la palabrita.

Las crónicas de muchos ojos de Tarifeño

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Ryszard Kapuscinski, que algo sabía del asunto, dijo en Los cínicos no sirven para este oficio: «Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias». Según esta lógica, Extranjero siempre, crónicas nómadas, de Leonardo Tarifeño (El salario del miedo) es un buen libro, escrito por un buen periodista que apunta ser una buena persona.

En contraposición al periodismo aséptico y distante de boletines de prensa, el autor se ensucia las manos mientras se involucra con los protagonistas de sus crónicas ocurridas en varios puntos del planeta, sean un chamán huichol de Real de Catorce, unos presos argentinos devenidos músicos, los cadeneros de un antro defeño, un músico en Mali, una escort seductora en México o hasta Maradona rehabilitado en Cuba. Ese es el subtexto de la cita que abre este post: que el cronista parta de la humildad y la apertura de quien no posee la verdad última. Al leer este volumen, escrito con la rica pluma de Tarifeño y una enorme honestidad por delante, me meto en la piel de los personajes y leo el mundo desde sus muchos ojos. Cómo no disfrutar ese regalo. Supongo que a eso se refiere Kapuscinski cuando habla de que el buen periodista debe ser «buena persona».

La perdurabilidad de Pacheco

Nota: Excelsior 8/mayo/1993
Nota: Excelsior 8/mayo/1993

José Emilio Pacheco murió hoy, en la Ciudad de México. Primero Gelman y ahora, él. Dos poetas de esa talla, desaparecidos en dos semanas. Groseramente mucho.

Tomo de mi librero su poemario Islas a la deriva, con el que lo conocí. Lleva escrito a mano «1992», año en que lo leí por vez primera. Entre sus páginas guardé este recorte de periódico de 1993, en el que respondió a la eterna pregunta «¿para qué sirve la poesía?». Dijo: «Sin ella, el idioma dejaría de fluir y de cambiar, se estancaría, haría borrosas las fronteras entre la realidad y las palabras que son nuestros únicos instrumentos para entenderla y transformarla.» Luego añadió esto, pertinente hoy: «Es poco lo que uno puede hacer en el campo infinito de la poesía. La perdurabilidad no es personal, uno persiste y continúa, no en su nombre pasajero y en su cuerpo mortal, sino en el trabajo de los demás».

Sin duda, Pacheco seguirá vivo no sólo en sus textos, sino también en el trabajo de los cientos de poetas, narradores, ensayistas y traductores que marcó, así como en los lectores que deja huérfanos. Yo, entre ellos.

Lo que le pido a JEP

Foto: Notimex
Foto: Notimex

Me amanezco con la preocupación de que el enorme escritor mexicano José Emilio Pacheco está en el hospital, delicado. En este blog me he declarado lectora constante de ese caballero renacentista, plural y curioso como pocos. Nacido en 1939, es poeta, ensayista, narrador, traductor, docente e investigador, todo de alta escuela. Espero que la hospitalización sólo sea un susto y a través de este poemita suyo le pido de corazón que siga entre nosotros largo tiempo. Lo necesitamos.

Contraelegía

«Mi único tema es lo que ya no está./

Sólo parezco hablar de lo perdido./

Mi punzante estribillo es nunca más./

Y sin embargo amo este cambio perpetuo,/

este variar segundo tras segundo,/

porque sin él lo que llamamos vida/

sería de piedra».

Aquí el link a algunos posts sobre Pacheco:

Su opinión sobre cuál es la palabra más mexicana de todas http://wp.me/p1POGd-2hE

Su visión de la poesía como medicina y su hermoso poema sobre México http://wp.me/p1POGd-2lz

Su traducción de un haikú de Basho http://wp.me/p1POGd-2uW

Estado de mujer

Kurt Van Wagner

Mañana de sábado, afuera hace frío mientras yo leo en la cama (¿para qué es la vida sino para estos momentos?). Me acompaña una extraordinaria compilación de cuento brasileño y tropiezo con este pasaje, quizá políticamente incorrecto, seguramente criticable desde una óptica feminista, pero que puedo suscribir una y mil veces:

«[…] Se percató de que se había construido una escena animal, como si un animal rozara la carne que mimaba, como si un animal se lanzara contra el rostro del otro, un animal fermentando el deseo en la piel de los dos dedos y en la dureza de las uñas del hombre, un animal que quería arder […] Se enteraba de su estado de mujer estando con un hombre, ya no un niño, un hombre realmente, de puños duros, venas salientes, vellos gruesos, como si fuera esa la gran generosidad. […]».

Cíntia Moscovich, «Un hueco y un vacío», en Paula Parisot (compiladora), La invención de la realidad. Antología de cuentos brasileños (Cal y Arena)

Un minuto con 10 escritores

Hernán Lara, Mónica Lavín, Alberto Ruy Sánchez, Xavier Velasco, José Alberto Gudiño, Fernando Vallejo, Jorge Volpi, Homero Aridjis, Ana Clavel, Jaime Mesa
De arriba abajo, de izq. a der.: Hernán Lara Zavala, Mónica Lavín, Alberto Ruy Sánchez, Xavier Velasco, Jorge Alberto Gudiño, Fernando Vallejo, Jorge Volpi, Homero Aridjis, Ana Clavel, Jaime Mesa

Piso 51 de la Torre Mayor, México, D.F.  7 p.m.

Coctel de presentación de las novedades de Grupo Santillana para 2014 y, de paso, celebración por los 50 años de Editorial Alfaguara. Es una fiesta de libros, tan colorida y diversa como sus portadas. Nada más natural, entonces, que ver escritores entre la concurrencia. No lo pensé antes, pero ya aquí aprovecho para lanzar #TuitEntrevistas al estilo de la revista SoHo. Me acerco a 10 de ellos, entre vino y conversa les formulo una sola pregunta desde la cuenta de Twitter de SoHo. Aquí, preguntas y respuestas.

1. Xavier Velasco @XavierVelasc0
P. ¿Qué prefieres: pechos o nalgas?
R. ¡Piernas!

2. Mónica Lavín @mlavinm
P. ¿Cuál es la palabra que más odias?
R. Inmarcesible, por pretenciosa.

3. Homero Aridjis @HomeroAridjis
P. ¿A dónde se van los besos no dados?
R. A la poesía, a la imaginación o a la musa dormida.

4. Alberto Ruy Sánchez @AlbertoRuy
P. ¿A qué alimento se parece un orgasmo?
R. Al pez japonés que vive bajo el agua todo el año, con cuyo hígado se hace foie gras. Es único, de un sabor que nadie conoce.

5. Jaime Mesa @jmesa77
P. ¿Los pechos operados son un deleite o un desengaño?
R. Un total desengaño, un despropósito visual y táctil.

6. Ana Clavel @anaclavel99
P. ¿Qué te indicaría que viene el Apocalipsis?
R. ¿Que no ya llegó? ¿Que no ya estamos ahí?

7. Jorge Alberto Gudiño @latertuliared
P. ¿Veintañeras o cuarentonas?
R. Depende. Con la de 20 necesitas platicar ‘antes de’. Con la de 40, después.

8. Jorge Volpi @jvolpi
P. ¿Cuál es tu placer culpable?
R. Los videojuegos.

9. Hernán Lara Zavala @Hernanlaraz
P. ¿Quién es el antihéroe contemporáneo?
R. Philip Roth, escritor muy sobrevaluado frente a John Updike, por ejemplo. Lo mismo sucede con Martin Amis.

10. Fernando Vallejo @Fer_Vallejo
P. ¿Cómo se festeja el cumpleaños de un libro?
R. Perdón, perdón, pero no contesto preguntas. No vuelvo a contestar una sola hasta que me muera…

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

El bigote infinito de Dalí

Ilustración: Capoerista
Ilustración: Capoerista

«No temas la perfección. Nunca la alcanzarás». Lo dijo Dalí, muerto un día como hoy hace 25 años. Además de artista, loco, genio y mercadólogo de sí mismo, el nacido en Figueras dio en el clavo con esto. ¿Por qué, entonces, seguir afanándome por rozar lo perfecto? Es un dar vueltas sobre el mismo eje, infinito como su bigote…

Los muchos cuerpos del cuerpo

Fotos: Ron Hildebrand
Fotos: Ron Hildebrand

Entre sábanas, un cuerpo se vuelve varios, habla lenguas desconocidas, se agiganta y tornasola. Por eso el sexo produce escalofríos: es un ir a contracorriente del mundo, un asomarse a tierras vírgenes donde crece el misterio. Por eso mismo es sagrado, porque representa nuestra sola posibilidad de rozar lo divino.

«Mis manos/

abren las cortinas de tu ser/

te visten con otra desnudez/

descubren los cuerpos de tu cuerpo/

Mis manos/

inventan otro cuerpo a tu cuerpo»

Octavio Paz, «Palpar», Salamandra, en Obra poética (1935-1988) (Seix Barral)

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Link al sitio del fotógrafo: http://www.hilstudio.com/studio/frames1.html

Traducir el mundo en 50 munditos

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Que alguien me diga que no es un proyecto genial: en un colegio de Pamplona, España, 315 niños de segundo a sexto de primaria eligieron sus 10 palabras favoritas. Luego, los organizadores escogieron las 50 más repetidas y se las dieron a 50 artistas que con ese material debían escribir un cuento, un poema, un listado de frases, un cómic, lo que quisieran; la única condición era incluir cada una de las voces. Con los textos resultantes y una selección de imágenes del fotógrafo Clemente Bernard se armó el libro Imagina cuántas palabras, presentado recientemente en Madrid. Las 50 elegidas fueron: fútbol, amor, jugar, esternocleidomastoideo, balón, ordenador, vacaciones, música, amigos, baloncesto, hámster, amistad, cariño, coche, televisión, naturaleza, colegio, casa, paisaje, flores, juegos, alegría, mamá, sol, arcoiris, papá, bachillerato, corazón, perro, iglú, diversión, azul, libro, dormir, cantar, piscina, gafas, playa, pizza, leer, estuche, bailar, reloj, felicidad, deberes, agua, mar, amor, paz, mariposa, flor.

Es de esas ideas que me pueden dar insomnio mientras la repaso, me entusiasmo con ella,   imagino cómo podría llevarla a cabo… Me parece genial construir mundos a partir del mundito que cada palabra lleva consigo, traducirlo todo al idioma particular de cada una, armar un universo con base en su genealogía y parentela. Entre tanto, aquí las de la lista que yo también hubiera dicho: azul, iglú, libro, mar, además de otras que me hicieron falta: burbuja, nenúfar, inconsútil.

Enlace al blog de Imagina cuántas palabras: http://alturl.com/w5jrf

Alegoría de selvas

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En la espesura, un rumor de presa despierta a la hembra. Dos puntos de luz rasgan la noche, acarician la sombra ágil, las patas quebradizas.

Como marea creciente, ojos y más ojos se multiplican, se delirian hasta ser manada que codicia, pupilas legión, una y muchas, observando desde el hambre de una sola.

Cuán similar es mi apetencia. Bestia incontable que me urge las entrañas.

 

-Julia Santibáñez

Lo que me empuja a escribir

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Mentalmente releo la carta que he repasado tantas veces, la que escribí un 19 de enero de hace 30 años, cuando en el hospital mi papá empezaba la guerra contra lo inevitable.

Era una carta desesperada. Le pedía no morirse, aguantar por mí, no dejarme. Le recordaba lo central que era en mi historia, le suplicaba honrar nuestra complicidad, ofrecía mis fuerzas a cambio de sus heridas. Tres meses después fue derrotado, como todos, y me dejó la vocación de llevar su recuerdo conmigo a todas partes, inquieto habitante de mis días.

Esa carta inauguró mis afanes de escribir para realmente vencer a la muerte, cosa que cada día se anuncia más difícil. Pero no cedo en el intento.

Los últimos versos de Gelman

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Según la revista argentina Ñ, éste es el último poema conocido de Juan Gelman, escrito a fines del año pasado en su casa de la colonia Condesa, en la capital mexicana. Es casi una despedida. Me pregunto qué dirá hoy su esqueleto, tan solo.

Verdad es

«Cada día/

me acerco más a mi esqueleto./

Se está asomando con razón./

Lo metí en buenas y en feas sin/

preguntarle nada,/

él siempre preguntándome, sin ver/

cómo era la dicha o la desdicha,/

sin quejarse, sin/

distancias efímeras de mí./

Ahora que otea casi/

el aire alrededor,/

qué pensará la clavícula rota,/

joya espléndida, rodillas/

que arrastré sobre piedras/

entre perdones falsos, etcétera./

Esqueleto saqueado, pronto/

no estorbará tu vista ninguna/

veleidad./

Aguantarás el universo desnudo.//»

Juan Gelman, La Condesa, México, D.F.

28 de octubre de 2013

Aquí el link a Ñ: http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Juan-Gelman-mo-poema_0_1067293486.html