
Me encuentro este cartón por azar (¿no lo son todas las cosas?) y me fascina la planta que crece en la cabeza del lector. Aunque soy usuaria y disfrutaria de las redes sociales, no me han deparado el placer que he sentido con uno solo de mis libros porque, como lo señala el escritor Alberto Ruy Sánchez, estos me involucran por completo: «Leer ofrece uno de los mayores placeres que puede tener el ser humano, el de comprender. Pero su poder no está sólo en las ideas: consiste en que nos permite comprender con todos los sentidos, con todo el cuerpo» (en 101 aventuras de la lectura, Artes de México/ IBBY).
Sí, leer implica asomarme a la mente de otro(s) y quemarme con su aliento, compromete mis emociones, sacude mis sentidos, estimula mi imaginación. Muy pocos placeres pueden rivalizar con ese abanico de registros.





























