Leer, placer multitonal

Cartón: Emilio Agra
Cartón: Emilio Agra

Me encuentro este cartón por azar (¿no lo son todas las cosas?) y me fascina la planta que crece en la cabeza del lector. Aunque soy usuaria y disfrutaria de las redes sociales, no me han deparado el placer que he sentido con uno solo de mis libros porque, como lo señala el escritor Alberto Ruy Sánchez, estos me involucran por completo: «Leer ofrece uno de los mayores placeres que puede tener el ser humano, el de comprender. Pero su poder no está sólo en las ideas: consiste en que nos permite comprender con todos los sentidos, con todo el cuerpo» (en 101 aventuras de la lectura, Artes de México/ IBBY).

Sí, leer implica asomarme a la mente de otro(s) y quemarme con su aliento, compromete mis emociones, sacude mis sentidos, estimula mi imaginación. Muy pocos placeres pueden rivalizar con ese abanico de registros.

«Habítame, penétrame»

Foto: Jerry Avenaim
Foto: Jerry Avenaim

Ya que es domingo, propongo un culto en el que los fieles repitan este poema de Gelman con ojos entrecerrados. Por lo pronto, empiezo yo misma con el ritual.

Oración

«Habítame, penétrame./
Sea tu sangre una como mi sangre./
Tu boca entre a mi boca./
Tu corazón agrande el mío hasta estallar./
Desgárrame./
Caigas entera en mis entrañas./
Anden tus manos en mis manos./
Tus pies caminen en mis pies, tus pies./
Árdeme, árdeme./
Cólmeme tu dulzura./
Báñeme tu saliva el paladar./
Estés en mí como está la madera en el palito./
Que ya no puedo así, con esta sed/
quemándome.//

Con esta sed quemándome//

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos».

-Juan Gelman

Los peligros de perdonar el aborto

Imagen 3

La Santa Madre Iglesia, Católica, Apostólica y Más-Que-Nunca-Moderna, es amantísima y perdonadorsísima. Sin embargo, ahora sí fue más allá: el varón de Dios, el Cardenal Norberto Rivera, acaba de anunciar que las chilangas culpables del horroroso (el Santo Padre dixit) pecado del aborto podrán ser perdonadas durante la Cuaresma. Es decir que por unos días se revertirá la condena de excomunión que justamente merecen.

Aunque soy mujer, permítaseme una reflexión (perdón). ¿Qué es eso de creer que su cuerpo es «suyo» y pueden decidir sobre él? ¿Acaso las mujeres somos iguales a los hombres? ¿No dice el Génesis que salimos de una costilla? ¿Hay más prueba de nuestra inferioridad? Señor Cardenal: su nobleza es peligrosa. La Santa Iglesia debe seguir controlando, condenando, mandando a la hoguera. Si no, lo siguiente que exigirán esas engreídas, esas hijas de la Gran Pecadora, será tener trabajos similares a los de los hombres (¡¿una Papa?!), ser consideradas sus pares, decidir el número de hijos que engendran y hasta tener sexo (perdón) por mero placer.

Yo que llevo en mi vientre el hijo de un cura, un curito, que me elevo como la Virgen premiada con un Hijo de Dios, digo con celo: el Señor nos guarde.

Amén.

Link a la noticia:

http://www.milenio.com/estados/Arquidiocesis-perdonara-abortistas-Cuaresma-Rivera_0_256774339.html

Fito Páez: para ser músico es buen novelista

Screen shot 2014-03-07 at 12.22.50 PM

Se lanzó en Argentina en junio del año pasado, pero hasta que la conseguí y la leo puedo decir que sí, es una novela con todas sus letras. Habituado a paladear sabores nuevos, hace tiempo el cantante probó suerte con el cine (Vidas cruzadas, 2001). Ahora dice que trabajó tres años en La puta diabla, esta historia salvaje de un artista ídem, Félix Ure, incómodo en el mundo y que se esfuerza por caer en lo más hondo, para luego levantarse.

Aunque Páez dice que el personaje no es su alter ego, mucho de lo que vive parece contarlo el propio Fito, empezando por el recuerdo de la madre muerta (en ambos casos se llama Margarita) y siguiendo por el recuento de una vida desbordada, en la que el personaje se sobrevive a sí mismo. Pero lo que más me atrapó es el retrato de una pasión en la que al mirar al otro no se ve nada. El protagonista se enamora de una mujer que posee una máquina de dañar extremadamente poderosa: «Félix se sacudía encima de ella sin darse un respiro y le decía que la amaba. Ella gemía casi en silencio hasta que escupió un ‘te amo’ mientras le pegaba en la cara con la mano derecha. A Félix eso lo excitaba de una manera ambigua. Había algo salvaje y enfermizo en ella que él no podía dominar ni comprender, y que le producía un exótico placer al cual se entregaba con curiosidad y vergüenza».

Encarcelada por gusto en el dolor, la mujer se empantana y arrastra al fango a quien da la vida por ella: «La primera noche de Félix sin Casimira fue una larga noche que duró diez años entrando y saliendo de bares, cárceles, hospitales, comisarías, loqueros, juzgados y casas de amigos». Por ella (por su ausencia) se mete todas las sustancias que encuentra. Deja la música, el teatro, el cine. Se vuelve un despojo convencido de que «el fin de una ilusión es un trago amargo que bebemos solos en donde nos encuentre la noche». Ese dolor irracional vale el libro entero.

Sin ser extraordinaria, me parece que la novela funciona (no sé si llegue pronto a México). Además, me parece una inteligente estrategia de marketing venderla para ser leída oyendo la canción homónima de Fito (disco El sacrificio), con su “Ya me comiste el hueso/ Es que el amor es eso./ Ya me mordiste el cuello. / Te tengo que matar”. Es decir, en un Storytelling que apela a los sentidos, la historia de Félix y Casimira llega por los ojos y por el oído. (Aquí el tema: 

PD. La edición de Editorial Mansalva está plagada de errores y erratas. Urge más cuidado en la reimpresión.

(Entrada publicada en mi blog Deli(b)rios), del sitio http://www.sohomexico.com/vida-soho/articulo/la-puta-diabla-de-fito-paez-por-julia-santibanez-blog-delibrios/1968)

Dolérseme todo, hoy

Imagen 1

Hace exactamente 30 años, la risa de mi papá se hizo rebanada de aire. Injustamente arrebatado, me dejó el mayor hueco entre los brazos, que a pesar de la pátina del tiempo sigue siendo inabarcable. Estas palabras del poeta Joaquín Vásquez las hago mías porque sí, papá: tengo tantas cosas que decirte, no te imaginas. Entre ellas, que no han terminado de dolérseme los ojos en los que haces falta, las manos que ya no acaricias, las mañanas que se hacen costra porque ya no salimos a caminar. No sabes.

«Porque te encuentro a cada paso/

a cada inmensidad del viento//

En cada gente que me mira como quien sabe pájaro,/

porque acudo a mis raíces/

y te descubro formando parte de mi risa, de mis ojos/

porque la tierra y el pueblo/

y porque duele en el costado/

algo que me entristece hasta el amor/

te platico estas cosas/

compañero».

PD Pido perdón al poeta: originalmente le hablaba a una compañera. Me di la licencia de cambiar el género de su verso final.

Aunque sea de oro se rompe

Imagen 1

Recientemente entrevisté a un arqueólogo mexicano y, al acercarme a través suyo a las culturas prehispánicas, recordé estos versos hallados por los conquistadores. Son del poeta náhuatl Netzahualcóyotl (1402-1472), muerto antes de la llegada de Hernán Cortés a suelo azteca. Su hondura llena de perfumes este #MiércolesDePoesía.

«¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?/

No para siempre en la tierra:/

sólo un poco aquí./

Aunque sea de jade se quiebra,/

aunque sea de oro se rompe,/

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra./

No para siempre en la tierra:/

sólo un poco aquí».

Cortázar de 12 años

Imagen 1

Este breve anécdota la contó a sus alumnos de Berkeley. Al transcribirla me da ternura ese Cronopio pequeño, lector entusiasta y «vividor» de la fantasía, que años más tarde daría a luz un Axolótl: «[…] Una vez le presté una novela a un compañero de clase a quien quería mucho. Debíamos tener doce años y la novela que le presté era una que acababa de leer y me había dejado absolutamente fascinado; una de las novelas menos conocidas de Julio Verne, El secreto de Wilhelm Storitz, en la que Verne planteó por primera vez el tema del hombre invisible luego recogido por H. G. Wells […] me la devolvió diciendo: ‘No la puedo leer. Es demasiado fantástica’, me acuerdo como si me lo estuviera diciendo en este momento […] Allí me di cuenta de lo que me sucedía: desde muy niño lo fantástico no era para mí lo que la gente considera fantástico; para mí era una forma de la realidad que en determinadas circunstancias se podía manifestar, a mí o a otros, a través de un libro o un suceso, pero no era un escándalo dentro de una realidad establecida». -Julio Cortázar, Clases de literatura. Berkeley, 1980 (Alfaguara)

Pues sí, el diferente a los demás puede ser un genio o un idiota, pero el niño no sabe si es uno o el otro. Ahora mismo hay algún enorme escritor en ciernes prestando su libro preferido a un imbécil incapaz de leerlo. Ojalá haya cerca alguien que lo reafirme.

Cuarón es más Cuarón en español

Imagen 3

Anoche, en la ceremonia del Oscar, el mexicano Alfonso Cuarón se llevó el premio al Mejor director por su película Gravity. La cinta recibió otros seis premios, entre ellos el de mejor fotografía, a cargo del también mexicano, Emmanuel Lubezki. Me da mucho gusto, cómo no, que dos nacionales reciban reconocimiento en esas ligas, aunque para ello debieran filmar fuera de este suelo y con presupuestos que en nada se parecen a los que recibe el arte por aquí. Sin embargo, destaco un detalle lingüístico: si bien el discurso de agradecimiento fue en inglés, finalizó en español: «Y esto es gracias a ti, mamá, si he logrado esto es gracias a ti. Te amo». Después, entrevistado por la prensa, reafirmó: «I think in Mexican, I think in chilango…».

En efecto, nació y creció en México, es decir que en realidad él «es» en idioma español, aunque domine el inglés. La lengua materna, en la que uno aprende a reír, a llorar, a nombrar el mundo, se entreteje con la piel y no la abandona. «Un idioma es el universo traducido a ese idioma», dijo el poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre. Nada más cierto. Uno traduce el mundo a su propia lengua y ella suele aflorar en momentos emotivos, como éste. Por eso vale decir: Cuarón es más que nunca Cuarón cuando habla español, lengua de este país y otros, en el que muchos lo celebramos.

Gracias al aire

Imagen 1

Terminan los días regalados por Fortuna, en los brazos de quien más me quiere, con el cerro del Tepozteco como fondo y a cada paso la certidumbre de que si me muero ahora mismo habrá valido la pena. Agradecida hasta con el aire, la plenitud me basta para esta vida y otras dos. Es tanta que a ratos duele.

Fabio Morábito y su pluma (otra vez) nueva

Imagen 1

«[…] Se sacó ella misma los senos, que quedaron fuera del sostén, pesados como dos animales marinos varados en una playa». En línea y media, Fabio Morábito detiene el tiempo de nuevo. Emilio, los chistes y la muerte (Anagrama) es la primera novela del autor nacido en Alejandría y avecindado en México, poseedor de mis afectos desde sus poemas en De lunes todo el año y Caja de herramientas, sus cuentos en La lenta furia y sus ensayos en Los pastores sin ovejas. Lo conocí cuando estudié en la Facultad de Filosofía y Letras, lo he leído mucho pero su pluma me parece nuevecita. Más aún cuando aborda una novela de crecimiento y me parece que es la primera que leo.

El tema es: Emilio, de 12 años, se relaciona con Eurídice, mujer de 40 que acaba de perder a su hijo. Además de la prosa cuidada y sugerente de Morábito, disfruté la novela por su paciencia para desgranar una historia de deseo, de despertar sexual, de adolescencia y adultez, de la dificultad de tocar al otro. Me quedo con esto: «¿Qué importa la edad que se tiene? Todos respiramos el mismo oxígeno y la vida es corta […]». Sí, qué importa.

No estamos lokos (ok, sí)

Para celebrar todo lo celebrable (en especial el viernes) va esta rolita riquísima en música y letra. Es de los españoles de Ketama, grupo responsable de reinventar el flamenco en los años 80 y 90. Me pone de buenas y en tono de fiesta pa’l cuerpo…

«[…] No estamos lokos

que sabemos lo que queremos./

Vive la vida/

igual que si fuera un sueño/

pero que nunca termina/

que se pierde con el tiempo. […]

La noche a mí me seduce/

y embruja mi fantasía./

Y es que la noche me inspira/

y es mi adorada enemiga».

15 segundos para contestar

Imagen 1

Las adivinanzas son de mis juegos de lenguaje favoritos. Pequeñeces de bodegón, se presumen cuando vienen visitas: rompen la respuesta en fragmentos, algunas son ingenuas y otras juegan con el doble sentido (sexual pero no sólo), unas son auténticos haikús. Tienen larga historia en este suelo: en su Historia general de las cosas de la Nueva España, Fray Bernardino de Sahagún cita adivinanzas de los primeros mexicanos, todas precedidas de la frase «qué cosa y cosa», como: «¿Qué cosa y cosa que tiene los cabellos canos hasta el rabo y cría plumas verdes?»: la cebolla.

Aquí van algunas encantadoras. El reto es adivinarlas, pero abajo vienen las respuestas. Éstas son mexicanas, agradecería mucho si alguien añadiera ejemplos de otros países…

1. «Si el enamorado es entendido, aquí va el nombre de la dama y el color de su vestido».

2. «Agua pasa por mi casa/ cate de mi corazón/ el que no me lo adivine/ es un burro cabezón».

3. «Lo duro mete en lo blando/ y lo demás queda colgando».

4. «Tienen picos y no comen/ tienen ojos y no ven/ tienen hojas sin ser plantas/ y cortan, sin ser desdén».

5. «Una señorita muy enseñorada/ pasa por el agua/ y nunca está mojada».

Citadas por Carmen Galindo en El lenguaje se divierte (ISSSTE).

Respuestas: 1. Nombre: Elena, color: morado. 2. Aguacate (fruto llamada «palta» o «avocado» en otros países americanos). 3. Aunque despierte el morbo, la respuesta es blanca: el arete. 4. Las tijeras. 5. La Luna.

Como gata boca arriba

Imagen 1

Hoy, #MiércolesDePoesía, estos versos de la nicaragüense Gioconda Belli ponen en palabras lo que quiero decir.

«Te quiero como gata boca arriba,/
panza arriba te quiero,/
maullando a través de tu mirada,/
de este amor-jaula/
violento,/
lleno de zarpazos/
como una noche de luna/
y dos gatos enamorados/
discutiendo su amor en los tejados,/
amándose a gritos y llantos,/
a maldiciones, lágrimas y sonrisas/
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)// […]

Te quiero como gata agradecida,/
gorda de estar mimada,/
te quiero como gata flaca/
perseguida y llorona,/
te quiero como gata, mi amor,/
como gata, Gioconda,/
como mujer,/
te quiero.//»

Dos minutos que cambian el día

Imagen 1

Da click aquí para oír la grabación; una vez en la página de Descarga Cultura ve hasta abajo de la página y elige «Bellísima».

En poco más de 120 segundos, un poeta le da sentido a 24 horas. Aquí el recién premiado Eduardo Lizalde, con su voz de Júpiter tronante, lee los versos de «Bellísima», ese deleite de poema (es el número 4 del disco). No digo más, por no ponerle basurita a una perla de este tamaño.

El audio pertenece al tesoro invaluable que es la colección Voz Viva de México, de la UNAM, mi alma máter. Juro que me cambie la perspectiva del día.

«Bellísima»

Y si uno de esos ángeles/
me estrechara de pronto sobre su corazón,/
yo sucumbiría ahogado por su existencia/
más poderosa
.//
-Rainer María Rilke

Óigame usted, bellísima,
no soporto su amor.
Míreme, observe de qué modo
su amor daña y destruye.
Si fuera usted un poco menos bella,
si tuviera un defecto en algún sitio,
un dedo mutilado y evidente,
alguna cosa ríspida en la voz,
una pequeña cicatriz junto a esos labios
de fruta en movimiento,
una peca en el alma,
una mala pincelada imperceptible
en la sonrisa…
yo podría tolerarla.
Pero su cruel belleza es implacable,
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aun la mutilación la haría más bella,
como a ciertas estatuas.

Yoga: tres años y contando

Imagen 2

En estos días cumplo tres años de practicar yoga. Mi cuerpo y mi mente lo agradecen a todos los dioses, porque los beneficios recibidos superan los dedos de mis manos. Baste mencionar estos: mis dos hernias lumbares y yo firmamos la paz; a mi rodilla izquierda se le olvidó cómo dolerme; a mis cuarenta-y-tantos soy más flexible de lo que jamás fui. En suma, descubrí el placer de cuidar mi cuerpo, mi única casa. En lo emocional, empecé el proceso de aquietar mi mente.

Para los siguientes tres años, el objetivo es flexibilizar también mi carácter. De verdad, no es poca cosa.

Hoy no me importan los malos

20140223-095915.jpg

Amanezco en Tepoztlán, lugar que se presta a la interioridad como muy pocos. El paisaje (imponente, de pie, de frente y alrededor) permite saborear una calma alejada de todo. Aquí, mi lectura mañanera me trae esta iluminación: «No sé de qué se trata este libro. Sé que lo escribí muy enojado porque los malos siempre ganan. Tal vez todos los libros se escriben sólo porque los malos juegan con ventaja y eso es insoportable». -Álvaro Enrigue, Muerte súbita (Anagrama). Sí, recuerdo que allá afuera capturaron a un capo de la droga (ya surgieron otros 10) y que mi país se desangra (lo postran narcos, militares, imbéciles). Allá los malos juegan con ventaja y sí, es insoportable. Aquí, sigo leyendo una novela que cada vez se pone mejor. Pido perdón por mi egoísmo.

Cortázar y los cuentos de bisontes

Imagen 1

«La narrativa del cuento, tal como se lo imaginó en otros tiempos y tal y como lo leemos y lo escribimos en la actualidad, es tan antigua como la humanidad. Supongo que en la cavernas, las madres y los padres les contaban cuentos a los niños (cuentos de bisontes, probablemente)». -Julio Cortázar, Clases de literatura. Berkeley, 1980 (Alfaguara)

Claro, así habrá sido, porque los seres humanos somos seres de historias, la fantasía nos llena los ojos y nos hace volar sobre una alfombra mágica. Se me ocurre que no existe pueblo sin narrativa, porque la literatura (sean historias de bisontes o «Axolotl», el enorme cuento de Cortázar) nos está entretejida, nos recuerda que en algo trascendemos a los animales: en la imaginación.

Calle 13 y el desquite

Imagen 1

 (Da click en el enlace para oír la canción)

Hace unos días el infaltable René, de Calle 13, presentó su nuevo tema: «El aguante». Con humor lúcido, como siempre toca las fibras más hondas de nuestra realidad latina. Vaya como repudio a la violencia que azota a la gente de a pie de Venezuela y también de México. Sí, aguantamos casi todo pero cuidado: un día llega la revancha.

«[…] Aguantamos ser esclavos por nuestro color de piel.
Aguantamos el capitalismo, el comunismo, el socialismo,
El feudalismo, aguantamos hasta el pendejismo.
Aguantamos al culpable cuando se hace el inocente.
Aguantamos cada año a nuestro pu… presidente.

Por lo que fue y por lo que pudo ser
Por lo que hay, por lo que puede faltar
Por lo que venga y por este instante
Levanta el vaso
¡Y a brindar por el aguante!

[…] Aguantamos muchas guerras, Vietnam, la Guerra Fría
La Guerra de los 100 años, la Guerra de los seis días.
Que aguanten la revancha, venimos al desquite.
Hoy nuestro hígado aguanta lo que la barra invite».

Márai: el escritor que no fue profeta

Imagen 3

Un escritor, solo y deprimido, se da un disparo en el paladar. Se llama Sándor Márai. Es el 21 de febrero de 1989. Avecindado en California, dicen que estaba muy dolido por la muerte de su esposa y su hijo adoptivo. Además, 40 años antes había emigrado a EUA desde Hungría, tras la llegada del régimen comunista. En represalia, su obra fue prohibida en su país y su nombre cayó en el olvido, lo que nunca superó. Claro, no era profeta: no sabía que a pocos meses de su muerte caería el Muro de Berlín. Tampoco imaginaba que 25 años después nadie recuerda el nombre de quien prohibió su obra, pero él sigue aquí, con pasajes de doble fondo como éste:

«Hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso. Le da vergüenza entregarse a otra persona y más aún rendirse a ella porque teme que descubra su secreto… el triste secreto de cada ser humano: que necesita mucha ternura, que no puede vivir sin amor». –La mujer justa (Salamandra)

Ver el mar de cabeza

Imagen 5

Una amiga me manda esta imagen, que me pone a pensar. Plantarme frente a lo habitual de modo diferente, desde un ángulo nuevo, con mirada infantil, como sugiere esta imagen: ¿no es lo que intenta el artista? Picasso dijo haberse tardado toda una vida en aprender a pintar como niño, creo que a eso se refería. Por otro lado, la poesía le da otra cara a las palabras, las desviste y luego les pone ropas de domingo. Para Cortázar, un poema es la «petrificación de un extrañamiento», es decir, la fijación de un instante en el que el mundo apareció bajo otra forma.

Por eso el arte es tan necesario: nos devuelve los ojos frescos, que alguna vez tuvimos.

Escritores captados in fraganti

20140216-094043.jpg

Él vino del Cono Sur cargado de fiesta. Pero no sólo. En su maleta también venía este libro invaluable de Sara Facio (1932), testigo de la historia argentina en años convulsos y autora de la foto favorita de Cortázar.

Publicado por Ediciones La Rivière en 2012, el volumen es exquisito. La piel se pone delgada con el vibrante Buenos Aires de los 60, las imágenes del regreso de Perón (1973) y sus funerales (1974). Pero me detengo en sus retratos de escritores, captados entre 1963 y 1980. Aquí, una probada de cómo su lente captó el alma de muchos grandes, junto con este texto que acompaña la imagen de García Márquez: «Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la prestidigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura. Ambas actividades, en todo caso, conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más». Los autores así captados, in fraganti, se ven tan hondos…

(Nota relacionada: aquí lo que hace tiempo escribí sobre Facio y la foto que le hizo a Cortázar y se volvió preferida del cronopio http://wp.me/p1POGd-294)

Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
Jorge Luis Borges
Jorge Luis Borges
Octavio Paz
Octavio Paz
Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik
Pablo Neruda
Pablo Neruda con Salvador Allende
Carlos Fuentes
Carlos Fuentes

En zona oscura

Foto: German Paraire
Foto: German Paraire

«Él sigue teniendo el poder de invadirme, de anonadarme, de trasplantarme al séptimo cielo y dejarme allí a oscuras». Antonio Gala, La pasión turca (Planeta). Nada que añadir. Escribo desde la penumbra de las 10 de la mañana.

Iluminada por dentro

Imagen 1

Hay visitas que colorean el mundo. Otras, que iluminan la mirada. Unas pocas, que llenan de luz el cuerpo desde dentro. Éstas son las mejores. Anoche recibí una de ellas. Hoy mi piel es refulgente.

Sociedad basada en el sexo

Screen shot 2014-02-13 at 2.00.49 PM

El genoma humano coincide en 98% con el de los bonobos o chimpancés pigmeos. Eso me da igual. Lo que no me da igual es saber que su sociedad gira en torno al sexo: es una forma común de saludo o de pago por comida. Además, los besos de lengua, el coito en la posición del misionero, la masturbación mutua y las frotaciones entre machos son habituales, y si algunos ejemplares tienen una disputa es común que la resuelvan con sexo oral. No es casual que los bonobos sean una de las especies más pacíficas del mundo, según la revista mexicana Conozca Más (enero 2014).

Que Darwin se disculpe: no somos superiores. Evidentemente, los bonobos nos llevan amplia ventaja. Además, ellos no celebran el 14 de febrero.

Cuando cierras un buen libro

Screen shot 2014-02-13 at 9.43.17 AM

Esto tuiteó hoy Liniers, cartonista (y genio) argentino, desde su cuenta @porliniers. El texto que acompañó la tira fue: «Hoy terminé de leer Disecado, de Mario Bellatin». Lo único que yo podría añadir es los nombres de incontables libros con los que me he sentido exactamente así, pero mejor no ensucio su cartón.