#MiércolesDePoesía Cómo se sobrevive al (des)amor

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Dibujo: TwistedBeautifulRaw

Uno intenta sobrevivir y «recuperar la cara que pone», dice en estos versos María Lara, colombiana ganadora de la más reciente edición del Premio Loewe de Poesía.

«Donde podía haber un poema de amor, ya al comienzo del libro, encontramos restos de fuego, vacío, ceniza y todos los vaciados, los negativos que el lenguaje ofrece para dar cabida al hueco, para rodearlo y expresarlo como tal». Así presenta Ida Vitale a María Gómez Lara (Bogotá, 1989), poeta ganadora de la más reciente edición del Premio Loewe a la Creación Joven. Da click aquí para leer la entrada «Poema útil si sabes lo jodido que es amar a alquien». Este año hubo 845 concursantes de 32 países: el reconocimiento al autor menor de 30 años lo recibió María, mientras el chileno Óscar Hahn (1938) se llevó el XXVII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, marca que apuesta por los versos, es decir, «lo que no es moda, ni pasa de moda». Gran idea, que una marca de consumo abra su abanico y abrace la poesía: sale del ámbito meramente comercial y adquiere sustancia, reconocimiento. Da click aquí para leer la nota completa del Premio. Una vez más, el Marketing busca contenidos en el ámbito de las artes y se nutre bien de ellos.

Como siempre estoy a la caza de nuevas voces poéticas, ahora que fui a Colombia compré el libro de María, Contratono, publicado por Visor de Poesía y la Fundación Loewe. He leído varios textos y me quedo con éste: se titula «Mañana». Es el retrato implacable del fin de un amor, de cómo uno no se reconoce cuando estalla en astillas la coherencia que ha conocido cuando estaba con ese otro. Y cómo espera sobrevivir, encontrar de nuevo el Norte. Me encanta, porque aunque no estoy ahí, he estado y doy fe de que es tal cual. Buen #MiércolesDePoesía.

«Mañana»

tendrás tiempo de recuperar la cara que te pones

recogerás del suelo los gestos cordiales buenos días muchas gracias
si fueras tan amable de pasar la sal

y los irás acomodando donde siempre
por favor con mucho gusto déjame ayudarte está pesado hoy los olvidas
sin para dónde correr cargas contigo con tu sombra

se te doblan las rodillas
la espalda se te tuerce

se te escapan las palabras
y es mejor callar cerrar la puerta

ya mañana
aprenderás de nuevo a hablar
tartamudeando primero luego sílabas frases
buenos días muchas gracias qué tal noche
y otra vez
te irás moldeando las facciones con las manos
caminarás casi gateando si fueras tan amable no te apures

lo irás sobreviviendo

hoy puedes ovillarte acurrucarte
hablar sola con él que ya mañana

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Cinco cosas que sólo entiendes si has ido a Colombia

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Estas cinco cosas te van a sonar solamente si has visitado ese país delicioso. 

Acabo de estar en Bogotá, la ciudad a cuya «llovizna inclemente » se refirió García Márquez y que hoy es una urbe vital, intensa, llena de cultura, de arte y moda. Y de colombianos(as), claro, que son su mayor atractivo. Aquí, cinco cosas que únicamente puedes entender si has estado ahí.

  1. Necesitas replantearte las fórmulas de cortesía. El asunto es que mientras en México usamos el usted como un pronombre de distancia y respeto, allá es justo lo contrario: implica cercanía, afecto, complicidad, de modo que los mejores amigos y los novios se tratan de usted. Cosa más linda.

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2. Pagar 100 mil pesos por una comida no es tan grave. El tipo de cambio del peso colombiano es muy desventajoso frente al dólar, de modo que si sacas tu teléfono iPhone y haces la conversión, resulta que esa cantidad estratosférica en realidad corresponde a 33 dólares, más o menos.

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3. «Llover todo el día» puede ser, sí, algo literal. Amanece gris y llueve. Sale el sol. A la una de la tarde llovizna. El sol ya no sale pero la calle se empieza a secar. A las seis llueve de nuevo, por qué no. Y, con suerte, en la noche vuelta a empezar. La primera vez que vine a Colombia le pregunté a un taxista por el clima y lo describió puntualmente: «No se me preocupe. Aquí llueve dos o tres veces… al día».

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4. Sus modismos son geniales, pero a veces no entiendes nada. No cuesta ningún trabajo descifrar «ella tiene suin (swing)»,  «le traigo los fríjoles»  o «se me hizo tarde porque me embrollé«. Pero qué tal cuando alguien dice «¡qué vaina!»,«eso es una verraquera/ me parece bacano» o «amanecí con un tremendo guayabo y tengo que trastear». Respectivamente quieren decir: ¡qué lata!, eso es genial/ buenísimo, amanecí con cruda y tengo que hacer la mudanza.

Captura de pantalla 2015-08-17 a las 20.14.175. El emblemático Andrés Carne de Res, en Chía, es indefinible. Es un restaurante… bueno, pero tiene pista de baile… y además es bar. Ok, todo al mismo tiempo. Mezcla de Disneylandia para adultos y templo kitsch tremendamente disfrutable, es el sitio al que los bogotanos van a rumbear y donde también caen los turistas. Donde celebran las familias con niños, pero también el que escogen los amigotes para una despedida de soltero. Y todos son felices. Sí, es difícil de explicar y sólo si has estado ahí sabes a qué me refiero.

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Reitero lo que escribí hace un tiempo: el riesgo de visitar Colombia es que seguro te quieres quedar en ese suelo de gente entrañable, divertida, que va dejando huellas de sol por donde va.

#LunesDeMonos Chispazo de humor colombiano

Cartón: Picho Y Pucho y Pucheros
Cartón: Picho y Pucho y Pucheros

Una vez más, Bogotá me sedujo sin miramientos. Qué cosa de humor tiene esta gente fantástica.

Además de las arepas, el mojito de lulo y la uchuva (deliciosa fruta, que a la vista parece un tomate cherry), de la fiesta imparable y de su vida intensa, confirmo que lo mejor de la capital colombiana es la risa de su gente. Y no hablo sólo de mis amigos, Andrés y Natalia, que por deformación personal encuentro entrañables, brillantes, gente por la que valdría la pena atravesar el océano, sino del bogotano en general. La mesera del bar, por ejemplo, con su meneo distraído. O Camilo Fidel, el graffitero bacano (localismo para referirse a alguien bueno, valioso), que no perdió las anécdotas entre el aguerrido tráfico bogotano. O el grupo de chicos que se llenaban la boca de carcajadas en el emblemático restaurante-bar Andrés Carne de Res y a la menor provocación comenzaron a bailar, para ya no dar tregua a la comida, el alcohol y la rumba. Y es que ese rasgo tan de aquí me fascina. No se me olvida cómo durante el pasado Mundial de Futbol me reuní en el D.F. con amigos de Medellín para ver el partido Colombia-Brasil, que terminó con el triunfo carioca. Mucha decepción, mucha decepción, pero a los cinco minutos alguien puso vallenatos, entre todos movieron las mesas y acabaron haciendo lo que mejor saben hacer: bailar, reírse, disfrutar. Lo hacen tan sin esfuerzo que no hay forma de evitar el contagio.

Para celebrar el buen humor colombiano, aquí va un cartón de Picho y Pucho y Pucheros, publicado en la edición de agosto de la revista colombiana SoHo o, lo que es lo mismo, la madre de todas las revistas #PerdonenElExabrupto. Buen #LunesDeMonos.

#SábadoDeMúsica Mi cover favorito

Dibujo: M. C. Escher
Dibujo: M. C. Escher

Pues sí, resulta que de nuevo es #SábadoDeMúsica. Y esta vez agradezco a Carlos Herrera @cherrera313 por proponer el tema de la Playlist de hoy: el cover que más disfruto, es decir, la reinvención de una cosa en otra. Estuvo difícil elegir mi canción pero al final decidí quedarme con ésta: Summertime, original de George Gershwin e interpretada por Janis Joplin. No tiene pierde el color que le añade a una canción de por sí fantástica. Más abajo van las propuestas a través de mi Twitter @danioska. Si quieres añadir tu propuesta ponla en los comentarios y la incorporo. Si quieres oír otras Playlists que hemos armado en conjunto, ve hasta la parte de abajo y da click en la que quieras.

Mil gracias por participar. Buen sábado (lo que es, en realidad, una redundancia). Yo me voy a rumbear por las calles de Bogotá, Colombia… =)

  1. @LaLore04  I’m Gonna Be, de Jay James (original de The Proclaimers)
  2. @mrcortazar Across The Universe, de Fiona Apple (original de The Beatles)
  3. @RolonPicudo Sorry, de Garou (original de Madonna)
  4. @agataszekely Little Girl Blue, de Janis Joplin (original de Gloria Grafton)
  5. @cherrera313 A Whiter Shade Of Pale, de Annie Lennox (original de Procul Harum)
  6. @Trovadora303 Smells Like Teen Spirit, de Patti Smith (original de Nirvana)
  7. @antonioliho Bohemian Rhapsody, de Panic! At The Disco (original de The Queen)
  8. @bernal_loureiro Yo no fui, de Pedrito Fernández (original de Pedro Infante)
  9. @arr1910 Has amado realmente a una mujer, de Pedrito Fernández (original de Bryan Adams)
  10. @amadonegro Hallelujah, de Jeff Buckley (original de Leonard Cohen)
  11. @giselasanti Toxic, de Yaël Naim (original de Britney Spears)
  12. @LopezCalvaPablo Bye, Bye, Black Bird, de Joe Cocker (original de Gene Austin)
  13. @CarlaEUrena Across The Universe, de Rufus, Moby & Sean Lennon (original de The Beatles)
  14. @charfornication Té para tres, de Soda Stereo (originalmente Cementerio Club, de Spinetta)
  15. @michrade Burbujas de amor, de Niña Pastori (original de Juan Luis Guerra)
  16. @angelazul69 Gloria, de Laura Branigan (original de Umberto Tozzi)
  17. @hector_suarz Hurt, de Johnny Cash (original de Trent Reznor)
  18. @cccorporativo What A Difference A Day Makes, de Rod Stewart (originalmente Cuando vuelva a tu lado, de María Grever)
  19. @rafacarballo All Shook Up, de Avila (original de Elvis Presley)
  20. @aboyteshugo Wild Horses, de The Sundays (original de The Rolling Stones)
  21. @mx_pepe_jal y May Rovles With A Little Help From My Friends, de Joe Cocker (original de The Beatles) 
  22. @adrianodelucio The Look Of Love, de Diana Krall (original de Dusty Springfield)
  23. Verónica Boletta I Drove All Night, de Celine Dion (original de Roy Orbison)
  24. @econokafka Carmina Burana, de Ray Manzarek (original canto goliardo adaptado por Carl Orff)
  25. Viramo Spiro Dieciséis toneladas, de Regina Orozco (original de Merle Travis)
  26. Ramrock Mercedes Benz, de Goose Creek Symphony (original de Janis Joplin)

Crónica de mi segundo día en Bogotá. «Sin graffiti, una ciudad es aburrida»

Graffiti en las calles de Bogotá. Foto: Julia Santibáñez
Graffiti en las calles de Bogotá. Fotos: Julia Santibáñez

El grupo de periodistas invitados a este viaje bogotano tomamos un «tour de graffiti». El guía es un colombiano de mente ágil, apasionado por el arte urbano. Se llama nada menos que Camilo Fidel López (sí, mi intuición acierta: su padre era apasionado de la Revolución cubana, de modo que le puso los nombres de los líderes, es decir, Camilo Cienfuegos y Fidel Castro). Con ojos y manos que se emocionan, Camilo Fidel nos va contando el origen del graffiti, su presencia en varios países, la relevancia que ha cobrado en Bogotá y cómo en ello ha contribuido el hecho de que el país tiene una regulación bastante laxa: «sólo se prohibe graffitear en determinados lugares, como transporte colectivo, puentes, monumentos; en cualquier otro sitio está permitido». Es director de Vértigo Graffiti, empresa que se dedica a difundir el arte urbano, intervenir edificios y crear campañas publicitarias que lo involucran. Entre otros, recientemente hicieron este precioso graffiti en el lounge del hotel W de Bogotá, en el que recrean la leyenda de El Dorado: la esposa del cacique Guatavita yace en el fondo del lago rodeada de «tesoros» urbanos. Qué genial que una cadena de estas dimensiones apueste por las nuevas manifestaciones artísticas y las haga suyas.

Foto: Hotel W Bogotá
El graffiti «La leyenda detrás de la leyenda», en el Lounge del W Bogotá. Foto: W Bogotá

En el tour, mientras nos topamos con firmas de bandas, consignas políticas, crítica social, humor y verdaderas obras maestras, el guía nos va explicando lo que vemos, dándole contexto. Por ejemplo, nos cuenta que éste es, por definición, un arte colaborativo, donde los artistas callejeros se preguntan, se contestan, enriquecen el trabajo del otro o, de plano, lo despedazan. Es decir, es un diálogo de igual a igual, sin miramientos ni acartonamientos. El conocimiento de Camilo Fidel enriquece mucho la vista.

Foto: Julia Santibáñez
Otras muestras que encontramos al pasar. Fotos: Julia Santibáñez

Luego vamos al edificio donde cinco artistas de Vértigo crearon en 2013 el graffiti más grande de la ciudad, en una avenida central de Bogotá. Para ello se inspiraron en una fotografía tomada por el colombiano Héctor Favio Zamora, del diario El Tiempo (ver foto abajo): mientras el presidente daba un discurso en una zona cercana, dos indigentes se besaban, ajenos a todo. Zamora los captó en esta imagen tremenda. Luego, la gente de Vértigo decidió convertir a los amantes en motivo del graffiti que lleva por título El beso de los invisibles. Es impresionante, tanto por la historia de la foto que sirvió de base como por sus 35 metros de alto y 12 de ancho. Pero, sobre todo, porque está entre el Barrio Santa Fe, especie de ciudad perdida paupérrima y peligrosa, y el centro de la ciudad, turístico e impecable. Brutal simbolismo de las contradicciones de la ciudad, vistas y expresadas por sus artistas urbanos.

Se me queda grabado un concepto de Camilo Fidel: «Una ciudad donde hay graffiti es libre, la gente puede expresarse. Hoy mismo no se permite en Caracas ni en Teherán, ni se permitió en la antigua Alemania comunista. Además, estoy convencido de que una ciudad sin graffiti es aburrida». Encuentro fascinante ver el arte urbano con otros ojos, un poquito más desprejuiciados.

PD Hace un par de años hice un tour de graffiti igualmente enriquecedor en Brooklyn. Da click aquí para ir a esa entrada.

 

Foto: Héctor Favio Zamora
Ésta es la imagen que inspiró el graffiti: es de Héctor Favio Zamora, fotógrafo del diario El Tiempo

 

"El beso de los invisibles". Foto: Julia Santibáñez
«El beso de los invisibles». Foto: Julia Santibáñez
El graffiti más grande de Bogotá visto a la distancia.
El graffiti más grande de Bogotá, visto a la distancia. Foto: http://www.vértigograffiti.com

¿En qué se parece un poema a un terrón de azúcar?

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Según este escritor, ninguno de los dos se soporta en estado puro.

En 1947, el exiliado polaco Witold Gombrowicz dictó en Buenos Aires, país en el que vivía desde 1939, una conferencia  titulada «Contra los poetas». En su exposición digamos que blasfema se burlaba de sus colegas solemnes, de los excesos poéticos, del lenguaje demasiado profundo, grandioso, elevado. Por supuesto, la provocación sacó ámpulas entre escritores. Años después, Gombrowicz reelaboró el texto y lo publicó, en 1951, en su versión definitiva. Ahora, la editorial mexicana Tumbona Ediciones acaba de publicar ambas versiones, más otro texto, «El escritor y el dinero», todo ello en las 60 páginas del librito Contra los poetas, de la Colección Versus. Aquí van cinco perlas que, ojalá, abran el apetito de leer completa esta diatriba lucidísima, que suscribo:

  1. ¿Por qué no me gusta la poesía pura? ¿Por qué? ¿No será por las mismas razones por las que no me gusta el azúcar en estado puro? El azúcar sirve para endulzar el café y no para comerlo a cucharadas de un plato como si se tratara de sopa. Lo que cansa de la Poesía pura es el exceso de poesía: el exceso de palabras poéticas, el exceso de metáforas, el exceso de sublimación […].
  2. Ningún poeta es exclusivamente poeta, y en cada poeta vive un no-poeta que no canta y a quien no le gusta el canto; ser hombre es algo más vasto que ser poeta.
  3. Los poetas no sólo escriben para los poetas, sino que también se alaban mutuamente y se rinden honores unos a otros. Su mundo, o mejor dicho, su mundillo, no difiere mucho de otros mundillos especializados y herméticos.
  4. No hay nada más decepcionante, más cómico y más degradante que los congresos de escritores, que en última instancia no son sino una forma más bien cínica de procurarse fantásticos viajes a base de discursos.
  5. La tendencia actual de socializar la literatura, todas estas recompensas, premios, condecoraciones, todas estas funciones púbicas, son más nocivas que valiosas.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

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Crónica de mi primer día en Bogotá. Los sabores

Foto: Kitchenconfidante.com (¡la mía salió muy mal!)
El ajíaco colombiano. Foto: Kitchenconfidante.com (¡la mía salió muy mal!)

3 p.m. Bogotá, Colombia.

Estoy en este suelo que me encanta. No quepo de felicidad.

Apenas aterricé en Bogotá empecé a salivar. Dicen que todo gusto es aprendido, que ninguno es genético. Debe ser así. Lo cierto es que se ve que mis clases de amor por la bandera amarilla han sido intensas e intensivas, porque los sabores de por acá me gustan cada vez más.

Aventé las maletas en mi cuarto del Hotel W Bogotá, el top de lo top y con una vista bellísima. Desde el piso 9 tengo la característica imagen de la ciudad, casi toda de color ladrillo y coronada por un cielo que sólo se ve aquí, cuajado de nubes. De inmediato bajé a comer con Raquel, periodista española y compañera de viaje, al restaurante Market Kitchen del hotel. Nos moríamos de hambre. Y yo, además, de antojo. Pedí de inmediato un mojito de lulo, esa fruta amarilla que solamente he probado aquí. Me encanta la mezcla del dulce lulo con la hierbabuena. Y mientras Raquel y yo vamos tejiendo una cálida conversación y una incipiente amistad, yo me regalo un ajíaco típico, especie de sopa espesa preparada con pollo, elote, distintas variedades de papa y hierbas, a la que se le añade aguacate y alcaparras, entre otras cosas. Es una maravilla.

De postre, el mesero-que-es-todo-sonrisas nos consigue un plato de frutas locales (foto abajo). Ambas celebramos el detalle. Aquí va la explicación, en el sentido de las manecillas del reloj: adentro de esas como flores está la uchuva (parece un tomate cherry, pero es muy dulce), luego la pitahaya (muy similar a las que he comido en México), lo que aquí llaman higos (amarillos y de sabor casi idéntico al de la tuna mexicana) y, al centro, la  granada (que en México conocemos como «granada china»). Riquísimas.

Para la inteligente Raquel, que por primera vez viene a este país, las frutas son toda una revelación. Para mí, esta primera comida del viaje es el bautismo que me confirma que sí: estoy en la bacana Colombia. Qué más.

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Mojito de lulo
Plato de frutas locales
Plato de frutas locales

 

Mi cuarto en el W Bogotá
Mi cuarto en el W Bogotá

#MiércolesDePoesía Esos hombres tatuados. Ufff.

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He desarrollado por ellos una leve infatuación. Un jodido vicio, pues. Y si los tatuajes son incorrectos, ni les cuento. Me parecen tremendamente sexys justo porque son perjudiciales, algo que no hace un hombre decente y formal. Así que me sale natural marcar a fuego el #MiércolesDePoesía con éste del autor mexicano Eduardo Casar y titulado, precisamente, «Los tatuajes». Porque sí, el amor también se tatúa en la piel. Feliz y entintado paseo por estos versos.

 

Sucede que yo no me enamoro.

Simple, infinitivamente

me tatúo.

 

Se me quedan

tus manos y tus voces

como una mordedura

permanente.

 

Se me contagia todo

del tatuaje,

la música, el olor

del mar privado,

lo que íbamos a ser

y nunca hicimos.

 

Basta la lluvia

y se me nota todo.

 

-Eduardo Casar, «Los tatuajes», Mar privado (CONACULTA/ Instituto Cultural de Aguascalientes)

#Storytelling Historias: lo que nos hace humanos

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“Cuando le vendes un libro a alguien no le vendes 300 gramos de papel, tinta y pegamento: le vendes una vida nueva. El amor y la amistad y el humor y los barcos en alta mar a medianoche… dentro de un libro cabe el cielo y la tierra. Dentro de un libro de verdad, quiero decir”. -Christopher Morley, Parnassus on Wheels.

Encuentro esta espléndida cita en el libro The Storytelling Animal. How Stories Make Us Human. Jonathan Gottschall, el autor, sustenta la tesis de que los cuentos nos hacen realmente personas. Estoy convencida de que el lenguaje es lo que determina nuestra calidad humana, de modo que acepto bien este matiz: las historias se arman con palabras.

El ser humano no ha cambiado de fondo en siglos. Cuando vivía en las cavernas se emocionaba, sentía dolor y miedo, quería estar en paz, tenía sexo, le intrigaba el origen de las cosas, buscaba poder. Y también imaginaba. Por supuesto, seguimos haciendo todo ello. Hasta donde sabemos, somos la única especie que cuenta historias, que lleva haciéndolo miles de años, desde las paredes de una cueva o en la última temporada de Orange Is The New Black. Las consumimos en libros, en películas, series, telenovelas, obras de teatro, canciones, cómics, videojuegos. Cuentos de amor, crimen, sexo, guerra, esperanza, conspiración, historias inventadas y de la vida real. Somos adictos a ellas porque nos mueven. Ésa es la base de la nueva vieja tendencia del Storytelling y la gran oportunidad para quienes llevamos años amándolas y contándolas.

#LunesDeMonos Mi mentira preferida

Cartón: Martín Favelis @MartinFavelis
Cartón: Martín Favelis @MartinFavelis

Es #LunesDeMonos y mi blog lo sabe. Por eso, aquí va este cartón de Martín Favelis, humorista gráfico argentino afincado en España. Porque sí: hoy (y casi siempre) escojo mil veces el engaño que hace vivir a raudales. Allá quienes prefieran andarse con cautelas, precacuciones.

#SábadoDeMúsica La canción que merece todo mi odio

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He aquí el «cuadro de horror» de la Playlist colectiva, como bien lo llamó @aliasRmiranda: lo integran las canciones por las que tenemos ojeriza. Pueden merecer la distinción por ser cursis, pretenciosas, machaconas, el colmo del lugar común o todas las anteriores.

La mía es de Alejandro Fernández, cuya actitud perdonavidas es, de por sí, insufrible. Y luego esta letra que se quiere ingeniosa y ocurrente sobre «esos seres» llamados mujeres. No tiene nombre.

Más abajo están las propuestas por la comunidad del blog a través de mi Twitter @danioska y mi Facebook personal. No me sorprende que el reggaetón llevara las de ganar, con varios comentarios que no atinaron a dar el nombre de ninguna canción, pero dijeron odiarlas todas. Como no soy experta en el tema, puse la que el cerebro omnisciente de YouTube arrojó como primera opción en «reggaetón».

Si quieres añadir la tuya, anótala en los comentarios y la incluyo. Para oír cada una da click en el enlace respectivo. Buen #SábadoDeMúsica.

  1. @alexgudinom, @Damx72David y @moriccetles Para que la pases bien, de Arcángel
  2. @merce_vz Él me mintió, de Amanda Miguel
  3. @galandbarrio Payaso de rodeo, de Caballo dorado
  4. @anaeliro De vez en mes, de Arjona
  5. @Natrosca, @alexgudinom y jorgemat00 El taxi, de Osmani García y Pitbull
  6. @elemloe El pollito pío
  7. @angelazul69 Baño de mujeres, de Mijares
  8. @yimau Ingrata, de Café Tacuba
  9. @aliasRmiranda El unicornio azul, de Silvio Rodríguez
  10. @Rockofilm @AdrianoDeLucio y Leticia Saldaña I Just Called To Say I love You, de Stevie Wonder
  11. @michrade Bailar pegados, de Sergio Dalma
  12. @arr1910 Adiós, mamá, de Gloria y Noemí Gil
  13. @cherrera313 El bombón asesino, de Ninel Conde
  14. @SoyLadyCorrales My Heart Will Go On, de Celine Dion
  15. @ViramoSpiro y Víctor Varela El breve espacio, de Pablo Milanés
  16. @BandalaGina Aserejé, de Las Ketchup
  17. @AnaCaliz Amor eterno, de Juan Gabriel interpretada por Rocío Dúrcal
  18. @ALEJANDROBICHO Boom, Boom, Boom, Boom, de Vengaboys
  19. @loretor y Mariana Pineda El gato volador, de Cracker Jack
  20. @porunavidasexy Piquito de pollo, de Ivonne Avilez
  21. @lionelcorp El caballo de palo, de Juanito Farías
  22. @laperrucha Muchacha triste, de Los fantasmas del Caribe
  23. José de Jesús Montoya Pérez Rata de dos patas, de Paquita, la del Barrio
  24. @vioverdu Las mañanitas, con Banda El Recodo
  25. Jorge Luis Borgia Mariposa traicionera, de Maná
  26. Lurda55 Baila el Chiki Chiki, de Chikilicuatre
  27. Paulina Calderón Papi chulo, de Lorna
  28. Javier Martínez Staines El problema, de Ricardo Arjona
  29. Beatriz Zepeda Ella tiene celulitis, de Melissa Mora y Banton
  30. Arturo Erremental Imagine, de John Lennon
  31. JavierJiménez1986 Barra abierta, de Osmani García
  32. Bellaespíritu Te solté la rienda, de José Alfredo Jiménez
  33. Shira Shaman A mi manera, cover de My Way, de Frank Sinatra, interpretado por Vicente Fernández
  34. Lux Lancheros Cositas que hacíamos, de Farruko
  35. Ary Snyder Ebony And Ivory, de Paul McCartney y Stevie Wonder
  36. Daniel Zavala Osito panda, de Yuri
  37. Claudia Negrete Álvarez Señora de las cuatro décadas, de Ricardo Arjona
  38. @EJCastroviejo La barbacoa, de Georgie Dann
  39. Juan Carlos Lozano Mi agüita amarilla, de Los Toreros Muertos

Aquí, otras Playlists:

Mi canción para el Apocalipsis

La canción que quiero en mi velorio

Mi canción favorita de los 80

Vivir de acuerdo con mi propia moral

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Un hombre le escribe una angustiosa carta a su esposa, tratando de explicarle el «inútil combate» de su vida: «Quisiera hacer un esfuerzo, no sólo de sinceridad, sino también de exactitud; estas páginas contendrán muchas tachaduras: ya las contienen. Lo que yo te pido (lo único que puedo aún pedirte) es que no saltes ninguna de estas líneas que me habrán costado tanto. Si es difícil vivir, es aún mucho más penoso explicar nuestra vida […] No sabiendo vivir según la moral ordinaria, trato, por lo menos, de estar de acuerdo con la mía». -Marguerite Yourcenar, Alexis o el tratado del inútil combate.

Releo este libro, ahora reeditado por Alfaguara y originalmente publicado en 1929, cuando Yourcenar tenía sólo 24 años. Su honestidad brutal, su despilfarro conmovedor me dejan rumiando qué retador me resulta eso de, al menos, tratar de vivir de acuerdo con mi propia moral. Si lo logro, me basta y sobra.

#MiércolesDePoesía «Soy la nerviosa ardilla que huye»

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¿Cómo decir cuando una desea a uno que no aparece? ¿Que no contesta?

¿Cómo le hace una cuando está segura de que él está ahí, pero finge que no? Acabo de descubrir a la poeta peruana Rossella Di Paolo y, en especial, acabo de saborearme varias veces estos versos ansiosos y magistrales, de la amante que se compara a una ardilla buscadora, que no encuentra. Aquí los dejo, para un #MiércolesDePoesía en el que llueve.

La estaca

«Soy yo

la que corre y suena sus rótulas

la que pela sus dientes

la que trepa asustada por tu tronco

la que pregunta y vuelve a bajar

porque no hay nadie entre el follaje no hay nadie

soy yo la nerviosa ardilla que huye

a rondar otra estaca      otro afán

otro imposible follaje que responda».

-Rossella Di Paolo, «La estaca», Tabillas de San Lázaro, en Gustavo Guerrero (editor), Cuerpo plural. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea (Instituto Cervantes/ Editorial Pre-Textos).

10 novelas favoritas sobre el amor

Dibujo: Sara Herranz
Dibujo: Sara Herranz @sara_herranz

¿Amor que empieza? ¿Que devora? ¿Compartido? ¿No correspondido? ¿Fracasado? Aquí hay una lectura para cada caso. Estas novelas transitan por las inmediaciones del enamoramiento, la pasión, el amor, el desenamore. Y vuelta a empezar. Van de la más sutil a la más desgarrada pero, eso sí, esquivan la cursilería. Tienen humor, hondura. Son mi Top Ten en cada caso y estas citas demuestra por qué.

1. Atracción: El amor es una droga dura «No encuentro ninguna razón aparentemente objetiva para explicar por qué estoy seducido por Nora, excepto que su belleza me conmueve, me emociona, me hace delirar, me provoca erecciones múltiples, me estimula, me deprime, me subleva, me obnubila, me atosiga, me ahoga, me asfixia […]». Cristina Peri Rossi, El amor es una droga dura (Seix Barral)

2. Primer beso: El sabor de un hombre “Recuerdo ese primer beso, esa sensación de empequeñecimiento repentino: de golpe soy tan pequeña que me hundo en él, me sumerjo en su garganta húmeda. Toda yo estoy en su boca, como si fuera un bocado. Él me toma y me traga, y en esa cálida oscuridad en la que caigo, siento que desaparezco en su interior. Me diluyo y él me absorbe, como si ya no fuéramos a separarnos jamás”. Slavenka Drakulic, El sabor de un hombre (Anagrama)

3. Primer encuentro sexual: Canción de tumba «Mónica y yo nos conocimos hace cuatro años. Nos metimos a la cama durante horas sin apenas intercambiar nuestros nombres y mucho antes de haber tenido una conversación coherente. El sexo entre los dos fue una intuición de luminosidad. El sexo —el más perfecto y simple al que se puede aspirar, como beber agua pura sin pagar la botella de pet— nos reveló que habría entre nosotros un lazo visceral más sólido que cualquier otro compromiso que tuviéramos con el mundo. Un vínculo tan hondo que, en mis pesadillas, se parece al incesto». Julián Herbert, Canción de tumba (Mondadori)

4. Enamoramiento: Rayuela «Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. […] Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos». Julio Cortázar, Rayuela (Alfaguara)

5. Erotismo: La pasión turca «Nos desprendemos de las ropas con tal ferocidad que no me extrañaría que un día terminásemos arrancándonos la piel […] Cada uno desaparece o agoniza en los brazos del otro, escudriñando en el otro, trocando su vida por la de él, hasta llegar al estertor final, al paroxismo, que es una aleación, un extravío recíproco, tras del que cada uno va volviendo, volviendo poco a poco en sí, distinto ya del otro nuevamente. Qué pena volver; sería un buen momento para morir». Antonio Gala, La pasión turca (Planeta)

6. Amor no correspondido: Un amor «La posesión física a él le importaba relativamente poco. Si, por ejemplo, una enfermedad la hubiera obligado a no hacer nunca más el amor, en el fondo él se habría alegrado. Se imaginaba, por ejemplo, que ella hubiera sido atropellada por un tranvía y hubiese perdido una pierna. ¡Qué estupendo habría sido! Ella inválida, separada para siempre del mundo de la prostitución, del baile, de las aventuras, ya no asediada por nadie. Sólo él seguiría adorándola. Tal vez ésa fuera la única posibilidad de que ella, aunque sólo fuese por gratitud, empezara a quererlo». Dino Buzzati, Un amor (Gadir)

7. Posesión: La mujer justa «Una vez vino a mí una señora que amaba a un hombre, lo amaba tanto que lo mató. No lo mató con un cuchillo ni con veneno sino porque no le daba tregua, lo quería por entero para ella, ansiaba quitárselo al resto del mundo. Pelearon durante mucho tiempo, hasta que un día el hombre se cansó y murió». Sándor Márai, La mujer justa (Salamandra)

8. Amor compartido: Un acto de amor «Ningún hombre ha amado a una mujer sin imaginársela en los brazos de otro. Ningún marido es feliz —verdadera, genitalmente feliz, con una felicidad que le llega al alma en cuanto marido— hasta que no tiene pruebas positivas de que otro hombre se la está follando». Howard Jacobson, Un acto de amor (Miscelánea Editores)

9. Caducidad: El amor dura tres años «Un mosquito vive un día; una rosa, tres días. Un gato, trece años. El amor, tres. Así son las cosas. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y, finalmente un año de aburrimiento. El  primer año, uno dice: ‘Si me abandonas, me mato’. El segundo año, uno dice: ‘Si me abandonas, lo pasaré muy mal pero lo superaré’. El tercer año, uno dice: ‘Si me abandonas, invito el champán'». Frédéric Beigbeder, El amor dura tres años (Anagrama)

10. Amor que mira hacia atrás: Hablar solos «Cuando veo a dos besándose, creyendo que se aman, creyendo que durarán, hablándose al oído en nombre de un instinto al que dan nombres elevados, cuando los veo acariciarse con esa avidez molesta […] cuando veo a dos idiotas ejerciendo impunemente su deseo a plena luz, como si yo no los mirase, no sólo siento envidia. También los compadezco. Compadezco su futuro podrido […] y les sonrío de costado, como si hubiera vuelto de una guerra que ellos dos no imaginan que está a punto de empezar». Andrés Neuman, Hablar solos (Alfaguara)

 

#LunesDeMonos El país de los daños colaterales

Cartón: Helioflores @Helioflores_mex
Cartón: Helioflores @Helioflores_mex

Hay otro periodista asesinado. Y otras cuatro mujeres, también asesinadas. En México no son nuevas ni las muertes de comunicadores ni las de mujeres. En realidad, no son nuevas las muertes. Todos nos sabemos ciudadanos desechables en un estado (con minúscula) fallido, fallado, fracasado. Esta vez, el periodista había huido de Veracruz por amenazas del gobernador, se había refugiado en el Distrito Federal. Aquí la muerte lo encontró, porque lo estaba buscando y en este país la muerte encuentra con demasiada frecuencia cuando se trata de quienes denuncian, de quienes no se portan bien. Entonces se vuelven daños colaterales. Y las cuatro mujeres que fueron torturadas y asesinadas con él son un daño colateral de otro daño colateral.

Este #LunesDeMonos acudo al cartón de Helioflores, con la pregunta pertinente que hace eco en México, el muy jodido país de los daños colaterales.

Da click aquí para ir a la noticia del quíntuple asesinato 

#SábadoDeMúsica La canción con la que me siento vivo(a)

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Aquí, los temas de la Playlist colectiva, que nos hacen sentir más plantados que nunca en el hoy.

Yo tenía 12 años. Por primera vez probaba la libertad de estar fuera de casa durante el verano, lejos de mi país y mi familia, explorando el mundo desde el patio de una preciosa escuela inglesa. Me sentía más viva que nunca, el mundo me quedaba chico. Y una noche sonó una canción que me pareció prendida y divertida a morir: The Rock Lobster, de B52. La brinqué y bailé como loca, suelta, feliz, saboreando el instante como una menta. Ahora, cuando la oigo, vuelvo a ser esa chavita que sabía muy poco de todo pero se quemaba de ganas de vivir.

Así, el #SábadoDeMúsica se viste de las canciones que nos ubican más que nunca en el presente. Para oírlas, da click en cada enlace. Si quieres añadir la tuya, escríbela en los comentarios y la añado, pero por favor sé paciente, estoy de viaje y con poca señal de Internet =). Gracias por participar en esta Playlist que hacemos entre todos. #BuenSábado.

  1. @Azkander Dogs Days Are Over, de Florence and The Machine
  2. @agataszekely Thunder Road, de Bruce Springsteen (era una de sus 85 opciones, je)
  3. @mpmo18 Let’s Dance, de David Bowie
  4. @porunavidasexy Beautiful Day, de U2
  5. @emiximemx Yo no me sentaría en tu mesa, de Los Fabulosos Cadillacs
  6. @iLoops Carta a Francia, de Fernando Delgadillo
  7. @miradadelaluna Firestone Ft. Conrad Sewell, de Kygo
  8. @pronoensirpa Man On The Edge, de Iron Maiden
  9. @michrade A pesar de todo, de Caito
  10. @perio_gdl We’ve Got Tonight, de Ronan Keating & Lulu
  11. @otroluisfer Lazaretto, de Jack White
  12. @mangelangeles All Is Full Of Love, de Björk
  13. @danywino Young Lust, de Aerosmith
  14. @andresgrillo Micaela, de Pete Rodríguez
  15. @viramo Rock Lobster, de B52
  16. @Trovadora2303 Wherever Is Your Heart, de Brandi Carlile
  17. RamRock Hey, América, América, de Children Of The Morning 
  18. lurda55 Tango griego
  19. Solido Flashdance, de Michael Sembello
  20. @econokafka First Time, de Neil Diamond 
  21. José de Jesús Montoya En el último trago, de José Alfredo Jiménez 
  22. @AdrianoDeLucio Heaven Must Be Missing An Angel, de Tavares
  23. RubénGarcíaSandero Oh, Mammy Blue, de The Pop Tops
  24. @JorgeLuisBorgia Look Sharp, de Joe Jackson

Empiezo un nuevo ciclo. Y me siento muy bien.

Cita tomada del libro de Matthieu Ricard, En defensa de la felicidad (Urano)
Cita tomada del libro de Ricard, En defensa de la felicidad (Urano)

Se cierra un capítulo laboral en mi vida y no puedo celebrarlo más. Me hace feliz saber que estoy dando pasos para disfrutar mi tiempo al máximo, siendo congruente con quien soy y con lo que quiero, con lo que me alimenta. En suma, sólo tengo la certeza de esta vida y la quiero exprimir lo más posible. Y me vienen a la mano estas palabras de mi gurú desde años. En eso estoy, querido señor Ricard.

¡Este blog llega a cinco mil seguidores!

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Me pone locamente feliz que cada día seamos más quienes interactuamos en este blog. Me alimenta que entre todos compartamos experiencias y lecturas, nos contemos historias, regalemos poemas que ponen la piel a la intemperie. Gracias a ti por volver este espacio una casa viva. Como en toda mansión (y ésta lo es, #FaltabaMás), en los distintos cuartos hay conversaciones, fotos, platos sucios, libros, más de una nostalgia, fiesta, abrazos, a veces dolor, música. Dado que una casa no la hace una persona sino quienes viven sus rincones, muchas gracias, de verdad, por ser uno de los cinco mil habitantes de palabrasaflordepiel.

Como un mínimo gesto de agradecimiento voy a enviar de regalo (y sin costo de envío) mi libro Rabia de vida/ Rabia debida a los diez primeros seguidores del blog que lo pidan abajo, en los comentarios. Y que siga la fiesta.

Cinco escritores tuiteros que debes seguir

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Twitter es una plataforma más para estos autores que en 140 caracteres inventan, se divierten, crean, piensan. Y tienen miles de seguidores. 

No sé si existe la tuiteratura. Es más, no me importa abonar a esa discusión. Lo que sé es que leo en Twitter historias, miniensayos, cuentos y aforismos como estos, de cinco escritores mexicanos que conviene seguir. Mauricio Montiel (Ehombredetweed), Daniel Saldaña París, Rafael Pérez Gay, Alma Delia Murillo y Margo Glantz son muy distintos entre sí por edad, intereses, género y voz. Sin embargo, esta mínima selección de tuits recientes dispara ideas, a veces en torno a un mismo tema, a veces sobre distintos. En eso, los tuits se parecen a la literatura.

@elhombredetweed 15,600 seguidores Autor del libro de cuentos Ciudad tomada (Almadía)

1.     [En un día como hoy, pero de 1980, un ciclista fue arrollado por un conductor que se acababa de enterar del fallecimiento de su madre.]
2.     [En un día como hoy, pero de 1798, un hombre advirtió en los ojos de su amante que pensaba en alguien más mientras él le hacía el amor.]
3.     [En un día como hoy, pero de 1671, un campesino se detuvo al escuchar el eco de su nombre en el viento que sacudía el trigal que cruzaba.]
4.     [En un día como hoy, pero de 1285, el vientre de una mujer embarazada fue acariciado por una mano que horas atrás había tocado otro vientre.]
5.     [En un día como hoy, pero de 1169, un adolescente que seguía la trayectoria de un pájaro vio cómo este caía muerto sin mayor explicación.]

@ds_paris 7,927 seguidores Autor de la novela En medio de extrañas víctimas (Sexto Piso)

1.     ¿Algún historiador freelance que reconstruya lo que me pasó anoche?
2.     No sé lo que hice pero perdón por ayer. Fue el mezcal.
3.     Estoy tan crudo que percibo la rotación del planeta como una afrenta.
4.     Cruda nivel Profesor Xavier: siento en la cabeza a todos los mutantes del mundo.
5.     Tengo una cruda tan cabrona que sale en las radiografías.

@RPerezGay 25,200 seguidores Autor del libro autobiográfico El cerebro de mi hermano (Seix Barral)

1.     Gran juego de México. De Jamaica no sé mucho pues dormí profundo. De verdad, profundidades abisales. Gran torneo.
2.     ¿Qué, no ha empezado? Va.
3.     Me parece que han marcado un penal a favor de México. Somos inmorales.
4.     Creo que el Piojo es un hombre muy elegante.
5.     Les informo que el futbol mexicano se ha cubierto de gloria pues le ha empatado a Trinidad a 4 goles. Una opereta.

@almadeliamurillo 14,900 seguidores Autora de la novela Las noches habitadas (Planeta)

1.     El problema con la gente cursi es que no se da cuenta de lo cursi que es.
2.     Si quisiera ser feliz mi vida sería miserable pero, por fortuna, la felicidad cada vez me interesa menos.
3.     No se puede vivir como si la poesía no existiera. No se puede.
4.     Déjame, déjame mucho, como si fuera esta noche la última vez.
5.     -Amo la libertad con la que escribes tus escenas sexuales fabulosas.
-Son ficción. Si fueran realidad estaría cogiendo, no escribiendo.

@margoglantz 19,400 seguidores Autora del libro de retazos de memoria Yo también me acuerdo (Sexto Piso)

1.     Tuiteo y tuiteo y no digo nada que tuitvalga.
2.     Este no es un tuit ni una pipa ni… ¿es un tuit? ¿qué es un tuit?
3.     Me modernizo, tuiteo, retuiteo, Ipadeo, ¿texteo?
4.     Tuiteo, retuiteo, leo tuits, escribo, sueño con tuits. Grave ¿no?
5.     Titubeos y tuiteos. Tiroteos, añade el corrector.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

#MiércolesDePoesía Recordar a Sylvia

Sylvia Plath
Sylvia Plath

En cinco versos, Julio Trujillo aprehende el suicidio de la escritora estadounidense.

Era poeta. De las buenas. Estaba casada con Ted Hughes, poeta de los ídem, y tenían dos niños. Depresiva y deprimida por las infidelidades de Hughes y por el fin de su relación, una tarde del frío invierno de 1963 selló las puertas del cuarto donde estaban sus hijos pequeños, abrió el gas del horno, metió la cabeza y se suicidó. Tenía 30 años. Dejó los libros Colossus y The Bell Jar, y en 1965 se publicó póstumamente Ariel, un portento con sus últimos textos. En «Pursuit», ese poema impecable escrito cuando conoció a Hughes, premonitoriamente había dicho: «One day I’ll have my death of him».

El escritor mexicano Julio Trujillo pasa de visita en el #MiércolesDePoesía con este poema delicado, que en cinco versos perfila la historia de Plath.

«En la casita,

Sylvia se pliega como un lento

puño

y luego se abre toda.

Un beso de butano habla en su boca».

-Julio Trujillo, «Sylvia» en La burbuja (Almadía)

Te puede interesar:

Da click aquí para ir a la nota Escritores suicidas

Da click aquí para ver gratis la película Sylvia, con Gwyneth Paltrow

Tercia de #cuentuitos (6)

Animé: Togainu No Chi
Animé: Togainu no Chi

Hace tiempo no comparto en este espacio mis #cuentuitos, narraciones en 140 caracteres máximo. Aquí van tres, recientes y sin mayor pretensión que la de mantenerme pescando historias al vuelo.

Doppelgänger

Buscó a su gemelo, que creía siniestro. Nunca pudo encontrarlo. Por fin entendió que el auténtico gemelo siniestro era él.

Cuestión de fe

Tanta era la piedad de doña Angelita, que sus cinco hijos hoy arden en el infierno.

Rival

Cuando él decía «te quiero», ella respondía «yo más», no porque así fuera, sino porque tampoco en eso se permitía perder.

-Julia Santibáñez

Da click aquí para leer más #cuentuitos

Si te gustan, compártelos o, mejor todavía, suelta la pluma y escribe tu propio cuentuito.

#LunesDeMonos Así soy cuando me pongo voraz

Cartón: Martín Favelis @MartinFavelis
Cartón: Martín Favelis @MartinFavelis

Porque sí, para qué fingir: quiero las tres cosas. Y las quiero ya. Y no admito negociaciones. Y cualquier otra cosa es no deseada, se va a la Papelera y, de ahí, a la AnulaciónPerpetua.

Ahí dejo como declaración de principios el cartón del argentino Martín Favelis (sí, ooootro humorista gráfico que es ché; debería negociar un jugoso cheque con la agencia de promoción albiceleste). Buen lunes, mundo.

#SábadoDeMúsica La canción que me describe hoy

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Llevo días pensando que, como en las películas, hay canciones que se vuelven el soundtrack preciso de un instante. De una experiencia. De una relación. Hasta de una vida. Desconozco el trabajo de los musicalizadores de cine, pero me gusta imaginar que se despiertan escuchando su música personal, como si se tratara de un Walkman integrado, reconociendo los tonos y colores que corresponden a cada momento. Por hoy me autonombro musicalizadora de las últimas 24 horas: me pregunté qué canción describe mejor cómo me siento y me respondí «It’s My Turn», de Diana Ross, con su letra que por poco suena a libro de autoayuda pero se salva (creo):

[…] Now it’s my turn.
If I don’t have all the answers
At least I know
I’ll take my share of chances.
Ain’t no use of holding on
When nothing stays the same

So I’ll let it rain
‘Cause the rain ain’t gonna hurt me.
And I’ll let you go
‘Though I know it won’t be easy […]

And now it’s my turn
To try and find my way
And if I should get lost
At least I’ll own today.

Abajo vienen las canciones que propuso la variopinta comunidad de este blog a través de mi Twitter @danioska y mi Facebook (Julia Santibáñez), junto con enlaces a cada tema. Si quieres participar escribe tu tema en los comentarios y lo añado. Buen sábado.

  1. @negritasycursiv Fun, Fun, Fun, de Status Quo 
  2. @hartatedemi You Know I’m No Good, de Amy Winehouse 
  3. @lufepever Viernes, de Manolo García 
  4. @olivelasco Y sólo se me ocurre amarte, de Alejandro Sanz 
  5. @Mr_Ap Yes, I’m Changing, de Tame Impala
  6. @otroluisfer Don’t Wanna Fight, de Alabama Shakes
  7. @albertochimal 4 Mains, de Wim Mertens
  8. @LosAmorososLeen Beautiful Day, de U2
  9. @BandalaGina Dog Days Are Over, de Florence & The Machine
  10. @Sifuentes I Believe In Miracles, de Ramones
  11. @valevilla Tú, de Shakira
  12. @jorgebird Gloomy Sunday, de Billie Holiday
  13. @AdrianoDeLucio No me hallo, de El Personal 
  14. @ViramoSpiro Un día marrón, de Luz Casal
  15. @PolaThrace Should I Stay Or Should I Go, de The Clash 
  16. @yimau Songs About Rain, de Gary Allan
  17. @danywino Ecstasy, de Lou Reed
  18. Paola Tinoco El crucifijo, de Fobia
  19. José Luis Enciso Gnossienne #1, de Erik Satie
  20. Inés López de Arriaga Elegía, poema de Miguel Hernández cantado por Joan Manuel Serrat 
  21. Sandra Notario García Ya te olvidé, de Los 4 Feat. Laritza Bacallao
  22. Maggie González Siempre te busqué, de Monocordio
  23. Jorge Luis Borgia Par mil, de Divididos
  24. Leo Agusto En remolinos, de Soda Stereo
  25. Carlos Altamirano Wake Up And Make Love WIth Me, de Karen Souza
  26. Andrés Grillo Parao, de Rubén Blades
  27. Javier Martínez Staines Feeling Good, de Muse 
  28. Alberto Torres Red Eyes, de The War On Drugs
  29. Ernesto Flores Vega See Me, Feel Me, Touch Me, de The Who
  30. Rafael Carballo Watermelon In Easter Hay, de Frank Zappa
  31. Alex Cisneros I Feel, de El Mundo de Murphy
  32. Franklin Farell No tienes corazón, de Café Quijano y Sabina
  33. Federico de Jesús Sánchez Crave You, de Flight Facilities
  34. Marcela Sánchez Greene Murder On The Dance Floor, de Sophie Ellis-Bextor
  35. Alex Fink Stairway To Heaven, de Led Zeppelin
  36. Claudia Sánchez Super Trouper, de Abba
  37. José de Jesús Montoya Todo a pulmón, de Alejandro Lerner
  38. Shira Shaman Both Sides Now, de Joni Mitchell
  39. Dania Castañón Happy, de Pharrell Williams
  40. Diana Penagos Abriendo caminos, de Diego Torres y Juan Luis Guerra
  41. RamRock Man-Erg, de Van Der Graaf Generator
  42. @econokafka Forever Autumn, de Justin Hayward

#Storytelling Por qué las marcas se inventan una historia

Coco, la historia detrás de Chanel
Coco, la historia detrás de Chanel

La historia de un fundador fascinante, al que todo el mundo quisiera haber conocido, ayuda a dar soporte a las marcas. Y eso genera ventas.

Coco Chanel es un personaje-imán. No sé si lo creo por mí misma o porque el inteligente marketing de la marca me ha convencido de ello. Lo cierto es que la Maison Chanel se apoya muy fuertemente en la historia de la huérfana talentosísima, irreverente y casi predestinada al éxito. Coco le da un sustento a la marca, la dota de contenido en el mejor estilo del Content Marketing. Y una parte no menor de lo que Chanel invierte cada año en mercadotecnia lo destina a comunicar la figura de Coco (y, ahora, también la de Karl Lagerfeld, diseñador que cobra visos de leyenda).

En menos de tres minutos, este video conjuga un guión sólido, un trabajo sorprendente de ilustración y una edición impecable para lograr justo eso: contar la-historia-de-Coco-detrás-de-la-marca. Historia que, a su vez, fue inventada. Es decir, puro y llano #Storytelling.

Otras marcas de lujo hacen exactamente lo mismo: acuden a su pasado (casi siempre al siglo XIX) en busca de algo qué contar. O de plano lo inventan, qué más da. Ahí está Louis Vuitton, con la narrativa del viejo fabricante de baúles. Y Tiffany y Hermès. Al final, todo el mundo tiene muy claro que las historias dan prestigio, generan empatía, provocan deseo. Y esos elementos son clave para vender. 

La paciencia de construir una ciudad con palabras: Fabio Morábito

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Andar una ciudad para narrarla. O narrarla primero y confirmarla con los pasos que se dan. O desandarla a golpe de ficción. O erigirla con palabras, aunque no exista, pero ya existe desde que el escritor le hizo un edificio verbal. Me encantan las muchas posibilidades narrativas de las ciudades. Y también amo la literatura de viajes, entendida como aquella que ocurre en un territorio fuera de casa, real o imaginario: un mar poblado de monstruos, los pueblos argentinos que Martín Caparrós recorrió para narrar “la entelequia que es un país” en su libro El interior, la llegada a México contada por la marquesa Calderón de la Barca o el asombro de una de las Ciudades invisibles de Italo Calvino. Me apasiona que ponga a dialogar el mundo interior con el exterior, lo refleje, lo cuestione.

Fabio Morábito también parece disfrutar tanto las ciudades como la literatura de viajes. Paciente contador de historias, está a gusto en la frontera porosa donde se tocan el recuerdo, la crónica, la ficción. De modo que construye ciudades/ viajes con palabras que son todo, menos inofensivas, porque también es poeta. Y además sabe de extranjerías. De desarraigos. Aprendió a hablar en italiano, pero cuando a los 15 años llegó a vivir al D.F. adoptó el español como lengua de escritura. Es decir que temprano tuvo la inquietud de encontrar el tono preciso entre todos los posibles, de saber quién es uno en un idioma y quién, en otro.

Con ese bagaje, cuando hace tiempo vivió un año en Berlín se puso a narrar no la ciudad, sino su ciudad. Con paciencia armó los 13 cuentos del libro También Berlín se olvida como si los inscribiera en el amplio registro de la literatura de viajes. A partir de la memoria y la ficción, comunican el clima mental de recorrer calles extrañas que se vuelven un poco propias, de «calentar la pluma» sin dejar de sentirse descolocado. Con frecuencia, sus personajes no saben qué decir o hacer. Llevan a cuestas una cierta vergüenza. Como el narrador que cada madrugada llega a comprar el pan y encuentra al mismo hombre que come un croissant mientras lee el periódico. El tipo no voltea a verlo y le hace cuestionarse como escritor: “¿Qué posibilidades tenía de que alguna vez mis palabras llegaran hasta él? Ninguna, prácticamente. Tenía ahí a un lector inalcanzable, que me daría la espalda toda la vida. Me pregunto si todo lo que escribí en Berlín lo escribí para él, para conmover a esa roca impasible, y si he seguido escribiendo desde entonces para ese hombre sin rostro, ajustando cada línea con la esperanza de distraerlo de su periódico”.

Ahí está, también, el turco que se dedica a ver traseros en el lago Krumme Lanke mientras otros toman el sol y se fascina con una nudista acostada en su toalla. Entonces el narrador se vuelve cómplice: «Supe que, de vivir permanentemente en Berlín, nunca sería de aquellos que se tuestan en el verano el Krumme Lanke. Sería más bien, como el turco, un solitario fauno que espía las nalgas de las mujeres. Su conducta me pareció la más digna de todo el lago. Para él la desnudez no era, como para los nudistas de fin de semana, un segundo traje más cómodo, sino todavía algo perturbador que reseca la boca y acelera los latidos. Acechaba a su presa y cuando de regreso lo vi dormido sentí piedad por él, la piedad que me inspiran los sátiros, peludos y acalorados en la espesura, siempre solos en alguna orilla y siempre burlados por las ninfas».

Al leer los cuentos de También Berlín se olvida me parece que algunos días el autor caminó descalzo las strasses alemanas sintiendo la vibración de cada una, y otros días las anduvo casi flotando, presintiendo. Sólo así me explico la variedad de registros. El libro fue publicado por Tusquets en 2004 y acaba de ser reeditado por Sexto Piso. En especial disfruto los cinco relatos agrupados bajo el nombre «El muro». Con elementos de ensayo pero sin sacrificar fuerza narrativa, teje pasajes así, de “Cómo el muro nunca existió”: «En toda edificación humana hay lugar para una grieta. El Muro de Berlín no sólo no escapó a esa lógica sino que la llevó más lejos que ninguna otra construcción. Puede decirse que empezó a caer no desde que fue construido sino desde que fue concebido. Se puede afirmar incluso que nunca existió. Lo que existió fue la grieta de Berlín. Y como una grieta no puede existir sola se hizo un muro que la contuviera. Se proyectó pues la grieta y no el muro. Se proyectó el vacío y no la presencia”.

Morábito, una de las plumas más pulidas de la literatura mexicana y quien tras 45 años de vivir aquí no pierde el suave acento italiano en la voz, es comentador asiduo de hoteles y destinos en el sitio web TripAdvisor. Quizá porque ese ejercicio conjunta algunas de sus obsesiones: las ciudades que se construyen con palabras, la extranjería, los viajes que ponen a resonar el mundo interior y el exterior.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).