#MuseumWeek: me sumo al primer evento mundial de cultura en Twitter

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Desde ayer lunes y hasta el domingo 29 de marzo, 2207 museos de +60 países se reunirán en Twitter. Durante siete días compartirán contenido alrededor de siete hashtags (uno diferente cada día) y al final se hará una cápsula del tiempo con todos los tweets, la cual será asegurada hasta 2035 como testimonio de lo que era la cultura en 2015. Además se producirá una pieza de arte digital basada en los tweets publicados, que será expuesta en la Cité de l’Architecture et du Patrimoine, en París.

La iniciativa, originalmente francesa y lanzada en 2014, cuenta este año entre sus participantes internacionales al Louvre y Musée d’Orsay (FR), Moma (EUA), British Museum y Tate Gallery (Reino Unido), Museo del Prado y Museo Reina Sofía (España), Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Argentina), Museo Nacional (Colombia) y Tokyo National Museum (Japón). Mientras, algunos de los 48 participantes mexicanos son: Museo de Arte Moderno, Museo Franz Mayer, Museo Frida Kahlo, Museo Anahuacalli, Museo Dolores Olmedo, MUNAL, MUAC, Museo de Arte Carrillo Gil, Museo del Palacio de Bellas Artes, Museo Textil de Oaxaca, Ex Teresa Arte Actual, Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, Museo Soumaya, Fundación Jumex Arte Contemporáneo, Papalote Museo del Niño y Antiguo Colegio de San Ildefonso.

La idea es que cada día, museos y público en general compartan contenidos en torno a estos hashtags/ temas:

Lunes 23 #secretsMW Aspectos poco conocidos de los museos, sus secretos, lo que sucede tras bambalinas.

Martes 24 #souvenirsMW Fotos de libros, tazas, imanes, postales, programas, posters, momentos.

Miércoles 25 #architectureMW Historia del edificio, jardines, alrededores de cada museo.

Jueves 26 #inspirationMW Creaciones de los participantes, su propia obra «digna» de ser exhibida en un museo.

Viernes 27 #familyMW Programas de visita de cada museo, audioguías, contenido online, talleres, juegos.

Sábado 28 #favMW Favoritos enl público de cada museo: una pieza, una colección, un espacio, una exposición.

Domingo 29 #poseMW Los museos como el telón de fondo de fotos grupales, selfies, memes.

Me parece espléndida la idea de usar Twitter para difundir cultura, jugar, compartir experiencias en torno al arte y la historia, desacralizar los museos, de modo que desde aquí me sumo a la iniciativa. Si también quieres unirte, hazlo:

1. Usa, sigue y difunde el hashtag #MuseumWeek

2. Sigue la cuenta de Twitter @MuseumWeek

3. Para más información entra a www.MuseumWeek2015.org

Cómo nació la primera Mac

Dibujo: Daniel Paz www.danielpaz.com.ar
Dibujo: Daniel Paz http://www.danielpaz.com.ar

Hace unos días pedí en este espacio recomendaciones de caricaturistas y humoristas gráficos, tema que me encanta. Mi querido Borgeano, maestro en muchas cosas, me «presentó» al argentino Daniel Paz. Aquí un cartón suyo con ángulo crítico que aplaudo. Aunque me gustan mucho los productos Mac, asumo que el discurso mercadológico y de pertenencia es quizá más relevante que la propia diferencia de producto, como aprendió el tatarabuelo de Steve Jobs.

Cinco razones por las que la poesía es necesaria hoy

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Hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía. Desde hace 16 años, la Conferencia General de la UNESCO proclamó el 21 de marzo, equinoccio de primavera, como la fecha para celebrar esa «manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la manera en que usamos las palabras y las cosas, y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad». Lo suscribo y aprovecho la excusa para compartir las cinco razones por las que la considero artículo de primera necesidad para mí:

1. Enciende las palabras cotidianas, las convierte en una revelación:

«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía». -Vicente Huidobro, «Prefacio», Altazor (REI)

2. Reconcilia los opuestos en este mundo hiperpolarizado, que asegura que sólo existe una cosa o la otra, nunca una cosa y la otra:

«Cada imagen —o cada poema hecho de imágenes— contiene muchos significados contrarios o dispares, a los que abarca o reconcilia sin suprimirlos. Así, San Juan habla de la ‘música callada’ […] Esto es, somete a unidad la pluralidad de lo real». -Octavio Paz, «La imagen», El arco y la lira (FCE)

3. Evita que muera la sorpresa al mirar lo cotidiano con ojos frescos, aunque lo contemple por centésima vez:

«[El poeta] escribe poemas que son como petrificaciones de ese extrañamiento, lo que el poeta ve o siente en lugar de, o al lado de, o por debajo de, o en contra de, remitiendo este de a lo que los demás ven tal como creen que es, sin desplazamiento ni crítica interna. Dudo de que exista un solo gran poema que no haya nacido de esa extrañeza o que no la traduzca […]». -Julio Cortázar, «Del sentimiento de no estar del todo», La vuelta al día en ochenta mundos (Editorial RM)

4. Mantiene viva la intención de nombrar, que nos hace humanos:

«[…] poeta es aquel hombre
que, como el rojo Adán del Paraíso,
impone a cada cosa su preciso
y verdadero y no sabido nombre»
-Jorge Luis Borges, «La Luna», El hacedor (DeBolsillo)

5. Congela el tiempo, deseo milenario que en el poema ocurre a diario:

«El deseo secreto de la poesía es detener el tiempo. El poeta quiere recuperar un rostro, un estado de ánimo, una nube en un cielo, un árbol al viento, y tomar una especie de fotografía mental de ese momento en el que como lector uno se reconoce a sí mismo. Los poemas son fotografías de otras gentes en las que nos reconocemos». -Charles Simic, El flautista en el pozo (Cal y Arena)

Noche de poesía

En la mesa de presentación, desde la izquierda: Josefina Larragoiti, yo, Eduardo Casar Fotos: Fernanda Santibáñez Maldonado (alias, mi guapa sobrina)
En la mesa de presentación, desde la izquierda: Josefina Larragoiti, yo, Eduardo Casar
Fotos: Fernanda Santibáñez Maldonado (alias, mi guapa sobrina)

Pues qué digo, estoy feliz. La presentación, anoche, de mi libro de poesía Rabia de vida/ Rabia debida (Editorial Resistencia) fue todo lo rica que quería. Y mucho más.

El poeta Eduardo Casar leyó un texto espléndido, puntual y al mismo tiempo ameno, que me hizo preguntarme si de veras yo escribí esos versos que lo entusiasmaron tanto. Después guió una conversación en la que platicamos sobre el proceso creativo, el binomio disciplina-inspiración, las preferencias al escribir. Siguió la lectura de mi propio texto de presentación y al final ambos leímos algunos poemas del libro, para luego dar oportunidad a las preguntas del público, conducidas por Josefina Larragoiti, directora de la editorial. Cerramos brindando con mezcal y vino, firmando libros, celebrando una noche redonda en la que el auditorio de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica estuvo casi lleno. Casar, que tiene 10 libros solamente de poesía (más varios de otros géneros), me decía temprano: «Una presentación de poesía ya es buena si tiene 30 personas». Los hados se confabularon para que casi se triplicara esa cifra. Hubo familia, amigos antiguos y nuevos, lectores, tuiteros, seguidores de este blog y gente de prensa, más los muchos queridos amigos y seguidores que no pudieron acompañarme en presencia, pero sí en corazón. Todos reunidos en torno a un oficio tan poco fotogénico como la poesía es para echar las campanas al vuelo.

Oyendo una pregunta del público
Oyendo una pregunta del público
Vista general del auditorio
Vista general del auditorio
Mi cara lo dice todo
Mi cara lo dice todo
No se ve mi felicidad pero se la pueden imaginar
Firma de libros, ya en la librería. No se ve mi felicidad pero se la pueden imaginar.
Firme y firme
Rabia de vida flotaba en el ambiente.
Hubo mezcal y vino poéticos.
Hubo mezcal y vino poéticos.
Con la queridísima Crissanta, creadora de Salto al Reverso
Con la queridísima Crissanta, creadora de Salto al Reverso
Lector urgido de leer
Lector rabioso de leer

Lo que se siente presentar un libro

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Tengo un hormiguero en el vientre, coctel de emoción y expectativa por la presentación de mi libro Rabia de vida esta noche. Hay que ponerse ropa bonita, peinarse bien, aclararse la garganta. No tengo idea si llegará gente a ese inmenso auditorio o si los presentadores hablaremos a las bancas. Las dos cuartillas que leeré estaban casi listas, pero tuve a bien despedazarlas y empezar de nuevo. Espero terminar a tiempo algo que me deje conforme.

Es irónico, pero me siento más cómoda en el trabajo de creación, callado, a solas, en mi sillón y con la computadora sobre las piernas, como un potro al que hay que domar.

Mañana, mis poemas en sociedad

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Llega otro #MiércolesDePoesía y uno especial para mí, porque justo mañana presento en sociedad mi libro de poesía erótica Rabia de vida/ Rabia debida. La cita es a las 7:30 p.m. en el auditorio de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, en la Colonia Condesa, Ciudad de México. Lo presentará Eduardo Casar, riquísimo poeta, narrador y conductor del programa de TV de Canal 22, La Dichosa Palabra. Toda la comunidad del blog está invitada, la intención es pasar un buen rato entre versos. Ojalá me puedan acompañar.

En ese contexto, aquí va un poema del libro. Por cierto que es uno de mis favoritos por cómo plantea la sugerencia del deseo y por el suspenso que deja entre los dedos.

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Tapiz oaxaqueño con sonidos y sabores

Fila superioro: collar diseñado por el artista Francisco Toledo; detalle del mareo barroco de la iglesia de Santo Domingo; marimba nocturna en la plaza central; fila media: mujeres vendiendo chapulines asados en el mercado de la ciudad; vista panorámica del valle de Oaxaca; fila inferior: aretes antiguos del Istmo de Tehuantepec, al sureste del estado; plato oaxaqueño compuesto por guacamole (especie de salsa hecha de aguacate/palta y chile), tamal de mole con pollo, mezcal que se acompaña de gajos de naranja y sal de gusano de maguey; doña Josefina, Rosita y doña Hermelinda, tres generaciones de mujeres de Teotitlán del Valle, dedicadas al arte de hilar tapetes de lana

Recién llegada del estado de Oaxaca, al sur de México, traigo los ojos llenos de paisajes, el cuerpo impregnado de sabores y olores. Es difícil encontrar palabras para hablar de la riqueza artística y gastronómica de esta tierra, sus tradiciones de siglos, el sincretismo de fuerte sabor indígena (sobre todo zapoteco y mixteco), presencia mestiza y también una creciente población extranjera fascinada por sus aires y su gente. La imagen que más se acerca es la de un tapiz, como éste que intenté hacer porque me parece más justo dejar hablar a las fotos, que espero reflejen en algo la locura deliciosa de pasear por ese suelo. Aquí, la breve explicación del tapiz superior.

Fila superior: collar diseñado por el artista istmeño Francisco Toledo; detalle del mareo barroco de la iglesia de Santo Domingo; marimba nocturna en la plaza central.

Fila media: mujeres vendiendo chapulines en el mercado de la ciudad; vista panorámica del valle de Oaxaca desde la zona arqueológica de Dainzú.

Fila inferior: aretes antiguos del Istmo de Tehuantepec, al sureste del estado; plato oaxaqueño compuesto por guacamole y chapulines fritos, tamal de mole con pollo, mezcal que se bebe acompañado de gajos de naranja y sal de gusano de maguey; doña Josefina, Rosita y doña Hermelinda, tres generaciones de mujeres de Teotitlán del Valle, dedicadas al arte de hilar tapetes de lana.

Y aquí, la del tapiz de abajo.

Fila superior: una de las cientos de cactáceas de la zona; familiares y amigos de un difunto van a visitar su tumba a los nueve días de su muerte, para llevarle flores, brindar y comer «con él»; descomunal muñeca tehuana que anuncia una tienda.

Fila media: tapetes de lana en Teotitlán del Valle; tienda de artesanías donde los molinillos de chocolate vencen la gravedad; cruz hecha con «milagritos» que se le ponen a los santos para agradecer sus favores.

Fila inferior: vista desde San Agustín Etla.

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42 kilómetros en bici por la Oaxaca más entrañable 

Vista del valle de Oaxaca desde Dainzú
Vista del valle de Oaxaca desde Dainzú

Recorrer tal distancia por pueblos y brechas de Oaxaca se dice fácil. Hoy hice ese trayecto y sin decir que estuvo de muerte, sí reconozco que fue pesado, pero la experiencia lo valió por completo. Así lo viví.

Guiados por Pablo, amable y emprendedor oaxaqueño que ha encontrado en las bicicletas una forma de ganar dinero y además promover la cultura local, los turistas que contratamos el tour salimos del pueblo San Jerónimo Tlacochahuaya, a unos 20 minutos de la capital. Éramos Danielle y Yogun, pareja de holandeses, quien más me quiere y yo, acompañados también por Ellen, holandesa que se volvió loca por Oaxaca (y por un oaxaqueño) y vive aquí hace años. La cita fue a las 8:30 am. Primero hicimos una media hora de camino a la zona arqueológica de Dainzú, pequeña pero con una vista impresionante del valle. Luego pedaleamos hora y media por el campo, hasta el pueblo Teotitlán del Valle, famoso por sus tapetes de lana. Ahí nos recibió en su casa la señora Josefina, quien nos dio de desayunar memelas (tortillas recién hechas en comal de leña, con queso, frijoles, lechuga, grasa de cerdo y salsa) y quesadillas de quesillo con epazote, más pan del pueblo acompañado de atole (bebida caliente hecha de maíz). Delicioso de verdad, además de vigorizante.

Después doña Josefina, en un español impecable aunque su lengua es el zapoteco, nos mostró junto con su mamá, doña Hermelinda, el largo proceso de hacer tapetes de lana, negocio de la familia. Limpian la lana, la lavan, la cardan y la hacen hilo, mismo que luego pintan con tintes naturales obtenidos de insectos (grana cochinilla), frutos fermentados (granada y zapote negro), flores (cempasúchitl) y semillas (nueces fermentadas). Toda una clase de química intuitiva aplicada a los textiles. Increíble la creatividad y el duro trabajo que implica. Y luego don Porfirio, esposo de Josefina, nos enseñó cómo tejen los tapetes en el telar, en un proceso en el que para hacer un tapete mediano puede invertir dos semanas. Y todo ello para recibir unos 600 pesos (48 dólares americanos). Tremenda lección de humildad para los turistas que al ver artesanía de inmediato sentimos la tentación de regatear. Ahí compramos tapetes, morrales, mantas de lana. Luego retomamos las bicis, bajo un sol tremendo, y otras dos horas en bici nos llevaron a Tlacolula, donde visitamos el mercado local, con su caos fantástico de colores y olores. Comimos mangos, queso, chapulines y pan del pueblo, para luego visitar la iglesia barroca, cuya cúpula espectacular recuerda la de Santo Domingo, en la capital. Entonces nos despedimos y regresamos en taxi a la ciudad de Oaxaca al filo de las 3 de la tarde.

Mientras escribo esto, con las piernas cansadas y mucho sol en la piel, sigo fascinada de haber conocido un poco más de este México profundo que no sale en televisión, pero que es el que más orgullo me da. Por gente trabajadora y de ojos limpios como Pablo, Josefina, Hermelinda, Porfirio y sus hijas estoy enamorada de este país.

Doña Josefina prepara las tortillas que comeremos en el desayuno.
Doña Josefina prepara las tortillas que comeremos en el desayuno.
Desayunando en casa de doña Josefina: Oziel, Ellen, Pablo, Yogun, Danielle (y yo, detrás del lente)
Desayunando en casa de doña Josefina: Oziel, Ellen, Pablo, Yogun, Danielle (y yo, detrás del lente)
El menú: memelas hechas al momento y pan dulce del pueblo.
Doña Josefina y su mamá, doña Hermelinda (quien sólo habla zapoteco), emplean la rueca para hacer el hilo de lana.
Doña Josefina muele el insecto grana cochinilla para obtener el tinte rojo, como desde hace siglos en México.

 

Don Porfirio, con sus hilos de muchos colores, nos demuestra cómo usa el telar.
Don Porfirio, con sus hilos de muchos colores, nos demuestra cómo usa el telar.
Puesto de chile de agua en el mercado de Tlacolula
Transporte de mercancías en equilibrio en el mercado de Tlacolula
Una vendedora transporta sus mercancías a la manera tradicional en el mercado de Tlacolula.
Cúpula barroca de la iglesia de Tlacolula
La bellísima cúpula  barroca de la iglesia de Tlacolula recuerda la de Santo Domingo, en la ciudad de Oaxaca.

 

Lila Downs le da un abrazo a José Alfredo

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Da click aquí para oír la canción:

 

En unas horas estaré en Oaxaca, estado mexicano que siempre me pone feliz y nerviosa. Mi raíz por parte de padre y madre es oaxaqueña, aunque entre mis abuelos hay una mezcla de sangres inglesa y estadounidense, lo que explica al menos en parte mis claroscuros.

Para celebrar tanto el viernes como estas ansias que me brincan en el pecho aquí va una canción de mi favorita Lila Downs, artista mexicana cuya carrera lleva el sello de esa tierra y que se ha dedicado a enriquecerla. Es hija de la cantante mixteca Anita Sánchez y del director de arte escocés-americano Allen Downs, y sus canciones son una celebración de lo mexicano, con todas sus contradicciones e influencias. En esta versión norteña de «Vámonos», incluida en Pecados y milagros (2011), Lila le da un abrazo a José Alfredo. Con los ecos de ambos me voy al aeropuerto.

Que no somos
iguales, dice la gente,
que tu vida y mi vida
se van a perder,
que yo soy un canalla
y que tú eres decente,
que dos seres distintos
no se pueden querer.

Pero yo ya te quise
y no te olvido
y morir en tus brazos
es mi ilusión.
Yo no entiendo esas cosas
de las clases sociales.
Sólo sé que me quieres
y que te quiero yo.

Y vámonos, donde nadie nos juzgue,
donde nadie nos diga
que hacemos mal.
Vámonos alejados del mundo
donde no haya justicia
ni leyes ni nada,
nomás nuestro amor.

La codicia que generan unas pantaletas inmensas

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La ley de Herodes es el libro de 11 cuentos que el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia publicó en 1967. Agudo, dotado de humor preciso y nunca gratuito, incluye uno que se titula «What Became of Pampa Hash?», así, en inglés. Narra la aventura de un hombre obsesionado por las pantaletas de una gringa seductora y superlativa, que está de paso por México. De ahí el título anglo.

La Caja de Cerillos Ediciones y Conaculta acaban de publicar una nueva edición del cuento. De 32 páginas y pasta dura, es un botón del delicioso humor de Ibargüengoitia, quien tiene «el muy serio don de hacernos pensar en medio de una carcajada», dice Jorge F. Hernández en el prólogo. Pero además está gráficamente intervenido por Alejandro Magallanes, ese loco creativo de muchas manos, que lo mismo dibuja, ilustra, conceptualiza y crea mundos estéticos.

Aquí, un pequeño fragmento del libro, en el que la gordura de la extensa Pampa Hash cobra dimensiones mitológicas: «Sus dimensiones eran otro inconveniente. Por ejemplo, bastaba dejar dos minutos un brazo bajo su cuerpo, para que se entumeciera. La única imagen histórica que podía ilustrar nuestra relación es la de Sigfrido, que cruzó los siete círculos de fuego, llegó hasta Brunilda, no pudo despertarla, la cargó en brazos, comprendió que era demasiado pesada y tuvo que sacarla arrastrando, como un tapete enrollado».

En serio, el libro es una joya que hay que leer, saborear y acariciar. Y así como el deseo del narrador se dispara por las descomunales panties, también las pantaletas de Magallanes (es decir, las que él dibuja) generan la codicia de tener precisamente esta nueva edición.

 

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

«La campana está llena de viento»: Juarroz

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Me gusta la poesía del argentino Roberto Juarroz. Y me gusta que muchos también la disfruten. Por eso es motivo de doble celebración (digna de este #MiércolesDePoesía) que un sitio en internet ofrezca, gratis, una antología de su obra. Preparada por Sandra Santana y Beatriz San Vicente, incluye poemas desde Poesía vertical (1958) hasta Decimocuarta Poesía vertical (1994). Aquí va, para brindar, un poemita suyo que me encanta por delicado y contundente. Y no, no es una contradicción.

«La campana está llena de viento,
aunque no suene.
El pájaro está lleno de vuelo,
aunque esté quieto.
El cielo está lleno de nubes,
aunque esté solo.
La palabra está llena de voz,
aunque nadie la diga.
Toda cosa está llena de fugas,
aunque no haya caminos.

Todas las cosas huyen
hacia su presencia».

-Roberto Juarroz, «26», Sexta Poesía Vertical

Da click aquí para ir a la antología

#LunesDeHumor Confesión intimista y llamado a proponer humoristas gráficos

 

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Cartón: Tania Camacho http://www.joursdepapier.com

No, no soy cool: toda mi vida, en cualquier circunstancia, he cerrado la puerta cuando voy al baño. Acabo de tener esa epifanía gracias a la historieta de la mexicana Tania Camacho (www.joursdepapier). Ni modo.

Y hablando de humor gráfico, como cada semana comparto en este #LunesDeHumor una caricatura o cartón que aligera el arranque de semana. Mis plumas favoritas son de todos conocidas: Quino, Montt, Maitena, Hernández, Liniers, Jis, Rep, Boligán, BEF, Kemchs, Rayma Suprani. Ahora me pongo el reto de conocer y dar a conocer otros nombres de ese oficio que envidio, así que pido auxilio a la lúcida comunidad de este blog. Por favor recomiéndenme a sus moneros, dibujantes, ilustradores, caricaturistas o historietistas preferidos. Así, entre todos armamos una galería del humor gráfico hispanoamericano. Gracias adelantadas. Y que el lunes sea un poco menos lunes.

Poemas míos, publicados en diario argentino

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El periódico MDZ, de Mendoza, Argentina, publica hoy tres poemas tomados de mi libro Rabia de vida/ Rabia debida. Es un gusto que suceda, que mis letras viajen hasta allá y se comuniquen con otros acentos. Gracias a Alejandro Frías por la invitación.

Da click aquí para ir a los poemas en MDZ.

 

«¿Cuándo permitimos que México se corrompiera hasta los huesos?»: Del Paso

Foto: Excélsior
Foto: Excélsior

Este fin de semana, el escritor Fernando del Paso recibió el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria. Puntal de la literatura mexicana con obras centrales como Palinuro de México, José Trigo y Noticias del Imperio, al recibir el reconocimiento Del Paso dijo estar «viejo y enfermo, pero lúcido». Y usó esas luces tan suyas para hablar en voz fuerte sobre la situación de México.

«En esta ocasión, en la que vengo aquí, a Mérida, a aceptar y recoger un premio literario que lleva tu nombre, José Emilio, quiero aprovecharla para decirte algunas cosas, a ti que fuiste mi amigo y mi colega durante tantos años […] Quiero decirte lo que tú ya sabes: que hoy también me duele hasta el alma que nuestra patria chica, nuestra patria suave, parece desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia […] ¿A qué horas, cuándo, permitimos que México se corrompiera hasta los huesos? ¿A qué hora nuestro país se deshizo en nuestras manos para ser víctima del crimen organizado, el narcotráfico y la violencia? […] Acepto el premio que tiene tu nombre, porque sé que se me da de buena fe, no sin antes subrayar que lo más importante en la vida no es recibir galardones —aunque se merezcan— sino denunciar las injusticias que nos rodean».

En la situación extrema que vive México, celebro que una de sus voces más claras aproveche la atención mediática para establecer su postura, que es la de muchos. Ojalá, como dice su poema «Cuestión de identidad», la llamada de atención se multiplique hasta ensordecer con su exigencia:

«[…] Yo no soy la palabra
pero quisiera serlo
para volar con ella
de tiempo en tiempo,
de boca en boca».

No me felicites en el #DíaDeLaMujer

 

Foto tomada de @UrbanVicArt
Foto tomada de @UrbanVicArt

«Ni sumisa ni devota. Te quiero linda, libre y loca» es la consigna que proponen organizaciones de mujeres y que hago mía, añadiéndole un «Me»: «Ni sumisa ni devota. Me/Te quiero linda, libre y loca». Porque si este día no sirve para alzar la voz a favor de la equidad, no sé para qué demonios es.

Lo dije en este mismo espacio y lo repito: «Como mujer y como madre de una mujer propongo que usemos este 8 de marzo no para palmadas en el hombro ni felicitaciones huecas, sino para alzar la voz por las que no hablan o no son escuchadas, por las que ni siquiera saben que merecen ser oídas».

Da click aquí para ir a la entrada «Para qué sirve el Día Internacional de la Mujer»

 

Montt + Liniers, en México

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El próximo viernes estaré en Oaxaca, pero si estuviera en la Ciudad de México no querría ninguna otra cosa que ir a este evento. El argentino Liniers y el chileno Montt son dos genialidades que disfruto con frecuencia en libros y en sus respectivas páginas web: www.porliniers.com y www.dosisdiarias. com. Además tengo la suerte de conocerlos y atestiguar que son seriamente inteligentes y ágiles, divertidos a morir. Así que tenerlos juntos, en vivo, es como para no aguantar la felicidad. Los presenta Editorial Sexto Piso, que los ha publicado a ambos, y Librerías Gandhi. Si puedes ir, no te lo pierdas por nada del mundo.

Da click aquí para ir a más entradas sobre Liniers

Da click aquí para ir a más entradas sobre Montt

Viernes de «¿Qué onda, ése?»

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Da click aquí para oír/ ver la canción:

En 1987, el rockero mexicano Jaime López presentaba «¿Qué onda, ése?», divertida y contundente canción cumbiosa. Habla de los migrantes que «se la rifan» (se juegan la vida) pero también se «agabachan» (aculturan) en Estados Unidos, que siendo carne de cañón quieren sentirse de allá sin lograrlo porque no hablan bien inglés, pero dejan de ser de acá, «pierden su país». La foto que ilustra la entrada es reciente, pero es el mismo Jaime brillante y agudo, malabarista del lenguaje cotidiano, músico y compositor que no tiene miedo de estirar las fronteras musicales, que en tres minutos cuenta una historia que vale la pena escuchar. Con él inauguro el fin de semana.

Nota para lectores de otros países: «Ése» es una expresión coloquial del norte de México, que sirve para llamar la atención.

«Lo que pasa con usted, ése
es que no habla bien inglés, ése.
No es de aquí ni es de allá, ése
pero bien que viene y va, ése.
Si es por mí p’s no hay fijón.
La jefita preguntó
que ¿qué onda, ése?

Por allá por ilegal, ése
va la migra del caimán, ése
y la bronca por acá, ése
la migaja que nos dan, ése.
Entre el dólar y el dolor
el carnal en la labor
p’s ¿qué onda, ése?

Guacha vato, cacha a ese loco ahí
cómo se agabacha en la vil estrit.
Ha perdido su país
como quien perdió el velís.

Por la boca su Cornfleis, ése
por las venas su Kulei, ése
por los ojos Rocky 10, ése
por el sexo discotex, ése.
Del McDonald’s al TomBoy
se respira el mismo olor
p’s ¿qué onda, ése?

Por allá la humanidad, ése
tiene piel de Ku-Kux-Klan
y la raza por acá, ése
se la rifa cuando va, ése.
La familia del cowboy
come carne de cañón,
p’s ¿qué onda, ése?».

El raro del salón se apellida Chimal

Composición con fotos de Alberto Chimal: J. M. Tavella
Composición con fotos de Alberto Chimal: J. M. Tavella

Me cae bien, no sólo porque me gusta lo que escribe. Alberto Chimal me cae bien por loco. Es el excéntrico del salón, el despeinado que lleva en la mochila canicas de colores y ningún compás, el que se divierte como enano, rompe las reglas y al final se sabe sólo las respuestas que le interesan, pero en cuanto se las sabe ya no le interesan, así que busca otras. Sus libros son como él, de ojos grandes, siempre nuevos, distintos a todo. Por citar dos de sus publicaciones ahí está Gente del mundo (Ediciones Era), catálogo de civilizaciones imaginarias y especie de respuesta a las Ciudades invisibles de Italo Calvino, en la línea de Borges. Y también está El viajero del tiempo (Hormiga Iracunda), colección de ficciones cortas que juegan con el reloj, como ésta:  “El Viajero del Tiempo sirve el café, retrocede a toda velocidad y pone la taza a tiempo para recibir el líquido. —¡Ocioso! —lo regaña su mamá”. Seguro Alberto era el que nunca entregaba la tarea, pero llenaba cuadernos con textos de imaginación impecable.

También imparte cursos de narrativa y está muy activo en la Red: @albertochimal tiene +90 mil seguidores en TW, organiza en línea concursos de cuento brevísimo y alimenta la página web http://www.lashistorias.com.mx, por donde paso con frecuencia porque siempre tiene cosas ricas. Ahí encuentro que la pestaña Descargas ofrece gratis libros suyos y los audios de tres textos leídos por él, entre ellos «Álbum», cuento caprichoso y corto (2:56), narrado a partir de instantáneas hilvanadas. Chimal, el raro del salón, me cae bien porque además se arriesga a que lo tachen de loco.

Da click aquí para oír el cuento.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

De dónde viene el chocolate

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Cada tanto abro el libro fantástico coordinado por Carlos Montemayor, Diccionario del náhuatl en el español de México (UNAM/ GDF), y me fascino con lo que encuentro. Hoy me hundo en la riquísima historia de la palabra chocolate, dulce al que soy adicta.

Como resultado de la conquista de Tenochtitlán (1521), ésta y otras voces pasaron del náhuatl al español y de éste, al mundo. Aunque hay controversia por su etimología, Montemayor propone que viene de xócotl, fruta, y atl, agua. Con ella se designó la bebida de cacao consumida por los aztecas como remedio para algunas dolencias y, luego, adoptada por los españoles, aunque todo indica que la voz no surgió en la época prehispánica: sus primeros registros son de 1580. Hoy se refiere a la pasta de cacao mezclada con diversos ingredientes para darle distintos sabores, que se come en tabletas, en repostería o disuelta en agua o leche. Vive con casi idéntica grafía en muchas lenguas, éstas entre ellas (Google mediante, espero no estar cometiendo ningún error bestial):

Inglés: chocolate
Francés: chocolat
Italiano: cioccolata
Portugués: chocolate
Euskera: txokolatea
Catalán: xocolata
Alemán: Schokolade
Rumano: ciocolată
Polaco: czekolada
Danés: chokolade
Holandés: chocolade
Turco: çikolata
Sueco: choklad
Bosnio: čokolada
Albanés: çokollatë

Además de vivir en las mesas, también habita en el habla mexicana: muchos refranes aluden a él. Aquí, algunos que yo misma he oído o dicho:

Como agua para chocolate. Estar muy enojado, como el agua que debe estar hirviendo para que, al echar la tablilla de chocolate, ésta se disuelva fácilmente.

Si como lo menea lo bate, ¡qué rico chocolate! Piropo (?) que se aplica a mujeres sensuales, para sugerir sus talentos amatorios.

Una sopa de tu propio chocolate. Se aplica a quienes cometen acciones que antes criticaron.

Me late… ¡chocolate! Expresión con la que una persona dice estar de acuerdo en algo.

Y entre las cientos de referencias artísticas al tema destaco la suculenta novela Como agua para chocolate (Suma de Letras), de Laura Esquivel, luego vuelta película por Alfonso Arau. Ubicada a principios del siglo XX, narra los amores de una pareja, frustrados porque ella es la hija menor de la familia y la costumbre dicta que se quede soltera para cuidar a su madre. La historia se entreteje con el contexto del México revolucionario y enraizadas tradiciones culinarias (por cierto, la bellísima fotografía es de Emmanuel Lubezki, ganador del Oscar este año por Birdman, y en 2014, por Gravity).

En fin, que me encanta atestiguar la riqueza y pervivencia de esa tradición náhuatl en México y en el resto del mundo.

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Adán sigue teniendo la culpa

Cartón: Quino
Cartón: Quino

Para aceitar el arranque de semana aquí va un cartón del genial Quino, papá de Mafalda y de otros hijos brillantes, además de profeta de la sociología. La fuerza incontestable del dibujo me obliga a añadir un par de notas explicativas, a leer según el caso.

Si eres hombre: Por favor no te sientas aludido. El cartón se refiere a tu amigo, tu primo y tu compadre, jamás a ti.

Si eres mujer: Ésta es la razón bíblica por la que muchos hombres dicen buscar pareja pero en realidad quieren una mamá, es decir, alguien que cocine, aguante pataletas, levante la ropa, consienta y cure raspones. Si tienes quejas puedes hacerlas llegar a PrimerAdán@gmail.com.

Si eres Dios: Hubieras empezado todo de nuevo. De veras.

El itinerario delirante de la primera novela que no lo parece

Foto: EFE
Foto: EFE

Roberto Wong es novelista, tiene 32 años, es de Tampico, en Tamaulipas, México, pero vive en San Francisco. Con París D.F. (Galaxia Gutenberg) ganó recientemente en España el Premio Dos Passos a primera novela. En ella, un joven gris vive obsesionado por conocer París y superpone el mapa de la Ciudad Luz al del Distrito Federal, en el que vive y busca encontrar sentido. Cuando ocurre un asalto en la farmacia en la que trabaja y el delincuente muere, Arturo arranca un itinerario delirante que teje los planos de ambas ciudades. El vaivén entre pasado y futuro pasa por el amor, la soledad, la violencia, el deseo y la sinrazón, donde París es el espacio imaginado de esperanza. Así, la Place de la Bastille es al mismo tiempo una construcción francesa y un espacio mexicano: «Llamada originalmente La Merced, antes de ser un mercado fue una fortaleza que defendió las antiguas puertas de la entrada a París. Prisión símbolo del absolutismo, La Merced fue tomada por asalto el 14 de julio de 1789 por el pueblo, en el que es considerado como el primer acto de la Revolución francesa».

La acabo de terminar y aunque me gustó mucho, la sentí floja en dos puntos: por un lado, algunos rasgos del protagonista que son destacados al inicio, luego se desdibujan conforme avanza la novela, como si se le hubieran olvidado al autor (entre ellos, la relación con su mamá y el hecho de que escribe poesía); por otro, las varias voces, la superposición de tiempos y espacios así como el desvarío de Arturo a ratos cansan, hacen difícil seguir el hilo de la narración. Con todo, la voz de Wong es vigorosa y sólida. Su oficio se abre en muchas direcciones pero en esta novela pone el acento en la nostalgia por lo que se imaginó pero no fue, nunca fue: «Miras por la ventana del autobús que te regresa a la ciudad. ‘Algunas cosas resultaron decepcionantes’. Sin duda. ¿Acaso no es ésta la frase que podría resumir toda una vida? Lo único que puede arreglar tu vocación de cosa rota es una cerveza».

París D.F. me parece el trabajo robusto de un narrador que tiene camino andado. Para ser primera novela es mucha novela.

 

 

«Si te vas a marchar, llévate antes mi cuerpo»

DibuJo: Luisa Fernanda Penagos
DibuJo: Luisa Fernanda Penagos

Da click en el enlace para oír la canción

 

Llega el viernes y, con él, una sintonía más relajada y sensual. Por eso, para inaugurar el fin de semana viene Francisco Céspedes, el cubano de voz cachonda, con una canción del también isleño, Amaury Pérez. La oí por primera vez hace años y me sigue pareciendo igual de poderosa porque sí, cuando falta el cuerpo amado, el propio está de sobra.

«Es como una maldición este tiempo sin tu amor, cómo te extraño.
Y cómo sangra la herida y se me acaba la vida, ya no la aguanto.
Como agua de cristal, así es el amor que yo llevo por dentro
Y me consumo cuando te sueño. Las mañanas junto a ti son como el cielo inmenso.

Este amor es como un mar, algo que se va a escapar, no cabe en mi pecho.
Para mantenerme vivo necesito ese motivo que en ti yo encuentro.
Cuando ya no pueda más, voy a salir a volar, voy a buscarte
Y cuando tenga tu amor sincero volverá la luz de nuevo a mi universo.

Tu amor es como un río que baña el cuerpo,
Es como un remolino que va creciendo.
Tu amor es el perfume que trajo el viento.
Si te vas a marchar, llévate antes mi cuerpo».

Entregarse a un duro placer

 

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Fotos: Henri Cartier-Bresson http://www.magnumphotos.com

Leo que Henri Cartier-Bresson llega a México. Bueno, no él, sino su obra, que es lo más él de él: para coincidir con los 80 años de su primera visita a México, una exposición que reúne su trabajo acaba de inaugurarse en Bellas Artes.

Me fascinan sus imágenes en blanco y negro, que dibujan momentos a partir de la intuición. Uno de los fotógrafos más notables del siglo XX, llamado «el ojo del siglo» y padre del fotorreportaje según algunos, Cartier-Bresson decía que la autenticidad es la mayor virtud de un fotógrafo. Por ello se oponía a usar flash y a arreglar la escena o a los modelos: «Siempre espero obtener la foto de la cual digan: ‘Eso es verdad. Ha sabido verlo'». En otro momento casi anticipó la explosión de la imagen a partir de los smartphones: «Cualquiera puede hacer fotos. Justamente porque nuestro oficio está abierto a todo el mundo continúa siendo, pese a su fascinante facilidad, extremadamente difícil». Sus palabras me hacen sentido: aunque cada día se suben 200 millones de fotos a Facebook, la mayoría se pierde en el lugar común y la obviedad. Otro día, hablando sobre el futuro de la fotografía, dijo: «Mientras los seres humanos sigan viviendo y sigan existiendo problemas verdaderos, vitales, importantes, y alguien tenga ganas de expresarlos con simplicidad, con sinceridad, con alegría y sentido del humor, habrá un lugar para los fotógrafos, igual que para los poetas y los novelistas».

El librito del que recupero estas citas incluye 12 entrevistas que el artista concedió a distintos medios. Publicado en 2014 por la editorial catalana Gustavo Gili y disponible en México, se llama Henri Cartier-Bresson, Ver es un todo. Entrevistas y conversaciones 1951-1998. En él se describe como «un maniático», profundamente obsesionado por captar la vida sin retocarla. Aunque tiene muchos fragmentos deliciosos, me quedo con éste: «Uno de mis amigos me dijo: ‘En el fondo, tú no trabajas, tú te entregas a un duro placer'». No sé si haya mejor manera de definir la pasión por lo que uno hace.

Aquí abajo, una pequeña muestra de su obra.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

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Cuando te amo, te pongo en un altar

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Macky Corbalán, poeta argentina que murió el año pasado, dejó versos inacabables en su concreción. Admiro su capacidad de crear algo nuevo con las mismas palabras gastadas con las que se dice «no hay dinero».

Es #MiércolesDePoesía y este breve poema suyo queda vibrando en el aire, diciéndome algo que sabía, sin saberlo: si hablo de amor, sin duda hablo de crear dioses.

MÍNIMA,

en el descanso de

la fe, tallé

un dios justo

a mi medida.

 

Da click aquí para ir a otros poemas de Macky.

El bautizo del libro (o por qué me sentí García Márquez)

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(de izq. a der.) Mónica Lavín, yo, Josefina Larragoiti

Pues sí, la presentación de mi libro de poesía Rabia de vida fue todo lo rica que imaginaba. Estuvo mi gente entrañable: mi adolescenta, quien más me quiere, mi mamá, mis hermanos y sobrinas, los amigos que son hermanos por elección. Además estuvieron amigos recientes y añejos, gente que no conozco pero que compró el poemario, entusiastas de la poesía, periodistas, el conductor de un programa de radio de rock y libros. El Auditorio 4 de la Feria Internacional del Libro de Minería, con cupo para 100 personas, estaba prácticamente lleno.  Y también me acompañaron, a la distancia, los lectores de este blog que han comprado el libro en México, Argentina, España, Estados Unidos e Italia, y me han abrazado desde allá.

Presidimos el evento Josefina Larragoiti, directora de Editorial Resistencia (casa que publica Rabia de vida), Mónica Lavín, reconocida autora mexicana de novela y cuento, y yo. Hablamos del libro, de por qué la poesía es una apuesta necesaria, de cómo la escritura es un oficio solitario y lleno de dudas pero inescapable para quien no puede evitar escribir, de cómo erotismo y poesía son experiencias cercanas en lo inefable, de por qué escribir es poner las tripas en una mesa y esperar que a los demás les gusten. Al final hubo preguntas del público: qué tanto de imaginación hay en los textos, qué poema costó más trabajo, cuáles son mis planes como escritora. De pronto mi hermano pidió el micrófono y dijo: «Conozco a Julia como hermano y quiero decir que la veo en estas páginas: intensa, pasional, fuerte y tierna. Este libro es ella». El público aplaudió su espontaneidad. Al terminar el acto, ya abajo del estrado, mi adolescenta me sacudió las fibras más hondas al estrujarme mientras me decía, con ojos húmedos, que está orgullosa de mí. Venía otra presentación en ese salón, así que nos movimos al stand de Resistencia para la firma de libros, las fotos, los abrazos.

Soy cursi por naturaleza, de modo que disculparán si digo que tengo emocionado hasta el tuétano por la buena recepción de esta Rabia de vida en la que estoy desnuda, con todas mis certezas, dudas y fragilidades. Recordé aquello que dijo García Márquez, «Escribo para que me quieran», y por un segundo me sentí él. En el fondo, yo escribo por la misma razón. Y parece que esta vez lo logré.

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